y aquí el final, ahora si luego de leer llevenme a la hoguera xDD
Digimon no me pertenece, los personajes de futbol y de la serie tampoco solo la historia que fue inspirada en un comercial Tailandes "el mejor comercial del mundo" en youtube xDD
y aquí el epilogo, no salió como quise, pero el epilogo original constaba de dos paginas de world y así no sirve.(no para mi)
Siempre tú y yo.
Si, aquella vez, aquella mañana morí, mi cuerpo sucumbió ante tanta presión, morí pero antes pude abrazar a mis queridos hijos, pude sentir su amor, el amor de mi valiente Sora, el amor de mis hijos que nos unía en ese maravilloso vinculo… el bip de aquella maquina cesó, causando las lágrimas de "mi Cielo" de ojos escarlatas, la pude observar, estaba allí parado mirándola, quería correr a ella, abrazarla y decirle que jamás la abandonaría, pero no podía ya no era nada solo un alma que pronto partiría de este mundo.
―- ¡No por favor! Hagan algo ¡NOOO! ― Un grito ahogado, sollozos escalofriantes ― ¡no puede morir! no, no ¡NO!
En un rincón de aquella Maldita habitación veía como Sora sostenía a Tiago, una enfermera la intentaba tranquilizar y otro sostenía a Aimi. Mire hacia mi cuerpo que se ponía cada vez más frío y pálido, la sangre dejaba de fluir por mi cuerpo ya sin alma, nada de lo que los doctores hacían daba resultado… sentí una luz que me pedía a gritos "sígueme" y eso hice, pero, antes que nada me acerqué a ella y puse mi mano sobre su hombro. Ella se heló y dejo de gritar, se tranquilizó… sus ojos escarlatas se abrieron a más no poder, su mirada era perdida, no sabía que pasaba, se mantenía estática, yo la rodee con mis brazos y posé mi cabeza sobre el hueco que quedaba entre su cuello y hombro, la abrazaba por la espalda, ella quitó su postura rígida, se puso tranquila y relajada, bajó un poco la cabeza y cerró sus ojos, pudo sentir mi presencia, alargué un poco mi cuello y besé su mejilla, ella reaccionó levantando la mirada se giró y yo ya no estaba, miró a los lados y en medio de un murmullo, movió sus labios y dijo mi nombre…
―Tai.
Se tocó con una mano la mejilla, cerró los ojos y comenzó a sollozar en silencio. Detrás de ella los Doctores habían dejado de intentar reanimar el cuerpo sin vida del que una vez fue Taichi Yagami.
Me dirigí hacia la luz, momento en el que lo vi con una risa en el rostro, ya que Agumon me había advertido que no entrara en ella, pero ¿Cómo no hacerlo? Si era cálida y ya el dolor en ella desaparecería. Comencé a dar pasos hacia ella dejando todo atrás…
.*.*.*.*.
Subió al escenario, bailaba como nunca pero solo era una niña de tres años y medio de edad, su coordinación no era igual a la de Emi o la de las demás muchachas que bailaban el lago de los cisnes, la bella castaña de ojos chocolate a pesar de no llevar el mismo ritmo que las demás bailarinas reía y se divertía en cada salto, en cada Croise devant, en cada "Fouetté en tournant" (Giro que utiliza la fuerza de la pierna contraria a la que soporta como impulso para girar. La cabeza pasa respecto a los brazos sincrónicamente para mantener el equilibrio.) Aun así ella sonreía, si le sonreía a esa persona especial en el público a su madre y al pequeño Yagami por momento hasta se detenía y lo saludaba, lanzaba besos con ambas manos, sin duda era toda una diva, y pues esas acciones que dejaba de hacer cuando su profesora de baile la miraba con seriedad ella soltaba una risa de vergüenza divertida y volvía a su poca coordinación. Él público reía y se encantaban cuando miraban el espectáculo individual de la pequeña Yagami. al finalizar la obra cuando daban las gracias al público por sus alabanzas y aplausos, su sonrisa iba desapareciendo cuando buscando con la mirada observó que Yamato el padre de Emi sonreía y miraba a su hija con orgullo, cuando miraba a su alrededor y todos los padres de sus amigas estaban allí, menos el de ella. Viró su mirada a su hermano que estaba de pie en el asiento intentando ser controlado por Sora, de pie en aquel lugar daba saltos y gritaba…
― ¡Aimi! ¡SII! ¡Esa es mi hermana! ¡BRAVO!
Sonrió, su hermano siempre estaba allí cuando ella lo necesitaba.
Tiago que había visto todo el recital comiendo y bebiendo cantidades de comida como para cuatro personas en etapa de adolescentes necesitaba con urgencias ir al baño, su madre lo acompañó hasta la entrada del baño de niños de la preparatoria en donde se llevaba a cabo el recital, lo esperaba afuera mientras iba acompañado del hijo de Joe, Kyoshi Kido un peli negro de 6 años de edad y su hermanastro (hijo de la esposa de Joe) Drako Shiga de 14 años de edad, los chicos entraron dejando a sus madres afuera. Estaba a punto de salir cuando el pequeño Yagami castaño de ojos escarlata escuchó algo desagradable.
