"Piensa mal y acertarás."
CAPITULO 30
Incluso gozando de libertad, el pelirrojo fue sacado de manera brusca de las instalaciones de aquella prisión. Sus padres y Bonnefoy le esperaban impacientes en la sala dedicada únicamente a las visitas. En cuanto puso un pie en aquella habitación, esas tres personas se abalanzaron contra él.
-¿Cómo está tu hermano?- preguntó preocupada la señora Kirkland, dejando entre ver aquellas imprevisibles arrugas producto de la edad.
-El está bien, no hay nada de que preocuparse- respondió de manera seca y sin sentimiento alguno en sus palabras, era lo mejor, no quería preocupar a su madre con temores innecesarios.
Más tranquila, la dama estrechó sus brazos alrededor del cuerpo de su marido, reposando su cabeza en el pecho de este –menos mal que nuestro pequeño se encuentra bien- comentó aliviada.
Haciendo a un lado la conmovedora escena entre sus padres, Ian posó su mirada hacia su cuñado, clavando con fiereza sus mortales ojos verdosos -Bonnefoy ¿puedo hablar contigo?- preguntó de manera hostil –a solas- agregó, recalcando fuertemente aquella palabra.
Sin entender porque su cuñado le hablaba de aquella manera se encogió de hombros y lo siguió sin queja alguna, dejando confusos a sus suegros. Caminaron en silencio a través de un pasillo, alejándose cada vez más de la habitación donde se encontraban.
-Hmp hmp- se aclaró la garganta el rubio, intentando llamar la atención del otro.
-no me vengas con tus indirectas francés de mierda- ladró, deteniendo sus pasos, mirándolo de manera amenazadora.
-pero que grosero- reprochó el otro, fingiendo indignación –mejor ve al grano y dime de que querías hablar conmigo-
El pelirrojo retrocedió unos pasos atrás, tomando una distancia prudente y posteriormente volteó a los lados, cerciorándose que no hubiera alguien que los pudiera escuchar –admito que nunca me has caído bien…- expresó sin sentimiento alguno, como si decirlo fuera algo natural.
-aquello es más que evidente- irrumpió el francés, alzando una ceja, remarcando su punto –creo que tienes un gran complejo de hermano aunque no queras admitirlo- agregó, deduciendo a donde iba aquella charla, se lo suponía, seguramente Ian como hermano mayor que fingía ser, quería tirarle las cartas sobre la mesa y establecer reglas respecto a Arthur.
-eso no viene al punto- cortó molesto aunque realmente quería amenazarlo y decirle que dormiría con los peces si lastimaba o le era infiel a su hermano pero se mordió la lengua, habían cosas de carácter más urgente que discutir –el jefe de los guaridas no me da confianza, veía al estúpido como si se tratase de un manjar-
-Salop de merde!- exclamó enfurecido el francés ante la idea de saber que su amado se encontraba en un posible peligro -¿Qué podemos hacer?-
El pelirrojo negó con la cabeza –le advertí de las intenciones de ese sujeto- atinó a decir –por el momento debemos buscar a ese tal John y hacer que adelanten lo más pronto posible el primer juicio-
-tienes razón- masculló, conteniendo las ganas de correr a donde estaba ese despreciable sujeto y propinarle unos buenos golpes.
Al no tener más que discutir y olvidando las amenazas hacia el francés sobre el bienestar del rubio, Ian decidió que lo mejor era regresar y así fue, regresaron en silencio y sin dirigirse palabra alguna de camino a la sala exclusiva para las visitas, ahí se encontraban los señores Kirkland quienes se estaban dirigiendo hacia la salida. Ian apuró el paso y alcanzó rápidamente a su padre -¿A dónde van?- preguntó.
El señor Kirkland reprochó con la mirada a su hijo debido a la falta de educación de este –iré con los abogados de la familia- contestó –necesito que tu y Francis vengan conmigo-
Ambos asintieron y se marcharon de aquel lugar lamentando el dejar a Arthur solo pero esperanzados en que pudieran acelerar el procedimiento jurídico. Pasaron a dejar a la señora Kirkland a su mansión, ella se mostraba agotada y desgastada mentalmente, ya había tenido suficiente acción y no era necesaria mas de ella. Una vez se despidieron de ella, retomaron el rumbo y durante el trayecto a las oficinas de la empresa Kirkland, los tres varones discutían la coartada del francés.
-¿recuerdas el día que mi hijo te entrego el collar?- preguntó Lord Kirkland, apuntando con la mirada hacia el dije en forma de "F" que ahora el francés mostraba con gran orgullo.
