"No hagas nada hoy que comprometa tu mañana."


CAPITULO 5

Y después de tanto tiempo, ambos rubios experimentaban la hermosa relación en pareja, el inglés gozaba de ya una hermosa semana de salidas ininterrumpidas con una hermosa pelirroja proveniente de Irlanda quien llego a Cambridge por un trabajo como oficinista mientras que Francis lo hacía pero ya desde hacía dos semanas y media con una italiana que trabajaba como asistente en una editorial.

Desde la fiesta de la familia Kirkland y el inicio de sus citas, ambos dejaron de frecuentarse e inclusive de comunicarse vía celular. Los padres de ambos, al verlos que por fin estaban teniendo suerte en el amor, pensaban apresuradamente en un compromiso serio, una boda, una casa en una zona lujosa de Southampton o Birmingham, un puesto más elevado, inclusive nietos y que estos dejaran de aparentar algo que absolutamente no eran.

Eran apenas las nueve de la mañana, hacia un fresco de lo mas exquisito, ideal para dar un paseo el limosina o salir de día de campo con una comitiva pequeña de solo siete personas, en cambio, Ian veía desde la ventana de su habitación como su pequeño hermano salir de la casa y se dirigirse a pie hacia la gran puerta enrejada que se encontraba a casi cien metros de distancia –incluso en tu propio hogar no dejas de actuar como un simple hombre de clase media- se quejo, posteriormente se giro y salió de su habitación, tenía una junta con su padre en el despacho para discutir el futuro del que acababa de abandonar la casa en caso que este finalmente formalizara una unión.

Por otro lado, el francés ni siquiera llego a dormir a su casa, no lo hacía desde hacía tres días, estaba más ocupado pasando maravillosas horas y noches, sobre todo noches, con la hermosa italiana. Los dos yacían acostados en un King size, cubiertos bajo blancas sabanas y varias capas de cobertores; la chica jugaba con el pecho del otro mientras ronroneaba como gato mimado. Francis sonrió complacido, ya con ese día eran dos semanas y seis días, pronto tres semanas y ya se sentía que ella seria la mujer ideal para él.

-mon amour- le llamo, alzándole sutilmente el rostro, haciendo que lo mirara –lo he estado pensando y creo que deberíamos llevar a otro paso nuestra relación- dijo.

La italiana lo miro incrédula, parpadeando varias veces –tú te refieres a…-

-matrimonio, casarnos- completo el otro, sonriendo y tomando la mano de esta.

-yo… lo lamento mucho Francis…- respondió, girando su rostro, acomodándose mejor entre las sabanas –no estoy lista para el matrimonio, además nadie dijo que esta fuera una relación- se explico –ya sabes, solo diversión, nada de compromiso serio-.

Y como si un balde de agua helada le hubiese caído, la realidad lo golpeo de la manera más cruel posible para un enamorado empedernido como lo es el –comprendo amour- cerro sus ojos, disimulando la decepción que se reflejaba en estos. Ella sonrió y le beso la mejilla –eres demasiado lindo para mí, lo mejor sería no volvernos a frecuentar- declaro, dándole a entender que lo estaba cortando, estaba dándole fin a una relación que nunca existió y el francés sin más que decir, nuevamente fingió comprender, besándola por última vez y despidiéndose así de la que fue su mejor falsa relación hasta ahora.

En otro punto de la ciudad, Arthur se encontraba parado frente al gran edificio donde trabaja la chica con la que actualmente se encontraba saliendo, le tenía preparada una sorpresa; en su mano derecha yacía una caja rosa con un hermoso listón blanco, el contenido de esta era desconocido pero seguramente algo hermoso y costeable para un oficinista como supuestamente lo era él. Nervioso, se aclaro la garganta y con su saco en una mano y la caja en la otra, espero paciente a que esta abandonara el edificio.

-bu-buenas tardes- saludo, corriendo al encuentro con esta una vez que logro divisarla.

-ah, hola Arthur, no dijiste que vendrías- dijo ella con una sonrisa nerviosa.

El chico se rasco la nuca, el no era de ese tipo de personas que aparecían de la nada sin avisar siquiera sobre su presencia, pero la felicidad que ella le provocaba le hacía actuar así -perdona, error mío- se disculpo pero rápidamente se compuso, tenía que pedirle que sea su novia oficial –bu-bue-bueno, la razón por la que estoy aquí es p-po-porque mmm este de… bueno yo…- nuevamente empezaba a tartamudear.

-¿te está molestando hermosa?- se escucho una voz sumamente varonil, sacando al otro de su tartamudez. La chica negó con la cabeza, sonriéndole al sujeto que se acababa de mostrar –es un amigo John, solo vino a visitarme- se explico.

El de ojos esmeraldas observo al intruso, un hombre alto y fornido de buena apariencia y seguramente con un salario mayor al que supuestamente el ganaba –disculpe pero necesito hablar a solas con ella- dijo amablemente.

-¿Qué quieres hablar con mi novia?- interrogo el otro, haciendo que la mandíbula de Arthur se dislocara.

-¿tu-tu novia?- repitió incrédulo. La pareja lo miro, preocupados de que algo malo ocurriese pero rápidamente el chico se mostro serio y escondiendo la caja rosa en su saco, sonrió –solo quería decirle que ya no nos podemos seguir frecuentando, me transfirieron en mi trabajo y abandonare la ciudad- mintió descaradamente, menos mal que había aprendido a ser buen mentiroso –solo vine a despedirme- continuo diciendo con una gran y falsa sonrisa –hasta luego- dijo finalmente, abandonando la escena y dejando a la pareja mucho mas confundida de lo que ya se encontraba.