―- si, esa niña ¿Cómo es que se llama? La castaña que bailaba como payaso de rodeo.
― ¿hablas de la hija de la diseñadora Sora Takenouchi?
― sí, de esa… ya me acordé de su nombre, Aimi, deberían de enviarla a bailar con los cerdos en el cochinero, ¡a que no tiene nada de coordinación!
Se sentía a rabiar, podían hablar de él lo que quisiera pero de su dulce hermana, no, no lo permitiría…
Salió como alma enfurecida y sin mirar la diferencia de edad se lanzó sobre el niño bocón mayor que él por unos 6 años.
― repite eso ¿eh? ¡Si vuelven a decir eso de mi hermana les rompo la cara!
Los niños empezaron a reír, sin duda el niño Yagami no tenía edad, ni tamaño para amenazar de esa manera.
― ¿Qué les causa tanta gracia? ― decía en tono amenazador. ― puedo partirle el rostro aquí mismo si lo desean.
La sonrisa de los niños se borró por completo, parecían asustados.
― pidan disculpa ahora.
― l-lo lamentamos no nos meteremos con tu hermana nunca más. ― dijeron al unísono.
El pequeño niño se sorprendió un poco por la reacción de sus mayores, si, era un niño que inspiraba miedo pero no lo suficiente como para que salieran corriendo y llorando por su mamá como estaban haciendo los abusadores que hablaron mal de su Aimi, cualquier niño hubiese sabido que la verdadera razón de que ello sucediera era por el hombre a sus espaldas, pero él no era cualquier niño, él era hijo de Taichi Yagami y ser arrogante estaba en su sangre.
― ¡sí! ― gritó dando saltos en señal de victoria ― corran porque me harán enojar y allí si se le acaba la suerte.
Miró detrás y observó a Yamato que hace un rato había mirado con ojos de furia a los otros dos niños, pero ahora sonreía al ver la emoción en el rostro del pequeño.
― ¿viste eso tío? ¿¡Lo viste?! ¡Wau! Soy todo un NINJAR ― decía soltando movimientos al azar que según él eran de arte marciales.
― ¡que impresionante Tiago! Pero mira esos músculos.
El joven miró su brazo e hizo el ademan de estar sacando un musculo, pero solo se veía el brazo flacucho.
― ¡sí! Wau, soy fuerte, soy fuerte.
El rubio reía, de hecho soltaba carcajadas debido a la actitud de Tiago. Los hijos de Joe se asomaron por la puerta de la entrada y Drako habló.
― ¿todo está en calma Yamato-kun? Los están esperando allá afuera.
*.*.*.*.*.*
Iban en el auto camino a la casa de Sora. La pequeña Emi dormía en los brazos de su padre, había sido un día muy largo, Aimi hacia lo mismo y en el mismo lugar que Emi, en los brazos de Yamato, de un momento a otro comenzó a reír dormida, casi como si le estuviesen contando algo muy divertido. Se movía como intentando evitar que le hicieran cosquillas, abrió los ojos y gritó de inmediato…
―¡Papá!
Miró a los lados pero no estaba, si había soñado con él y por segundos pensó que estaba entre sus brazos y no en los de su tío Yamato.
*.*.*.*.*.
Estaba sentado en el piso, ella, una mini pelirroja, de ojos miel achocolatados, y de unos dos años y medio de edad daba pasos desnudos sobre la madera de aquel apartamento, iba y venía, siempre con algo en sus pequeñas manos, todas ropas de mujer o accesorios, él, permanecía quieto mientras la bebé aplicaba capas de maquillaje en el rostro del muchacho, desde lápiz labial hasta sombras, polvo y rubor, la pequeña soltaba pequeñas risas mientras en su corto léxico arrojaba palabras como:
― ven papa, falta té, osito Tedy quiere té y galletitas.
Tai se levantó con ropas de su mujer otorgadas por su última niña, Hana, quien había estado toda la tarde con su padre, abusando de su buen amor y aprovechándose que el moreno Yagami hacia todo lo que su pequeña flor (significado de Hana) le pidiera, y en ese momento estaba en su pequeña fiesta de té en donde él era el invitado de honor, tenía maquillaje en todo su rostro, un vestido y zapatos de mujer, pudo negarse pero estaba solo con la niña y si lloraba no estaba su madre para tranquilizarla, por eso y aunque rodó un par de veces los ojos dejó que hicieran con él lo que quisieran, además, muy en el fondo le encantaba ver sonreír a su niña, no importa si hiciera el ridículo por lograr verla feliz.
― papa, Tedy galletas, papa ven.
