Advertencias: Vocabulario informal. Es decir, puteadas xD. Cosas francesas. Muy francesas.

Canadá se quedó unos tres días con Escocia. Después de su charla, Scott llevó a Matthew a conocer los lugares más lindos de su ciudad. Incluso lo llevó a conocer a Nessie. El canadiense apenas podía verla, sólo por escasos segundos. Escocia se desesperaba y le decía que su mascota era completamente visible.

Dejando de lado ese dilema, pasaron los días recorriendo los paisajes del país del pelirrojo. A veces se encontraban con sus hermanos menores, pero no eran un gran problema. Por las noches dormían juntos, más que nada porque Scott prácticamente lo arrastraba hacia la cama.

El desliz de aquél día no volvió a repetirse. El escocés no dejaba que el canadiense fuera más allá de besos y caricias. Ni siquiera se dejó llevar aquella vez que estaban completamente solos en la cama de Escocia.

Scott jugaba con el cabello de Matthew, y completamente distraído, envolvió su dedo en el cierto rulo que sobresalía de la cabeza rubia. El menor no se explicó como había hecho para no gemir. El británico se lo enroscaba en el dedo, lo desenroscaba, lo movía, lo peinaba. Canadá iba a explotar. Se tapaba la boca con la mano y estaba completamente rojo. Comenzó a patalear y retorcerse, lo que hizo que el europeo se fijara en él. Scott no sabía que le pasaba, por lo que le quitó la mano de la boca. El rubio no quería. El pelirrojo forcejeaba para destaparle la boca. Finalmente, cuando lo hizo, el norteamericano se abalanzó como una fiera contra él, besándolo con una pasión tan repentina que descolocó completamente al mayor. Matthew lo sujetaba de la camisa, y aprovechó la descolocación del escocés para profundizar el beso. Escocia nunca había visto así a Canadá. Bueno, sí, pero casi siempre empezaban lento. Maldiciendo el momento en el cual agarró el rulo (que más tarde se enteraría que era la zona erógena del canadiense), rompió el beso haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad, y comenzó a tranquilizarlo.

Sí, el canadiense era como jugar con fuego. Podías salir quemado. O violado, algo que Scott no iba a permitir que pasara... por el momento.

Pero Matthew volvió a su país. Y sin embargo, después de pasar esos fantásticos días junto a él, cada uno tan especial a su manera, Escocia lo extrañaba mucho. Y una constante duda asaltaba su cabeza a cada rato.

¿Cuándo haría suyo al canadiense?

La verdad es que tenía ganas, pero al mismo tiempo un pequeño temor lo invadía. No quería lastimar al rubio ¿y si él era demasiado brusco y le hacía daño? Se moría de ganas de tener a Canadá diciendo su nombre entre gemidos. Simplemente no sabía que esperar. ¿Porqué no podía simplemente lanzarse a lo desconocido como en sus épocas piratas, aquellas en las cuáles nada importaba? El problema era que ahora estaba su querido Matthew, y lo último que quería era hacerle pasar un mal rato. "No parece importarle cuando se pone en modo francés" dijo una vocecita en su interior. Bueno, su vocecita interior tenía razón. Tal vez Canadá tenía las mismas (o más) ganas que él.

Suspiró. Debía hablar con alguien de ese tema, alguien que no sea Canadá.

Y por eso fue hacia la casa de Gales.

Golpeó la puerta de la casa del galés. Éste le abrió, con su pijama de ovejas todavía puesto.

-¿Qué significa esto?-preguntó el castaño, algo confundido por hecho de a su hermano mayor parado en la puerta.

-Lo mismo te pregunto a ti, ¿Por qué el pijama de ovejas si casi es mediodía?

-Ah, es que anoche tuve fiesta descontrolada hasta el amanecer con mis friends.

-No sabía que tenías amigos.

-Tú cállate. Me refiero a Australia, Nueva Zelanda y Corea.

-No sabía que te llevabas con ellos.

-Todos los días se aprende algo nuevo-Deian hizo una pausa-Ahora dime, ¿qué te trae por aquí?

-Hazme pasar y te cuento-dijo el pelirrojo. Gales lo hizo pasar y ambos tomaron asiento en la sala –Necesito tu… consejo, opinión, comentario, o lo que sea. Con respecto a cierto tema.

-¿Cierto tema? Oh dios, ¡no me digas que le fuiste infiel a Canadá!

-¡No es eso! ¿Cómo se te puede ocurrir algo así? No se trata de eso. Es que… bueno, es difícil decirlo.

-Pues… para algo se inventaron las palabras-Escocia lo fulminó con la mirada-Bueno, me callo.

