.


Capitulo 09: Revelaciones Celestiales: ¿Y ahora qué?

.


Dos días más tarde Sasuke se encontraba recogiendo sus cosas dando por terminado el día de trabajo y listo para ir a casa y tratar de lograr descansar. Estaba por tomar su chaqueta del perchero cuando Neji entró a su despacho.

— Este es el contrato del proyecto ANBU. —Dijo mientras dejaba caer un cuadernillo de mediano tamaño— Necesito que lo revises y lo firmes para hoy.

Sasuke alzó una ceja mientras terminaba de colocarse la chaqueta.

— No se si lo haz notado, Hyuuga. Estoy por irme a casa. Lo revisaré mañana.

Comenzó a avanzar pero antes de que pudiera seguir caminando el castaño lo detuvo poniéndole sobre el pecho aquel cuadernillo y mirándolo fijamente.

— Para hoy.

Se miraron durante unos segundos sin emociones aparentes en sus miradas hasta que el pelinegro bufó y tomó el contrato en sus manos y siguió su camino rumbo a la puerta.

— Oh, casi lo olvidaba —dijo Neji— llévamelo a mi casa cuando termines, yo también tengo que revisarlo.

Sasuke apretó el cuadernillo en sus manos y tensó la mandíbula.

— Te gusta joderme la existencia ¿Verdad?

— Ojo por ojo, diente por diente —Respondió reprimiendo una sonrisa— Realmente no se como Sakura pudo convencer a Gaara para darte el proyecto.

Sasuke volteó alzando una ceja.

— ¿De que estás hablando?

Neji sonrió de lado.

— ¿No tenías prisa por irte?

— Habla.

El castaño de apoyó contra el escritorio y cruzó los brazos.

— Sakura me hizo prometer que no te lo diria pero, da igual. Prácticamente fue gracias a Sakura que Gaara aceptara darle el contrato a la empresa...

.

Chicos hay algo que quiero decirles.

Ambos la miraron con el ceño fruncido.

¿Te sucede algo malo? —Preguntó Gaara.

Sakura negó con una sonrisa.

No. Estoy perfecta. Es sobre... el proyecto.

¡Oh, por favor! No me digas que vas a abogar por Uchiha —Neji rodó los ojos y bebió un sorbo de su vino comenzando a frustrarse.

¿Por qué no? —Dirigió su mirada a Gaara quien permanecía en silencio— No es porque también se trate de la empresa de mis padres pero créeme cuando te digo que Sasuke es capaz. Independientemente de que tenga una actitud ególatra o intente parecer frío y que no le importa nada, no es así. Yo lo sé. Por el contrario, se que se está esforzando y es de las personas que luchan hasta el final, si le das la oportunidad de dirigir el proyecto se que no te decepcionará porque el es una persona decidida y cuando tiene una meta hace todo por lograrla.

Gaara sonrió de lado.

¿Realmente confías en él?

— Con los ojos cerrados. Así que, por favor, dale el proyecto.

De acuerdo.

¿Qué? ¡Debes estar bromeando! —Gritó Neji mientras Sakura suspiraba y sonreía.

¿Por qué no? Si Sakura confía en él, yo también.

Gracias, Gaara.

El pelirrojo le sonrió mientras Neji suspiraba y apoyaba sus brazos en la mesa mirando fijamente a su prima.

Bien, ahora tú me vas a decir de cuando acá confías tanto en Uchiha.

Sakura los miró antes de contestar tras un suspiro.

De acuerdo, les contaré...

.

— Tsk De verdad, eres un idiota que no merece tener tan buen concepto por parte de Sakura.

Sasuke no podía estar más de acuerdo, se sentía como si acabaran de decirle que tiene una enfermedad mortal y le quedaban tres meses de vida. ¡Que había hecho! Mientras Sakura hablaba tan bien de él y lograba que le dieran el proyecto el iba y la encerraba en aquel deprimente albergue.

Era un idiota.

— Espero esos documentos. —Mencionó Neji pasando a su lado. Se detuvo y regresó— Oh, y antes de que se me olvide —Sin darle tiempo para reaccionar le dio un puñetazo que lo tiró al suelo— Eso fue por Sakura.

Sin decir más salió del despacho dejando a Sasuke en el suelo, sobándose la mejilla y sintiéndose la peor persona en el universo.

Y siguió sintiéndose de la misma manera tres horas después cuando conducía de camino al departamento del Hyuuga. Su cabeza estaba hecho un verdadero lío. ¿Cómo pudo ser capaz de dejar a Sakura ahí? Y después de lo que había hecho por él.

¡Demonios!

Y es que Sakura tenía un humor tan cambiante respecto a él, al menos eso no había cambiado en todos esos años.

Se dijo a si mismo que luego de entregarle los dichosos documentos al castaño –que ya había leído y firmado- se dirigiría al albergue y sacaría a la pelirrosa de ese triste y solitario lugar.

Cuando subió hasta el tercer piso de aquel elegante edificio, caminó con la mayor prisa que pudo. Tenía que ver a Sakura antes que se fuera a trabajar.

Maldito Hyuuga, pensó.

Tocó el maldito timbre con real insistencia por al menos tres veces seguidas.

Cuando por fin escuchó pasos yendo a abrirle, frunció el ceño enojado.

— ¿Por cuánto tiempo más ibas a...? —Se quedó petrificado unos segundos ante la persona que tenía enfrente— ¡¿Sakura?!

