"Soy suicida porque te miento, mas prefiero eso que asesinarte con la verdad de mi amor incierto."


CAPITULO 17

-¡Artie!- exclamó Pietro, un chico risueño de alborotados bucles color caoba los cuales hacían resaltar sus hermosos ojos color olivo -¡tanto tiempo sin verte!- agregó, abrazándolo pese a su falta de ropa.

Incomodo, el ingles correspondió el abrazo, prefería que se creara un ambiente relajado a regresar a ese tenso donde se veían entre ellos esperando a que alguien actuara –Pietro, que alegría verte- comentó, ocultando cualquier tono de incomodidad en su voz.

-lo mismo digo- respondió el chico al tiempo que invitaba al primo de Arthur a unirse a la conversación –no has cambiado en nada- complemento.

Kirkland sonrió nervioso – ¡claro que he cambiado!, ahora soy más alto que tu- comentó, obviando el hecho con su mano y el aire – ¿quién es el enano ahora?- preguntó retóricamente.

-los dos- irrumpió Albert, uniéndose a la conversación –saben que siempre seré el más alto de ustedes- dijo engreídamente, presumiendo su metro y ochenta y dos de altura.

Después de aquel extraño pero grato recibimiento, los chicos se pusieron sus ropas y ahora más tranquilos y menos incómodos, tomaron asiento en los sillones –perdón por, bueno, ya saben- inició el de ojos jade con un gran sonrojo en sus mejillas –de saber que ustedes estarían ocupados, me hubiese esperado afuera- complemento, recordando con bochorno aquella penosa escena.

Pietro se rió divertido por lo que el chico decía –no importa Artie- dijó con una gran sonrisa –tarde o temprano tenías que enterarte-.

-aunque fue más temprano que tarde- complemento Albert, haciendo hacia atrás sus despeinados cabellos color miel –de todos modos, teníamos pensado anunciarlo- menciono, desviando sus ojos, reflejando un poco de preocupación en estos y guardando silencio, pensó detenidamente lo que diría –dime Arthur…- pausó sus palabras, dejándolas morir en la punta de la lengua, ¿estaria bien preguntarle lo que iba a preguntarle?. El de cabellos rubios lo miro inquieto, su primo habia guardado silencio casi inmediatamente de iniciar una oración cosa que raramente hacia -¿Qué piensas sobre nuestra relación?- finalmente se animo a preguntar.

Ahora Arthur decidió guardar silencio por unos minutos, dirigiendo la pregunta y pensando en una buena respuesta; había crecido con ambos, jugado con ambos, reído con ambos, sabía perfectamente que ellos dos eran los mejores amigos del mundo, nada ni nadie podía separarlos pese al comportamiento risueño de Pietro y el temperamento un tanto explosivo de Albert. Su mente amenazaba con colapsar, era la segunda vez que se le presentaba un caso donde los mejores amigos se convertían en amantes –yo… no lo sé…- respondió sinceramente –los estimo a los dos pero…- desvió su mirada, evitando verles.

-oh vamos Artie- irrumpió el de ojos olivo, poniéndose de pie y tomandolo por el cuello de la playera, lo obligó a verlo directo a los ojos -¿acaso hay una ley que diga que los amigos no puedan convertirse en amantes?- le interrogó, mostrando a través de sus ojos la esperanza de una mínima señal de aprobación.

Las palabras del chico retumbaron en los oídos de Kirkland –no, no la hay- respondió con una sonrisa casi débil e imperceptible, el aceptar que no existía dicha ley daba a entender que tal vez y lo mismo podía pasar con Bonnefoy, tal vez y ese francés era su persona ideal, tal vez y nunca tuvo que buscarla, quizás todo el tiempo la tuvo alado y cegado no lo vio, no le dio la oportunidad y ahora, ¿ahora qué? En su garganta se formó un nudo y su mente en vez de estar más despejada, se revolvió aun mas –me alegro por ustedes- dijo con esfuerzo.

Los dos amantes se tomaron de las manos, sonriendo felices por la aprobación del ingles, la persona a la que mas estima tenían dentro de la familia no obstante, una corazonada les decía que ahora él era el que necesitaba de su ayuda.

Mientras tanto, en Francia, Bonnefoy junto a su familia y la familia de su prometida se encontraban esperando en un gran salón, en unos minutos se daría un comunicado de prensa anunciando el matrimonio de ese par; con esmero, observo la pantalla de su celular, anhelando una llamada de Kirkland o de cualquiera que lo pudiera sacar de esa situación.

Jeanne al notar la insistencia del otro con su celular, se acercó sigilosamente –non non non, recuerda que nada de celulares- le regañó gentilmente, ocultando su envidia y celos –lo guardare conmigo solo para cerciorarme- dijo, apagando el equipo y guardándolo en su bolso.

No pudiendo hacer mucho, cerró sus ojos y se lamentó el momento en que aceptó el compromiso con Rais –solo en nombre de nuestra eterna amistad- murmuró, rectificando la razón por la que se encontraba en dicho salón, aguantando a sus padres y a la familia Rais.

Ya en su habitación, el ingles dio un gran suspiro, no había ni acabado el día y ya todo le daba vueltas, realmente había tenido mucha más acción que en toda su vida junta. Sacando su celular de la mochila, lo encendió y en cuanto cargo, observo como tenia cientos y cientos de llamadas, todas provenientes de los dos números que Bonnefoy tenía –creo que debo disculparme con él- mencionó con una leve sonrisa, tenía ganas de hablarle y contarle todas las locuras que había hecho y marcándole, espero paciente a que el otro contestara pero nada, lo enviaba directamente al buzón -¿estará ocupado?- se dijo, insistiendo nuevamente.

