.

Capitulo 7: Dentro del corazón: La Tristeza de Su-chan.

.


Sasuke pretendía tener una actitud seria durante el desayuno, a la mañana siguiente. Pero Sakura no se apareció, y no le parecía muy indicado tener esa actitud seria con su hermano y su sobrina. Añadió la falta de la pelirrosa a su recién creada lista negra –Lista que podría ser catalogada como los pecados de la Haruno-

— Y, ¿Se podría saber dónde está Sakura? —Preguntó intentado no parecer demasiado interesado en el asunto.

— Se fue desde muy temprano con Hinata —Dijo Itachi— Las oí mencionar algo de una Universidad o así. La verdad no presté mucha atención, estaba prácticamente dormido.

Sasuke Bufó.

— Me alegra saber que si se incendia la casa serás el último en darte cuenta.

— ¿Qué quieres que haga? —Encogió los hombros— Aún si eso pasara, es tú casa no la mía. ¿Por qué habría de preocuparme? —Sonrió y Sasuke no pudo más que rodar los ojos.

Naruto salió de su habitación acomodándose la corbata.

— Buenos días. —Saludó. Al llegar a la mesa revolvió el cabello de la niña. — Buenos días, Suka-chan

La pequeña solo asintió con la cabeza. Naruto frunció el ceño.

— Asuka —Llamó Sasuke suavemente a su sobrina. — ¿Te pasa algo? —Desde que había despertado no recordaba haber escuchado decir a la pequeña más que ´buenos días´.

Ella negó.

— No, realmente. —Se removió en su asiento y se limpió la boca con la servilleta — Ya terminé. ¿Puedo retirarme? —Miró fijamente a los hombres. Itachi solo atinó a asentir. Ambos observaron a la primogénita Uchiha bajar de la silla y en silencio caminar hacia el cuarto que compartía con Sakura, arrastrando a su pato amarillo-anaranjado.

— ¿Qué tiene?

— No lo sé. Esta mañana despertó así. —Contestó Itachi con un suspiro— Algo la tiene inquieta, más que de costumbre. —Fijó su mirada en el camino que había tomado su hija.

— ¿A qué te refieres con...? —Antes de que pudiera terminar, su hermano se puso de pie siguiendo a Naruto.

— Bueno, es hora de atender al deber. ¿Vamos?

Sasuke parpadeó desconcertado.

— Eh, sí.


.

— ¡Al fin! —Sakura miró contra la luz del sol el pequeño papel que tenía en manos — No puedo esperar a empezar las clases.

— Pero eso no será hasta dentro de al menos dos meses, ¿Cierto?

La Haruno miró a su prima con una mueca en los labios.

— Ya lo sé. Pero no me explotes mi burbuja de felicidad con tu aguja de maldad, ¿Quieres?

Hinata rió.

— Lo siento.

— No te preocupes, solo porque te quiero. ¡Ya sé! —Se paró de la banca y tomó de la mano a la pelinegra. — El estudio de baile del que te conté queda cerca, ¿Vamos?

— ¿Tengo otra opción?

— No, realmente no.

— Pss Ya qué.

— ¿Sakura? —Una rubia corrió hacia la banca donde se encontraban las primas. — Si que son ustedes. Hola, Hinata.

— Hola, Ino —Contestó con una sonrisa. — ¿Qué te trae por aquí?

— Compras —Dijo, alzando varias bolsas con ropa dentro— Estaba por irme, hasta que vi una mata rosa y me dije que no podría ser otra que la señorita Sakura.

— Ja...Ja. Eres taan graciosa. Pero ya que has llegado, ¿No nos acompañas? Vamos al estudio de baile de Sai y los otros.

De repente, los ojos de la Yamanaka tomaron un brillo de emoción.

— No será Sai ese guapo pelinegro de la otra noche. ¿O si?

— ¿Guapo pelinegro? Jajá. Claro que sí.

Ino tomo a las dos chicas de la mano y las arrastró consigo.

— ¡Pues vámonos!


.

Asuka apretó a su pato contra su cuerpo mientras miraba por la ventana.

— ¿Sabes? A veces me pregunto porque los adultos tienen que ser tan crueles — miró al pato— ¿Tu lo sabes, Karú? — se perdio en los ojos azules de su amigo— No. ¿Cierto? Son tan malos...

Unos toques en la puerta llamaron su atencion. Fijo su mirada en itachi quien se asomó antes de entrar.

— Vamos a la oficina. Tienes que quitarte el pijama, Su-chan.

La pequeña bajo de la cama y se dirijiò a los cajones.

— ¿te ayudo?

— No. Gracias.

Itachi suspiro y se arrodilló frente a su hija, tomándola de los hombros.

— ¿Que es lo que te pasa?

— Nada. — Desvió sus ojos verdes.

— Tú tienes algo desde hace mucho tiempo y tienes que decirle a Oto-San que es.

— No. No tengo nada. — Se soltó del agarre— voy a vestirme.

Itachi suspiro de nuevo, asintió levemente y se dirijio a la puerta.

— Nos vamos en 10 minutos. —Le dio una última mirada— Sabes que no me gusta verte así. Cualquier cosa que quieras, no dudes en pedírmela.

Cuando la primogénita se quedó sola abrazó aun mas a Karú.

— Además de crueles, tontos. —Sus ojos se cristalizaron— Solo te tengo a ti Karú. Solo a ti.


.

Los ojos de Ino brillaron como dos estrellas al entrar al estudio de baile, y no porque le gustara bailar en si. Si no más bien por los guapos especimenes que ahí estaban.

— Oh, santos ángeles encuerados. —junto sus dos manos— Sakura, ¿porque no me trajiste aqui antes?

— No pensé que te interesara el baile —se cruzó de brazos— oh, bueno. Creo que eso es lo que menos te interesa.

— Entonces, ¿Sasuke quedo boquiabierto?

— Mas que eso mi estimada Hinata. ¡Ni siquiera podia hablar!

— Chicas, por favor.

— ¿Hablan del emo-cabeza de cepillo? — Pregunto una voz detrás — Yo creía que le daria un paro cardiaco o se llevaria a saku al baño para...

— ¡Sai! — Grito Sakura sonrojada— No quiero ir de tu florido y experto vocabulario en estos momentos.

— Y yo creo que no nos han presentado —Dijo Ino mirando al pelinegro.

Sakura puso los ojos en blanco.

— Sai, está es mi amiga Yamanaka Ino y ella es mi prima Hyuuga Hinata —Presentó, señalando a sus acompañantes— Chicas, este es Sai Yamada.

— Es un placer, señoritas.

Hinata alzó la mano y sonrió ligeramente mientras que Ino lo tomó del brazo muy entusiasmada y a Sai no pareció incomodarle.

— ¿Y hace mucho que bailas? —Preguntó la rubia.

— Podría decirse. Mi familia es dueña del estudio. ¿Quieres que te haga un recorrido?

— ¡Por supuesto! Nos vemos luego chicas —Dijo, despidiéndose con la mano mientras ella y el pelinegro se alejaba.

— Creo que la hemos perdido —Comentó Sakura. Volteó a ver a su prima quien parecía más divertida viendo algo en su celular. — ¿Qué tanto miras?

Hinata pareció reaccionar y se sonrojó demasiado. Intentó esconder el celular tras ella. Realmente seria muy embarazoso si su prima viera...eso.

— Hyuuga Hinata...No me hagas aplicar la fuerza —Sonrió maquiavélicamente y se acercó a su prima quien, por instinto de supervivencia se alejaba al mismo tiempo— ¡Hinata!

Se lanzó hacia la pequeña pelinegra quien intentaba forzar contra la pelirrosa pero, era imposible, Sakura tenía mucha más fuerza y tras unos cuantos empujones y unas cuantas cosquillas logró quitarle el celular.

— A ver, veamos... —Sakura parpadeó— ¿Una...foto de Naruto?

Ahora si, Hinata era la replica exacta de un tomate fresco.

— Y-yo...

Sakura la miró con una sonrisa de oreja a oreja.