-nada más recuerdo que era otoño-
-¿y que hacías con mi hijo ese día?- inquiero curioso, mas por instinto paternal que por querer encontrar pistas.
-nada, ese día me acababan de rechazar e iba de regreso a mi casa cuando lo vi sentado en uno de los columpios con una gran cara de tristeza y pensé hacerle compañía un rato para alegrarlo un poco- respondió sinceramente.
-y ese día ¿hubo alguien más que los haya visto en ese parque?-
-no realmente pero si sirve de ayuda el parque se encuentra a media hora de su casa- respondió, calculando mentalmente el tiempo, aunque no estaba seguro que fueran treinta minutos exactos.
–Ese parque…- susurró pensativo Ian -¡chofer, llévenos al parque que este más cercano a la casa!- ordenó, algo le decía que encontrarían una pista ahí.
Una vez llegaron, los tres hombres bajaron del mercedes blanco y empezaron a recorrer el área -¡es aquí!- exclamo Bonnefoy emocionado -¡ese día estuvimos aquí, el estaba sentado ahí!- señaló el columpio que daba con vista a un poste de luz.
Siguiendo su corazonada, el pelirrojo peinó la zona con sus ojos y ¡bingo! un rayo de luz pareció iluminar aquel sombrío panorama que la familia enfrentaba, en aquel poste, una cámara de seguridad se encontraba colocada y rápidamente se acordó, un año atrás en la junta directiva de la ciudad a la que asistió en nombre de su padre habían aprobado colocar cámaras de seguridad en los parques de la zona debido al incremento en los asaltos –necesitamos hablar con la junta directica de la ciudad-
Sin perder segundo alguno, regresaron al mercedes blanquecino y se dirigieron hacia las oficinas del comité, sabían que ellos tenían la clave para demostrar la inocencia del ingles.
Mientras tanto, en la prisión, Arthur se encontraba recostado en la fría y dura disque cama de su cárcel, intentando recordar los suficientes datos posibles para ser usados en el juicio; con sus ojos cerrados remembraba cada cosa que hizo ese día, enumerándolos. Había que admitir que una vez más tranquilo y rodeado de silencio empezó a concentrarse mejor y sacó una o dos cosas que servirían a su favor, una era la chica de la joyería y la otra era la copia de la nota de compra que se había quedado en dicha joyería.
El sonido de unos pasos acercándose a su celda rompió su concentración, obligándolo a abrir los ojos y acomodarse adecuadamente sobre aquel intento de cama. Como ya era de noche, aquel lugar lucía casi en penumbras, no obstante, esos pasos que se acercaban traían consigo lo que parecía ser una lámpara. Ni por un segundo el ingles dudó de quién pudiera tratarse e inmediatamente se colocó a la defensiva. Finalmente aquellos pasos se detuvieron y la luz de la lámpara lo iluminó, cegándolo por un instante.
-Buenas noches joven Kirkland- saludó aquel jefe de guardias con una tonalidad de voz algo lasciva –supuse se sentiría solo en su celda así que vine a hacerle compañía-
-Pero que atento de su parte señor guardia- le siguió al juego, mostrando su educación envuelta con palabas irónicas.
-Llámeme Robert por favor- dijo con una sonrisa de lado mientras abría la celda con su mano libre –este por seguro que mi compañía le sentara perfectamente- mencionó, incrementando aquella sonrisa engreída.
Arthur correspondió con el mismo gesto altivo, suponiendo las intenciones ocultas tras esos ojos llenos de lujuria que poseía aquel poco agraciado sujeto.
Capitulo dedicado a Lans. ayer el pequeño cumplio 12 añitos, ya todo un niño grande :). Bueno, no se ustedes pero yo adoro a Ian~ se mordio la lengua y omitio las amenazas hacia su nuevo cuñado en pro del bienestar de su hermano. En el proximo capitulo sabran que pasara con el guardia feo ese. Y como siempre, gracias por sus comentarios y aprovecho a responderles.
PuffinCup: si, estoy de acuerdo contigo, una limpia de gallina negra y que sea de preferencia con un brujo de catemaco~ es la primera vez que comentas y me entusiasmo leer tu comentario :).
SatsuKiraiX: creo que son los dos, mis capitulos son realmente cortos, 3 pags en word o.o.
Ai no yoake: y si, cada vez se hara mas interesante, hare un juicio dramatico al estilo legalmente rubia~
deskdraik: si no estuviera enfermo, no estaria en mi historia pero tampoco puedo eliminarlo, sera muy util en el futuro ¡te lo aseguro!
Lino-chan: la respuesta a tu duda la veras en el cuarto y ultimo arco :)
Proxima actualizacion: 10 de Febrero. Hasta entonces~