-Se trata de Canadá-Gales le hizo una seña para que siguiera-Verás… es que… no hemos tenido nuestra primera vez.

-¿Te refieres al sexo?

-Err… sí.

-Bueno… no le veo el problema.

-No quiero hacerle daño.

-Siempre dolerá un poco. Pero lo van a disfrutar los dos.

-¿Cómo es que estás tan seguro?

-No estoy autorizado a dar más información. Pero, si no te satisface mi consejo, ve a hablar con Inglaterra.

-La verdad que no me alcanza. Y no pienso ir con Arthur, me relatará sus noches apasionadas con Estados Unidos.

-Sabes que tiene tacto para esas cosas. Ve a hablar con él.

-De acuerdo-Escocia se dispuso a irse, pero Deian le llamó la atención antes de que cerrara la puerta.

-¿Sabes que te satisface?-Scott se volvió hacia su hermano -¡Canadá!

El pelirrojo caminó despotricando contra su hermano menor, hasta que llegó a la elegante casa de su hermano inglés. Golpeó la puerta. El rubio de cejar gruesas abrió, con una humeante taza de té en su mano.

-¿Scotland?

-Quiero un consejo-dijo el pelirrojo. El caballero inglés lo hizo pasar. El escocés tomó asiento y fue directo al grano –Es sobre Canadá…

-¡Lo engañaste!

-Que no, carajo. Tendré sexo con Canadá por primera vez. No quiero lastimarlo-Arthur lo miró atónito.

-Esto es incómodo-dijo el rubio.

-¿Sabes? Te daría un premio por decir lo obvio.

-Shut up-gruñó el inglés –Bueno, Alfred y yo…

-Oh no. Sabía que comenzarías a relatarme tus cochinadas con todos los detalles incluidos.

-¿Por quién me tomas? Yo no soy Francia. Sólo te iba a decir que América y yo simplemente nos dejamos llevar.

-No sé si sabes, pero no hace falta ser listo para saber eso. Quiero algo más tranquilizante que un simple "Dolerá, pero lo disfrutará" o que un "Déjate llevar". A diferencia de ustedes, par de pervertidos, yo me preocupo por el bienestar de mi pareja.

-Oh, así que ya son pareja. Qué conmovedor. Oye, ¿a qué te refieres con un par…?-pero Inglaterra no pudo terminar, ya que Escocia salió a toda velocidad de la casa.

El pelirrojo no sabía con quien más hablar. ¿Irlanda? Era su hermano menor. Es decir, Gales e Inglaterra también lo eran, pero él siempre vio a Cian como el más niño de todos. ¿Francia? Se llevaban bien, pero no lo convencía. No le quedaban muchas opciones. No era una persona muy sociable. No lo hablaría con Canadá, ya que necesitaba la opinión de alguien ajeno a la relación. Y menos con Estados Unidos. Su respuesta sería peor que la de Arthur.

Derrotado, enfiló hacia la casa de Irlanda. Fue hasta allí, pero el irlandés no se encontraba. Seguramente habría ido a su bar favorito, a dos cuadras. Maldiciendo a su hermano por querer tomar alcohol a esas horas del mediodía, fue hasta ahí. No tardó en llegar, y vio la cabeza naranja de su hermano, con una cerveza, aparentemente hablando solo. Bueno, conociendo a Cian, estaría hablando con un leprechaum (O enanos millonarios, como decía mucha gente).

Por favorrrrrrr, revélame tu secreto!-decía Cian con voz desesperada. Scott le tocó el hombro para llamar su atención –Ah, hola Scott…. ¡oh no, ha escapado! Espero que estés feliz…

-Necesito tu consejo-Irlanda casi se atragantó con la cerveza al escuchar eso saliendo de los labios de su hermano.

-¿Mi consejo? Oh dios, primero un leprechaum y ahora esto.

-Sé serio. Es algo importante para mí. Tiene que ver con Canadá.

-Oh dios, ¿le pusiste los cuernos a Canadá?

-¿Porqué todos piensan que lo engañé?

-Intuición británica familiar.

-¿Qué mier…? Bueno, no importa. Es que… voy a tener mi primera vez con él, y no quiero hacerlo sentir mal.

-¡Sabía que eras virgen!

-Yo nunca dije que fuera virgen. Sólo digo que será la primera vez de nosotros dos.

-Y yo digo que si hubieras tenido sexo con anterioridad no te habrías rebajado a pedirle consejo a tu hermano menor. Pero tranquilo, guardaré el secreto.

-Gracias. Supongo.