La pelirrosa le sonrió. Estaba muy guapa, tenía que admitir el pelinegro, con ese vestido negro y ceñido a sus provocadoras curvas y con el cabello suelto y en rizos.

— Hola.

Sasuke tardó unos segundos en reaccionar.

— ¿Qué haces...? Es decir... ¿Porqué estas aquí?

— Vivo aquí. Bueno, temporalmente. —Se mordió el labio inferior y solo porque estaba confundido si no, Sasuke hubiera pensado en otras circunstancias que aquel gesto era sexy en ella— Realmente hoy me voy. Hinata tenía toda la razón cuando dijo que Neji estaba en su etapa de "hermano mayor". Su faceta del hermano meloso me da miedo así que esta es mi última noche aquí.

— ¿A dónde piensas irte, exactamente? —Preguntó mientras se daba cuenta el porqué le había golpeado Neji esa tarde.

— Konan y sus amigas me ofrecieron vivir con ellas —Respondió con una sonrisa.

Sasuke sentía como si se hubiera quedado sin aire al escuchar mencionar a sus vecinas del piso de abajo. Aquello no podía estar pasando.

— Ven conmigo. Tenemos que hablar.

— No puedo. Tengo que ir al trabajo. Y después iré directo a casa de Konan ya tengo todas mis cosas ahí.

— ¿Y quién irá a buscarte?

— Naruto. ¿A que es estupendo?

— No puedes vivir en ese apartamento, Sakura. Esas chicas llevan una vida que no… Por favor, sé razonable. Vuelve al albergue.

— Me temo que no me aceptarían —dijo Sakura con tristeza—. Me echaron por comportamiento «impúdico e indecoroso».

— ¿Qué?

— Por tener hombres en mi habitación a las cuatro de la mañana —explicó ella, con un suspiro de constricción que no lo engañó ni por un segundo.

— ¿Hombres? ¿En plural?

— Bueno, en realidad, sólo era Naruto. Pero, como dijo la señora Anko, una manzana podrida echa a perder a todas las demás. Luego fue muy amable, me dejó quedarme hasta las siete de la mañana para que se me pasaran los efectos de la orgía de alcohol.

— ¿Pero qué estás diciendo? —exclamó Sasuke, aterrado.

— La señora Anko dijo que había alcohol por todas partes —siguió ella.

Sasuke la miraba, sin dar crédito.

— ¡No puedes hablar enserio!

Ella se encogió los hombros y sonrió traviesa.

— Eso mismo le dije yo. Pero, como sea. Voy a mudarme con Konan, además una de las chicas es Temari, la hermana de Gaara y también está una chica muy simpática llamada Rin.

— Sakura, no puedes...

Ella suspiró, ligeramente enfadada y entró al departamento con Sasuke siguiéndola por detrás.

— Creo que ya estoy lo suficientemente mayorcita como para saber lo que hago —Tomó un bolso del sofá y lo miró con seriedad— Ahora, ¿Qué haces aquí?

Alzó los documentos.

— Para Hyuuga.

Ella asintió y los tomó rozando ligeramente sus dedos en el acto, cuando el pelinegro hizo ademán de sujetarle la mano ella lo apartó lo más rápido que pudo.

— Si me disculpas, tengo un trabajo. Ya nos veremos, Sasuke. Algún día...

No le dio tiempo a Sasuke de responderle ya que paso de largo y cerró la puerta de un solo golpe, dejándolo con las palabras en la boca.

Mientras el Uchiha todavía respirada el dulce perfume de Sakura en el aire cayó en cuenta de que ni siquiera le pudo dar las gracias por el proyecto.

Diablos.


X.

Naruto estaba en casa, estirado en el sofá, mirando hacia el techo.

— Sólo dime una cosa —empezó a decir Sasuke con una voz cargada de tensión—. ¿Estabas en la habitación de Sakura a las cuatro de la mañana?

— Pues sí —contestó Naruto.

— ¿Haciendo qué? —preguntó, furioso.

— Escuchándola.

— ¿No esperarás que te crea?

— Sakura necesitaba hablar con alguien y tenía que salir de esa prisión.

— Gracias a ti —siguió diciendo Sasuke con los dientes apretados— la han echado por ser una mala influencia para las otras chicas.

— Lo sé —rió Naruto—. A mí me parece divertidísimo.

— Claro, ya me imagino. ¿Y qué es todo eso de una orgía?

— Una botella de champán, en realidad —explicó Naruto—. De las que tú conoces —añadió, provocativamente.

— Supongo que lo pasaron bien riéndose de mí.

— Un poco.

— Me podía haber imaginado que causarías algún problema. ¿En qué estabas pensando cuando le hablaste de Konan?

— ¡No te pongas dramático! Sólo son unas chicas de su edad.

— Pero ese apartamento es lo más cercano a una casa de citas.

— Eso no es verdad. Yo las conozco a todas.

— Ya me imaginaba —le informó Sasuke con frialdad.

— A mí no me parecen tan malas —dijo Naruto, de repente incómodo. — Además resulta que una es hermana de Gaara. Son chicas normales.

— Supongo que tú tienes tu propia vara de medir —contestó Sasuke quitándose la chaqueta con furia—. Nunca debería haberte presentado a Sakura. Sabe Dios qué daño puedes…

— ¿Estás seguro de que esas chicas….? —insistía Naruto.

— Completamente.