— ¡Ajá! ¡Te gusta Naruto! —La señaló mientras soltaba una carcajada— Oh, mi pequeña uvita ha crecido tanto.

— Tsk. Cállate —Le dijo, quitándole el celular y sonrojada a más no poder— ¡Si, me gusta Naruto! ¿Y?

Sakura intentó calmar su risa.

— No, nada. No tengo nada en contra...es más —Se acercó a una pequeña banca y se sentó— Me parece perfecto. Naruto es un chico...único. Perfecto para ti. Y conociéndote no te será muy difícil. Y menos teniéndolo bajo tu mismo techo.

— ¡¿Qué?

— Ah, cierto. Anoche cuando te fuiste a dormir él no había llegado y con todo lo que pasó no pude decírtelo —Sonrió— Naruto y Sasuke comparten el departamento.

Los ojos de Hinata parecieron brillar y tomó a Sakura de las manos.

— ¡¿Enserio? —Vio a su prima asentir con la cabeza y no pudo evitar soltar un pequeño gritillo— ¡Kya! Esto es... ¡Espera! —Arqueó una ceja y la miró seriamente— Si esos dos comparten departamento... ¿No son...?

— ¡NO! —Sakura contestó con tal rapidez que se sorprendió a si misma.

Esperaba realmente que no.


.

Sasuke e Itachi se encontraban realmente concentrados en lo que seaquefuera que contenían los cientos de papeles que se encontraban sobre el escritorio. Ambos estaban en la pequeña salita de la oficina, sentados en los elegantes sillones de cuero. No habían querido usar el escritorio porque sabían que terminarían envueltos en algo realmente tonto.

La pelea por la silla principal.

Asuka había ganado ese puesto, se encontraba dibujando en unas hojas de papel que su padre le había dado y con unas crayolas que había llevado a la oficina. Estaba realmente concentrada y los pelinegros alzaban la mirada de vez en cuando para asegurarse que siguiera ahí.

Cuando alzaron de nuevo la mirada tuvieron un micro-infarto al no verla, pero enseguida suspiraron cuando la pequeña apareció frente a ellos sosteniendo la correa de su pequeño bolso y mirándolos fijamente.

— ¿Qué sucede, Su-Chan? —Preguntó Itachi.

— Tu dijiste que si necesitaba algo te lo pidiera, ¿Cierto? —Vio a su padre asentir y tomó un poco de aire— Hay algo que quiero...

— ¿Y qué es eso?

— Quiero ir...

Pero antes de que la pequeña pudiera hacerle saber su deseo a los pelinegros, la puerta de la oficina se abrió bruscamente dejando ver a una Karin algo agitada e Ino –que hace 10 minutos había llegado a trabajar y, con retraso y no hay que decir porque (pelinegro bailarín)- algo enojada y agitada igualmente.

— ¡Te dije que no, Karina!

— Déjame en paz. ¡Y es KARIN!

Las chicas dejaron de pelear al escuchar el ligero carraspeo de Sasuke. Karin corrió a sus brazos cuando este se puso de pie.

Asuka frunció el ceño —Maldito Fosforo —Susurró.

— Sasuke-Kun, vine por ti para que vayamos a almorzar.

— Eh, Karin. Realmente no creo que...

— Oh, vamos. Desde la otra noche no hemos ido a comer juntos.

— Si, supongo... —Sonrió ligeramente. — Entonces...

— ¡Quiero ir al parque con Sasuke-Oniichan y Sakura-NeeSan! —Gritó la pequeña Asuka con los ojos cerrados y las manos en puños. Cuando abrió los ojos sus pupilas estaban ligeramente cristalizadas.

— Pero, Su-Chan —Itachi se hincó y la tomó de hombros— Tu tío Sasuke tiene que salir con Tía Karin.

La pelirroja sonrió con autosuficiencia y la pequeña frunció el ceño.

— Ella no es mi tía. —Los pelinegros se sorprendieron de oírla hablar así. — Mi tía es Sakura. Y quiero ir con ella y Sasuke-Oniichan al parque.

— Pero...

— ¡No! —La pequeña comenzó a llorar— ¡Tú no entiendes! —Miró a su padre— ¡Dijiste que te pidiera lo que sea! ¡Pero como siempre me mentiste! —Su llanto aumentó— ¡Quiero ir con ellos!

— ¡Asuka! —Le llamó Itachi alzado la voz— No se que demonios te está pasando, pero estas haciendo un berrinche. ¡Cálmate!

— ¡NO, NO! —Asuka intentó zafarse.

Nadie decía nada, solo observaba la escena, sorprendidos, entre padre e hija. En ese mismo momento tanto Sakura como Hinata llegaron algo extrañadas.

— ¿Qué está pasando? —Pregunto la pelirrosa— Los gritos se oyen desde el pasillo.

— En pocas palabras...Karin llegó irrumpiendo como siempre con la idea de querer llevarse a Sasuke a comer pero Asuka dijo que quería que tú y él la llevaran al parque y, de alguna y otra forma está alterada e Itachi igual.

— Otra vez no… —Susurró Hinata.

Las tres regresaron su mirada a la sala cuando los gritos parecieron aumentar y se acercaron.

— ¡Cálmate!

— ¡NO! —Gritó Asuka cerrando los ojos y sin dejar de moverse— ¡Eres un mentiroso! ¡Yo quiero ir al parque!

— Si te tranquilizas, yo te llevo al parque.

— ¡No! Quiero ir con Sasuke-Oniichan y Sakura-NeeSan. ¡No quiero ir contigo a ningún lado!

— ¿¡Que te está pasando! —La tomó de las muñecas he hizo que lo mirara a los ojos— Tú no eres así, hija.

Ella lo miró con lágrimas saliendo de sus pequeños ojos verdes y la ligeramente fruncida al igual que su ceño.

— Y tú... ¿Tú que vas a saber...papá? ¡¿Qué vas a saber como soy si nunca tienes tiempo para mí! —Forcejeó para que Itachi le soltará las manos.

El pelinegro abrió los ojos ligeramente, sorprendido.

Hinata hizo ademán de acercarse. Eso se estaba saliendo de control, pero Sakura la detuvo tomándola de la mano.

— No —Le dijo— Dejemos que se desahogue y luego veremos. — Incluso Naruto, Neji hasta Ten-Ten habían llegado a la oficina al escuchar los gritos, se mantuvieron en silencio observando totalmente desconcertados.

— ¡Eres un mentiroso! Dijiste...Dijiste... —La pequeña empezó a hipar— ¡Dijiste que nada cambiaria! Pero ¡Mentiste! ¡Todo cambio! —Empezó a golpear ligeramente a su padre— ¡Mentiste! ¡Todos los adultos mienten! ¡Eres...eres despreciable! ¡TE ODIO! ¡TE O...!

Un sonido seco fue lo único que se escuchó en el lugar y las miradas de sorpresa de todos.

— Asuka-Chan —Susurró Hinata preocupada.

Asuka tenía su cabeza de lado, con sus ojos tapados por su cabello y la mejilla roja. Ni el mismo Itachi podía creer que con la mano que tenía alzada había abofeteado a su hija.

— Asuka Christie Aimi Uchiha Haruno —La llamó, por primera vez en mucho tiempo, por su nombre completo. — Quiero que en este momento dejes tu berrinche. No eres una niña mimada. No te he educado así. ¿De acuerdo?... ¡¿De acuerdo! —Repitió al ver que no respondía.

La pequeña regresó su mirada lentamente, ya no había brillo en sus ojos, solo una oscuridad inmensa y un profundo rencor que espantó a Itachi.

— Me has educado para que nunca mienta. Y no lo estoy haciendo. —Sonrió tristemente— Pero...eso ya no importa, ¿Cierto? Ya no te importo más. —Se zafó del agarre, el cual Itachi no siguió más, estaba desconcertado— No te preocupes...no haré ningún "berrinche" más, Oto-Sama.

— Asuka...

— Asuka-Chan —Sakura se acercó y se hincó a su altura mientras Itachi se paraba y se sentaba poniendo la cabeza entre sus manos. — Una niña tan hermosa como tú, no se ve linda con esos ojos llorosos —le limpió los rastros de lagrimas con sus dedos— ¿Qué te parece si vamos a lavarte la cara y luego Sasuke-Oniichan y yo te llevamos al parque?

