"Amarse a uno mismo es el principio de una historia de amor eterna."


CAPITULO 9

Francis respiro hondo, tenía que serenarse y poner en orden sus ideas, no comprendía la razón por la que su cerebro y corazón se contradecían ni mucho menos comprendía cómo es que a cada rato la imagen de Kirkland venía a su mente.

La joven de cabellos marrones observo preocupada a su acompañante, sabía que algo le ocurría desde el primer instante que lo vio –di la verdad, sabes que no me enojare- cito nuevamente, intentando influirle la mayor confianza posible –no tiene porque reprimirse joven Bonnefoy-.

El francés se ajusto el cuello de su camisa color cielo, sintiéndose ahogado por todo lo que en ese momento le rodeaba. Las palabras del ingles retumbaban una y otra vez en su cabeza y luego los comentarios de su acompañante tan linda y atenta le daban el golpe de gracia que lo hicieron decidirse y no creyendo lo que iba a decir, se aclaró la garganta y acomodándose el cuello de su camisa, pensó lo que diría –pardon…- fue lo único que su cerebro pudo pensar en tan poco tiempo –se que anhelabas pasar una estupenda noche conmigo ma chèrie et moi aussi mais….- se mordió el labio, no podía decirle que la abandonaría por irse a celebrar con alguien como Kirkland.

-está bien Francis, no te preocupes- interrumpió la dulce voz de la chica al tiempo que tomaba la mano de este –yo te forcé a pasar la noche buena conmigo y seguramente tenias otros planes con alguien más importante, comprendo-.

El comentario aunque fue sin malicia, dejo pensando al otro, no es que Arthur fuera más importante que ella pero por alguna extraña razón necesitaba estar a su lado –eres la mejor- sonrió feliz que esta fuera tan comprensiva y llamando al mesero, pago la cuenta –au reovoir ma chèrie- dijo besando la mano de esta y despidiéndose.

En cuanto abandono el mesón, tomo un taxi y ordeno al taxista que lo llevara a la casa de los Kirkland donde seguramente este se encontraba. Al llegar, atravesó corriendo todo el caminillo que había de distancia entre la puerta de fierro y la del hogar de los Kirkland, perdiendo el poco glamur que le quedaba. Al tocarla, espero ser recibido por Arthur pero en cambio, fue recibido en la puerta por Ian, el medio hermano de este.

-¿Qué quieres Bonnefoy?- pregunto sin ninguna pizca de educación hacia el otro.

-¿esta Arthur en la fiesta?- demando, intentando ver a través de la puerta entreabierta -¡dímelo!-

El pelirrojo abandono la calidez de su hogar, saliendo al pórtico, cerrando tras si la puerta y acercando su rostro hacia el otro –no sé qué te traes con mi hermano pero si lo quieres solo para descargar tu frustración sexual entonces mi respuesta es NO, NO ESTA- dijo cortantemente, mostrándose sobreprotector.

El francés negó con la cabeza -¡pero qué dices!- exclamo casi ofendido ante la idea tan descabellada que tenía el de filosos ojos esmeralda –solo vine a preguntar si tu hermano se encontraba en casa, no para tener sexo casual con el-.

Ian entrecerró sus ojos y se acerco aun más hacia el otro intentando encontrar un rastro de mentira mas sin embargo, él decía la verdad, solo quería saber si su hermano se encontraba ahí. Suspirando, saco una cajetilla de cigarros de su bolsillo izquierdo y tomando uno con la boca, volvió a enfocar a su invitado –el idiota con complejo de plebeyo no está- declaro al tiempo que encendía el cigarro –le dije algo que al parecer lo ofendió y salió de casa, desde entonces no ha regresado- añadió.

Vaya, que perfecto, el había venido en su búsqueda y este no se encontraba, realmente que ironía y mala jugada de la vida; acababa de desperdiciar una noche de pasión con una chica loca por el solo para correr a su lado y míralo nomas ¡no estaba en su casa! –merci Ian- suspiro y girándose, camino hacia la salida, tal vez el ingles ya había encontrado cita y él como idiota yéndolo a buscar.

Cuando dejo de vislumbrar la gran mansión, se dirigió a una licorería que aun permanecía abierta y pidió una gran botella de vino, posteriormente se dirigió a unas bancas cercanas al departamento de su pseudo vida y se dedico a desahogar su sentir en alcohol.

Mientras tanto, Arthur por fin regresaba a casa y lo hizo a tiempo, ya empezaba a nevar y su reloj marcaba las once, una hora antes del veinticinco. En la puerta de la mansión, su hermano se encontraba sentando con cigarro en mano, admirando el caer de la nieve –hey, idiot!- le saludo cariñosamente.