— ¡Maldita sea! ¡Nadie me lo había dicho! Pero si a mí sólo me han ofrecido una copita de jerez…

— Pues esta vez la has hecho buena. Tú serás el culpable de lo que le pase a Sakura.


X.

Aquella noche, él mismo fue a buscarla. Sakura lo vio nada más salir del club y lo saludó alegremente.

— No pareces sorprendida de verme —observó, cuando ella se sentó a su lado.

— Sabía que vendrías para insistir en que dejara el apartamento de Konan.

— Sólo quiero decirte que ese apartamento no es un sitio adecuado para ti.

— Sasuke, no podía quedarme en el albergue, de verdad.

— Podrías si no te hubieras metido en una debacle de alcohol con el Romeo del mundo de la arquitectura—insistió él.

Sakura lanzó una carcajada que, en otro momento, lo hubiera molestado. Pero, extrañamente, echaba de menos aquella risa.

— Sasuke, por favor, hablas como la señora Anko.

— No hace falta que me insultes —sonrió él a su pesar—. Si hubiera sabido que no te gustaba el albergue, te habría sacado de allí. ¿Por qué insististe en quedarte?

Ella se quedó mirando el perfil del hombre mientras conducía.

— No lo sé. Yo hago esas cosas, ya me conoces —dijo, encogiéndose de hombros.

— De acuerdo, pero no puedes quedarte en el apartamento de esas chicas. A Iris le daría un ataque y me culparía a mí.

— ¡Lo que hay que oír! —exclamó ella, indignada—. Pretendes estar preocupado por mí, pero lo único que te importa es lo que piense Iris. Pues, para que lo sepas, Iris está encantada de que haya escapado de la prisión en la que me metiste.

— ¿Se lo has contado? —preguntó él, incómodo.

— Me abandonaste, Sasuke —explicó Sakura, dramáticamente—. Y a Iris no le ha gustado nada.

— A saber lo que le habrás contado.

— La verdad. A mi modo, claro.

— Sakura, ahora no tengo tiempo de discutir.

— No hay nada que discutir. Tú me dices que me vaya del apartamento de Konan y yo te digo que de eso, nada. Fin de la conversación.

— Escucha. Sé que estás en ese apartamento porque no puedes pagar uno tú sola, así que te ayudaré económicamente.

Sakura lanzó un dramático gemido de horror.

— No puedo aceptar dinero de ti, Sasuke. No sería correcto, especialmente después de todo lo que has dicho sobre mi reputación. Además, no sé cómo te atreves a ofrecerle dinero a una chica decente…

— De acuerdo, de acuerdo —la interrumpió él, irritado.

— Mis compañeras de piso son estupendas. ¿Qué tienes contra ellas?

— Que muchas noches acaban en la comisaría.

— Eso no es verdad. Lo que pasa es que Konan tuvo que sacar a su novio, Pain, que estaba detenido por conducir borracho.

— Ah, qué bien —dijo él, burlón—. ¿Y las fiestas hasta las tantas de la mañana?

— ¿De verdad hacen fiestas? ¡Qué divertido!

Sasuke decidió que lo mejor sería dejar el tema. Sakura estaba riéndose de él, como siempre.

Después de dejarla en su apartamento, volvió al suyo pensando que lo mejor sería escribirle una carta, en la que expresaría sus razones fría y racionalmente. Insistiría en su oferta de ayudarla económicamente e incluiría un cheque para que viera que lo decía en serio. Cuando hubo terminado la carta, metió el sobre por debajo de la puerta y volvió a su apartamento, sintiéndose aliviado.

Estaba seguro de que ella aceptaría.

Pero, a la mañana siguiente, había un sobre encima de su tapete. Dentro estaba el cheque y una nota escrita en letras mayúsculas y desafiantes. Decía simplemente:

¡La molestia ataca de nuevo! ¡Ja, ja!

Después de eso hubo una cierta paz. Sakura y él no se molestaron el uno al otro y ni siquiera se decían más que buenos días o buenas tardes cuando se encontraban. Ella siempre sonreía, pero Sasuke pensaba que estaba más delgada y que tenía ojeras.

— Cariño, esa es decisión de Sakura —le dijo Karin una tarde—. Los dos hemos hecho lo que hemos podido por ella.

— Debería haberle prestado más atención —insistía él.

— Lo hemos intentando, pero obviamente no desea nuestra protección. Ya no es una niña, Sasuke. Bueno, dejemos el tema. Vamos a hablar sobre la emocionante invitación del señor Jiraya.

Jiraya era presidente de la asociación Internacional de empresas constructoras a la cual solo pertenecían representantes de las consideradas mejores empresas de construcción en el mundo y también era el dueño de una cadena de hoteles y los había invitado a cenar en su casa. Los dos sabían lo que aquello significaba: el señor Jiraya estaba pensando en cederle el puesto de vicepresidente en la junta, dándole la oportunidad de asegurar un lugar permanente para U&H Kaisha en el mercado internacional y querían conocer a la futura esposa de un ejecutivo, un examen que Karin pasaría con facilidad.

Ella hablaba alegremente de la velada que los esperaba. Sasuke intentaba responder, pero sentía un nudo en el estómago. Después de aquella cena, probablemente el proyecto y el porcentaje sería suyo y su matrimonio con Karin, inevitable.

La noche de la cena, Karin se había puesto un elegante vestido oscuro y Sasuke tenía que admitir que daba el papel a la perfección. Eran los únicos invitados en la lujosa mansión y fueron tratados con todos los honores. Karin estaba sentada al lado del anfitrión, sonriendo y portándose con elegancia y simpatía.

