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Capitulo 6: Incompatibilidad: ¿Quién gana a quién?
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Deja Vú. Irritación. Malos recuerdos. Mal presagio.
Lo que fuera, Sasuke no podía sentirse peor, no solo por el hecho de que estaba ahí por su queridísimo hermano mayor, si no porque recordaba cosas que...hubiera preferido no vivir.
En definitiva...no solo odiaría los dulces.
Las terminales se sumarían a la lista.
— ¿Podrías apurarte?
— Hmp.
Sasuke alzó la ceja intrigado, mientras, con las manos en los bolsillos, seguía a la entusiasmada pelirrosa hasta la sala de espera.
Demasiado entusiasmada.
O, al menos, eso le parecía.
Desde la mañana se había despertado temprano, y había insistido a Naruto que la llevase a la empresa –Obviamente no tardó mucho en convencerle- y su único fin fue el de usar la frase –MUY taladora frase- "¡Apúrate Sasuke, está por llegar!". A él no le quedo más que pararse y seguirla, por el bien de sus oídos. Sakura parecía una estrella a punto de recibir un Oscar.
¿Tanto le emocionaba ver a Itachi?
Tsk
Por alguna razón eso lo tenía mal humorado.
— El autobús llega en 15 minutos.
El Uchiha reaccionó, no se había percatado de que ya habían llegado a la sala de espera. Sakura miró la tablilla de llegadas y, después de asegurarse que el tiempo fuera correcto, buscó un asiento.
— No estás en Disneyland -Sasuke se sentó a su lado.- Así que no te emociones.
— Percibo irritación. —Pasó las manos sobre la cabeza del pelinegro simulando hacer círculos en el aire— No, espera. Creo que también algo de sarcasmo.
— ¡Oh, vaya! Ya puedes poner tu puesto de adivinación.
— Nada de lo que digas me quitará la sonrisa. ¡Claro que no! ¡Kya! ¡Veremos a la ratona!¿Estará más alta? No lo sé ¡Solo la quiero ver!
A Sakura le brillaron los ojos
— ¿Por qué se pone así? Tsk, me irrita...Fastidiosa molestia.
Sakura parpadeó mirando como en la frente de Sasuke aparecían notables arrugas por lo fruncido de su ceño.
— ¿Y este qué?
— Maldito Itachi —Susurró.
Sakura tuvo que darse un pequeño pellizco en su brazo para darse cuenta de que, si lo que había oído, era realidad. ¿Acaso...? ¿Acaso Uchiha Sasuke estaba celoso de Itachi? –Sonrisa de satisfacción marca Haruno- Le parecía gracioso que pensara que estaba así de emocionada por ver al Uchiha mayor, cuando en realidad eso ocupaba un segundo plano. Sakura empezó a reírse levemente, pero notablemente divertida.
Sasuke la miró con la ceja alzada.
— ¿Qué te parece tan gracioso?
— Nada, es que acabo de descubrir algo. ¡Kyaaa y que descubrimiento! ¿Aplicamos el factor sorpresa? ¡Lo aplicamos!
— ¿Y podría saber qué es eso?
— Nop. Es secreto.
Sasuke bufó. Definitivamente su irritación estaba conociendo nuevos límites que ni siquiera sabía que tenía. ¡Ni siquiera sabía que tenía un límite!
¿Qué más podría aumentar su tormento?
"Se Anuncia que el autobús número 12 proveniente de la ciudad de Tokio ha llegado a la terminal por el andén número cinco, gracias por viajar con nosotros"
Genial.
— ¡Geniaaal!
Sakura prácticamente "brincó" de su asiento para acercarse a la entrada de los pasajeros. Tenía las manos pegadas al pecho y los ojos le brillaban como nunca. Sasuke pensó que parecían dos hermosas piedras verdes con ese sutil destello y que acentuaban aún más su rara belleza. Pero, obviamente, esa era otra de las cosas que guardaría en su cajón de cosas que nunca habría que decir en público y menos admitir ante alguien.
Aún así, la observó.
¿Cómo sería que ella se emocionara si fuera él?
Su corazón comenzó a latir...uno, dos, tres y cada vez más rápido. Tuvo que llevarse una mano al pecho porque juraría que se le comenzaría a salir del corazón.
— ¿Por qué...? —Susurró pero fue interrumpido por un chillido de alegría.
— ¡Itachi! ¡Itachi!
Sakura corrió para ser acaparada en los brazos de un alto y apuesto hombre que salía de la luz emanante del pasillo. Poco a poco la luz se moldeo al ambiente y dejo ver a la pelirrosa abrazada a Itachi Uchiha, el mayor de los hermanos y poseyente de una belleza sin igual.
El corazón de Sasuke dejo de latir tan rápido y comenzó su marcha normal al darse cuenta de que...
Se veían bien juntos.
Itachi comenzó a darle vueltas mientras ambos reían ante las miradas de todos.
— ¡Cuánto tiempo, cerecito!
— No ha sido mucho en realidad, unas semanas —Dijo, bajándose de sus brazos— Unas muy interesantes semanas, si puedo agregar.
— Pues parecieran años —Sonrió de una manera que muchas mujeres no pudieron evitar mirarlo y suspirar— Pensé que te tenía abandonada y decidí venir para asegurarme de que te estuvieran tratando bien.
— ¿Qué estas insinuando? —Sasuke decidió por fin hacerse notar.
— ¡Oh, Sasuke! ¿También estabas aquí? —La manera tan sarcástica en que lo dijo y esa sonrisa prepotente, terminó de romper la paciencia de Sasuke.
— No lo estoy por gusto, Aniki.
— Falta decir que es mutuo el sentimiento, Otöto.
Sakura comenzó a reír nerviosamente y a sudar, porque estaba prácticamente en medio de los dos, y en cualquier momento una batalla podría surgir entre ellos. A pesar de que se querían, puesto que eran hermanos, desde siempre habían tenido era rara forma de demostrarlo, aunque a algunas personas pudieran parecerle extraño para su familia y allegados era algo tan normal como ver el pan saltar de una tostadora.
— Bueno, bueno. Ya abra tiempo de que se partan la cara —Ambos la miraron interrogante— Digo, de que se saluden. Ahora mismo solo quiero saber algo ¿Dónde está?
— ¿Dónde está quien? —El pelinegro fingió demencia, mirando a los lados— ¿Mi maleta?
— ¡No te hagas, Itachi! ¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde está mi ratoncito? —Le dio pequeños golpes en el pecho— ¡No me la intentes ocultar!
— ¡Ahh! Creo que...—Su cara se transformo en una cara de espanto— ¡Oh, no! Ya decía yo que algo olvidé en el aeropuerto.
La cara de Sakura era un poema.
— ¿¡Queé!
— ¡Sakura-NeeSan!
Itachi rió. —Fue una broma, tonta. Ahí viene.
Sakura, prácticamente, empujó a un lado a Itachi, quien tuvo que balancear y apoyarse en el hombro de su hermano antes de que toda su estructura ósea chocara contra el cemento del suelo. La chica sonrió abiertamente como si hubiera descubierto una estrella.
— Es increíble lo rápido que una mujer te cambia —Itachi comenzó su drama personal— Y más humillante, por una diablilla de cinco años.
— Estúpido.
— ¡Eres tú! —Sakura abrió los brazos emocionada ante lo que venía hacia ella. Con un entendible "Nee-San" una pequeña de cinco años corría hacia el encuentro. La niña era hermosa, cabe decir, para ser solo una pequeña destacaba notablemente. Su cabello negro azabache con unos ligeros destellos azulados estaba agarrado en dos pequeñas coletas con unos mechones que caían graciosamente sobre su cara, su piel clara, algo pálida en realidad como si fuera de porcelana, destacaba sus curiosos ojos verdes pintados en tonalidades frías. Más curiosa estaba aún con su overol azul marino, con el logotipo Uchiha al frente, una playera de manga larga y cuello de tortuga color blanco era lo que tenia debajo, y unos zapatitos negros que hacían juego con la curiosa mochila que llevaba a espaldas.
La pequeña corría alegremente. Era como una princesa en un campo de flores y su sonrisa una luz que iluminaba.
No había duda, Uchiha Asuka si que sabía hacerse notar.
— ¡Sakura-NeeSan! —La pequeña llegó por fin a los brazos de Sakura, quien la alzó en un fuerte abrazo dándole vueltas— ¡Te estañe muchooo!
— Yo igual, ratona —La separó un poco y la miró— Es mi idea o, ¿Acaso creciste?
— ¿Verdad que sí? ¡Ahora soy 5 centímetros maaas alta!
— Cierto, creo que si sigues así me vas a dejar atrás —Le pellizcó la nariz— ¿Tuviste un buen viaje?
— Haaai. Y las niñas del avión me regalaron unos dulces e incluso vi la... ¿Cómo es que se llama? —Ladeó la cabeza un poco— ¡Ah, sí! La cabina del piloto y me regaló una gorra.
— ¿Ah, sí?
— ¡Si! Me dijeron que era muy linda, y que por eso me dejaban pasar.
— ¿Qué puedo decir? —Dijo Itachi encogiendo los hombros— Es claro que mi hija a heredado mi encanto.
—¡Y te traje un regalo, Nee-San! ¡Adivina!
— ¿Qué podrá ser? ¿Un oso de peluche? —La niña negó— ¿Una tarjeta?
— ¡Maaas grande!
— ¿Más grande? ¿Qué podría ser más grande que...?
— ¡Sakura-Chan!
La pelirrosa volteó al escuchar su nombre, de hecho todos lo hicieron, alguien se acercaba corriendo hasta ellos y agitaba la mano para que se dieran cuenta que en efecto, a ella le hablaba. Al principio no la pudo distinguir bien, incluso tuvo que entrecerrar los ojos para poder identificarla y, cuando lo hizo, abrió los ojos y la boca ligeramente de la impresión.
— ¡No puede ser...!
— ¡Sakura-Chan! —Una hermosa mujer se acercó hasta ellos, tenía el cabello azulado oscuro, largo hasta la media espalda, sus ojos aperlados hacían juego con su hermosa piel, aunque se venía algo agitada, claro, ¿Cómo no estarlo? Llevaba una maleta de ruedas en cada mano y dos mochilas colgadas a los hombros, aún así corría como si estuviera por llegar a la meta de una maratón.
