"Hay momentos únicos en que dos personas comparten la tristeza de la existencia"


CAPITULO 6

Y luego de que ambos dieran la desastrosa noticia de su "rompimiento" con las que eran sus parejas, los padres de ambos quedaron entristecidos, los cuatro habían hecho planes de bodas, fiestas de té y conversaciones triviales y ahora, solo les quedaba la sola ilusión -¿Por qué sus hijos tenían tan mala suerte en el amor?- se preguntaron, desechando todos los planes que habían creado.

Nuevamente, para variar, cada quien se encontraba en diferentes puntos de la ciudad, esperando a su cita del día, después de todo, si uno quería hallar al amor, tenían que buscarlo lloviera, tronara o relampagueara. Francis había empezado a congeniar con un lindo chico tres años menor que él que había conocido en un bar hacia un par de horas atrás, sin embargo, la madurez de este le hacían olvidar la edad que tenia, mientras que Arthur, se encontraba esperando a una estudiante de leyes pronta a graduarse que conoció cuando fue a entregar unos papeles que su padre le había encargado, obviamente mintiendo del que hacia ahí para no ser descubierto.

Las citas de ambos iniciaron bien, un breve saludo, un beso en la mejilla, un apretón de manos, una caminata alrededor del parque, unos comentarios al aire, platica intentando buscar cosas en común y finalmente, la hora decisiva: la cena.

Coincidentemente ambos hombres habían elegido el mismo restaurant español de moda entre los trabajadores asalariados de clase media. Los dos, ignorando de la existencia del otro, se adentraron con sus acompañantes al humilde lugar peculiarmente decorado con los colores tan característicos de la patria España.

Jóvenes meseros de candente acento español les atendieron de la manera más atenta tan típica de la sangre latina, haciéndolos sentir a gusto. Arthur caballerosamente le cedió primero el lugar a la hermosa dama que le hacía compañía esa noche y esta, gustosa del noble gesto, se dejo caer en la silla mientras sonreía, mostrando sus dientes con frenillos.

Francis por su parte, tomaba asiento, no podía mostrarse caballeroso frente a otro hombre en público. Los dos se miraron a los ojos, deleitándose mutuamente de la hermosura del otro – ¿ya te he dicho que esta noche luces estupendo?- le piropeo, acariciándole juguetonamente el dorso de la mano. El chico, un poco cohibido sonrió apenadamente, intentando zafarse de las caricias del otro –n-no en público- susurro con su rostro teñido de rosa, arrancando una risilla en el francés a quien le encantaban las evasivas del otro.

-si te pones difícil, harás que me haga más meloso- tarareo con una sonrisa gatuna, haciendo que el chico bajara la mirada y sus mejillas sonrojadas se transformaran en dos tomatillos maduros.

La velada de ambos avanzo sin problema alguno, incluso ya era la hora del postre y sus respectivas citas no les abandonaban aun –y hm hmp… ¿Qué te pareció hasta ahora la cena?- pregunto el inglés, interesando en lo que la otra le diría.

La chica dejo a un lado la copa de vino que tenía en mano –muy interesante, incentivadora, con toques de política pero nada del otro mundo- comento, casi como si diera un reporte escolar. El de ojos jade se anclo aun mas a la silla, sintiéndose extraño por el vocabulario de esta –la salida fue todo un cliché, bueno era de esperarse de un caballero ingles forjado a la antigua…. Pero si hay una palabra con la que he de calificar a la cita… bueno…- se aclaro la garganta, bebiendo otro sorbo de vino.

Los nervios del otro estaban a flor de piel, la chica solo le hacía sentir suspenso y luego de que terminara de beber, volvió a abrir la boca para terminar con su monologo y cuando iba a pronunciar palabra, el celular de esta empezó a sonar –un momento por favor- se disculpo, caminando hacia la zona de los baños, dejando al filo de la silla al otro.

El francés le daba elegantes sorbos a su copa de vino -¿Por qué no bebes mon chéri?- incito al otro quien no había probado ni una gota del liquido.

-es que no me gusta- se explico, mostrándose apenado – disculpa, iré al baño- dijo, poniéndose de pie y retirándose del lugar.

-y seguramente no regresaras- murmuro el otro, clavando sus azules ojos en el otro.

-¿dijiste algo?- pregunto su cita antes de marcharse.

