Capitulo XVII
Septiembre

A los cinco minutos llego Jacob. Su expresión quedo en blanco y luego se puso a brincar de alegría.

-¿Embarazada? ¿Voy a ser padre?- consiguió decir en sus jadeos de euforia. Luego abrazo con delicadeza a Renesmee. Mire por el rabillo del ojo a que la ira más negra cruzaba por el rostro de Edward.

Carlisle le hizo los estudios definitivos mas tarde. Anduve dando paseos nerviosos de un lado a otro como un borrón. Todos me ignoraban, y hacían algo para matar el rato, excepto Edward y Jake. Edward intento calmarme tres veces con ademán vacilante de levantarse, lo detuve alzando un dedo, después de eso solo me miraba con expresión ansiosa. Jake besaba la frente y la mejilla de Renesmee.

-Te quiero- Jacob le susurro a Renesmee. Ella le sonrió.

Edward gruño bajo su respiración. En el momento en el que se encontraron sus miradas, Jacob se sonrojo y agacho la mirada.

-¡Papá!-reprendió Renesmee a Edward.

-Jake no tiene la culpa- le aclare. Al escucharme, Jacob alzo la cabeza con el ceño fruncido.

-¿Culpa?- exploto- ¿Creen que es un error?-señalo el estomago de Renesmee- ¿Lo creen?

-Jake no...

-¡NO BELLA!- Rosalie grito, se puso enfrente de Jacob, casi encima- Mira perro, mas te vale que no te vuelvas a dirigir a Bella de ese modo, o si no te voy a...

Edward bufo. Emmett comenzó a carcajearse.

-No, no Rose. No importa es solo que...- trate de arreglarlo.

- ¡Ya basta!- gritaron Alice y Nessie al mismo tiempo. Era muy tarde para arrepentirse de que Jasper se hubiera ido de cacería.

-¿Que pasa?- pregunto Esme, y como si nos hubiera leído la mente adivino lo que había pasado con solo ver ceños fruncidos por doquier.

-Lo siento- Jacob le dirigió una mirada suplicante a Renesmee cuando dijo esto, entonces salio con rapidez del cuarto hacia la puerta.

Gemí y deje caer la cabeza en mis manos.

- ¿Cuando dejare de hacer sentir mal a todo el mundo?

-Tu no...

-¡Si, yo tengo la culpa!- Edward supo que no quería hablar más del tema y lo dejo.
Me sentí cohibida y corrí tras de Jacob.

Una vez que cruce el umbral me eche a correr siguiendo el olor de Jacob. Lo encontré en su forma lobuna (así se ponía cuando se deprimía, lo cual era algo raro desde hace treinta años) y con la expresión abatida. Gimió sin mirarme.

-Tú no tienes la culpa Jake

Gruño como repuesta.

-No es un error, no es culp...

Ladro molesto antes de que lograra terminar la frase.

-No es culpa de NADIE- enfaticé cada palabra. ¡Y yo era la cabezota!- Es mas, no es ningún maldito error así que grabat... ¡Jacob Black! ¡Voltea tu enorme cabeza peluda antes de que lo haga yo con un buen golpe!

Volteo la cabeza nuevamente prestándome atención; sabia que mis advertencias iban enserio. Trate de suavizar las cosas y lo abracé por el cuello (solo porque mis brazos eran los suficientemente largos para rodearlo), presiono su nariz en mi cabeza y ronroneo.

- Volvamos

Agito la cabeza.

-Me pondré de tu lado

Lo pensó brevemente y asintió. Corrimos hasta la casa y Jacob volvió en fase.
Escuche a Esme murmurarle a Edward lo que era claro que ella estaba disgustada con lo que paso.
Escuche un cepillo en el piso de arriba, Rose alisando su dorado cabello y refunfuñando en voz baja. Nessie tocaba en el piano de Edward (desde que cumplió un año veía fascinada como su padre tocaba el piano con tal destreza, que ella sola puso sus manos en las teclas marfileñas y comenzó a imitar las melodías que el tocaba) su favorita: Minueto Bach seguida por Moonlight.
Entramos y Edward se paro justo enfrente de Jacob con el remordimiento brillando en sus ojos dorados.

-Jacob yo...-Edward comenzó

-No aquí no hay nada que disculpar- dijo Jacob tranquilamente.

Luego volvió su mirada a mí. Negué antes de que se echara la culpa como siempre.
Asintió de vuelta. La pelea se había acabado.

10 de Septiembre:

Hoy Quil, Embry y Seth visitaron a Renesmee por su cumpleaños.

-¡Wow Nessie! ¡Estas enorme!- exclamo Seth.

-¡Demonios! ¿Cuando va a dejar de crecer?- afirmo en tono sarcástico Embry.