— ¡Hinata!
— ¡Sakura-Chan!
La pelirrosa bajo con cuidado a su sobrina mientras la pelinegra asentaba las maletas y las mochilas en el suelo, ambas se fundieron en un abrazo, como si la vida se les fuera en ello. Se miraron antes de volver a abrazarse.
— ¿Qué haces aquí?
— Oh, bueno. Escuché que Itachi-San venia aquí por negocios —Deshizo el abrazo, agarrándola de las manos- Hace unos días llamé para preguntar por ti, pero Iris me dijo que estabas en Konoha, así que como tengo vacaciones por el fin de semestre —Tomó aire— ¡Decidí darte una sorpresa!
— ¡Y vaya sorpresa! —Miró el equipaje— Creo que te tendremos por un largo periodo ¿Ne?
— ¿Uh? —Miró a sus espaldas— ¿Esto? ¡Ah, no! No son todas mías —Frunció el ceño y entrecerró los ojos— ¡Lo que me recuerda! —Caminó hacia donde estaban los demás— ¡Asuka! —La pequeña cerró sus ojos por inercia— ¿Qué parte de no te separes de mí no entendiste?
— Umm... —La niña llevó sus manos hacia atrás y puso una sonrisa inocente— ¿Todo?
— ¡Asuka! ¿Qué haremos contigo? Mira que salir de esa manera y ensartarme todo tu equipaje —Hinata suspiró— En fin, digna Uchiha eres.
— ¡Hey! —Ambos hermanos protestaron al mismo tiempo. Hinata, entonces, pareció reparar en la presencia del menor Uchiha.
— ¡Oh, Sasuke-San! Es bueno verte de nuevo.
— Sí...supongo que sí. Nos vimos en una reunión de negocios en Londres, ¿Cierto?
— Hai. Iba en representación de mi padre.
Sakura tomó del brazo a la pelinegra y la acercó hasta los hermanos.
— Dejen que los presente oficialmente —Sonrió— Hinata, este es Uchiha Sasuke, hermano de Itachi, presidente de la empresa aquí en Konoha, un hombre bastante frío, ególatra que te termina desesperando a la primera —Sakura sonreía como si hubiera dicho lo más normal del mundo. Sasuke le mandó una mirada asesina— Sasuke, esta es Hinata Hyuuga, hermana de Neji, estudiante de administración de empresas y artes, una chica muy alegre y obsesionada con la moda, ah, y claro mi adorada prima.
Ambos se dieron la mano.
— Es un placer, Sasuke-San. —La mirada de Hinata lo analizaba de pies a cabeza— Con que este es...Ahora que lo veo de cerca, entiendo todo.
— Lo mismo digo, Hinata —Sasuke igualmente la miraba de pies a cabeza— La hermana del Hyuuga, ¿Eh?
— Etto... —Todos bajaron la mirada ante la dulce voz, Sasuke entonces notó como una manita le jalaba insistente el pantalón— Disculpe, entonces... ¿Usted es mi tío Sasuke?
— Sí, lo soy.
La cara de la pequeña Uchiha se iluminó, alzó las manos como gesto para que Sasuke la cargara, y lo hizo.
— ¡Sasuke-Oniichan! —Lo abrazó fuertemente por el cuello.
Era cierto, ahora lo recordaba perfectamente el Uchiha, cuando él conoció a Asuka, esta era solamente una bebé. Una bebé muy curiosa, que le hubiera gustado ver dar sus primeros pasos, pero no puedo ser así, como parte de su plan de tratar de olvidar a Iris y todos sus sentimientos, se había prometido no volver a pisar Sacriston, así que cuando dejó aquel lugar, su pequeña sobrina tenía apenas un año recién cumplido. Era más que lógico que la pequeña no recordara su cara.
— Es bueno volver a verte, Asuka —Sasuke le sonrió, cosa muy rara para los ahí presentes, era una sonrisa cálida, como si sonriera por primera vez.
— ¡Tenia muuuchas ganas de verte! —Tomó su cara entre sus pequeñas manos— Abu-Miko dice que me parezco mucho a ti, ¡Y es verdad! —Le toco el cabello— El mismo color —Pasó sus manos por sus ojos y mejillas— Incluso la forma de ojos y piel... ¿Seguro que eres solamente mi tío?
— ¡Oye! ¿Qué insinúas, Su-Chan? —Itachi agarró a su hija por la cintura, dispuesto a cargarla pero la pequeña pareció aferrarse al cuello de su tío.— Su-Chan ¿Vas a cambiar a Otosan por Sasuke?
Asuka miró a los dos y sin pensarlo se acurrucó en el pecho de su tío
— ¡Siiiiiip! Su-Chan quiere ir con Sasuke-Oniichan.
Itachi bajó la cara derrotado y un aura negro lo rodeó.
— Ni cinco minutos y mi hija se ha conseguido un nuevo padre. ¡Oh, cruel destino!
Todos empezaron a reír ante las ocurrencias del pelinegro, Asuka no comprendía muy bien.
—¿Eso qué significa?
— Quiere decir que, al parecer —Sakura se acercó a su sobrina— Haz derrotado a tu padre y puedes estar con tu Onii-Chan. ¿Te gusta eso?
— ¡Haaai!
Las risas se hicieron de nuevo presentes.
— ¡Su-Chan gana!
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— ¡No lo puedo creer! ¿Estas segura de esto?
— Obviamente, si no, no lo hubiera hecho —Ino se paró de su asiento y se apoyo frente al escritorio, cruzo sus brazos y miró a Ten-Ten sentada en el escritorio de enfrente— Además, Sasuke ni se mosquea— Se llevó una mano a la cintura— Es como un pequeño conejo asustado, tan fácil de manipular y tan tonto para darse cuenta de lo que pasa frente a él.
— Si tu lo dices…—Ten-ten apoyó su mano en su mejilla y suspiró— Yo también quiero que pase algo así en mi vida.
— ¿Eh? ¿Qué cosas dices? —Ino sonrió pícaramente— Si ya la tienes, ¡Oh, sí! Lo veo en cartelera —Alzó las manos simulando un letrero— ¡La apasionada historia de amor entre el frívolo jefe y la soñadora secretaria, los 1001 secretos de Ten-Ten Ama y Ne…!
Antes de que pudiera terminar, la castaña ya le había tapado la boca con ambas manos.
— Shh, ¡Cierra el pico!
Ino se zafó y soltó una gran carcajada mientras veía a la castaña sonrojarse. Como buenas amigas y compañeras de trabajo que eran, no era secreto que la mujer de chongos tenía cierto afecto por su jefe, Hyuuga Neji. Pero, o ella era demasiado introvertida o el hombre era realmente un despistado. Ino siempre optó por ambas opciones.
— Hay, mi pequeña Tenty. —Puso sus manos sobre ambos hombros— Tienes un largo camino por recorrer.
— Eso es algo imposible. Además —Bajo la mirada derrotada— El otro día vi como Neji-Kun salía abrazado de Sakura-San. ¡Es tan obvio!
— ¿Qué dices? ¡Hay, mujer eso no...! —El sonido del teléfono la interrumpió, graciosamente se apoyó en su escritorio y descolgó. Era la línea privada— ¿Bueno? Necesito que hagas un reporte práctico y entendible de las últimas actividades. Y que te deshagas de todos tus asuntos. Okay, ¿Y eso? ¿Me dejaras el día libre? ¡Ja! Sueña. No. Itachi ya llegó y quiere checar los últimos movimientos de la empresa, además mi sobrina igual está y necesito que alguien la vigile. Ya decía yo que no era tan bueno. Está bien, yo me encargo. Bien, llegamos en media hora. ¿¡Media hora! ¿Acaso estás loco? ¡En media hora no voy a poder hacer...! Suerte. Bye. ¡...Nada! —La rubia colgó frustrada— ¡Argg! Maldito Uchiha. ¡Cuando no son peras, son manzanas!
— ¿Todo bien?
— Pff El Uchiha mayor viene a supervisar y solo tengo media hora para hacer un reporte.
— ¿Fugaku-Sama?
— ¡No! Ese Uchiha no, el hermano mayor.
— ¡ah! Si quieres te ayudo —Se encogió los hombros— Total, no tengo nada que hacer.
— ¿De verdad? ¡Genial! Por eso te amo, chongitos.
Ambas se sentaron en sus escritorios, dispuestas a hacer lo que el jefe disponía. Ino suspiró antes de empezar a teclear y abrir carpetas en su computadora de pantalla plana.
— Tú encárgate de los movimientos de seis meses atrás y yo me encargo de los más actuales.
Hubo un ligero silencio, antes de que Ten-Ten dejara de teclear y suspirara apoyando su quijada en sus manos cruzadas. Miró un punto en la nada.
— Ne, Ino. ¿Tú sabes cómo es Itachi-San?
Ino no dejó de mirar la pantalla.
— Ni idea. Mientras no sea igualito a Sasuke, todo está bien.
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— Y entonces la maestra expuso nuestros dibujos y nos felicitó por trabajar en equipo.
Asuka iba entusiasmada en la parte de atrás contándole a Sakura sus últimas vivencias, Hinata iba a su lado escuchando con una sonrisa y participando de vez en cuando en los momentos en que la pequeña la buscaba que la apoyara con sus historias. Itachi iba en el asiento del copiloto, riendo a ratos por las ocurrencias de su hija y fastidiando de vez en cuando a Sasuke que iba al volante.
Solamente llegaron al departamento a dejar sus cosas, debían dar gracias a que el menor Uchiha era dueño del piso porque sinceramente, cada vez entraba más gente a su casa. Habían disponibles cinco habitaciones en todo el departamento, de las cuales, tres ya estaban ocupadas y gracias a que Ino ya no estaba ahí es que había un sitio disponible para Hinata, si no se iban a ver en un problema de repartición de camas. Por Asuka no había problema, después de todo no es que ocupara mucho espacio y había insistido a morir a que quería dormir con su tía Sakura.
Ahora mismo estaban rumbo a la empresa, Itachi quería de una vez verificar el desempeño de la empresa y ver cómo iban las cosas. Hinata alegó que quería ver a su hermano para saludarlo, Sakura quería ver a Ino y de paso a Ten-Ten que le había caído bien y pues Asuka, era muy temprano para su siesta y algo les decía que no dejaría muy pronto a Sakura ni a Sasuke.