-hi Ian- respondió secamente y colocándose a su lado, admiro las motas de nieve que descendían desde el cielo parcialmente oscuro –¿Qué esperas?- pregunto -¿Por qué no te burlas de mi? ¿Por qué no empiezas a decirme que tenias razón y restregarme tu increíble intelecto en mi cara?- demando.

El pelirrojo dejo a un lado su cigarro a medio terminar –solo por lo que queda del día de hoy hare una excepción- dijo de manera burlona –además, ya me divertí haciendo sufrir a alguien más- comento con una sonrisa maliciosa.

El ingles se extraño con aquel comentario, sabía que su hermano no haría sufrir a los invitados de sus padres así que asumió que era un pobre diablo que había encontrado por ahí.

-tu amigo Bonnefoy estuvo aquí hace unos minutos- declaro su hermano, como si aquello fuera lo más común del mundo –pregunto por ti y como le dije que no estabas se fue- agrego, inhalando un poco de nicotina.

Rápidamente Arthur se puso de pie, el pobre diablo se trataba de Bonnefoy -¿iba acompañado?¿a dónde se fue?- pregunto, mostrándose agitado.

Ian cerró sus ojos y señalo hacia la puerta principal, indicando que se había ido todo derecho –ve Lazzie, tu amo se fue por allá, corre Lazzie- dijo burlonamente.

Ignorando los comentarios de su hermano, corrió en busca del otro quien seguramente se encontraba solo al igual que él, por su parte, el pelirrojo apago su cigarro, se sacudió el polvo de sus pantalones y se metió a la mansión –y mas te vale agradecérmelo estúpido- murmuro.

Corriendo a toda prisa, el de ojos jade buscaba desesperadamente el francés mientras que el frio y la nieve empezaba a aumentar, haciendo que sus huesos titiritaran inconscientemente -¡Francis!- exclamaba fuertemente mientras buscaba inclusive debajo de las bancas.

Por otro lado, el francés ya iba por más de la mitad de la botella de vino y el frio empezaba a molestarle –será que mejor regrese a mi departamento- se dijo y empezó a caminar en dirección a este.

Arthur se recargo sobre un poste, se sentía cansado de tanto correr y su búsqueda parecía no dar resultado, seguramente en estos momentos el francés se regreso a su casa que se encontraba al otro lado de la ciudad para celebrar la navidad con su familia. Frustrado, se dejo caer al suelo y se lamento por su suerte, vaya desdichado.

Francis con botella en mano, camino pesadamente entre la nieve mientras a lo lejos, a un par de metros adelante, vio la figura de alguien y parpadeando incrédulamente, se dio cuenta de quien se trataba -¿Arthur?- pronuncio, haciendo que este volteara. Su corazón se detuvo por un instante, frente a él se encontraba el rostro de su amigo bañado el lagrimas, seguramente de tristeza al no encontrar con quien pasar la noche y sin saber por qué, corrió a su encuentro –hola- saludo con una sonrisa algo engreída.

El ingles rápidamente se seco las lagrimas y se puso de pie –hello- respondió el saludo, sintiéndose un poco idiota con lo que ocurría y sobre todo, por haber sido atrapado en medio de un momento vergonzoso.

Ambos jóvenes se miraron fijamente, esperando a que alguno rompiera la barrera que los dividía en ese instante. La nieve que descendía del cielo empezó a cubrirlos, haciendo que sus cuerpos respondieran de manera brusca a aquello.

-¿quieres que celebremos noche buena juntos?- pregunto el francés –eso si tu quieres- agrego.

Kirkland perdió el sentido del habla, ¿acaba Bonnefoy de proponerle celebrar con el noche buena? ¿Acaso estaba cumpliendo con la promesa que se habían hecho?. Una pequeña mueca que se asemejaba a una sonrisa empezó a brotar de sus labios y extendiendo sus manos ahora heladas a falta de guantes, quiso tocar las de su semejante en señal de aceptación a la propuesta.

Sin siquiera dejarlo responder como era debido, el francés lo tomo de la muñeca y empezó a dirigirlo hacia su departamento mientras una sonrisa que dibujaba el rostro de este y en el suyo propio. En sus adentros, se encontraban muy agradecidos por haberse encontrado en aquel instante, sino, en esos momentos estarían pasando solos lo que sería una hermosa noche de pre-navidad.


Y henos aqui, en el capitulo numero nueve y a un paso del diez donde se dice el deselnahce de la saga de dos capitulos y medio. He de decir que ultimamente no he podido adelantar lo suficiente para los proximos capitulos pero dare mi empeño en hacerlo. Gracias por sus comentarios y por esperarse hasta que actualice, les gradezco mucho. La proxima actualizacion sera hasta el jueves 24 de Febrero, ¿porque esa fecha si no cae viernes? la respuesta es breve: viaje. Saludooos y nos vemos hasta el jueves 24 de Febrero.