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Capitulo 11. El trofeo de los celos: El empresario de hielo, el surfista playboy y el histérico cupcake.
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¿Realmente los abrazos tenían que durar tanto tiempo?
Esa era la pregunta insistente que Sasuke tenía martillándole la cabeza. Aunque realmente Sakura llevaba abrazada a ese pelirrojo por menos de un minuto, por alguna extraña razón a él le parecían horas.
— Mi hermoso cupcake —Dijo el pelirrojo mientras abrazada a Sakura y le acariciaba levemente la cintura. Tan solo ese gesto hizo que Sasuke apretara los puños y se pusiera de pie.
— ¡Sasori-Kun! —Sakura se separó un poco luego de depositar un beso en su mejilla— Que gusto volverte a ver.
— Lo mismo digo, cariño.
Cuando ambos se quedaron viendo fijamente con una sonrisa en sus rostros, Sasuke pensó que ya había sido suficiente y decidió recordarle a la parejita que no eran los únicos humanos parados sobre la tierra.
— Se nos hace tarde, Sakura.
La mencionada solo entonces, pareció recordar que no estaba sola puesto que parpadeó ligeramente y algo desconcertada al escuchar la voz de Sasuke. Volteó, sin soltarse de Sasori y tardo unos segundos en estabilizar su mente otra vez.
— Oh, ¡Sasuke! —Se llevó una mano a su mejilla, intentado darle una disculpa con su mirada— Mira, este es Sasuke —Le dijo a su recién encontrado amigo. Sasori miró al pelinegro con un brillo desafiante en su mirada y aferrando su brazo a la cintura de la Haruno— Es el hermano de mi cuñado —Tras mencionar esas palabras Sasuke sintió algo cercano a un golpe en el estomago al escuchar la relación tan lejana con la que lo había presentado— Sasuke, éste es Akasuna no Sasori —Presentó con una sonrisa. Oh, claro. A él lo presentaba con apellido y gesto él era ahora solo un nombre— La abuela de Sasori es dueña de los viñedos Suna y gran amiga de mi padre. Sasori-Kun estudió conmigo mientras estuve en Canadá y es uno de mis mejores amigos.
— Ya lo creo, hermosa —Respondió el pelirrojo besándole la mejilla. Le extendió una mano a Sasuke más por cortesía que por ganas— Un placer.
— Hmp —Musitó Sasuke correspondiendo al saludo solo por cortesía. Pero su monosílabo pudo haber sido interpretado como un Yo no opino igual, idiota
— ¿Qué haces aquí, Sasori? Te imaginé en Canadá.
— Oh, no. Estoy aquí viendo unos negocios del viñedo y aprovechando para participar en la competencia de surf —Contestó mientras señalaba con la mirada unos metros más allá donde un gran toldo estaba instalado junto a un gran equipo de sonido y varios surfistas anotándose en una de las mesas.
— ¿Sigues surfeando? ¡Qué maravilloso!
— Te quedarás a verme, ¿Cierto? —Le preguntó con una sonrisa de modelo— Seguro ganaré si tengo a mi pequeño cupcake de la suerte.
Los ojos de Sakura adquirieron un brillo que a Sasuke le hizo gruñir.
— ¡Por supuesto!
Sasuke carraspeó un poco llamando la atención de la chica.
— No podemos quedarnos. Tenemos que ir a la feria, ¿Recuerdas? —Agregó mirando de reojo al hombre que parecía pegado con chicle a la cintura de Sakura. Si era alguien inteligente, captaría la indirecta — Vámonos, Sakura.
La oji-verde se mordió el labio inferior.
— Quiero quedarme.
— Sakura...
— Definitivamente, Sakura tiene que quedarse —Dijo Sasori— Si Sakura no encera mi tabla, no tendré suerte. ¿Verdad? —Miró con una sonrisa cómplice a Sakura quien asintió — Además, la feria no comenzará hasta dentro unas dos horas y creo que Sakura es lo suficientemente grande como para decidir qué hacer sin que un anciano se lo diga.
La ceja de Sasuke comenzó a bailar.
— Y tú estás lo suficientemente grandecito como para no necesitar de un amuleto de la suerte. ¿O eres tan solo un niño miedica, metrosexual?
Solo en ese entonces, Sasori soltó a Sakura para hacerle frente a Sasuke. Y bien que podía puesto que tenían la misma estatura.
— Al menos yo no estoy amargado, anciano.
— ¿Oh, sí? Pero si que eres un cobarde, metrosexual.
— ¡Anciano!
— ¡Metrosexual!
— ¡Viejo rabo verde!
— ¡Gay asustadizo!