— Pero, estoy un poco triste, porque ya no veré a mis compañeros.
— ¿Y porque es eso? —Preguntó Sakura extrañada.
— Es que, Oto-sama y Oka-sama dicen que a partir de la próxima semana tengo que cambiarme de colegio.
— ¿Eh? —Sakura fijó su vista sobre Itachi— ¿...sama? ¿La van a cambiar de Kínder?
— No precisamente. Va a cambiar de curso, a la primaria.
— ¿De qué hablas? Asuka acaba de cumplir cinco años, aún debe de estar en último de Kínder.
— Sus maestras dijeron que no era necesario —Hinata intervino— qué ya estaba lo suficientemente preparada para la Primaria. Así que la van a adelantar un año.
— Entonces, es demasiado inteligente —Afirmó Sasuke con una sonrisa prepotente— Creo que también lo ha heredado de mí.
— ¡Ja! Obviamente, ha sido de los genes Haruno —Defendió Sakura.
— ¿Tuyos? ¡Ni Kami-Sama lo quiera!
Ambos empezaron una mini-pelea de insultos y contradicciones, últimamente se estaba volviendo una costumbre entre ellos dos.
— ¿Será que lleguemos antes de que Sasuke nos maté o atropelle a alguien? —Susurró Itachi a Hinata, quien se acercó al respaldo del asiento.
— Eso espero, aún quiero ir de compras.
Tardaron unos cuantos minutos más en llegar, transcurso en el que las cosas se habían calmado. Todos bajaron del carro, echándole seguro y entrando al enorme edificio. El portero saludó alegremente al ver que Itachi iba, pues no era muy común que el Uchiha mayor frecuentara la empresa. Subieron al elevador que los llevaría hasta el piso principal de la empresa. En cuanto entraron, Sasuke sintió como su pequeña sobrina lo tomó de la mano y solo pudo atinar a sonreírle quedamente. Era extraño pero, se sentía a gusto y eso que rara vez tenía paciencia con los niños. Quizá era porque llevaba su misma sangre.
Asuka comenzó a tararear la pegajosa melodía que tenía el elevador y, pareciéndole gracioso, Sakura se le unió. Sasuke rodó los ojos, como si le digiera "Infantil" o algún otro adjetivo semejante. Sakura tarareó con más fuerza ante este hecho provocando un ligero Hmp departe de él azabache. Y para terminar de ayudar, Itachi igualmente comenzó a corear el tonito que, para ese entonces, ya le parecía estúpido a Sasuke.
Hinata reprimió una risa.
Por fin llegaron al piso y Sasuke agradeció mentalmente que no tuviera que correr sangre en el elevador, porque le fastidiaría mucho mandar a alguien para limpiar. Sonrió ante la locura de su idea. Caminaron hasta la oficina principal mientras iban recibiendo saludos de los empleados, uno de ellos detuvo a Sasuke para informarle sobre un movimiento que necesitaba su permiso y de paso, saludar a Itachi e iniciar una pequeña charla.
Asuka miró a todos lados. Y decidió tirar suavemente de la mano de su tío.
— Nii-Chan. Tengo sed —Hizo un ligero puchero. Por alguna extraña razón, Sasuke pensó que había visto eso antes— ¿No hay agua por aquí?
— Hay un pequeño bebedero por ese pasillo —Dijo señalando enfrente— ¿Quieres que te acompañe?
Asuka negó levemente.
— Yo puedo ir —Miró a su padre— ¿Si? —Itachi asintió. La pequeña soltó con suavidad a su tío, y empezó a irse dando saltitos.
— Su-Chan —La llamó Itachi asiendo que la pequeña volteara— Cuando termines vamos a estar en la oficina principal. Es por ahí —Dijo señalando un pasillo contrario— La última puerta y tiene el nombre de tu tío en la entrada. ¿De acuerdo? Ve con cuidado, pequeña —Le sonrió.
— Hai —Contestó calmada y algo seria. Se dio la vuelta y se fue caminando.
Sasuke volvió con su charla anterior con el empleado. Sakura tomó ligeramente a Itachi del brazo y se le acercó.
— Oye, ¿Pasa algo con Asuka?
— Mas o menos. De eso quería hablarte, pero luego —Se separó de ella y se unió a la plática de su hermano.
— ¿Todo está bien, Hinata?
La pelinegra alzó los hombros.
— No sé nada. Igual le pregunté pero dijo que esperaría a que llegáramos. Sospecho que es, pero será mejor que él nos explique.
Suspiró. Le preocupaba su sobrina, pero lo mejor era esperar a que la verdad saliera de labios del padre de la niña.
— Oye, Saku. ¿Cómo te va en la Universidad?
— Pues, la semana pasada fui por lo de la inscripción pero mañana tengo que ir por mi horario. ¿Vienes conmigo?
— ¡Claro! —Junto sus manos complacida— No puedo esperar a recorrer Konoha. ¿Es tan interesante como dicen?
— Depende de cómo lo veas.
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Asuka caminó en busca del bebedero, desde que venían en el carro tenía ganas de beber algo pero le pareció algo imprudente interrumpir a sus tíos en su charla, por así decirlo. Cuando por fin encontró el bebedero a mitad del pasillo, sonrió y corrió el tramo que le faltaba. Una vez frente al enorme bote de agua volteado, se puso de puntitas para alcanzar el pequeño cono de papel, una vez que lo logró lo puso bajo la boquilla y entusiasmada esperó a que se llenara. Bebió del agua rápidamente y lo depositó en la basura, tomó otro cono y repitió la acción.
Últimamente estaba demasiado sedienta.
Una vez que terminó con al menos cinco conos, tomó un sexto y con alegría arrancó a correr, pero su pequeña maratón personal se vio interrumpida por un gran obstáculo que la hizo caer sobre su trasero al suelo y el agua derramada en algo o, alguien.
— ¡Auch!
Se sobó ligeramente.
— ¿Por qué no te fijas por dónde vas, niñata? ¡Mira lo que has hecho!
Asuka sintió como algo dentro comenzaba a correr por sus venas, esa voz le había provocado fastidio. Nunca le había gustado que nadie la llamara como si fuera un perro. Alzó su vista y miró con mala cara a la mujer enfrente de él.
— Perdón —Dijo entre dientes.
— ¿Crees que eso es suficiente? ¡Este diseño es único!
La Uchiha miró el vestido de la mujer, hizo una mueca de desagrado. ¿Ese trapo verde perico, tan corto como un cinturón y con un escote tan pronunciado como una carretera, era un vestido? Está bien que tuviera cinco años pero, hasta ella sabía algo de moda. ¿Eso era un diseño?
— Se parece al trapo que Oka-San usa para limpiar las ventanas —Se le quedó mirando mientras se ponía de pie.
La mujer empezó a aporrar su zapato contra el suelo.
— Más vale que tus padres tengan el suficiente dinero para pagarme la tintorería.
— ¡Oiga! No fue solo mi culpa. ¿Quién la manda a caminar tan cerca del bebedero? Debió de haber notado que yo estaba ahí —Asuka vio como hacia cara de indignada, porque sabía que era cierto— Usted también debe disculparse. ¡Me ha dolido!
— Ja, ¿Disculparme con una mocosa? —Rió sonoramente— Pero, ¿Quién te has creído?
— Alguien con educación —Dijo ligeramente enojada.
— ¡No trates de insúltame, niñata insolente!
— No lo estoy haciendo, ¡pero es una buena opción! —De un momento a otro, la voz de Asuka se había tornado más calmada y frívola— No me haga olvidar mis modales.
— ¿Me estas amenazando?
— Le estoy advirtiendo.
— ¡Mira niña! Te puede ir muy mal. —La tomó por el brazo bruscamente— ¿Acaso no sabes quién soy yo?
— A ver... —La miró fríamente— Déjeme adivinar —La miró de pies a cabeza— ¿Una Zanahoria barata en venta?
Le apretó ligeramente el brazo.
— ¡Pequeña mocosa! No sé quien sea tu padre pero puedo hacer que lo corran en este preciso momento —Sonrió prepotentemente— Soy Karin Kawada, la prometida de Uchiha Sasuke, el dueño de todo lo que tus pequeños y horribles ojos ven
Asuka abrió los ligeramente. ¿Pero que se ha fumado esta tipa? Los entrecerró y sonrió burlonamente
— Ya quisieras. Y haz el favor de soltarme, fosforito —Pero, Karin parecía no entender porque apretó mas el agarre.
— Mala respuesta, renacuajo —La acercó a ella— Puedo hacer tu vida un martirio —Karin sentía la necesidad de marcarle a esa niña quien era ella— ¡Ahh! Por alguna extraña razón no la aguanto ¡Quiero ahorcar a esta mocosa!
Asuka miró encima del hombro de la pelirroja y sonrió prepotentemente.
— ¿Así? —Se acercó a su odio y le susurró— Pues yo puedo ser tú peor pesadilla.
Karin sintió un escalofrío y en un abrir y cerrar de ojos vio como los ojos de la pelinegra estaban inundados en lagrimas. Estaba en shock. ¿Qué demonios pretendía?
— ¡Ahh! ¡Me duele! —Asuka elevó su voz— ¡Suéltame, por favor! —Comenzó forcejear.
— ¿Qué pretendes?
— ¿Karin? ¿Qué crees que estas haciendo?
La pelirroja se sobresaltó ligeramente y volteó para toparse con la acusadora mirada de Ino. La rubia enseguida vio a la pequeña y su cara se transformó en sorpresa y confusión.
— ¡pero qué te pasa! ¡Suelta a esa niña!
Karin estaba en una especie de Shock e incredulidad. Asuka forcejeó y se soltó del agarre, corrió hacia Ino y se aferró a sus piernas, ocultando su rostro y sollozando sonoramente.
— ¡Ella...Snif me lastimó! —Notablemente la voz de Asuka regreso a su tono normal, un tono demasiado dulce para el gusto de Karin— Yo estaba bebiendo agua —Sollozo— y sin querer tropecé con ella, le pedí una disculpa pero...Snif, ¡me empezó a decir cosas feas! Y ni siquiera me ayudó a parar —Lloró mas fuerte— No fue mi culpa...Yo-yo.
Ino se hinco y le limpió las lágrimas.
