"Quiero ser tu fortaleza en tu debilidad, quiero ser tu apoyo y contigo poder contar."


CAPITULO 24

Arthur e Ian corrían a prisa hacia la iglesia donde sus padres se encontraban esperándolos con sus respectivos pases. Los dos, mezclándose entre la multitud, escondiendo sus identidades de cualquiera que pudiera delatarlos con la policía y cuidando no toparse con algún oficial no tanto por el miedo a ser descubiertos sino mas bien por el poco tiempo que tenían, tan solo veinte minutos y aún les faltaban cuatro cuadras para llegar.

-Metete en esa calle, yo me iré por la otra- ordenó el pelirrojo pensando que de esa manera cualquiera de los dos podría acortar y llegar antes.

Por otro lado, los señores Kirkland permanecían de pie en la entrada de la iglesia donde los señores Bonnefoy les insistían en entrar y saludar a los padres de su futura nuera. El señor Kirkland miraba preocupado la hora mientras que su amada esposa se dedicaba a observar a los transeúntes e invitados que iban llegando.

A los señores Bonnefoy les pareció extraña la actitud de sus amigos debido a que generalmente nunca esperaban el arribo de sus hijos, al contrario, los veían una vez estos se adentraban a la fiesta y empezando a sospechar que algo malo sucedía, decidieron irlos a abordar nuevamente.

-Monsieur Kirkland, ¿acaso la decoración del recibidor no es de su agrado?- mencionó la señora Bonnefoy, curvando sus cejas, denotando su preocupación.

-al contrario, es exquisita, digna de ustedes debo decir- contestó la señora Kirkland con una suave sonrisa –solo que mi esposo se siente algo indispuesto y necesita un poco de aire, ya sabe, las bodas lo afectan mucho-.

-es una pena querida amiga- dijo solemne la noble dama mientras dirigía su mirada hacia el horizonte, sonriendo a los invitados que iban entrando –pero no quiero quedar como una mala anfitriona así que pasen, llevemos a su esposo a una de las habitaciones desocupadas para que descanse-.

Sin poder rebatir, los dos aceptaron y acompañaron a la señora Bonnefoy rumbo a los aposentos donde seguramente el hijo de este y su futura nuera se encontraban preparándose para el evento que en tan solo pocos minutos iniciaría.

En una de las habitaciones, el joven francés se encontraba sentado, viendo al techo color blanco, esperando pacientemente la hora de su "muerte"; su mente, convertida ahora en un torbellino de recuerdos y arrepentimientos, lo atormentaba y exasperaba –quiero que esto termine pronto- murmuró.

Sin nada que perder ni mucho menos nada que ganar, tomo el celular que había dejado en la mesa y colocándoselo frente al rostro, empezó a revisar su lista de contactos –nada- dijo mientras tecleaba insistentemente entre los dos únicos números que tenia los cuales eran el de la policía y el de bomberos y eso porque venían por defecto en todos los celulares.

Ahogando un fuerte suspiro, cerró su celular y posteriormente volvió a abrirlo, repitiendo la misma acción por casi un minuto hasta que, desesperado, lo abrió y nuevamente clavó sus ojos en la pantalla, revisando los mensajes, viendo su bandeja en cero, maldiciendo nuevamente el no saberse de memoria el número de su amigo ingles.

Por otra parte, los hermanos Kirkland estaban a menos de una cuadra de distancia, podían escuchar los susurros de los invitados, el sonido de las limosinas al detenerse y el olor a rosas blancas importadas específicamente para la fecha.

-solo un poco más pequeño idiota- dijo el pelirrojo como manera personal de infundirle esperanzas a su hermano menor –hay que apurar el paso-

Varios pasos atrás, Arthur asentía, intentando caminar aún más rápido de lo que estaba ya caminando no obstante, se sentía agotado, no había dormido ni mucho menos comido desde hacia mas de veinticuatro horas.

El cansancio ejerciendo gran fuerza en él, provocó que cayera en un momento de debilidad, su tobillo provocando que perdiera inmediatamente el equilibrio y terminara chocándose con una pareja de enamorados quienes asustados lo empujaron, provocando que la débil peluca que reposaba sobre su cabeza se cayera y los lentes fueron a parar al suelo junto con esta.

