Capitulo III
Ocaso
Cuando entramos vimos a Charlie tendido en la cama, respirando por un tubo delgadito en la nariz, estaba pálido casi tanto como yo, sobre todo muy débil y apenas podía abrir los parpados.
Me arrodille a un costado y le hable muy suave.
-Papá, lo siento, en verdad lo siento-
-No tienes por que- hablo a pausas y muy cansado –Siempre has sido una hija excelente-
-Si te mentí y no te lo mereces, de hecho los tres te hemos engañado-
-Mira…papa, los Cullen no son quienes tu crees, nunca lo han sido por que… ellos… son… vampiros… i-incluyéndome- no podía expresarme, tenia un nudo en la garganta, las palabras se me atoraban y yo sin poder llorar.
-Es algo complicado entenderlo, lo se bien pero te explicare: Alice tiene el don de ver el futuro, y creo que no lo supiste pero es tuve a punto de morir cuando salte del acantilado en La Push, Jacob me salvo pero por desgracia Alice no puede ver el futuro a menos que el o su grupo estén directamente implicados en lo que sucede por que ellos son hombres lobo y…-
Jacob interrumpió.
-Eso ya lo sabias desde la vez que…-
-Si… si, lo recuerdo… bien; continua… hija-
Tome una gran bocanada de aire, aunque no me ahogaba y seguí hablando, tenia que sacar esto de una vez por todas.
-Edward se entero y pensó que había muerto, yo tenía que mostrarle que seguía viva, que no se sintiera culpable-
-Y es un error del que nunca volveré a cometer- Edward bajo la cabeza –Perdón por los malos ratos que te hicimos pasar Charlie-
En verdad me sentía horrible, había mentido tanto que cada palabra que decía me quemaba la garganta como si estuviera escupiendo fuego, ahora comprendí lo que sintió Edward al mentirme cuando me abandono.
-Por eso escape, para entonces Alice había visto mi destino: ser transformada y esa fue la nube que desato la tormenta para todos, solo con decirte que los asesinatos en Seattle fueron culpa de una vampira que buscaba vengarse pues Edward mato a su pareja y buscaba matarme, por eso Jacob apareció herido cargado por sus amigos, fueron a matar a los muchachos transformados en Seattle antes de que causaran mas destrozos. Lo de nuestro matrimonio fue algo precipitado, lo se bien pero…-
-Eso quiere decir que Renesmee es…-
-Si, Charlie es nuestra hija, de Bella y mía-
En ese momento Quil abrió la puerta y Renesmee entro, adopto la posición que yo tenia y se echo a llorar agachada con la cabeza en la cama. Mi papa le acaricio suavemente la cabeza y volteo a verme.
-Creo que por primera vez lograste mentirnos a tu madre y a mi- y apenas pudo esbozar una sonrisa.
-Y no es algo de lo que pueda enorgullecerme-
Sus ojos pesados se dirigieron hacia Edward.
-Edward… no q-quiero pedir mucho solo quiero que cuides a Bella y a mi nieta… y Bella no dejes que le pase nada a Renee, todavía merece vivir y ser feliz, yo ya no… puedo…-
De un momento a otro deje de escuchar uno de los tres latidos del cuarto.
No podía dejar que muriera y justo cuando me iba a abalanzar sobre el para morderlo y revivirlo, Jake y Edward adivinaron mis intenciones y me detuvieron antes de caer sobre el.
-Suéltenme, no lo dejare perecer- grite desde lo mas hondo de mi rabia, no podía mas, me deje caer vencida por la fueza de mi coraje y de la de los dos que me sostenían. Me solté bruscamente tirando al suelo a mi mejor amigo y a mi esposo, salí del hospital a velocidad humana y en cuanto llegue a las orillas del bosque corrí sin rumbo. Al llegar a lo mas espeso arranque a un árbol tras otro dejando un gran hueco como un claro, me senté en la tierra, era inútil tratar de revivirlo ya no podía hacer nada.
