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Capítulo 15. Nuestros sentimientos. Te amo.

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Sasuke se arregló la pajarita de su traje y luego se pasó la mano por su alborotado cabello, suspiró ante el desolado rostro que le mostraba el espejo. Estaba en la entrada de la iglesia, todos los invitados ya se encontraban en sus asientos y Naruto esperaba impaciente en el altar; solamente esperaban por la señal de la madre de Hinata para que tanto los padrinos como las damas de honor y la novia empezaran su recorrido por el pasillo.

— Bien, ya es la hora. —Comentó la señora Hyuuga, golpeó ligeramente la puerta que daba al pequeño cuarto donde la novia terminaba de alistarse— Hinata, cariño, ya es el momento.

— ¡Vamos!

Segundos después la puerta se abrió y Hinata salió con su hermoso vestido blanco, straple, con una falda esponjosa y llena de brillos, su cabello recogido en un elegante moño con el flequillo cayéndole sobre sus ojos, un hermoso velo largo con flores bordadas y detalles en pedrería y un sutil pero resaltador maquillaje.

— ¡Estás divina, Hina! —Exclamó Ino, aferrada al brazo de Sai.

— Gracias —Sonrió y dirigió su mirada hacia la puerta aún abierta— ¡Saku, es hora!

— Ya voy —Dijo con una sonrisa mientras salía de la habitación— Por esto te digo que odio los tacones.

Sasuke tuvo que contenerse para no salir corriendo y besarla hasta que se les olvidara la necesidad humana de respirar. ¡Estaba hermosa! La parte de arriba era una especie de top de manta color blanco, le dejaba un hombro descubierto y el otro tenía dos tiras (una por delante y otra por detrás del hombro) que al final tenía unos toques color rosa, dándole el efecto de que estuviera des tintado, el top le llegaba por debajo del busto por lo que su vientre plano y adornado con un pequeño arete quedaba al descubierto; La falda le quedaba a la cadera y le llegaba unos centímetros encima de los tobillos, era amplia y en tiras onduladas que tenían el mismo efecto en color rosa al final, tenía zapatillas plateadas le daban el toque elegante. Su cabello estaba completamente rizado y tenía una flor de Sakura de un lado.

— ¡Wow! —Exclamó Itachi— Estás preciosa, cuñada.

Preciosa era quedarse corto, pensó Sasuke. Itachi tomó de la mano a Sakura y la hizo dar una vuelta logrando que el corazón de Sasuke latiera a ritmos no pensados, su espalda tenía una buena parte descubierta y, al ser la falda a la cadera, dejaba a la vista el final de la columna y aquel curioso tatuaje de una luna con una "S" en cada punta.

— Bien, todos en posición.

A la orden de Hana Hyuuga todos empezaron a formar una fila, la puerta se abrió y comenzaron a salir empezando con Ten-Ten y Neji, seguidamente Ino y Sai y luego Itachi con Iris.

— Saku, es tú turno —Pronunció su tía— Ven y toma del brazo a Sasuke.

Sakura apretó los labios y vaciló antes de hacerlo. Al sentir el delgado y suave brazo de la pelirrosa enlazado con el suyo, el corazón de Sasuke se aceleró a ritmos insospechados.

— Estás hermosa, Sakura.

La mencionada rodó los ojos y habló en un susurro.

— Ahórrate los halagos, hago esto solo porque es la boda de mi prima. No te entusiasmes.

Balazo directo al corazón.

Ambos comenzaron a caminar por aquel pasillo y, cuando se encontraban a mitad del camino, Sasuke empezó a experimentar una extraña sensación y su imaginación comenzó a caminar para inmediatamente echarse a correr.

Tan solo por un momento fingió para sí que ambos no eran los padrinos, si no que se encaminaban por aquel pasillo hacía el punto de compartir su vida por el resto de sus días.

¿Estaba mal imaginar que esa era su boda con Sakura y olvidar que ésta no quería volver a saber nada de él?

Tan ensimismado estaba en sus locos pensamientos que antes de que se pudiera dar cuenta habían llegado al final del pasillo y él, de vuelta a la cruel realidad. Sakura se deshizo el agarre sin vacilar siquiera tomando rápidamente su lugar junto a las demás mujeres, Sasuke caminó con lentitud hasta situarse a un lado de Naruto. Pasó su mano sobre el brazo que antes había estado enlazado con el de Sakura y, casi podía jurar, que su calor seguía ahí torturándolo lentamente.

Dirigió su mirada al frente para ver a su preciosa sobrina recorrer el pasillo mientras tiraba pétalos de colores, con un curioso mohín en la cara expresando su incomodidad ante la atención de todo el mundo sobre ella. Cuando al fin terminó el recorrido la marcha nupcial inundó cada rincón del lugar, todos se pusieron de pie y admiraron a la hermosa novia recorrer el pasillo del brazo de su padre.

Cuando Hiashi entregó el bazo de su hija a su futuro marido, Hinata le dedico una mirada de amor a Naruto que consiguió sacar en Sasuke un deje de envidia. ¡Que no daría él porque Sakura lo mirara de la misma forma!

Miró a la pelirrosa dueña de sus pensamientos y la observó limpiarse algunas lágrimas con un pañuelo que su hermana le ofreció.

Realmente había fastidiado las cosas, ¿Cierto?

— Queridos hermanos, estamos aquí reunidos...


X.

El patio de la hacienda Haruno estaba repleto de gente bajo aquel elegante toldo blanco adornado con pequeñas luces a los lados y candelabros en el techo. Sasuke llevó a sus labios una copa de vino mientras se quitada, por fin, el estúpido moño del traje.

Había anochecido con rapidez, y ahora los invitados se encontraban ubicados en las muchas mesas de mantel blanco con moños rojos en el respaldo de las sillas, un hermoso jarrón de considerable altura lleno de agua con pequeñas flores dentro y un ramo de rosas en la cima y pequeñas velas alrededor de éste adornaban el centro de cada una de las mesas sumado a la elegante y fina vajilla.

Desde que habían entrado al lugar de la fiesta y que su madre lo había arrastrado para que se sentara en la mesa con su familia, Sasuke no había perdido todos y cada uno de los movimientos de Sakura. Ésta se encontraba sentaba frente a su mesa, pero la pista de baile los separaba, estaba con su familia y en esos momentos se reía por algo que su padre le contaba.

Su risa, ¿Cuánto tendría que faltar antes de que pudiera volverla a oír reír frente a él?

— Atención, por favor —Llamó el maestro de ceremonias— Demos la bienvenida al señor y la señora Uzumaki...

