"Donde se celebra matrimonio sin amor, habrá amor sin matrimonio."

y

"Te amo para amarte y no para ser amado, puesto que nada me place tanto como verte a ti feliz."


CAPITULO 15

Consciente de su ahora "estatus" de mujeriego y sorprendido de haberlo admitido, Francis se llevo la mano derecha hacia su boca ahora abierta debido a la impresión. La chica lo miro extrañada, no comprendía el comportamiento de este, mientras que los padres del susodicho rezaban fervientemente para que su hijo no echara a perder la inigualable oportunidad que le habían otorgado.

Minutos más tarde, cuando por fin se recobro de la impresión, cerro su boca y mostro una gran sonrisa llena de arrogancia –pardon, es que la belleza de sa fille est très magnifique- dijo, dando un revés al asunto que empezaba a mostrarse mal. Los padres de ambos, tragándose la gran actuación de este, empezaron a reír de manera pomposa.

En cuanto ambos tomaron asiento, la cena se inicio y los sirvientes, uno a uno colocaron los platillos en la mesa. Francis empezó de inmediato a ver de reojo a la hija de los Rais, la belleza de esta era increíble y era inevitable no apreciarla, por su parte, la chica no separaba su mirada de él. Sus respectivos padres al darse cuenta que al parecer ambos habían sido flechados por Cupido, se escabulleron de la cena, prohibiendo rotundamente a sus trabajadores el de acercarse al gran salón, querían darles su espacio y tiempo para que se conocieran y así, si tenían suerte, formalizar el matrimonio.

-bonita noche, ¿no lo cree así Monsieur Bonnefoy?- inicio conversación la de ojos claros, embelesando al otro con su voz tan dulce y cálida.

-Francis, solo dígame Francis- le corrigió, no le gustaban tantas formalidades.

-en ese caso Francis, dígame Jeanne- sonrió, mirando atenta al guapo espécimen que se encontraba frente a ella.

Los dos sonrieron débilmente, estaban consientes que cada uno sentía fuerte atracción por el otro a pesar de ser la primera vez que se conocían, además sabían perfectamente las razones por las que se encontraban ahí en esos instantes. Ambos continuaron cenando en silencio, intercambiando palabras cuando se era necesario. Francis a veces dejaba que su mente volara, haciendo divagaciones sobre Arthur y que le diría cuando lo viera y otras veces, intentaba entablar conversación con aquella hermosa chica. Al final de la velada, los dos se sonrieron y decidieron salir al balcón a tomar aire fresco.

-mis más sinceras disculpas Francis, mis padres le hicieron venir sin siquiera consultarlo contigo-

-no tienes porque disculparte, tengo que admitir que esta noche ha sido maravillosa- admitió sinceramente, recordando con casi nostalgia aquellas citas con finales desastrosos.

Jeanne se sonrojo y mirando al otro a los ojos, quiso saber si realmente mentía, no obstante, sus ojos decían lo contrario –tu… ¿estarías dispuesto a casarte conmigo en ese caso?- preguntó interesada de saber la respuesta.

Francis cerró sus ojos, era demasiado pronto para aquello, solo aceptó cenar con aquella familia para darle gusto a sus padres no obstante, reconsideró la situación y sobre todo, lo que pensaba decir; sacando rápidamente los pros y contras, eligiendo entre ella y el ingles (a quien todas sabemos, prefiere más que ningún otra persona) -¡no soy tu juguete!- retumbo en su mente, sintiéndose culpable casi al instante, no quería que su amigo viera de esa manera la situación pero en nombre de aquel fuerte sentimiento el cual catalogaba como amistad (pero podemos suponer que es algo mucho más fuerte y que comienza con la misma vocal), si quería que Kirkland lo perdonara entonces tendría que aceptar –si, si lo estaría- respondió entre suspiros, sintiendo como su nuez de Adán se atoraba en su garganta en un intento de auto suicidio involuntario (oh vaya Bonnefoy, incluso tu cuerpo no desea que seas de ella).

La joven Rais sonrió gustosa al saber la noticia y sin pensarlo dos veces, abrazó a Bonnefoy –te hare el hombre más feliz del mundo- dijo y el de cabellos semi ondulados correspondió el gesto, rogando en sus adentros no haber cometido un error al aceptar el compromiso.

Cuando sus respectivos padres se enteraron, lloraron y bailaron de alegría, sus suplicas y rezos habían valido la pena y sus adorados hijos contraerían nupcias –tenemos que planear muy bien la boda- dijo la señora Bonnefoy quien se abrazaba fuertemente de la señora Rais –la fecha, primero la fecha- agregó.

Y así, los cuatro empezaron a planear el gran evento, ignorando los deseos y opiniones de los que serian los principales aquel día. Francis junto con su ahora prometida, tomaron asiento en uno de los pequeños sillones y observando a sus padres hacer todo, intentaron conocerse un poco más, así, tal vez y cuando llegase el día, estarían un poco mas enamorados uno del otro.

En Hungría, la luz del sol empezaba a alumbrar el pequeño parque donde Arthur había pasado la noche junto con los indigentes a quienes consideraba como sus amigos –buen día- les saludó, mostrando educación ante todo.

-buen día joven extranjero-respondieron unos cuantos quienes levantaban los cartones del suelo y los apilaban en un sitio -¿Qué te parece si vamos por el desayuno?- propusieron, a lo que el ingles rápidamente acepto, le causaba curiosidad su nuevo estilo de vida.

