-Canadá-dice a modo de saludo el escocés.
-¿Necesitas algo?-pregunta tímidamente el canadiense.
-Nada en especial. Sólo quería saludarte.
Matthew se sonrojó levemente. No sabía que decirle a Scott. Ambos se llevaban bien años atrás, aunque ahora llevaban tiempo sin hablarse demasiado. No era que Escocia le cayera mal… pero se quedaba sin palabras ante la presencia del pelirrojo.
Se había formado un incómodo silencio entre ambos. Canadá miraba hacia abajo mientras jugaba con el dobladillo de su chaqueta. Kirkland se aflojó un poco la corbata.
-¿Quieres ir a tomar algo?-preguntó el mayor. El otro negó con la cabeza, algo apenado.
-Lo siento, pero hoy debo llegar a casa rápido.
Scott maldijo internamente.
-¿En otra ocasión?-preguntó vergonzoso Canadá.
-En otra ocasión será-aseguró Escocia, extendiendo su mano. El rubio la estrechó.
La mano del canadiense era tibia y un poco más pequeña que la de Scott. Este último lamentó haberse puesto guantes.
-Hasta otra- se despidió Canadá. El pelirrojo lo vio alejarse. Suspiró derrotado. Al menos le había hablado. Era algo.
Sacó un cigarrillo y lo encendió. Contempló el húmedo paisaje inglés. Pequeñas gotas de agua caían. Cerró los ojos, recordando con nostalgia esos momentos de adolescente en los cuáles él visitaba la casa de Arthur para cuidar de Canadá, ya que el rubio debía atender asuntos con su jefe y con el pequeño Estados Unidos.
El pequeño Williams siempre estaba ahí, algo solitario, dado que su hermano mayor se había ido con Inglaterra. El más pequeño, aquel que tenía un extraño mechón enrulado escapando de su cabeza, estiraba el cuello y habría sus ojitos azules emocionado al ver a aquel escocés pelirrojo sonriéndole amablemente. Scott se agachaba y pasaba una mano por el pelo rubio de la ex-colonia francesa. Pasaban la tarde juntos, y cuando Arthur volvía a casa, se encontraba con un escocés dormido en el sofá, abrazando a la pequeña colonia, que también dormía. Claro que esto no duraba mucho, ya que Alfred comenzaba a gritar emocionado acerca de unos cuantos dulces que Inglaterra había comprado para él. Entonces, después de la "hora del té", Escocia se despedía de su hermano menor, del hiperactivo americano, y por último, del rubio más pequeño. Le da un beso en la frente y se va hacia su casa. El de cejas más gruesas lo mira con reproche. El mayor le saca la lengua y se dirige a la puerta. Le dedica una última sonrisa a Matthew. Espera volver a visitarlo pronto.
Escocia tenía los ojos cerrados. No se había dado cuenta de que empezó a llover con más fuerza. Tampoco que el cigarrillo se le estaba a punto de acabar. Sólo extrañaba tener a Matthew con él. Lo adoraba. Tal vez incluso eso fuera amor. No debía tener problemas ahora que Canadá había crecido. Aún así, el menor seguía siendo la misma persona de siempre.
Eso hacía que Scott lo quisiera todavía más.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por alguien.
-Eh, parece que alguien no se ha dado cuenta de que está lloviendo como nunca.
Escocia gira y ve a su hermano menor, Irlanda, sonriendo divertido. A su lado, Gales está sosteniendo un paraguas que tapa a ambos. Inglaterra se encuentra un poco más allá, él solo, mirando ceñudo al mayor de todos.
El de cabello rojo se percata de que tiene la ropa empapada. Y que tiene frío. Va a donde Arthur y le quita el paraguas. Inglaterra protesta. El más alto los tapa a ambos. El inglés al parecer se sorprende. Scott mira al rubio con una sonrisa burlona. Las risas de Irlanda y la expresión divertida de Gales completan la escena familiar. Los cuatro van a casa de Inglaterra.
Al llegar a la gran casa de Inglaterra, Escocia va directo a buscar whisky donde sea. No encuentra. Irlanda saca un par de cervezas de quién sabe dónde, y le tiende una a su hermano mayor. No era lo que Scott más deseaba en ese momento, pero era algo. Los cuatro están sentados en la sala de Arthur. El más alto no sabe que pasó para que terminaran todos allí. Hasta hace poco tiempo él ni siquiera le dirigía la palabra a Inglaterra.
-Creo que tienes que explicarnos algo, brother-comenzó Gales, rompiendo el silencio. Miraba fijamente a Escocia, al igual que los demás. El aludido bebió un trago de su bebida y le contesta al castaño.
-No tengo nada que explicar.
-Mentiroso. Liaaaaaar. -canturrea Irlanda entrecerrando los ojos. Scott lo mira enojado.
-¿Qué hacías entonces allí afuera en la lluvia, cerrando los ojos con esa expresión de sufrimiento en tu rostro, como si England te quitara todos tus territorios y te obligara a dejar de tomar alcohol?- recitó Gales.