Los nuevos esposos entraron con una sonrisa plasmada en sus rostros mientras los invitados los recibían con aplausos, llegaron hasta el centro de la pista de baile y una hermosa melodía comenzó a sonar haciendo que Naruto y Hinata efectuaran su primer baile como esposos.

— Invitamos a acompañar a la pareja a las damas de honor y sus acompañantes así como los padrinos.

Sasuke se puso de pie, odiaba esa parte de las bodas y sobretodo el bailar pero, si con eso podía tener aunque fuera unos minutos a Sakura entre sus brazos, lo haría sin pensarlo dos veces; Observó como Itachi e Iris obligaban a Sakura a ponerse de pie y la arrastraban, prácticamente, hasta la pista de baile. Sasuke solo tardó unos segundos en llegar frente a ellos.

— ¡Suéltenme! —Protestó la pelirrosa.

— Es solo un baile, hermanita.

— Pero yo no quiero bailar con él —Murmuró entre dientes— Ni hoy ni... —Detuvo abruptamente su discurso al ver al pelinegro frente a ella, suspiró derrotada y en cuestión de segundos tenía la mano de Sasuke aferrándose a su cintura y otra entrelazada con su mano mientras ella, posaba su única mano libre sobre su hombro.

Empezaron a moverse al compás de la suave música, Sakura apretó los labios, por un lado quería aferrarse más a él pero por otro su dignidad le decía que no lo hiciera que él no se merecía que aún le dedicase pensamientos. Nunca antes una canción le había durado una eternidad.

Por su parte, Sasuke, se concentraba en sentir el delgado cuerpo de la mujer que amaba frente a él. Tenerla así de cerca, aspirar su dulce aroma a cerezos le hacía recordar la maravillosa noche que habían pasado juntos, las escenas llegaban a su mente como si fuera una película. Acercó más a él el cuerpo de la pelirrosa y esta soltó un quejido en protesta.

— No te confundas —Le dijo en voz baja.

— Por favor, Sakura. Ayúdame a entenderte, me tienes confundido.

— ¿Yo te tengo confundido? —Soltó una pequeña risa— Creo que estás invirtiendo los papeles a tu conveniencia.

— ¿De verdad? Pues entonces no sé que me perdí. Solo recuerdo que una noche estábamos haciendo el amor, creía que estábamos bien y al día siguiente despiertas con ésta extraña actitud; Te pedí perdón por haber traspasado la línea, si eso no fue lo que te molestó entonces ¿Por qué no me dices que fue?

— Para empezar no estábamos haciendo el amor, fue solo sexo. No confundas. Y en segunda, no creía que tú, precisamente tú, fueras tan estúpido para no comprender.

— ¿Estúpido? ¿Ahora soy estúpido? —Ambos detuvieron su baile— ¡De verdad, Sakura!

Antes de que la mencionada pudiera siquiera responder, alguien tocó el hombro de Sasuke obligándolos a los dos dirigir su mirada hacía el recién llegado.

— Creo que es momento de cambiar de pareja.

— ¡Sasori! —Exclamó Sakura abrazándolo— ¿Dónde estabas? Te mandé mensajes pero no me contestaste.

Un tic se formó en la ceja izquierda del pelirrojo y Sasuke decidió que el techo era más interesante de ver.

— Sí, estuve... ocupado con ciertos asuntos.

— Hermoso reencuentro y todo —Dijo Sasuke haciendo a un lado al pelirrojo y tomando a Sakura de los hombros— Nosotros tenemos una conversación.

— ¿La tenemos?

— Sí.

— Yo no opino lo mismo —Contestó Sakura cruzándose de brazos y apartándose para volver a lado de Sasori.

— Es por él, ¿No? —Dijo— A él es a quién amas y por eso estás tan enfadada conmigo. ¡Lo sabía! ¡Por eso no me quieres dar una explicación!

Sakura apretó los dientes y volteó para encararlo, lo miró de tal manera que Sasuke sintió como si le hubieran dado una puñalada en la boca del estomago.

— ¿Quieres que te explique? ¡Perfecto!

Comenzó a caminar dirigiéndose hacia el escenario donde la banda terminaba de tocar, le susurró algo al cantante y éste asintió sonriendo entregándole el micrófono.

— Buenas noches a todos, antes que nada quiero felicitar a la hermosa pareja. Naruto, Hinata les deseo toda la felicidad del mundo —Les sonrió para luego mirar con seriedad a Sasuke— Ésta canción la quiero dedicar a todas aquellas personas que hacen daño sin mirar hacia atrás y que no entienden nunca de razones...

Sakura miró unos segundos al suelo mientras la melodía comenzaba a sonar. Cuando el momento llegó alzó de nuevo la mirada y comenzó a cantar:

Todo llega a su fin

No puedo dejarte ir

Maldita soledad

Quererte es lo que amo más.

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Miró a Sasuke mientras comenzaba a entonar la siguiente estrofa.

Robaste mi corazón y estoy mal

No te puedo dejar de pensar

Me da miedo tu prisa y tu voz

Cuando dices adiós

Y me cuesta aceptar.

Cerró los ojos y se aferró al micrófono. Sasuke no podía pensar en nada, más bien, no quería.

Porque quiero tenerte para mí

Has dejado un espacio dentro de mí

Y yo no, no puedo estar si tú te vas

Quiero que estés junto a mí

Yo quiero estar en su lugar.

Tienes que entender...

Que no fue mi intención.

Es algo en mi interior

No debo negármelo

Es un desastre lo ves

Te lo dije una vez

Que podría morir.

Volvió a mirar a Sasuke y luego, por una fracción de segundo, hacia donde estaba su hermana y sus amigos.

Siento pena por mi corazón

Si me dices adiós y me cuesta aceptar.

Porque quiero tenerte para mí

Has dejado un espacio dentro de mí

Y yo no, no puedo estar si tú te vas

Quiero que estés junto a mí

Yo quiero estar en su lugar.

Porque quiero tenerte para mí

Has dejado un espacio dentro de mí

Miró de nueva cuenta a Sasuke y alzó su brazo apuntándolo con el dedo

Y yo no, no puedo estar si tú te vas

Quiero que estés junto a mí

Todos aguantaron la respiración y Sasuke se sintió el ser más canalla del universo cuando Sakura, antes de entonar la siguiente línea apuntó a Iris.

Yo quiero estar en su lugar.