Se acercó hasta su padre y le dio la mano, su pequeña manito hacia fuerza para levantarlo del piso y llevarlo hasta la mesita de Té, él rió y se levantó, pensó que pasaría la tarde viendo el futbol mientras la pequeña dormía, pero sucedió todo lo contrario, no se quejaba, pues siempre se lamentaba cuando perdía tiempo con Aimi, como cuando faltaba a sus recitales de ballet, a sus obras de teatros y a sus ferias escolares en las que siempre decidía participar, siempre intentaba ir y sinceramente perdió pocos momentos de la vida d su hija mayor, pero cuando lo hacía era por motivos ajenos, ya sea por estar en un partido fuera de la ciudad o por estar en sus consultas mensuales (eran anuales pero como siempre dice el moreno "hombre precavido vale por cientos"). Estaban en su pequeño juego cuando el timbre sonó, habiendo olvidado que no estaba "en condiciones" para abrir la puerta, fue a hacerlo, Daisuke y Ken eran los que visitaban en compañía de sus hijos, rieron a carcajadas, no podían ver a el que una vez fue su capitán de futbol pues, estaba vestido como una fea mujer que la había maquillado un payaso, Tai se encogía de hombros y rodaba la vista, ¡qué más da! De hecho lo haría mil veces más si eso hacía reír y disfrutar a su bebé.
― papa, dile chao, ven a comer galletas, osito Tedy hambre papa.
Decía Hana, con su cejo fruncido.
― ¡ey es una niña de carácter! ― dijo Daisuke adentrándose a la casa y pasando la mano por el rojo cabello de la bebé.
― sí, ¿de quién lo habrá heredado? ― dijo con sarcasmo Tai, mientras se refería a Sora.
*.*.*.*.*.
Iba a dejarlo todo atrás, iba a ir, dejaría que todos siguieran con sus vidas, nada de lastima para mí, nada de quejas, nada de malos momentos…
Pero justo cuando iba directo a lo que sea que era eso, su mano se entrelazó a la mía, no miré hacia atrás, sabía que era ella, podría reconocer sus manos, sus suaves y pequeñas manos a donde fuera.
― Tai… ― susurró.
Cerré mis ojos, mientras sentía un escalofrió que iba desde la punta de mis pies, subía por mis piernas (levantando cada vello de mi piel) seguía por mi columna vertebral hasta llegar a mi nuca y así erizó todo mi cuerpo. Comenzamos a hablar por lo bajo, con voz suave y confortadora, cargada de miedos y desconcierto.
―- regresa por donde viniste, no debes estar aquí.
― Tú tampoco Tai, no debes estar aquí.
― debes ser fuerte Sora, debes de cuidar a nuestros hijos, debes de ser el ejemplo a seguir de nuestros hijos… si estás aquí es porque no cumpliste tu promesa esa de seguir con tu vida en caso de que algo…
― ¡SHHH! Silencio Tai, si alguien ha faltado y roto una promesa, ese eres tu… prometiste amarme para siempre y nunca dejarme sola, y aquí estas yéndote, además como podré seguir con mi vida si mi vida eres tú.
― Sora yo…
― te estaré esperando, ven regresa…
Y así se fue alejando, me di cuenta que su calor me volvía delirante, ¿Cómo vivir o morir…? simplemente dejar de existir, incluso eso no lo podía hacer sin ella…
La luz comenzó a dispararse de un lugar a otros, Sora ya no estaba a mi lado, todo temblaba, abrí mis ojos hasta más no poder, el comportamiento de aquella luz era extraña, ¿explotaría?
Rápidamente los rayos abrazaron mi alma y de un momento a otro explotó enviándome de regreso a aquella habitación, a aquella camilla, a mi cuerpo.
Sentía como presionaban en contra de mi pecho, intentaban volverme a la vida, aun habiendo pasado poco más de 3 minutos muerto un enfermero intentaba mantenerme con vida, cuanta la leyenda que era un fan de mi persona y que se negaba a dejarme ir, pero sé que eso no fue lo que sucedió tenía mucho más que ver con aquella luz que susurró algo mientras me devolvía a mi mundo, tenía que ver con Agumon, con el Digimundo, con Mimí, Matt, Yoley, Daisuke, Ken, Joe, Koushiro, Takeru, Kari, Iori y sobre todo tenía que ver con Sora. Pude sentir el conocimiento de Koushiro, la luz de Kari, la esperanza de Takeru, la amistad abrazadora de Matt, La pureza de Mimí, la bondad de Ken, la fuerza del milagro y del destino de Daisuke, la Fe de Joe y el amor de mi Sora… nada de ello me dejó partir, simplemente no podía dejarlos, aunque eso quisiera y no lo quería…
Volví al mundo de los vivos atrapando una gran bocanada de aire, abrí mis ojos y recordé lo que aquella voz dijo…
"sólo ha sido una prueba del destino, ahora puedes volver a tu vida normal, vive el día a día intensamente y no olvides que estas en donde estas a causa de ellos"
Si, había muerto, pero regresé a la vida porque aún no era hora de partir.
Han pasado varios años, tuve mis sesiones de quimioterapia y radioterapia, el tumor se esfumó y como cosa del cielo no volvió a aparecer, ni rastro de ello.
