Lamento los errores de redacción que puedan existir y alguno que otro ortográfico, estaré corrigiéndolo posteriormente ahorita no porque me da muchooooo estrés.
bueno gente acá les dejos el segundo capitulo de la trilogía "siempre tú y yo" xDD
no, en serio.
Digimon no me pertenece, Cristiano Ronaldo, Kaká y karim tampoco jajajajaa todo lo demás es mio :)
Siempre Tú y Yo.
Miraba el partido desde la banca, no jugaría en este encuentro. Mi vista iba de un lado a otro, mi rabia y frustración se incrementaban. Veía como pasaban el balón de un lado de la cancha al otro y mi equipo aun sin éxitos para lograr el primer gol, y sinceramente como juegan en este momento dudo mucho que lo logren, Cristiano Ronaldo no jugaba por una seria lesión y yo (Taichi Yagami) no jugaba en este partido por presentar síntomas como: cefalea (dolor fuerte de cabeza), vértigo, vómitos y por jugar mal debido a mi sensación de inestabilidad provocada por aquel tumor.
¡MALDITA SEA!
Cavilaba. Esta estúpida enfermedad va a hacer que mis sueños se derrumben por completo, eso no solo ha afectado mi rendimiento en el campo sino en mi vida personal, Sora piensa que la estoy engañando o algo por el estilo, no es tonta sabe que algo pasa, le dije que los resultados de los exámenes arrojaron que tenía un virus o algo así… se lo creyó pero ya han pasado varias semanas y los síntomas siguen apareciendo, ya no sé qué excusas dar, Sora no se puede preocupar, no debo hacerla preocupar por algo que pasara pronto ¿verdad?
El juego terminó en un cero a cero, pero si me lo llegaban a preguntar a mí, el equipo adversario había sido el ganador del encuentro aunque el gol nunca se les dio habían sido superiores al Real Madrid y por mucho. Nos dirigimos hacia el autobús para regresar a Madrid, aun estábamos dentro del estadio de fútbol caminando por el pasillo casi sin hablar, sin ánimos… Una niña de aproximadamente de seis años se acercó corriendo, había logrado escabullírsele a sus padres y a la seguridad que cuidaba celosamente nuestra privacidad en aquel momento. La pequeña corría, detrás de ella un guardia de seguridad la seguía y este le gritaba que se detuviera, que no podía molestar a los jugadores.
Al escuchar los gritos miré hacia el lugar de donde provenían, la niña venia en dirección a mí, con un lápiz y una pequeña libreta en cada mano las cuales mantenía extendidas, corría hacia mi casi que pidiendo que la auxiliara, no pude evitar sentirme extrañado y algo ruborizado al sentir que había impactado contra mí y que se sujetaba fuertemente de mis piernas. ella lloraba, imagino que sentía miedo de lo que acababa de hacer.
― Señor Yagami, lo siento ahora mismo la saco del lugar. Disculpe si lo molestó.
Decía el guardia de seguridad que se había detenido frente a mí y el cual observaba a la pequeña que decía entre gimoteos y, aferrándose cada vez más y más a mis piernas.
― lo siento, lo siento mucho… yo solo quería… yo… yo solo… yo solo quería…
Y allí derramó su llanto.
Yo miraba al guardia de seguridad, luego a la pequeña y así sucesivamente, alternaba mi vista entre ambos, extrañado… la verdad no había asociado lo que ocurría. Era como estar en un sueño en donde sabes que estas soñando pero del cual no puedes despertar ni hacer nada para cambiar la situación.
El guardia se acercó extendiendo sus manos para zafar a la niña que lloraba y pedía disculpas reiteradamente. Volví en mí y dibujé una sonrisa al guardia, el cual entendió que no estaba molesto por la presencia de la niña y que yo podía hacerme cargo de ella.
Pasé mi mano por su cabello y le dije con la voz más apacigua que pude modular:
― hey, no te preocupes no te retaran. No llores más.
La alejé de mi regazo, me agaché hasta lograr quedar frente a frente en cuclillas de tal forma que pude verla a los ojos y ella a mí, sin tiempo que perder sonrió y paso el dorso de su mano por su mejilla limpiando las lágrimas que habían salido segundos atrás.
― dime ¿Cómo te llamas?
―Aimi.
― ¿Aimi? Qué lindo nombre.
― Sí. Mi mami dice que significa amor y belleza
― te va muy bien, dime Aimi ¿Qué haces aquí?
Pregunté manteniendo mi todo de voz tranquilo y suave. Ella se sonrojó y llevó ambas manos a la altura de su pecho dejando ver su pequeña libreta y el bolígrafo que tenía en mano, sus movimientos eran tímidos y recelosos.
― ¿quieres que te lo firme?
Ella asintió animadamente y volvió a mostrar su sonrisa inocente. Tomé con cuidado la libreta y comencé a escribir en ella y mientras lo hacia la niña musitó.
― lamento haber desobedecido al hombre de seguridad. Pero le juro que no quise hacerlo…
Levanté mi mirada para verla hablar.
― solo tengo seis años, pero… ¡me gusta mucho el fútbol y es debido a que usted lo hace ver y sentir divertido!
¡WAO! No pude evitar sonreír.
― También… ― vaciló ― debo confesar que…
Miró para los lados y con su pequeña manito hizo el gesto de que me le acercara, miré para los lados extrañado y a agachas me fui acercando a ella quien colocó una mano al lado de mi oído y susurró:
― yo era fan del Barcelona, pero, cuando lo vi jugar me volví madridista.
Pestañeé un par de veces incrédulo, esta niña despertaba mi instinto paternal, era tan inocente y tierna. Se alejó y cubrió su boca con sus manos tratando de ahogar pequeñas risillas en ellas… yo le sonreí y le dije:
― Bueno, que sea nuestro secreto pero, yo antes de jugar en el Real Madrid, también era fan del Fútbol club Barcelona.
La niña abrió su boca sorprendida y dejo salir un ¡AH! De asombro.
― Pero no digas nada eh… será nuestro mutuo secreto.
Ella se emocionó y asintió eufóricamente.
―me gusta mucho el fútbol pero mis amigas dicen que es de niños, yo quiero algún día ser una mujer futbolista, ¿ podría?
― claro que puedes, no te rindas y lucha por tus sueños.
Volví mi mirada hacia la pequeña libreta y terminé de escribir el autógrafo anexándole un pequeña nota personal, esa niña era la inocencia personificada. De un pequeño bolsito, que me hacía recordar al que Sora solía usar con sus jeans azules sacó una pequeña cámara y dijo:
― ¿puedo…?