Antes de terminar miró por última vez a Sasuke con ojos cristalinos y unas lágrimas cayendo sobre sus mejillas. El dolor se reflejaba en su rostro y Sasuke prefirió estar muerto antes de ver esa imagen de ella.

Tienes que entender…

Que no fue mi intención.

Los demás invitados, que no tenían idea de lo que pasaba aclamaron a Sakura con aplausos al terminar la canción. La pelirrosa miró unos segundos más a Sasuke antes de salir corriendo entre las ovaciones del público y las miradas preocupadas de su familia.

— Creo que ahora es cuando vas tras ella —Le dijo Sasori con una sonrisa de lado— Ella ya ha sufrido bastante ¿No crees? Siempre ha sido tan obvia hacía sus sentimientos y es tan noble que, cuándo lo supe, no podía creer que te la merecieras. Tantos años y ella sigue peleando.

Sasuke frunció el ceño.

— ¿De qué hablas?

Sasori negó con la cabeza, sonriendo.

— Olvídalo. No me corresponde a mí. —Lo miró fijamente— ¿Qué esperas? ¡Ve con ella! Pero eso sí, desperdicia ésta oportunidad o hazla sufrir y te juro que no volveré a dejarte el camino libre y me la llevaré de tu lado.

Sasuke solo logró asentir mientras echaba a correr hacía donde había ido Sakura.

— Vaya, creo que al final eres el típico amigo puesto en la friend-zone.

Sasori sonrió tensamente, con su tic en la ceja ante de mirar a Asuka quién, cruzada de brazos, miraba hacía donde su tío había salido corriendo.

— ¿No es tarde para que los bebés sigan despiertos?

Asuka rió.

— ¿Entonces qué haces aquí? —Le sonrió— En el fondo, eres una buena persona, Sasori.

— ¿¡Eh!? ¿Eso significa que regresarás a mi club de fans?

Asuka bufó.

— No tienes tanta suerte. Una parte de mí te sigue odiando, Akasuna. —Terminó de decir antes de darse medía vuelta y regresar a su mesa.

— Niños —Susurró.


X.

Sakura corrió tomando su falda con una mano para no tropezar, llegó hasta el pequeño puente sobre el lago de la hacienda. Tomó con las dos manos un parte y se inclinó hacia el frente soltando un grito de frustración y liberando su llanto.

— ¡Maldita sea!

Ocultó su rostro con sus manos mientras sollozaba, a los pocos minutos escucho el crujir de una rama y descubrió su rostro para observar a Sasuke, quién comenzaba a acercarse a ella.

— Sakura...

— ¡Déjame en paz! ¿Vienes a burlarte de mí? ¡Pues no es necesario! ¡Suficiente me he humillado yo sola!

— Sakura, no es eso. Yo... no sé qué decir.

— No te estoy pidiendo que digas nada, solo vete.

— No puedo irme, ¡No viéndote así!

— ¿Y de quién crees que es la culpa, genio?

Sasuke apretó los puños.

— Sé que he arruinado las cosas. No sabía... Nunca imagine que te sintieras desplazada por Iris... Que te sintieras menos por la atención que yo le prestaba. Si tan solo lo hubiera sabido... Si me lo hubieras dicho, Sakura! —La miró arrepentido— Ahora comprendo que me odies. Después de todo te hice el amor cuando tenías dentro de ti todos esos sentimientos... que lo hiciera mientras deseabas estar en la posición que tu hermana tiene ahora. Estar casada, tener hijos...

— Espera, ¡Espera un momento! —Sakura lo miró como si le estuviera explicando que tenía tres ojos— ¿Crees que estoy así porque me siento inferior a Iris?

— Bueno, no sé si inferior pero acabas de expresar tus deseos de estar en el lugar de ella. Y ella está casada... y tanto Itachi como yo la adorábamos desde siempre. ¿Es eso Sakura? ¿Hubieras querido que te prestáramos más atención? —La voz dulce que estaba empleando hicieron que Sakura se sintiera como una niña a la que le están explicando por qué tiene que ir a la escuela— ¿Tienes sentimientos por mi hermano?

— ¡Oh, por dios! —Soltó con un grito ahogado— ¡¿Es que tú eres lento o qué demonios te pasa?! ¡IRIS, IRIS, IRIS! ¿Por qué siempre tiene que estar ella presente entre tú y yo? ¡No tengo ningún complejo de inferioridad! ¡Y mucho menos culpo a mi hermana o la envidio por la vida que tiene! ¡Nadie tiene la culpa de que tengas algún extraño mal en el ojo que solo te permita ver con claridad a Iris!

— Sakura...

— ¡NO! ¡Sakura nada! ¡Ya haz hablando suficiente, ahora me toca a mí! —Se acercó a él hasta tenerlo frente— ¡Toda la culpa es tuya! ¡Tuya por ser un imbécil! ¡Y mía por creer todo lo que dices desde que te conocí! Dime, Sasuke ¿Alguna vez te has detenido a pensar por qué te molestaba tanto?

Sasuke frunció el ceño.

— Siempre pensé que de alguna manera me odiabas.

Sakura sonrió con tristeza.

— Nunca te he odiado, Sasuke —Se puso de espaldas y apoyo la espalda contra la madera del puente— Solo me fastidiaba la manera en que adorabas a mi hermana y, haciéndote esas infantiles bromas, esperaba que te fijarás en mí. Era como decirte "¡Hey! Aquí estoy, no solo Iris es una Haruno".

— ¡Eso es absurdo, Saku! Por supuesto que sabía que estabas ahí.

— ¿Oh, sí? Dime Sasuke, ¿Cuántos pensamientos estaban dedicados a mí? Ninguno, en todos estaba Iris y solamente ella. Bueno, supongo que quizás si pensabas en mí pero, ¿Cuántos de esos pensamientos no incluían el querer atarme de manos y boca y encerrarme en el sótano para que tú tuvieras tiempo de adorar a mi hermana? Ninguno, otra vez. ¿O estoy mintiendo?

Sasuke abrió la boca intentando decir algo pero, al ver que era imposible, la cerró y desvió la mirada afirmando con su silencio la acusación de Sakura.

— ¿Lo ves? Era como si hubieran formateado tu cerebro, borrando todo lo que conociste antes de Iris y dejando, en su lugar, puras imágenes de ella e instrucciones de adorar cada movimiento. Respóndeme algo, ¿Quién fue tu primer amigo cuando llegaste aquí? ¿Quién te dio la bienvenida?

Sasuke frunció el ceño de nueva cuenta.

— Fue Iris...

Sakura lo miró, intentando contener las lágrimas.

— Error. No fue ella.