Mi cabello creció, no tanto como de costumbre, ahora soy un hombre y por más que extrañe mi cabellera larga y desordenada ahora debo dejarla corta y desordenada, igual sigo siendo todo un galán y hasta creo que vuelvo más locas a las mujeres, más que antes.
*.*.*.*.*.*
- No pues! no lo permitiré
-que te sucede Tai?
- tu hija Hana que quiere que la deje salir con un chico de su colegio.
- Tai, Hana tiene 15 años, ya es lo suficien...
- tu también mujer... deberias de apoyarme, ningún chico va a estar coqueteando y viendo a mis hijas.
- que Aimi no haya estado con el tema de los novios por estar sumergida en el baile, no quiere decir que Hana lo haga igual, ademas Tai - dijo acercándose a mi, yo andaba enfurecido nada me calmaría bueno Sora era capaz de eso y mucho más pero no dejaría... no no me dejaría caer en sus encantos.- que Hana y tu han estado muy distante por ello, si siempre fueron unidos, de hecho es la que siempre anda pendiente de ti y de tus partidos, es la que siempre anda buscando la manera de pasar aunque sea unas horas al día junto a ti, pese a sus horas de practicas de futbol y natación, a su tiempo en el club de debates y de estudios internacionales, deberias de ser más flexible en cuanto a...
posiblemente me hubiese convencido de no ser por Tiago que ha entrado a la habitación con el cejo fruncido y en plan de "acusador"
- ¿sabes que acabo de ver a tu hija con un chico en el parque de acá cerca?
_Hablas de Hana, ¡¿me ha desobedecido?! ya verá de ,lo que soy capaz de hacer.
- un momento Tai, si sales por esa puerta yo...
- no es momento de ser la esposa amenazadora Sora, debo ir a velar por el bien de mi hija, ademas que no quiero pasar por lo mismo que le hizo el Rukawa a Aimi, ese maldito y eso que se lo advertí.
-Tai espera...
y sin escuchar más salí como Toro embravecido, buscando a la desobediente de Hana y al Hijo de...
Respira Taichi.
- ¿en donde los viste Tiago?
- míralos, esta alla - dijo señalando un árbol frondoso en el parque -
- ¡AIMI! - grité llamando su atención.
- ¡¿papá?! pero ¿que haces... a-aqui? - su mirada se posó en su hermano mayor - Fuiste tu chismo, eres un acusador traidor...
- cálmate Hana, y vamos debemos tener una enorme charla - dije tomando su mano por su muñeca con fuerza pero ella la sacudió alejándose de mi.
- ¡NO! ¿por que me haces esto? ¿por que me haces esta escena aquí?
- Aimi, no seas desobediente y...
- Disculpe señor Yagami. no es necesario - habló el joven que estaba palidecido y con claras muestra de vergüenza ya que toda la atención del parque se fijaba en nosotros, se giró y vio a Hana - ¿sabes? dejemos esto hasta aquí, no vales la pena...
Dicho esto se marchó del lugar dejando a mi hija con los ojos llorosos. si no lo consideraran maltrato infantil juro que le hubiese dado una paliza.
- ¡¿ves lo que has hecho?! Te odio, eres el peor padre de este mundo - dijo llorando y entre lagrimas salió corriendo dejándome en el parque.
me paralicé, ¿mi hija me odiaba? esas palabras pulsaban una y otra vez en mi mente, dolía tal como una daga que arremetía contra mi pecho, era doloroso y su voz resonaba en medio de un eco "Te odio, te odio, te odio..."
llegamos a nuestra casa, Sora me miraba con esos ojitos de furia. Era claro que estaba enojada.
¡RAYOS! ¿desde cuando todo se tornó en mi contra?
en la cena ninguna de las chicas me miraba a los ojos, de hecho ni hablaban conmigo. Tiago era mi único cómplice en el asunto.
En la cama, Sora se giraba dándome la espalda y enviando señales demasiadas claras de que no merecía la pena discutir si quiera.
- Sora... - susurré - mi amor no te enojes.
ella se viró y alli supe que venia una discusión.
-¿que no me enoje? TAI hiciste que a nuestra hija la terminaran, la humillaste en el parque e interrumpiste su primer beso.
- él no se merecía ese honor.
- eres un cabeza hueca, terco orgulloso. tu hija llegó llorando por tu culpa, estuvo hora asi y ¿sabes por que? bueno lloraba porque su terco, ridículo, y estúpido padre no confiaba en ella, porque intentaste protegerla del dolor en vez de eso lo aceleraste.
- SE FUE A VER A ESCONDIDAS CON ESE BASTARDO, me desobedeció.
- ¡Tú no le diste opción Tai! le prohibiste verlo, no la dejabas salir ni verse siquiera con sus amigas.
- ¡ Quería protegerla!
Sora se acercó y me abrazó, yo estaba de espalda sentado en la orilla de la cama. ella gateo sobre la cama hasta llegar hasta a mí, y dar ese abrazo.
- eres un gran padre, ellos te aman, me dijo que te dijo que te odiaba, y se que eso te dolió, a veces me siento envidiosa de ello, de su relación, son tan unidos y se cuentan todo, no dejes que eso cambie por culpa de un chico que no estuvo ni diez segundos en nuestras vidas.