— ¡Basta! —Sakura se puso en medio de ambos, poniendo una de sus manos en el pecho de cada uno— No se dé donde han sacado todas esas estupideces pero ambos son adultos, así que compórtense como tal. Sasuke, nos quedaremos al concurso y si no te gusta puedes irte adelantando tu solito —Sentenció mirando al pelinegro. Sasori sonrió con superioridad— y tú, Sasori, solo me quedaré a la competencia y luego me iré con Sasuke después de todo estoy aquí con él. Y no es más grande que tú o yo por dos años así que no es ningún viejo. —Ahora fue el turno de Sasuke de sonreír y el de Sasori de gruñir — ¿Quedó claro?
— Sí —Dijeron ambos de mala gana.
Sakura suspiró.
— Bien.
— Sakura, cariño. ¿Vamos a encerar la tabla? —Preguntó sonriendo y volviendo a tomarla de la cintura.
— Claro.
Ambos comenzaron a alejarse ante la mirada furiosa del Uchiha. Ambos iban platicando y de un momento a otro Sakura rió divertida. El pelirrojo volteó sin que ella se diera cuenta y le sacó el dedo de en medio a Sasuke.
— Tú... maldito idiota —Gruñó Sasuke.
— Creo que el idiota eres tú... idiota.
— No culpo a Sakura, está hecho un forro.
Sasuke saltó ligeramente ante las voces que hablaron.
— ¿Ino... Ten-Ten?
— Oficialmente el tío Sasuke ha sido aplastado y olvidado.
— ¡Asuka! —llamó a su sobrina al verla sentada y comiendo un sándwich— ¿Qué demonios hacen ustedes aquí?
Ino movió la mano en ademán de que se calmara y se sentó a lado de la pequeña tomando otro bocadillo y siendo imitada por Ten-Ten. Se tomó unos segundos antes de mirar a Sasuke, quien seguía de pie con los brazos cruzados, y le explicó.
— Llegamos a la casa hace rato justo cuando Naruto y Hinata salían diciendo que habían visto la nota de Sakura de que estarían aquí, nos encontramos todos y venimos para acá ¿Lo ves? —Mencionó señalándole con la cabeza hacia un punto en específico. Sasuke lo siguió con la mirada y notó a Naruto, Sai y Neji cerca de la orilla ayudándole al pequeño Kaname a construir un castillo de arena. Naruto lo vio y le alzo el pulgar sonriendo. Sasuke por su parte gruñó.
— Y, entonces ¿Quién es ese bombón? —Preguntó Ten-Ten mientras todos fijaban su mirada en Sakura y Sasori quienes reían mientras enceraban la tabla.
— Un tal aka-no-se-qué Sasori —Respondió Sasuke apretando los dientes— Según es amigo de Sakura y su abuela es de los viñedos su-algo.
— Viñedos Suna —Aportó Asuka— Uno de los viñedos más importantes de la región de california y su nombre es Akasuna No Sasori nieto de la dueña Chiyo-sama, estudiante de la Universidad de California en la carrera de Negocios internacionales y número uno de su clase. Experto vitivinícola y excelente surfista, hasta el momento lleva 20 victorias consecutivas y es conocido como el príncipe de las olas y surfista playboy, no hay quien pueda ganarle y es, obviamente, aclamado por el sector femenino.
Todos se quedaron con la boca abierta viendo a la pequeña quién hablo sin interrupciones.
— ¿Cómo sabes tú todo eso? —Preguntó Ino.
— Cuando estoy con el abuelo, me hace leer la sección de negocios —Contestó encogiéndose de hombros— Además, tengo la tarjeta número uno del club de fans de Sasori-san —Agregó sonriendo y sacando una tarjeta dorada.
— ¿¡QUÉ!? ¡NO PUEDE SER! —Exclamó Ino sacando una tarjeta plateada de su bolso— ¡YO APENAS TENGO LA 10! ¡INTERCAMBIEMOS!
— ¡NO, NUNCA!
La rubia se abalanzó sobre la pequeña y empezaron una lucha por la tarjeta dorada. Sasuke apretó los puños y sintió la bilis acumulándose en su esófago. ¡Era inconcebible! Primero Sakura y ahora su sobrina. ¡La que se supone es la sensata!
Regresó su mirada hacia la estúpida pareja y muy pronto se arrepintió de haberlo hecho. Sasori tenía a Sakura cargada sobre su hombro mientras está reía sin parar. Nunca la había visto sonreír de esa forma y sintió deseos de tomarla y esconderla para que nadie viera esa bonita sonrisa.
— Tsk Ese idiota... ¿¡Pero qué demonios!? —Murmuró al notar, tras las vueltas, como el pelirrojo seguía sin bajarla pero eso no era importante, lo importante era donde tenía sus manos. ¡Nadie podía tocarle el trasero a Sakura y vivir para contarlo!
— Parece que se divierten —Mencionó Asuka colocándose a un lado de su tío mientras, a su espalda, una inconsciente Ino intentaba ser reanimada por una alarmada Ten-Ten— Y ahora que los veo no lo había notado pero...
— ¿Pero?
— Creo que hasta hacen una bonita pareja.
Sasuke frunció el ceño. Y podía jurar que ya tenía los nudillos completamente blancos.