El junto con los indigentes, se dirigieron hacia un comedor que proveía alimentos y estancia a las personas de poca solvencia económica a cambio de simples labores entre las que incluían ayudar en la cocina y arreglar algunos imperfectos del lugar. Entusiasta de estar por primera vez ahí, admiro el lugar que aunque derruido por el tiempo, se mantenía en pie, brindando calidez a los que como él, ingresaban en busca de asilo –esto es increíble- susurro, caminando entre las filas de hombres que esperaban su turno para comer.

Al final, con una pequeña ración de sopa crema y una rebanada de pan, desayuno con sus ahora amigos, escuchando las anécdotas de estos y haciéndose de mas compañeros quienes lo aceptaron por cómo era, sin saber lo que fue. En cuanto terminaron la comida, se levantaron de sus lugares y regresaron los platos vacios, agradeciendo por la comida y preguntando en que podían ayudar para pagar.

La tendera, una joven de castaños claros salió de la cocina, luciendo un gran mandil ya sucio debido al continuo uso –necesitamos hombres fuertes que nos arreglen las tuberías para el agua caliente- menciono e instantemente Kirkland se apunto, sería su primera vez arreglando las tuberías y quería aprender.

Arthur junto a tres hombres más, bajaron las escaleras, rumbo al sótano donde se encontraba una especie de caldera que se encargaba de surtir el agua caliente a todo el edificio –y bien, ¿por dónde empezamos?- pregunto entusiasta, los otros dos hombres que iban con el, empezaron a reír sonoramente, burlándose de su ingenuidad.

-serás nuestro asistente pequeño extranjero, tu solo mira como lo hacemos- dijo uno de los indigentes, un hombre alto y barbudo no mayor a los cuarenta –ahora siéntate y ve pasándonos las herramientas que te pidamos-

-pe-pe-pero- intento quejarse, quería aprender y en cambio, lo obligaron a ser un simple asistente.

-pero nada pequeñín, obedece- dijo el otro mientras se remangaba su suéter ya derruido.

El de ojos jade bufo y sentándose en el suelo, se coloco la caja de herramientas sobre las piernas –no sé qué aprenderé de aquí- menciono molesto.

Luego de un rato de estar pasando herramienta tras herramienta y aunque al principio se equivoco más de una vez, las siguientes veces lo hacía a precisión mientras que poco a poco, iba viendo como se arreglaba una tubería y sin darse cuenta, había aprendido a arreglarla –solo era cuestión de observar- murmuro para sí.

Cuando terminaron, los cuatro hombres subieron arriba, ya era hora de la comida y habían gastado toda la mañana arreglando el conducto –oh, muchísimas gracias caballeros- dijo la joven locataria al vislumbrarlos en la puerta –vengan, acérquense, les daremos un poco de comida- agrego con su tono dulce y su sonrisa sincera y llena de agradecimiento.

Kirkland no lo había notado al principio, pero siendo observador, un hermoso anillo dorado lucia en el dedo anular de la joven –perdón por la descortesía señorita pero ¿usted está casada?- pregunto curioso.

La joven sonrió y por inercia volteo a ver a su anillo –estaba- contestó con una sonrisa débil –mi marido quien era mi mejor amigo de la infancia falleció meses atrás- explicó, dejando de sonreír, mostrando sus ojos acuosos y cristalinos de los cuales, lagrimas amenazaban por brotar de ellos, ella aun continuaba en luto y le dolía el recordarlo.

-lo lamento- dijo Arthur, se sentía mal por la pregunta indiscreta y por haber hecho llorar a una linda dama –no era mi intención-

-descuide, fue mi culpa por ponerme sentimental- dijo, limpiando las lagrimas que escaparon de sus ojos.

Y con aquello, los dos guardaron silencio, retirándose del lugar, retomando a sus propias ocupaciones; el ingles alegó no tener hambre y salió a caminar por los alrededores, meditando lo que la joven le había dicho –amigos de la infancia eh- se dijo, razonando aquello –todas esas chicas que me rechazaron ni siquiera eran mis amigas, solo intentaba que fueran mis amantes, mis chicas ideales, el amor de mi vida…- y por fin comprendiendo el porqué de su mala suerte en el amor, se palmeó fuertemente la frente, todo el tiempo lo había hecho mal, completamente mal y con el único que lo había hecho bien fue con…. Bonnefoy – ¡pero qué idiota soy!-.


Ay Arthur, hasta que por fin te das cuenta. Enserio, creo que mejor le hubiera puesto al fanfic el titulo de "El idiota y el mujeriego". Cambiando de asunto, otra catorcena y otro capitulo, dire que no me agrado demasiado la forma en que quedo pero bueno, poco a poco empiezan a dar vuelta los engranajes y este par empieza a darse cuenta de su situacion. Respecto a sus comentarios, quiero aclarar que la Jeanne que presento no es la Jeanne que todos imaginan, asi que no se hagan esperanzas. Para terminar, AliceIggyKirkland, me mato de risa tu comentario pero para la proxima, diselo a Francis, no a mi (es broma). La proxima actualizacion sera el 3 de Junio, hasta entonces, suerte y cuidense. Nos vemos en el proximo capitulo.