"Nuestros pensamientos más importantes son los que contradicen nuestros sentimientos."
CAPITULO 34
Había pasado casi una semana después del anuncio del próximo juicio y el oji esmeralda junto con su abogado continuaban preparando el material para el próximo juicio que sería en dos semanas aproximadamente. Aún les quedaban cartas bajo la manga y tenían que usarlas sabiamente, mas aun sabiendo la clase de enemigo al que se enfrentaban, es decir, ese abogado de estado quien a toda costa quería refundirlo en la cárcel por el resto de su vida.
-todavía queda la pista que encontró Bonnefoy- comentó el abogado de la familia mientras señalaba las notas de compras y la declaración firmada de la tendera que lo atendió ese día, así mismo, una carta compromiso donde decía que llegaría a atestiguar si se lo pedían.
-también tenemos declaraciones de otros testigos que vieron a Fulvia con ese John- agregó Arthur, sorprendido de lo rápido que la familia recababa información.
La puerta de la habitación se abrió pero ninguno de los dos varones presto atención a ello -la hora de visita terminó, regrese a su celda- irrumpió un guardia al ver que ese par no se dignaría a tomarlo en cuenta, rompiendo de paso la atmosfera que se había creado en aquella fría habitación. El ingles se mostró molesto, torciendo los labios de forma abrumadora, no se había percatado de lo rápido que avanzó el tiempo, por su parte, el abogado empezó a guardar presuroso las notas y avances que habían hecho.
-lo veré en tres días- dijo antes de abandonar la habitación.
El rubio vio como su abogado se marchaba, tres días serian eternos y mas sabiendo que en las noches no se encontraba a salvo. Últimamente aquel jefe de guardias se había ensañado con él debido al rotundo rechazo que le había mostrado durante su primer noche en la prisión. Ahora, noche tras noche sin falta, era visitado por aquel sujeto quien intentaba a toda costa hacerlo caer, que se rindiera a sus pies, tocarlo de manera repúgnate.
Aun había luz de sol o eso pensaba, su celda no tenia vista al exterior y no tenia noción del tiempo dentro pero sabía que todavía tenía siquiera un par de horas para descansar y prepararse para la llegada de aquel nauseabundo sujeto. Con aquello en su mente, no se percató cuando cerraban la reja tras él ni mucho menos cuando el oficial que lo acompañaba colocaba el almuerzo en la entrada de la celda, sólo se enfocó en cerrar sus ojos y reponer horas de sueño perdidas.
Una o dos horas más tarde, el sonido de llaves chocar contra la reja, el seguro al quitarse y los pasos pesados de alguien, provocó que el sueño se le esfumara. Rápidamente abrió sus ojos y se puso de pie, la celda estaba oscura no obstante percibía la presencia e alguien más en aquel lugar -¡¿Quién es?- demando saber, mostrándose frio y serio, no dejando entrever que había sido tomado desprevenido.
-ya debería saber quién es ¿no es verdad joven Kirkland?- se escuchó la pastosa voz de aquel ya bien conocido sujeto.
-debería pero no me interesa aprenderme el itinerario de alguien que sólo me busca por sexo- comentó despectivamente, no estaba de humor para tratarlo.
-vayamos al grano con indirectas e insultos, hoy estoy de buen humor- cortó el otro, caminando tranquilamente hacia el rubio, sonriéndole de manera perversa –he venido a proponerle algo a lo que usted no podrá negarse-
-siempre puedo negarme a las cosas que tienen que ver con mi persona-
El jefe de guardias rio divertido, los jóvenes nobles eran una cosa totalmente exquisita, estaban llenos de altivez y orgullo, algo que más le encantaba machacar –pero no con su libertad- dijo, ensanchando esa sonrisa tan despreciable que poseía –sabe que cuento con información de ese tal John- canturreó, sabiendo que despertaría el interesa del otro.
A Arthur se le helo la sangre ¿era cierto lo que ese sujeto decía? ¿Podía darle información para poderlo usar en su juicio?, no podía arriesgarse -¡dígamela!- ordenó impulsivamente, bajando por un segundo sus defensas.
Aprovechado la impulsividad del rubio, Robert logró posar una de sus manos sobre la mejilla de este y de inmediato lo empujo, arrinconándolo contra la cama –shh descuida, no te hare nada… por ahora- le susurró casi ronroneando –te doy la oportunidad de que sea tú voluntad ceder ante mí a cambio de la información tan valiosa que deseas-
El de ojos color bosque se asqueó al tenerlo tan cerca pero debía mantener la cabeza fría -¿y qué me respalda que estés diciendo la verdad y no sea un sucio truco?-
-soy un hombre de palabra Kirkland y la prueba de ello es que en este momento ni siquiera estoy intentado hacer algo contra tu persona- argumentó, alejándose lentamente del otro –piénsalo y cuando estés preparado házmelo saber- dijo, abandonando la celda y perdiéndose entre las penumbras del pasillo.