-Exagerando un poco, igual que siempre-le dijo el escocés con un tono amargo. No era necesario todo eso, el mayor no estaba precisamente feliz, pero tampoco era para tanto.
-Dinos que te pasa-dijo Arthur, aunque luego desvió la vista de la de su hermano mayor. No quería que el pelirrojo se dé cuenta de su preocupación.
-No me pasa nada. Estoy bien.
-Mentiroso-volvió a decir Irlanda maliciosamente.
-Por el amor de... No me sucede nada. Sólo estaba recordando el pasado. Nada más- Al decir esto, Escocia cavó su propia tumba.
-¿Qué parte del pasado? ¿Cuándo éramos pequeños?-insistió Gales.
-Tal vez.
-Entonces sí es eso. ¿Tiene que ver con nosotros o con alguien más?
-No te incumbe.
-Entonces tiene que ver con alguien más.
Maldito Gales y su ilógica pero acertada capacidad de deducción…
-¿No será Francia, verdad? –pregunta alarmado Inglaterra. Escocia arruga la nariz. En realidad, el francés había educado a Canadá también, por lo que estaban bastante relacionados…
-No creo que sea Francia-dijo Irlanda-déjame adivinar. ¿Inglaterra, Gales, Yo, los Nórdicos, Estados Unidos, Canadá, Holanda, España, Romano, Bélgica…?
-¿"…Holanda, España, Romano, Bélgica…"? ¿Y esos de dónde salieron?- pregunta Scott sorprendido, levantando una ceja. Irlanda sonríe diabólicamente.
-Ah. Pero no mencionaste a Canadá. ¿Lo ven chicos? Les dije que era Canadá~
-¿Qué?-preguntó Scott, tratando de no dar señales de alarma ante sus hermanos.
-Sí. Definitivamente se trata de Canadá-dijo Gales sonriendo mientras asentía con la cabeza.
Escocia los miró haciéndose el que no entendía nada. ¿Cómo se habían dado cuenta…?
Arthur sonrió por primera vez en toda la reunión. Una sonrisa realmente maliciosa. Luego miró a su hermano y le habló.
-Sabíamos que se trataba de Canadá.
-Te pusiste completamente melancólico después de hablar con él…-dijo Gales
-Si hubieras visto tu mirada en ese momento, so funny~-siguió Irlanda.
-Y no te olvides de tus reacciones cuando él era mi colonia-completó Inglaterra.
-¿Algo más?-cortó Escocia irritado.
-Nada. Por el momento-finalizó Arthur, sonriendo triunfante.
Un silencio se formó entre los cuatro hermanos. El mayor de todos estaba pasmado. No podía creer que alguien registró sus sentimientos.
-¿Y qué vas a hacer?-preguntó impacientemente Deian. Los otros dos miraron atentamente al escocés. El último se encogió de hombros. No sabía qué hacer en esa situación. Era algo complicado. El galés parecía haberle leído el pensamiento.
-¿Es porque ambos son hombres?-preguntó su hermano menor. El mayor negó con la cabeza en respuesta -¿Entonces?
Scott quedó callado. Deian lo miró impaciente. El otro le dirigió una mirada aburrida, pero el más pequeño insistía en silencio. Por eso el mayor suspiró derrotado y se acomodó su pendiente mientras contestaba.
-Es simple. No siente lo mismo.
Gales bufó, al parecer se esperaba algo más. Irlanda susurró "típico". Inglaterra simplemente rodó los ojos. Escocia los miró con cara de pocos amigos.
-¿Qué esperaban?-cuestionó irritado.
-No sé… algo más… ¿difícil de solucionar?-contestó Cian levantando los hombros.
-¿Te parece fácil de solucionar?-el pelirrojo comenzó a perder los estribos- ¿Te parece poco interesante? ¿Crees que es fácil para mí verlo pocas veces… y… apenas hablarle…. y que lo sientas más lejano que cualquier otra cosa?-hizo una pausa para tomar algo -¿No consideras difícil… que esa persona nunca corresponda tus sentimientos?
Los tres menores quedaron en silencio. Scott se levantó y marchó de allí con un sonoro portazo. Algo típico de película, un poco cliché, seguramente el escocés se arrepentiría de eso, pero en ese momento se encontraba sumamente impotente y enojado.
En la casa de Inglaterra, el trío restante se miró entre ellos. Inglaterra fue quien rompió el silencio.
-Creo que no sabe que Canadá le corresponde.
Sus dos hermanos asintieron. Escocia era demasiado cabezota.
…
Cuando vi que había capítulos nuevos en mis dos mangas favoritos, me puse feliz y se me subió la inspiración a la cabeza :D y terminé el capítulo antes de lo previsto. Por ahora les falta un poco de acción a los capítulos, pero ya se irán poniendo interesantes las cosas. Les dejo un adelanto, en el siguiente capítulo Escocia dará otro paso :) Deseémosle suerte! Y gracias a todos por sus reviews!