-Por nada. Bueno, no sé, supongo que ya hablaste con Deian y Arthur antes, así que te habrán dicho los típicos clichés. Mira, seré directo. ¿Tú serás el macho dominante?

-Lo más probable.

-Entonces no te mentiré. A Canadá le dolerá como la puta madre. Se le van a caer las lágrimas de los ojos. Te enterrará las uñas hasta dejar marca. No lo penetres de una, porque sino pegará un grito que te dejará sordo, y ni aunque le metas una almohada en la boca se va a callar.

Escocia miró a su hermano entre espantado y perturbado. Espantado por la terrible verdad. Perturbado porque estaba seguro que Irlanda había pasado por eso. Había pasado por eso… con Francia.

-Pero eso es solo al principio. Después es precioso-le dijo el irlandés, intentando tranquilizarlo -¿Y sabes que es lo importante y lo que hace que sea lo mejor de todo?-Scott negó con la cabeza –Que lo hagas con la persona que amas.

El pelirrojo miró sorprendido a su hermano. No esperaba que Cian dijera algo así.

-Supongo que amas al francés-el menor asintió con la cabeza-Bueno… sólo espero que él lo haga de igual manera.

Cian sonrió. Su hermano no dejaría de preocuparse jamás.

-Gracias por el consejo-siguió Escocia-Pero necesito un punto de vista distinto.

Irlanda levantó la ceja ante eso.

-¿En qué sentido?-preguntó el de cabello naranja. Scott le hizo un gesto de que no se preocupara, y despidiéndose de lejos, se fue de ahí. Cian quedó mirando el lugar donde estaba parado anteriormente su hermano, se dijo para sí mismo "Tal vez fui demasiado directo".

El escocés demoró un rato, pero al final llegó a la casa de Francia. Sí, mandó todo su orgullo a la mierda, pero necesitaba la opinión de aquél que estaría en su lugar.

Cuando Francis vio a Scott por la ventana de su casa, automáticamente se dispuso a salir corriendo. Todavía no olvidaba la última vez que se vieron. Por eso en rubio se dispuso a huir por la puerta trasera, pero el escocés estaba preparado para eso, por lo que corrió hasta allí y tomó a Francia de la llamativa camisa antes de que se fuera de la casa.

-France…-comenzó Escocia –No creí que saldrías corriendo.

-¡Cállate! Comienzo a pensar que eres omnisciente.

-Estás completamente loco.

-El loco eres tú, que vienes junto con Angleterre a perturbar mi paz con tus acciones violentas.

-¿Acciones violentas? ¡Tú te violaste a mi hermano!

-Violación hubiera sido si lo hubiera forzado aunque él no quisiera. Y te aseguro que lo último que él hubiera querido era que yo parara de…

-Shut up!

-Por cierto, no me has dicho a que se debe el… honor, de tu visita.

-Oh, es cierto. Necesito tu… opinión-dijo el escocés, ya que no usaría ni loco el término "consejo".

-¿Sobre qué?

-La primera vez con tu pareja.

-¿Pero no acabas de pedirme que me calle?

-No me refiero a ti y a Irlanda.

-Mon dieu. ¿Me hablas se Matthieu y tú?-Escocia asintió con la cabeza-De todas formas, no veo el problema.

-No quiero lastimarlo.

-Le dolerá. Cuando lo hicimos, Irlanda…

-Sí, ya hable con él, me perturbó completamente, ahórrate los detalles.

-Pues, hay algo que hará todo más fácil.

-¿Qué cosa?

-¡El lubricante!

-De acuerdo.

-Comienza a tomar nota-le dijo Francia, tendiéndole una lapicera y un hoja-Yo, el país del amour, te enseñaré mis técnicas para que esa velada sea inolvidable para ambos, así como lo fue para tu hermano cuando comenzamos a…

-¡Dije que te ahorraras los detalles!-replicó Escocia, tomando la lapicera, y escribiendo "lubricante".

Así fue como, Scott Kirkland, pasó toda la tarde recibiendo los consejos románticos de parte de Francia.

El escocés debía reconocer, que el título país del amor no era tan falso como muchos creían.

Y aplicaría todo lo aprendido con su querido canadiense.

Bueno, espero que les haya gustado :3 Dentro de poco planeo el lemmon… pero no sé cómo quedará D:! O sea, quiero que quede bien, y la única vez que escribí algo así fue hace años y quedó todo soso xD. Pero supongo que si las escenas francesas de Matthew quedaron bien, no tendré mucho problema con el Lemmon. Espero sus reviews :D! (Por favor, denme ánimos para escribir lemmon en algún capítulo no muy lejano~).