-Disclaimer: Ni Hora de aventura ni sus personajes me pertenecen.

Bueno aquí, ante ustedes el cuarto capítulo. Espero y sea de su agrado.


Finn empezó a abrir sus ojos, pero todo lo que él podía ver era oscuridad. Intento ponerse de pie, pero un fuerte dolor que recorría todo su no lo dejaba, por lo que solo pudo sentarse. Se froto la cabeza un poco.

-Hombre, como me duele la cabeza.-Exclamo el héroe para sí mismo.

Poco tiempo paso para que su vista se acostumbrara a la oscuridad y así pudiera ver mejor el lugar en donde se encontraba. Era un lugar húmedo y mohoso, lo rodeaban tres paredes de ladrillos y donde debería estar la cuarta pared se encontraba una serie de barrotes que impedían salir del pequeño, húmedo y mohoso cuarto.

En un segundo intento, Finn, trato de levantarse y mantenerse de pie, lo cual se le dificulto por el constante y molesto dolor que sentía. Aun con todo el dolor logro permanecer de pie y se acercó a los barrotes para intentar conseguir una pista de donde se encontraba. Miro atreves de los barrotes y lo único que consiguió ver era que al final de un largo pasillo que se encontraba entre a celda, se encontraba una puerta de madera con lo que parecía una perilla de metal algo vieja.

Finn suspiro y se recargo en la pared más cercana, intentaba recordar que es lo que había sucedido antes de caer inconsciente. Después de un par de minutos recordó que estaba peleando con esos extraños seres y a esa pequeña niña.

-Me pregunto si se encontrara bien.- Se dijo a si mismo y suspiro

Ahora que lo pensaba esa niña era un poco extraña, aunque se encontraba en una cueva, Finn pudo darse cuenta que se piel era algo grisácea y ¿Por qué no podía salir a la luz del sol?, amenos que ella fuera un….

-¡Vampiro!, espera eso ya lo sabia. QUE MALA MEMORIA TENGO.- Dijo un Finn sorprendido.

Nunca en su corta vida, se hubiera imaginado ver a otro vampiro que no fuera Marceline. El solo mencionar su nombre, hacia que Finn se sintiera raro, como si quisiera estar junto a ella, muy cerca de ella, abrazarla y besarla. Pero en que demonios se ponía a pensar en ese momento, el tenia que buscar como salir de ese lugar y no ponerse a fantasear. Así que con todas sus fuerzas se levanto y empezó a buscar en la celda algo que le ayudara a salir.

Marceline aun no sabia que hacer con respecto a Finn y a la fiesta de la princesa. ¿Qué era lo que debía hacer?, no podía ir con Finn y solo decirle que la acompañara a la fiesta, y si llegaba a acompañarla, aun tenia que saber que le iba a decir y sobre todo tenia que resolver ese dilema sobre los sentimientos que tenia por el joven humano. Todo eso empezó a frustrar a la reina de los vampiros, por lo que decidió ir pos su bajo hacha y empezar a tocar algunas melodías para poder tranquilizarse.

Al cabo de unos minutos, Marceline ya se había tranquilizado lo suficiente para poder analizar con más detenimiento sus sentimientos por el joven humano, pero unos golpes a su puerta la sacaron de sus pensamientos, suspiro de resignación ya que parecía que nadie la dejaba pensar en paz, fue flotando hasta la puerta que se encontraba en la entrada de su casa. Al abrir la puerta de se encontró con una pequeña niña la cual reconoció de inmediato.

-¡Mary!, que alegría verte de nuevo.- Dijo Marceline mientras recogía a la pequeña con alegría para poder abrazarla.

-¡Prima Marceline¡- Exclamo con igual emoción lo pequeña vampiro.

Parecía una de esas escenas de película en donde dos seres queridos se abrazan después de mucho tiempo. Ambas se mantuvieron abrazadas por varios minutos, hasta que Marceline rompió el abrazo e invito a pasar a su pequeña prima a su casa para poder charlar. Ya dentro de la pequeña morada de la reina de los vampiros, ambas se sentaron en el sofá, bueno, solo la pequeña Mary ya que Marceline se mantenía levitando.

-Cuanto tiempo Mary. – Dijo la chica vampiro con un poco de nostalgia.