— Tranquila... ¿Es eso cierto Karin?
La pelirroja bufó y se cruzo de brazos. ¡Era increíble! Esa mocosa estaba haciendo su drama...Aunque, ¡Vamos, seamos sinceros! En ningún momento Asuka había dicho una mentira.
— Claro que no, se cayó y se puso a llorar —Dijo actoralmente— No sé porque hace drama.
— Será mejor que te disculpes con ella
Karin rodó los ojos, obvio que no lo haría pero, tenía que hacerlo. Sabía perfectamente quien era la Yamanaka en la vida de Sasuke, no le convenía que le fuera con chismes y pusiera en peligro su relación.
— Discúlpame, nena
Asuka detuvo sus sollozos y se acercó a Karin con una sonrisa.
— No hay problema —Sonrió alegremente para luego hacerlo prepotente y le susurró— ¿Lo ves? Deja de decir que Sasuke-Oniichan es tu prometido, mentirosa. O de verdad, yo seré la que haga tu vida un martirio y no te conviene, fosforito —Sonrió de nuevo inocentemente dejando a Karin con una cara de enfado— ¡Disculpa aceptada, Nee-San!
Volvió a acercarse a Ino y la miró.
— ¿Me llevarías a la oficina principal?
Ino parpadeó confundida. ¿Qué podría querer una niña en la oficina de Sasuke? Pero igualmente asintió.
— Por supuesto —Le ofreció una mano— Vamos. Nos vemos, Karin.
— Claro, Yamanaka —Se quedó viendo como se iban— ¡me las pagaras, mocosa! —Vio como Asuka volteó y le hizo una seña de amenaza, con sus dos deditos señaló su ojos y luego a Karin. Como diciendo te observo.
Karin apretó la mandíbula y dio un gran pisotón con sus tacones.
— ¡Ahh, mocosa!
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Ino iba de la mano con la pequeña, quien con sus curiosos ojos verdes observaba uno a uno de los rincones del edificio, como si estuviera frente a un aparador de juguetes o algo por el estilo. La rubia sonrió, era una niña muy curiosa.
— ¿Te gusta el edificio?
— Hai —Sonrió— Me encanta toda la estructura.
— ¿Entonces te gusta la arquitectura?
— Si, un poco.
— ¿Quieres ser arquitecta?
— Umm, no. Me gusta pero, es más como un pasatiempo. ¡Mi sueño es otro!
— Me da curiosidad el porqué quieres ir a la oficina principal. ¿Te ha mandado alguien?
— No. Vine con Oto-Sama y me dijo que luego de tomar agua los alcanzara ahí —Sonrió— Por cierto, mi nombre es Asuka. ¿Tu cómo te llamas, Nee-San?
— Ino. Es un placer.
Llegaron hasta la oficina y cuando escucharon un ligero "Pase", la rubia abrió la puerta despacio.
— Traje a una pequeña perdida —Sonrió— Y muy linda, por cierto.
La niña se abrió paso rápidamente destanteando un poco a Ino. Asuka corrió y cuando visualizó a Sasuke, que estaba parado junto al escritorio donde Itachi revisaba unos documentos, extendió sus brazos hacía el Uchiha y este se inclinó ligeramente para tomarla en brazos y cargarla.
— ¡Sasuke-Oniichan!
Ino cerró la puerta algo intrigada. Conocía a Sasuke desde hace años y sabía el carácter que tenía, no era un hombre que mimara a las personas y mucho menos que accediera ante los deseos de un niño, por más lindo que fuera este. Se percató de algo en el Uchiha, su mirada se había suavizado y tenía una ligera sonrisa en el rostro, tan cálida que la rubia se pregunto si era real, más aún si el Uchiha podía tener sonrisas de ese tipo. Definitivamente esa niña producía algo nuevo en Sasuke.
Ino pensó, entonces, que el papel de padre no le quedaría mal.
— ¿Alguien me explica? —Ino sonrió. Sasuke se le acercó con la niña entre brazos— Oh, vaya. ¿No has pensado en tener hijos, Sasuke? Te pega el papel.
Ino esperaba un bufido o un monosílabo como muestra de que su comentario le parecía estúpido, pero no encontró nada de eso. Solo una sonrisa divertida.
— Llegas en buen momento —Sasuke se volteó para mirar a él pelinegro que había dejado a un lado los papeles— Ino, te presento a mi hermano, Itachi. Esta es Ino, mi asistente.
Itachi se puso de pie y caminó hasta la mujer, tendiéndole una mano.
— Uchiha Itachi, un gusto. —Sonrió encantadoramente— Disculpa si mi hermano te ha causado molestias.
— Yamanaka Ino, igualmente —Sonrió mirando a Sasuke burlona— Descuida, nada que con un par de golpes no se resuelva.
Sakura y Hinata, que estaban sentadas en el sillón se pararon para unirse a las presentaciones.
— Ino, esta es Hyuuga Hinata, mi prima —Sakura se la presentó, ambas estrecharon su mano y se saludaron de beso en la mejilla— Hina, esta es Ino. Creo que ambas se llevaran muy bien.
— Eso espero —Dijo la pelinegra.
— ¿Eres hermana de Neji? —Preguntó, a lo que Hinata asintió— ¿¡Entonces Neji es tu primo! —Miró a Sakura sorprendida.
La pelirrosa sonrió y encogió los hombros.
— Pensaba decírtelo luego, y como nunca preguntaste.
Antes de que Ino siguiera preguntando sobre la relación de Sakura y Neji, Sasuke decidió hablar, por alguna razón le irritaba recordar el fraternal encuentro que la Haruno había tenido con Neji y Gaara.
— También te presento a esta pequeña —Alzó a la niña un poco— Esta es Asuka, es la hija de Itachi.
— ¡Oh! Con razón. Sí es una Uchiha —Dijo mirándola— Se me hacía raro ver a una niña por aquí. Pero, si se trata de ella, con gusto la cuidaré.
La pequeña pidió que la bajaran, y una vez en el suelo, tomó la mano de Ino. Le sonrió amablemente, Asuka debía admitir que no todas mujeres que rodeaban a su tío eran tan desesperantes como aquella pelirroja que se creía una diva y decía cosas tan absurdas como que el cielo era rojo.
Y, como si la hubiera invocado.
Por la puerta entro Karin sin importarle ni detenerse a mirar quien estaba en la oficina, se colgó del cuello de Sasuke plantándole un beso en la boca. Sasuke le correspondió, pero no tardo en deshacerlo, el no era de dar demostraciones afectuosas en público y menos frente a su familia.
— ¿Qué haces aquí, Karin?
La pelirroja frunció ligeramente el ceño.
— ¿No te agrada verme?
Sakura soltó una pequeña risa, que no pasó desapercibida para los que ahí estaban y mucho menos para los ojos matadores de la zanahoria. Un pequeño carraspeó hizo a Karin voltear y pudo jurar que si no era porque era la novia de Sasuke, ese hombre que estaba cerca del escritorio seria el perfecto ideal para ser su pareja. Sus mejillas se sonrojaron instintivamente, Sasuke lo notó y soltó un bufido. Ahora era tres risas, Sakura, Ino y Hinata.
— Karin, te presento a mi Aniki.
— Un placer conocerte, Uchiha Itachi —Se presentó, sonriendo con su mágica sonrisa atrapa-suspiros. Aun tenía el toque, claro, ella soltó dos suspiros.
— Kawada Karin, el placer es mio —Dijo mirándolo de pies a cabeza— ¡Oh, Shit! Esta como quiere.
Sakura miraba con una mueca parecida al asco a la noviecita de Sasuke. Pensó que si así era en presencia del pelinegro, que no sería a sus espaldas. Definitivamente, empezaba a sospechar que Sasuke la había sacado de alguna clase de burdel.
Soltó un bufido que la hizo tener a la mirada de Karin, sobre ella.
— Sakura, querida. ¿Tu por aquí?
— No. Soy tan solo un holograma —Sonrió forzadamente, mientras los demás-a excepción del Uchiha menor-Soltaban una risa— Broma, querida. Y ya que estamos con las presentaciones. Permíteme presentarte a Hinata, mi prima.
Karin analizó a la pelinegra, y puso los ojos en blanco. Una más, pensó. Pero no podía evitar admitir la envidia que sentía de ver que ella tenía la blusa que tanto había buscado en las tiendas más exclusivas de Japón.
— Hyuuga Hinata, un gusto —La pelinegra sonrió lo más sincera que pudo— Genial, ahora arderé en el infierno por mentirosa.
— Igual. ¿Hyuuga? ¿Eres algo de Hyuuga Neji?
— Ah, sí. Es mi hermano.
Las tres chicas podrían jurar que los ojos de Karin dieron vuelta sobre sí y volvieron a su posición original en fracción de segundos. La zanahoria miró a la pelirrosa y luego a a la pelinegra.
— ¿Es...prima de Hyuuga? ¡Maldita rosada!
— Luces sorprendida, querida. ¿Todo bien? —La sonrisa de Sakura no podría expresar más satisfacción de la que sentía en ese preciso momento.
— Perfecto.
Asuka, que hasta esos momentos había permanecido callada, tenía los ojos entrecerrados observando a Karin. Definitivamente, esa mujer no había mentido pero también, definitivamente, no se la dejaría tan fácil.
— Hola de nuevo, Nee-San —Dijo, haciéndole notar a todos que aún seguía ahí. La cara de Karin era un poema. Un poema sobre mandíbulas desencajadas.
— ¡¿Qué demonios hace esta mocosa aquí? —Tuvo que morderse la lengua para no decir lo que pensaba, después de toda tenia a Sasuke cerca— Pero si eres la pequeña del pasillo. ¿Qué haces quí? ¿Te has perdido?
— ¿Se conocen? —Preguntó Sasuke.
— Algo así, Sasu-Kun. Tropezamos en el pasillo por accidente, ¿Verdad?
— Ah, sí. Y la Nee-san me ayudó a pararme —Dijo dulcemente. Ino frunció el ceño ante eso y miró a la pequeña, pudo notar en su sonrisa un toque divertido.
— ¿Quién es esta niña? —Se preguntó Ino. Definitivamente, eso no era lo que había ocurrido, ¿Por qué la mentira?
— Que bueno que ya se conozcan —Sasuke soltó una semi-sonrisa, de esas que rara vez aparecen— Al menos empezaran con pie derecho su convivencia.
