Digimon no me pertenece, la historia si.

resulta que mi mente es retorcida y seguro que por eso moriré a causa de la Jell... pero me arriesgué... :* beso Jell.

"nada es cierto, todo esta permitido"

Confusion: si, la hija de Yama y Mimí se llama es Emi, no Mei... me da pereza cambiar ahorita los nombres, fue error mio es que tenia ambos nombres en la cabeza y al momento de escribir ambos me parecían iguales, mi cerebro no lo supo diferenciar... lo lamento xDD pronto lo arreglaré:P

ahora si disfruten el Fic.


Siempre Tú y Yo.

Antes de la operación Sora y yo hablábamos, yo sabía que todo podía ocurrir y que nada era seguro, yo luchaba por no rendirme y poder salir con vida de esto, pero, de no ser así… además ya los dolores eran insoportables, ya rendirme parecía la salida más lógica de todas, pero por amor a ellos tres, a Sora y mis dos hijos, por mis padres y Hikari debía luchar, ya era cuestión de deber y no de querer.

Recuerdo:

― No Tai, no te lo diré, yo sé que saldrás con vida de esto, yo lo sé.

Gritaba Sora, lloraba… si, había sido mi culpa, pero, seamos sinceros la realidad tenia altas cifras de ganar en esta apuesta… el de perder éramos nosotros, era yo. Lucharía por vivir pero, hay que ser responsables y si algo llegara a salir mal… debo dejar todo en orden para poder descansar (si es el caso) en paz.

― debo saberlo Sora.

― Lo sabrás cuando nazcan y los veras crecer y convertirse personas de bien, los cuales te amaran con todo su ser y por haber sido un excelente padre...

― Sora, por favor… comprende que necesito ir a la sala de operación con todo bajo control, prometo no bajar los brazos y luchar contra esto, pero, no puedes impedir que sepa sobre la sexualidad de mis hijos… además para hacer lo que haré necesito saber todo sobre ellos hasta ahora.

Ella aun llorando se levantó del sofá, caminó hasta la pequeña librera de la sala y sacó de entre una gaveta un sobre amarillo, me lo entregó y allí pude ver lo que quería saber…

. …Una niña y un niño.

― es una niña Sora y un varoncito.

Ella borró su cara de tristeza y rió junto a mí. Luego soltó con añoranza.

― Megumi y Tiago.

Yo negué con la cabeza y le dije:

― No, Tiago y, no sé si te parece buena idea que la niña se llame Aimi.

― ¿Cómo tu pequeña fan?

Me miró algo extrañada, me ruboricé creo que no debí de decir aquello.

― me parece bien. Después de todo fue ella quien te hizo recuperar tu valor.

Le sonreí y allí en el mueble de nuestra casa, ese que daba a la pantalla apagada del televisor y más atrás a un muro de ladrillos que daba paso a un enorme ventanal y al balcón que dejaban entrar grandes rayos de luz blanca y esperanzadora la abracé y la besé. Me aferré a aquel abrazo, la hundí en mi pecho no quería dejarla ir, quería que el momento jamás llegara a su fin, pero…

― Sora… ― dije con voz suave.

Sí, mi bella esposa me conocía muy bien.

― Tai no digas nada… todo saldrá bien.

― Sora mi amor, si las cosas no llegaran a salir como es de esperarse…

― ¡Tai! ― gritó alejándose de mi pecho ― ¡no te despidas de mí! NO LO HAGAS TAI…― el llanto volvió a hacer presencia en ella haciéndola bajar un poco la voz― Taichi, no mi amor… me partes el alma, saber que hay posibilidades de que no estés junto a mí nunca más…

― jamás te dejaré ― dije acercándome hasta ella y abrazándola fuertemente, besé su frente y luego descansé mi rostro sobre su cabeza con ahínco. ― siempre estaré a tu lado, aunque mi cuerpo haya sucumbido ante la vida mi alma siempre te acompañará.

Ella se aferró más a mí, no quería que la viera llorar aún más.

