Escocia se admira en su espejo de toda la vida, de cuerpo completo y con un marco digno de dioses. La piel sigue siendo pálida, su altura lo enorgullece, sus cabellos rojos brillando y sus ojos verdes que miran con detenimiento la imagen.

Pero esta vez no se mira a él. Su mirada está fija en un chico rubio algo más bajo que él, con unos preciosos ojos azules tras unas gafas, y que sonríe con las mejillas algo sonrojadas. Se para y pasa una mano por los cabellos del escocés. Scott se deja hacer, y sujeta la otra mano. Siente contra su piel el anillo de compromiso que Matthew lleva puesto desde hace unos meses. No se han casado todavía, pero sabía que en cualquier momento se encontraría viéndose en ese mismo espejo, con un esmoquin, dispuesto a llevar al canadiense al altar.

Canadá mira la hora. Se está haciendo tarde, y por eso es que tironea la manga de su pareja para ir hacia la reunión de naciones. Sí, habían reanudado esas reuniones. Después de las fiestas y el invierno, volvían a la carga los discursos de Estados Unidos, las peleas de Inglaterra y Francia, y el aura asesina de Rusia.

El pelirrojo suspira. No quiere ir, prefiere quedarse como un narcisista observando lo bien que quedan ellos dos juntos. El rubio le acomoda la corbata, y el británico besa su frente. En unos minutos ya se encuentran camino a la reunión que se celebraría en casa de Inglaterra.

Arthur los mira con el ceño levemente fruncido al verlos entrar, pero no dice nada. Tampoco puede hacerlo, después de todo (y en contra de las cosas que Matthew le decía) había manejado como una bestia para llegar a tiempo a la reunión. Él le sacó la lengua al norteamericano y luego susurró "Puntualidad británica ante todo".

La reunión apenas empezaba, y Scott recordó el porqué no las soportaba. No veía la hora de irse de allí para fumar un cigarro o tomar un whisky. No veía la hora de llegar a su casa a cenar con el canadiense y abrazarlo hasta que sus mejillas quedaran con ese color rojo que el tanto amaba.

Mira a su alrededor. Inglaterra sigue con el ceño fruncido, esta vez diciendo que la idea de Alfred era la cosa más estúpida sobre la faz de la Tierra. Irlanda juega con su consola, pero sabe que le está pegando patadas por debajo de la mesa a cierto francés. Scott patearía a Francia, porque sabe que está intentando meterle mano a su no tan inocente hermano, pero recuerda la expresión de terror de Gales esas navidades y se resiste. Y hablando del castaño, estaba mirando a Nueva Zelanda, con una cara de póker. Pero el brillo de sus ojos lo delataba, y sabía que en su interior estaba babeando completamente.

Cualquiera diría que las cosas habían cambiado. Pero Scott se dio cuenta que las cosas no habían cambiado para nada.

Después de todo, esos momentos en que su mirada se encontraba con la de Matthew jamás cambiarían. La gente sigue sin ver a Canadá. Escocia sigue queriendo darle fin a la reunión. Y sus hermanos también siguen siendo lo mismo.

Matthew seguiría apartando la mirada siempre, completamente avergonzado, porque las mariposas que revolotean en su estómago cuando siente esa mirada esmeralda sobre él, hacen que flaquee y que no pueda sostener la mirada por más de tres segundos sin poder abalanzarse sobre el Kirkland mayor.

La reunión termina. La primera de las muchas que se vendrían. El pelirrojo se incorpora rápidamente y va corriendo hacia donde se encuentra el canadiense.

-Hola Scott-murmura el rubio algo sonrojado. Escocia recuerda cuando Canadá apenas podía llamarlo por su nombre de nación.

Y sonríe mientras lo besa, porque tal vez algunas cosas si cambiaron, pero el amor que sentía por él jamás podría hacerlo.

….

Gracias, gracias, mil gracias por todo! A todas ustedes que comentaron esta idea, que, oh dios, ¡iba a ser sólo un drabble! ¡Un drabble! Y terminó siendo mi historia más larga. Vuelvo a decirles gracias. Me imagino que habrán sentido un deja vú con respecto al primer capítulo xD pero tenía planeado finalizar así. No puse cuando Scott le pidió matrimonio a Matthew, pero algún día escribiré un drabble o algo sobre ellos. Ahora sólo quiero ponerle fin a esto. Mil gracias, nuevamente!