— ¿Convivencia? ¡Claro, convivamos! ¡Para poder enviarla a timbuctú! No entiendo —Sonrió tratando de parecer dulce— ¿Es hija de algún trabajador?
— Nada de eso, Karin. Esta pequeña es de la familia.
Los ojos de Karin no podían verse más grandes, bueno quizás sí. Volteó tan rápido que quizás se torció el cuello, la pequeña estaba haciendo una reverencia mientras sonreía encantada.
— Es un placer conocerte, soy Uchiha Haruno Asuka. —Los ojos de la pequeña brillaron de felicidad al ver la cara desencajada de Karin al escucharla decir su nombre completo.
— ¿Uchiha? ¿Haruno? No entiendo, Sasu-Kun. ¿Me explicas? —La mente de la zanahoria estaba haciéndose ideas raras, eso era seguro.
— Es sencillo, Karin —Dijo Sakura sonriendo— Asuka es hija de Sasu-Kun y mía.
Ahora sí, los ojos de la Kawada habían llegado a su tamaño límite. Su quijada estaba más allá del límite permitido, y todo comenzaba a darle vueltas.
— ¿Qué? ¿¡Que demoniooos!
Estaba a punto del colapso, si no fue porque las risas de todos –y de nuevo a excepción de Sasuke- le hicieron saber que algo no estaba bien del todo. Sasuke le envió una fría mirada a Sakura quien solo encogió los hombros, haciéndole entender como un "Opss, una broma" aunque en realidad, en el lenguaje de Sakura era, "Opss, tienes una novia idiota que se cree todo, lo siento"
— No te creas eso, Karin.
— ¿No? ¿Entonces? ¿Uchiha-Haruno?
— Hmp. Asuka es la hija de Itachi y de Iris, la hermana mayor de Sakura. —Sasuke debía premiarse por el autocontrol que tuvo al mencionar Itachi e Iris en una oración— No es nuestra hija, es nuestra sobrina.
Karin suspiró.
— Ya me había hecho ideas raras.
— Es comprensible —Dijo Itachi— Es algo, muchas veces, confuso. Así que...la novia de mi Otöto ¿Eh?
Y, ese fue el detonador para que Karin comenzara su melosa y dramática historia de lo que era su hermosa –nótese el sarcasmo- relación con Sasuke. El mencionado novio solo participaba escasamente mientras Itachi escuchaba lo que su cuñada tenía que decir. Un poco más alejadas, las chicas hablaban entre sí.
— ¿En serio es la novia? —Pregunto Hinata, escéptica.
— Todos en la empresa nos seguimos preguntando lo mismo —Contestó la Yamanaka— Seguimos pensando que es tan solo una obra de caridad de Sasuke pero, no estamos seguros.
— No lo creo, Sasuke no es tan humano como para eso —Intervino Sakura, mientras se ponía a la altura de Asuka y le sonreía— ¿Me contarás que fue eso del pasillo?
— Nada, Nee-chan. Solo un...tropiezo —Sonrió— ¿Podemos ir por helado?
— Claro, ¿Por qué no? ¡Andan...!
— No creo eso —Intervino Ino— Le mostrarán a Itachi-San los reportes de la empresa, así que supongo, Neji-San te querrá aquí. Tu sabes... —Miró a Hinata quien parecía no entender— A Neji le encanta joder a Sasuke, y el no soporta que Saku esté por aquí —Guiñó un ojo— Tu ata cabos.
— Pero...
— Nada. Además, necesitas guiar a Hinata-Chan por la empresa ¿No? —Ino notó como Asuka se entristecía— Pero no se preocupen, yo llevó a la pequeña Uchiha por un helado. ¿Qué dices? Así podemos conocernos mejor y hablar... ¿Ne, Asuka-Chan?
La pequeña parpadeo y miró la indirecta que Ino le mandaba. Sonrió.
— Hai, Ino-NeeSan.
.
— ¿De qué quieres tu helado, Asuka-Chan?
— De Napolitano, Onegai.
Ino pidió un helado de coco para ella y uno de napolitano para la pequeña Uchiha. Desde que habían salido de la empresa no habían cruzado muchas palabras más que cosas triviales y típicas de cuando quieres conocer a una pequeña de solo cinco años. Una vez que Ino pago los helados, se dirigieron hacia una pequeña banca del parque donde se encontraban. Asuka balanceaba sus pequeños piecitos mientras disfrutaba del helado y observaba a los pequeños niños que jugaban con sus padres. Ino la miró por el rabillo del ojo antes de hablar.
— Entonces... ¿Sasuke es tu tío, eh? ¿Ya lo conocías?
Asuka vaciló un poco antes de responder con dulce voz.
— Si, lo es. Solo lo conocí cuando era un bebé, así que no lo recordaba mucho. ¿Eres amiga de Sasuke-Oniichan? —Sonrió abiertamente.
Ino juraría que si no es porque lo vio, nunca creería que se trataba de la misma niña que se enfrentó de tal manera a Karin. Porque si, lo había visto todo.
Ino caminaba por los pasillos en dirección a la oficina de Sasuke para llevarle lo que le había pedido hacia unos minutos.
— Sin mí, ese hombre se muere. Me debes una grande, Uchiha.
Antes de ir, le pareció oír unas voces y las iba a pasar de largo si no fuera porque reconoció una voz chillona e inconfundiblemente taladora. Karin. Se pegó a la pared y asomó la cabeza ligeramente por el pasillo. Ahí estaba la supuesta novia de su jefe y tenia del brazo a una niña de, al menos, unos cinco años.
— ¿Qué está haciendo?
Notó como Karin apretaba el agarre y guardo silencio para escuchar que era lo que pasaba.
— ¡Pequeña mocosa! No sé quien sea tu padre pero puedo hacer que lo corran en este preciso momento —Sonrió prepotentemente— Soy Karin Kawada, la prometida de Uchiha Sasuke, el dueño de todo lo que tus pequeños y horribles ojos ven.
Ino noto como en la, hasta hace unos momentos, dulce cara de la niña se hacía presente una actitud frívola.
— Ya quisieras. Y haz el favor de soltarme, fosforito —Pero, Karin parecía no entender porque apretó mas el agarre.
— Mala respuesta, renacuajo —La acercó a ella— Puedo hacer tu vida un martirio.
Ino notó como la niña miraba por encima del hombro de Karin y sonreía.
— ¿Así? —Se acercó a su odio y le susurró— Pues yo puedo ser tú peor pesadilla.
Definitivamente, esa actitud la conocía de un lado. Y con la experiencia que tenía era mejor intervenir antes de que algo sucediera. Comenzó a caminar hacia aquellas dos.
— ¿Karin? ¿Qué crees que estas haciendo?
— ¡Ino-NeeSan!
La rubia reaccionó con un sobresalto y miró como Asuka tenía una mueca curiosa en su rostro, un rostro que la observaba a ella.
— ¿Qué pasa?
— Pregunte que si eras amiga de Onii-Chan y te perdiste. ¿Estás bien, NeeSan?
— Ah, sí. Descuida, pensaba en cosas sin importancia —Sonrió— Dime, Asuka-Chan. ¿Quieres mucho a tu Onii-chan?
La mirada de la pequeña se ilumino de un momento a otro.
— ¡Hai! Aunque casi no lo conozco, Oka-Sama me ha contado mucho de él. Así que he esperado mucho para conocerlo.
— ¿Tu quieres que tu Onii-chan sea feliz?
— Hai.
— Sí, lo suponía. Oye, ¿Y tu papa se lleva bien con tu Onii-chan? ¿Tienes más hermanos?
La sonrisa de la pequeña se esfumó de un momento a otro. Ino se desconcertó ante eso. ¿Qué había dicho de malo...?
— Si, supongo. Oto-Sama lo menciona mucho siempre. —Asuka comió la punta que quedaba de su helado y apoyo las manos sobre el banco y bajo la mirada— Tengo un hermano...
— ¿Y cómo se lla...?
— Ino-NeeSan —La voz fría de la pequeña congelo por unos segundos a Ino y la observó mientras alzaba su mirada. Sus ojos verdes parecían más fríos que nunca. Ino pudo jurar que esa mirada se le hacía muy familiar— Tu lo viste, ¿No? Viste lo que paso en el pasillo.
— Me temo que sí.
Asuka sonrió fríamente y de un brinco se situó frente a Ino.
— ¿Entonces le dirás a todos? ¿Le dirás a Sasuke-Oniichan que odio a su novia?
Ino abrió los ojos sorprendida, el cambio de actitud había sido muy brusco pero, sonrió. Le agradaba esa niña.
— Yo no creo que seas así porque quieras. ¿Cierto? Descuida, no diré nada. Además, creo que compartimos el mismo sentimiento por Karin.
— Arigato. De todas maneras, aunque digieras la verdad. Es tu palabra contra la mía, Nee-San. Soy una pequeña niña, y los niños nunca mienten. O bueno, eso es lo que ustedes los adultos creen.
— ¿Ah si?
— Sí. Nos sobrevaloran. Y no deberían hacerlo ¿Sabes por qué? Porque nos dan armas para usar en contra de ustedes. Nos idealizan con que somos seres inocentes, que no entienden nada y que siempre siguen lo que ustedes nos pidan. Yo soy todo menos eso. Soy una Uchiha y nunca temo pelear por los que quiero ni tampoco fingir algo que no soy.
— ¿Sabes? Creo que tú y yo podremos ser muy buenas amigas.
— Lo mismo opino, NeeSan.
— ¿Qué te parece si me ayudas contra esa zanahoria?
— Será un placer. Me debe el haberme hablado así. Y no dejare que engañe a mi Oniichan. —Sonrió dulcemente volviendo a su tierna personalidad— Después de todo Oniichan ya tiene a alguien.
— ¿Ah, sí? ¿A quién?
— Se-cre-to. Quizás te lo diga si me invitas otro helado.
— De acuerdo. Ese secreto no se me puede ir. ¿Vamos?
— ¡Haaai!
Asuka corrió hacia el carrito de helados mientras Ino la miraba irse.
— Esa niña es todo un misterio. Es dulce y linda pero, también puede ser fría y calculadora. ¿Quién es Uchiha Asuka?