― si no vuelvo de aquella operación, prométeme que no te darás por vencida, que no te dejaras caer en la depresión y que restablecerás tu vida sin mí… promete que cuidaras a Tiago y Aimi y que le recordaras cada día que su padre los amó incluso sin haberlos visto.

Ella con su cara hundida en mi pecho asentía, yo le acariciaba con mi mano su cabello un poco largo.

― si no lo haces, prometo regresar y halarte por los pies…

Reí, ella con sus dedos apretó la piel de mi espalda fuertemente y retorciéndola de tal forma que solté un pequeño quejido que era acompañado de una risa, el comentario no le pareció para nada gracioso.

Recuerdo II:

Esa noche en nuestro cuarto, con las luces tenues y con desconcierto ya que el otro día seria la operación, le entregué una pequeña caja y le dije que en caso de no salir todo bien en la operación le entregara -cuando ella considerara prudente- esa caja a mis dos hijos. Ella lo aceptó luego yo le entregué varias carpetas y sobres, donde dejaba TODO a ella y a los niños, si algo es bien sabido es que el Real Madrid paga muy bien los fichajes y la cantidad que dejaba más los intereses que ganarían le serviría de mucho, siempre y cuando no despilfarrara el dinero, en tal caso de que ella derrochara el dinero (aunque lo dudo) dejé una pequeña cantidad bastante justa en el banco y debía ser entregada a los gemelos al cumplir la mayoría de edad y en caso de emergencias.

Todo listo, hombre precavido vale por dos. Esa noche Sora y yo hicimos el amor de mil maneras y sin la necesidad de tener contacto piel a piel, sonará un poco gay pero, así sucedió hicimos el amor sin el contacto sexual.

Ahora estoy a punto de ser llevado a la sala de operación, me despido de mi madre que no deja de apretar un pequeño pañuelo de entre sus manos, le estrecho la mano a mi padre quien la toma y de ella me hala hasta darme un abrazo, luego susurra un "todo saldrá bien hijo mío" giro mi vista y Kari me miraba con lágrimas en los ojos, no esperó a que diera ni un paso, solo me rodeó con sus brazos y luego se alejó de mí, miré a Sora ella a mí, le sonreí me acerqué a ella y besé su boca, el dulce néctar de sus labios, la mismísima gloria. La miré fijamente luego de romper el beso ella me abrazó tan fuerte que pude sentir que el resto de sus energías las depositaba en mí. Bajé y levanté su blusa hasta lograr ver su vientre abultado, lo besé una y otra vez…

DIOS, daría lo que fuera por tan solo un abrazo de mis pequeños, moriría en paz si tan solo pudiera sentirlos.

Al dar media vuelta, sentí los brazos de Yoley y Mimí rodearme, alcé la mirada por encima del hombro de Mimí… Iori, Ken, Daisuke, Takeru, Koushiro y Yamato me veían, sonreían, una sonrisa tenue y un poco fingida de esas en las que quieren expresar un: "todo estará bien, hay que tener Fe" miré a Joe, era el de la sonrisa más amplia, debía ser por aquello de que su emblema es el de la Fe. Yamato se acercó cuando vio a Yoley a Mimí soltarme estrechó mi mano, me abrazó y dio varias palmadas en mi espalda, luego susurró…

― si llegas a meter la pata, espérame en el mismísimo infierno cabeza hueca… porque te seguiré para patearte el trasero, así que por tu bien regresa con vida.

Nos alejamos, me miró y yo a él, esa mirada penetrante y que decía todo, ese vínculo que Matt y yo habíamos creado y reforzado en cada puño, en cada pelea, en cada grito en insulto.

― descuida, no pienso dejar que me patees el trasero.

Dije en un tono audible.

Las enfermeras llegaron con la bata y las cosas para la operación era hora de marcharme, al salir, justo debajo del umbral miré hacia atrás y allí estaban, mi esposa, mis padres y hermana, mi mejor amigo y aquel grupo de Digidestinados que me daban su apoyo, esos seré tan peculiares que jamás te dejaran pasar un mal rato solo, amigos de esos que perduraran así pasen un millón de años.