- ¿como lo haces?
- ¿que cosa? hacerte entrar en razón, es un don que se me da.
dijo riendo con coquetería.
- has pasado el día entero sin darme si quiera un beso, debes de compensarlo en este momento.
- lo haré.
mi cuerpo se lleno de miles de terminaciones nerviosas activadas, era un momento Tai y Sora.
- cuando arregles las cosas con Hana.
- pero Sora... - dije haciendo pucheros.
toqué su puerta, ella me abrió
- es muy tarde papa, si quieres hablar mejor otro día.
- lo siento mi Bubu. se que me odias en este momento y mis celos de padre terco me han cegado, no quería verte llorar, no es que no confíe en ti, es que me da miedo que te hagan daño, solo quise protegerte mi amor.
- papa, no te odio, es que me da mucha rabia que quieras dominarme, me has criado de maravillas confía en mi.
- si me das la oportunidad me gustaría probar que aunque rabie de celos te apoyaré en todo.
- debes dejarme espacio, quiero cometer errores y aprender de ellos, si prometes no ser tan sobre protector, te disculparé y te perdonaré todo-
- lo intentaré hija, sabes como soy.
- si lo sé - rió- por eso eres el mejor papá del mundo y por eso eres mi papa, no te odio al contrario te amo - dijo abrazandome con fuerza.
- te amo hija.
- y yo a ti papa.
*.*.*.*.*
Tiago había llegado del colegio, lanzó la puerta con furia y la cerró, Sora y yo estábamos en el living y vimos como subía las escaleras a zanjadas, corría casi queriendo no ser visto, nos miramos queriendo analizar lo que acababa de ocurrir, Sora quiso salir tras él, yo la detuve y negué con la cabeza, algo me dijo que era un momento padre e hijo.
Toqué la puerta.
― no quiero hablar con nadie.
Se escuchó desde adentro, mi hijo lloraba ¿Por qué? Si de algo estoy seguro es que para hacer llorar a Tiago debían de hacer mucho esfuerzo.
― abre la puerta Tiago, nos has dejado preocupado a tu madre y a mí ― no habló ― hijo, sabes que si bajo y no le explicó tu madre lo que pasó ella subirá y te hará hablar y sabes cómo se pone tu madre cuando quiere saber algo.
Escuché pasos y la puerta se abrió, mi hijo hipaba, intentaba esconder su llanto. Pasé y cerré la puerta, llegamos hasta su cama en donde tomó asiento y mirando al piso dijo:
― es una chica.
Me extrañé, de verdad lo hice, si de algo estoy seguro es que Tiago no es de estar llorando por mujeres.
― Papá, Neyko está saliendo con un ricachón cabeza hueca que no la quiere.
― no entiendo, ¿por eso lloras?
― ¡no estoy llorando! Es que… es que…
― ¿desde cuándo te gusta?
Me miró y sacudió su pelo varias veces, desesperado arremetió en contra de su cráneo revolviendo su pelo.
― no lo sé, no lo sé… pero eso no es lo peor, lo peor es que cuando le fui a decir que su "novio" la engañaba me dijo que no me metiera en su vida que ese era su asunto y que ella sabía que él tenía novia, que en cuyo caso era ella quien lo ayudaba a ser infiel.
― ¿Neyko sale con un chico con novia?
― y le lleva siete años.
― ¡SIETE AÑOS! ¿Yoley lo sabe? Ya le marco…
― ¡PAPÁ! Solo yo lo sé si dices algo quedaré en mal. Además, no creo que eso sirva para que terminen. Ella le ha entregado su… su…
― Lo entiendo. Te duele saber que tú no serás el primero.
― Ni el segundo, papá me odia, me lo dijo. ― hizo una pausa y aunque estaba más tranquilo su mirada reflejó vergüenza― Un Yagami no es rechazado nunca… siempre lo dices y hoy he sido la excepción.
― ¿Qué sucedió?
― la besé y ella me devolvió el beso, solo por un segundo luego me dio senda cachetada que aún me duele, para colmo me dijo que me odia y que no quería volver a verme, la única chica que he amado y ella me odia.
― no es el fin del mundo, hasta a tu padre lo ha rechazado una chica, hasta yo he caído en las redes del amor no correspondido y me han hecho daño. Todo pasa, se supera y luego obtenemos a alguien mejor.
― papá, duele mucho. Estar enamorado duele.
― esto amerita una copa. Pero solo una eh… no vaya a ser que luego le cojas el gusto.
Quise hacerlo sonreír, pero me di cuenta por sus palabras y expresión seria que el daño en su corazón era grande, entonces lo supe, ya sabía cómo hacer que mi hijo riera y la ironía de todo es que sería una chica quien lo hiciera.
― No papá, solo quiero quedarme en el cuarto oscuro.
― Tiago, habrán miles de niñas que lleguen y se vayan tan pronto como llegaron, pero llegará un momento en el que veras hacia atrás y reirás, pues la chica que buscabas la tendrás, te amará y ella a ti. Solo dale tiempo hijo, vive tu juventud y disfruta mientras ella llega.
