Scott sonrió de lado, mientras acariciaba los cabellos dorados de Matthew. El canadiense se encontraba profundamente dormido encima de su pecho. Escocia se había acostumbrado fácilmente a ese tipo de situaciones. Y las adoraba. Nunca creyó que estaría así con alguna persona. Pero Canadá le había dado un vuelco a todo eso. Joder, ¡lo había enamorado completamente! Scott podía decir que amaba al norteamericano en cuerpo, alma y en lo que fuera. Amaba a ese rubio como persona y como nación.
-Dab~-murmuró el menor entre sueños. El pelirrojo apenas se percató de esa palabra ininteligible. Bastaba una pequeña acción como esa, y entonces sus ojos verdes ya estaban brillando mientras observaba al americano.
Matthew lo tenía completamente hipnotizado.
Sin embargo, no era un idiota babeante. Al menos, no la mayor parte del tiempo. A veces lo trataba con su sarcasmo y las burlas de siempre, pero no era sistemático, dado que jamás podría tratar a Canadá como trataba a los que no le caían bien… que incluía básicamente a todo el mundo. Matthew podía llegar a su fibra sensible con sólo mirarlo con esos ojos azules como zafiros.
El menor se removió entre los brazos de Scott para acomodarse mejor. El pelirrojo se acomodó mejor en el sofá de la sala del rubio. Bostezó profundamente. La televisión se encontraba encendida, y pasaba comerciales que le importaban poco y nada. Pero la imagen de uno de ellos atravesó su cabeza como un rayo. En ése se veía a una típica familia feliz sentada en la mesa.
Escocia le quedó dando vueltas al asunto. ¿El canadiense querría formar una familia? Es decir, obviamente no podría quedar embarazado, dado que ellos dos eran dos hombres. Además eran naciones, no podían adoptar un niño. Tenían demasiadas responsabilidades. Apenas podían verse ellos dos.
Pero no era el asunto de los hijos lo que había llamado la atención del escocés. Había sido más bien en el anillo que tenían los padres. Sí, anillos de boda. Tomó la mano del dormido canadiense, y se la puso enfrente de su cara. Se imaginó el dedo anular de Canadá, decorado con un anillo de compromiso. Sacudió la cabeza. No se casaría. Es decir, lo de ellos era formal, pero no tanto. Relativamente llevaban poco tiempo juntos. Aunque se conocían hacía siglos (literalmente). Él no necesitaba hacer una boda gigante para demostrarle al rubio que lo amaba más que a nada en el mundo.
¿No lo necesitaba, verdad?
Arrugó la nariz con desagrado. Porque, de verdad, le desagradaba en demasía la idea de una boda. No le gustaban ese tipo de cosas. Eran puras cursiladas. Aunque sabía que cierto cuñado francés suyo y buena parte de la población femenina discutirían ese punto hasta el fin del mundo.
Pero imaginarse a Matthew con un anillo que resaltara aún más la unión de ellos dos, era hermoso.
Y lo qué más le gustaba de todo eso, era la idea de una luna de miel.
Sin embargo, seguía sin gustarle la idea de la boda.
Estaba perdido en sus divagaciones, cuando el norteamericano comenzó a despertar.
-Ngh… ¿Scott?-murmuró refregándose los ojos.
-Matthew.
-¿Tengo algo en la mano?
El escocés se paralizó. Debía decirle eso a Canadá. Pero no podía caer con eso en ese momento.
-No sucede nada-mintió Scott –Es que tienes unas manos muy lindas-eso último fue dicho en serio. El americano se sonrojó levemente. Sospechaba que el mayor estaba pensando en algo serio, pero se dijo a sí mismo que luego lo averiguaría.
-Como digas-dijo Canadá con intenciones de que Escocia sepa que no creía mucho en su excusa –Debemos ir a visitar a Alfred. Ha dicho que quería vernos en su casa.
El pelirrojo suspiró con pesadez. No le gustaba la idea de tener que interrumpir sus momentos con su novio para ir a ver al molesto estadounidense. Aunque lo único que hiciera con Canadá sea hablar de estupideces, reírse, demostrarse amor, comer y dormir, le gustaba hacer eso con su canadiense.
Matthew tuvo que prácticamente arrastrar a Scott hacia el auto. Incluso cuando estaban adentro del auto, el británico quiso aprovechar para intentar meterle mano al norteamericano, aunque éste último lo evitó a toda costa. Sabía cómo terminaban esas no tan inocentes caricias de su novio, y no podía llegar tarde a la casa de su hermano mayor. Si algo le había enseñado Inglaterra, era que la puntualidad es lo más importante.
No tardaron en llegar a la casa de Estados Unidos. El norteamericano mayor los recibió con su buen humor habitual. Al pelirrojo le sorprendió ver a su hermano Arthur allí, con la mirada baja, las manos en los bolsillos de su abrigo, y sentado en un sillón, sonrojado a más no poder.