Sala de operación:

Estaba en la sala de operaciones, todo listo para ver si sobrevivía o quizás, tal vez…

Poco a poco la anestesia me hacía ir de aquella habitación poco a poco, poco a poco... Cerraba y abría mis ojos, luz y oscuridad llego un punto en el que ya no estaba en ningún lugar, dejé de pensar, dejé de existir…

En medio de la operación quedé inconsciente, no supe cuándo, no supe cómo. Pude sentir un rayo de luz blanca que arremetía contra mi vista e impedía abrir los ojos comencé a acostumbrarme a ella y lanzado sobre, en lo que deduje era grama lancé preguntas al aire, aun sin moverme.

¿En dónde estoy?

Cerraba los ojos, mi respiración era agitada y pesada.

¿Qué es esta luz?

Intentaba abrir mis orbes, luego volvía a cerrarlos.

¿Estoy muerto?

Y allí lo escuché…

― No Tai.

Una voz muy conocida y nostálgica resonó, por fin abrí por completo mis ojos y al visualizar pude darme cuenta en donde estaba.

―¿Agumon?

―¡Tai! por fin despertaste.

― Agumon ¿estoy muerto?

Dije intentado levantarme de la grama, de hecho quedé sentado viendo a Agumon que veía hacia el frente, estaba en el Digimundo, una puesta de sol magnifica se podía contemplar, el contraste de anaranjado fundido con colores cálidos y los rayos del sol acompañados de varias nubes que hacían juego con la escena, el aire frio y relajante que mecía a los árboles, la grama que bailaba con el silbido del viento me hacía querer no dejar aquel lugar.

― Aun no Tai.

― ¿moriré? ¿Qué hago aquí?

― Los cables que te mantienen vivo en el mundo real están conectado a la red del Digimundo, en este momento estas siendo operado por los doctores de tu mundo.

― ya veo… pero ¿por qué estoy aquí?

― Estas aquí Tai porque te estás dando por vencido.

― ahora recuerdo… si, deseo que todo acabe, no quiero sentir dolor, lo último que recuerdo es que abrí los ojos en el quirófano y reaccioné, luego todo se empezó a oscurecer y escuché al doctor decir que…

"lo estamos perdiendo"

Recordaba la voz del doctor y sentía el momento en el que recuperaba y perdía la conciencia y en medio de la confusión, de la agitación de parte de los enfermeros y doctores que luchaban por mantenerme vivo… entre murmullos y órdenes lo último que escuché fue eso.

― ¡Tai! eres un chico muy valiente y estarás en tu mundo hasta que sea necesario.

― Entonces si moriré pronto.

― no lo sé, solo estoy aquí para decirte que no te rindas, no vayas a la luz Tai. ― Rió

― Y ¿si me quedo aquí? ¿Qué sucedería?

― ¿en serio quieres dejar a Sora y tus hijos solos?

No, eso no lo deseo… pero estoy sufriendo, siento mucho dolor ya no quiero respirar más, no quiero sentir la agonía del día a día, no quiero estar en el mundo dando lastima mientras todos se preocupan por mí, debo dejarlo todo y no ser egoísta.

― ¿sería egoísta si me quedara aqui?

― ¿recuerdas cuando perdiste a Sora? La batalla con Datamon ¿Cómo te sentiste?

― ¿Cómo me sentí?

― sí, imagina a Sora sintiendo lo que tú sentiste en ese entonces…

― Lo que sentí allí no se compara con el peor dolor provocado por el tumor ni por nada.

― Tai debes regresar, es hora…

― Agumon tengo miedo, ¿no puedo quedarme un poco más?

― Lo siento Tai, yo deseo lo mismo pero debes regresar…

Miramos hacia el horizonte, allí no sé por qué, pero sentí que el futuro me reparaba algo mejor ¡NO! nada se puede interponerse, debo avivar el valor en mí, la debilidad debe esfumarse, sentí como la llama de mi coraje ardía en mí, la victoria estaba cerca, sabía que algo bueno estaba por suceder. Si, podía sentir ese poder, ese fuego, ese corazón invencible que no se dará por vencido, ese anhelo era mío.