Sasuke se daba cuenta de que Jiraya estaba encantado. Nadie mencionaba el puesto vacante, pero todos pensaban en ello. Cuando volvía a casa, pensaba que, unas semanas más tarde, tendría el puesto en la junta que tanto había deseado y una esposa que siempre cumpliría con su papel. Pero sentía un peso en el corazón.


X.

A la mañana siguiente, esperaba que el señor Jiraya lo llamara a su despacho, pero su secretaria le dijo que había salido de la ciudad inesperadamente. Estuvo fuera una semana y, cuando volvió, no llamó a Sasuke.

Del alivio, pasaba a la frustración. El puesto de su vida en el consejo se le escapaba de las manos y no sabía por qué. No podía comentarlo con Karin porque sabía que lo culparía a él, delicadamente por supuesto. De repente, se encontraba pensando en Sakura, que lo haría reír y le haría olvidar los problemas. Pero había pasado más de una semana desde su último encuentro y su relación se había vuelto distante.

Una mañana, estaba tomando un desayuno rápido cuando sonó el teléfono.

— ¿Dígame? —contestó, mirando el reloj.

— "Quiero hablar con Sakura" —dijo una voz con acento canadiense que reconoció inmediatamente.

— Mire, Rock Lee, esto está yendo demasiado lejos. Sakura no quiere hablar con usted.

— "Eso tendrá que decírmelo Sakura."

— Ya se lo ha dicho.

— "No he venido hasta aquí para marcharme con las manos vacías. Sé qué querrá verme cuando hable con ella."

— De eso nada.

— "Vaya a buscarla, por favor."

Sasuke colgó el teléfono de golpe. En su mente, veía a Rock Lee como un hombre frío, calculador, decidido a conseguir a su presa costase lo que costase.

Cuando entró en su despacho, encontró un sobre, sobre la mesa y a Ino, mirándolo con una sonrisa.

— Son tus notas para la reunión con el señor Jiraya —le informó.

— ¿Mis qué?

— El señor Jiraya está aquí. Tienes una reunión con él dentro de una hora para discutir sobre el nuevo proyecto hotelero de la asociación en la costa francesa. El señor Jiraya quiere que le des tu opinión sobre el asunto. Todas tus notas están ahí y ya sabes lo importante que puede ser esta reunión, Sasuke —añadió Ino, significativamente.

Jiraya quería ver cómo manejaba aquel asunto y, si su proyecto era un éxito, el puesto sería suyo. Pero Sasuke había olvidado el asunto por culpa de Sakura. En toda su carrera, nunca había tenido un despiste como aquel.

Decidido, apartó a Sakura de sus pensamientos y abrió el sobre para estudiar las notas. Cuando entró a la sala de juntas volvía a sentirse seguro de sí mismo.

Trabajaron durante una hora en el tema hasta que el señor Jiraya mencionó el puesto vacante de la vicepresidencia en el consejo.

—Pensé que este asunto estaría pronto resuelto. Hiruzen Sarutobi quería retirarse antes de tiempo para disfrutar de su tiempo libre, pero ahora parece que lo ha pensado mejor. Tendré que hablar con él, convencerlo de que es hora de hacer cambios…

Sakura también había hecho cambios, pero Rock Lee no lo sabía, lo cual era una bendición. Si se enterase, era muy capaz de aparecer en su puerta…

— ¿Perdón?

— Estaba diciendo que para ocupar el puesto es necesario no sólo talento, sino un toque de agresividad y capacidad para sorprender.

Rock Lee era agresivo. En realidad, le resultaba raro que no hubiera ido a su casa a pedir explicaciones. Pero era inteligente; un día aparecería y tomaría a Sakura por sorpresa…

— Sí, claro. Hay que sorprender —murmuró Sasuke, perdido en sus pensamientos.

— Admito que la sorpresa no lo es todo —decía Jiraya—. Pero es algo que yo valoro mucho. La seriedad es vital, pero también es necesario un toque de originalidad. Bueno, y ahora veamos sus ideas sobre este proyecto —añadió. Mientras hablaban, Sasuke se sentía esperanzado. Sabía que era famoso en el mundo empresarial por su seriedad y Jiraya hacía comentarios aprobadores sobre sus ideas—. Veo que lo tiene todo atado. ¿Qué piensa sobre Zabuza Momochi y sus restaurantes como parte de los hoteles?

—Él está en una posición de fuerza porque no tiene mucho tiempo para pensarlo —contestó Sasuke—. Le gustaría seguir solo, pero necesita nuestro apoyo y no estoy seguro de si deberíamos dárselo. ¿Puede darme un día para que lo piense con detenimiento?

Después de eso, hubo un silencio. Jiraya lo miraba fijamente y había algo en sus ojos que Sasuke no podía descifrar.

—Espero su respuesta mañana por la mañana —dijo por fin—. Por cierto, aquí está el estudio sobre los restaurantes de Utakata que me pasó el otro día. Muy serio, muy riguroso. Lo que esperaba de usted. Y lo que necesitamos para saber si aceptamos que sea él o Zabuza quien forme parte del hotel.

A pesar del cumplido, Sasuke tenía la impresión de que había metido la pata, pero no podía imaginar en qué había fallado.