El guardia que observaba el momento se ofreció a tomar la fotografía. Yo estaba en cuclillas y la niña se colocó a un lado y sin previo aviso rodeo con sus pequeñas manitos mi torso, luego vino el flash y listo… la foto había salido.
― algún día le diré a mis hijos que conocí a Taichi Yagami, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos y tendré pruebas de que lo que digo es verdad.
Le entregué la libreta y sonreí.
En los últimos tres partidos no había jugado bien, en este no jugué y aun así esta pequeña niña decía que yo era el mejor jugador del mundo. El dinero, la fama y el regocijo de sentirme como un niño feliz cuando toco el balón dentro y fuera de la cancha no se comparan a esta sensación tan sublime, es algo… algo indescriptible.
La madre de la niña, una rubia de ojos azules, había llegado hasta donde la pequeña castaña de ojos azules iguales a los de su madre.
― Aimi hija, no te vuelvas a escapar así…
― Lo siento mami.
― Lo lamento joven Yagami, lamento que mi hija lo haya molestado.
Decía mientras se inclinaba pidiendo disculpa, seguro, era una Japonesa.
― No hay problema…
la observé ya que no sabia su nombre.
― Kanbara, Zoe de Kanbara.
― no se preocupe señora Kanbara y felicidades por tener a una pequeña inteligente y fanática del fútbol.
― Como no ser fanática del futbol, si Takuya su padre es puro futbol… bueno es hora de irnos.
― Muchas gracias por el autógrafo y la foto.
― No hay de que pequeña Aimi.
Y así menos de diez minutos con una pequeña fan cambio mi humor. No pude dejar de mirar mientras partían por el pasillo poco iluminado de que daba salida al estadio de fútbol, tan solo imaginar que muy pronto yo podría tener dos niñas amantes de este deporte tan lindas e inocentes como la pequeña Aimi, ¿Aimi eh?es un lindo nombre…
Iba en el bus, cavilaba, pensar en mis futuros hijos me hizo ver la realidad del asunto, de mi condición y de que debía tomar muchas decisiones para un futuro incierto, uno en el que tal vez no vea crecer a mis hijos, uno en el que tal vez no vuelva a despertar y ver el rostro resplandecido y lleno de vida de mi pelirroja, tal vez yo no esté aquí siquiera para ver nacer a mis pequeños, tal vez…
*.*.*.*.*.*.*.*.
Era molesto, en serio, muy molesto ir de compras con Sora y Mimí, faltaba un poco para el nacimiento de los gemelos, del cual y gracias a Sora, no sabíamos aun el sexo de los pequeños, claro ella quería que fuera una sorpresa y por más que le insistí a ella y a su ginecólogo no hubo caso, Sora es muy terca… me fui por el plan B e intenté sobornar al ginecólogo, NADA.
¡PFFF! Que infeliz ese doctor. ¡Da igual!
― ¡OHHHH! Sora, qué bello es este vestido azul de marinerito ― decía Mimí ― mira que hermoso es… tiene una linda anclita azul marino, amiga debes comprarlo.
― sí, es muy lindo Mimí, pero aún no sabemos si son niñas. Estamos comprando ropa unisex, ¿recuerdas?
― amiga, pero debes comprarlo por si acaso… cómpralo es ¡BELLISIMO!
Sora giró a mirarme, entendí que pedía mi opinión en el asunto. Me encogí de brazos y le solté.
― ves… si me hubieses hecho caso sabrías que hacer en este momento.
― ¡cállate! Igual no lo sabrás hasta que nazcan, pero… el vestido es muy lindo.
Ojos de gato regañado, odio cuando mi esposa pone esos ojitos que derriten mi corazón. Solté un resoplo, giré mis orbes marrones y dije con un poco de pesadez.
― está bien Sora, cómpralo si eso deseas.
Sentí un abrazo, o medio abrazo de mi Sora, ¡vaya! No había notado lo abultado de su vientre, ya ni un abrazo podía darme.
― te amo Tai. ― miró a los lados y buscó a la muchacha que atendía ― disculpe señorita, ¿en Cuánto tiene este vestido?
― Trecientos veinte euros.
―¡¿QUÉ?!
Dije girándome apresuradamente hacia la mujer, ¡TRECIENTOS VEINTE EUROS! ¿Acaso estaba bordado con hilo de oro?
― ¡Tai! ― susurró Mimí con un aire de vergüenza mientras golpeaba con su codo mi costilla derecha. La joven me miraba al igual Sora que devolvía el vestido a su lugar.
― es un vestido de diseñador, es de muy buena calidad. Además el diseño del ancla fue confeccionado a mano y está muy bien detallado.
― oye ― dije acercándome hasta la chica, mirándola de reojo y con voz cómplice, también, hable en medio de un susurro ― y si le quitamos el anclita ¿en cuanto no las dejas?
Tanto Sora como la mujer que nos atendía soltaron la risa, Mimí se tapaba la cara de la vergüenza, yo me encogí de hombros, puse mi manos en los bolsillos del pantalón y chasqueé la lengua, me parecía una exageración gastar tanto dinero en un vestidito que aún no sabíamos si se utilizaría.
― lo llevaremos – hablo Mimí.
Luego de salir de la tienda Mimí dijo que por que no daba una vuelta con la pequeña Mei, su hija de menos de un año.
¡Quiere deshacerse de mí la muy descarada castaña!
No importaba, seria genial salir con la única mujer del grupo que no gritaba por unos zapatos rojos, solo porque eran como para pulgarcito.
― Yamato está por la sección de guitarras, en la tienda de instrumentos. Es solo por si la pequeña Mei se sale de control.
― ¡PUFF! ¿Mei salirse de control con su tío favorito? Que feo Mimí, que feo que pienses eso. Vámonos Mei, no te juntes con tu madre que está loca.
Tomé el cochecito del bebé y salí del lugar.
Nos sentamos por la feria de comidas, le había comprado un helado a la bebita, de frente a mi estaba ella, que no despegaba la vista de la barquilla de chocolate.
― sí, Mei… tu tío Taichi está un poquito enfermo, pero nadie lo sabe, solo tú y yo, claro el doctor también, ― acerqué el helado hasta la niña para que comiera de este. ― ¿sabes lo que se siente estar en la cima de tu vida y que luego te echen un empujón al abismo?
