"Nunca dejas de querer la persona con la que realmente has estado enamorada."

y

"Siempre habíais sido lo más caro a mi corazón, mi posesión y mi obsesión"


CAPITULO 26

Jeanne quien presencio todo con lujo de detalle, salió de su escondite y fue en busca de su futuro esposo -¡Francis! ¡Francis!- exclamaba, fingiendo estar muy asustada -¿estás bien? ¿no te hizo nada malo?- preguntó, rodeándolo entre sus brazos cual boa constrictor a su presa -mon chèr?-

Francis aún no se recobraba de toda la impresión sufrida, todo aquello había sido tan rápido y confuso, ni siquiera podía escuchar las campanas de boda resonar por toda su habitación, ni la voz llena de preocupación que emanaba de la boca de su prometida, en ese momento lo único que resonaba en su cabeza era el "me gustas" que había pronunciado Kirkland y "¡estas bajo arresto!" de uno de los oficiales.

-¡estoy preguntando que si te encuentras bien!- insistió la rubia, zarandeándolo, intentado hacer que volviera a la realidad -¡Francis!-

-tengo que…- murmuró el otro, aún bajo el trance que el que estaba.

-¿tienes que…?-

-… ir con el- terminó de decir –tengo que estar a su lado- aseveró, mostrando una suave sonrisa, aquella que nunca le mostró a ella desde el momento que se habían comprometido.

En ese momento, la joven Rais comprendió que lo había perdido, la ya no tenía ojos para ella ni mucho menos un espacio en su corazón y temerosa de quedar sola y sin nadie a quien amar, empezó a sentirse desesperada, frustrada y sobre todo, celosa de Kirkland quien había capturado sin ningún problema el corazón de este.

-¡no te vayas! ¡no me dejes!- suplicó como último intento desesperado, sujetando el brazo de este bajo los suyos –s´il vous plaît!-

Las humildes palabras de la joven hicieron que Bonnefoy detuviera sus pasos y centrara su atención sobre esta, notando que realmente lo que decía era genuino. Las lagrimas que surcaban su rostro, empañándolo, desmaquillándola, haciéndola ver poco atractiva el día de su boda era una prueba irrefutable de eso.

-shh, no llores ma jeune fille- susurró gentilmente mientras limpiaba con las yemas de sus dedos aquellas lagrimas amargas –sabias desde el principio que esto iba a suceder, no lo alargues mas- pidió.

Rais recargó su frente sobre el pecho del ojiazul –no, no lo sabía, no quería saberlo ni imaginarlo- rebatió infantilmente mientras meneaba su cabeza de un lado al otro, despeinándose en el acto y ensuciando el pulcro traje color blanco de su prometido -¡tu prometiste casarte conmigo!- intentó apelar a la razón de este –¡lo prometiste!-.

-oui, lo prometí- respondió –pero porque pensaba que mi amor hacia Kirkland no era correspondido-.

Un nudo se formó en la garganta de la rubia y todo lo que sospechaba se hizo realidad; siempre supo que Bonnefoy estaba enamorado de alguien más y no importase lo que hiciera, este jamás le prestaría la atención y el amor que seguramente le profesaba a esa persona –estoy celosa- admitió de corazón –dime… ¿lo amas?- le interrogó por última vez mientras se separaba de este y tomaba distancia.

Bonnefoy cambió la expresión de culpa que estaba impreso por todo su rostro por uno de seguridad y confianza –CON TODO MI CORAZON- expresó con gran seriedad.

Ya no había nada más por lo que seguir luchando y derrotada, Jeanne dejó ir al francés quien abandonó rápidamente la habitación y salió al reencuentro con su persona amada. Una última lagrima surco la mejilla de Rais antes de secarse las demás que se aproximaban en salir. Sus padres y los de Bonnefoy entraron a la habitación, había llegado la hora de la boda y al no ver a ninguno de los dos, se alarmaron.

-la boda esta cancelada- dijó segura de sus palabras pese que su rostro mostraba lo contrario –Francis y yo acabamos de descubrir que esto no funcionaria- dijó entre verdades y mentiras, evitando la razón por la que este ya no se encontraba en dicho lugar. Tristes, los cuatro adultos suspiraron y salieron al anuncio de la cancelación y al gran discurso para disculparse con sus invitados.

Por otro lado, Kirkland se encontraba encerrado en un camión que utilizaba la policía para transportar reos y el cual lo llevaría a la comisaría más cercana donde lo tendrían resguardado y bajo constantes interrogatorios no obstante, pese a estar asustado, confuso y demás, se sentía melancólico y deprimido al saber que solo pudo rozar aquellos jugosos labios franceses y no poder haber llegado a mas pero sobre todo, empezó a tener miedo al imaginar lo que Francis pensaría de él y lo que ocurriría entre los dos una vez este se enterara de lo que era acusado.

