"Lo que queda detrás de nosotros, y lo que queda delante, son poca cosa comparada con lo que queda entre nosotros."


CAPITULO 25

Ignorando todo lo que había ocurrido entre aquel par, el señor Bonnefoy giró la perilla y abrió suavemente la puerta, empujando a su invitado para que se adentrase. Francis quien en ese momento se encontraba por servirse un poco de whisky para amortiguar la cruda realidad que lo embargaba, escuchó como la puerta era abierta y curioso, giró su cabeza para saber quien había entrado a la habitación, de inmediato se encontró con el rostro de su padre, algo que no lo sorprendía en lo absoluto pero en cambio, quien iba junto a él sí que lo dejó impresionado, la figura de Kirkland delante de su padre era algo que no esperaba ver.

En aquel instante, cuando sus miradas se encontraron, el tiempo para ambos pareció detenerse por completo, como si las manecillas del reloj hubieran dejado de avanzar y claramente podían escuchar una clásica y lenta pero muy romántica canción, así como sucedía en esas películas hollywoodenses de época y como en aquellas novelas llenas de romance y finales felices, sus ojos hablaron por ellos mientras recorrían con incredulidad cada centímetro del cuerpo del otro, escaneándolo e intentando encontrar el mas mínimo rastro de espejismo o engaño.

Nuevamente sintieron estallar en sus corazones aquella pequeña y significante chispa que sintieron nacer aquella primera vez que se vieron y presentaron por quienes realmente eran. Ninguno de los dos pronunció palabra alguna y el vaso que el francés sostenía en su mano cayó al suelo producto de la impresión y la sorpresa, rompiéndose en diminutos pedazos, esparciéndose por toda la habitación, haciendo desaparecer la maravillosa canción que sonaba para ambos y regresándolos a la realidad.

-bueno chicos, los dejo solos- cortó la escena el señor Bonnefoy quien no entendía la reacción de aquellos dos –los veo en la ceremonia- anunció, saliendo silenciosamente de la habitación.

Ninguno de los dos hizo movimiento alguno y las palabras y frases que el ingles quería decirle al francés desde hacía bastante tiempo se atascaron en su boca, impidiéndole hablar. Por su parte, Francis seguía embelesado, no daba crédito a lo que veía, ¿Por qué después de tanto tiempo aparecía él frente a sus ojos?.

Cohibidos pero alegres de volverse a ver, caminaron lentamente, temiendo que en un momento de locura aquella felicidad se esfumara junto con el cuerpo del otro. Lenta y pausadamente, paso tras paso, evitando respirar agitadamente, con sus ojos abiertos y sus pupilas dilatadas, con una sonrisa tímida brotando de sus respectivos labios, después de tanto tiempo por fin se volvían a encontrar y nuevamente, solos como en aquel fatídico día.

Sus manos se despegaron de sus costados y sus brazos se extendieron, intentando tocar al otro como si quisieran con ello palpar la realidad. Finalmente, en medio de aquella acción, como si sus manos fueran controladas por una fuerza sobrenatural, ambas se entrelazaron no queriéndose soltar, haciendo que sus dueños rompieran la distancia, uniéndose.

Francis dejó que el ingles se recargara sobre su hombro y cerrando sus ojos, enterró su nariz en los cabellos de este, aspirando el dulce aroma a manzanas y hierba que emanaba de esta; una sensación indescriptible inundó sus pulmones y su corazón palpito con gran energía –je suis heureux- murmuró con una sonrisa, finalmente podía estar cerca de aquella persona a la que tanto intentó contactar, con la que quiso hablar más de una vez y con la que no podía reconciliarse.

Arthur por su parte, se quedó quieto, sintiendo la tibieza del cuerpo del francés, hacia bastante tiempo que no la sentía y acomodando mejor su cabeza sobre el cuello de este, lo vio, el collar que le había regalado aquella vez cuando se le pensaba declarar a la chica que ahora yacía muerta. El saber que Francis cargaba aquello pese a que se iba a casar con Jeanne lo llenaba de recocido y al mismo tiempo, le infundía valor para lo que había venido a hacer.

Mientras tanto, Jeanne caminaba a prisa entre los pasillos, buscando a un policía que la ayudase a detener lo inevitable -¡policía! ¡policía!- exclamaba con gran angustia, producto del temor al perder su oportunidad para siempre con Bonnefoy.

Uno de los guardias en turno que iba patrullando la zona, al escuchar los gritos de la joven, corrió en su auxilio –¿Qué ocurre mademoiselle?-.

Llorando se arrojó a los brazos de aquel oficial –guardia guardia, el asesino de la televisión… ¡esta aquí!- dijo desesperada.

-¿se refiere al fugitivo Kirkland?- preguntó, apartando a la joven novia quien tenía su rostro bañado en lagrimas y el rímel corrido.

-oui! ¡Lo vi entrar a la habitación de mi prometido, tengo miedo que él sea su próxima víctima!-

-entiendo, iré por refuerzos mientras tanto, regrese a su habitación- pidió el guardia mientras sacaba un radio de su costado izquierdo y llamaba a sus demás compañeros.

