"Ámame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito."


CAPITULO 35

Las piernas del rubio empezaron a temblar de emoción, no imaginó que el hombre que robaba sus suspiros se encontraba frente a él, sonriéndole de manera afectuosa, mirándole con ojos llenos de ternura. Su corazón palpitaba tan rápido que amenazaba salirse de su pecho, se le dificultó respirar y sonidos mudos empezaron a brotar de su boca, sonidos que emulaban el llamar de su amado.

Bonnefoy se acercó lentamente al chico, como queriendo engrandecer la emoción de este. Con cada paso que daba el carmín de las mejillas del otro aumentaba –te extrañe- pronunció casi ronroneando mientras acortaba aún más la distancia –y a juzgar por como actúas, tú también lo hiciste- intuyó, tomando entre sus dedos esos rubios y desordenados cabellos que tanto amaba revolver y que pocas veces tuvo el privilegio de hacer.

Ya no aguantando mas, Arthur se abalanzó contra el cuerpo del francés, estrujándolo, aspirando su colonia de fragancia casi maderada que lo volvía loco, robándole el calor que emanaba su cuerpo, posando su mentón sobre ese hombro ancho y varonil, pronunciando palabras que nunca se atrevió a pronunciar ante el público, palabras que muchas veces eran innecesarias frente a la conexión tan mágica que había entre ambos.

Sin querer ni desear hacerlo, se separaron, sintiendo la calidez del otro desvanecerse. Se miraron a los ojos, verde contra azul, azul contra verde, descifrando lo que estos querían transmitir. Las manos del francés se alejaron del cuerpo de su amado y se posaron en las manos de este, atrayéndolas hacia él, besándolas con suma delicadeza –necesitaba verte, deseaba hablarte, moría de ganas de estar contigo- susurró entre besos. Kirkland derramó pequeñas lagrimas de alegría, el también sentía lo mismo, se sentía feliz y lleno de vida aunque por dentro se estuviera muriendo de sueño e indecisión.

Al finalizar aquel pequeño reencuentro, ambos tomaron asiento, no en las sillas que limitaban su cercanía sino en el suelo que pese a ser frio y duro, les permitía estar más cerca uno del otro. Aún con sus manos entrelazadas y apoyados el uno contra el otro, permanecieron callados, las palabras sobraban, gesticulaban cuando lo sentían necesario y cambiaban de posición cuando sentían que esta dejaba de ser cómoda. Arthur con sus ojos cerrados pensó como decirle lo que Robert le había propuesto dos noches atrás, no hallaba palabras ni metáforas para hacerlo además tenía miedo e incertidumbre de la respuesta que el otro daría.

-¿ocurre algo mon chèri?- demandó saber el francés, acercando la cabeza del oji verde a su hombro –te noto preocupado, ¿acaso ese guardia intentó abusar de ti?- comentó, no teniendo idea que había acertado. Por su parte, el rubio se tensó, no le había confesado que noche tras noche era acosado por aquel sujeto pero tampoco deseaba hacerlo, agregarle más preocupación a Bonnefoy era algo que no se permitía hacer pero mentirle tampoco era algo que deseara.

A Francis no le gustaba que el otro se comportara de esa manera con él, pareciera como si no deseara involucrarlo en su vida, como si lo hiciera a un lado y eso lo hacía sentir que no le tenía la suficiente confianza -¿Por qué nunca me dices que pasa por tu cabeza?- susurró lleno de dolor -¿acaso no me tienes confianza?-

Las palabras del francés le dolieron al ingles casi como una bofetada bien dada -¡eso no es verdad!- intentó contradecirle, tomando una distancia prudente para poderlo ver a los ojos y demostrarle su determinación -¡y-yo confío en ti!-

-y entonces ¡¿Por qué nuca me dices que piensas, a qué le tienes miedo, qué te hace feliz, qué te preocupa, qué te molesta o qué te enoja?- le tomó de ambos brazos, acercando su rostro hacia el oji verde, mostrándole esa faceta que nadie conocía y que él tuvo el privilegio de ver -¡maldición Kirkland, se claro conmigo!- ordenó.

-no quiero preocuparte- suspiró, sosteniendo débilmente las manos que apresaban sus lados.

-¿más de lo que ya estoy? ¡no bromees!- le recriminó, posando su frente con la de su amado mas no viéndolo a los ojos –por favor, no intentes hacer todo por ti mismo, soy tu pareja, ten siquiera un poco de confianza en mi- imploró con su voz quebrada y sus ojos acuosos.