Con un gran escalofrió que le recorrió todo el cuerpo, el menor de los Kirkland se dejó caer en ese intento de cama que tenia, ignorando el dolor de la caída; si aquel sujeto decía la verdad, el tendría que caer por voluntad propia en la trampa a la que con todo su ser intento escapar.
Dos días después de aquel incidente, el ingles aún tenía sus dudas, sus temores y sobre todo, una gran inseguridad. Quería contárselo a todo mundo pero a la vez no, algo de esa índole le causaba vergüenza; sería una gran deshonra personal y para la familia el dar su cuerpo a cambio de libertad pero si lo veía desde otro punto de vista, solo seria entregar su cuerpo por una noche y después seria libre pero ahí entraba algo más que lo haría sentir como basura y era la idea de serle infiel a Francis.
Si bien ya no era un jovenzuelo casto, él quería otorgarle su cuerpo a aquel hombre al que incondicionalmente amaba y por más fuerte que fuera ese sentimiento no podía estar a su lado -¿Qué pensaría Francis acerca de la propuesta de Robert?- se llegó a preguntar más de una vez desde esa noche pero no se daba siquiera una respuesta. -¿me continuaría amando una vez que le entregue mi cuerpo a alguien que no sea él?- también se preguntaba, despertando un gran temor en él, sabía que lo amaba pero aquello era demasiado (o tal vez no, Kirkland suele ser extremista).
Las horas que dedicaba a dormir las dedicó a pensar, las que dedicaba a descansar las dedicó a suspirar y las demás horas que tenia las dedicó a nada más que a llenar su mente de pensamientos relacionados a Bonnefoy. Lo quería y amaba, lo necesitaba por entre todas las cosas y sobre todo, necesitaba verlo y decirle el aprieto en el que se encontraba.
-tiene visita- irrumpieron sus pensamientos, se trataba del guardia en turno, aquel sujeto tan amable con el que podía pasar horas charlando si no fuera porque el chico se encargaba de cuidar a todos los treinta reos que se encontraban en aquel pasillo.
-¿Quién es?- demandó saber más por curiosidad que por otra cosa.
-me pidió que no lo anunciara- contestó con una sonrisa picara –dijo que es una sorpresa-
Ignorando de quién fuese, Arthur salió de su celda y acompañó al guardia hacia la sala de visitas, aquel cuarto blanco inmaculado que no tenía ni ventanas, solo una mesa con dos sillas. Al llegar, el guardia volvió a sonreír de manera picarona –have fun- canturreó antes de encerrarlo en aquel lugar.
Kirkland caminó un poco inseguro e inclusive un tanto temeroso, atravesando la habitación; sus ojos se encontraban dirigidos hacia el suelo, no quería ver a la persona que lo había venido a visitar.
-¿acaso esa es tu forma de recibirme mon chèr Arthur?- dijo la visita y de inmediato el oji verde reconoció ese timbre de voz que perfectamente conocía, con el que soñaba cada tarde y que sobre todo extrañó durante las frías noches en su celda.
Sus labios se curvaron de manera anormal, expandiéndose por todo su rostro y levantó su mirada, clavándola en su visitante misterioso –hi, my Darling-
¡Y se quedo interesante! lo que vendra en el proximo capitulo estara mejor, se los aseguro. Por cierto, ¿supieron quien es la visita misteriosa? ~ . Por cierto, lamento no haber actualizado este viernes, tuve unos contratiempos tremendos pero por lo menos pude hoy :D. Gracias por sus comentarios, ultimamente recibo mas de los que solia recibir y eso me pone feliz. Les dejo contestacion:
deskdraik: ya veo. Si, este asunto terminara en el capitulo 38 :).
Sandy Cecy: bueno, me base de legalmente rubia ~ y si, pistas tienen, haremos que Kirkland quede en libertad :D
Ai no yoake: por eso no me gustan los juicios, son muy largos pero prometo que este sera muy breve.
Lino-Chan: esperaste que no le pasara nada pero viste que paso u.u. Respecto a Ian... yo tambien lo adoro 3. Tu imaginacion del abogado estuvo muy buena, es inevitable no imainarlo asi~
Proxima actualizacion: Viernes 6 de Abril.