— Sakura no puede estar con ese imbécil.
— ¿No? ¿Y por qué? Tía Sakura está soltera y Sasori-San también. Además, son muy buenos amigos y Sasori-san tiene algo que muchos no.
— ¿De qué hablas?
Asuka sonrió con esa sonrisa Uchiha que da tanto miedo.
— Bueno, ya sabes. Tía Sakura ama a los surfistas.
X.
¡Inconcebible! ¡Imposible! ¡Jamás! ¡Nunca!
Esos eran los pensamientos del pelinegro mientras caminaba a toda velocidad sobre la arena y se dirigía al único lugar que su nada sensato cerebro tenía en mente. Apenas había escuchado la oración de su sobrina, su cuerpo se había movido casi con vida propia.
No sabía por qué, pero algo muy dentro de él le decía que debía alejar a la Haruno de Sasori, así le costara la vida. Lo haría.
Furioso aporreó la mesa con sus dos manos y con una mirada de hielo observó al hombre sentado frente a él, quien parecía más desconcertado que nunca.
Y diciendo cosas que sabía que normalmente no diría, escupió:
— Quiero entrar a la competencia.
Sí. Estaba loco.
X.
— ¡Listo! —Exclamó Sakura dando un último vistazo a la tabla del pelirrojo.
— Gracias, Cupcake —Dijo Sasori sonriendo— Realmente estoy muy contento de verte otra vez. Sólo dime algo, éste tal Sasuke... —Mencionó frunciendo el ceño al pronunciar el nombre— Ya sabes, ¿Hay algo entre ustedes?
Sakura, quien estaba metiendo una barra de cera, soltó el paquete al oír la pregunta.
— ¿Sasuke y yo? —Rió mientras recogía la caja y la cerraba— Claro que no. Yo tan solo soy la hermana pequeña de su primer amor. Además, Sasuke está comprometido con la mujer más estúpida del planeta.
— Hey, ¿Esos son celos?
Sakura sonrió.
— No. Realmente es la más estúpida del planeta.
Sasori soltó una carcajada antes de ponerse serio y acercarse a Sakura, tomó un mechón de su cabello y lo acarició entre su mano.
— Sakura, sabes... yo...
— ¡Piña! —Gritó Asuka frente a los dos. Sasori se separo de la pelirrosa. — Usaron cera de piña, ¿Verdad? Es mi favorita.
— Ratoncita, ¿Qué haces aquí?
— Oh, decidimos acompañarlos. —Mencionó mientras señalaba a los demás. Los chicos ya se encontraban bajo la sombrilla, así que todos alzaron la mano y Sakura los saludó de regreso— Es un bonito día para la competencia, ¿Verdad, Sasori-san?
— Eh, sí.
— ¿No la recuerdas? —Preguntó Sakura— Es mi sobrina, Asuka.
El pelirrojo parpadeó observando a la pequeña con su vestido blanco y su largo cabello suelto.
— ¿Tú eres Su? ¡Pero si cuando te vi apenas y corrías!
— Bueno, solo tenía dos años. Ahora estoy por cumplir seis. —Sonrió— Por cierto, Tío Sasuke va a entrar en la competencia, ¿No es genial?
Tanto Sakura como Sasori parpadearon y se vieron para luego dirigir su mirada a la pequeña.
— Eso no es posible, Su.
— ¡Si lo es, NeeSan! Estaba hablando con él y de repente ¡Bam! Que sale corriendo a la mesa de inscripciones.
— Yo tampoco creo que sea posible, cariño —Dijo Sasori poniéndose de cuclillas y tocando el hombro de Asuka— Creo que tu tío está ya viejo como para competir.
Asuka frunció el ceño. No le había agradado como había llamado a Sasuke. Arqueó una ceja.
— ¿Ah, sí? Entonces, ¿Cómo explican eso? —Estiró su mano, señalando.
Los adultos posaron su mirada hacía el frente y Sakura ahogó un grito de sorpresa.
— Tienen que estar bromeando —murmuró Sasori entre un gruñido mientras se ponía de pie y miraba al frente.
Uchiha Sasuke, presidente de U&H Kaisha-Konoha, soltero codiciado y empresario de hielo se acercaba al grupo en todo su esplendor, con su perfecto bañador negro con el numero 7 a su costado, cuerpo escultural reflejado con el sol, cabello rebelde moviéndose con el viento y con una tabla de surf color negro con líneas rojas.
Sakura no pudo evitar sonrojarse y abrir la boca sorprendida.
Sasori apretó los puños y murmuro palabras nada bonitas.
Asuka sonrió.
— Hey —Exclamó Sasuke clavando la tabla en la arena y apoyándose en ella.
— ¿Qu-qué? —Sakura quedó ida por unos segundos pero rápidamente reacciono y miró al pelinegro frunciendo el ceño— Sasuke, ¿Qué es toda esa estupidez de que vas a participar en la competencia?