Si pudieran ver la cara de la niña en ese momento, me observaba como si no entendiera nada de lo que dije, pero a la vez muy, muy extrañada de mis palabras, era raro que actuara tan serio junto a ella.
¡Diablos! La enfermedad me estaba consumiendo la diversión.
Por momentos sentí un poco de vértigo, el helado cayó al suelo provocando el escándalo de la pequeña Mei, la sentía llorar, pero mi vista solo estaba fijada en la nada, al igual que en aquella ocasión con la pequeña Aimi, no me daba cuenta de lo que estaba ocurriendo era real, levanté la vista y los llantos de Mei se hacían cada vez más altos.
¡DEMONIOS! Ahora venía la Jaqueca.
Intente quitar el seguro del cinturón del cochecito de la bebita, pero parecía que no podía hacerlo, intenté por todos los medios desabrochar el estúpido cinturón de seguridad pero hacer aquella tarea tan simple fue una odisea. Mei comenzaba a impacientarse y a llorar más, yo comencé a estresarme y a frustrarme.
¿Por qué demonios no podía quitar el maldito seguro del cinturón?
― Hey baka, ¿Qué demonios te sucede?
Era Yamato.
― Yamato yo…
El rubio quitó el seguro del cinturón y alzó a la bebe entre sus brazos logrando tranquilizarla.
― has estado raro, más que de costumbre ¿te encuentras bien?
― No Yamato, no ¡NO LO ESTOY! ¡DIABLOS, DIABLOS!
Dije mientras colocaba mis manos sobre mi cabeza y me mecía hacia adelante, luego hacia atrás soltando quejidos.
― Que te sucede, me preocupas Taichi ¿estás bien?
Alcé la mirada, en mi cara se derramaron las lágrimas que había estado conteniendo desde que me enteré de mi estado de salud.
― ¡MIERDA TAICHI! ¿Qué demonios pasa?
Dijo con una seria mueca de preocupación. Si, era raro verme llorar de esa manera.
*.*.*.*.*.*.*..*
Desperté de un sobresalto, rápido y a la vez sigiloso corrí hasta el baño de la habitación de huéspedes, vacié mi estómago en cada arcada que daba hacia el retrete. Sensación desagradable que se había vuelto parte de mi rutina matutina, luego, seguían las jaquecas que al pasar el día se volvían más fuertes.
Después de haber quedado con el estómago vacío y lavar el sabor horrible del vomito de mi boca regresé a la habitación y me acabe durmiendo. Desperté y ya Sora estaba despierta, no estaba a mi lado, que mala suerte quería despertar y que ella fuera lo primero que pudiera visualizar, en cambio solo pude ver una cama blanca y vacía. Tuve que levantarme aunque no quería hacerlo, lo hice… fui al baño no sé por cuanto tiempo observé el cepillo de dientes, era como si intentara descifrar para qué demonios servía y allí debajo del umbral de la puerta del baño escuché a Sora.
― sabes que el cepillo de dientes es para limpiar tu boca y dientes ¿no?
La miré, sonreí, miré el cepillo y por momento descubrí que ella tenía razón.
¿Esto también era síntoma del tumor?
― el desayuno está listo.
Se acercó a mí y beso la comisura de mi boca.
― apresúrate amor, o tal vez no te deje ni desayunar este día…
Dio una pequeña palmada en mi trasero y rió con picardía, saliendo del baño y mirándome seductoramente.
¡SI! Eso era una insinuación clara de que quería un poco de Taichi Yagami. ¡Es que soy irresistible!
― ¡hey espera!
Dije saliendo tras de ella y tomándola de la cintura, que ya no era tan pequeña, su vientre estaba abultado y sorprendentemente verla así me llenaba de… de…
¡ÁNIMOS! Muchos ánimos.
La giré de manera que quedara viéndome y con una mano la atrapé y atraje hasta mi regazo y en medio de mi muy enigmática voz viril y seductora le susurré.
― pensándolo bien, no necesito comer el día de hoy.
Ella me abrazó colocando sus manos sobre mis hombros y yo coloqué la otra mano sobre su espalda a nivel de la cintura y nos fundimos en un beso largo y colosal.
¡LA AMO! En serio que AMO cada beso, cada caricia que me propina esta mujer, mi único sostén en este momento, aunque ella no lo sepa es la razón de que luche y no me dé por vencido, pero, debo decírselo… aunque este no sea el momento adecuado, mejor lo hago después. Este momento es de como Mimí lo denotó "MOMENTO TAIORA!
La arrastré hasta la cama que miraba hacia la puerta del baño, la recosté cuidadosamente, no debo olvidar que ella está en estado, aunque debo confesar que la que olvidó eso… -su estado de embarazada- fue ella.
¡DIOS!
Pero que ardiente estaba mí no tan dulce -en este momento- Sora, ¿producto de las hormonas? Si es así…
¡UFFF! Benditas hormonas…
Nos envolvimos entre las sabanas e hicimos el amor fervientemente, olvidé todo rastro de desasosiego, de desdicha y de malos pensamientos que surgían a costa de la maldita enfermedad que aparecía en el mejor momento de mi vida.
Sentir la silueta de mi mujer, la cual cambiaba y se modificaba con los días, sentir su piel suave y dulce, sus besos con sabor a gloria, sus manos que acariciaban mi espalda y revolvía mi pelo… sus caricias ¡DIOS! Sus besos y sus caricias…
¡Uuufff me volvían loco, completamente esquizofrénico! No podía dejar de mirarla en medio de su sonrojar, sus mejillas tibias y rojas que hacían juego con esa cabellera de Diosa, mi venus… mi pequeña afrodita. La besé, la acaricié, la sentí. Mis cinco sentidos la sintieron y volvieron delirantes en medio de: sus gemidos, en medio de sus caricias, su sabor exquisito, cuando podía verla hundirse en placer… en amor, olerla… oler esa fragancia de ángel.
― Te amo koibito. ― susurraba.
Piel de gallina, piel erizada… no me cansaré de oírla decir que me ama… soy el hombre con más suerte de este mundo… ¿miedo a morir mañana? No me importaría, moriré feliz de haber conquistado a la pelirroja dueña del amor, dueña de mi amor, esa mitad que complementa mi vida.
― Te amo mi Sora― le respondí devolviéndole el susurro.
Todo mi amor se dirigió hasta un lugar específico de mi cuerpo y fue derramado en ella, sucumbí ante la excitación del momento y caí al lado de su cuerpo apoyando mi cabeza sobre su pecho, estaba agitado, ella también, resoplaba, jadeaba… reíamos como adolescentes, la miré y coloqué una mirada sincera y seria… llevé el mechón de su flequillo detrás de su oreja y besé su mejilla, con mi nariz comencé a propinarle caricias, llevé mi mano hasta su vientre y acaricié en círculos mientras seguía con el vaivén de mi faz sobre su rostro.