— Lo fue... recuerdo que fue aquí mismo.

— ¿Cómo podría ser eso posible si mi hermana no puede venir aquí? ¿Se te olvida que estamos sobre agua?

Sasuke abrió los ojos sorprendido. Tenía razón, Iris tenía fobia al agua desde, siendo pequeña, quedo sumergida en el mar cuando su padre intentaba enseñarle a nadar y desde entonces no se acerca a ningún lugar sea playa, mar o lago por lo que, en efecto, nunca había querido acercarse al puente.

— Lo había olvidado. ¿Entonces...?

— Fui yo.

Sasuke se sorprendió y la miró mientras el reflejo de la luna realzaba sus hermosos ojos verdes.

— Te ayudaré a recordar. —Se cruzó de brazos— Era una noche como hoy, con una luna preciosa en el cielo, mis padres habían ofrecido una fiesta por el nuevo contrato de mi padre con el tuyo y para darles la bienvenida a ustedes que se mudaban desde Japón. Nunca me habían gustado mucho esas celebraciones. Muchos adultos y pocos niños, ya sabes. Así que me salí y fui al único lugar que me hacía sentir tranquila.

— Viniste aquí —Susurró Sasuke empezando a recordar, se apoyó en el otro extremo del puente.

— Sí, me senté aquí a contemplar la luna cuando de repente me di cuenta que tenía compañía.

— Era yo...

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Un pequeño Sasuke de nueve años caminaba por el extenso patio de la Hacienda. Era nuevo en aquel pueblo en el medio de la nada, se habían tenido que mudar por la nueva sociedad de su padre dejando a tras a Japón y sonriéndole a Londres. Estaba cansado, fastidiado y algo triste. No solo tenía que hacer nuevos amigos si no que, por su peculiar forma de ser, sospechaba que tardaría un buen tiempo en hacerlo.

La fiesta a la que habían asistido era en casa de los Haruno, unos muy buenos amigos de sus padres, pero estaba rodeado de puros adultos por lo que decidió salirse y explorar. Llegó hasta un puente en el que visualizó una figura sentada, con las piernas extendidas y con algo entre las manos.

Era una niña, seguramente de su edad. Cuando se dio cuenta de que Sasuke estaba frente a ella guardó rápidamente lo que tenía entre manos en el bolsillo de su vestido rojo. Se puso de pie y la luz de la luna la iluminó.

Las mejillas de Sasuke se sonrojaron, era un niña muy bonita con exótico cabello rosa, relucientes ojos verdes y piel clara. Sus mejillas teñidas en un suave color rosa le daban un toque encantador.

Hola —Saludó la pequeña con una sonrisa— ¿Estás en la fiesta? —Sasuke solo asintió— Me llamo Sakura.

Sasuke.

Mucho gusto, Sasuke-Kun —Sonrió— No te había visto antes.

Nos acabamos de mudar —Contestó.

Oh, ¡Entonces tú eres un Uchiha!

Sí, ¿Cómo sabes?

Yo soy Haruno, mis papás son amigos de los tuyos.

Sasuke parpadeó.

Oh...

Sakura rebuscó algo en sus bolsillos y cuando lo encontró sonrió.

Sasuke-Kun...

Dime.

La pequeña sacó una bolsa con dulces perfumados amarrada en con un lazo azul y se la extendió. Sasuke colocó sus manos como base al tiempo que Sakura dejaba caer la bolsa sobre ellas.

Son dulces perfumados, ¿Te gustan?

Los ojos de Sasuke brillaron de emoción.

Por supuesto. Wow, es raro encontrar a alguien que le gusten.

Lo sé. Yo no conozco a nadie... bueno ahora te conozco a ti. Sasuke-Kun.

Dime —Contestó mientras se llevaba un dulce a la boca. Miró a la niña que le sonreía abiertamente.

¡Bienvenido a tu nuevo hogar!

Las mejillas de Sasuke se sonrojaron, era la primera persona en decirle aquello.

Gra-gracias...

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Sakura suspiró.

— No tenía muchos amigos por aquel entonces, las demás niñas pensaban que yo me comportaba como un niño y los niños... bueno, ya sabes, no les gustaba socializar con el género femenino, por eso cuando te conocí, pensé que había encontrado a mi primer amigo. ¿Recuerdas como pasamos horas platicando?

Sasuke sonrió levemente.

— Sí. No nos dimos cuenta hasta que nuestros dientes comenzaron a castañear del frío.

— Fue entonces cuando te sugerí ir a casa, y te compartí mi bebida secreta.

Sasuke la miró, conmocionado.

— El chocolate con malvaviscos.

Sakura sonrió con tristeza.

— Sí, pero eso no importó. Iris hizo acto de presencia y tú te olvidaste de mí.

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No me gusta el chocolate dulce, Saku.

En tan solo unas horas, los dos pequeños se habían caído realmente bien. Ahora mismo estaban en la cocina mientras Sakura se movía de un lado a otro echando un líquido caliente en dos tazas.

Es chocolate amargo, ya verás. —Echó unos malvaviscos en las tazas y le entregó una. Sasuke la aceptó y tomó un sorbo. Sakura lo imitó— ¿Y bien?

Cielos, tengo que admitirlo está delicioso.

La sonrisa que Sakura le dedicó hizo que Sasuke se sonrojara.

¡Te lo dije! Oye... ¿Quieres subir a mi habitación y jugar videojuegos?

Sasuke arrugó la frente.

Las niñas no juegan videojuegos.

Bueno, yo sí.

¡No te creo!

Sakura sonrió y sacó del bolsillo de su vestido aquel aparato que tan recelosamente había guardado antes de que el pelinegro lo viera, una vez fuera, Sasuke soltó una exclamación de sorpresa y Sakura le sacó la lengua triunfante mientras movía su PSP.

Ahora mismo intento batir mi record en Mario Bross.

¡Eres increíble, Saku!

La mencionada se sonrojo mientras Sasuke tomaba su PSP en sus manos y lo admiraba. Sakura me mordió el labio inferior, emocionada.

Y también tengo un...

¡Saku!

La pelirrosa giró su cabeza para ver a su hermana, de diez años, entrar a la cocina con su bonito vestido de olanes.

¿Qué pasa?

Vamos a cortar el pastel de bienvenida. Tienes que venir. Oh, ¿Quién es tú nuevo amigo? —Preguntó sonriendo.

Sakura juntó las manos, entusiasmada.

Oh, el es Sasuke y vamos a jugar juntos videojuegos. ¿Verdad, Sasuke? —Volteó a verlo mientras su sonrisa desaparecía— ¿Sasuke...?