— Tsk, No es ninguna estupidez. Voy a participar.
Sasori dio un paso al frente y con los brazos cruzados le sostuvo la mirada a Sasuke.
— ¿Ah, sí? No sabía que supieras surfear, Uchiha
— Hay muchas cosas que no sabes de mi, Akasuna.
— ¿Cómo cuales?
— No te interesan.
— Bueno, ya —Dijo Sakura interponiéndose entre ambos, se puso de espaldas a Sasori y miró al pelinegro— ¿Por qué quieres estar en la competencia? ¡No va contigo!
— Solo pensé que sería... interesante —Respondió mirando fijamente al pelirrojo.
— ¡Esa ni tú te la crees, Oniichan! —Asuka tomó su estomago con sus dos manos intentando contener la risa— Y, por cierto, deben darse prisa —Anunció señalando hacia la mesa de jurado que comenzaba a ponerse de pie y a todos los concursantes que se reunían en la línea de partida— ¡Ya va a empezar!
Aún con miradas desafiantes, Sasori y Sasuke tomaron sus tablas y se dirigieron a la línea de partida. Sakura se revolvió el cabello ligeramente frustrada.
— ¡No sé de qué va todo esto!
— ¿De verdad que no, tía? —Asuka sonrió y murmuró algo antes de darse la media vuelta— Entre más grandes, más idiotas.
X.
— ¿Preparado para ser humillado, Uchiha?
— El único humillado aquí vas a ser tú.
Sasori se estiró y se puso una banda sobre su rojo cabello.
— Deberías darte por vencido. Los celos a tu edad pueden provocarte un paro cardíaco.
— Yo no tengo celos. Simplemente estoy cuidando del bienestar de Sakura.
Sasori rió.
— Y yo creo que Saku ya es lo suficiente mayorcita como para que un anciano ande cuidando de ella.
Sasuke apretó los puños.
— Deja de decir tonterías.
— Uh, ¿Te he ofendido? Disculpa, por lo general suelo ser comprensivo con los de la tercera edad.
A Sasuke le dieron ganas de partirle la cara al escucharlo carcajearse una vez más pero tuvo que reprimir sus instintos asesinos al escuchar como daban las órdenes para empezar. El sonido del silbato indico el comienzo de la competencia.
— Rómpete una pierna, Uchiha.
— Mejor tú rómpete las dos, Akasuna.
Ambos salieron corriendo hacia el agua entre los gritos y ánimos de la gente, primero tendrían que patalear hasta conseguir unas buenas olas y el último competidor en quedar sobre ellas sería el ganador.
Sasuke se impulsó todo lo que pudo y se preparó al ver una gran ola comenzar a agarrar fuerza. Sonrió de lado y se preparo para montarla una vez sobre ella se balanceo y la domó como todo un profesional, ahora es cuando agradecía las insistencias de su padre porque aprendieran deportes extremos y también la insistencia de Itachi porque ambos intentaran con el surf. Hacía tiempo que no montaba las olas, pero como dicen por ahí lo que una vez se aprende rara vez se olvida.
Pocos minutos habían pasado y la mayoría de los competidores ya se encontraban saliendo del agua, derrotados por las salvajes olas. Sasuke miró a los lados y sonrió al notar que era el único sobre la ola.
O, al menos, eso parecía.
— Hey, Compañero —Saludó Sasori con toda la arrogancia posible al situarse a lado de Sasuke. ¿Podría la vida odiarlo más? Al parecer eran los únicos competidores que quedaban en pie.
— No por mucho —Murmuró Sasuke.
— Será mejor que te rindas. Con Sakura.
— Ya te dije que...
— Sí, sí. Lo que sea. Pero, solo lo digo por tu bien. Sakura y yo nos llevamos excelente. Mejor que nadie y eso es algo muy difícil de romper.
Sasuke se equilibro sobre su tabla, no necesitaba esa estúpida conversación que lo comenzaba a distraer. A ese ritmo terminaría cayéndose de la tabla.
— No me interesa.
— ¿Enserio? Bien, supongo. Después de todo no podrías contra mí. A fin de cuentas soy el único que conozco un aspecto muy personal de la vida de Sakura...
— ¿De qué hablas? —Escupió, volviendo a sentir su cuerpo tensarse.
— Dime, ¿Ya te ha contado sobre su primera vez?
Y eso fue suficiente para que Sasuke perdiera el equilibrio y desapareciera bajo la ola.
X.
— ¡Gracias, gracias!
Sasori saludaba hacia las cámaras que estaban entretenidas en captar su imagen tras todos esos deslumbrantes flashes. Mientras el pelirrojo alzaba la copa del primer lugar y serpentinas caían sobre él, el público se deshacía en aplausos para el campeón.
Sakura le sonrió mientras le daba un abrazo.
— Felicidades.
— Mi victoria para ti, Saku —Susurró mientras le colocaba en la cabeza el aro de flores que él tenía— Mi cupcake de la suerte —Añadió besándole la frente.