― ¿has pensado en un nombre para él y ella? O ¿para ellas o ellos?
dijo con voz dulce.
― si son dos niños quisiera que uno llevara mi nombre…
respondí, la verdad no habia pensado en ello hasta ese momento.
― yo estuve pensando en Taiki y Tora.
― ¡¿Tora?! No Sora es muy feo. Ningún hijo mío se llamará Tora.
― ¡ay! Me pareció lindo además, es como la unión de tu nombre y el mío, la "T" de Tai la "ora" de Sora. Tora es muy lindo nombre.
―uhmmm… no lo sé, no me gusta. Aunque el Taiki es muy lindo y se parece mucho a Taichi, me pensaré el de Tora... solo por ti.
Besé su frente, ella resopló una risa.
― En cuanto a nombre de niñas… ― prosiguió ella ― me gustan: Megumi, Ayami, Aika, Hana y Kin ¿Qué piensas?
― Megumi es lindo y Hana es poco común… me gustan esos dos. Si son niñas se llamarán Megumi mi bendita "bendición" y Hana mi dulce "flor" y sin son niños serán Taiki "mi gran esperanza" y Tiago.
― ¿Tiago?
― Si es mi nombre desordenado Tai a "Tia" y Go, que significa héroe y como Tai significa grande seria Tiago "mi gran héroe" ¿Qué te parece? Esta mejor que Tora.
― es un nombre muy lindo. Y en caso de ser un niño y una niña.
― Megumi y Tiago. Allí no hay indecisión. ¿Te parece?
― sí, así quedan los nombres. Ahora mi precioso moreno debes de desayunar, tienes que comer para que pases ese virus, o crees que no te he oído vomitar esta última semana.
¡ALARMA! En todo mi cuerpo subió y bajó algo desde mi estómago hasta mi garganta. ¿Culpa? ¿Quizás?
― está bien mi Takara…
Ella se levantó y caminó al baño envuelta entre las sábanas blancas, yo la observé hasta que cerró la puerta y ya no la pude visualizar más. Me levanté me puse el calzón y tomé una Bermuda e intenté abrochar el botón de este, pero por más que lo intentaba no podía, enseguida me acordé de Mei y su cinturón de seguridad.
Recuerdo…
― ¡MIERDA TAICHI! ¿Qué demonios pasa?
Dijo con una seria mueca de preocupación. Si, era raro verme llorar de esa manera.
― Yamato… Yamato yo…
― habla baka, dime porqué lloras, y por favor que sea por una estupidez.
― tengo un tumor cerebral.
Matt rió, tal vez solo lo hizo por incrédulo o tal vez por nervios, no esperaba que espetara eso de tal manera.
― Que chiste tan de mal gusto. Habla en serio, dime que te pasa.
Mi semblante inescrutable lo hizo ver que hablaba con seriedad y con toda la verdad.
― ¡MIERDA! Taichi ¿qué demonios…? ¿Desde cuándo? ¿Por qué ni tú ni Sora me lo han dicho?
De nuevo mi mirada oscura y palidecida habló por si sola.
―Mierda Taichi, dime que Sora lo sabe.
Negué con la cabeza.
― ¡BAKA! Taichi ¿desde cuándo lo sabes?
― Desde hace dos semanas, la verdad los síntomas los noté desde hace ya poco más de un mes y medio, pero, los resultados llegaron hace quince días…
―mierda… no podemos hablar de esto aquí, vamos a mi casa, llamaré Mimí y le diré que tuvimos que irnos por Mei.
A pesar de ser esa la excusa a penas llegamos a la mansión Ishida Mei cayó en un sueño profundo, Matt y yo pudimos hablar, aunque, la verdad no quería hacerlo, estando allá él contactó a un oncólogo amigo suyo, un especialista veterano y el cual trató a su padre cuando este sufrió de cáncer de próstata, quedamos en no decir nada a nadie hasta ratificar lo que mi médico había diagnosticado.
Investigamos los síntomas y descubrimos que pertenezco a un 6% de hombres adultos al cual les da esta enfermedad ya que originalmente esta ataca a los infantes, generalmente.
Los síntomas generales empiezan por la alteración de algunas funciones mentales, sobre todo enlentecimiento y apatía…
¡VAYA! Coincide conmigo.
…Cefalea, vómitos, nauseas, inestabilidad, crisis epilépticas generalizadas y edema de papila (hinchazón del nervio ocular a causa de la presión en el cerebro); la mayoría de estos síntomas están causados por la presencia de hipertensión intracraneal. Existen síntomas más graves que produce el propio crecimiento del tumor y dependen de la localización topográfica de la lesión.
¡RAYOS! ¡¿ESTA MIERDA ESTA CRECIENDO?! Yama siguió leyendo. Yo solo me ponía más tenso y preocupado.
Los más comunes son:
Paresias (parálisis transitorias o incompletas).
Crisis motoras parciales
Afasias (problemas para utilizar el lenguaje)
Apraxias (problemas para realizar ciertas secuencias de movimientos, por ejemplo, abrocharse un botón)
Agnosias (la persona puede percibir los objetos pero no asociarlos con el papel que habitualmente desempeñan)
Alteraciones campimétricas (de la visión) Existen otros síntomas localizados en zonas alejadas del cerebro: se llaman síntomas de falsa localización y se deben a la misma hipertensión intracraneal o al desarrollo de un síndrome de herniamiento cerebral (un desplazamiento del tronco encefálico a causa de la presión).
¡MIERDA, MIERDA!
Luego y a pesar de tener muchos de esos síntomas aun no llegábamos a lo que el tumor que tenía en si hacía, Yama leyó el pequeño párrafo en donde explicaba lo que era el Meduloblastoma:
"Se trata de un tumor con origen en las células embrionarias. Su comportamiento es maligno. El cuadro clínico se caracteriza por cefalea matutina progresiva, vómitos, vértigos y sensación de inestabilidad. La exploración física muestra coordinación escasa y movimientos inseguros, movimientos inconscientes y rápidos del globo ocular y papiledema (inflamación del nervio óptico en su entrada en el ojo). No es infrecuente la aparición de metástasis sistémicas (reproducción de las células tumorales) en ganglios linfáticos, huesos y pulmón. El tratamiento consiste en la extirpación del tumor seguida de radioterapia sobre todo en el neuroeje. Se recomienda quimioterapia si la extracción del tumor sólo ha sido parcial o existe riesgo de que vuelva a aparecer."