Asuka seguía hipando.

— ¿D-de verdad? —Preguntó empezando a recuperar el brillo en sus pupilas. — Pe-pero Sasuke-Oniichan va a Salir con Karin.

— Yo sé que tú Oniichan tiene tantas ganas de llevarte al parque como yo. —Volteó a ver al pelinegro— ¿Verdad, Sasuke?

El pelinegro sonrió y se acercó a la pequeña, ante la mirada furiosa de Karin. Se puso de cuclillas y le revolvió suavemente el cabello a su sobrina.

— Claro que sí. ¿Qué te parece si paseamos todo el día?

Asuka sonrió y asintió contenta con la cabeza.

— Bueno —Sakura se puso de pie y tomo la mano de su sobrina— Primero vamos a lavarte esa cara, ¿De acuerdo?

Cuando la niña volvió a asentir Sakura emprendió la marcha. Miró significativamente a las chicas quienes solo asintieron y salieron de la oficina.

Un silencio incomodo se formó por unos minutos.

— Vamos, Ten-Ten —Dijo Neji, rompiendo el silencio y saliendo de la oficina— No hay nada que ver, regresen todos a trabajar —Ordenó a los empleados que, por la curiosidad, se habían acercado.

— Nos vemos luego —Dijo la castaña siguiendo a su jefe.

— Eh...Hinata-chan, ¿Quieres almorzar conmigo? —Preguntó Naruto con una sonrisa.

— Po-por supuesto.

Ambos salieron con Ino detrás.

— Ino —Le llamo Sasuke antes de que saliera— Cancela todas mis citas de hoy. —La rubia asintió y salió.

— No puedes hablar enserio, Sasuke-Kun —Protestó Karin tomándolo del brazo.

— Lo siento, Karin. —Le quitó su mano de su brazo— Mi sobrina me necesita. Lo mejor será que te vayas.

— ¡Pero Sasuke! Es solo un berrinche, ella... —Se calló ante la dura mirada del pelinegro. Bufó y salió de la oficina cerrando de un portazo.

Sasuke se frotó la sien y se sentó en el sillón a lado del de su hermano.

— Perdona... te he creado problemas con tu novia —Dijo Itachi suspirando.

— No te preocupes, ya se le pasará. —Se revolvió el cabello. — Lo importante ahora es Asuka. ¿Qué demonios fue todo eso?

Itachi lo miró.

— Ojalá lo supiera —Suspiró— Sasuke...quiero pedirte un favor. Asuka ha estado muy...distante y ni Iris ni yo hemos podido descubrir por qué. —Se apoyó en el respaldo— Estamos realmente preocupados porque ella no es así. Y ya que parece tener mucha confianza contigo y con Sakura, quería pedirte...

— ¿Qué averiguáramos que le sucede?

— Si, por favor. Tengo miedo de no ser capaz de resolver esto...y de terminar desconociendo quien es mi hija.


.

Cuando llegaron al parque de diversiones los curiosos ojos verdes de la pequeña no podían estar más iluminados. Sakura sonrió tranquila al verla más calma e inconscientemente Sasuke también lo hacia, por un momento las miradas de ambos se cruzaron pero enseguida las apartaron ligeramente sonrojados.

Asuka lo notó. Y sonrió aún más feliz.

— ¿Van a subirse conmigo a los juegos?

Sakura se inclinó y le acarició la mejilla.

— Pero por supuesto que si, ratoncita. —Le sonrió— ¿A dónde quieres ir primero?

La pequeña miro a todos lados y cuando por fin sus ojos se toparon con algo emocionante, estos brillaron a un más y extendió su brazo.

— ¡Quiero ir ahí!

Los adultos siguieron el dedo de la pequeña. Sasuke tragó saliva algo nervioso. Sakura se mordió el labio inferior.

— ¿E-estas segura? —Preguntó el pelinegro tartamudeando. Oh sí, Sasuke Uchiha también sabía lo que era tartamudear.

— ¡Sip!

— Yo creo que mejor vamos otra cosa, podría ser muy peligroso para ti —Dijo el Uchiha rogando internamente porque la niña cediera.

— ¡Nop! ¡Quiero ir ahí!

Sakura tragó saliva y miró a Sasuke quien increíblemente ¿Había comenzado a sudar? Sus miedos se fueron inmediatamente ante la deliciosa y única oportunidad que se le presentaba ante sus malvadas pupilas.

— Oh, ¿Sasu tiene miedo? —Sonrió casi sádicamente— No sabia que fueras una nenaza, Sa-Su-KA.

El amigable tic del hombre comenzó su danza. Pese a todos sus miedos, primero estaba su orgullo de macho.

— Por supuesto que no, Sakura. —Sonrió con autosuficiencia— A puesto que eres tú la que tiene miedo.

— Pff! Por favor, nunca.

— entonces ¡Vamos! —Gritó Asuka tomándolos de las manos y empezando a correr.

Ambos iban corriendo por inercia, mientras sonreían nerviosamente ante la majestuosidad mecánica que estaba frente a sus ojos.

La montaña rusa sonreía casi malvadamente.


.

— ¿E-estas bien, Sasuke-Oniichan? —Pregunto la pequeña, preocupada.

Sasuke hizo un gesto con la mano, dándole a entender que no tenia porque preocuparse, hubiera sido más fácil decírselo pero, en esos momentos, se encontraba ocupado vomitando en el bote de basura y aferrándose a él como si la vida le dependiera de ello.

Sakura estaba ligeramente mareada. Pero gracias a todas sus clases de baile tenía un soporte mucho mayor en cuanto a vueltas se trataba, a comparación del pelinegro.

— ¿Ya estás mejor Sasuke? —Preguntó la Haruno al verlo separarse de su bote-amigo— Digo, no es que me preocupe ni nada —Agitó las manos, algo nerviosa— Solo que sería una lata cargar con tu cuerpo vomitrónico.

Sasuke la fulminó con la mirada.

— Esa palabra ni siquiera existe.

Sakura rebuscó algo en su mochila que llevaba cruzada y se encogió de hombros.

— Entonces ya la inventé. Toma.

El pelinegro aceptó el pedazo de papel que la chica de ofrecía y se limpió la boca. Luego tomo el bote de agua que Asuka le ofreció. Realmente estaba a un paso de largarse del lugar pero esa pequeña bolita de carne se lo impedía. Observo a su sobrina, sonriendo mientras hablaba con Sakura, parecía haberse olvidado completamente de lo ocurrido en la oficina unas horas atrás. Podía soportarlo por un tiempo más, era increíble lo rápido que esa pequeña se había ganado su corazón y su casi (muy) oculta amabilidad.

— Bien. ¿Qué es lo que sigue?

— ¿Estas seguro que puedes soportar más, Sasu-Vomitrón? —Sakura sonrió tan fingidamente que a Sasuke le dieron ganas de atarla a la montaña rusa.

— Sí, Sakura. —Le respondía e increíblemente le saco el dedo de en medio. La pelirrosa abrió su boca a más no poder y lo apunto con el dedo tembloroso.

— ¡T-TU, BASTARDO!

— ¿Qué pasa, Sakura? —El pelinegro fingió demencia— Oh, Quizás te refieres a... —Alzo también la otra mano con la misma seña—... ¿esto?

— ¡MALDITO IRRESPETUOSO! —La pelirrosa igualmente le hizo una seña alzando su brazo derecho y poniendo el puño de la otra mano sobre la parte inferior del codo.

— ¿Qué? ¿Qué dices? —Sasuke seguía manteniendo las señas y enfrentando cara a cara a la pelirrosa.

— ¡Yo te enseñare respeto, inútil! —e igualmente lo encaraba con su seña.

Asuka no podía contener la risa, sus tíos parecían haberse olvidado que ella estaba ahí y aún más de que se encontraban en un lugar público. Todos los padres de familia le tapaba los ojos a sus pequeños y muchos otros lo miraban con reproche y algunos más con notable risa y entretenimiento.