Sakura sonrió pero por algún extraño motivo, lejos de compartir su alegría sentía una inquietud por dentro.
— Yo no he hecho nada.
— Oh, sí que lo hiciste, créeme —Le dijo guiñando un ojo— Por cierto, vendrás a celebrar conmigo, ¿Cierto? —La estrechó en su costado y regresó la mirada hacia las cámaras.
Sakura no tuvo ni tiempo de contestar, por que cuando estaba a punto de hacerlo, su mirada se coloco por encima de todos esos flashes y miró, a la distancia, a un solitario Sasuke admirando el atardecer desde una roca.
Sakura sonrió y deshizo el agarre del pelirrojo.
— Lo siento, no puedo. Tengo algo muy importante que hacer.
— ¿Sakura? —Preguntó al aire al ver como la chica salía corriendo.
X.
Sasuke aventó una piedra con todas sus fuerzas hacia el agua. No podía creer que hubiera sido tan imbécil como para distraerse y perder la estúpida carrera. Pero no se podía sentir más imbécil que por experimentar esa extraña sensación de desagrado en el pecho cuando en su mente se instalaron las imágenes de Sakura con Sasori en una cama.
¿Qué era toda esa estupidez de la primera vez?
Sabía que Sakura ya no era una niña pero sentía una furia inmensa de pensar que le había entregado su virginidad a un imbécil como Sasori.
Pero a fin de cuentas.
¿A él que tenía que importarle?
— Tsk, ¡Maldición!
— Hey, tranquilo. No es el fin del mundo.
Sasuke volteó para encontrarse con Sakura detrás de él. Se sonrojó ligeramente al ver que la chica seguía en traje de baño y solo tenía un ligero suéter blanco de manga corta.
— ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar celebrando con tú amigo...cupcake de la suerte? —Regreso la vista hacía el horizonte.
Sakura se sentó a su lado y aventó una piedra.
— Sí, bueno... nunca me ha gustado estar frente a los reflectores. —Suspiró— Fue una buena competencia, enserio. No sabía que supieras surfear de esa manera e hiciste tú mejor esfuerzo, ganar no lo es todo.
— Dile eso a mi orgullo —Mencionó apoyando su barbilla sobre su rodilla flexionada— Solamente hice el ridículo.
— Oh vamos, claro que no. —Hizo un silencio antes de continuar con una divertida risa— a mí me impresionaste.
Sasuke la miró y alzó una ceja.
— Sí, claro.
— ¡De verdad! Pero, sea como sea. ¿Nos vamos? —Hizo un puchero con la boca al ver que Sasuke no reaccionada— ¡La feria, tonto!
— ¿Todavía quieres ir?
— Pues claro.
— ¿Segura que quieres que te vean con el que hizo un ridículo en el agua?
— ¡Sasuke! Claro que iré contigo —Dijo empujándolo ligeramente con su hombro— Además, tú siempre eres ridículo.
— y tú una molestia —Contestó devolviéndole el empuje.
— Ególatra —Lo empujó
— Feminista —Empuje
— ¡Hombre imposible! —Lo empujó entre risas
— Mujer insoportable.
— Bueno, ya vámonos.
— He ganado.
— ¡Bakaaa! —lo empujó una última vez y él se la regreso usando un poco más de fuerza y provocando que Sakura resbalara — ¡Ah!
— ¡Sakura! —Valiéndose de sus reflejos la sostuvo de cintura antes de que se cayera— ¿Estás bien?
— Sí, eso creo.
Cuando se dieron cuenta de la cercanía de sus rostros, se sonrojaron. Sasuke no pudo evitar mirar los delicados y entreabiertos labios de la chica y por un momento estuvo tentado a besarlos pero Sakura fue más sensata y se puso de pie rompiendo el hechizo del momento.
— Vamos o se nos hará tarde.
Solo al verla alejarse Sasuke reparó en un curioso y alarmante detalle.
¿Porqué su corazón latía tan fuerte?
X.
— ¡Vamos teme, quita esa cara de amargura, es una feria! ¡Y a pesar de que hayan pateado tu trasero en el agua, la vida sigue!
Naruto se colgó de su cuello con una mano mientras de la otra llevaba a Hinata quien comía un algodón. Sasuke gruñó.
— acepté venir e incluso acepté el hecho de que todos vinieran a sabiendas de que parecemos un bobo grupo de turistas pero... —Su ceja comenzó a bailar la danza de la frustración y estiró su brazo hacia un lado— ¿¡Porque tenía que venir él!?
A su lado izquierdo, un sonriente Sasori iba comiendo unas bolitas de pulpo.
— Respira Uchiha, que se te notan las arrugas.