El pelinegro había desviado su atención del PSP desde que la Haruno mayor había entrado a la cocina, la veía fijamente con ojos brillantes y las mejillas sonrojadas.

Hola, soy Iris. La hermana mayor de Saku.

Iris... —Murmuró el pelinegro.

Ahora vamos a cortar el pastel, ¿Vienes conmigo? Luego puedo mostrarte la sala de juegos.

Sasuke asintió, dejó el PSP sobre un banquito y siguió a Iris.

Sasuke —Llamó Sakura, él volteó— Íbamos a jugar en mi cuarto.

El pelinegro vaciló unos segundos y miró a Iris para dirigir luego su mirada a Sakura.

Sí... quizás luego. Adiós.

Cuando el pelinegro y su hermana salieron, Sakura se dejó caer en un banco. Tomó el PSP y comenzó a jugar.

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— Desde ese día comprendí que estabas totalmente perdido y empecé a aborrecer la manera en que idolatrabas a Iris —Dijo Sakura— Por eso comencé a molestarte, quería ver si de alguna u otra manera recordabas que por unas horas habías sido mi amigo. Pero fue imposible, era como si esa noche en la que te conocí hubiera sido un sueño.

— Sakura... lo siento.

— Eso ya no importa, Sasuke. Fue hace mucho tiempo.

— ¡Sí que importa! Y más ahora que yo...

— ¿Qué tú qué? ¿Qué has tomado mi virginidad?

— ¡Sakura!

— Ya no soy esa niña que esperaba tener de vuelta a su amigo, ya me cansé. —Sakura comenzó a caminar.

— Sakura, espera...

Ella volteó.

— No, Sasuke. Ya he esperado demasiado. —Borró los rastros de lágrimas con la cara interna de su mano— Sigue idolatrando a Iris si quieres, Cásate con Karin y vive en un bota. ¡Ya me da igual! Por fin has ganado. Tú tenías razón, no tienes por qué estar cuidando de una niña como yo. Te dejo en paz, no volveré a molestarte. Buenas noches, Sasuke.

Mientras observaba a Sakura alejarse a la distancia, Sasuke sintió que algo terminaba de romperse por dentro de él.

La había perdido.


X.

Sasuke durmió mal y por fin se levantó de la cama, agotado. Naruto estaba en la cocina, preparando unas tostadas.

— ¿Quieres una? —preguntó su amigo, alegremente.

— Sí. ¿No deberías estar en tú luna de miel?

— Saldremos en un par de horas. Las paradisiacas islas de Hawai nos esperan.

— Bien por ti —Murmuró bebiendo una taza de café. Miró la laptop de Naruto tenía sobre la mesa— ¿Puedo checar mi correo?

— Seguro.

Sasuke estudió las entradas de sus correos nuevos, la mayoría de ellos propaganda y recordatorios de los pagos que tenía que hacer, pero entre todas ellas descubrió una con la dirección de correo electrónico de Iris, enviada hacía poco más de una semana . Sasuke siempre había sentido alegría al recibir una carta de ella, pero aquel día no sentía nada.

Tardó un momento en entender lo que estaba leyendo y tuvo que leer la frase tres veces para creer lo que veían sus ojos:

Me rompía el corazón ver lo enamorada que estabas de Sasuke durante aquellos años…

Sasuke se restregó los ojos y volvió a leer el encabezamiento de la carta: Querida Sakura, decía.

Perplejo, subió el puntero hasta la sección de remitente y destinatario. Su nombre estaba escrito en él, de modo que Iris debía haberles escrito a los dos y se había equivocado al enviar los correos. Sabía que no debería seguir leyendo, pero también sabía que no podía evitarlo.

Querida Sakura:

Parece que han pasado años desde la última vez que me escribiste y espero que sea porque estás demasiado ocupada enamorando a Sasuke.

Me parece que estás siendo muy inteligente para haber llegado dónde estás sin que él haya sospechado nada. Pero, claro, Sasuke siempre ha sido un poco cándido en lo que se refiere a las cosas del amor. Muy inteligente con los números, pero emocionalmente ciego. Si no fuera así, se habría dado cuenta de que estabas loca por él cuando tenías quince años (Incluso desde antes, he de decir). Aunque, como te pasabas la vida volviéndole loco, supongo que no podemos culparlo.

Me rompía el corazón ver lo enamorada que estabas de Sasuke durante aquellos años. Pero cuando volviste de Montreal, el patito feo se había convertido en un cisne y estoy segura de que Sasuke se va a volver loco por ti.

Admito que tenía mis dudas cuando me sugeriste que le pidiera a Sasuke que cuidara de ti en Konoha porque, francamente, esperaba que te hubieras olvidado de él. También confiaba en que, cuando volvieras a verlo, te darías cuenta de que estabas enamorada de un sueño. Pero veo que sigues tan loca por él como siempre.

Por ahora, lo estás haciendo muy bien. Hacer que te llevara a bailar y que ahora estén más tiempo solos ya que Ino ha decidido ser celestina ha sido muy buena idea (la pobre Ino siempre ha sido encantadora), aunque no me parece bien que le hayas mentido sobre Rock.

Por cierto, Rock vino por aquí hace un par de días. Parece un chico estupendo y me contó su teoría de que estabas enamorada de alguien desde hacía mucho tiempo, así que le dije quién era. Descuida, juró que no dirá nada y le aseguré que Sasuke no tenía ni idea, así que no se lo dirá. Aunque creo que seguirá luchando hasta que, por lo menos, cenes con él y se lo confirmes cara a cara.

Llámame pronto y cuéntame cómo estás. Estoy deseando ser la dama de honor en tu boda. Sólo espero que Sasuke no vuelva a hacerte daño.

Lentamente, Sasuke cerró la laptop, sintiendo como si se hubiera quedado sin aire. Era una conspiración y él era la víctima. Todo lo que Sakura había hecho desde que llegó a Konoha había tenido un solo objetivo: ponerle un anillo en la nariz para llevarlo al altar, mientras Iris e Ino actuaban como damas de honor. Y él que anoche se había sentido culpable.

Qué rápidamente se había sentido atraído hacia ella, cuánta ternura había sentido, qué encantadora había sido Sakura. Y él lo había creído todo. De repente, se sintió tan furioso que no podía disimularlo. Alzó la mirada y miró no solo a su rubio amigo si no al resto de la familia quien en ese momento entraba.

— ¿Qué te pasa? —preguntó Naruto.