La joven Rais asintió y fingió correr a su habitación cuando en realidad se escondió en una esquina del pasillo, observando al oficial tal como cual águila a su presa y al corroborar que este efectivamente fue por refuerzos, corrió rumbo a la habitación del francés y se escondió en la habitación contigua la cual se encontraba totalmente vacía.

-no permitiré que me lo arrebates maldito Kirkland- dijo llena de celos mientras esperaba paciente la hora en que los oficiales hicieran su acto de presencia.

En la habitación de alado, ambos permanecían aún en aquella posición y aunque sus respectivos cuerpos se oponían, se fueron separando con gran lentitud. Sus manos aún entrelazadas, tomaron distancia y ahora los únicos unidos eran sus ojos, no queriéndose despegar de la visión del otro. Unos cuantos segundos tardaron así hasta que escucharon la primera campanada, recordándoles en la situación en que se encontraban y anunciando que pronto la boda iniciaría.

-he venido a decirte algo muy importante- dijo el ingles, evitando apartar la mirada, llenándose de valor para lo que pensaba decir –sé que es el día de tu boda y puede que esto sea muy inoportuno pero…- dudó en continuar, sus piernas temblaban así como su labio inferior, realmente estaba muy nervioso.

Francis lo miro extrañado, ¿Qué era lo que su querido amigo deseaba decirle? ¿Acaso era lo que él pensaba que era?¿o solo era su imaginación llena de desesperación?. Las ideas rondaron su cabeza mientras frente a él, el ingles se deshacía en nervios no obstante, verlo así, le demostraba lo importante que era para este.

Una campanada mas retumbó por toda la habitación, se acercaba el momento crucial y ninguno de los dos habían dicho todo lo que querían decir. Arthur intentó hacer a un lado las inseguridades, ya había enfrentado todo lo que tenía que enfrentar, había pensado con calma todo, su hermano se había sacrificado por él y ya no había vuelta a tras, era su única oportunidad para confesarle sus sentimientos, si no lo hacía ahora, lo lamentaría de por vida.

-¡me gustas!- dijeron al unísono sin darse cuenta siquiera.

La declaración mutua los sorprendió y sacudiendo sus cabezas, intentaron asentar lo que acababa de suceder. Ambos se mordieron los labios, se rascaron la nuca, miraron a otro lado y cuando finalmente tuvieron el valor, se volvieron a mirar a los ojos, expectantes a que el otro volviera a pronunciar aquellas mágicas palabras.

-I love you- dijo fuerte y claro el de ojos esmeraldas mientras sus mejillas se bañaban de color carmín –really, love you so much- admitió, sintiéndose mejor de haber podido decirle aquello a su gran amor.

Francis también se sonrojó al haber escuchado aquellas simples pero jugosas palabras emitidas a través de aquellos finos labios ingleses –je t´aime aussi- contestó, atrayendo al otro más cerca de él.

El ingles rodeó a su amado y acercó su rostro a este, sintiendo como aquellas mariposas que se encontraban dormidas desde aquel día despertaban después de un largo letargo, revoloteando con gran entusiasmo en su estomago y amenazando en fugarse de este así como otras veces había sucedido. Ambos se miraron expectantes, esperando a que cualquiera de los dos se animase al dar el primer paso.

-sellemos nuestro amour con un beso- susurró algo cohibido Bonnefoy mientras acercaba lentamente sus labios hacia los de su amado y si bien aquella escena se había repetido muchas veces en el pasado, ninguna se le comparaba ya que esta era única y especial.

Cerca, cada vez más cerca se encontraban aquellos labios, el aliento de ambos chocaba provocándoles cosquillas en estos; lentamente sus ojos se fueron entrecerrando para intensificar y disfrutar aún más la sensación tan placentera que empezaban a sentir. Finalmente, a tan solo milímetros, rosándose, frotándose suave y gentilmente, sus labios se encontraron y el mundo que los rodeaba se tiño de color rosa mientras una pequeña corriente eléctrica mezclada con la adrenalina del momento se dispersaba por sus respectivos sistemas.

-¡arriba las manos!- irrumpió aquel grito el tan romántico momento mientras una docena de policías ferozmente armados rodeaba a la pareja -¡no intente nada! ¡Esta arrestado!-

Confuso y sin comprender lo que ocurría, Bonnefoy solo pudo observar como el ingles era arrancado de su lado y resguardado por aquel grupo de guardias quienes rápidamente lo sometieron, esposándolo en el acto.

-¿p-p-pero qué ocurre?- dijo aún bajo los efectos de la impresión -¡¿p-po-porqué se lo llevan?-

Ninguno de los oficiales respondió nada, guardaron silencio, se quedaron herméticos respecto al asunto y abandonaron la habitación, arrastrando a la fuerza al joven de ojos esmeraldas y de paso, dejando a Francis desconcertado, desinformado, molesto y decepcionado de no poder haber hecho algo más con el otro.


Y parece ser que Jeanne se salio con la suya ¿o ustedes que creen?. Gracias por sus comentarios, ¡me llenan de felicidad!. Aqui como veran, acaba la segunda temporada e inicia la tercera y penultima temporada. Ojala les haya gustado el capitulo, senti que me quede un poco corta en la escena mas importante u.u. Bueno, el 12 de Diciembre es el aniversario de esta genial historia asi que la proxima actualizacion sera, si, efectivamente, el 12 de Diciembre asi que esperenlo con ansias.