― viejo, estoy seguro de que no es esto lo que tienes, solo sufres de dolor de cabeza y nauseas, puede ser que sufres de los síntomas que Sora debería de tener, he oído que hay hombres que les pasa.
― no seamos ignorante Matt, casi todo lo que dice allí lo he padecido y lo sigo padeciendo, además síntomas nuevos han ido apareciendo como el de la Apraxia, Paresi y la agnosias, eso sin contar las náuseas vértigos y demás síntomas… Matt, moriré antes de ver nacer a mis hijos.
Yamato me miró con ojos de querer golpearme, miró a la pantalla y googleó
"¿los golpes en la cabeza ayudan a desaparecer los tumores?"
― Si dice que sí, juro que te golpearé como no tienes idea, así que no digas tonterías Tai.
Eso sí es tener a un mejor amigo.
― descuida amigo, saldremos de esto juntos, confiemos en el Dr. "Keito Mata Losano"
Abrí los ojos hasta más no poder.
― ¿mata lo sano? ¿Así se llama tu doctor?
Yamato rió y negó con la cabeza. Sora y Mimí llegaron y no volvimos a tocar el tema.
Presente:
― Estúpido Yamato. mierda… pero, ¿ya ni abrocharme el pantalón podré?
Dejé el pantalón sin abrochar y me acerqué a la mesa sonde me guardaba el desayuno hecho con amor por mi esposa.
Perspectiva de Sora.
En el centro comercial al quedar sola con Mimí.
Desde ya hace un tiempo atrás Tai está actuando raro, está muy distraído, pensativo… ¿será miedo porque será papá? Lo he visto despertar por las mañanas e irse a otra habitación sus continuos dolores de cabeza me hacen pensar que solo son excusas para no hablar durante el día, ya que últimamente ha estado de reposo y pasa mucho tiempo en casa. ¿Será que la expectativa de hacerme su mujer no era lo que esperaba? ¿Estará cansado de mí? Pero, si solo han pasado varios días ¿tan rápido se ha aburrido de mí?
― amiga ¿estás bien?
Mimí me sacó de mis pensamientos que ya se estaban volviendo absurdos.
― sí, sólo estoy un poco cansada.
El teléfono sonó, era el de Mimí, Matt le avisaba que regresaría a la casa ya que Mei estaba cansada y lloraba por dormir la siesta. Preguntó si necesitábamos que nos buscaran al centro comercial más tarde, Mimí le dijo que cuidara bien de Mei que nosotras nos iríamos en un taxi, que no se preocupara.
― ¿Qué sucede amiga?
Dijo a penas nos sentamos en el nivel feria de comida del centro comercial. Es mi mejor amiga sabe lo que me sucede.
― he notado a Tai distante conmigo ― dije jugando con mis dedos y viéndolos. ― es que siento que me oculta algo pero no sé qué es, he preguntado pero, dice que está todo en orden.
Unas lágrimas comenzaron a correr.
¡RAYOS malditas hormonas!
― ay amiga, pero, sabes que Tai es así, es decir, él siempre es muy egoísta cuando se trata de no preocuparte, seguro no es nada grave, tal vez lo que quiere es evadir el tema de que ya estas gordita.
Chasqueé la lengua antes aquel comentario sin sentido de Mimí, ella ladeo su labio y soltó una pequeña risa, yo la acompañé. Luego…
― tengo miedo de que esté harto de mí y que ya no me quiera. Y ¿si tiene a otra?
― ya estas sacando conclusiones tontas amiga. ¿Él te ha dado motivos para que tu creas eso? No, además, a todos nos consta que eres la luz de su vida amiga, eres su tesoro, a cada rato lo anda diciendo y promulgando "tú eres su religión" dicho por él mismo y no estoy exagerando.
― Si lo haces…
Me sonrojé y comenzamos a reír.
― no sé qué le pasa, solo sé que ha estado muy distante.
― bueno, averiguaré con Matt, a ver si él sabe algo al respecto, pero mientras tanto no hagas escándalo, tú no eres la única que anda atemorizada por los gemelos sabes que a muchos padres -y muy buenos padres que llegan a ser- le da la crisis… Matt fue uno de ellos, solo que cuando sintió dudas yo lo hale de las orejas y le dije "termina lo que empezaste baka"
Reí. Mimí siempre tan delicada.
Esa tarde continuamos las compras, claro luego de comer y debo decir que he comino no por tres, si no por mil estómagos, nunca jamás en la vida había comido tantas cosas y peor aún, nunca jamás había comido y regurgitado las cosas tan rápido a penas me levanté después de comer tuve que ir a devolver todo al baño del Mall.
Compramos cosas lindas y preciosas para los gemelos, las bolsas no entraban en el taxi, seguro a Tai le dará un infarto al ver cuánto gasté. Pero no importa, además me hicieron muchos descuentos solo por ser la señora Yagami y por ser la diseñadora "del momento" y con la esperanza de que les enviara mi nueva línea de ropa de bebés a dichas tiendas.
*.*.*.*.*.
Al llegar a la casa de Mimí y Yamato, nos dimos cuenta que sea lo que sea que hablaban esos dos habían callado al vernos, incluso a Mimí le pareció extraño, pero debíamos hacernos las tontas y hacer como que nada había ocurrido, eso si queríamos saber en algún momento que demonios hablaban.
Como ya se le hizo costumbre Tai estaba en otro lugar, a pesar de estar tan cerca, su vista era pensativa y perdida a su vez, intentaba disimular lo que ocultaba… dejaba mostrar sonrisas fingidas que se desvanecían al momento, estaba preocupado... Pero ¿por qué mi amor? ¿Qué te sucede que no puedes confiármelo?
Luego de allí regresamos a casa, dormimos. El inicio de la mañana fue como antes, despertar hacerle el desayuno y luego verlo levantar para terminar enredados en las sabanas, ese si era mi Tai. Había vuelto, pero, solo por un instante luego de desayunar salió del apartamento y no llegó hasta la noche, al día siguiente dijo que saldría con Matt, regresó a eso de las 3 de la mañana del otro día, durmió poco, despertó saliendo del cuarto, lo sentí despierto y Salí asomándome sigilosamente por el umbral del pasillo que llevaba al living y lo oí murmurar por teléfono, eran las 4 de la mañana, me di media vuelta y regresé a la cama, a eso de las seis de la mañana salió otra vez sin decir a donde iría… no lo volví a ver hasta las once de la noche, ni siquiera respondía o enviaba un mensaje. Me llene de ira... era más que obvio que veía a alguien más.