En aquella frontera que daba entre ambos mundos mirando por última vez aquel maravilloso ocaso vi claramente a Sora sonreír, en sus ojos había concentrado ese gran poder, su fuerza y su luz que los hacían resplandecer… sí, ardía la llama en mí. Ya no era un deber ni ningún compromiso… eso deseaba: despertar y recuperarme, verla a ella sonreír una vez más, abrazar a Aimi y a Tiago.

Miré a Agumon y con una amplia sonrisa hablé.

― gracias amigo.

― prométeme que algún día regresaras y me dejaras jugar con tus hijos… ¿Aimi y Tiago no?

― Si, Aimi y Tiago, mis motivos de vivir… ¡sí! Debo estar vivos por ellos. Prometo algún día regresar Agumon y cuando lo haga jugaremos y comeremos cosas deliciosas.

― Es una promesa ¡Tai! ¡Tai! ¡Ta…!― La voz de Agumon se hacía cada vez más lejana…

El mundo Digital se fue distorsionando y pronto ya no fui nada, ya no supe nada. Quedé atrapado en un sitio oscuro y aunque lo intentaba no podía salir de alii…

Perspectiva de Sora:

La operación tomó más horas de la esperada, sufría en silencio la inercia me mataba, la incertidumbre me consumía. Al fin salió el doctor que hacia la cirugía, me dijo que casi lo perdían el corazón se me detuvo de momento, pero luego dijo que todo había salido de maravillas y que esperaban su pronta recuperación, el alma me volvió al cuerpo… seguro si se salvará.

Los días pasaron ya no era una mujer de siete meses de embarazo, ahora estaba en la primera semana del octavo mes, Feliz y a la vez con nueva incertidumbre, pues mi Taichi no había reaccionado aun, mantenía la esperanza, pronto todo estará bien. Sentía el apoyo de Mimí que no me abandonó en ningún momento, Yamato, mis padres y los señores Yagami's todos, incluso los ex Digidestinados estábamos a la vigilia de Tai. Si, él pronto abriría los ojos y sonreiría como siempre lo hace, con esa sonrisa despreocupada, llena de inocencia y carisma, luego haría o diría algo que me enojaría y a continuación haría o diría otra cosa que me contentaría, así es él… mi osado y despeinado moreno no puede morir, no sin antes haber visto crecer a nuestros hijos, no sin antes envejecer a mi lado…

Mi amor despierta pronto.

Habían pasado alrededor de 9 días y lo vi abrir sus ojos… brillaban, resplandecían como un lucero en el cielo, que sensación tan bonita y cálida que luego se volvió gélida y escalofriante. No había terminado de abrir sus ojos chocolate cuando cayó en una nueva crisis, mi mundo se volvió abstracto no sabía en donde estaba… Tai convulsionaba delante de mí, paramédicos y enfermeras de guardia iban en su auxilio y yo miraba a la nada, congelada y petrificada del miedo. Justo cuando pensé que todo estaba bien me han empujado al precipicio, era una broma, una mala jugada de la vida, un momento en el que la ironía era el pan de cada día. No lo soporté y me desplomé.

―¡Sora! ― escuché a Mimí gritar a lo lejos.

― ¡mierda Sora! ― Yamato por instinto me sostuvo y su rostro fue lo último que vi ese día.

Cuando desperté, estaba en una camilla, me intenté levantar de un sobre salto, Mimí estaba a mi lado, Kari lloraba y Takeru la intentaba consolarla, Yamato decía que lo mejor era que salieran… algo malo pasó y querían ocultarlo.

― Kari, ¿Qué sucede?

Dije entre sollozos. Alterándome, ella se lanzó sobre mí y me abrazó, comenzó a llorar inconsolablemente. Palidecí, comencé a tiritar y sudaba frio.

― Sora, no hay esperanzas, Sora está muriendo.