Estuvieron así por, al menos, diez minutos más. Hasta que la propia Asuka se aburrió de ser ignorada, haciendo que le presten atención de nuevo se plantó en medio de sus tíos extendiendo sus brazos y haciéndoles la señal de "alto"

— Es hora de que los niños dejen de pelear —Dijo con seriedad en su voz— Venimos a divertirnos y ustedes se están portando mal. Así que tienen que disculparse.

— ¡Pero él empezó!

— Échame la culpa, Sakura. Muy maduro de tu parte.

— ¡Oh, el señor madurez! —Respondió con sarcasmo.

— ¡Baaasta! He dicho que tienen que disculparse. ¡AHORA!

Ambos se cruzaron de brazos.

— Lo siento —Dijeron entre dientes al unísono.

La pequeña Uchiha-Haruno les hizo señas para que se agacharan y ambos obedecieron.

— Eso es, buenos chicos —Dijo acariciándoles la cabeza. — Ahora, vamos a la siguiente. ¡Al Kamikaze!

Sasuke y Sakura abrieron los ojos y empezaron a sudar.

— E-espera

— Su-chan...

Pero era demasiado tarde, la pequeña ya los había tomado de la mano y se encontraban siendo arrastrados al terrible Kamikaze que, desgraciadamente, también sonreía maléficamente.

— ¡NOOOOOO!


.

— ¿Esta buena la comida, Hinata-chan?

La pelinegra asintió, sonrojada. No podía creer que estuviera comiendo en un lujoso restaurante con aquel apuesto rubio.

— y dime, Naruto-Kun, ¿Hace mucho que vives con Sasuke-san?

La pelinegra lo miró fijamente, esperando hallar esperanzas en que realmente esos dos no fueras más que... amigos.

— Pues algo así. Conocí al teme cuando llegó a Japón —Hizo una pausa y tomo un trago de su vino tinto— Aunque íbamos en facultades distintas, accidentalmente tiré mi ramen sobre él en la cafetería y con lo amargado que es, terminamos envueltos en una pelea que nos llevó a terminar en la oficina del rector —Sonrió al recordarlo— Como castigo nos mandaron a hacer servicio comunitario durante un mes y la mayoría del tiempo peleábamos pero supongo que de tanto, nos hicimos amigos. Y tiempo después decidimos rentar un departamento entre los dos. Me sorprendió saber que era heredero de una gran empresa pero en ese momento estaba por su cuenta en Japón así que nos ayudamos mutuamente, supongo.

Hinata sonrió.

— Ya veo. ¿Y tú? ¿Cuál es la vida del prestigiado arquitecto Uzumaki? —Pregunto mientras apoyaba su barbilla sobre sus manos entrelazadas. Definitivamente ese rubio le gustaba, y no debía desaprovechar la oportunidad de conocerlo.

— ¿Mi vida? No hay mucho que decir —Contestó sonriendo y pasando una mano sobre el cabello— Soy hijo único. Mi padre es chef y dueño de su propio restaurante y mi madre es diseñadora. Nací en Kyoto, pero siempre quise estudiar aquí así que cuando llegó su momento me aventuré.

— Espera... ¿Tú padre es Chef y tu madre diseñadora? —Mencionó con los ojos brillantes— De casualidad no serán Minato y Kushina Uzumaki, ¿O sí?

— Los mismos —Dijo sonriendo.

— ¡No juegues! —Juntó sus manos entusiasmada— Cuando fui en un viaje de estudios a Kyoto, pasamos por Rasengan, ¡Amé la comida! Pero sobretodo ¡Amé el diseño del lugar!

— Mi madre lo decoró personalmente.

— ¡Lo sabía! Ese toque solo podía ser de Kushina-Sensei.

— ¿Te gustan los diseños de interiores?

— Algo así. Estudio arte, pero me inclino definitivamente por el diseño. Siempre se me ha dado la combinación de colores y texturas —Tomó un sorbo del vino— Pero no he podido dedicarme completamente a ello. Mi padre insiste en que debo seguir con la herencia familiar y por ello estudié Administración. Realmente me apasiona el arte pero, mi padre jamás me permitiría trabajar en ello.

Naruto la miró con tristeza.

— Yo creo que deberías seguir lo que te apasione. Después de todo es tú vida y, con todo el respeto que Hiashi-san se merece, el no tiene ni voz ni voto en lo que tú decidas. Él ya vivió su vida, te toca ahora vivir la tuya.

¡El hombre perfecto! Tan guapo, tan comprensivo, tan...sensible. ¿¡Sensible! —Hinata parpadeó alarmada. — No, no. No puede ser —Murmuró mirando el suelo.

— ¿Eh? ¿Hinata estás bien? —Naruto alzó la mano pidiendo la cuenta.

Moveré mi última carta. Naruto-Kun... ¿Qué te parece si vamos a otro lado antes de regresar casa? Di que si ¡Di que si!

— A mi me gustaría más que regresáramos al departamento.

¡NOOOOOO!

— Sasuke y Sakura están con Asuka. Itachi está en la empresa. Y yo me puedo tomar el día libre así que...el departamento está vacío —Dijo, sonriendo galantemente y con un brillo en los ojos que a Hinata le aceleró el corazón.

— Tienes toda la razón —Dijo sonriendo, mientras Naruto le tomaba de la mano sobre la mesa.

¡Gracias Kami-Sama! ¡AMO KONOHA!

Fue lo que pensó.


.

El remolino, los carros cochones, las tazas, el carrusel, la casa de los espejos y las muchas atracciones que había en el parque fueron recorridas por el trío Uchiha-Haruno. Los dos adultos no podían comprender de dónde sacaba tanta energía la pequeña. Mientras ellos sentían que el alma se les iba la pequeña estaba de lo más feliz y contenta.

Ya ni siquiera podían saber la cuenta de las veces que Sasuke tuvo que detenerse a vomitar, o de las veces que Sakura tuvo que sentarse en una banca bajo la sombra mientras Sasuke le daba una lata bien fría para que se pusiera en la cabeza.

Incluso durante los carritos chocones Sakura casi se rompe el cuello al tratar de derribar a Sasuke porque le había mostrado el dedo, otra vez, cuando ella lo había chocado. Luego fueron a la casa de los espejos donde Asuka desapareció de su vista por unos momentos y ambos sintieron desfallecer y comenzaron a echarse la culpa uno a otro con su juego de señas para luego darse cuenta que la pequeña había encontrado la salida mucho antes y los esperaba afuera comiendo una paleta.

En el carrusel aún seguía con su duelo por ver quien iba en el caballo más decente. Sakura hizo uso de su fuerza y Sasuke terminó subiéndose en un poni rosa, mientras las chicas en dos hermosos caballos blancos. Ellas sonriendo, Sasuke con cara de fastidio, sacándole el dedo a Sakura... otra vez.

Cuando por fin fueron a la casa de los espanto fue el turno de Sasuke de reír. El terror era uno de sus gustos particulares y por lo visto Asuka lo había heredado puesto que no se inmutaban ante nada, en cambio Sakura, se aferraba al brazo de Sasuke y luego se alejaba dándose cuenta de lo que hacía pero volvía a aferrarse al espantarse con otra cosa.

Al salir, decidieron comer y descansar un poco de tanta locura.

Para cuando terminaron, decidieron ir a la última atracción que era la gigante rueda de la fortuna. El sol comenzaba a descender por lo que tenían una espléndida vista.

Sasuke y Sakura iban sentados en un mismo lado, mientras que la pequeña iba frente a ellos admirando el paisaje.

— ¿Te divertiste hoy, ratoncita? —Pregunto Sakura llamando la atención de su sobrina.

Asuka sonrió.

— Mucho. Gracias por traerme.

Sasuke vaciló un poco antes de hablar y miro significativamente a Sakura. Cuando habían ido por la comida y habían dejado a la pequeña ocupando la mesa, le había comentado la petición que Itachi le había hecho.

Ella asintió dándole a entender que era el momento.

— Su-chan, Queríamos hablarte de algo.

