"Las apariencias engañan, no las juzges"
CAPITULO 14
-¡¿Cómo que esto es un arreglo para una entrevista pre-matrimonial?- exclamó el hijo único de los Bonnefoy, dejando en claro su molestia, mirando con profundo odio a sus padres –saben que estoy en contra de eso- atinó a decir, intentando mantener la calma.
El señor Bonnefoy se masajeó la sien mientras que su noble esposa mordía elegantemente su pañuelo de seda bordado con las iniciales de esta en hilo dorado –hijo, entiende, ya casi cumples treinta y aun no tenemos un sucesor- intentaron razonar con él.
-¿y creen que yo no quiero uno?- les preguntó, mirándolos serio, conteniéndose de alzarles más la voz –me he estado esforzando pero no puedo, es inútil, aun no encuentro a la persona indicada- dijo, sintiendo que casi se mordía la lengua al pronunciar lo último, sabía que ya la había encontrado pero que esta aun no lo aceptaba, tal vez y el tampoco quería aceptarlo y quizás los padres de ambos mucho menos.
-por lo menos haz el esfuerzo, conócela, platica con ella- rogaron sus padres, mirándolo esperanzadamente –hazlo por nosotros, solo por esta vez- suplicaron.
Francis suspiro y tomó asiento, era imposible negarse ante las suplicas de sus amados padres –está bien- cedió, esperando no haber hecho mal –le daré una oportunidad- dijo, sabiendo que posiblemente al final de la velada, el seria el rechazado, después de todo, tenía el record de más rechazos en una noche.
En Inglaterra, Ian regresaba apenas de Grecia, en el aeropuerto, los reporteros esperaban hambrientos de noticias sobre el menor de la familia, no obstante, el pelirrojo se mantuvo hermético y con cara de pocos amigos. Los guardaespaldas de la familia alejaron a los de la prensa mientras el hijo mayor de los Kirkland abordaba la limosina con el escudo de la familia.
-¿y bien?- preguntó la voz de su padre -¿Dónde está tu hermano?- le interrogó.
-no sé, nadie sabe de su paradero- ladró, tenia los nervios crispados y un estrés terrible como para mantener la compostura.
El señor Kirkland tomó dos puros, uno para él y otro para su hijo –necesitamos encontrar a Arthur para esclarecer este escándalo o si no, será demasiado tarde para la reputación de la familia y sobre todo, de su identidad- comentó, jugando con el puro antes de metérselo a la boca.
Ian quien ya hasta lo había encendido, lo paso de un lado al otro de su boca, masticándolo –que se vaya al carajo su identidad cono pseudo trabajador de clase media, si no lo encontramos seguramente ira a la cárcel- rectificó, mordiendo aun más el puro, esparciendo ese amargo sabor por su boca.
Si bien no sabían cómo inicio todo, recordaban a la perfección el día que los periódicos empezaron a filtrar datos inculpando al de ojos jade; fue a los pocos días que abandono Inglaterra, luego de sugerir que necesitaba vacaciones, poco después del veinticuatro, día en que tuvo un paradero desconocido; y ahora, con todos los rumores, chismes y demás circulando alrededor del chico, lo más correcto era localizarlo antes que la prensa, así idear un plan para defender la inocencia de este y no mancillar el orgullo de la familia y aunque el chico fuera el mejor abogado de la familia, el ser acusado de algo que tal vez no cometió, lo pondría en una posición defensiva, posiblemente dejando filtrar palabras u oraciones que podrían usarse en su contra en futuros juicios.
-¿Dónde estarás my son?- suspiró finalmente el señor Kirkland, exhalando un poco del humo de tabaco, rogando que donde quiera que se encontrase su hijo, estuviera sano y salvo.
Por otro lado, Arthur por fin había llegado a su destino, se encontraba en Hungría y ya era de noche. Sin tener donde quedarse y con poco dinero, decidió acampar en un parque cercano junto a otros indigentes quienes se calentaban las manos con un diminuto fuego creado a base de madera y un bote de basura –buenas noches- irrumpió, sintiéndose extraño de estar ahí, acosado por la mirada de los otros -¿puedo pasar la noche con ustedes?- preguntó.
Uno de los vagabundos, un hombre entrado en sus cuarenta con una larga y desarreglada barba parchada de colores cafés y grises asintió –eres bienvenido extranjero- anunció, haciendo que los otros le abrieran un espacio para que se uniera a la diminuta fogata. El ingles rápidamente se unió a ellos y extendiendo sus manos, dejando que el calor lo invadiera, era su primera vez viviendo como indigente y aunque no estaba acostumbrado a aquella clase de vida, se sentía como si perteneciera a ella.