Sentí otra vez el mundo venirse sobre mí, volví a perder el conocimiento.

Habían pasado ya siete días, seis más de la esperanza de vida que le habían pronosticado, cada día que pasaba con vida era un regalo del cielo…

…debo hacer algo.

Perspectiva de un Doctor:

El reloj analógico que estaba en la pared de mi consultorio marcaba las cinco y dieciséis de la tarde, la manecilla grande resonaba en el lugar que estaba en calma y absoluto silencio, es un hospital, es obvio que este así en calma siempre, pero estaba ese día más silencioso que nunca.

En eso una mujer pelirroja entró a mi oficina. Lloraba e imploraba que la ayudara, que ya el tiempo se acababa y que debía hacer algo pronto. Me extrañé al escucharla decir lo que deseaba.

La mujer me rogó que la ayudara a dar a luz antes de la fecha indicada.

Lloraba de una forma insaciable pero decidida en lo que quería. Cuando le pregunté por qué deseaba hacer aquello, sólo me dijo:

"ya casi se acaba el tiempo"

Preparamos todo para iniciar la operación, las enfermeras apuraron los trámites y de un momento a otro ya estábamos operando a la mujer.

Tan sólo dos horas después de la operación la joven tomó a sus bebés y salió con pasos decididos del lugar donde estaban en observación, enfermeras ayudaron a que esta pudiera salirse con su cometido.

En otro piso un hombre moría a causa de un tumor cerebral. Dada su grave condición, pudo haberse rendido mucho tiempo antes.

Tenía varios aparatos médicos que lo mantenían con vida, que lo ayudaban a respirar aun. Otro de esos aparatos resonaba intermitentemente, ese sonido que deseas nunca dejar que se extinga, el intermitente "BIP" que mostraba que aún vivía aunque sostenido por una maquina… ver aquella situación me hizo reflexionar:

A lo largo de nuestras vidas llegamos a hacernos muchas preguntas: "¿por qué estamos aquí?

¿Para qué nacemos?"

La mujer se acostó al lado de su esposo…

Los médicos de guardia, las enfermeras y yo la observábamos a través del vidrio que daba a otra habitación.

Al lado de ella y entre ambos estaban las dos criaturas, la mujer acariciaba la cabeza de su esposo cubierta por vendas, lo observaba y lo escuchaba respirar a través de la mascarilla de oxígeno, los ojos del hombre estaban cerrados y solo podía escucharse aquel sonido… de aquella máquina que le avisaba que aun su marido estaba con vida.

(…) Los pequeños pudieron ser abrazados por su padre justo a tiempo…

La manito diminuta del bebé se encerraba entre la palma gigante de su padre, el bebé apretaba el pulgar de su padre con fuerza… el joven en coma desde hace varias semanas derramó lágrimas, aun sin reaccionar, sin abrir sus ojos dejaba salir las lágrimas de felicidad, lagrimas que dejaban mostrar aquel sentimiento tan bonito, aquel vinculo padre e hija, padre e hijo… padre e hijos.

Enfermeras lloraban, los médicos colegas observaban intentando no imitar a las mujeres del lugar y yo me hacia una nueva reflexión…

Quizás nos hacemos las preguntas equivocadas y la correcta es:

"¿para quién vivimos?...

El sonido de la maquina dejó de sonar…

Video grabado meses antes de la operación de Tai.

Tai:

― hijos, la verdad no sé cómo comenzar esto… si estás viendo esta grabación es porque ya no estoy junto a ustedes, he partido a un mejor lugar en donde podré cuidarlos mejor, también puede ser que nunca boté el video luego de la operación, que todo salió bien y ustedes lo han encontrado.

Se llevó una mano detrás del cuello y despeinó un poco la parte de atrás su cabello y dejando mostrar una sonrisa amplia continuó:

―Quiero que sepan que los amo con todo mi ser y que Tiago, ahora eres tú quien debe cuidar a tu hermana y a tu madre, cuídala ya que eres el hombrecito de la casa…

Su semblante cambió y su rostro expresó nostalgia.