— Ya lo sé —respondió la pequeña dejando de sonreír— Es sobre la pelea que tuve con papá. Seguramente el les pidió que averiguaran que me pasa.

Sasuke se sorprendió ligeramente, ahora confirmaba lo que Sakura le había dicho (mientras compraban) de que Asuka era una niña muy inteligente y distinta a las demás niñas de su edad.

— Exactamente —Dijo Sakura, con suavidad— ¿Quieres hablarnos sobre ello?

La pequeña los analizó por unos segundos y se encogió de hombros.

— Está bien. —Meció sus pies ligeramente y miró el suelo por unos segundos antes de verlos a los ojos— Desde que soy muy pequeña siempre había sido la princesa de oto-san. Cuando el llegaba del trabajo subía hasta mi cuarto y me leía un cuento, no importaba que tan cansado estaba. El siempre decía —Se mordió el labio inferior y desvió la mirada— siempre decía "No importa si estoy sin aliento o si me encuentro lejos siempre te diré un buenas noches antes de dormir" Incluso cuando estaba de viaje él llamaba antes de que me fuera a dormir. Y cuando Oka-san y el no trabajan siempre salíamos de paseo. Cuando llegaba de la escuela Oka-san y yo hacíamos tarea. Cuando sacaba buenas notas, me felicitaban. Siempre me tomaban en cuenta. Pero...

— ¿Pero? ¿Qué pasó?

Asuka miró a su tía y suspiró.

— Yo era hija única hasta que un día, Oka-san dijo que iba a tener un hermanito.

X

Iris e Itachi estaban frente a la pequeña Asuka de 4 años quien, sentaba en el otro sofá, miraba con una sonrisa a sus padres.

¿Qué tenían que decirme?

Bueno, Su-chan ¿Recuerdas que hace tiempo oto-san y yo te comentamos que la familia podía crecer?

Asuka asintió a lo que su madre decía. Itachi se agachó y tomó de las manos a su hija.

Vas a tener un hermanito.

Los padres esperaban impacientes la reacción de la pequeña quien, al oír lo que su padre dijo, parpadeo por unos segundos y luego se lanzó a sus brazos, sonriendo.

¡Eso es genial!

X

— A mi no me molestaba la idea de que hubiera un nuevo bebé. Me hacía mucha ilusión —Suspiró— Muchos de mis compañeros que ya habían tenido un hermano o hermana decían que en cuanto un nuevo bebé en la familia nace, tus papás se olvidan de ti. —Apretó los puños— Yo sabía que mis papás no serían así. Un bebé requiere atenciones y es normal que ya no tengas la atención de antes pero eso no quiere decir que tus papás van a olvidarse de ti. Todos los papás quieren por igual a sus hijos. Eso fue lo que me dijo Abu-Miko.

Los adultos asintieron, invitándola a seguir, aunque creían saber que era lo que pasaba.

— Yo... comencé a tener miedo.

X

Asuka coloreaba su cuaderno de dibujo mientras Itachi leía unos documentos e Iris tejía unos zapatitos. La pequeña dejó sus colores de un lado y miró a sus padres.

¿Es cierto que cuando nazca el bebé ya no me van a querer?

Ambos dejaron sus cosas y miraron a su hija. Itachi rió.

¡Pero por supuesto que no! —Se hincó en el suelo y pellizco las mejillas de Asuka— Tú nunca dejarás de ser mi princesa, aunque el bebé llegue seguiremos teniendo tiempo para ti. Nada va a cambiar.

Asuka sonrió

¿Es enserio? ¿Prometen que no se olvidarán de mí?

Eso no se pide, Su-Chan —Dijo Iris sonriendo— Eres nuestra preciosa primogénita. Aunque sabes que el bebé requerirá atención y cuidados ¿Cierto? Y tú como hermana mayor serás parte de su vida.

¡Si! Yo cuidaré a mi hermanito.

Itachi le empezó a hacer cosquillas y la pequeña reía, completamente feliz.

X

— Ellos me lo prometieron y yo les creí. Papá nunca me mentiría... eso pensaba. Pero... —Los ojos de Asuka comenzaron a inundarse de lágrimas. Se mordía el labio inferior intentando no llorar— ¡Me mintieron! ¡Dijeron que nada cambiaría! ¡PERO SI CAMBIO! —No pudo más y comenzó a llorar, limpiándose las lágrimas con sus puños y sollozando, continuó— Luego de que naciera Kaname-chan papá ya no me leía más cuentos...

X

Asuka miraba por la ventana esperando la llegada de su padre. Cuando las luces del coche de Itachi anunciaron su llegada, la pequeña agarro el libro que estaba sobre su cama y bajó lo más rápido que puedo las escaleras. Itachi estaba entrando, colgando su abrigo en el armario.

¡Oto-san! —La pequeña estiro sus brazos pero Itachi solo se limitó a poner una mano sobre su cabeza. — ¿Vas a leerme un cuento?

Hoy no, Su-chan. Estoy cansado. Solo quiero descansar.

Asuka borró su sonrisa. Y se quedó ahí parada viendo como su padre entraba a la sala. La pequeña se acercó y se asomó ligeramente. Su padre alzaba en brazos al bebé y jugaba con el, hablándole, riendo.

La pequeña apretó su libro contra su pecho y subió a su habitación. Sola. Como lo hacia desde hace tres meses.

X

— No odio a Kaname-chan, el es solo un bebé. Y es mi hermano y lo quiero. Pero... Sollozó de nuevoPapá y mamá parecían olvidarse cada vez más de mí. Nada era como ellos me habían dicho.

X

Asuka se despidió de su abuelo Fugaku mientras arrancaba. Hoy le había tocado a él irla a buscar al Kínder. La pequeña entro corriendo a su casa, hasta llegar a la sala donde estaba su padre. Con Kaname en su portabebé sobre la mesa y haciéndole mimos.

¡Oto-san, mira! —Dijo, extendiendo la hoja que llevaba en la mano— ¡Saque 10 en mi trabajo, y fue el único de la clase!

Itachi ni siquiera la miró. Seguía haciéndole cosquillitas al bebé.

¿Eh? Si, muy bien hija.

Asuka bajó la mirada y vio a Iris entrar con un biberón en la mano.

¡Oka-san...! —Extendió la hoja.

Ahora no, Asuka.

Iris pasó de largo y sonrió a su bebé antes de darle la mamila. Asuka salió de ahí no sin antes hacer una bola con su trabajo y tirarlo al bote de basura.

X

— Ya no habían más días con papá y mamá —Lloró con más fuerza— ¡NO TIENEN NI CINCO MINUTOS PARA MI! —Cuando el llanto aumento, Sakura se sentó a su lado y la abrazó con el semblante endurecido. No podía creer que su hermana le hiciera eso a su propia hija.

Sasuke estaba igual, y con los puños apretados.

— Ya no les importaba yo...

X

¡Oto-san, Oka-san! ¡Hoy es el festival deportivo!

Asuka bajaba las escaleras con su uniforme de educación Física y una mochila a sus espaldas. Buscó a sus padres por toda la casa pero no los encontró. Salió y miró a Camile Anderson, la señora que era su vecina, regar su jardín delantero.

Buenos días, Su.

Buenos días, Señora Anderson. ¿No ha visto a mis padres?

La señora de cabello rubio cerró la manguera antes de responder.

Oh, sí. Salieron hace una hora, dijeron que iban a llevar a Kaname a su revisión con el pediatra.

Asuka se mordió el labio inferior.

Ah, gracias.

¿Pasa algo, pequeña?

No, muchas gracias. —La señora Anderson sonrió antes de entrar a su casa. Un carro se estacionó y Asuka miró como Saki Haruno bajaba del lado del piloto. La pequeña corrió hasta abrazarse a sus piernas.

¿Qué pasa, Su-chan? —Pregunto su abuela preocupada, al notar que estaba llorando. Se inclinó y la pequeña le contó. Saki volvió a ponerse de pie y abrió la puerta del copiloto indicándole a su nieta que subiera. Mientras rodeaba el carro sacó su celular y marcó un numero, le contestaron justo abría la puerta del piloto. — Mikoto...tenemos que hablar.