Sasuke soltó un gruñido y aceleró el paso dejando al grupo atrás. Sakura sonrió nerviosa mientras comía un algodón de azúcar, un poco más atrás estaba Ten-Ten con un peluche que recién había ganado y a su lado Neji con Kaname sobre sus hombros, el pequeño niño iba sonriendo observando los colores y los juegos. Ino iba a un lado comiendo bolitas de pulpo junto a Sai y delante de ellos iba Asuka entretenida con una bolsa de dulces.
No tardaron en darle alcance al pelinegro pero como todo estaba pronosticado, la rivalidad entre el Uchiha y el Akasuna no había terminado con la competencia de surf. Ante la sorprendida mirada de todos se la pasaron compitiendo en cada uno de los juegos en los que paraban comenzando así una colección de peluches que iban destinados a Sakura quien, cuando ya no pudo con más, sus amigas y prima tuvieron que ayudarla.
Sakura ya no sabía si reír, gritar o darles un puñetazo a cada uno para que dejaran las estúpidas competiciones en paz pero, nada de eso fue necesario cuando ambos llegaron al último juego de premios que quedaba. Iban empatados así que sería el definitivo, el tiro al blanco decidiera de una vez.
Sasuke sintió confianza en sí mismo debido a las muchas veces que había ido con su padre y su hermano de caza pero, unos minutos más tarde cayó en la conclusión de que alguien lo odiaba y su karma era un asco cuando Sasori fue el vencedor y se vio en manos con un hermoso oso de peluche con un bonito moño rosa y lo puso en manos de Sakura dándole un beso en la mejilla.
Sasuke entonces decidió que había sido suficiente.
— Hasta aquí llega mi paciencia —Murmuró entre dientes. Necesitaba un plan para deshacerse de él y una mente que supiera todas y cada una de las debilidades del pelirrojo o que al menos tuviera un cerebro inteligente.
Observó a su sobrina quien devoraba una manzana acaramelada y fue hasta ella.
— Asuka —La llamó y ella alzó la cabeza— Necesito que me digas como deshacerme de Akasuna.
La pequeña alzó una ceja.
— ¿Y cómo porqué yo haría eso?
— Porque te lo estoy diciendo yo. Necesito alejarlo de aquí y de Sakura.
La niña sonrió.
— ¡Ya caigo, estás celoso!
Sasuke frunció el ceño, tomó a la niña de la cintura y la sentó sobre una barda que había cerca, puso sus manos a sus costados y la miró fijamente.
— No estoy celoso.
— Oh, claro que lo estás.
— No y ese no es el punto. Tengo que deshacerme de ese idiota.
— ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? —Mordió su manzana— Como ya he dicho antes, tía Sakura es libre y Sasori-san también, ¿Qué más da que estén juntos?
— Simplemente no puede ser. A Sakura no le conviene.
— Ya.
— ¡Lo digo enserio! Además, tu quieres a Sakura ¿Cierto? Así que no te gustaría que estuviera con alguien que no le conviene. Tú quieres lo mejor para ella.
Asuka sonrió.
— Eso es chantaje, Tío Sasuke.
— Da igual.
La niña suspiró.
— Bien, supongamos que te ayudo. ¿Qué ganaría yo con todo esto?
Sasuke frunció el ceño.
— ¿Ahora tú me chantajeas a mí? Estas loca, ¿Cierto?
Asuka encogió los hombros.
— Yo no soy la que le está pidiendo consejos para deshacerse de su rival a una niña de cinco años —Sonrió— ¿Quién de los dos está más loco, eh?
Sasuke bajó la cabeza y suspiró para luego alzarla y volver a mirarla.
— Bien, ¿Qué quieres?
— Eso —Asuka alzó la mano y señalo un enorme pato de peluche que estaba sobre un estante en el juego de los globos.
— Estás loca.
— Es eso o que Sasori-san siga detrás de tía Sakura.
Sasuke dirigió la mirada hacía donde el pelirrojo comía un pedazo del algodón que Sakura tenía y como ambos se sonreían mirándose fijamente.
— Demonios.
X.
— Lalalala —Asuka iba tarareando mientras sonreía y sobre sus hombros llevaba un enorme pato con un lazo rojo y un curioso pelo de colores.
— Estuvo fantástica la feria, ¿Verdad? —Mencionó Ten-Ten.
— Sí, lástima que Sasori-san desapareció de repente —Se lamentó Ino— Quería su autógrafo para presumirlo en la oficina. ¿Qué le habrá pasado? Fue muy extraño que justo cuando íbamos a subir a la rueda de la fortuna lo hayamos perdido de vista y desde entonces, Sasuke se subió con Sakura a los demás juegos.
La mencionada sonrió.
— Me mandó un mensaje, algo raro por cierto, diciendo que tenía que irse a encerar su tabla —Se llevó una mano al mentón— Curioso, ya que se suponía que iría a la fiesta de celebración está noche.
— ¿Quiénes somos para entretenerlo? —Dijo Sasuke con una sonrisa— Quizás fue algo de último momento —Agregó mirando a su sobrina.