Al escuchar la conmoción, una cuadrilla de policías quienes se encontraban de paso corrieron a la escena, encontrándose de frente con el supuesto asesino. Ian quien dejó de escuchar los pasos de su hermano, se giró, viendo la escena que acontecía y notando como los policías empezaban a acercársele de manera peligrosa, y supo entonces que ese sería el final del viaje.

Pero las cosas no se quedarían así y corriendo con todo lo que tenia, empujó a varios policías, haciendo que estos volcaran su atención hacia él -¡corre idiota!- le ordenó.

Los ojos color verde de Arthur tintinearon de sorpresa, su hermano le había salvado y aquello no sería en vano así que, aprovechando la confusión, se abrió paso entre la multitud y corrió hacia la iglesia donde seguramente Bonnefoy ya se encontraba.

En el camino, con el corazón agitándose, latiendo a mil por hora, lleno de adrenalina y agradecido por el acto tan noble que su hermano había hecho por él, se deshizo de la molesta indumentaria pasada de moda y corrió aún más rápido.

Cansado pero a salvo, llegó a la entrada de la iglesia; no había alma alguna, todos los invitados se encontraban ya en sus respectivos lugares aguardando el momento que la misa iniciase. Jadeante, se apoyó de las rodillas e intentó regularizar su respiración. De pronto, una mano firme se poso sobre su hombro y toda la sangre que circulaba sobre sus venas se congeló, seguramente aquella mano era la de uno de los policías que Ian intento detener.

-mon dieu! pero si es el pequeño Arthur- dijo una voz, voz que pertenecía al señor Bonnefoy –seguramente viniste corriendo solo para ver a mon fils antes de su boda- aseguró con una sonora carcajada.

No pudiendo reponerse concretamente del susto y la impresión, el ingles fue arrastrado dentro del inmueble, siendo conducido entre habitación y habitación mientras escuchaba la cortes y animada conversación del padre de su amigo.

-no sabes que felicidad le traerás- comentó con una gran carcajada –está muy nervioso y el hecho que llegaras ha sido todo un cadeu du ciel-

Jeanne quien en esos momentos planeaba ir a ver a su futuro esposo detuvo sus pasos al ver a su suegro platicando animadamente con el hijo menor de los Kirkland –ese bastado, ¡vino a arruinarlo todo!- murmuró molesta, ahora tendría que encontrar una forma para deshacerse de él y solo le quedaban menos de diez minutos.

Apurada, regresó a su habitación y cerrando fuertemente la puerta, tomó lo primero que vio y descargando su furia, lo aventó, golpeando la televisión que rápidamente se encendió, producto de aquello.

En la pantalla, una imagen de Arthur parpadeaba y debajo, unas vistosas letras blancas en mayúscula que decían cosas como "se busca" y "peligroso". Entonces, una idea vino a su maquiavélica mente y saliendo de su habitación, se encamino a buscar a los señores policías –esta vez la que ganara soy yo- dijo con una risilla llena de arrogancia.

Finalmente, los dos se detuvieron frente a una puerta blanca con un cartelito que decía "fiancé", habían llegado al destino. El señor Bonnefoy tomó la perilla con una de sus manos mientras una sonrisa surcaba por su rostro -¿listo para verlo?- preguntó casi burlonamente no obstante, para el ingles aquella pregunta tenía un gran peso y valor, ¿realmente estaba listo para verlo?.


Primero que nada, pido disculpas, se que la fecha de actualizacion es mañana pero no podre porque me ire a pasar el fin de semana (viernes a lunes) en el hospital y no se me hacia justo actualizarles hasta el martes. Este es el capitulo de la antesala a la siguiente temporada, les dire que el siguiente capitulo esta muy bueno pero no dire mas porque no quiero spoilearls aunque les dire que la temporada que sigue tiene que ver con el caso de Kirkland y que daria posteriormente paso a la temporada final. Y bueno, gracias por sus comentarios. deskdraik me alegra que te haya gustado tu aparicion estelar. Chiyo-san n.n se que no son muy grandes por eso la frase de "distaban de ser unas niñas"... las imagine como adolescentes (15 para arriba). Y bueno, no odien a la pobre de Jeanne, es una mujer incompendida. Finalmente, proxima actualizacion 2 de Diciembre. Hasta entonces ¡cuidense! y no olviden comentar~