Entonces, volvió a acordarse de Sakura y decidió que hablaría con ella para advertirla sobre la llamada de Rock Lee.


X.

Por la tarde fue directamente a la puerta trasera del club y esperó allí unos minutos hasta que las camareras empezaron a llegar, pero ella no aparecía.

— Ha venido a ver a Sakura, ¿verdad? —Preguntó una de las chicas—. Me temo que ya no trabaja aquí. La semana pasada se torció un tobillo y el jefe la despidió.

Mientras conducía de vuelta al apartamento, Sasuke iba pensando lo que le diría a aquella pequeña traidora cuando la viera.

Pero cuando abrió la puerta, pálida y ojerosa, toda su determinación se evaporó.

— Pobrecita. ¿Te encuentras bien?

— Regular —contestó ella, intentando sonreír.

Estaba sola en el apartamento y lo invitó a tomar un café.

— ¿Cómo ha pasado?

— Me torcí un tobillo por culpa de los malditos tacones y el jefe me dijo que no necesitaba un personaje de carnaval cojo. Y entonces Kiba… —siguió diciendo ella con voz estrangulada— consiguió una actuación, pero como yo no podía bailar se ha buscado otra compañera. Dice que con ella se entiende mejor. Incluso Sai se molestó con él y lo echó del estudio. —añadió, desolada. Parecía tan abatida que Sasuke la tomó en sus brazos para consolarla—. Oh, Sasuke, ¿por qué siempre lo estropeo todo?

— Eso no es verdad.

— Me quedo sin trabajo, Kiba me deja por otra… Y, encima, están haciendo las coreografías que yo había preparado.

— ¿Por qué no me has llamado?

— Porque te habrías enfadado conmigo. Siempre has dicho que no llegaría a nada.

— ¡Yo nunca he dicho eso!

— Pero seguro que lo has pensado.

— Yo no soy tan malo, Sakura —dijo él, levantando su barbilla con un dedo—. ¿De verdad crees que me alegro cuando las cosas te van mal?

— No —dijo ella.

— Lo que pasa es que estás deprimida —dijo él suavemente—. ¿Qué tal está tu tobillo?

— Bien. Podría volver a bailar, pero ya no tengo compañero.

— Baila conmigo —dijo él, impulsivamente.

— ¿De verdad?

— Claro que sí. ¿Dónde quieres que vayamos?

— A Sunagakure. Es un club nuevo y muy alegre. Te va a encantar, Sasuke, de verdad —dijo ella, entusiasmada.

Sólo cuando estaba en su habitación, cambiándose de ropa, Sasuke recordó que debería pasar la noche pensando en el Proyecto de Jiraya, pero no había forma de echarse atrás después de haberle prometido a Sakura que la llevaría a bailar. Cuando la vio, con un vestido blanco hasta los tobillos con escote en V, una ligera abertura de lado y la forma en cómo se amoldaba a sus tentadoras curvas, se olvidó de Jiraya, de Zabuza y de todo lo demás.

El club era un sitio pequeño con una orquesta muy alegre y, en cuanto entraron, los pies de Sakura empezaron a moverse.

— Vamos —sonrió, llevándolo hacia la pista.

El baile era un poco complicado y Sasuke se sentía incómodo, pero pronto aprendió a seguir sus pasos. Gradualmente, Sasuke empezó a relajarse y a dejarse llevar. La gente los miraba, admirando a Sakura y envidiándolo a él. Cuando la música terminó, se quedaron abrazados, riendo, como si estuvieran compartiendo un secreto.

— Necesito una copa.

— Champán —dijo él, sintiéndose más alegre que nunca. Se sentía capaz de cualquier cosa aquella noche.

Y entonces vio a Jiraya. El presidente estaba sentado con su mujer cerca de ellos y ambos lo miraban, sorprendidos.

—Tengo que ir a empolvarme la nariz —rió Sakura, levantándose.

Los pensamientos se mezclaban en la cabeza de Sasuke: Sakura, Karin, el trabajo que debería estar haciendo aquella noche… Pero su siguiente pensamiento fue: «A la porra con todo». Lo estaba pasando maravillosamente y no se arrepentía en absoluto.

Cuando fue a la mesa del presidente para saludarlo, Jiraya lo saludó alegremente.

— Nuestra hija, Shizune, cumple hoy dieciocho años y la hemos traído para celebrarlo —dijo el hombre—. Me sorprende verlo aquí, sobre todo con una chica tan guapa. Es usted un hombre sorprendente, Sasuke.

— Es la cuñada de mi hermano —explicó Sasuke—. Está de visita en Konoha.

— Así que ella es Sakura —dijo el señor Jiraya de repente—. Karin la mencionó durante la cena. Me parece que no le cae muy bien. Es más, creo que piensa que es un peligro para usted.

— Karin no tiene derecho a decir tal cosa —dijo Sasuke, furioso—, Sakura no es asunto suyo.

— Ni mío, ¿verdad? — Sonrió el señor Jiraya—. Tiene razón.

En ese momento, Sakura volvía a la mesa y Sasuke hizo las presentaciones.

— Ésta es Haruno Sakura. —Dijo— Sakura, estos son...

— Por supuesto que sé quiénes son —Contestó sonriendo encantadoramente mientras les estrechaba la mano— Jiraya-San es el presidente de la asociación internacional de Empresas Constructoras y su esposa, Tsunade Senju. De verdad, no sabe cuánto la admiro —Dijo con ojos brillantes— Me he inscrito en la Universidad de Konoha por usted.