Al final, luego de haber llamado varias veces, sin éxito alguno, dejó de insistir y decidió marcar a su casa, seguramente sus padres y el tonto de su hermano se encontrarían preocupados sino es que furiosos por haberse ido sin avisar ni decir donde se encontraba. El timbre sonó dos veces y a la tercera alguien contesto, rápidamente se aclaro la garganta –h-hi- saludó un poco cohibido, sintiéndose culpable de no haberse reportado.

-¡idiota!- se escuchó la voz de Ian quien claramente estaba híper furioso -¡¿Dónde habías estado?- le preguntó de manera cortante y autoritativa.

Arthur alejo el auricular de su oído, su hermano claramente quería dejarlo sordo con la sarta de insultos que le estaba enumerando –tranquilo brother- intentó calmarlo sin éxito aparente, este continuaba con su repertorio de palabras anti sonantes.

Y luego de casi dos minutos de regaños, insultos y demás, se canso y prendió la televisión, queriendo ver que había de nuevo en el mundo. Haciendo zapping con el control, recorrió toda la programación alemana, cambiando instantáneamente a los canales de cable entre los que incluían algunos franceses.

-y en resumen, eres un malnacido hijo mimado de papi con complejo de niño de la calle- se escuchó desde el auricular, dando a entender que su medio hermano había terminado con la serie de regaños –ahora respóndeme, ¿en dónde te encuentras?- preguntó un poco más calmado.

-eh, bueno, estoy en casa de Albert- respondió, prestándole más atención a lo que parecía una rueda de prensa -¿por?-.

El pelirrojo dio un gran suspiro –menos mal- susurró –escúchame bien, necesito que te quedes ahí y no salgas- ordenó, no ocultando para nada la preocupación que amenazaba desbordarse a través de su voz.

E ignorando las palabras de su hermano, continuó viendo la televisión –si, aja- contestó sin interés alguno, preocupándose más por el contenido de aquel aparato hipnotizante. Sus pupilas verdosas que contemplaban la pantalla se contrajeron y su boca se abrió en forma de "O" en señal de sorpresa, en la sala de prensa se encontraba Bonnefoy tomado de la mano con una linda chica rubia de ojos más puros que los del mismo francés.

Persiguiendo con la vista la silueta del otro, volvió a ignorar lo que decía su hermano y se enfocó solamente a las imágenes que eran transmitidas. La joven dama se presento como Jeanne Rais y levantando su mano izquierda, presumió un gran anillo de oro blanco que adornaba su delgado y fino dedo anular –queremos hacer público nuestro compromiso- dijo, enmarcando su acento y riendo de felicidad.

Los flashazos no se hicieron esperar y bombardeando a la pareja con ellos, tomaron infinitas fotos, sobre todo, al hermoso anillo que resplandecía en el dedo de la joven Rais. Por su parte, Francis sonreía levemente, actuando de la mejor manera ante los reporteros.

-¿y tienen fecha para su boda?- preguntó uno de los curiosos.

Jeanne rápidamente asintió pero se mordió la lengua para no decir la fecha, quería que su prometido la dijera para así, hacer sentir mal a la persona a la que este tanto le llamaba con esmero –querido, di la fecha s´il te plaît- dijo con un dulzor emanando de su boca, saboreándose la victoria que tendría al momento que este la dijera.

Francis volteo a verla, clavando sus oscuros ojos azules en los claros de esta –non- le transmitió, no quería caer en la trampa que tramaba –dales el honor querida- rebatió de manera elegante y caballerosa, enmarcando una sonrisa falsa.

-ay amour pero que dices- dijo entre dientes la joven Rais mientras aparentaba su mejor y radiante sonrisa –vamos, anuncia la fecha de nuestra boda- ordenó.

El francés desvió su mirada, prestando atención a los reporteros quienes le importaban poco y posteriormente enfoco a sus padres, estos lucían un rostro de preocupación cosa que a el no le agrado; sabiendo que las tenia de perder, suspiró –nuestra boda es en cinco días- anunció por fin.

-no…puede…ser- murmuró el ingles en un hilillo de voz, su proclamado mejor amigo se comprometió con alguien de la alta sociedad cosa que le había prometido no hacer y desde el fondo de su corazón, aquello le dolió. Sintiéndose traicionado y con el corazón roto, aventó el control remoto contra la televisión y de su mano se resbalo el teléfono. Todas sus fuerzas se desvanecieron y sin nada que lo sostuviera, cayó de rodillas al suelo mientras gruesas lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos –mentiroso-.

Del otro lado de la línea, Ian insistía en tener contacto con el chico de ojos color jade pero este no le contestaba ni le contestaría, ahora sus pensamientos y emociones se encontraban enfocados en Bonnefoy y su futura boda.


En estos momentos no quisiera ser Kirkland jajajaja. Mil disculpas por actualizar hasta esta hora pero ando con los papeleos para mi transferencia a otro estado y es un proceso muy complicado. Como habia comentado, la casa donde vivire no tiene internet asi que no podre actualizar aunque hoy que hable con las chicas con las que rentare me dijeron que al parecer si tendra, de todos modos es mas que oficial que estare OFF del fanfiction durante la temporada Junio-Agosto asi que podria decirse que esta es la ultima actualizacion, la proxima sera entre el 15 y 22 de Julio (si es que me alcanza el tiempo), estense al pendiente de todos modos, sino, la proxima seria hasta el 9 de Septiembre . Finalmente, gracias a deskdraik y a Chiyo-san n.n, seran las lindas pajecitas en la boda de Bonnefoy con Rais.