X

— Mi Abue-Saki me llevo al festival ese día Asuka se aferró a su tíaPe-pero cada día me volvía más invisible para mis papás...

X

La pequeña Asuka caminaba por los pasillos arrastrando a su pato Karú. Iba tarareando una canción que había visto en la tele. Cuando paso por la habitación de su hermano, se detuvo, asomó la cabeza y notó que el pequeño Kaname estaba solo en su cuna así que decidió entrar.

Lo miró tras los barrotes y su hermano le devolvió la mirada con sus pequeños ojos negros.

Hola, Kaname-chan. —El bebé la miró extrañado— ¿Sabes? Hoy cumplo cinco años, y seguramente papá y mamá nos llevarán a ver los fuegos artificiales. Lo hacemos cada año para mi cumpleaños, aunque claro, tú no lo sabes. Así que será tú primer año. ¿No es genial?

El bebé arrugó el ceño y sus ojos lagrimaron. Inesperadamente comenzó a llorar a todo pulmón.

¿Qué te pasó, hermanito? ¿Te duele algo? —Asuka se aferro a los barrotes preocupada.

Itachi e Iris llegaron corriendo.

¿Qué pasa, Kaname? —Iris lo cargó dándole palmaditas en su espalda.

Itachi miró a Asuka y frunció el ceño.

¿Qué le hiciste a tu hermano?

La pequeña se espantó, ella no había hecho más que hablarle.

Na-nada —Susurró. A los pocos minutos Kaname pareció calmarse. Iris tocó su frente.

Cielos, creo que tiene un poco de temperatura.

Lo mejor será llevarlo con el doctor —Ambos comenzaron a andar pero antes de que se fuera, Asuka jaló el pantalón de Itachi.

Oto-san ¿Iremos a ver los fuegos artificiales?

Ahora no, Asuka. Tú hermano tiene fiebre, ¿No lo entiendes?

Y salieron antes de que ella pudiera decir algo. Varias horas después sus padres volvieron, y antes de que pudiera siquiera mencionar algo, se encerraron en la habitación del bebé. Asuka lo observó desde su habitación, puesto que quedaba frente a la de su hermano. Cerró la puerta con seguro y se deslizó. Tenía todos su peluches a su alrededor y sobre una banquita un pequeño muffin con una velita.

Feliz cumpleaños a ti... —Empezó a cantar mientras su voz se quebraba y lagrimas salían de sus mejillas.

El llanto de su hermano retumbó por toda la casa.

Se tapó los oídos con fuerza.

X

Sasuke tenía unas ganas incontenibles de salir corriendo e ir a partirle la cara a su hermano. Pero no podía, aun se encontraban llegando a la cima de la rueda de la fortuna. Sakura apretaba más a Asuka acariciándole el cabello.

— Y- Yo ya era invisible para ellos... pero, no decía nada. No podía. Yo soy hermana mayor...

X

Asuka estaba sentada en la entrada del Kínder mientras movía sus piernas y por ratos veía hacia la reja.

¿Esa no es Uchiha Asuka, de la clase ciruela? —Murmuró una profesora.

Ya han pasado dos horas y aún no vienen por ella, pobrecita. —Dijo otra.

La pequeña pelinegra trataba de hacer como que no oía pero era imposible. Apretó sus puños. Su maestra se acercó y le tocó suavemente el hombro.

Su-chan. Ya he llamado a tus padres, pero no contestan. ¿Tienes el número de alguien más?

Asuka se limpió sus ojos y sacó de su mochila una hoja donde tenía apuntado el número de sus abuelos.

X

— Abu-Mikoto fue a buscarme...Hipó, sus lagrimas habían dejado de salir.

X

Mikoto tocó el timbre mientras sostenía con la otra mano a su nieta, estaba realmente furiosa. Unos minutos después Itachi abrió la puerta.

¡Asuka! —Dijo sorprendido mientras miraba a su pequeña hija.

La matriarca Uchiha entró pasando de largo a Itachi, cuando volteó de nuevo para verlo cara a cara tenía el ceño fruncido.

¡No puedo creer hasta donde han llegado! ¿¡Que pensaban al no ir por Asuka!

¿De que hablas? —Preguntó Itachi— Apenas son las... —Miró el reloj de pared. Marcaban las 2:30 de la tarde. El Kínder terminaba a las 12:00. — ¡Demonios! —Miró a su hija que tenía la mirada baja aferrada a la mano de su abuela— Su-chan, perdón. Kaname...

Ante la sola mención del nombre, Asuka apretó los puños. Había llegado a su límite, por fin.

¡MENTIROSO! —Gritó y salió corriendo. Mikoto vio a su nieta con tristeza mientras corría, y miró a su hijo enojada.

¡Esto ha llegado demasiado lejos!

No sé de que hablas, mamá —Itachi caminó hasta la sala y Mikoto lo siguió.

¿De que hablo? ¡De Asuka, por supuesto! ¡Es tu hija también, ¿Sabias?

Eso es más que obvio.

Asuka estaba detrás de un sillón echa un ovillo, llorando y tapándose los oídos pero aún así podía escuchar perfectamente. Ni su padre ni su abuela se habían dado cuenta que estaba ahí.

¡Pues no lo parece, Itachi! El otro día me llamó Saki. ¿Sabes que me dijo? Que encontró a Su, sola, buscando a sus padres para ir a su festival deportivo.

Itachi se sorprendió.

El festival...lo olvidé. —Se frotó la cien— Ese día le tocaba cita a Kaname. Era muy importante, mamá.

¿Y el festival de tu hija no?

Sí, también. Pero Asuka comprende que Kaname es nuestra prioridad.

La pequeña abrió los ojos sorprendida.

No debe ser así, Itachi. Están cometiendo un grave error.

No hay ningún error, todo está bien. Kaname es tan solo un bebé. Y Asuka es su hermana mayor, y lo sabe.

¿Eso implica que la olvides en la escuela?

Fue solo un descuido, mamá. Kaname estaba...

¡Kaname... Kaname... Kaname! ¿Tú e Iris no saben hablar de otra cosa?

¡Por dios, mamá. Es tu nieto!

Lo sé, y lo amo. Quien me molesta son sus estúpidos padres que no se dan cuenta de las cosas y tienen a su bebé en un pedestal.

¿Y que quieres que haga? Kaname es, después de todo el hijo que siempre quise. Tú sabes que mi deseo siempre fue tener un niño al cual enseñarle fútbol. ¡Y al fin lo tengo!

Asuka se abrazó con fuerza mientras las lágrimas caían de sus sorprendidos ojos.

Que decepcionada estoy, Itachi.

No sé que te pasa, madre. Pero tengo un viaje que preparar, voy a ir a Konoha a revisar unos asuntos de la empresa.

Perfecto. Lleva a Asuka contigo.

¿¡Qué! ¿Mamá, no me oíste? Voy por negocios no a hacer turismo. Iris irá con los niños a casa de mis suegros.

No. Tú te llevas a la niña, es una perfecta oportunidad de que corrijas tus errores.

Asuka se mordía el labio.

No sé de que errores hablas. No voy a llevar a Asuka. Además, se aburriría demasiado.

Tengo entendido que Sakura está en Konoha, además, tiene años que Sasuke no ve a su sobrina.

Asuka limpió sus lágrimas. Ahora más que nunca necesitaba alguien que realmente notara su existencia — Tía Sakura...

No voy a...

¡QUIERO IR! —La pequeña salió de su escondite dejando sorprendidos a los adultos, más que por saber que los había escuchado era por la cara de sufrimiento que tenia— ¡Quiero ver a Tía Sakura y a Tío Sasuke!

Itachi la miró por unos segundos, antes de hablar.

Está bien.

X

Cuando la pequeña terminó de contar, sus ojos se habían secado y sus lagrimas cesado. Tanto Sasuke como Sakura no podían imaginar cuanto había aguantado la pequeña.

— Todos los adultos mienten siempre Dijo, con su voz una poca roncaSiempre pelean, gritan y hacen promesas que no cumplen. –Asuka miró a sus tíos recordando como los había escuchado discutir la noche anterior— Oto-san y Oka-san ya solo tienen ojos para Kaname-chan. Creo...que ya no me quieren como su hija.