La mujer rubia sonrió encantada.

— Oh, que honor me haces.

— El honor es mío, de verdad.

Sasuke, en silencio, observaba anonadado la elegancia y facilidad con la que se desenvolvía y se enfrascaba en una conversación con el matrimonio.

Jiraya insistió en que se sentaran juntos y después sacó a Sakura a bailar, ante la mirada divertida de su mujer.

—No lo he visto tan bien en muchos años —le confió a Sasuke cuando se fueron de la mesa—. Esa joven es muy lista, Sasuke. Sabe cómo hacer que un hombre se encuentre a gusto. Eso es muy importante.

—Sí —asintió Sasuke, sin saber qué decir ante ello. — Si no es mucha indiscreción, ¿Da clases en la Universidad?

— Oh, sí. ¿Sakura no te lo ha dicho?

El pelinegro negó mientras tomaba un sorbo de su champan.

— Soy profesora en la Facultad de Medicina.

Sasuke casi se atragantó con su bebida, pero lo supo disimular.

¿Sakura deseaba ser médico?

Dirigió su vista a la pista de baile donde ella y Jiraya se movían con facilidad y reían. Sintió un nudo atravesando su garganta y su pulso se aceleró.

¿En qué más se había equivocado al creer saber cómo era ella?

Una hora después, decidió que era el momento de marcharse.

— Espero que tenga un rato para pensar en el asunto del proyecto —dijo Jiraya.

— No hay nada que pensar —dijo Sasuke de repente. Era como si las palabras salieran de la boca de otra persona—. Tenemos que decirle a Zabuza que mantenga su posición y apoyarlo hasta el final.

— Veo que ha cambiado de opinión.

— Utakata sabe que tiene la sartén por el mango si nosotros no nos decidimos a apoyar a Zabuza y lo mejor será demostrarle cuál es nuestra posición.

— De acuerdo. Le dejo la decisión a usted —dijo Jiraya, levantándose para despedirse—. Cada día se aprende algo nuevo de los demás, ¿no es cierto? —preguntó, enigmáticamente—. Le espero en mi despacho en cuanto haya hablado con Utakata.

En el coche, Sakura suspiraba alegremente.

— Lo he pasado muy bien.

— Yo también.

— ¿Qué es lo que te propone Jiraya-san?

— El puesto de la vicepresidencia en la asociación.

— ¡Oh, Sasuke! —Exclamó Sakura, poniéndose las manos en la cara—. ¡Y yo lo he tratado como si fuera una casualidad!

— No te preocupes. Se ha quedado encantado.

Al día siguiente, lo primero que hizo Sasuke fue llamar a Utakata. Se le había pasado la euforia de la noche anterior, pero parecía tener muy claro lo que tenía que decirle. Cuando colgó el teléfono, había dejado a Utakata de una pieza.

La siguiente llamada era para Zabuza y fue satisfactoria para ambas partes. Sasuke tomó un par de notas antes de subir a su coche para ir al despacho del señor Jiraya y lo encontró colgando el teléfono.

— Era Zabuza —sonrió el hombre—. Poniendo a la asociación en un pedestal por nuestra decisión. Visión, es lo que ha dicho que tenemos. Perdone un momento —añadió, cuando sonó el teléfono—. Buenos días, señor Utakata. Sí, ya sé que ha estado hablando con el señor Uchiha… Al contrario, conocía su posición y la apoyo. Ya sé que solía tratar con Sarutobi, pero el señor Uchiha va a ocupar su puesto… Sí, estoy seguro de que cuando lo reconsidere, verá que el señor Uchiha tiene razón. Muy bien, espero su llamada —añadió.

Después, colgó el teléfono y se quedó mirando a un Sasuke atónito.

— Ha conseguido hacer lo único que yo pensaba que nunca podría hacer: sorprenderme. Eso era lo que estaba esperando. Enhorabuena. El puesto es suyo.


X.

Sasuke celebró su nuevo puesto comprándose un coche nuevo. Era un deportivo verde, con los asientos de color crema y un motor que apenas hacía ruido.

Como era lógico, llevó a Karin a cenar y a bailar y ella, graciosamente, lo felicitó por su ascenso. Sasuke sabía que era el momento de pedir su mano, pero algo se lo impedía. En el momento en que la vida parecía llevarlo hasta ella, su corazón parecía ir en otra dirección.

Además, tenía que reconocer, el puesto se lo debía a Sakura. No porque hubiera sido encantadora con Jiraya, sino porque lo había inspirado para que confiara en su instinto, un instinto que siempre había estado dentro de él, ahogado por su sobriedad. Ella había liberado al nuevo Sasuke y era un Sasuke que le gustaba.

Disfrutó llevando a Sakura a dar una vuelta en el coche. Su admiración era menos elegante que la de Karin, pero más divertida. Incluso le había puesto un nombre: «El monstruo silencioso».

Su relación parecía estar pasando por un período de tregua. Sakura había encontrado un trabajo en una agencia de viajes y parecía más tranquila.

— Incluso a ti te parecerá bien —había bromeado.

— Si te digo que me parece bien, seguro que lo dejas —sonrió Sasuke.

— Es posible.

— ¿Te pagan bien?

— Lo suficiente —contestó ella.

Y las cosas siguieron así de bien hasta que un día Sakura fue despedida.

