"En el mundo no existen las coincidencias...solo lo inevitable"
CAPITULO 2
Una nueva mañana llegaba y con ella un frio tan aterrador que a duras penas la chimenea más grande o la calefacción más potente pudiera aplacar. En el cuarto del inglés, este se recién levantaba, eran apenas las siete de la mañana pero su agenda se encontraba totalmente saturada hasta la tarde.
Con pereza y aun con el recuerdo reciente del sueño que tuvo, permaneció un rato mas en cama, reflexionando el porqué había soñado con el sujeto que había conocido la noche anterior –no es la primera vez que tengo sueños de esa índole con un hombre- se dijo para sí, recordando también que había tenido dos o tres amoríos con seres de su mismo sexo y aunque resultaron ser un poco más satisfactorios que sus amoríos con el género femenino, ninguno lograba hacerle sentir lo que el calificaba como "amor".
-levántate perezoso, nuestro padre quiere hablar con nosotros- se escucho desde el otro lado de la puerta la voz llena de molestia de su medio hermano.
Sin ánimos y aun con pereza, se quito las sabanas de encima y se puso de pie, sintiendo enseguida el frio calante y aun en pijama, se dirigió al despacho de su padre quien seguramente les quería dar su clásico discurso matutino.
Al llegar al despacho de su progenitor, un hombre serio de cabellos ya encanecidos, lo vio sentado sobre su mullido sillón de piel y a un lado, su medio hermano –Arthur my son- saludo el señor –solo quería recordarte que no debes faltar a la reunión con la familia Bonnefoy- casi suplico.
-esos eventos casi no me agradan padre- se quejo el chico –están llenos de personas superficiales- comento –además…-
-además es un buen lugar para que encuentres una adorable dama de sociedad adecuada para ti- complemento el señor, mirándolo severamente –sabes que me estoy haciendo viejo y comienzo a desesperarme Arthur, quiero que dejes de buscar amor entre las damas de clase media y emparéjate con alguien de tu mismo estatus- insistió.
-pero…- intento ir en contra de los deseos de su padre.
-¡pero nada Arthur Kirkland!- zanjó las protestas de su hijo menor –iras a esa fiesta con nosotros y te vas a divertir- ordeno –ahora vete, tengo cosas que discutir con tu hermano-.
El rubio abandono el despacho, murmurando improperios, su padre no le comprendía y para colmo tenía que asistir a esa fiesta llena de vanidades y gente engreída que solo le hablarían por mera conveniencia pero quien los podía culpar, el apellido Kirkland es sinónimo de riqueza, de una gran y prestigiosa familia de lores que fundaron su fortuna de la vida militar y el comercio.
Al llegar la noche, la familia Kirkland bajo de una lujosa limosina mientras una gran servidumbre proveniente de la familia Bonnefoy, les daba la bienvenida de la manera más calurosa posible. Los tres hombres se adentraron a la mansión de estilo barroco, encontrándose casi de inmediato rodeados por gente de su mismo estatus.
Dentro de la mansión, una fiesta de lo más elegante se encontraba en su auge, las mujeres vestían de hermosos vestidos largos y escotados de diferentes colores y estilos, coincidiendo en tan solo una cosa, en que todos eran de marca prestigiosa y caros y así como las mujeres, los hombres usaban elegantes trajes en colores oscuros y opacos. Arthur arrugo la nariz y frunció los labios mientras escuchaba las voces acentuadas y casi ridículas de aquellas personas, pareciendo que entre mas acentuadas fuesen sus voces, mas importantes eran.
-¡señor Bonnefoy!- se escucho la voz animada de su padre -¡tiempo sin verlo, muchas gracias por invitarnos a su fiesta!- agrego, estrechando en un abrazo varonil al patriarca de la sumamente importante familia francesa, familia que descendía de una rama muy alejada de la casa de Borbón y quienes en un futuro demasiado distante, podrían ser los próximos candidatos al trono francés.
El señor Bonnefoy, un sujeto de ojos azules y cabellos rubios poco encanecidos saludo con el mismo énfasis al padre del ingles –me alegro que haya podido asistir a mi fiesta, es un gran honor tenerlo presente a usted y a sus apreciados hijos- dijo sinceramente –y por cierto, quiero presentarle a mi hijo- dijo, girandose hacia de lado y extendiendo su brazo libre -Francis, ven para acá- ordeno.