— Es una conspiración —explicó Sasuke—. Sakura me ha puesto una trampa.

— ¿Acabas de darte cuenta?

Sasuke se volvió para mirar a su amigo.

— ¿ lo sabías?

— Supe que Sakura estaba loca por ti media hora después de conocerla. Y creo que Ino tardó menos.

— Como diez minutos o así —Respondió la rubia.

— Mis amigos —dijo Sasuke con amargura.

—Una noche, Sakura me lo contó todo. Que se había enamorado de ti con quince años, pero que tú sólo tenías ojos para su hermana.

— Entonces, yo tenía razón. Ella intentaba apartarme de Iris…

— Si Iris hubiera estado enamorada de ti, Sakura no hubiera podido separaros.

— Vaya, veo que también te ha convencido a ti.

— Claro. Y yo prometí ayudarla. Ella es lo que necesitas para no convertirte en un viejo insoportable.

— ¿Estás diciendo que todas esas tonterías entre tú y ella no eran más que un numerito? ¿Cuándo salías con ella y la besuqueabas en la puerta, lo hacías por mí?

— Sakura no me hubiera besado por otra razón —admitió tristemente Naruto—. Te quiere a ti. No me preguntes por qué. Pero funcionó. No podías soportar verla en mis brazos.

— No podía soportar verla con un tipo indeseable como tú —corrigió él.

— No te engañes. Tenías celos, pero no ha servido de nada. Ni siquiera todos esos numeritos han conseguido que te des cuenta de que esa chica preciosa y encantadora está enamorada de ti y que tú eres un idiota por no quererla…

— ¿De qué estás hablando? Claro que la quiero.

—Entonces, ¿a qué esperas? Sakura está loca por ti. ¿Qué más quieres?

— Esa no es la… —la voz de Sasuke se perdió y se quedó mirando al techo. El mundo parecía estar girando sobre su eje. De repente, toda su confusión se deshacía y todo era sencillo y maravilloso. Sobre su cabeza estaba la luz del sol y a sus pies, el camino que llevaba a Sakura y su amor.

Y qué amor. Un amor que había durado años, sin esperanza, desde el otro lado del mundo, Sakura lo amaba. Sakura lo amaba.

Un segundo después, subía corriendo hasta su cuarto y aporreaba la puerta con insistencia.

— ¿Qué haces, tío?

Sasuke miró a su sobrina salir del cuarto continuo.

— Tengo que ver a Sakura urgentemente.

— Lo siento, se ha ido. —Contestó Asuka.

— ¿Te dijo a qué hora volverá?

— No va a volver.

— ¿Cómo? —preguntó él, mirándola sin entender.

— Se ha ido. Anoche. Y se ha ido para siempre. Estaba muy triste. ¿No serás tú el tonto por el que estaba triste?

— Sí —contestó él—. Yo soy ese tonto. Por favor, dime dónde ha ido.

— No lo sé. Me despertó para despedirse de mí y dijo algo sobre cruzar el océano. No le he dicho a nadie, ni siquiera a papá y mamá cuando vinieron a despedirse antes de ir al trabajo.

Sasuke no pudo evitar una sonrisa. Esa era su Sakura y sus dramatismos.

— Pero tiene que haber dicho algo más.

— No. Sólo que iba a cruzar el océano —contestó Asuka, mirándolo con disgusto—. Y el océano es muy grande —añadió— Más te vale que Tía Sakura vuelva o no te volveré a hablar —Terminó cerrando la puerta de su habitación de un porrazo.

Cuando volvió a bajar a se encontró con su familia en la puerta.

— ¿Ya lo han resuelto? —Preguntó Mikoto.

— No está —explicó Sasuke, frenético—. Se ha marchado y Asuka dijo que le comentó algo sobre el extranjero.

— No te pongas nervioso. Seguramente habrá vuelto a Montreal, así que puedes ir tras ella. —Dijo Naruto pasando su brazo sobre los hombros de su esposa— Tenemos que ir a nuestra luna de miel aunque no sé si posponerlo. Pareces un hombre en crisis.

— Y nosotros daremos la vuelta por el pueblo, antes de irnos. ¿Deberíamos quedarnos? —Preguntó Ten-Ten.

— No, estoy bien —dijo Sasuke, intentando controlarse—. Tienen razón sobre lo de Montreal. Si ella intentara ponerse en contacto alguien, díganle que… que… ¡maldita sea!

— Se lo diremos —dijo Hinata, mirándolo con pena. — Por cierto, Ino sigue en la casa. Los alcanzará luego.

En cuanto se fueron, Sasuke empezó a llamar a las diferentes compañías aéreas con vuelos a Montreal, pero las listas de pasajeros eran confidenciales y no había manera de convencerlos de que le informaran. Por fin, colgó el teléfono de golpe y se sentó con la cabeza entre las manos. Cuando la levantó, Ino estaba poniendo una taza de café frente a él.

— Supongo que ya te has enterado.

— Sé que Sakura lo está pasando muy mal, pero no me ha dado detalles.

— ¿Has hablado con ella?

— Me fue a ver a mi habitación anoche, pero no dijo nada de Montreal. De hecho, ni siquiera me dijo que fuera a marcharse.

— ¿Qué te dijo? —preguntó Sasuke ansiosamente.

— Sólo que por fin había aceptado que nunca podrías amarla porque seguías enamorado de Iris.

— ¡Eso no es verdad!

— Eso es lo que yo le dije, pero me parece que no me hizo caso. Creo que había estado llorando.

— Ino, ¿qué voy a hacer? Estoy llamando a todas las compañías aéreas, pero no consigo que me den la lista de pasajeros.

— Claro que no. Estas cosas se consiguen con mano izquierda. Toma, llama a Shikamaru Nara. Es un investigador privado amigo mío. Y me debe un favor.

Shikamaru estuvo encantado de poder ayudarlo, pero cuando volvió a llamarlo media hora más tarde, seguía sin saber nada. El nombre de Sakura no estaba en la lista de pasajeros a Montreal ni a ninguna otra parte. Shikamaru se negó a presentarle la factura, dejando a Sasuke preguntándose qué era lo que podía deberle a Ino.

— Ino —dijo, con admiración—. Me parece que no sé nada sobre ti.

— Sasuke, querido, nunca te has enterado de nada. Por eso estás en este lío. Llama a Iris, quizás ya se habrá comunicado con ella.

Pero Iris tampoco sabía dónde podía estar Sakura y estaba furiosa con él.

— No me culparás por no haberme enamorado de Sakura cuando tenía quince años o menos —protestó él.