Sasuke se arrodilló y tomo la mano de la pequeña entre las suyas. Asuka se mordió el labio inferior para no seguir llorando y los miró.

— Sasuke-Nichan, Sakura-NeeSan. ¿Pueden ser ustedes mis papás?

Sakura sintió que su corazón no aguantaría más y se rompería en cualquier instante. Quería con todas sus fuerzas proteger a su pequeña sobrina, había tanto de ella reflejado en esa pequeña. Miró a Sasuke y al notar y saber que el no diría nada, decidió hablar con la dulzura más tierna que encontró.

— Claro que nos encantaría, Ratoncita. Pero, verás...Tú ya tienes un papá y un mamá que dios te eligió para que te cuidaran y amaran. Quizás se han equivocado en algunas cosas pero, eso no quiere decir que no te amen. Los adultos cometemos muchas tonteras y pocas veces nos damos cuenta Acarició con ternura su pequeña cabecita Te voy a confesar algo, así como tu te sientes ahora, yo me sentí igual cuando tenía mas o menos tu edad.

— ¿De verdad?

Sasuke prestó atención a lo que la pelirrosa decía, resultaba muy interesante.

— Sip. Recuerdo que cuando era pequeña, muy a pesar de ser la menor, mis padres le prestaban más atención a tu mamá. Quizás era porque Iris siempre ha sido más dedicada a lo que hace, en cambio yo, nunca he prestado atención a muchas cosas. Por un tiempo llegué a pensar que mis padres no me querían pero, con el tiempo, me di cuenta que no era así. Ellos me aman, solo que quizás no me había dado cuenta y prefería sufrir creyendo que era menos que mi hermana y viviendo bajo su sombra. –Le secó las lagrimas a Asuka mientras le sonreía—Yo creo que lo mismo pasa contigo. Tus papas aman a Kaname pero no más de lo que te aman a ti. Solo necesitan que tú les hables y les recuerdes que también necesitas sentir de su amor.

Por un momento, Sasuke sintió una profunda admiración por la Haruno. Ella también había sufrido lo que él con su hermano. Crecer con la sombra del hermano mayor.

—Pero, ¿Y si en verdad ya no me quieren?

—Dudo que eso sea verdad, Su. Tus padres te aman, lo han hecho desde que sabían que iban a tenerte. Aún recuerdo cuando se enteraron de la noticia, no podían con la emoción, pasaron semanas buscándote un nombre que fuera perfecto. Hasta que encontraron Asuka. –Le acarició la mejilla—Porque tu eres ese hermoso perfume que endulza sus mañanas. Y, aunque así no fuera, nos tienes a Sasuke y a mí. No seremos tus padres biológicos pero podemos serlo de a mentiras.

— ¿Cómo...si fueran unos papás de chocolate?

— Sí, algo por el estilo.

— Sakura tiene razón. –Como una de las raras veces, Sasuke sonrió—Cuando no tengas con quien hablar, siempre puedes acudir a nosotros. No importa la hora, el lugar, ni si estamos en este mundo o no. Puedes tener en nosotros a unos papás de chocolate. ¿Eso es bueno, no?

Asuka asintió sonriendo.

— Y, no te preocupes, nosotros hablaremos con tus padres. ¿De acuerdo?

— Sip. ¡Arigato! –Abrazó sus tíos por el cuello- ¿Saben? Tengo mucha envidia –Les dijo, aun abrazándolos. —Cuando tengan a mis primos, ellos tendrán a los mejores papás del mundo. ¡Y serán muy felices! ¡Ustedes serán una gran pareja!

Sasuke y Sakura se miraron completamente sonrojados y algo nerviosos por la imaginación que tenía la pequeña.

Asuka sonrió casi malvadamente.


.

Horas más tarde, Sasuke y Sakura se encontraban frente al mayor de los hermanos Uchiha con el ojo ligeramente morado. Naruto y Hinata estaban sentados en el bar mientras el rubio le servía un Cosmopolitan a la pelinegra, quien se sonrojó cuando el rubio le sonrió.

Cuando habían llegado al departamento, cerca de las seis de la tarde, Itachi aún no había llegado según las palabras del Uzumaki. Hinata le preparó algo de cenar a Asuka y al cabo de una hora la pequeña decidió irse a recostar, no sin antes darle un gran beso en la mejilla y un abrazo a sus tíos y otro pequeño beso a Naruto y Hinata.

Media hora más tarde, Itachi había llegado. No se dio cuenta en que momento, solo sintió el fuerte puño de Sasuke amoldarse a su ojo y cinco minutos después, estaba en el sofá escuchando los reclamos de su hermano. Sakura lo tranquilizó y comenzó a relatarle lo sucedido al pelinegro.

Los ojos de Itachi no habían podido estar más sorprendidos y arrepentidos por lo que le contaron. Ahora mismo su hermano se encargaba de cantarle las últimas advertencias.

— ¿Dónde demonios tienes la cabeza, Itachi? ¡Es tu hija!

El pelinegro bajó la mirada, pero tuvo que volver a subirla cuando un golpe frio de una bolsa de verduras le dio en el ojo.

—Para la hinchazón –Dijo Sakura—Realmente, ¿No se dieron cuenta?

—Te lo juro que no. ¡Demonios! –Itachi apretó los puños y se llevó la mano libre a la cabeza—Estaba tan ocupado con el trabajo y con el niño que fui tan estúpido como para no darme cuenta de lo que pasa con Asuka. Soy un mal padre, ¿Cierto?

Sasuke estuvo a punto de decir que sí, pero fue interrumpido por Hinata.

— No es que seas mal padre. Era normal que estuvieras entusiasmado con tú primer hijo varón. –Bebió un sorbo de la copa—Cometieron un error. Y ahora es el momento donde tú e Iris tienen que afrontar las consecuencias y reparar el corazón de su hija.

Se formó un incomodo silencio hasta que Itachi, con la poca voz que tenía por las lágrimas, dijo:

— ¿Ustedes creen que me perdone?

— Ya lo hice.

Todos voltearon hacia la entrada al pasillo, Asuka estaba semi-oculta tras la pared, con su pequeño pato arrastrado y los ojos ligeramente llorosos.

— Oh, Su-chan...hija. –Itachi la miró, y extendió sus brazos soltando la bolsa que estaba sobre su ojo—Ven aquí.

Asuka se mordió el labio y corrió con todas sus fuerzas arrastrando al pequeño pato, cuando llegó se refugio en los brazos de su padre.

—Perdóname, hija. Perdóname por todo. Itachi la abrazó con todas sus fuerzas mientras lloraba.- ¿Te dolió todo este tiempo, verdad?

— ¡Si! Pe-pensé que ya no me querían –Asuka enterró la cabeza en el pecho de su padre.

— ¿Cómo puedes creer eso? Papá fue un estúpido, pero nunca te dejaré de amar. Eres mi princesa por siempre, Su. Te prometo que recuperaremos el tiempo perdido, y que te recompensaré por tu cumpleaños, pero vuelve a creer en papá, ¿Si?

Hinata y Sakura sentían que en cualquier momento ellas también se pondrían a llorar. Sasuke se dejó caer en el sofá y suspiró dejando salir toda la tensión que tenia. Naruto miró la escena con una sonrisa en los labios.

Un silencio envolvió el fuerte llanto de la pequeña.

Ahí, en el regazo de Itachi, Asuka lloró todo lo tenía guardado dentro.

Unos minutos más tarde, tras lágrimas secas y palabras reconciliadoras entre ambos, la pequeña se durmió en brazos de su padre quien la cargo hasta la habitación que la niña compartía con Sakura.

Hinata los siguió encaminándose a dormir ella también. Y Sakura se excusó diciendo que era momento de ir al trabajo, pese a los miles de reclamos del azabache y las risas del rubio.


.

Horas más tarde, Sasuke comenzaba a preocuparse por la seguridad de Sakura y pesé a lo que sus reglas de dignidad Uchiha marcaban se encontró a si mismo yendo a Ichiraku.