― es tu deber hacerlas reír, cuidar a Aimi cuando un infeliz chico la haya hecho llorar, llevarla al altar cuando encuentre al indicado y hacerle entender mediante amenazas que si le lastima un pelo lo harás añico y que yo lo estaré esperando aquí para poner mi granito de arena. Siempre estaré a tu lado, siempre estaré junto a ti… Aimi hija, promete no darle dolor de cabeza a tu hermano, debes cuidarte de los chicos que te perseguirán, no todos son buenos, no todos querrán lo mejor, eres la niña de papá, siempre lo serás te amo hija. Nunca deben de bajar la cabeza, no dejen de soñar, no dejen de luchar… yo lo hice por ustedes y si no gané la batalla no fue por no intentarlo, si algún día pierden el coraje, siente que la valentía ha muerto miren al cielo y escúchenme a través del silbido del viento, del cantar de los pájaros, véanme a través del cielo azul y piensen que no están solos… los amo, a ustedes a su madre… los amo mucho.

No sé cómo terminar esto, tal vez su madre le ha dicho lo torpe que soy... solo puedo decir que los amé con todo mi ser y espero algún día recibirlos con los brazos abiertos.

Varios años después…

Una niña de tres años iba bajando las escaleras, llevaba un tutú rosado, medias pantis largas y unas zapatillas de ballet del mismo color del tutú, en su manito derecha sostenía una varita con una estrella dorada en su extremo superior. Bajaba las escaleras dejando rastros de su contagiosa risa que resonaba por todos los rincones del hogar, la niña tenía una sonrisa inocente que cada vez que la mostraba era ver a su padre sonreír, sus ojos color chocolate brillaban de una manera tan pura y llena de valentía, rasgo también heredado de su padre, su cabello era castaño y estaba dividido en dos coletas largas, era Aimi, su piel era blanca como la de Sora pero, en todo lo demás era idéntica a su padre. Bajaba dando saltos de emoción por la escalera, esa tarde era su recital de ballet, detrás de ella una niña un poco mayor que ella, pero no mucho llamada Emi, hija de Mimí, iba de la misma forma vestida, ambas niñas reían de emoción y, Sora y Mimí las esperaban al final de la escalera como todas unas madres orgullosas, reían al ver como daban vueltas y saltos típicos del baile cuando llegaron al piso firme. Varios pasos más atrás un niño de tez morena, castaño y de cabellera revuelta caminaba con pesadez y con una consola portátil de video juegos en sus manos, si bien, ese era Tiago y a pesar de que tuviese pocos rasgos de su padre y muchos de su madre en cuanto a su personalidad era la copia exacta de Taichi.

― Pero… ¿Por qué debo ir a ver a un montón de niñas dando saltos en pijamas?

― Tiago, son tutús no pijamas y no seas mal hermano, vamos a ver a Emi y a Aimi. ― habló Sora.

― Pero mamáhhh ― dijo alargando esta última palabra y con voz de queja, también, adoptando una posición de desgana― veo a Emi a mi hermana todos los días.

― vamos Tiago, no seas consentido ― dijo Mimí ― ven luego del recital iremos por pizza y helado con el tío Matt ¿sí?

― ¡vaya! Por fin. Vamos ya.

La voz dulce de Aimi resonó, estaba cargada de inocencia y un poco de timidez.

― Tiago malo, va solo por pizza… Tiago no me quiere.

Los ojitos del castaño se llenaron de culpabilidad y buscaba con desesperación la mirada de su madre y la alternaba con la de su pequeña hermana, pues, esta estaba a punto de sollozar. Bajó el último peldaño de la escalera y la abrazó emitiendo una enorme sonrisa que ni el mismísimo Tai pudo haberla dado mejor.

― era broma Ai, yo voy por ti, ven busquemos tu abriguito.

El castañito corrió por el abrigo, Mimí y la hermosa Emi, la niña de ojos miel y cabello dorado como los de su padre –Yamato- salieron, más atrás Tiago en compañía de su hermana, Sora sostenía la puerta de la entrada de la casa, esperaban a que todos salieran y cuando la iba a cerrar la pequeña Aimi corrió impidiendo que su madre trancara…

― por poco lo olvido ― dijo con alivio la niña.