— Claro que no. Sólo era una niña.

— Pues claro.

— Pero no es culpa suya que pareciera el palo de una escoba.

— No era por su aspecto. Era porque siempre estaba atacándome.

— Lo hacía para llamar tu atención. —Contestó, afirmándole la verdad de todo lo que Sakura le había dicho anoche— Una vez me dijo que cuando estabas enfadado con ella, al menos la mirabas. Mientras vivía en Montreal me pedía fotografías tuyas. Yo pensé que se habría olvidado de ti, pero no ha sido así. Cuando volvió y la vi tan guapa y tan estupenda, pensé que se fijaría en otro hombre, pero sigue enamorada de ti.

— Pero tú me has engañado —dijo Sasuke—. Me pediste que cuidara de ella.

— Fue idea de Sakura —explicó Iris tranquilamente.

Sasuke se quedaba helado ante la perfidia de aquellas mujeres

— Se supone que tenías que cuidar de ella y ahora está en alguna parte sola y triste. Y eso es culpa tuya. ¿Cómo es posible que no te dieras cuenta de que estaba enamorada?

— Porque siempre he creído que yo estaba enamorado de ti —dijo él, por fin.

— Sasuke, no seas absurdo. Nunca estuviste realmente enamorado de mí. Te gustaba adorarme desde lejos, sin comprometerte. Cuándo te enfrentas con una mujer de carne y hueso que te quiere, te apartas. Si le pasa algo a Sakura, tú serás el responsable —añadió ella, antes de colgar, dejando a Sasuke mirando el teléfono, estupefacto.

— ¿Por qué todo el mundo insiste en que es culpa mía?

— Porque es culpa tuya —dijo Ino—. Todos hemos intentado ayudarte a ver la luz.

— Ah, sí, claro, tú también estabas en la conspiración, es verdad.

— Bueno, yo hice un pequeño papel. Me fui del apartamento para que Sakura y tú estuvieran solos, arreglé lo de tu celular apagado y mantuve a Karin alejada. Sakura te hacía feliz, Sasuke, y eso te convertía en un hombre mejor. Te reías, te animabas, incluso hacías bromas. Está claro que es la chica para ti. Todos tus amigos hemos estado intentando ayudarte y tú vas y lo estropeas. —Terminó de decir para agarrar su bolso y salir de la casa.


X.

La casa parecía extrañamente silenciosa aquella noche. Había estado silencioso cuando Sakura se había ido, pero era diferente. Entonces no sabía lo que había perdido. En aquel momento lo sabía bien. Amaba a Sakura, más que eso, la adoraba. Ella le había abierto a la vida y había llenado su mundo de alegría. ¿Y cómo le había devuelto aquellos maravillosos regalos? Rompiendo su corazón y haciendo que se marchara. Quizá en aquel momento no tenía un techo bajo el que guarecerse.

La acusación de Iris de que él sólo quería adorarla de lejos sin tener que comprometerse le había dolido. ¿Realmente él era así?, se preguntaba.

Recordaba algo que Naruto había dicho cuando le había hablado de Iris: «Entonces, esa es tu excusa para evitar los compromisos. Una excusa muy conveniente, desde luego».

¿Habría sido esa fidelidad a Iris una manera de no comprometerse de verdad con nadie? ¿O había estado esperando inconscientemente que Sakura creciera? Le gustaría creer eso último, porque lo haría sentirse mejor sobre sí mismo. En aquel momento, se sentía como un canalla.

Aún cuando todos ya estaban durmiendo y a sabiendas que tendría que levantarse muy temprano para el viaje de regreso a Konoha, estuvo despierto durante horas y, cuando estaba empezando a quedarse dormido, un ruido lo despertó. No podía oír nada, pero algo en la cualidad del silencio le decía que no estaba solo.

Entonces escuchó un sonido ahogado en la otra habitación y saltó de la cama sin hacer ruido. Quizás Asuka se había levantado, se decía. Silenciosamente, abrió la puerta y salió al pasillo. En la habitación de Sakura, podía ver una sombra recortada contra la ventana.

La idea de que un ladrón estuviera en el sitio en el que ella había dormido hizo que la sangre se le subiera a la cabeza y se lanzó sobre la sombra con todas sus fuerzas. Era más pequeño de lo que esperaba, pero luchaba vigorosamente y casi le dejó sin aliento. Intentaba sujetarle los brazos a los lados, pero en ese momento, el hombre dio un tirón y los dos cayeron sobre la cama.

— ¡Ahora! —Exclamó Sasuke, buscando el interruptor de la lámpara—. Espero que tenga una explicación… —Sasuke no pudo terminar la frase.

— Hola, Sasuke.

— ¿Sakura? ¿Qué demonios…? —empezó a decir. Después, olvidándose de todo, la tomó en sus brazos y la apretó fuerte contra él—. Oh, Sakura, Sakura —murmuró. Ella le devolvió el abrazo sin palabras y él la besó una y otra vez, como para convencerse a sí mismo de que estaba realmente a su lado—. Me estaba volviendo loco de preocupación por ti. ¿Qué pretendías asustándome así? Creí que eras un ladrón y podría haberte hecho daño.

— Más bien, yo podría haberte hecho daño. Estaba ganando la pelea.

— ¡En tus sueños!

Se quedaron mirándose el uno al otro, pero Sasuke no la soltaba y ella no intentaba apartarse.

— Sakura, ¿dónde has estado? Te he buscado por todas partes. Creí que no volverías nunca.

— Y me he ido.

— De eso nada —dijo él, apretándola más fuerte.

— Quería entrar y salir rápidamente sin que nadie se diera cuenta. En realidad, no estoy aquí.

— A mí me pareces muy real, pero quizá sea mejor que me asegure —dijo él, besándola de nuevo, fiera, posesivamente, hablándole de su amor sin palabras. Sakura lo besaba con la misma pasión—. Claro que estás aquí —añadió él, con voz ronca—. Y vas a quedarte aquí para siempre.

— Sasuke, no puedo…

— ¿Has checado últimamente tu corre?

— No.

— Deberías. Hay un e-mail de Iris para ti. Empieza diciendo: Querido Sasuke. La mía empezaba diciendo: Querida Sakura.

— ¿Has leído una e-mail dirigido a mí?

— El e-mail estaba en mi bandeja y no me di cuenta hasta que era demasiado tarde. Pero no hubiera dejado de leerla por nada del mundo.

— ¿Qué decía? —preguntó Sakura, nerviosa.