— ¿Qué podía hacer? Ese matrimonio llevaba ahorrando toda la vida para su segunda luna de miel y el viaje que iban a contratar era una tomadura de pelo. Tenía que advertirlos. ¿Me entiendes, Sasuke?

— Yo sí, pero seguro que tu jefe no.

— Me llamó traidora —dijo Sakura trágicamente—. Y después me despidió.

— Bueno, puedes volver a mi apartamento hasta que encuentres otro trabajo.

— Antes muerta —dijo ella, para su sorpresa. Más tarde, le pidió perdón, pero Sasuke seguía perplejo. El carácter de Sakura parecía cada día más impredecible. A veces estaba radiante y otras, era como si quisiera mantenerlo a distancia.

Faltaban tres semanas para que Hiruzen Sarutobi se retirase de la asociación y Sasuke ocupara su puesto. Ino y él trabajan muchas horas para ponerse al día y dejar todo en orden antes de que Sasuke empezara a dividir su tiempo entre la empresa y la asociación.

— Sasuke, ¿en qué estás pensando? —preguntó Ino una mañana.

— Perdona —dijo él—. Estoy preocupado por Sakura y ese Rock Lee.

— ¿Ha vuelto a llamar?

— No, pero ha enviado un regalo. Llegó esta mañana a mi apartamento, así que se lo baje a Sakura. Era una cadena con un diamante.

— ¿Un diamante de verdad?

— De verdad y muy caro. La tarjeta decía que pensaba en ella a todas horas.

— Qué bonito.

— Quizá. Pero a mí me suena más como una amenaza, como si estuviera diciéndole que nunca podrá escapar de él.

— Podrías llevártela a alguna parte. De hecho, deberías tomar unas vacaciones porque cuando ocupes el puesto de Sarutobi no podrás hacerlo.

— Sí, tienes razón —musitó él—. ¿Pero, dónde?

— Pues... —Ino se llevó su lapicero a la boca y antes de que pudiera contestar dirigió su mirada hacia la entrada del despacho de Sasuke, que se abrió estrepitosamente— ¡Sakura!

La pelirrosa entró y se dejó caer en uno de los sillones, notablemente agitada.

— ¿Dónde es la maratón? —Preguntó Sasuke con una ceja arriba.

Sakura tomó un poco de aire antes de contestar.

— Ninguna maratón. —Tomó el vaso de agua que Ino le ofrecía— Estaba en el estudio de baile cuando Hinata me envió un mensaje diciendo que viniera rápidamente aquí, que había un suceso urgente y necesitaba mi presencia —Bebió del agua— y soy perfectamente consciente de que si no llegaba aquí antes que ella me esperaba un castigo lento y doloroso.

Antes de que el rubio o el pelinegro pudieran decir algo, la puerta de volvió a abrir dando paso a Neji y Ten-Ten quienes tenían una cara de confusión al igual que ellos.

— Hinata —Fue todo lo que pronunciaron.

A los pocos segundos hizo acto de presencia la pequeña Hyuuga, aferrada al brazo del Hiperactivo Naruto.

— ¡Ya están aquí!

— Es obvio, mi querida Hinata —Dijo Sakura sonriendo— Así que dinos, ¿Cuál es ese urgente y emocionante suceso?

Todos miraron a la pelinegra quien a su vez, miró disimuladamente al rubio a su lado y él le sonrió con aquel extraño brillo en sus ojos.

La encantadora oji-perla tomó aire y se aferró a un más al brazo de Naruto antes de soltar a los presentes la sorpresiva noticia:

— ¡Naruto y yo vamos a casarnos! —Dijo al fin, alzando su mano y mostrando su resplandeciente anillo de diamante.

Todos permanecieron en silencio unos segundos antes de empezar a felicitar a la pareja.

— Es maravilloso pero, ¿No creen que algo precipitado? —Preguntó Ten-Ten.

Sakura soltó una carcajada mientras abrazaba a su prima.

— Esta pequeña diablillo no conoce esa palabra. Además, yo sé que son el uno para el otro.

Neji se acercó y frunció el ceño.

— Uzumaki, sabes que si veo una sola lágrima en los ojos de Hinata te perseguiré hasta el fin del mundo y te mataré lenta y dolorosamente, ¿Verdad?

Naruto sonrió nerviosamente.

— Cl-a-claro. Pero, ¡No tienes de que preocuparte, ttebayo´! Yo amo a Hina-chan y no dejare que nada le pase —Le dio una palmada en la espalda al castaño— ¡Relájate, cuñado!

Los presentes contuvieron la respiración al ver un tic en el ojo de Neji.

Este respiró profundamente y, para sorpresa de todos, sonrió y abrazó a los novios.

Solo entonces todos pudieron sentirse realmente relajados.

— ¿Y para cuando será la boda? —Preguntó Ino.

Hinata sonrió encantada.

— Dentro de una semana —Contestó— Queríamos esperar al menos tres pero en cuanto le dije a mamá se entusiasmó tanto que ella y tía Mebuki decidieron que no había porque esperar más y al parecer Tía Mebuki le dijo a Mikoto-san y ¡Casualidades del destino! Resulta que ellas y Kushina-san, la mamá de Naruto estudiaron juntas en la preparatoria. ¿No es fabuloso?

— ¿Es enserio? —Preguntó Sasuke mirando a su rubio amigo el cual solo encogió los hombros.

— Tal parece que sí. Nuestro destino era conocernos, teme. Estamos destinados.