Asuka sonrió casi diabólicamente mientras su flequillo escondía sus ojos.
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Una hora antes...
— ¡Vamos a la rueda de la fortuna! —Sugirió Hinata, todos aceptaron y comenzaron a encaminarse.
Asuka se acercó a Sasori y le estiró la camiseta haciendo que se detuviera.
— ¿Qué sucede?
— Sasori-san, perdí mis aretes —Le dijo, enseñándole sus orejas vacías— ¿Me ayudarías a buscarlos?
El pelirrojo miró hacia el grupo que ya había avanzado y notó como Sasuke se acercaba hasta quedar a un lado de Sakura.
— ¿No podemos buscarlo cuando bajemos de la rueda? ¿O mejor le dices a Uchiha? Es que... —Se detuvo al regresar su mirada a la niña y ver como sus ojos se ponían llorosos— ¿Su?
— Es que... esos aretes... me los regaló mi abuelita —Dijo entre hipidos— Es-es muy importante para mí... po-por favor Sasori-san.
El pelirrojo suspiró y le limpió una lágrima.
— De acuerdo. Además Uchiha está demasiado viejo como para una búsqueda, ¿Verdad? —Rió— ¿Sabes por dónde se te pudieron haber caído?
La pequeña asintió y le tomó de la mano, caminaron durante unos minutos hasta adentrarse en una especie de bosque. Caminaban con cuidado debido a que estaba oscuro.
— Es por aquí.
— ¿Estas segura? —Preguntó Sasori entrecerrando los ojos para poder ver bien.
— Sí, lo estoy. ¡Sasori-san, ¿Qué es eso?! —Señaló con el brazo haciendo que Sasori girara y mientras este se distraía, la pequeña metió su mano en la bolsa de la chamarra del pelirrojo y sacó su celular guardándolo en el bolso de su vestido.
— No hay nada.
— Lo siento, me pareció ver algo. Es que me da mucho miedo la oscuridad —Se acercó a él.
— Tranquila. Bien, ¿Recuerdas si fue por aquí?
La niña asintió.
— Un poco más adelante.
Sasori comenzó a caminar.
— Sígueme detrás y no te separes, ¿De acuerdo?
— Sí. Estamos cerca —Agregó caminando cada vez más lento.
— ¿Segura?
— Sí, solo un poco más —Sonrió y murmuró— Lo siento, Sasori-san —Metió las manos en sus bolsillos— Aquí es —Y antes de que Sasori pudiera voltear, Asuka estiró su pierna y la colocó sobre el trasero del pelirrojo empujándolo. Sasori gritó cuando primero cayó sobre un montón de hojas y luego hacía el vacío.
— Argg. ¿Qué demonios? —Sasori se sobó la espalda mientras enfocaba su vista y comprobaba lo que ya había notado. Estaba en un hueco de al menos unos tres o cuatro metros de profundidad.
— ¡Sasori-san! ¿Está bien?
El pelirrojo alzó la mirada y observó a la pequeña Uchiha que, de cuclillas, asomaba la cabeza para verlo.
— ¡Sí, estoy bien! Será mejor que llamé a alguien para... —Comenzó a registrarse con rapidez al notar que no tenía su celular en su bolsillo— ¿Dónde está?
— ¿Busca esto, Sasori-san? —Preguntó Asuka mostrándole su celular.
— ¡Sí! Su-chan llama a alguien para que venga. ¿Asuka? —Volvió a repetir su nombre al ver que la niña no hacía nada por llamar y solo lo miraba con una sonrisa.
— Sí, eso debería hacer pero...
— Hazlo.
— No lo haré.
— ¡¿QUÉ!?
— Lo siento Sasori-san pero mi mayor deseo es que Tío Sasuke y Tía Sakura abran los ojos de una vez y se den cuenta de la verdad —Dijo sentándose y cruzando los pies— Y tú estás en medio de todo eso, ¿Sabes?
— ¡Asuka! No pensarás dejarme aquí, ¿Cierto? Tú eres una niña buena.
Asuka comenzó a reír.
— Ese es el problema. No lo soy —Lo miró— Hoy has estado entre ambos y eso no está bien. Habían comenzado a llevarse bien ¿Sabes? Pero entonces vienes y apareces tú. Eso está mal, Sasori-san.
La niña se puso de pie y sacudió su vestido.
— ¡Asuka Uchiha! ¡Tienes que ayudarme! ¡Si no lo haces, no tardarán en notar mi ausencia!
La pelinegra parpadeó.
— Oh, que torpe soy. Gracias por recordármelo —Sonrió y abrió la tapa del celular del pelinegro comenzando a teclear— Veamos... Tuve que irme de improvisto, iré a encerar mi tabla. No te preocupes y diviértete sin mí, cupcake. No intentes comunicarte conmigo, estaré muy ocupado meditando sobre mi vida. Besos. Y, enviar. —Cerró el celular y sonrió otra vez— Ahora sí, dejarás el camino libre y como toda esta semana, todos estarán en la hacienda con los preparativos de la boda, no podrás volver a hacer algo como hoy. Ya sabes, la hacienda Haruno es privada y no muchos saben cómo llegar.