Limpió su rostro del camino de lágrimas que había pasado por allí, me dio un abrazo y se alejó riendo desganado.
― Te recomiendo que llames a Emi y la invites a salir. Distráete un poco.
― ¿quieres que llame a Emi?
Dijo sorprendido, es que me imagino que no se esperaba que la mencionara.
― Sí, algún día me lo agradecerás.
*.*.*.*.*
Momento de infarto, miraba a mis viejos compañeros de equipo, miraba a Karim, Ronaldo, a Kaká… mi piel sudaba, mi corazón se aceleraba, podía sentir a miles de fanáticos rezar y suplicar, tener esperanzas en mí y desearme suerte, por otro lado sentía a la contraparte gritar y desear que fallara…
Respira Taichi.
Cerré mis ojos, los abrí y miré hacia el arco, Casillas estaba en su mejor momento, sin duda alguna enfrentar a mi viejo equipo no era nada bueno, me asuraba y ponía nervioso.
¡UFF! Respira Taichi, vamos que si se puede.
Miré a mi derecha, Messi me veía deseándome suerte, el que en un pasado fue mi rival hoy era parte de mi equipo, pues luego de mi caída al abismo, el técnico y los dueños del Real Madrid me dieron la espalda y cancelaron mi contrato, ahora cuando volví de entre las cenizas y por muy raro que se vea el Barcelona me dio una nueva oportunidad y aquí estoy, a pocos minutos del final del juego, a punto de cobrar un penalti que segundos atrás me provoco Pepe. La adrenalina fluía por mi sangre, podía sentir el corazón latir más de prisa, era el momento de desempatar el cero a cero, estaba en mis manos marcar el gol que podía definirlo todo… volví a cerrar mis ojos y me conecté conmigo mismo.
El silbato me indicaba que era hora de chutar, salí de mi trance y fijé mi vista en el punto en donde debía de quedar el balón, tomé impulso, di pasos cortos y rápidos y con mi derecha lancé el esférico a la red, Casillas adivinó la dirección del balón y como un chita estiró su cuerpo y atajó el redondo.
Mierda fallé.
Pensé. Mi sorpresa fue que a pesar de que el balón estaba entre sus manos este logró deslizarse y se adentró a la portería.
Gracias a mi fuerza, a mis enormes músculos y a mi cuerpo bien entrenado logré marcar el primer tanto en el minuto setenta y seis.
Si, pues ¡soy un Crack!
Celebramos el gol y comenzamos a armar la nueva jugada, Casillas dio el pase, el equipo del Real Madrid llegó a nuestra cancha, en una magnifica jugada hecha por Ramos y Arbeloa ahora Cristiano Ronaldo tenía el balón y estaba decidido a ser el nuevo protagonista.
¡Ni en un millón de años! aquí el del protagonismo seré yo, será mi equipo. El Barcelona.
Puyol corrió y le arrebató el esférico, hizo un pase a Cesc Fábregas, quien armó la nueva jugada, regateó hasta media cancha hizo un pase a Dani Alves que la tocó y pasó a Alexis Sánchez, el cual corrió hasta la portería en una jugada solitaria y apresurada, el esférico le fue arrebatado pero rápido Piqué salió en el auxilio del equipo el balón era nuestro una vez más, el guaje Villa recibió el nuevo pase, luego yo quien en un excelente servicio dispare hacia Messi, tenía triple marca, pero, es un gran jugador y enseguida se desmarcó y chutó hacia puerta…
Éramos maldecidos, abucheados y hasta nuestras madres fueron nombradas en aquel estadio de futbol por los Madridistas, pues el segundo gol se sintió y resonó por la fanaticada azul grana.
Salté a los brazos de Lieonel, el padrino de Hana y mi buen amigo, pues habíamos hecho una gran amistad en poco tiempo, alcé el puño celebrando el gol y enseguida el peso de los demás integrantes del equipo se sintió sobre nosotros.
En ese momento, pude recordar aquel momento amargo de mi vida ¿Cómo pensé en renunciar a esto? A mi vida y familia y, a aquella ola de fanáticos en las gradas observando lo que Aimi dice que son mis cincos segundos de gay, ya que según ella no es normal tanta muestra de cariño entre Messi y yo al momento de celebrar un gol, la reprendo por la expresión, pero soy un padre del siglo XXI, nos tenemos confianza para ese tipo de bromas.
