Capitulo XIV
Titulo de propiedad
Me halle en el bosque, las hojas cobrizas caían en diagonal como una suave lluvia dorada. A lo lejos escuche unos trotes muy fuertes, latidos y respiraciones. Adopte la posición de ataque, tensa y lista para lanzarme a la menor seña de peligro. De entre los árboles salio un enorme lobo castaño; sus grandes ojos me observaban con dulzura y suavidad, sabia que no me atacaría así que me puse de pie nuevamente. Detrás de el, a brincos hábiles, salieron otros dos lobos, mucho mas pequeños, unos lobeznos, uno color blanco brillante aperlado y el otro dorado maíz. Eran tan hermosos que me dieron ganas de llorar, aun más cuando el gigante lobo los acerco a mí con la punta de su nariz. Alargue la mano para tocar su brillante pelambre y en ese instante cayeron de los árboles dos vampiros de melena negra, facciones mexicanas, vestimenta autóctona y un poco maltratada... Sus ojos como el carbón.
Estaba petrificada del pánico, pero aun así no podía moverme. Solo observe con horror como se lanzaban a los lobeznos, y el gigante lobo al parecer también estaba incapacitado.
-¡No!- chille y me desperté de un brinco, con mi cabello pegado a las mejillas por el sudor de mi rostro.
-¿Nessie?- pregunto con preocupación en su voz; se que no era la mejor manera de comenzar la mañana de nuestra luna de miel pero no pude evitar el sobresalto de mi pesadilla- cariño ¿estas bien?
-Una pesadilla, nada importante- comprendió y no pregunto nada al respecto. Esa es una de sus mejores cualidades, si no quieres que sepa del tema al respecto no se entromete.
Sentí una pequeña punzada en el tobillo.
-Au- me queje en un susurro
-¿Que te sucede?
-Sentí un piquete en el tobillo-dije mientras me destapaba un poco el pie para examinarlo. Halle una roncha y sonreí- Al parecer a los mosquitos se les ocurrió "cenar conmigo"
Me miro con horror fingido.
-No, nada de mordidas- asegure.
Mire a Jake, no halle ningún indicio de que le hayan picado los insectos.
-¿Un momento porque no te hicieron nada?- rió.
-Desde hace cinco meses que he alcanzado una temperatura de 55º, si algo se parara sobre mi se freiría. En cambio, tu temperatura es soportable.
-Uf! genial- dije en tono frustrado.
-No te preocupes, vengo con algo que te protegerá de los mini-drácula.
Me acuno en sus brazos con suma delicadeza. Ahora era suya. Era suya desde que se imprimó de mí y tomo mi titulo de propiedad. Incluso si no existiera la magia, los licántropos y los vampiros le hubiera entregado la constancia.
Un rayo de luz entro por el pequeño balcón, haciendo que el misterioso brillo de mi piel resaltara. No tanto como la de mis padres o la de mis abuelos, pero lo suficiente para notarse.
A diferencia, la piel de Jake lucía un brillo metalizado y firme, aun más envidiable a la luz de la luna. Comenzó a deslizar su dedo índice por mi brazo, a el siempre le había gustado mi piel, pero yo deseaba una como la de el.
-No es tan hermosa como la tuya- contradije cuando contemplaba mi brazo como una obra de arte. El si lo era, yo no. Sonrió.
Lo imite, pero trazando líneas en su pecho cobrizo y afiebrado. Me sobresalte cuando se echo a reír a carcajadas.
-Recuerdo que cuando vi por primera vez el brillo de tu piel pensé que se te había caído encima una cubeta de diamantina-
-Aw! a veces olvido que tengo mi poder de comunicación cutánea
Rió entre dientes.
Un gruñido sonoro retumbo por toda la habitación.
-Humm, parece que traes "un lobo en el estomago"- dije riéndome de mi propio chiste.
-Si, mas vale que baje a comer algo antes de que me ponga ansioso.
Una vez vestidos, bajamos a desayunar, yo también me estaba muriendo de hambre, aunque creo que no íbamos a cazar. Eso me puso de malas, aunque no iba a derrumbar de un golpe el edificio de entusiasmo de Jake.
Puse la pizza de peperonni en el microondas y deje que se calentara tres minutos, tal y como decía el empaque. Comenzó a oler a queso mozarella y me asqueo. Extrañaba mis deliciosos venados de Forks y algunos osos que atrapaba cuando iba a cazar con Emmett. Siempre me dejaba el mas grande y el sabor de la sangre me saciaba con su...
¡Para ya! ¡¿Acaso eres masoquista?! Me reproche y fruncí el ceño para mi.
Haciendo muecas puse la pizza sobre la barra.
-Si quieres podemos salir a cazar- dijo Jake al ver mi expresión.
-No así esta bien- apresure a decir- Si no hubiera habido mas que de champiñones saldríamos, sabes cuanto aborrezco los vegetales. Asintió.
-Mejor empiezo antes de que me muera por contemplar mi desayuno.
-Vacile y tome una rebanada llevándomela a la boca, masticando sin respirar y tragando rápidamente. Al parecer mis expresiones le divertían.
Gracias a la poca anchura de la barra, su rostro estaba a centímetros del mío. Sentí su mirada fija en mi cabeza agachada, su mano me tomo del mentón y sin soltarlo, se estiro en la barra para besarme. Sus labios suaves siempre habían sido dulces y tenía un delicioso aroma. Como a canela y madera. Mi familia siempre tenía esa vendetta contra el aroma de los licántropos y Rosalie siempre decía que Jacob olía a perro muerto, pero para mi todos olían fantástico. Después de Jacob, mi favorito era el de Leah, que olía como a frambuesa y moras; a diferencia de ella Seth olía a césped recién cortado.
Cuando menos me di cuenta ya me estaba cayendo de la silla, Jake se levanto muy rápido para tomarme en sus brazos antes de estrellarme contra el piso. Obvio tenía excelentes reflejos, pero siempre estaba pendiente de mí.
-Ah... Eh... la pizza se va a enfriar- dijo reprimiendo una risa.
Volví a tomar mi porción, comiendo solo para quedar satisfecha. Tuve que esperarlo porque el comió la mitad de otra. Cuando termino, tiro el envoltorio.
-¿Quieres hacer algo en especifico?
-Me gustaría dar una caminata por la playa, tengo las piernas entumecidas por falta de movimiento. Mas al rato podemos nadar en el mar.
-Decidido- exclamo entusiasmado- adelante.
Salimos y la brisa fresca me golpeo la cara despertándome mejor, detrás de mi me tomó por la cintura.