— Oh, Callate. Usuratonkachi.

Antes de que los dos comenzaran a discutir con alguna lluvia de insultos, Sakura decidió intervenir.

— ¿Y donde será la boda?

— ¡Eso es lo mejor de todo! —Exclamó Hinata dando pequeños saltitos— Por cierto, hemos decidido que sería fantástico si tú y Sasuke son nuestros padrinos y si Ino y Ten-Ten aceptan ser mis damas de honor.

— Por supuesto que sí —Aceptó Ino por todos.

— Ahora sí, en cuanto al lugar. Como las matriarcas de la familia están tan emocionadas, hablaron con Tío Kizashi y todo está más que dispuesto. ¡La boda será en la Hacienda Haruno!

Todos, a excepción de Sakura y Sasuke, sonrieron por la noticia. En cambio, los herederos de U&H Kaisha quedaron algo sorprendidos por la noticia.

— E-espera —Mencionó el pelinegro intentando disimular su nerviosismo— ¿La boda será en Londres? —Preguntó sin darse cuenta de la mirada de tristeza que Sakura le enviaba. Después de todo ella sabía lo que significaba para Sasuke volver a ir ahí.

No solo podrían ser desenterrados muchos recuerdos dolorosos.

Ahí estaba Iris.

Sabía que su hermana y Sasuke tendrían que verse algún día. ¿Pero tenía que ser ahora? ¿Ahora que comenzaban a llevarse bien?

Sakura desvió la mirada, apretó sus puños y se mordió el labio inferior.

Por su parte, Sasuke comenzaba a sentir que el aire se le salía de sus pulmones.

No podía negarse a ir, era el padrino y Naruto su mejor amigo.

Sabía que tendría que ver a Iris tarde o temprano.

¿Estaba listo para enfrentar el pasado? Eso era lo que se preguntaba.

— ¡Sí! —Contestó Hinata en su propia burbuja de felicidad— ¡Nos vamos a Sacriston!

¿Podría salir algo bueno, de todo esto?


.

Fin del capítulo 09

.


X.x.X

¡PERDÓN!

Eso es lo primero que tengo que decir. Siento MUCHISIMO no haber actualizado hace una semana, cuando se supone debí hacerlo u.u

¿Mis razones?

Son dos.

Primero que nada tuve un problema familiar que, me tenía con el corazón destrozado porque tenía que ver con mi hermano y lo sentí peor porque él no está conmigo. Se mudó recientemente a otro estado con su esposa y su hijo; So...lo sentí aún más fuerte porque no lo tengo cerca y ni siquiera tengo a mi pequeño rayo de esperanza (esta es, como los que han leído padre por acuerdo, saben, mi hermoso, guapo y pequeño sobrino de 6 meses) esto se presentó unos días antes del jueves y viernes (que es cuando suelo escribir mis capítulos) por lo que no tenia ánimos y solo me la pasaba acostada leyendo y desahogándome.

Podía haber escrito algo, pero no quise.

Prefiero no actualizar a subir algo que sinceramente no es lo mejor de mí y que se que solo escribiría por escribir.

Pero gracias a dios todo está mejor y se va solucionando :) Además de que en estos días mi hermano y su cuñada han estado subiendo fotos de mi pequeño gordo al Facebook y eso me ha animado.

Luego, ¡Que mi personalidad torpe decidió hacerme una visita!

Mis piernas tuvieron una cita con unas escaleras de un autobús, pero no me avisaron y la cita terminó mal teniendo como resultado una pierna hinchada y la otra raspada y con un tobillo torcido.

Caminaba como Forrest Gump. ¡De verdad! XD

Pero también de ello ya me voy recuperando.

¡Y oh sí! Las vacaciones voluntarias de Esme han terminado u.u He comenzado a ir a clases de inglés... pero lo bueno es que solo voy por las tardes y de Lunes a Jueves.

So... a otra cosa mariposa (¿?)

Espero les haya gustado este capítulo, que si no calculo mal tendrá a lo mucho 12 o 14 capítulos. Definitivamente de 14 no pasará y será algún número par porque odio los números impares :3

Por cierto, Les invito a seguirme a través de una página de Facebook que he creado para que ahí puedan enterarse de cuando actualizo, o si no actualizaré (para que no vuelva a pasar lo de esta semana que había personas esperando actualización y nunca llegó u.u) para darme sus opiniones, consejos, aquello que quieran ver en alguna de mis historias, sus preguntas o simplemente para conocernos y compartir animes, historias y demás.

O también, pueden seguirme a través de mi Twitter.

De verdad, la invitación está ahí para quienes quieran aceptarla.

Sin más, espero sus comentarios.

Y oh, sí. Como disculpa y para compensar todo esto, actualizaré mañana de igual manera posiblemente otro capítulo de esta historia o si no de alguna de mis otras dos historias. Será un fin de semana de actualización :D

Dios los bendiga.

* Por cierto, se que en los primeros capítulos había puesto otro nombre para los padres de Sakura pero a sabiendas que Kishimoto-mipropositoenlavidaeshacerlo ssufrir-San a revelado los nombres de los padres del algodón Haruno, he decidido usarlos de ahora en adelante.

Página en Facebook: w w w . Facebook (diagonal) Miss Hotnuts (ya saben, solo junten los espacios)

Twitter: (arroba)MissHotnuts

¡Los espero!

Un review tuyo es como una sonrisa.

¿Me sonreirías?

:)

.

.

.

.