— Puedes leerla tú misma —dijo Sasuke, yendo a su habitación y volviendo con su laptop. Cuando Sakura la leyó, dejó caer sobre la cama la computadora. No se atrevía a mirarlo a los ojos—. Bueno, ¿es cierto?

Sakura asintió.

— Al principio, parecía una buena idea. Pensé que, como había cambiado tanto, empezaría a gustarte. O al menos, que despertaría tu interés.

— Y mientras tanto actuabas como si yo fuera el enemigo público número uno…

— Yo hacía todo lo que podía para alejarte de Iris, te lo expliqué anoche, quería de vuelta al Sasuke que me conoció primero. Cuando estaba en Canadá, le pedía a mi hermana que me hablara de ti y cuando me dijo que no te habías casado, pensé que… Pero cuando volví, me di cuenta de que seguías enamorado de ella.

— Iris se me ha olvidado hace tiempo —dijo él suavemente—. He tardado mucho tiempo en darme cuenta, pero ahora sé de quién estoy enamorado.

— Oh, Sasuke, ¿cuándo lo has sabido?

— Empecé a darme cuenta cuando encontramos a aquella niña perdida y vi lo grande que era tu corazón. O quizá siempre lo he sabido. Me decía a mí mismo que te traía aquí y no me separaba para alejarte de Rock, pero en realidad quería estar a solas contigo. Entonces Rock me habló de ese hombre del que supuestamente estabas enamorada y me sentí celoso y destrozado porque quería que me quisieras a mí. Y cuando hicimos el amor, creí que lo había conseguido.

— ¿Por qué no me lo dijiste?

— Iba a hacerlo a la mañana siguiente, pero tú no me dejaste. Creí que estabas enfadada conmigo porque amabas a otro hombre. Si no era eso, ¿por qué lo estabas?

— Hablas en sueños, Sasuke. Y te oí repetir el nombre de Iris —dijo ella, con voz trémula.

Sasuke se quedó mirándola, sorprendido. Entonces, recordó algo.

— Ya recuerdo. Pensaba en Iris, pero no porque la amase. Creo que le estaba diciendo adiós porque me había dado cuenta de que estaba enamorado de ti.

— No lo sabía —dijo ella, mirándolo a los ojos—. Creí que te sentías culpable por haberla traicionado. Había sido tan maravilloso hacer el amor contigo que cuando oí que repetías su nombre, pensé… —pero no podía terminar la frase.

— Nunca volveré a hacerte daño, Sakura —dijo él, apretándola entre sus brazos—. Cuando volvimos de la casita de invitados, pensé que me odiabas y no podía soportarlo.

— No podría odiarte, Sasuke. Te quiero. Siempre te he querido. Desde anoche, cuando al fin te recordé las cosas, decidí que tenía que marcharme e intentar olvidarte. Pero no podía. Seguía recordando los últimos días contigo en la playa, en el pueblo, en todos lugares. No podía pensar en otra cosa y cuando hablábamos me dolía tanto que no fuera como yo esperaba que sólo podía atacarte.

— Como en los viejos tiempos —sonrió él—. ¿Dejaremos algún día de pelearnos, Sakura? ¿O, cuando seamos ancianitos y estemos rodeados de nietos seguirás metiéndote conmigo?

— Por supuesto que sí. Te lo mereces. Ayer en la mañana, cuando me hablaste en la cocina, creí que habías empezado a entender, pero de repente te pusiste a hablar sobre mi parecido con Iris…

— Es que lo tienen. Y me di cuenta de lo que era. Me había enamorado de las dos a primera vista. Había tenido esa sensación la primera vez que nos vimos en la estación y he estado dándole vueltas a la cabeza desde entonces. Y, de repente, me di cuenta de lo que era. Intenté decírtelo, pero tú no quisiste escucharme.

— Creí que nunca podrías amarme. Pensaba irme de Londres y no volver a verte nunca.

— Y yo he estado intentando encontrarte en las listas de pasajeros de todas las compañías aéreas.

— Fui al aeropuerto, pensando en tomar el primer avión, fuera donde fuera —rió ella.

— ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

— Me di cuenta de que se me había olvidado el pasaporte. Me lo había dejado en el cajón de la mesilla —señaló ella—. Por eso tenía que volver.

— ¿Se te había olvidado el pasaporte? —repitió Sasuke, incrédulo.

— Ya me conoces. Siempre pierdo las cosas. No puedes casarte conmigo, Sasuke. Tu vida se convertiría en un caos.

— Será un caos maravilloso —dijo él, mirándola con ternura—. Saliste a explorar el mundo y se te olvidó el pasaporte —sonrió, acariciando sus labios.

— Le podría pasar a cualquiera —dijo ella con dignidad.

De repente, la risa que Sasuke había guardado dentro de sí, estalló en ese momento y la rodeó con sus brazos, feliz.

— No, cariño. Sólo puede pasarle a mi preciosa, impredecible Sakura, mi irritante, adorable Sakura.

Cuando el beso terminó, Sakura lo miró con infinita ternura.

— Ahora que estamos en confesiones, creo que tengo que contarte hasta donde llegó mi nivel de obsesión por ti.

— ¿Debería tener miedo?

— No creo. Solo que, cuando tuve edad suficiente, quise hacer algo que siempre me recordara lo que sentía por ti. ¿Recuerdas el tatuaje que tengo en la espalda?

— Siempre me pregunté el significado.

— La luna, es por el día que nos conocimos. Una S es de Sasuke y otra es de Sakura.

El pelinegro enterró su cabeza en el hueco de su cuello y la apretó contra si.

— Te amo, te amaré por siempre. Bésame, Sakura. Bésame y quiéreme para siempre.

— Para siempre se me hace muy corto, ¿Qué te parece para toda la eternidad...?

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Fin del último capítulo.

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X.x.X

Y hemos llegado a la culminación (Con casi 20 páginas ¡Uf!). Muchos pleitos, confusiones y huidas tipo "Novia fugitiva" pero al final, las cosas tienen su explicación. ¿Qué les ha parecido? Espero les haya gustado.

Antes del jueves les tendré el epilogo y les traeré un pequeño resumen de las historias (o al menos las ideas) que tengo empolvadas en mi carpeta de FanFics.

Mil gracias a los que me han seguido hasta el momento y a los que le han puesto "me gusta" a mi página en Facebook.

Nos vemos en unos días.

¿Ya están listos para el fin del mundo?

:D

Dios los bendiga.

Mi página en Facebook: /MissHotnuts

Un review es una sonrisa.

¿Me sonreirías?

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