-¿Que le dan de comer a ese niño?- lo secundo Quil

Era cierto. Renesmee parecía como si se hubiera comido una pelota de playa. De hecho comía demasiado. Alice cazaba para ella pero siempre que acababa se engullía un pollo entero ella sola o alguna otra comida humana. Había dejado claro que detestaba la comida humana y hasta hacia caras como nosotros cada vez que Esme cocinaba para Jacob, pero ahora hasta parecía que le gustara.
Entretanto Alice me molesto como una mosca sobre mi "cumpleaños real" y mi "cumpleaños vampiro". Bah!
En la mañana nos llego correo-a Nessie y a mi- de todos lados. Leí los destinatarios: Kachiri, Zafrina, Senna, Benjamín, Tanya, Garret, Siobhan, Kate, Eleazar y Carmen, Peter, Charlotte, mi madre, Phil, Angela (no tengo ni idea de como se entero de mi cumpleaños y de que seguía en Forks, para su conocimiento yo me había mudado de forma definitiva a Alaska pues claro yo nunca había sido buena mentirosa), una de Emily Young y de la joven Claire. De parte de mi familia llovieron regalos y comenzó la pesadilla: ropa-de Alice por supuesto-, muchos, muchos besos de Edward (de hecho fue lo único que me gusto de mis regalos), Jacob y Renesmee una moto nueva (¡ash!), los demás simplemente- y por influencia de Alice- mas y mas ropa y zapatos.

-Tu familia me sigue tratando igual que una diosa!- me queje con Edward. Se rió- Soy capaz de borrar mi cumpleaños del calendario con la condición de que a Alice no me valla a esculpir una estatua a algo así.

-Sabes que Alice disfruta hacerte feliz al igual que Esme-fruncí el ceño.

-También me voy a enojar mucho con ella si le sigue la corriente a Alice. Además aun no comprendo la extrema generosidad de tu familia.

-Tienes una mente muy bizarra

-Lo se

El resto de la semana fue muy tranquila. Salí a dar una vuelta por First Beach con Renesmee para visitar a Emily y ayudarla con las tareas de la casa-su embarazo no le dejaba hacer mucho-, al pequeño de Quil, Jude, se le ocurrió esconder mi móvil justo cuando comenzó a sonar. La Push y Forks era una guardería gigante; con tantos hijos y nietos de los pueblerinos y los nativos de la reserva, sumándole otro resto a la reserva Makah. La población son prácticamente lobeznos.

30 de Septiembre:

Como todas las mañanas normales Nessie bajo con el mas debido cuidado del mundo, y aun con la pijama color marfil se sentó en el excéntrico piano de cola comenzando con Claro de Luna. De repente empezaron a pasar imágenes hermosas detrás de mis ojos: mi cabello empapado, la calefacción de un Volvo plateado- que en aquellos tiempos era un modelo flamante- y el aroma a tapicería de cuero caro. De ahí pasaron un revuelo de imágenes de los primeros verdaderos días de mi vida. ¡Que tontería de mi parte el haber pensado que Edward me odiara con apenas conocerme!
Me reí bajito y Edward volteo a verme con una dulce sonrisa, como si las mismas imágenes pasaran por su mente.

Un agudo gemido nos saco de nuestra ensoñación.

-¡Aw!

-¡Nessie!- grito Jacob con pánico, quien dejo caer el panecillo de canela que se estaba desayunando.

-¡Mi bebé!- logro articular Nessie con una mueca de dolor. No fue necesario llamar a Carlisle; ya había bajado y tomo intrépidamente a Nessie con un brazo. Jacob palideció y comenzó a sudar del rostro. Edward se movió rápidamente por las escaleras y después regreso blandiendo una jeringa de plástico. Alice se detuvo frente a mí.

-Bella, no ayudas nada ahí parada; ve a mi habitación y coge unas sabanas limpias del armario.

Parpadee y corrí a su habitación. El armario era enorme y no tuve más remedio que lanzar cosas al suelo para buscar en los percheros más profundos. Demonios, nada.

-¡Alice!- grite ansiosa. Apareció del aire.

-¿Donde están?

-¡No están aquí!- grite de nuevo al borde de la histeria. En el despacho de Carlisle se podía hacer su labor de medico. Por un momento desee no poder escuchar más allá de 30 cm a la redonda.

-¡Oops!, creo que se quedaron en el cuarto de lavado

Gruñí.

-Lo siento Bella. Mejor ve a evitar que Jacob se desmaye.

Baje igual de rápido. Jacob estaba tendido en el sillón con el rostro perlado de sudor, y totalmente blanco. Le arroje un vaso con agua que el mismo había dejado en la mesa.

-¡Jake! ¡Arriba!

-¡Arg! ¿Que... paso?

-Desmayo pre-paternal- dije tratando de ocultar mi pánico con una sonrisa hacia mi mejor amigo.

-Uh...esto es vergonzoso. Gracias Bells...-me miro detenidamente- ¿estas bien? en el mas literal de los sentidos estas hecha una piedra.
Trate de relajar mi postura y suspire.

-Lo se, no soy una piedra pero en estos momentos me siento como una- dijo el intentando hacer un chiste e intentando relajar su postura también.

-Lo siento Jake, te juro que siento como si me estuvieran quemando viva.

-¡Ouch!

-Desearía no escuchar más allá de lo posible en estos momentos

Mientras decía esto se escucho un gemido suave, apenas perceptible para los oídos humanos. Los dos hicimos un gesto de dolor, e inmediatamente una ola fresca de tranquilidad nos relajo.

-Gracias Jasper- dije mientras lo miraba desde el marco de la puerta donde estaba recargado ociosamente. A el siempre se le daba bien ocultar las emociones poco agradables. Solo asintió.
Alice volvió a aparecer de la nada.

-Ella esta bien. Ya casi acaba- puntualizo al ver la histeria gritando en mis ojos.

Antes de que pudiera responderle se escucharon dos lloriqueos en el despacho...
Dos...