Cuando llegó por fin, lo esperaba sentada en el mueble del living, el parecía sorprendido al verme allí a altas horas de la noche, tenía su juego de llaves en mano me miraba atónico.
― debemos hablar. ― dije con seriedad.
Una vez más me miró en estado catatónico, sus ojos estaban enormemente abiertos, pero sus expresiones eran gélidas.
― ¿Y…? ― volví a espetar. Esperaba que me dijera que le sucedía.
Sus rasgos permanecían iguales a los de antes de preguntar, su cejo se frunció ligeramente, pero al parecer todo lo demás estaba igual de inescrutable.
― ¿no me piensas responder? ― pregunté.
Al fin se decidió a hablar.
― estoy esperando la pregunta. ― contesto manteniéndose incognoscible.
― ¿Qué te sucede Tai? dime que pasa… ¿por qué andas tan alejado de mí? ― logré modular.
Bajó la mirada. por momento creí que también había bajado la guardia y me diría lo que le sucedía, pero no fue así, la volvió a dirigir hacia mí y largó.
― No sé de qué me hablas, estoy un poco cansado hablamos luego.
Se dio media vuelta lanzó las llaves sobre la mesa de la entrada y prosiguió a caminar hacia la habitación.
― ¿Cuándo es luego?
Pregunté siguiéndolo y elevando un poco la voz.
― ¡luego! ― afirmó sus palabras en medio de un pequeño grito, yo me detuve y él se dio cuenta se giró y me miró para luego expulsar― hablaremos mañana.
― ¿mañana? No Tai, hablaremos hoy. ― respondí con autoridad
― si te dije ya, hablaremos mañana. Hoy no, estoy cansado y no deseo hablar.
― ¿cansado de qué? Si ya ni trabajas.
Volvió a darse media vuelta y siguió hasta la habitación, dejando atrás un chasquido de lengua el cual expresaba que lo estaba molestando y que ni me respondería. Yo lo seguí hasta la habitación.
― ¿tienes a otra? ― hablé, casi temiendo articular la pregunta de una forma sonora temiendo a que la respuesta fuera "si, si tengo a otra"
― ¡que ridiculeces dices! ― respondió casi por inercia mientras se sentaba en la cama y se quitaba el pantalón.
― no son ridiculeces.
-soltó un resoplo se levantó y estando cerca de mi beso mi frente, luego tomó mi barbilla y alzo un poco mi rostros, me miraba fijamente a los ojos y susurró…
― Te amo Sora, jamás te engañaría con nadie. No sucede nada. Confía en mí.
Me besó lenta y fugazmente, luego me abrazó, pero, algo me decía que no lo hiciera, que no confiara en él, ocultaba algo y aunque no fuera un amorío sabía que si me mentía en algo.
― si sucede algo Tai.
Me soltó casi que inmediatamente dándome la espalda. Rascó la parte de atrás de su cabeza arraigadamente y de una forma frustrante.
― vamos Sora, no sigas con lo mismo.
― Tai ¡sé que me ocultas algo!
Se giró y dejó salir un grito que me sacudió el cuerpo.
― ¡MIERDA SORA! ¡ya te dije que no sucede nada, NADA! ¿Por qué insistes con lo mismo?
Yo también alce la vos y contesté.
― ¡Porque te conozco y sé que te pasa algo!
Bufó, se acercó a la cama, tomó una almohada y dijo con una voz baja pero molesta.
― veo que estas intensa esta noche, iré a dormir a cualquier otro sitio de la casa. Piensa lo que quieras.
Me acosté en la cama y lloré como nunca en mi vida lo había hecho. Me quedé dormida y no supe en que momento.
*.*.*.*.*.*.
Pasaron varias semanas y aún seguía haciendo lo mismo, llegaba dormía y luego salía, pensé que tal vez exageraba y que había vuelto a practicar con el equipo, llamé a ver si era que había vuelto a sus prácticas de futbol y no, no estaba allá, llamé a Mimí y dijo que en su casa no estaba y que Yamato estaba con ella, llamé a Hikari no sabía de él…
El teléfono sonó y fui a atender… al alzar la bocina del aparato y saludar nadie respondió, volví a hablar y nada no me contestó, luego cortaron.
Me di media vuelta y el teléfono volvió a sonar, esta vez paso lo mismo… nadie hablaba era como si esperaban que Tai contestara.
¡Maldita zorra!
Seguro era ella quien llamaba para hablar con él. No pude más y me hundí en la depresión me eché al piso y comencé a llorar, gimoteaba… Tai me engañaba de eso estaba segura.
El teléfono volvió a sonar, lo atendí y sucedió lo mismo… una vez más cortaron la llamada.
Pero casi de inmediato volvieron a llamar y allí perdí los estribos y le grité ya enrabiada:
― ¡¿quieres dejar de llamar de una buena vez zorra de mierda?!
Mi sorpresa fue que era Tai.
― ¿Sora? ― fue lo que alcanzó a decir ― soy yo Tai. Sora… yo…
― Tai ¿en dónde estás? ¿Tai por qué me haces esto?
No podía más, y volví a llorar, lloré como si hubiese perdido al amor de mi vida y eso era…
― ¿estas llorando? ¿Sora que pasa? ¿Por qué lloras?
Intenté hablar pero no podía hacerlo…
― Sora contesta ¿Le pasa algo a los gemelos? Maldita sea, Sora responde ¿Sora? ¿Sora está allí? ¡SORA!
Había enmudecido, callé, no quería hablar… solo lloriqueaba.
― Tai ya lo sé todo.
Perspectiva de Tai:
Mi mundo se fue al suelo, ella ya lo sabía y sufría por mí, en los últimos días no estuve en casa, no podía verla… El doctor de Yama me había confirmado que si tenía el tumor que me habían diagnosticado antes, sentí que moriría y estar cerca de Sora… no podía.
¿Cómo decirle que con cada día que pasaba moría?
Me convertí en un cobarde y preferí huir de mi propia casa, ya no tenía el futbol y Sora en los pocos momentos que pasaba en casa solo me peleaba, sentía que ya no la soportaba… aparte de todo intentaba no estar cerca de ella mis síntomas empeoraban, ya ni hablar podía y si pasaba tiempo con ella seguro se daría cuenta de mi condición, pero, no era su culpa, era la mía por no decirle nada… pero, ahora ya lo sabía y lo que temía se hizo realidad sufría por mí.