Francis se sobresalto y dejando la copa en la mesa, sonrió nerviosamente –que no tardes mucho- mintió.

Mientras tanto, en el baño, la chica había terminado de hablar, al parecer era una llamada de su compañera de habitación avisándole que saldría y le dejaría las llaves con la de frente.

-¿Helen? ¿Eres tú?- se escuchó la voz varonil de un chico y esta rápidamente volteo a verlo, quedándose anonadada.

-¿Roy?- dijo dudosa pero lo reconoció, si era el -¡¿Qué haces aquí?- exclamo, corriendo al encuentro con este. Al parecer esos dos se conocían de alguna manera y tenían mucho de que discutir.

Por otro lado, los dos rubios esperaban a sus respectivas parejas, estaban impacientes, algo les daba mala espina y con el miedo de haber sido abandonados a la hora del postre, se levantaron de sus lugares con camino al baño.

-¡Helen! ¡Roy!- exclamaron al mismo tiempo, cada uno pronunciando el nombre de su acompañante. Los susodichos rápidamente voltearon, encontrándose con las miradas preocupadas de los caballeros.

-Arthur, que bueno que llegas- sonrió la chica, corriendo al encuentro con el inglés –perdóname mucho, enserio, lo lamento- empezó a decir muy apenada mientras que Roy hacia lo mismo con el francés.

-estamos muy apenados, es que bueno… Helen y yo somos pareja y-y-y- se rasco la nuca, mostrando un sonrojo –nos enojados, discutimos y nos estábamos desquitando el uno del otro pero…. ¡ya nos reconciliamos!- exclamo.

El de ojos azules y el de ojos verdes palidecieron, fueron un vil desquite de una pareja de enamorados e intentando sonreír aunque por dentro estaban mas que furiosos, dijeron que no había problema alguno y con aquello, despidieron a la feliz pareja quienes se retiraron del lugar tomados de la mano.

-que coincidencia tan mas cruel, ¿no lo crees Kirkland?- dijo en voz baja el francés, mirando de reojo a su amigo.

-ciertamente Bonnefoy- suspiro, dándose la vuelta y viendo su mesa vacía.

-nos hemos quedado sin pareja y a la hora del postre- comento y volteando a ver al de menor estatura, una idea se le ocurrió -¿Qué te parece si compartimos el postre?- propuso.

Arthur pensó la propuesta hecha por el otro, por un lado estaba la opción de regresar a su mesa vacía y comer el postre en total soledad o la otra era, irse a la mesa de Bonnefoy y comer el postre con el –vamos a tu mesa- decidió sin siquiera haberlo razonado por más de tres segundos.

Al finalizar la velada, los dos hombres permanecieron un rato más en la mesa, platicando de cómo les había ido hasta ahora y repasando sus errores juntos. Entre los dos se habían acabado ya una botella de buen vino y ya iban por la mitad de la segunda.

-¿vas a hacer algo en noche buena?- pregunto el inglés, mirando de reojo al otro.

-non…a menos que tenga una cita- respondió, jugando con su copa de vino -¿y tú?-

- lo mismo digo- dijo antes de sorber un poco del líquido –aunque soy sincero, no me gustaría pasar solo la víspera de navidad- admitió, sonriendo melancólicamente.

-¿Qué te parece si la celebramos juntos?, bueno, eso si tú quieres y no tenemos citas para ese día- emitió Francis, clavando sus ojos azules en los hipnotizantes y seductores verdes del otro.

-es una promesa- contesto, sonriendo engreídamente.

Y con aquello, una promesa se pactó entre dos hombres, dos amigos, dos compañeros con mala suerte en el amor.


Uyyyy una promesa ~ ya se empieza a oler amor entre esos dos jijiji ~ ... bueno, ya estamos entrando a lo bueno como dije la semana pasada, los siguientes capitulos estan relacionados con lo que este par hablaron y bueno, adivinen quien se da primero cuenta de sus sentimientos, no dejo pistas porque si no, no tiene chiste. Gracias por leer y seguir de cerca este fruk tan diferente de los convencionales (o eso quiero pensar) y les agradesco a las personas que se toman el tiempo para comentar, ¡gracias!.

Les dejo un adelanto de la proxima semana: "y por primera vez desde que llevaba saliendo con chica tras chica y chico tras chico, se encontró con una gran encrucijada..."