Media hora más tarde, Sakura se encontraba saliendo por la puerta trasera comenzando a caminar por una calle apenas iluminada hacia la parada del autobús, llevaba un caminar pausado y se veía cansada.

— ¡Sakura!

La chica sonrió alegremente al verlo y se acercó al coche.

— ¡Mi chofer particular! ¡Que afortunada soy! –Dijo mientras se acomodaba en el asiento—Que bien que puedo sentarme. Tengo destrozados los pies. —Añadió con expresión adolorida pero sin dejar de sonreír.

—Trabajando toda la noche de pie es normal.

—Soy una mesera, ¿Qué quieres que haga?

—Seguramente ganas poco dinero.

—No olvides las comisiones –Sonrió ella.

Sasuke se frotó la cien con una mano.

—Será mejor que no volvamos a hablar del champán. –Mencionó Sasuke—Sakura, ¿Por qué tienes que ser tan...? –Se detuvo un momento, soltando un suspiro—Olvídalo, ya sé la respuesta. Estás loca.

—Haces unos cumplidos taaan bonitos –Susurró Sakura medio adormilada.

—Mis pensamientos no son bonitos, precisamente. ¿Por qué eres tan cabezota, tan...? –Empezó a decir el pelinegro, Sakura ni se molestaba en contestar por lo que le daba tiempo de pensar en que decir—Es hora de que tengamos una charla seria, Sakura. Tienes que darte cuenta de que no puedes seguir así, yo no puedo venir a buscarte todos los días y...—Se había detenido en un semáforo y giró su cabeza para mirarla—Lo que quiero decir es...—Pero Sakura se había dormido—Justo esto es lo que quería decir, no puedes trabajar tan tarde—Siguió diciendo a pesar de que sabia que ella no le escuchaba. Varios carros comenzaron a tocar el claxon cuando el semáforo se puso en verde y el no avanzaba. Sakura hacia que se olvidara de todo, pensó Sasuke mientras arrancaba.

Minutos más tarde, aparcó el carro en el garaje del complejo departamental. Sacudió ligeramente a la bella durmiente.

—Despierta, ya hemos llegado.

— ¿Qué?—Preguntó, sobresaltada.

—Que hemos llegado –Repitió Sasuke. Sakura se bajo del carro como si lo estuviera haciendo en sueños. Y se quedó apoyada en la puerta del carro con los ojos cerrados. –Vamos, despierta –Dijo Sasuke mientras rozaba su brazo pero ese roce solo sirvió para que Sakura se deslizara hacia él y dejara la cabeza en su hombro. –Sakura, vamos.

— ¿Eh?

—Pobre, estás agotada.

—Sí. –susurró ella.

—Tsk. Te llevaré en brazos.

Sasuke la cargo al estilo nupcial y entró en el ascensor. Mientras subían, algo extraño comenzaba a pasarle. Comenzaba a sentir ternura por aquella chica y el roce de sus rosados cabellos sobre su cuello le daba escalofríos. Cuando miró hacia la puerta del ascensor se dio cuenta que estaba abierta, no sabía cuanto tiempo se había pasado mirándola.

—Sakura...—Susurró cuando entraban al departamento. Pero la única respuesta fue el sonido de su calmada respiración—Es hora de ir a la cama.

El sentir su respiración cerca de su cuello le estaba despertando un sinfín de sensaciones que nunca antes había recordado sentir. Se quedó parado en el pasillo sin saber que hacer, hasta que se dirigió a la habitación y empujó la puerta ligeramente con el pie. Esa permanecía ligeramente abierta por Asuka. Entró con mucho cuidado y tratando de no hacer ruido para no despertar a su sobrina que dormía en una pequeña cama cubierta por la sabanas.

Depositó suavemente a Sakura en su cama pero de nada sirvió, instintivamente enredó sus brazos alrededor de su cuello y en ese momento sus labios se rozaron. No había querido hacerlo pero, estaba ya hecho. Sasuke esperaba que en cualquier momento se despertara y comenzara a gritar. Pero lo no hizo. Estaba profundamente dormida, demasiado como para darse cuenta de lo que ocurría.

La soltó con desgana pero ella seguía aferrada a su cuello y Sasuke deshizo el agarre tan delicadamente como pudo. La luz de la luna que entraba dejaba ver su cara, tan vulnerable y delicada. Ese día había conocido una faceta nueva de Sakura, tan comprensiva y tierna. Aún recordaba la dulzura con la que había tratado a su sobrina y las risas encantadoras que le había dejado ver en el parque de diversiones. Incluso había sacado en él un lado bromista que no sabia que tenía.

Deseó besarla de verdad y, por un instante, la tentación estuvo por vencerlo.

De pie, frente a ella, luchaba contra sí mismo. Abrumado por la ternura y el deseo que sentía en aquel momento.

Un segundo más tarde, consiguió apartarse y fue al armario por una manta y la cubrió suavemente. Cuando volvió a reaccionar se alejó de la habitación.

Tan rápido como pudo.


.

X.x.X

Y al fin pude ser salvada de los malvados secuestradores que me amarraron a un árbol del Monte Fuji y actualizar. (: (Ok, no fui secuestrada u_u pero ya saben que me gusta dramatizar.) Y se preguntarán ¿Y ahora que le pasó? Pues, realmente ni yo lo sé. Y quizás también se pregunten, ¿Y porque cambio su Nick, de nuevo? Bueno, no es la primera vez que lo hago y dudo mucho que sea la última. Soy alguien bipolar e inconstante así que cuando creo haber hallado un Nick que me pegue, termino descubriendo otro. Por ahora es éste, resultado de mi incontrolable adicción a esos orgasmeantes cacahuates [¿] Intenté incluirle mi segundo amor, pero no hallé como. Seguramente luego lo encontraré y terminaré cambiando mi Nick (oh, si. De nuevo) pero agregando a esa salsita roja y espesita que alegra todas mis comidas.

Ahora sí, les traigo dos noticias. Una buena y una mala.

¿Cuál es la buena?

¡He terminado la preparatoria! Oh, sí. Un logro personal para mí, bien terminada con diploma por mejor promedio de la carrera y todo ;) (Clap, clap a mí) y quizás muchos se digan ¿Y a mi que me importa? Y yo respondo: Oh, pues. Solo quería compartirlo u.u. Hahaha, esta bien. Eso significa tiempo libre para mi :D Y si se preguntan ¿Y que no tiene que estar ocupada ahora con la Universidad? Pues yo respondo: ¡NO! XD porque el simple hecho de que estoy en AutoStop de la U. Ya tenia una carrera que comenzaba como un sueño en despegar que era la Nutrición, pero por cuestiones económicas no pude empezar ese sueño :/ y en estos momentos no tengo otra carrera para mí. Entre en la etapa en la que no se que demonios quiero hacer en el futuro xD Así que este año será solo de cursos útiles y hasta el próximo hablare de cursar la Uni. En otras palabras me tomaré un año medios sabático y así quieren verlo.

So... ¡Actualización de Fics!

Tons, ¿Cuál es la mala?

Que tengo que exprimir mis neuronas para los capítulos XD.

¿Cómo será la actualización?

Semanal. Cada domingo, como hoy. Pero será una historia por semana; Es decir, ahora actualicé En su Lugar, el próximo domingo será Padre por Acuerdo y el siguiente domingo Familia Prestada y luego volvemos a comenzar de nuevo con En su Lugar y así sucesivamente ;)

En cuanto a los tres epílogos que me faltan de Todos se Casan (Oh, Kami. Que pena :$) esos los subiré cada Viernes, para poder ya por fin dar por terminado ese Fic.

Espero me haya explicado bien.

Les recuerdo mi Facebook por si quieren contactarme y ¿Porque no? para hacer amigos. Es: Esmeralda Mijangos (MissHotnuts) solo les pido me envien un mensaje privado, diciendo que son de aquí.

Y sin más, espero que les halla gustado el capitulo número 7 de En Su Lugar.

¡Dios los bendiga!

Un review es como una sonrisa

¿Me sonreirías?

'

'

'