Entonces Ino reparó, esa actitud, claro que la conocía. Esa combinación Dulce-Amargo, la tenia frente a sus narices. Sonrió.
— ¡Nee-San! ¡Date prisa!
La pequeña alzaba la mano mientras sonreía y sus ojos verdes brillaban con emoción. Ahora se daba cuenta.
— ¡Voy! —Empezó a ir mientras reía por sus pensamientos— Esto es divertido.
Uchiha Asuka era simplemente una combinación de...
Uchiha Sasuke y Haruno Sakura.
.
— ¡Mo! Esto es más aburrido que oír a esa zanahoria hablar y hablar y blablabla —Sakura escondió su cara entre sus manos. Estaban en la sala de juntas, unos cuantos ejecutivos platicaban con Sasuke e Itachi mientras esperaban a que las demás personas citadas llegaran a la sala. Karin estaba sentada en una esquina, ni tan lejos ni tan cerca de Sasuke, interesada mas en limarse las uñas que en otra cosa.
— Tranquila Saku, no es tan malo.
— Lo dices porque estas acostumbrada a esta vida por causa del tío Hiashi, yo no. Nunca lo he estado. Odio las juntas con gente que parece más vieja de lo que es y qué cree saber de lo que habla pero solo son frases sacadas de algo tan borde como Google o Wikipedia y solo las mencionan porque creen que son sofisticadas y elegantes. —Descubrió su cara y asentó su cabeza en la mesa, mirando a su prima— ¿Cuántas horas llevamos en este infierno?
Hinata miro su reloj y pareció pensárselo unos segundos.
— Si cuento hace cinco minutos que preguntaste, pues llevamos aquí —Hizo una mueca y la miró sonriendo— Quince minutos.
— ¡No jodas! ¿¡Enserio! —Se incorporó apresuradamente, y su grito no pasó desapercibido para los presentes en la sala— Emm...este... ¡Una obra! Ensayo para una obra jeje —Se sentó con las mejillas sonrosadas de la pena y le dirigió una mirada a Sasuke quien solo tenía la ceja alzada.
— Sí Dijo Hinata intentando contener la risa.
Sakura suspiró y se acomodó en su asiento. La puerta principal se abrió y Neji entró dando unos cordiales saludos y estrechando la mano con Itachi. Los ojos de Hinata se iluminaron y se paro corriendo para lanzarse a los brazos de su hermano mayor.
— ¡Neji!
— ¡Hinata! ¿Hinata? —La separó y la miro— ¿Tú qué haces aquí?
— Pues, decidí hacerles a ti y a Saku una sorpresa —Sonrió— Y heme aquí.
— Eso es, genial.
El dúo se acercó hasta Sakura y tomo asiento cerca de ella.
— Hey, ¿Qué te pasa? —Pregunto Neji a la pelirrosa.
— Estoy muriendo de aburrimiento, eso me pasa. —Sakura observó como su prima se levantaba— ¿A dónde vas?
— Voy por algo de beber, enseguida vuelvo.
— ¡No me puedes dejar aquí!
— Lo estoy haciendo.
— ¡Hinata!
.
La pelinegra iba caminando por los pasillos de la empresa en busca de un poco de agua. Aunque no lo admitiera a su prima, ella también estaba súper aburrida en esa sala de juntas y además comenzaba a morir de sed.
— Algo de agua —Miraba a todos lados— ¡Necesito agua, de verdad! —Sus ojos se iluminaron cuando, unos metros adelante, un garrafón de agua reposaba sobre la pared. Fue tanta la emoción de su descubrimiento que arrancó a correr hacia el bote.
Alguien que corría con mucha prisa, no tuvo tiempo de detenerse, tumbando en el suelo el pequeño cuerpo de la pelinegra.
— ¡Auch! —Se quejó Hinata mientras se sobaba el trasero— Solo quería agua.
— ¡Lo siento muchísimo! ¡Lo siento!
— No te preocu...—Hinata miró al causante de su accidente y quedó muda—...pes. —Frente a ella estaba el hombre más guapo que había visto. Inevitablemente el corazón le comenzó a saltar. Y las mejillas se le tiñeron de rojo cuando él le ofreció una mano para que se pudiera parar.
— ¡Discúlpame! Es que voy tarde para una junta —Dijo mientras se rascaba la cabeza y sonreía— ¿No te has hecho daño?
— No...Para nada —Hinata podía jurar que en esos momentos un hilito de baba se le escapaba por la comisura de sus labios— Soy Hinata —Dijo, sin perder el tiempo y ofreciéndole una mano.
— Naruto. —Contestó sonriéndole encantadoramente. Pasaron unos segundos sonriendo como dos idiotas enamorados, hasta que la burbuja el rubio se rompió cuando vio el reloj de la pared, detrás de Hinata. Empezó a sudar frio y la sonrisa se le borró— ¡Oh, mierda! Tengo que irme, si no el teme me mata. ¡Nos vemos, Hina-Chan! —Dijo para comenzar a correr perdiéndose de visa de la chica.
Hinata se mordió el labio inferior sonriendo.
— Depende de cómo lo vea, ¿No? ¡Konoha es fantástico! —Sacó su celular touch y comenzó a teclear— Naruto-Kun, ¿Eh?
.
— Bueno, estamos la mayoría, así que creo podemos comenzar —Informó Sasuke mientras se levantaba y los demás se acomodaban en sus asientos— Primero que nada...
La puerta se abrió sonoramente, interrumpiendo a Sasuke.
— ¡Ya llegue, Dattebayo! —Naruto entró riendo nerviosamente al ver el tic en la ceja de su amigo.
— Ya nos dimos cuenta de eso, imbécil —Contestó el pelinegro— ahora, ¡Siéntate!
— Hai, Hai —El rubio tomó asiento a lado de Sakura y le susurró— Esta muy irritable.
— Sospecho que está en sus días —Comentó Sakura lo más bajo que pudo— Pero creo que el tampón se le ha salido y por eso esta irritable —Naruto rió.
— ¡Sakura! —Gritó Sasuke rojo de vergüenza y aporreando la mesa. Al parecer el intento de la pelirrosa por hablar en cuchicheos quedo en tan solo eso, un intento, porque todos los asistentes comenzaron a reír. Unos más prudentes que otros, pero de igual manera rieron. A excepción de Karin quien no parecía muy contenta.
— Perdón. Una pequeña broma —Sonrió Sakura sacando la lengua y haciendo el símbolo de paz con sus dedos— Pero, querido Sasu, continua.
Sasuke bufó intentado mantener la calma, la poca calma que le quedaba. Sakura se hundió ligeramente en su asiento mientras intentaba escuchar lo que Sasuke y los demás decían, pero por más que lo intentaba lo único que podía escuchar era blablabla.
— ¡¿Cuánto más? ¡Esto se llama explotación! ¿No crees que ya me di cuenta? ¡Piedaaaad! Que no falte mucho, que no falte mucho.
Sakura miró el reloj de pared y sintió morir.
Solo habían pasado veinte minutos.
¡Ayuda!
.
La puerta de la sala de juntas de abrió bruscamente, dejando salir a una mareada Sakura. Se apoyo en la pared de enfrente y la comenzó a acariciar.
— ¡Por fin! ¡Libertad! ¡Pensé que moriría ahí adentro!
— Solo fueron cuarenta minutos, Saku —Dijo Itachi mientras a su lado Neji intentaba no reír.
— ¡Los peores cuarenta minutos de mi vida!
— Me complace saber que mi explicación fue de tu agrado, Sakura —Comentó Sasuke saliendo de la sala, con Karin pegada a su brazo— Recuérdame incluirte más en las juntas de la empresa.
— No, gracias —Dijo Sakura sonriendo nerviosamente— Creo que de ahora en adelante, dejare todo lo correspondiente a juntas y todo eso en tus manos.
— ¿Enserio? Pues me parece recordar que antes chillabas por querer hacerte cargo de tu empresa.
— ¡No chillaba! Y si, me haré cargo, pero las juntas te lo dejo a ti, Sasu. —Dijo dándole dos palmadas en el pecho bajo la mirada matadora de Karin.
Antes de que la zanahoria empezara a ladrar...digo, quejarse de que Sakura estuviese tocando algo de su propiedad, Asuka apareció corriendo por el pasillo, directo a los brazos de Sakura, quien la cargó.
— ¡Nee-chan! ¡Comí unos helados deliciosos! ¡E Ino-NeeSan me invitó dos! ¡Dos!
— ¿De verdad? Me alegra oír eso.
— Sí, hubieras ido con nosotras.
— Gomen ne. Pero estuve...—Tragó grueso recordando su pasada tortura— Escuchando la interesante platica de tu tío Sasuke.
— Ah. Pero a la próxima me tienes que acompañar. ¡Y Sasuke-Oniichan también! —Dijo mirando al pelinegro. La pequeña pareció reparar en el Hyuuga— ¡Tío Neji! ¡También estas aquí! —Estiró lo brazos y el castaño la tomó.
— ¿Dónde está Ino, Asuka?
— Am...¡Ahí viene!
Ino venia tomando una botella de agua mientras a su lado Hinata venia platicándole de algo muy gracioso porque ambas estaban riendo. Inconscientemente la venita de frustración de Sakura comenzó a hacer acto de presencia. No podía creer que su prima se hubiera ido con la excusa de querer agua y no regresar en todo el tiempo que duró la junta. Hinata supo que estaba en problemas cuando llegó frente al grupo y Sakura tenía una mirada asesina.
— ¡Hyuuga Hinata! Con que ibas por agua ¿No?
— ¡Jeje! Es gracioso que lo preguntes, ¿Sabes? —Se llevó una mano a la boca— y tengo una excusa perfecta. —Sakura se acercó peligrosamente— ¡Ya va! Es que, cuando regresaba a la sala de juntas me topé con Ino y Asuka y me empezaron a platicar de cómo les fue y ni modos que las dejara así. ¿Cierto?
— ¡Que voy a hacer contigo!
Hinata se le acercó justo para susurrarle algo.
— Ayudarme con mi búsqueda. ¡He encontrado al hombre de mis sueños!
— ¿Qué tanto se cuchichean? —Preguntó Itachi— Espero que no estén planeando algo malévolo como de costumbre.
— ¿Cómo crees? —Dijo Hinata sonriendo— Para nada.