Al final del día, ambos hombres se encontraban nuevamente sin pareja (si es que a eso se le puede decir pareja) y con sus corazones destrozados. El de ojos jade se encontraba sentado en uno de los columpios de un parque poco concurrido –pudiste haber sido la mujer más afortunada- susurro pesimistamente; de pronto, dos manos finas y heladas taparon su visión, haciéndolo sobresaltarse -¡¿qu-qui-quién es?- pregunto asustado. Una risilla burlona se escucho cerca de su oído, reconociendo de quien era el dueño –ah, eres tu Francis- adivino.

El rubio de cabellos semi largos alejo sus manos de los parpados de su amigo -entonces aquí es donde penas- le saludo, acompañándolo en el columpio de alado –bonito lugar eh-

-aquí no es donde peno- le contradijo frunciendo el ceño -¿alguna buena nueva?- cambio la temática, interesando en lo que el otro diría.

Un suspiro ahogado fue la respuesta que dio el francés –solo digamos que tres hermosas semanas resultaron ser una ilusión- dijo desanimado.

-ni que me lo digas, la chica con la que salía resulto que tenia novio- se quejo, rodeándose con una inmensa aura de depresión.

Desde la posición donde ambos se encontraban sentados, se podía apreciar como el hermoso sol de invierno se ocultaba tras los edificios antiguos que adornaban la ciudad. Los dos suspiraron decepcionados de no poder estar apreciando aquel hermoso paisaje con alguna chica, en vez de eso, lo estaban haciendo con un amigo y chico para ser preciso, aunque eso era lo que menos importaba.

-por lo menos nos tenemos uno al otro, ¿no es verdad Arti?- sonrió débilmente el francés, mirando de reojo a su acompañante.

-por lo menos…- susurro este con la misma débil sonrisa, estando de acuerdo con lo dicho.

Luego de aquello, guardaron silencio, contemplando los últimos rayos de sol despedirse, dejándolos con oscuridad de la noche, acompañados por ellos mismo y algunas luces provenientes de los focos; el aire frio tan típico del invierno, hizo su aparición vestido de pequeñas ráfagas calantes, provocando que ambos se pusieran de pie, recordándoles que era hora de regresar a casa, habían estado por más de dos horas sentados en aquel lugar sin cruzar palabra alguna.

El menor se estaba colocando su saco cuando lo sintió, la caja con el regalo desconocido que pensaba darle a esa chica e instintivamente se llevo una de sus manos al lugar donde se encontraba la cajita, palpándola. Francis al notar lo extraño que se comporto el otro, se acerco sigilosamente, pegando su cuerpo e inclinando su cabeza para quedar a la misma altura de este -¿Qué tienes ahí?- pregunto.

Arthur dio un pequeño saltito producto del susto que le provoco el otro – ¡n-no es nada!- exclamo, girando su rostro, encontrándose con el del otro.

El tiempo pareció detenerse en aquel instante, los rostros de ambos se encontraban demasiado cerca, haciendo que sus calidos alientos chocaran, provocando que en sus estómagos un ejército de mariposas revolotearan, cosa que pocas chicas y chicos les habían hecho sentir.

Ambos se separaron uno del otro, confundidos por lo que acababa de pasar –ten, quédatelo- dijo el ingles, extendiéndole la caja y golpeando su pecho de paso. El francés parpadeo extrañado, no obstante, la tomo entre sus manos. El de ojos jade al ya no sentir ese peso en sus propias manos, se echo a correr, huyendo instantáneamente del lugar, se sentía apenado por darle algo de esa índole.

Francis ignoro el comportamiento de su amigo y curioso, deposito toda su atención a la caja color rosa; al abrirla, sus ojos destellaron, un hermoso collar con la letra F se hallaba en su interior –merci mon ami- susurro y sacando el collar del empaque, se lo coloco en el cuello, quedándole a la perfección.

Mientras tanto, varias cuadras adelante, el ingles respiraba agitadamente, no dando crédito a lo que acababa de ocurrir y sobre todo, apenado por el regalo que le acababa de dar al otro -¡¿porque tuvo que llamarse Fulvia?- exclamo, recordando el nombre de la chica a la que en la tarde tenía pensado declararse y que precisamente iniciaba con "F" al igual que el francés.


Y asi llegamos al final del capitulo 5, uno de los mas largos por cierto... en fin, este capitulo es interesante para mi porque marca la pauta para lo que seria el despertar de sus respectivos sentmientos. Ellos se conocieron meses atras y pocas veces se veian, solo en fiestas y cuando las coincidencias hacian de las suyas, segun ahi ya estan casi inicianco diciembre y los capitulos siguientes estaran un poco mas interesantes en el sentido sentmiental y no lo digo por darles spoilers eh, solo para que se vayan preparando jejeje.

Las frases que pongo en cada capitulo es como un reflejo de la situacion presentada... solo queria añadir eso ... y bueno, gracias por sus comentarios, los aprecio:). Saludooos y nos vemos la proxima semana.

Ha si, FULVIA significa "mujer peliroja" o algo asi...