Aimi tomó una foto de su padre que yacía en una mesita de la entrada de la casa y dijo:

― Tú beso de buena suerte para mí, papá.

Dicho eso besó el retrato, aquella fotografía de un joven alegre y lleno de vida, un castaño de ojos café, alto y que sostenía entre sus manos un balón de futbol.

― vamos Aimi, se hace tarde, el tío Yamato aguarda por nosotras.

Dijo Sora, quien dejó salir a la pequeña y quedó observando aquel retrato, esbozó una pequeña risa de anhelo y luego lentamente cerró la puerta del lugar dejando la casa a oscura y el retrato de su esposo en aquella mesa que curiosamente estaba iluminada y hacia resaltar la fotografía.


Me matarán lo sé, no lo hagan, les aseguro que nada es lo que parece lo juro, no quiero espoliarlas y no lo haré, pero ahorren sus amenazas de muerte para el epilogo allí verán todooooo…

Citaré a un gran filósofo xDD ok, es de un juego de la play 3. "nada es cierto, todo está permitido" assasssin cred.

Lo sé, lo sé, soy cruel y ustedes creen que el final no es perfecto, para mi si lo es y de hecho así lo planeé desde que me vino la idea, cuando vean el epilogo me entenderán…

Gracias por sus RR's los quiero mucho :D no haré más comentarios :P

HikariCaelum : gracias por tu RR mi niña si, todas pensamos que el final seria así, ellos dos juntos, es que su preocupación, su amor, su entrega el uno por el otro era magnifica, no se que sucedió con esos odiosos Akiyoshis. cuendo lo de Datamon me emocioné tanto que lloré, yo amo el taiora, estoy enamorada de Tai y no -.- nunca debieron de hacerlo sufrir .

Leeeen: Gracias por tomarte tu tiempo y dejar un RR, si la uni es horrible xDD

Jajaj si, yo me reí un mundo mientras lo escribia, es que me tuve que meter en la piel egocéntrica del castaño para ver como hubiese actuado bajo aquella situación ¡no me salió tan mal! ¿o si?

Y con lo de Alexis, xDD fue el primer nombre que me vino en mente, si puesss, también es un poco así al momento de jugar un poco desesperadito y no te preocupes con lo del futbol, xDD me encanta hablar de ese deporte, si me das chance pasaría un fic entero escribiendo y narrando un partido de Tai. aunque en este ni hubo futbol :C no puede Tai estaba muriendo buajajajajajaj… gracias por tu RR, hace mucho esperaba uno tuyo y gracias por ponerme en favoritos… por favor no me vayas a odiar por este capítulo, lo juro es por una buena causa xDD

Jell: que me escondo debajo de una sábana contra palizas, no me odies, si… la vida es tan cruel y mis fic no lo serán, aunque creas que este capítulo es pura porquería y que he jugado con tus sentimientos pues no es así, no haré spoiler nena, pero todo con calma, Keep calm and read more… espera el próximo capi y entenderás todo.

Jajaja, si debes recordar eso, "los grandes nunca caen" esa frase revela el final de todo el fic.

No me molestan tus amenazas, solo que le tengo tanto miedo que ya me hice un fuerte contra Jell… *corre, se esconde y no dice donde*

ClaU: bienvenido al fic, gracias por tu RR, no te dejé con la intriga xDD pero no creo que sea lo que esperabas… debes leer bien y darte cuenta que no he dicho nada, todo quedó implícito mas no he dicho que sea así… gracias una vez más por el RR.

Marcos, gracias por tu RR del capi II, y a todos los demás que me leen bajo las sombras y les dan pereza dejar RR ¡¿vieron lo que pasa cuando no lo hacen?-dejan RR's- Tai pagó las consecuencias! Ok, no.

no me maldigan, a Tai lo amo, jamas le haria daño.


Gene~