— ¿Hina-Chan? —Naruto iba saliendo de la sala de juntas y no pudo evitar detenerse al ver a Sasuke y Sakura rodeados de gente— Pero si eres tú.
Sakura pudo jurar que los ojos de su prima se iluminaron y sus mejillas se tiñeron de rojo. Los demás tampoco lo pasaron por alto. Sasuke alcanzó a alzar la ceja, Itachi sonrió divertido, Neji miró amenazadoramente hacia dirección de Naruto, Ino sonrió triunfante y Karin, bueno, ella estaba más ocupada en pegarse al brazo de Sasuke y mirar discretamente a su guapo cuñado.
— Naruto-Kun. Te encont...digo, hola.
— Hola.
— ¿Se conocen? —Preguntó Sakura, intentado descifrar esas miradas que se enviaban.
— Algo así, Saku —Dijo Hinata— Me tropecé con Naruto-Kun por casualidad cuando iba por agua.
— ¿Y ustedes se conocen? —Pregunto el rubio con la ceja alzada y un notorio interés.
— Hinata es la prima de Sakura, Dobe —Dijo Sasuke ligeramente frustrado del meloso aire que comenzaba a rodearlo. Los ojos de Naruto brillaron, y antes de que pudiera prácticamente abalanzarse sobre la pelinegra...— Hyuuga Hinata —Sonrió de lado al ver como Naruto retrocedía un paso al oír eso.
— Oh -Fue todo lo que pudo mencionar. Todos esperaron unos segundos, hasta que la cara de Naruto comenzó a transformarse en muecas raras, como si estuviera pensando y, era raro, Naruto rara vez pensaba en horas de trabajo— Si es prima de Saku-Chan...y se apellida Hyuuga...—Chasqueó los dedos— Entonces, Hina-chan es hermana de Neji...aja...—Miro mecánicamente a Sakura y luego a Neji y Hinata, sorprendido— ¿¡Son hermanos!
— Según los registros y sus padres, sí. —Contesto Sakura, sonriendo.
— ¿Vamos a desvelar más secretos familiares? —Interrumpió Sasuke ligeramente irritado— o ¿Podemos continuar todo esto?
— Pues yo me quedo con los secretos familiares —Dijo la pelirrosa— ¿Sabían que cuando Sasu-Chan era pequeño, usaba la ropa interior de Mikoto-Obachan para…ddfsdfsddf.?
Sakura no pudo continuar porque la mano del Uchiha se lo impedía. De un Uchiha ligeramente avergonzado.
— ¡¿Para qué? ¡Vamos teme, no seas aguafiestas! ¡Yo quiero saber para que lo usabas! ¡Quiero saber de la ropa de Mikoto-San!
— Callate, Naruto —Dijo dándole un golpe en la cabeza— Eso no te incumbe. ¡Y mucho menos la ropa de mi madre!.
Sasuke caminó con paso apresurado dejando a todos atrás. Y con un, chillido "Sasu-Kun, espera" de una mota naranja tras él.
— Hey, Sakura. ¿Ya te mencioné que me encanta que estés aquí? —Pregunto Neji, extrañamente, sonriendo— Jodete, Uchiha.
— Lo sé. A mí también me encanta.
.
— Un no, es un no. ¿Qué tan difícil es para tu cabeza de chorlito entenderlo?
— ¡Lo difícil que es para la tuya entender que hare lo que yo quiera!
— Deja de ser tan terca, Sakura.
— Y tu deja de ser tan engreído, Sasuke.
La puerta de la habitación de Itachi se abrió de par en par, al mismo tiempo que Hinata aparecía con la bata apenas puesta y cara de asustada.
— ¿Qué pasa aquí? Oí ruidos —Dijo Itachi, con el seño fruncido.
— Pasa, que tu hermanito es un grinch controlador con manía de dictador —Dijo Sakura cruzándose de brazos— Y piensa que puede controlarme. ¡Como si fuera mi dueño!
— ¿Eso es todo? —Pregunto Hinata— ¡Cielos, pensé que nos estaban robando o algo por el estilo!
—Sasuke... —Mencionó Itachi, haciendo caso omiso a las quejas de la pelinegra.
— A mi no me mires. El problema es esta niña. Que no comprende que no saldrá de aquí, ¡Porque yo así lo digo!
— ¡Tu no me mandas...!
— ¡Esta es mi casa, y harás lo que yo te diga!
— ¡Estarás guapo, si crees que lo hare!
— ¡Tú...!
— ¡Ya basta! —Dijo Itachi. Tomó de un brazo a Sasuke y del otro a Sakura. Como si de un padre regañando a sus hijos se tratase, los sentó en el sofá y se paró frente a ellos— Ahora, expliquen qué demonios pasa con ustedes dos, par de escandalosos. Tengo a una niña de cinco años dormida, y me costó mucho como para que ustedes la despierten con sus pleitos.
Sakura alzó la mano. Itachi asintió dándole la palabra.
— Pasa que tu hermanito no quiere dejarme ir a trabajar. ¡Y se me está haciendo tarde!
— ¿Eso es todo? —Preguntó el pelinegro— Sasuke, no tiene nada de malo que Sakura se vaya a trabajar. Te estas pasando de la raya.
— Que trabaje no me molesta. Si no el lugar en el que lo hace. —Cruzó los brazos— Ichiraku es un bar de mala muerte.
— Eso no es cierto, Itachi. Ni siquiera es un bar, es un club. ¡Hay una gran diferencia!
— Pero claro que la hay. —Dijo Sasuke— en uno hay baños decentes y en otro no, solo eso. De lo demás, ambos son inapropiados para ti.
Sakura se puso de pie y toda una mochila de sillón que se cruzó.
— Perfecto. Pues si no quieres que vaya a un bar de mala muerte tendrás que ir y traerme a rastras porque no voy a desistir.
—No sucederá eso, porque no irás a ningún lado.
.
Y Si sucedió y si fue algún lado.
Sasuke tenía que admitir que a primera vista "Ichiraku: NÄITA PARTY" no daba mala impresión. Estaba bien iluminado y tenía una entrada elegante con un portero uniformado. Un hombre con corbata blanca le pidió que lo acompañara a través de un pasillo que parecía algo cercano a una jungla animada, incluso sonidos de animales eran reproducidos como en eco. Al atravesar la cortina roja, Sasuke tuvo que cerrar ligeramente los ojos para acostumbrarse a la fuerte iluminación. Cuando estaba seguro que podía abrir los ojos, noto el lugar más iluminado que había visto jamás, en cientos de colores. Una buena cantidad de mesas, iluminadas también, estaban situadas alrededor de una gran pista donde muchas parejas bailaban. El sonido estaba a más no poder y el ambiente muy animado.
Empezó a relajarse, no parecía un lugar tan malo.
Varias jóvenes se movían de un lado a otro entre las mesas, con chaloras en la mano. Llevaban una especie de traje de baño negro, cuya parte de arriba parecía un smoking y una pequeña falda de lentejuelas con una abertura a un lado. Los zapatos eran negros y de un gran tacón. Llevaban una muñequeras, y en la cabeza una especie de tocado con plumas. Los camareros, iban como camareros normales, solo que en colores realmente llamativos.
Uno de color verde lima, se acercó.
— La camarera vendrá enseguida —Dijo, acomodándole al silla— Disfrute, señor.
Sasuke se tomó su tiempo para mirar alrededor. Las camareras atendían con una sorprendente agilidad, pero sus sonrisas congeladas hacían pensar que estaban hartas de su trabajo. Pobre Sakura, pensó. El lugar no era tan malo, pero no dejaría que Sakura trabajara ahí. Esa tontería acabaría esa noche.
Imaginarse a Sakura con ese uniforme y teniendo la mirada de tantos hombres encima, hizo que se sintiera enfermo. El lugar podía ser todo lo respetable que quisieran pero no era el lugar para que ella estuviera. No era lo suficiente bueno para su Sakura...La hermanita de Iris, se corrigió inmediatamente.
Una bella camarera, de pelo enchinado y falda de lentejuelas rojas, se le acercó.
— ¿Qué desea...? ¿¡Sasuke! ¿Qué haces aquí?
— ¿Sorprendida? Deberías haber imaginado que vendría. Siéntate, Sakura.
— No puedo solo tengo un minuto.
— No me interesa, no voy a quedarme. Tú no vas a quedarte aquí, ve a cambiarte.
La sonrisa de Sakura se ancho, haciendo caso omiso a la "orden" dada por el pelinegro.
— El champan es muy bueno, señor...
— No quiero champan —Dijo, con firmeza— Quiero que hagas lo que ya te he dicho. —Añadió tomándola del brazo.
— ¡No! —Dijo ella, apartándose. El pelinegro apretó los dientes con fuerza al ver como había reaccionado ante su roce— Lo hago por ti. No quiero que tengan que echarte los gorilas.
— ¿Los gorilas?
Sakura les señaló a dos hombres en traje negro, que los miraban atentamente.
— Te sugiero que pidas algo inmediatamente.
— No voy a hacer nada. Lo que tú tienes que hacer es venir conmigo.
Los "gorilas" se acercaron a ellos como de casualidad.
— ¿Algún problema, Sakura-chan? —Pregunto un tipo con muchos aretes, mirando de una forma nada agradable a Sasuke.
— No, Nagato-Kun —Dijo lo más seria posible. De repente sonrió, casi maquiavélicamente— De hecho, el cliente acaba de ordenar una botella de Champan.
— ¡Buen trabajo, Sakura-Chan!
Sasuke no comprendía, pero minutos más tarde lo entendió perfectamente cuando Sakura regreso a la mesa con la botella y la cuenta.
— ¿Tanto por una botella? —Preguntó casi sin voz.
— ¿Qué esperabas? ¿Qué costara lo mismo que unos cheetos? —Descorchó la botella y sirvió un poco en la copa del pelinegro— Este es el mejor club nocturno de todo Konoha. De hecho, el precio es relativamente barato comparado con el servicio que recibe el cliente.
— Eso es una estupidez. Esto es un robo.
— No me interesa. Págame. —Sakura lo miro fruncir el ceño— Si te hace sentir mejor, me llevo comisión.
— No lo hace, en lo absoluto —Dijo para luego entregarle su tarjeta de crédito y agarrarla por la muñeca cuando la recibió— Pero te sentaras a hablar conmigo, Sakura.