Los ánimos del equipo contrario se fueron a pique, dominamos el juego pero en el minuto ochenta y cuatro cuando Dani Alves iba a robarle el esférico a un centro campista del equipo del Real que no ponía en juego el partido y no causaba peligro cometió un faul contra Modric, muy cerca de la portería Cristiano Ronaldo cobraría el tiro, miraba con la mirada decidida, nosotros hacíamos la barrera yo estaba al pendiente debido a mi altura, el tiro era a escaso centímetros de la zona de penaltis, el silbido se escuchó y la patada en contra el balón resonó, el balón paso a un lado de la barrera azul grana en medio de un efecto que tomó el esférico y por descuido de Valdés se adentró en la portería. El descuento se hizo notar en el estadio la fanaticada blanca recuperaba la esperanza de que su equipo marcara aunque sea el empate, pero nunca sucedió, faltando solo tres minutos de juego logré escabullirme de entre la defensa madridista, driblé y superé la marca de Marcelo haciéndole un pequeño túnel entre sus piernas, lo pasé y recuperé con facilidad el esférico estaba habilitado por un defensa del equipo adversario corrí y dentro de la zona de penal chuté a portería, los puños de Casillas devolvieron el balón a mis piernas y por acto reflejo lancé el redondo una vez más, esta vez dejando a Casillas sin nada que hacer.
Alcé mis manos en vuelo y me deslicé en la grama de rodillas y allí alcé (como era de costumbre) mi mano al aire y la encogí llevándola hacia mi cuerpo en señal de victoria.
¡SOY EL MEJOR!
Final del partido 3-1 a favor del Futbol club Barcelona, que se montaba en la punta liderando la liga.
*.*.*.*.*.*.*
¡Maldita sea! ¡RAYOS!
Ella tiene toda la razón soy el peor esposo del mundo, nunca había pasado, desde que estoy junto a ella Jamas había olvidado nuestro aniversario de Bodas, en diecisiete años de matrimonio nunca había olvidado esta fecha, y hoy es el dia y yo sin nada que regalarle a mi mujer.
-estas acabado viejo - decia Tiago
- ¿como pudiste olvidar esta fecha papa? - dijo Hana.
- y a esta hora no hay a donde coger ¿que harás? - preguntó Aimi.
- No lo sé, por eso los llamé. ¿ no se les ocurre nada?
- papá son las nueve de la noche, mamá llega de Moscú dentro de dos horas todas la tiendas están cerradas. - comentó Aimi en tono cortante.
- ¡YA SE! - habló Hana - tienes suerte de que esté aqui papa, si no es por mi brillante cerebro y mis geniales ideas no sé que seria de ti.
- oye pero que modesta eres hija.
- si se parece a ti en cuanto a eso - repuso Tiago.
Aimi rodó los ojos y aclaró.
- Solo Hana y papá, ¿no te has escuchado? los tres son asi...
- ¡Ay si! Aimi la perfecta. - se burló Tiago.
- yo no soy...-
- ya muchachos, no van a empezar una discusión. cuéntame Hana que has pensado.
La pequeña Sonrió a más no poder mientras nos miraba con Jactancia.
De todas las ideas ¿por qué? ¿por que tuvo que incluir a Mimí?
- ¿y piensan que en menos de una hora y media yo podré hacer una cena lujosa?
- si, tia Mimí, eres la mejor chef del pais ¡claro que podras! - dijo Hana.
Tiago se le acercó y le susurró con discimulo.
- no seas tan lame botas hermana.
ella le respondió el comentario musitando igual, con discreción.
- no lo hago hermano mayor, es que es necesario para que tía Mimí acepte.
- ¿Que tanto cuchichean ustedes dos? - Mimí interrumpió sospechando.
los niños la miraron y emitieron una sonrisa nerviosa y fingida y al unisono contestaron.
- nada Tía Mimí, ¡solo que eres la mejor!
- esta bien, lo haré - y mirandome dijo - pero lo hago porque ellos tres lo pidieron no por ti Tai, mereces morir por olvidar el regalo de aniversario.
Mientras que la castaña cocinaba, Aimi y Hana arreglaban el Balcón, con sabanas rojas, manteles blancos, cojines de igual manera y una que otra vela aromática. Tiago y yo llamábamos a una floristería de la ciudad a cualquiera que aun este abierta, tuvimos suerte y en un abrir y cerrar de ojos todo estaba listo.
Eran las once y media y mi mujer llegaba a casa todo estaba tranquilo los niños y la castaña se habían ido a donde Yamato.
- buenas noche mi amor, ¡Feloz aniversario!
- ¿eh? pero Tai...
- Shhhhh, no digas más te tengo una sorpresa. - le vendé los ojos y la llevé al balcón.
miraba maravillada, con pocas cosas e improvisando todo habia quedado muy bien, ya casi miraba a los muchachos regodearse por ello. abrí la champaña. besé sus labios, brindamos y le obsequié el ramo de flores...
- brindemos por estos años de amor, por la salud, por la vida por los logros más valiosos nuestros hijos, por que tu carrera esta al pope y la mia igual, por ti y por mi, porque me amas a pesar de todo, a pesar de ser distraido, torpe, celoso y terco. porque no sé como mi amor tuve la suerte de conquistarte y ya no tienes escapatoria.
- Tai... eres el mejor mi amor, y aprecio todo lo que has hecho pero... nuestro aniversario es dentro de dos dias.
¡MIERDA! que estúpido soy.
- pero debido a tu esfuerzo y a que todo quedó hermoso, te daré tu regalo de aniversario adelantado. espera un segundo.
estuve esperando poco mas de quince minutos, ¿que tanto hacia esa mujer?.
a lo lejos escuché.