― ¿L-lo sabes? Sora no llores por favor, no te lo dije porque no quería lastimarte mi amor.
― eres un cínico, entonces si has estado viendo a otra.
¿Qué Mier…? ¿A otra? ¿Seguía con lo mismo?
― ¿de qué hablas sora?
― sí, te ha estado llamando todo el día y no habla, seguro espera por ti.
― ¿Quién ha estado llamando? ¿De qué hablas?
Dije extrañado mientras escuchaba a una Sora molesta y melancólica.
― sé que me engañas Tai… ya no hay dudas de ello.
― Sora mi amor, por favor no empieces con lo mismo, te estoy llamando para decirte que no podré llegar hoy a casa, me quedaré en donde mis padres, ya hablé con Mimí y dijo que te iría a acompañar.
Sentí que iba a contestar, pero no pude más y corte la llamada, ya no era yo… me había convertido en un cobarde y ya simplemente estar a su lado no podía, mientras más me aferre a ella más dolorosa seria la despedida.
Recuerdo de Tai:
En el consultorio del Dr. Keito Majomuchi.
Los resultados arrojan que en efecto tienes un tumor maligno y peor aún, está en su fase casi final, sería arriesgado practicar una operación debido que se encuentra en un lugar del cerebro delicado.
Yamato habló por mí.
― En caso de no operarse doctor… ¿qué...?
― En caso de no operarse pronto solo contaría con unos tres o cuando mucho seis meses de vida.
― Y ¿qué tan riesgosa seria la operación?
― No mentiré, es muy riesgosa, podría morir. Pero, es lo que se recomienda.
Por fin me animé a hablar.
― Probabilidad de sanar o salvarme…
― señor Yagami, en esta etapa del tumor puedo decirle que es más probable que muera dentro de tres o cuatro meses, le recomiendo operarse aunque son pocas las posibilidades por lo menos tendría una más que al no hacer nada…
― luego de la operación, si se llegara a hacer la operación con éxitos ¿me salvaría?
― En este tipo de tumores, generalmente, siempre vuelven a reproducirse por eso lo tratamos con radio y quimioterapia, pero debido a su condición no sabría decirle con exactitud que no reaparecerá, y que logremos extirpar el tumor por completo tampoco es seguro. Debemos creer en los milagros. Se han visto casos pero…
Recuerdo dos. En la casa de Yamato:
Estaba sentado en el sofá de la casa de Matt, lloraba… me había dado un golpe fuerte la vida y no podría levantarme.
― No lo entiendes Matt, haga lo que haga moriré. No tiene caso que intente algo.
― no debes darte por vencido Tai, recuerda que no estás solo, están tus padres tu hermana y tus amigos que te apoyaran, estoy yo, viejo no te dejaré solo ni un momento y no olvides que Sora está esperando dos hijos tuyos, no puedes dejarla así ella te apoyará también, no te rindas.
― es fácil decir que no me rinda cuando el del problema no eres tú, tú tienes vida, salud y ya has visto a tu hija… tienes donde sostenerte en cambio yo… ni siquiera tendré el tiempo de vida necesario para ver a mis hijos nacer ¡MALDICIÖN Matt!
Di un golpe a la mesa del frente del sofá, Matt me miraba intentando… no sé qué intentaba hacer. Yo por mi parte me hundí en medio de una depresión, sentía pena y lastima por mí, por aquellas dos criaturas que nacerían y no me verían, me odiarían por haberme ido y porque muchos se burlarían de ellos a causa de no tener padre.
― Mis hijos Matt, ¿Quién demonios les enseñará a jugar futbol? ¿Quién los ayudará con las tareas de la escuela? ¿Quién los enseñará a andar en bicicleta? ¡Los dejaré solo matt! ¡SOLOS maldición!
Coloqué ambas manos encima de mi cabeza cubriéndome y meciéndome en un vaivén de movimientos que daban hacia adelante y hacia atrás. No pude contener las lágrimas y comencé a llorar a mares repitiendo una y otra vez…
― ¡Solos maldición, los dejaré solo Matt, SOLOS! A ellos y a Sora… quedaran solos Matt…
Parecía un lunático, estaba en shock, estaba en estado catatónico, deliraba…
― Viejo…
Incluso Yamato no supo que hacer y solo colocó una mano sobre mi hombro y dijo "todo saldrá bien"
Alcé la vista y con lágrimas en los ojos le dije:
― Yamato, prométeme que no los dejaras solos, Matt se que es una carga pero…
― No, no lo digas tu saldrás de esto Tai, pero si te hace sentir mejor Sora y tus hijos jamás serán una carga para mí.
― Gracias Matt, por favor no le digas nada a Sora.
Justo en ese entonces sucedió algo…
― ¿Qué no le dirán a Sora?
Era Mimí quien había escuchado. La miré sin saber que decirle, ya que, al decirle era más que obvio que Sora se enteraría. Y luego mal interpretó mi silencio y el de su esposo.
― Cerdo, bastardo, traicionero calentón… engañas a Sora... Mi amiga tenía razón, eres un ser…
― tengo un tumor Mimí, solo tengo cuatro meses de vida y Sora no puede enterarse aun, ni puede enterarse por boca de otras personas.
Presente:
Recordar todo eso, luego recordar lo que fue hablar con Kari y mis padres los cuales reaccionaron de mala manera y era de esperarse, decirle a Mourinho que ni afectado se vio, mis compañeros… Kaká, Karim los cuales me tendieron la mano y apoyaron.
Kari, mis padres, Mimí y Yamato sabían lo que sucedía incluso mi técnico del equipo lo sabía… pero con Sora no podía, moriría de tan solo pensar que la haría sentir peor de lo que ya está, prefiero que piense lo que quiera, a que se quede al lado de un moribundo de mierda, si…
Moribundo de mierda…
No hay esperanza si operan el tumor probablemente no salga con vida de la operación y si me dejo consumir en ella sin tratamiento duraré con vida solo tres meses más. Tres meses… es oficial no podré ver crecer ni nacer a mis hijos
Me apoye en la pared del rincón donde estaba el teléfono de la casa de mis padres y comencé a llorar justo como aquella vez cuando sentí que perdía a Sora por culpa de Datamon.