-y entonces… ¿misión cumplida?- se escuchó la voz de Ian quien iba en el mismo camión.

Arthur se sorprendió un poco no obstante, reconoció la voz y se serenó -almost- respondió no queriendo entrar en detalles.

-¿para ti qué es "almost" bro?- le interrogó, realmente no imaginaba lo que para su hermano significara esa palabra.

-confesarse-

-¿y querías más?- pregunto sarcásticamente.

-uno siempre quiere mas- contestó, acallando los futuros comentarios del otro.

Algunos minutos más tarde, el vehículo detuvó su marcha y las puertas de este se abrieron de par en par, mostrando las siluetas de los policías -¡quietos y no intenten nada!- ordenó uno de ellos mientras que otros cuatro se adentraban para irlos a buscar.

Siendo tratados como escoria, fueron bajados del vehículo a punta de macana mientras escuchaban una que otra advertencia llena de insultos en ingles mal pronunciadas y en desuso. Sin delicadeza alguna, los metieron en una celda fría, oscura y que apestaba a humedad y tras de ellos, cerraron la reja con sus barrotes igual de fríos y monocromos.

-por lo menos es habitación privada- argumentó Ian, burlándose de la situación.

-oh y mira, tiene servicio a la habitación- complementó Arthur al ver que uno de los guardias les dejaba a cada uno una bandeja de comida.

El sujeto si bien no entendía a la perfección los comentarios sarcásticos de aquel par, sonrió al verlos sonreír –bon appetit- dijo antes de retirarse del lugar.

Los dos hermanos tomaron su charola correspondiente y miraron el contenido de esta.

-¡ser un reo en este país parecer ser la gloria!- mencionó el Kirkland menor.

-¡incluso esta comida sabe mejor de la que tu preparas en casa!- complementó el Kirkland mayor.

-te contradeciría pero esta vez tienes toda la razón-

-¡oh, vaya! Nunca imagine que estar encerrados en una cárcel fortalecería sus lazos fraternales- ironizó una tercera voz que ambos conocían a la perfección –tal vez debería dejarlos encerrados de por vida-

Los dos hermanos palidecieron, dejando caer sus charolas al suelo, corriendo al encuentro con el dueño de aquella voz tan burlona –dad! Dad!- exclamaban suplicantes, reflejando en sus ojos las preguntas y palabras que querían dedicarle.

El señor Kirkland sujetó los barrotes con sus manos, viendo como sus hijos hacían lo mismo –lo lamento- dijo con su voz apagada y sus ojos cerrados, a él también le dolían dicha situación –esto no es Inglaterra y el proceso será muy largo y duro- agregó, temiendo espantar aun más a sus retoños.

Arthur se mordió el labio y se contuvo de todo aquel sentimiento de ira. Ian por su parte, soltó los barrotes y descargó su enojo hacia las paredes mohosas -¡maldición!- se quejó, sabía que su hermano era inocente y que no era justo lo que tenía que enfrentar.

-Ambos serán deportados a Inglaterra una vez termine el papeleo correspondiente, una vez allá, Arthur será encarcelado y a ti te dejaran libre bajo fianza- mencionó el señor de cabellos casi canosos.

Ninguno de los dos hermanos pronunció palabra alguna y los tres hombres se quedaron en silencio, esperando con miedo y nerviosismo lo que ocurriría después.


Pobre Jeanne, al final se resigno pero cuando algo no es para ti simplemente no lo es. Ahora esperemos ver que hara Francis y como es el proceso judicial. Ahora a responder comentarios:

deskdraik no importa si es poco lo que escribas como comentario, tu intencion cuenta y bastante. ¡Gracias!

Chiyo-san n.n bueno, a toda villana le llega su final y la de esta ya le llego, esperemos sea lo ultimo que interrumpa el FRUK.

Lino-chan me alegra que te haya gustado :).

Ai no yoake y como veras, Francis si hizo algo al respecto jujujuju y respecto a tu comentario del "destino cruel" pues que te dire, es una historia dramatica, era de esperarse.

Espero continuen leyendome y comentando, me pone feliz feliz feliz. Y bueno, feliz 1er aniversario a este fanfic, agradecimientos especiales a maestro_jedi que ignoro si sigue leyendome jajajaja pero el me inspiro para este fanfic, mi primer FRUK. Proxima actualizacion aunque ustedes no me crean: Sabado 17 de Diciembre. Hasta entonces, Adiuuu~