Las palabras que Arthur pensaba decir se quedaron atoradas en su garganta gracias al nudo que se había formado en esta. Ladeó su cabeza pero sin apartarse para no perder cercanía con el francés y se mordió el labio inferior, admitiendo que tal vez y muy posiblemente él haya sido negligente desde el principio pero ¿Cómo saberlo?, él mismo no pudo, nunca había llegado tan lejos en una relación para saberlo. Un sabor amargo lleno su garganta, ahora sabía lo que era una relación verdadera y este era si se atrevía a decirlo, uno de sus primeros obstáculos para tener una vida de felicidad con el ser que ama –I´m so sorry- pronunció casi en susurro pero con la fuerza necesaria para ser escuchado –por favor, perdona a este pobre estúpido inexperto en relaciones pero profundamente enamorado…-

Bonnefoy apartó sus manos de los brazos de su amado y las poso sobre las mejillas de este -sólo porque lo amo con todo mi ser lo haré- respondió en el mismo tono mientras sus pulgares acariciaban esa rosácea y tersa piel.

Aprovechando la cercanía que tenían en ese momento, los dos fueron acortando las distancias, ladeando sus rostros, humedeciendo sus labios, preparándose para lo que seguiría. Fue un instante corto pero mágico, lleno de amor y romanticismo, impregnado de sentimiento y perdón y deseado por las contrapartes. Aún en la misma posición, con sus labios casi rosándose, se miraron a los ojos mientras una sonrisa casi traviesa surcaba sus respectivos rostros y nuevamente, de manera casi automática, realizaron la misma acción pero ahora con más pasión, con más profundidad y con más sentimiento porque sabían que esa sería la última vez que se verían en mucho tiempo.

Cuando terminaron y tomaron distancia, Arthur decidió que era momento de decirle la propuesta que el tal Robert le había hecho. Un poco inseguro pero sabiendo que era necesario y que era lo mejor para la comunicación en la relación, se aclaró la garganta y tomo la mano del oji azul, estrujándola débilmente –el jefe de guardias tiene información sobre John- y con rapidez ese par de ojos color océano se iluminaron, expresando grandes esperanzas –pero a cambio de ella desea que me acueste con él-

El rostro del francés se palideció por unos segundos y sus ojos llenos de esperanza se opacaron aún más de lo que ya estaban –entiendo- atinó a decir a pesar que por dentro deseaba gritar, maldecir y demás. Se quedó meditando en silencio unos minutos lo que diría, su respuesta significaba mucho, si decía siquiera algo negativo podría perder al ingles pero si lo impulsaba a acostarse con el bastardo ese, seria posiblemente un final casi igual –arriesguémonos- expresó.

-¿arriesgarnos?- repitió el otro casi incrédulo, ¿acaso había escuchado mal?

-Sí, ambos deseamos tu libertad ¿no es verdad?- dijo con algo de inseguridad -aunque no me cuesta admitir que odio la idea que alguien más recorra tu piel- aseguró con una sonrisa un poco torcida –no sé bien que te haya dicho pero podríamos hacer esto…- sugirió, acercándose a este, apresándolo del oído, contándole la idea que tenia. Por otra parte, una sonrisa maléfica se empezaba a formar en los labios del oji verde, nunca imagino que tan maquiavélico podría ser Bonnefoy.

Sin darse cuenta, la hora de visita había acabado y el guardia de turno se asomó, avisando que era hora de llevarse al prisionero a su celda. Arthur y Francis se dieron un fuerte abrazo mientras este último le deseaba suerte y le juraba que haría hasta lo imposible para protegerlo. Al finalizar el abrazo, el ingles caminó hacia donde se encontraba el guardia y le sonrió una última vez a su amado y el francés por su parte, correspondió con la misma sonrisa aunque por dentro los dos se estuviesen muriendo de miedo y tristeza al saber lo que pasaría esa noche.


Admito que este fue uno de los capitulos que mas me ha agradado, ese par sinceramente es tierno incluso en las peores situaciones y si, Francis expreso su sentir y admito que hacia falta ese desahogo. Ojala les haya este capitulo tanto como a mi cuando lo escribi. Por cierto, no suelo comentar mis gustos personales pero esta vez tengo muchas ganas de hacerlo y bueno, me gustaria que se tomaran un tiempecito y la dedicacion que toman para leer estos capitulos a este articulo: http: / www. ucm. es/ info/ especulo/ m_amo/ amo_4. html (quitenle los espacios), solo les dire que tiene que ver con el Fanfiction (como posiblemente un nuevo genero literario) y la cultura moderna. De paso, dejo la respuesta a los comentarios del capitulo pasado:

Tari Deex Faelivein: como veras, Francis se entero :).

Sandy Cecy: si, el que lo visito era Francis y bueno, ya viste la decision tomada por ambos.

Lino-Chan: a mi parecer el capitulo en si fue romantico pero no se si al nivel que lo querias :S.

Ai no yoake: me alaga saber que esta historia es mucho mejor que la novela de la tarde, seguire esforzandome para que continue asi.

deskdraik: si, si era el y si, a mi tambien me da mala espina.

Finalmente, les recuerdo que el 8 de Abril es el Entente Cordiale, ¿ya estan preparadas para festejarlo al estilo FRUK? ~

Proxima actualizacion: Viernes 20 de Abril.