-England? ¿Qué estás haciendo aquí?-preguntó Escocia. Inglaterra balbuceó algo inentendible.
-Vamos, Iggy, diles-lo animó el estadounidense. El rubio británico negó con la cabeza. El pelirrojo fulminó al americano mayor con la mirada, por el uso del cariñoso diminutivo.
-No sé…-susurró el inglés –Mejor sería que se sienten.
Matthew y Scott se miraron entre sí. ¿Qué estaba pasando?
-Si no fuera porque eres hombre, te preguntaría si estás embarazado. ¿Qué está pasando?-preguntó el escocés. Alfred se rió ante la pregunta.
-¿Es que no adivinan?-preguntó el hiperactivo rubio, mientras alzaba las manos. Canadá y Escocia se lo quedaron mirando, mientras Inglaterra ocultaba su cara en un almohadón del sofá, aún sin quitar las manos de los bolsillos.
-¿Qué debemos adivinar?-siguió preguntando el mayor de los Kirkland.
-¡Lo tienes en frente de tus ojos!-exclamó el de ojos azules mientras daba saltitos. Su hermano menor simplemente intentaba encontrar alguna respuesta.
-¡No me doy cuenta, yankee! ¡Dilo de una vez!
-¡Adivina, cuñado!
-¡Qué no estoy adivinando nada, shit!
-¡Adivina~!
-¡Dilo de una maldita vez!
-¡Adivina!
-¡Dilo!
-¡Adivina!
-¡Dilo!
-¡Arthur y yo nos casamos!
-¡Dilo!
-¡Lo acabo de decir!
-¡Di…! ¿Eh?
Scott palideció al escuchar eso, mientras abría los ojos desmesuradamente. Alfred seguía con los brazos arriba, y esperaba futuras reacciones violentas de parte de su cuñado. Matthew parpadeaba un poco atónito. Y Arthur simplemente se tapaba aún más la cara con un almohadón.
Nadie reaccionaba.
El canadiense llevó la mirada hacia la mano de su hermano. Allí, había un anillo. Ahora entendía porque agitaba tanto los brazos cuando los quería hacer adivinar.
Y también entendía el porqué Inglaterra no se quitaba las manos de los bolsillos.
-Pues, ¡felicidades!-dijo Matthew, rompiendo el tenso silencio. Su hermano mayor le dio una sonrisa como agradecimiento. Los europeos seguían sin dar otra reacción.
-Thank you, bro.
El pelirrojo seguía viendo a su hermano menor como si fuera un extraterrestre. Sus ojos verdes viajaban del estadounidense hacia el inglés. Finalmente, apenas pudo murmuras algo por lo bajo.
-Tú… Arthur…
-Yo Arthur, tú Scott-dijo sarcásticamente el inglés, mientras apartaba su sonrojado rostro del almohadón. Sacó las manos de los bolsillos, y los presentes pudieron percibir el brillo de una pequeña joya en su dedo anular.
-Tú… estás loco-siguió murmurando Escocia. Canadá rodó los ojos, sabía que a su novio le costaría asimilarlo.
-¿Y cuándo será la boda?-preguntó el menor de los norteamericanos, algo entusiasmado.
-No lo sabemos muy bien. Pero será pronto-comentó Alfred, mientras comenzaba a charlar con su hermano acerca del evento, como si fueran dos mujeres chismosas. Los hermanos Kirkland se miraron.
-¿Lo saben Deian y Cian?-preguntó el escocés. Arthur negó con la cabeza -¿Y qué esperas para contarles?
-Quería que tú lo supieras primero. Además, debía preguntarte algo a solas.
-¿Qué?
-¿Tú cuándo vas a casarte con Canadá?
El mayor se quedó súbitamente callado. Inconscientemente, giró para ver al canadiense hablando con su hermano acerca de quién sabe qué cosas.
-Algún día. Pero por el momento, ¿en qué mierda estabas pensando cuando dijiste que sí, Inglaterra?
-Yo nunca dije sí.
-¿Eh? Pero si América te lo propuso a ti…
-Nunca dije eso.
El pelirrojo tardó unos instantes en asimilarlo.
-Tú… ¿tú le propusiste matrimonio a Estados Unidos?
-Sí.
-… ¿¡Quién mierda eres, y qué has hecho con mi hermano!?
….
Bueno, aquí termina. Perdón por la tardanza, pero dije que tardaría. Y este fic no da para más D: . Así que mi grandiosa persona (?) les deja el penúltimo capítulo. El próximo será el final, y será algo así como un epílogo. Espero que lo disfruten (: . Y de nuevo, mil disculpas por la tardanza!