*,*,*,*,*,*,
Sora tendría alrededor de siete meses de embarazo, ya hace un tiempo que no la veía, la llamaba y hablaba con ella lo necesario estaba lejana a mí y yo moría porque no la tenía junto a mi, a mi lado, pero era lo mejor, ella pensaba que tenía otra y ya ni siquiera me ocupaba en negarlo… mi condición empeoró, ya no salía de la casa ni de la cama, cepillarme los dientes, comer o abrochar el pantalón era un reto el cual perdía siempre y ya deje de intentarlo… y según la expectativa del médico solo me quedaban poco de un mes de vida.
Kari y mi madre intentaban convencerme de luchar, de levantarme y de hacerme la operación. Yo me hundía en mi amargura y dejaba las cosas así. No quería hablar ni ver a nadie. Luego mi padre entró y encendió la televisión marcó un par de teclas y colocó un canal de noticias…
MIERDA, mi rostro palideció… Sora.
― así querías que se enterara, que poco hombre resultaste ser Taichi.
Mi padre comenzó a cambiar los canales, estaban por todas partes la noticia de que el centro campista del Real Madrid había sido dado "de baja" debido a que sufría de un tumor cerebral fulminante y que ya no jugaría en el equipo, pues, él mismo había decidido no jugar más. Busqué el teléfono debía llamarla.
En eso el timbre de la casa sonó, mi padre el único que estaba allí aparte de mi salió de la habitación, luego escuché la puerta de la salida abrirse para luego cerrarse, pasos rápidos se escucharon avecinarse hasta mi puerta la cual fue abierta de un solo golpe no vi de quien se trataba solo sentí que me abrazaban fuertemente.
Su llanto comenzó a salir provocando el mío.
― Lo siento Sora, lo siento. ― decía ahogando el llanto en su hombro y apretándola a mi cuerpo.
Ella se alejó de mi y me miró a los ojos.
― luego tendré tiempo de molestarme contigo y tu tendrás que disculparte, por ahora solo debes de levantarte y caminar junto a mí.
― ¿de qué hablas?
― me da rabia que no hayas confiado en mí, pero no te dejaré solo, levántate Tai, tu eres un hombre lleno de coraje… el miedo no es parte de tu ser.
― tengo miedo Sora, tengo miedo de no estar aquí para ti ni para ellos.
Dije mientras tocaba su enorme vientre.
―- lo se Koishi, pero, no estás solo.
Se levantó de la cama y extendió su mano, yo la tomé y me levanté de la cama… caminamos hasta el living y luego salimos al balcón de casa de mis padres, eran las siete de la noche y al salir por el balcón vi un mar de personas con velas que aguardaban en frente de mi casa con afiches de las innumerables propagandas y comerciales que había hecho, carteles con mi nombre y mensajes que decían que los grandes nunca caen, personas con camisas del Barcelona, Real Madrid, Liverpool, Osasuma y un sin fin de fanáticos de equipos europeos y de todo el mundo clamaban mi nombre.. Muchos lloraban otros iluminaban con velas y celulares. Miré a Sora, la verdad no me esperaba esto.
― y hay alguien más aquí, que desea verte.
La puerta se abrió y Kari junto a T.K habían entrado a su lado una niña caminaba junto a ellos en dirección a mí, tenía el cráneo rapado, sus cejas castañas, sus ojos azules y esa sonrisa yo… yo he visto a esta niña antes…
― ¿Aimi? ¿Eres tú?
Ella corrió hasta donde yo estaba y me abrazó, justo como aquella vez en el pasillo del estadio. Yo me agaché y correspondí de inmediato su pequeño abrazo que estaba cargado de ternura y amor, luego ella rompió el abrazo y me dijo.
― "siempre debes de luchar por lo que te hace feliz, jamás te rindas y lucha por tus sueños, como hoy… recuerda que estas derrotada solo cuando admites estarlo."
Eso fue justo lo que le escribí en aquella libreta, me pareció conveniente en aquel momento escribirle a una niña de seis años que no se detuviera por nada ni nadie, que luchara por todo como lo había hecho en aquel momento cuando se escabulló entre sus padres y el guardia de seguridad solo para conocerme.
― Y… no es que no me guste tu nuevo corte pero… ¿por qué el nuevo look?
― es que pensé que esta era una buena forma de demostrar que yo estoy luchando junto a ti que cuentaa con mi ayuda.
Mis ojos se llenaron de lágrimas, una niña de seis años y su gesto tan adorable me llenaron de esperanza.
― si es necesario yo también me raparé la cabeza.
Dijo Sora, seguido de Kari y otras voces que provenían de la sala de estar que sonaban al unísono afirmando que también lo harían, mis amigos habían regresado a Madrid solo para darme ánimos.
― Muchachos…
Alrededor de cien o trecientas personas afuera, una niña calva que me demuestra su apoyo de esa manera, mi esposa que a pesar de haberle mentido por más de 4 meses estaba a mi lado y Joe, Koushiro, Iori, Daisuke, Miyako, Ken, T.K, Mimí, Kari y Yamato… mis padres sobre todo ellos estaban a mi lado, y allí recordé.
"si muero mañana qué más da, si tengo hoy el amor de mis amigos, de mi familia y de la mujer que amo"
*.*.*.*.*.*.*.*
Al día siguiente estaba en el consultorio del Doctor amigo de Yamato, él estaba afuera arreglando un problema, Sora y yo estábamos esperándolo… sentía miedo y aparte de los síntomas que ya se habían vuelto parte de mi vida. Mi valor regresaba al ver a Sora con esa barriguita llena de amor, acaricié su vientre y comencé a besarlo, coloqué mi oreja como si quisiera escuchar algo, me sumergí en recuerdos y en pensamientos... era relajante.
― todo saldrá bien ― musité.
Al cabo de un instante sentí que algo abajo se movía, levante mi vista y junto a Sora dijimos:
"¡¿sentiste eso?!"
Nos miramos reímos y volvimos a hablar a la par.
"¡se movieron!
Volvimos a reír de felicidad y emoción debía salir vivo de aquella operación y así seria.
Dos días después.
Estaba en la sala de operaciones, todo listo para ver si sobrevivía o quizás, tal vez…
Poco a poco la anestesia me hacía ir de aquella habitación.
Sentía miedo… pero de no volver a despertar, de no poder verlos, no, quiero y…
debo despertar.
¿como saldrá todo? lo siento si no les gustó :# la luz se fue justo cuando estaba cai terminado y bueno tuve que repetir todo ya que se me borró lo que llevaba, espero les haya gustado.
Gracias por sus RR's
saludos...
Gene~