Ella se soltó del agarre y sonrió fingidamente.
— Claro, señor. Por una botella de champan la camarera puede sentarse durante diez minutos con el cliente.
— Me parece perfecto.
Sakura puso los ojos en blanco antes de dar media vuelta y alejarse para ir a la caja. Ella no lo sabía pero Sasuke miró su esplendido andar y como esa ropa se le amoldaba perfectamente a sus curvas. Destacaba de entre otras camareras, casi por obviedad. Su exótico cabello rosa y sus iluminados ojos verdes captaban la mirada enseguida. El Uchiha admiro la segura forma de su caminar en esos tacones tan altos.
No paso mucho tiempo antes de que la pelirrosa regresara con la tarjeta y se la devolviera. Se sentó frente a Sasuke cruzando sus hermosas piernas.
— Y bien —Empezó— ¿De qué quiere hablar el señor? —Dijo sirviéndose un poco de champan.
— El señor quiere que le digas si sabes en lo que te has metido.
— Ya te lo dije. Quiero pagar mi parte de alquiler y necesito costear mi Universidad.
— ¿Cómo camarera? Puedes encontrar algo mucho mejor.
— ¿Qué tiene de malo? Además, no soy intelectual ni un genio como los Uchiha. Es algo que sé hacer.
— Si, Claro. Supongo que engañar a la gente para que pague un dineral por una botella es algo que mucha gente sabe hacer.
— No mucha gente. Karin no podría.
— Karin ni siquiera lo intentaría.
— Muy inteligente de su parte. Además, no tiene piernas para esto.
— A las piernas de Karin no les pasa nada —Defendió Sasuke— Y tú, ¿Cómo lo sabes? Ni siquiera le has visto las piernas.
— Se las vi un poco el día que la conocí. Tiene tobillos anchos.
— Eso no es cierto.
Sakura apoyo su mentón en una mano, y lo miro con la ceja alzada.
— ¿Ah, sí? ¿Cuándo fue la última vez que se los viste?
— Sakura, no he venido aquí para hablar sobre los tobillos de Karin.
La Haruno resopló.
— Tú has empezado.
— ¿Yo? Yo nunca...
— Te has reído de mi trabajo. Y yo solo he mencionado una habilidad que se necesita y que Karin no tiene.
— No quiero seguir hablando de eso.
— Bueno, si no quieres que sigamos hablando de los tobillos de Karin...
— Por última vez. ¡Que Karin no tiene los tobillos anchos! —En ese mismo momento la última canción había terminado y todo el lugar estaba en silencio, mirándolos. Había llamado la atención con ese grito todo gracias a Sakura. — No quiero que trabajes aquí— Añadió entre dientes y apretando los puños.
— Puedo cuidar de mi misma.
— Una chica que sabe cuidar de sí misma no andaba por ahí vestida como adorno de navidad.
— ¿Pero qué te pasa? —Exclamó ofendida— No parezco un adorno de navidad.
— Pues a mí no me lo parece.
— Si no sabes distinguir un adorno de navidad con un traje de carnaval, no es mi maldito problema.
— Perdona mi ignorancia —Contestó sarcástico— Pero es la primera vez que veo a un personaje de carnaval con un atuendo tan ridículo y sirviendo botellas de champan barato a precio de oro.
— Peor para ti —Contestó fríamente.
— ¡Un personaje de carnaval!
— Voy de carnaval, Sasuke. ¿Te quedó claro? Todas vamos vestidas de colores y con plumas como en un carnaval.
— Mas bien pareces un plumero.
— ¡Voy de carnaval! —Exclamó furiosa— Para cualquier hombre con ojos es obvio que voy de carnaval.
— Lo es obvio es que has perdido la cabeza —Dijo serio— Ponte tu ropa. Nos vamos de aquí.
— Deja de hablar como si fueras mi padre —Dijo mirándolo a los ojos— Tengo 20 años y me iré a casa cuando yo lo quiera.
— Sakura, lo digo enserio.
— Y yo también. —Dijo levantándose. Sasuke la tomo del brazo y lo siguiente que ocurrió sucedió con una gran velocidad. En un abrir y cerrar de ojos los gorilas lo habían llevado a la entrada del club. No supo realmente como lo habían hecho.
Sasuke condujo de vuelta a su departamento. Enojado consigo mismo por ser un idiota y haber pensado que ella había cambiado. No lo había hecho en lo absoluto, seguía siendo el mismo moustro molestoso que siempre se salía con la suya.
El solo hecho de recordar que había está preocupado por ella, que quería protegerla, lo hacía sentir cada vez más estúpido. Cuando Sakura volviera a casa encontraría sus maletas en la puerta junto a una nota donde le pedía que se fuera.
Aun estaba intentando decidir que poner en la nota, cuando Sakura regreso al departamento, dos horas más tarde.
— Sasuke, No sabes cuánto lo siento —Exclamó echándose a sus brazos. La furia y la poca dignidad de Sasuke terminó de desaparecer y antes de darse cuenta ya se encontraba dándole golpecitos en la espalda y palabras de aliento.
— No pasa nada, Sakura.
— ¿Cómo he podido comportarme así, cuando tu eres tan bueno conmigo? Estuve mal. Incluso entendería que quisieras echarme de tu departamento.
— Es obvio que no voy a echarte de mi casa —Dijo mientras arrugaba en la mano la nota que había esto intentando escribir.
— Eres tan bueno —Dijo desconsolada— ¿Cómo puedes ser tan bueno conmigo?
— Yo... —Empezó a decir recordándose mentalmente que él había prometido cuidar de ella. Pero, era más difícil de lo que creía, por alguna razón ahora mismo se encontraba en un shock de emociones. Sintió a través del abrazo como el calor del cuerpo de ambos intentaba enlazarse de una manera que lo estremecía y al mismo tiempo espantaba. Su cabello acariciaba ligeramente su barbilla y un olor de fresas y cerezas lo inundaba dulcemente —...No fue para tanto —Terminó torpemente.
— ¿Te han hecho daño?
— Claro que no. —Intentó reír quedamente— Solo me acompañaron a la entrada y pidieron que me fuera.
— ¿Solo eso? —Pregunto ella, separándose ligeramente para verlo— Yo te imaginaba con todos los huesos rotos.
— Pues no. No están rotos. ¿Te sientes decepcionada?
— Para nada. No soportaría verte herido, Sasuke. Ni siquiera después de todo lo que me dijiste en el club.
— ¿Dije algo tan horrible?
— Dijiste que parecía árbol de navidad —Contestó haciendo un puchero.
— Bueno...
— Un adorno de navidad —Repitió ella con un toque dramático— Y un plumero.
— Lo siento, Sakura —Dijo, para sorpresa de ella. Sasuke no era de los que se disculpaban cada cinco segundos y mucho menos cada hora— Debí haber notado inmediatamente que ibas de carnaval —Rio ligeramente. Sakura le sonrió— ¿Amigos otra vez?
— Amigos.
— Por supuesto. Además, se ha terminado gracias al cielo. Te apuesto que tu también querías dejar ese lugar.
Sakura alzo una ceja.
— ¿Dejarlo?
— Bueno, te has marchado. ¿No es así?
— ¿Y porque iba a hacer eso? —Preguntó como si le estuviera diciendo que tenía un tercer ojo [?]
— ¿Cómo puedes quedarte luego de lo que ha pasado?
— Me han dado doble comisión.
— ¿Por qué?
— Por hacer que compraras la botella barata. No es fácil hacer que la gente caiga en esa trampa, ¿Sabes?
La cara de Sasuke era un poema. Deshizo el abrazo.
— Tú... ¡Tú! —Ni siquiera sabía que decir, estaba estupefacto.
Sakura junto sus manos.
— Por favor...Sasuke. Se bueno, es un excelente trabajo.
— ¿Y la lealtad? ¿Se te ha olvidado todo lo que me has dicho?
— Has dicho que no te han hecho nada.
— Pero ha sido vergonzoso.
— Tú te lo buscaste.
— ¡Solo lo hacía para protegerte! —Gritó él.
— No necesito que me protejan —Contestó con el ceño fruncido— ¡Ni tú ni nadie!
— Debí haber sabido que no cambiarias nunca —Dijo entre dientes— Sigues siendo la misma molestia de siempre. El mismo moustro.
— Te he dicho que no me llames así
— No se compara con las formas en las que quisiera llamarte, créeme.
— Nada de esto hubiera pasado si no te hubieras comportado como un matón —Dijo ella molesta— Diciéndome que hacer y tratándome como si yo fuera una idiota y no supiera lo que estoy haciendo.
— No me hagas hablar sobre eso.
— Toda mi vida está organizada y hecha como yo quiero que sea. ¿Lo comprendes? No necesito que alguien como tu venga y me diga lo que tengo o no que hacer.
— A mi me parece que eso es exactamente lo que necesitas.
Sakura tuvo que alzar la cara todo lo que puedo para encarar a Sasuke. Eso de la altura era ahora mismo una desventaja, pero aun así logro mirarlo cara a cara y mantener firme su dignidad.
— Tú menos que nadie sabe qué es lo que yo necesito —Sus ojos empezaron a cristalizarse y por alguna extraña razón Sasuke sintió una opresión en su pecho— No intentes hacer ahora como que te interesa lo que haga. No pienso seguir con esto, Sasuke. Tema cerrado. Buenas noches.
Después de eso entro en su dormitorio y cerró la puerta. Sasuke iba a abrir la boca para protestar pero se encontró de nuevo mirando una puerta cerrada. Gruño y se encerró en su habitación también.
Unos pequeños pies salieron de detrás de la barra del bar. Con un pato arrastrando el suelo, Asuka estaba mordiéndose el labio inferior con los ojos hechos agua.
Había escuchado todo.
Una lagrima resbalo de su mejilla.
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Fin del capítulo 6
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Y he aquí la continuación. Espero les haya gustado y MIL GRACIAS a todos aquellos que se tomaron la molestia de dejar un review en el capitulo anterior y por su paciencia.
Tambien, por si quieren hablar sobre algo del fic o contactarme, les dejo aqui mi Facebook. Solo les pido que, cuando me manden la solicitud de amistad, me dejen en un mensaje que son de aqui de Fanfiction para saber.
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Un review es como una sonrisa tuya.
¿Me sonreirías? (:
DIOS los bendiga.