El de ojos jade permaneciendo tras la espalda de su padre, vio como el dueño de la casa llamaba a alguien, al parecer quería presentarle a su hijo, un sujeto quien seguramente era pretencioso, presumido y arrogante, como todo un heredero al trono, sin embargo, sus pensamientos y prejuicios dieron un gran vuelco al ver de quien se trataba.
-mucho gusto, soy Francis Bonnefoy- saludo un joven de cabellos semi ondulados y de oscuros ojos azules.
El patriarca Kirkland estrecho la mano del joven y acercando a sus dos hijos, los presento ante el recién llegado –estos son mis hijos, Ian y Arthur Kirkland- señalo.
El corazón del joven Bonnefoy se detuvo por un instante al ver ante sus propios ojos al menor de los Kirkland e intentando actuar como si nada hubiese pasado, les regalo una gran sonrisa –bienvenidos a la fiesta, espero se diviertan- comento.
Tanto Arthur como Francis se sintieron engañados, los dos habían dado apellidos falsos y ocupaciones falsas, se habían mentido el uno al otro y la verdad les acababa de abofetear. Disculpándose con los presentes, ambos jóvenes se escabulleron, yéndose en diferentes direcciones.
Sentado en una de las bancas del hermosamente cuidado jardín, el inglés veía casi embelesado como el agua circulaba en la fuente que se encontraba a unos metros de distancia –pero que decepción- murmuro pesimistamente, el prospecto de amistad/romance que tenia, había resultado uno de los seres que tanto detestaba y eso lo hacía sentir pésimo.
-entonces Kirkland eh Jones- se escucho el afrancesado acento del hijo de los Bonnefoy.
-lo mismo para ti eh Williams- contra ataco sin siquiera voltearlo a ver.
El francés suspiro y tomo asiento junto a chico, viendo como descendía el agua de la fuente –tus razones has de tener para haberme mentido- comento –pero quién soy yo para juzgarte, te hice lo mismo- agrego, riéndose por lo chistoso que resultaba ser la situación.
El inglés asintió, estando de acuerdo con lo dicho por el francés –la única razón para ocultar mi apellido es para no verme mezclado en este tipo de cosas... las detesto- comento.
-eso es algo en lo que estoy totalmente de acuerdo contigo- menciono el otro, acomodándose tras la oreja un mechón rebelde de cabello –detesto que la gente me trate bien solo por saber quién soy, además le quita lo interesante al trabajo de ligar lindas damas si sabes a lo que me refiero- le guiño el ojo.
Kirkland ni se inmuto ante el gesto coqueto de su homologo -después de todo, no somos tan diferentes- sonrió, sintiéndose un poco mejor de saber la verdadera identidad de su reciente amigo –volvamos a empezar- dijo aun con la sonrisa y dirigiendo su atención al otro – Arthur Kirkland hijo de Lord Kirkland, recién graduado de Oxford- se presento.
-Francis Bonnefoy, descendiente lejano de la casa de Borbón, numero doscientos treinta en la línea sucesora al trono de Francia, playboy de tiempo completo- dijo con una sonrisa picara.
-eso explica porque tu cuenta es tan alta- comento el de ojos jade, soltando una pequeña risita, risita que le fue contagiada al otro.
Al finalizar de reír, se miraron a los ojos, sintiendo como una chispa se encendía en sus adentros, seguramente la chispa de la atracción que les indicaba que la persona que sus pupilas reflejaban sería algo indispensable para sus vidas de ahora en adelante.
Desviando sus miradas, perdieron contacto visual y aquella chispa rápidamente se apago –hay que regresar- dijo el inglés quien lucía un poco sonrojado y poniéndose rápidamente de pie, abandono el lugar, por su parte, el francés se quedo un rato mas parado y clavando su mirada en la espalda del otro, viendo como se adentraba a la mansión y se mezclaba con los presentes mientras un sentimiento muy grato le envolvía por completo.
Y con esto terminamos el capitulo 2. Muchas gracias por los comentarios porque indica que fue aceptada mi idea, realmente tenia miedo que nadie la aceptara y mas siendo mi primer FRUK. Las situaciones estan basadas en hechos reales (no mios claro esta) y nada mejor que esos dos para retratarlos. El romance y todo eso se dara con el tiempo y no esperen un clasico final FRUK lleno de sexo y todo eso, ya saben que no es mi estilo jejeje. Saludooooos.