-¿y qué le trae a estos lugares extranjero?- pregunto otro de los vagabundos quien tenia pintas de haber gozado de épocas mejores al tiempo que arrojaba otro madero al fuego.
-nada, solo dejo que el viento me guie- contestó sinceramente –no tengo un rumbo fijo, solo donde mis pies me lleven-.
-suena a que está huyendo de algo- intuyo el primer vagabundo –es demasiado joven para eso- añadió, tosiendo un poco.
Arthur se encogió de hombros –nunca se es demasiado joven para huir de las cosas señor, siempre y cuando la razón sea poderosa- contra-ataco.
Y un silencio se hizo, solo cortado por el sonido del fuego al intentar ser extinguido por el viento. Los indigentes junto a Arthur continuaron con sus manos extendidas frente al fuego, implorando que el viento no lo apagara. Pronto, varios indigentes mas se les unieron, al parecer era el centro de reuniones de estos y juntándose aun mas, empezaron a platicar de sus experiencias personales, haciendo que el frio se les olvidara y el ingles al darse cuenta de la situación, termino sintiéndose como si estuviera reunido con una gran familia.
Regresando a Francia, la noble familia caminaba rumbo al gran salón de la familia Rais. El señor y la señora Bonnefoy caminaban solemnemente con el mentón en alto, haciendo alarde de la belleza que caracterizaba a la familia y tras ellos, su amado hijo, siendo lo que no gustaba ser, es decir, un noble mas.
-sean bienvenidos- saludaron los señores Rais quienes sostenían una sonrisa de oreja a oreja, al parecer les interesaba bastante que su hija contrajera nupcias con alguien de su misma rama –adelante, tomen asiento mientras nuestra adorada Jeanne llega- dijeron, atrayendo a los tres hacia una mesa rectangular para seis.
Francis se sentó en medio de sus padres, quedando de frente a una silla vacía que seguramente era para la hija de los Rais. Rápidamente los cuatro señores empezaron a entablar conversación, presumiendo la mala suerte de sus respectivos hijos, haciendo que el de ojos azules los cerrara y suplicara que aquella cena terminara pronto.
-perdón por la tardanza- irrumpió la dulce voz de la joven con quien sus padres querían casarlo.
Siendo todo un caballero, Francis se levantó de su silla y se giró para ver de frente a la chica –Bonsoir mademoiselle- dijo, resaltando su acento, sonriendo como si estuviera complacido de verla, haciendo una pequeña reverencia pero sin mirarla aun.
-Bonsoir Monsieur Bonnefoy- saludó de la misma manera la joven, impresionada por lo caballeroso, educado y buen mozo que resultó ser el sujeto con quien habían sus padres, arreglado una entrevista pre-matrimonial.
El de cabello semi ondulados finalmente alzo la mirada, mirando a la joven dama que se encontraba frente a él, quedando prendado completamente, anonadado por la belleza de esta, impresionado por aquel par de ojos claros y esa sonrisa aperlada que tanto le recordaba al ingles –mon dieu…- murmuro al darse cuenta que se acababa de enamorar de la chica que se encontraba frente a él –soy un despreciable mujeriego- dijo al darse cuenta de su situación.
¡oh Francis, que mujeriego! jajaja. Este capitulo me gusto por el simple hecho de las ultimas palabras de Bonnefoy. Espero les haya agradado tanto como a mi y si, lo se, esto pinta mal para el FRUK pero no se preocupen, a como lo dice la frase, no se dejen llevar por las apariencias, la chica Rais no es lo que parecer ser y lo sabran mas adelante. Y bueno, las vacaciones terminaron y ojala las hayan aprovechado (diria que si lo hice pero la realidad es que tuve un problemon y los capitulos que tenia hechos se perdieron asi que tuve que volver a escribir todo de nuevo). La proxima actualizacion sera el dia 20 de mayo, nos vemos hasta entonces y feliz dia de la madre adelantado. Por cierto, Rais es el apellido de un sujeto que peleo junto con Juana de Arco durante la guerra de los 100 años, ademas el tipo era un asesino de niños :S (les dejo link por si quieren saber mas del tema: http :/es . wikipedia . org/ wiki/ Gilles _ de_ Rais). Gracias por sus comentarios y nos vemos hasta el dia 20.