-Si, parece que fueron siglos des de que nos vimos por última vez prima.- Dijo la pequeña vampiro.

-Tienes razón, y dime, ¿Qué te trae por aquí?- Pregunto con curiosidad Marceline

- Bueno, cundo cumplí los 500 años mis padres me dejaron recorrer el mundo y bueno supe que vivías por aquí y quería visitarte.

Y así pasaron unas horas en las que Marceline y Mary hablaban de lo que habían hecho desde que no se habían vistos, hasta que Marceline noto que la joven vampiro traía consigo una mochila la cual le era muy familiar. Observo la mochila con más detenimiento y se sorprendió al reconocer la mochila.

-Mary, ¿de donde sacaste esa mochila?- Pregunto preocupada

-Esta- dijo Mary- me la dio un joven aventurero que…..me….salvo de…. ¡OH POR DIOS!- exclamo la chica al recordar al aventurero que la había salvado. – ¡Marceline tenemos que salvar a Finn!-

-¿Qué?, ¿Cómo conoces a Finn?- Dijo preocupada Marceline

-Cuando venia para acá unos seres me acorralaron, pero este chico apareció y me protegió de esos seres, pero él se quedo luchando con ellos y parecía cansado y estaba herido. –

-Tenemos que ir rápido a ayudarlo, muéstrame donde vistes a Finn por ultima vez.- Le dijo Marceline a su prima

Marceline estaba muy preocupada por Finn, ella sabia que él era fuerte pero sin Jake a su lado para protegerlo, era difícil que el venciera a varios enemigos y más aun si se encontraba herido.

Fue por su sombrilla y le entrego una a su prima y ambas salieron disparadas hacia la cueva donde fue visto Finn por última vez.

Después de horas de buscar una forma de salir, Finn ya se encontraban cansado y hambriento. Volvió a tomar su lugar en la pared para poder sentarse, ya con los ánimos bajos, hasta que oyó que la puerta que se encontraba al final del pasillo se abría y unas figuras se acercaban más hasta donde él se encontraba. Eran dos seres fornidos y con unas armaduras como de caballero escoltando a un tercer sujeto que traía una túnica muy parecida a la de un mago, ellos se acercaron hasta los barrotes de la celda y miraron fijamente a Finn por unos cuantos segundos hasta que uno de ellos hablo.

-Ok, en este momento te estarás preguntando ¿porque estas aquí?-

-Aja.- Dijo Finn en poco desconcertado.

-Bueno, tus dudas serán respondidas a la brevedad, pero antes por favor sígueme - Dijo el mago mientras abría la celda de Finn.

-Por cierto no intentes nada estúpido o tendremos que hacerle una visita a Jake-Le dijo con malicia y una sonrisa.

Finn se paro de donde se encontraba y camino a la salida, al cruzar por la salida de su celda, uno de los seres fornidos le puso unas esposas y así Finn siguió al extraño a través de la puerta. Al Salir, se encontró con otro pasillo, pero este era más largo y estaba iluminado por el fuego de unas antorchas que marcaban el camino que se debía seguir y así pasaron unos minutos en donde Finn y sus captores caminaron por el inmenso pasillo para encontrarse con una puerta de acero solido. El mago saco de su túnica una llave y con esta abrió la puerta, un destello de luz segó a Finn por unos segundos. Atravesaron la puerta y se encontraron en un gran salón con un escritorio y una silla dándole la espalda a este.

-Que bueno es ver que estas bien Finn- Dijo una voz que provenía de la silla.

-¡¿Quien eres y que quieres con migo?

Aun no me reconoces Finn, me siento muy mal por que aun no sabes quien soy- Dijo lo que sea que se encontraba detrás de la silla.

Acto seguido el ser se coloca frente a Finn para que pudiera ver quien era el artífice de su captura. Al ver de quien se trataba Finn no pudo contener el asombro al conocer la identidad de su captor. Su captor sonrío de una forma maléfica al ver el impacto que había causado en el joven aventurero que años atrás lo había detenido de logar su cometido.


Bueno estoy intentando hacer los capítulos más largos y creo que lo estoy logrando. Pero aun así discúlpenme si los estoy haciendo cortos

Fuutachimaru: Gracias por tus reviews, en serio esos reviews me ayudan a seguir con esto y no dejarlo botado.

Creo que eso es todo.

Saludos.