Sasori tenía la boca ligeramente abierta. ¡No podía creerlo!
— Asuka, esto que estás haciendo está mal.
— ¿Y? oh, por cierto —Sacó la tarjeta dorada y la partió en pedazos aventándoselos al pelirrojo— Solía admirarte pero aborrezco a las personas que se meten con mi familia. Si te burlas de un Uchiha, otro Uchiha se burlará de ti —Le envió una fría mirada— Antes de volver a llamar viejo a mi tío, te lo pensarás dos veces. Cabeza de paprika. —Revisó uno de sus bolsillos y sacó un celular pequeño y se lo lanzó— No tiene crédito, así que ni lo intentes. Pero tiene luz que te hará compañía y podrás entretenerte con los juegos a blanco y negro mientras averiguas como salir de aquí. Que, calculo, te llevará el tiempo perfecto para que terminemos de recorrer la feria sin ti.
Asuka se dio la media vuelta.
— ¡Te da miedo la oscuridad ¿Recuerdas?! —Dijo Sasori con sonrisa triunfante— ¿Cómo piensas irte genio?
Asuka volvió para mirarlo y formó una sonrisa fría.
— ¿Y te lo creíste, tonto? Cielos, realmente que entré más viejos más estúpidos.
—Entonces, ¿¡Lo de los aretes también fue mentira!?
Asuka aplaudió tres veces.
— Elemental mi querido Watson. No te llevó mucho deducirlo. ¿Ves? —Le dijo enseñándole las orejas e iluminándolas con el celular— si fueras inteligente te hubieras dado cuenta que ni siquiera tengo las orejas perforadas, baka. Los adultos solo ven unas lágrimas y se creen que hasta los cerdos vuelan —Dio la vuelta y comenzó a caminar alzando la mano en forma de despedida— ¡Diviértete, Paprika-san!
— ¡Asukaaa!
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— ¿Asuka? ¿De qué te ríes, ratoncita?
— De nada, tía Sakura —Respondió con una sonrisa— Solamente pensaba que, seguramente, Sasori-San está ocupado en algo mucho más importante en estos momentos.
Comenzó a tararear de nuevo y se adelantó no sin antes guiñarle el ojo a Sasuke cuando paso a su lado. El azabache sonrió. Y Sakura se quedó en su lugar con el ceño fruncido.
— Apurémonos gente —Dijo Naruto— Ya se está haciendo tarde y mañana tenemos una boda que organizar, ¡´ttebayo!
La mayoría río y siguieron avanzando, menos Sakura que seguía plantada en el suelo. Sasuke se acercó y le susurró al oído.
— Si sigues frunciendo el ceño, te pondrás más fea de lo que ya estás.
Cuando Sakura logró reaccionar ante su insulto, el azabache ya se encontraba frente al grupo, varios metros lejos de ella.
— ¡SA-SU-KEEE! —Gritó con furia antes de salir corriendo hacía él y treparse sobre su espalda— ¡Tú eres el viejo imbécil! ¡Baka, detente!
Sin hacer caso a sus gritos, Sasuke salió corriendo con ella en la espalda. Mientras la pelirrosa tenía cara de terror y se deshacía en gritar insultos, Sasuke se sentía cómodo y se reflejaba en su sincera y divertida sonrisa.
Sasori pudo haber ganado el trofeo y el titulo de surfista playboy.
Pero.
Fue realmente el empresario de hielo quien se llevó el verdadero premio a casa...
— ¡Sasuke-baka! —Gritó entre risas.
… Un histérico cupcake.
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Fin del capítulo 11
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X.x.X
¡Hotnutcianas!
¿Qué tal me quedó? :D
Durante toda la semana tuve el capitulo entre las lagunas mentales de mi cerebro e intenté plasmarlo lo mejor que pude así que espero haber cumplido sus expectativas.
Mil gracias a todos los que me dejan sus comentarios, me ponen en alertas y/o favoritos y también a aquellos que se han tomado el tiempo de ponerle "me gusta" a mi página en Facebook y me dejan sus hermosos comentarios.
En el próximo capítulo el corazón de Sasuke comenzará a comprender que Sakura no es la niña malcriada que él cree y que es más dulce y buena que nada.
Espero me sigan de cerca y nos leemos mañana domingo con la actualización de "Padre por Acuerdo" y, claro, nos leemos la próxima semana con el capítulo 12 de esta historia. Si no es que antes, todo puede suceder. Por cierto, mi cumpleaños se acerca ¿Quién me regalará algo? Hahaha, okeyno u.u pero una fiesta sorpresa no está de más (¿?) ;)
¡Los quiero a todos!
Dios los bendiga.
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Un review es como una sonrisa tuya
¿Me sonreirías?
(:
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