-Tai estoy lista.
¿lista? ¿para donde iríamos? oh demonios, ¿Sora quería salir? mi tono pensamiento fue callado cuando una mujer de poca, POCA ropa salió.
mi quijada caía al piso, literalmente, caía al piso.
Ella lucia un trajecito sexy de esos de encaje, Rojo y ceñido a su escultural cuerpo, sus largas piernas estaban a la vista, su vientre plano se veia a traves de la tela clara de la lenceria.
¡WAO! ¡WAO! UFFF por Dios, Respira Maldita sea, Respira Taichi no querrás morir antes de quitarlo de su cuerpo.
-Feliz casi aniversario mi amor.
Dijo y luego con su dedo indice me llamó yo la seguí casi que salí corriendo hasta ella la comencé a besar con desespero, ella echaba grandes carcajadas y poco a poco se enserió el momento, los besos juguetones se volvieron pasionales, nos envolvimos bajo la luz de la luna, bajo las velas encendidas y la comida a medio comer, si de algo estoy seguro es que amo la picardía de esta mujer y más aun amo Todo de ella.
Sobra decir que hicimos el amor, y también sobra decir que a partir de ese año me equivocaba mucho con respecto a la fecha de aniversario, san valentin, navidad y a todo lo que nos llevara a que ella usara lencería Sexy.
Soy un hombre y ella esta jodidamente buena, no me culpen por tener una novia sexy que dan ganas de devorarla aunque lleve un camizon enorme.
*.*.*.*.*.
Ella se movía con la agilidad de un felino y la elegancia de una gacela, su porte era técnico y fluido, tenía la gracia y la coordinación llevadas de las manos, bailaba con entrega y sentimiento. Aimi bailaba y giraba como nunca, envuelta en una malla blanca y un tutú de plumas que personificaba a aquel cisne blanco que había añorado desde los tres años, en puntillas y dando giros en Fouetté miraba al público y allí estaban su madre y hermano que miraban cada paso que daba con fascinación, volvía a dar otro paso y a girar buscaba con la mirada pero él no estaba, justo como en su primer recital, justo como ahora que debutaba y tenía el protagónico que anhelaba desde hace once años, la obra transcurría y ahora era el cisne malo , el cisne negro con pasos más agiles, más descarados y fuertes, sin duda todo lo contrario a su personalidad, en cada movimiento dejaba un rastro oscuro muy diferente al del principio a aquel cisnes blanco y dulce, estaba preparada para el final haría un último movimiento y uno de los más difíciles, era su némesis, pues aún no lo dominaba y comenzó a recordar las palabras de su padre:
"eres una Yagami Aimi, una Yagami Takenouchi, para nosotros no hay imposibles… porque pase lo que pase estaremos juntos… somos una familia unida que nos apoyamos en las buenas, en las malas y en la peores"
Reía con ironía y pesadez por dentro, tantas palabras y ahora ¿en dónde quedaban? Su papá siempre ha estado ahí, pero no en este momento cumbre que la podía llevar a la danza profesional, habían personas en el público influyentes y viendo si ella merecía la pena o no. tragó saliva y cerró los ojos, el momento se acercaba y no se sentía capaz de hacerlo.
Entonces recordó cuando en uno de sus ensayos su padre fue a verla y la encontró afligida en el piso llorando porque no podía hacer un movimiento y aunque lo practicaba mucho no le salía. Su padre se le acercó y le dio un pañuelo, se sentó en el piso junto a ella y dijo:
― Eres una Yagami Aimi, una Yagami Takenouchi, para nosotros no hay imposibles… si sientes que no puedes hacer nada piensa en tu familia, porque pase lo que pase estaremos juntos, te apoyaremos aunque las cosas no salgan bien e igualmente estaremos orgullosos porque diste el cien por ciento, porque te vimos sudando y prepararte para esto hasta haber agotado tus ultimas fuerzas hija…
La joven dejaba de sollozar y veía a su padre quien comenzaba a secar las lágrimas que corrían por el rostro de ella.
― somos una familia unida que nos apoyamos en las buenas, en las malas y en las peores
― Pero papá, siento que no lo lograré.
Dijo gimoteando.
― recuerdas cuando aprendías a andar en bici, decías lo mismo que no podías hacerlo, te frustrabas y llorabas, un día subiste en ella y lo lograste y ahora la conduces de maravillas.
― Pero eso sucedió porque tú estabas allí, tú eras quien me daba fuerzas y ánimos.
―no estuve en tu primer recital Aimi, pero prometo estar allí y darte ánimos, sé que puedes
― ¿y si me equivoco?
― no lo harás, yo lo sé
Aimi miró a si padre y suspiró, aun no muy convencida.
―¿en serio prometes estar allí? Como aquella vez cuando me enseñabas a andar en bicicleta.
― hija, eres capaz de hacerlo bien con o sin mí, pero si crees que me necesitas para lograrlo prometo estar allí para verte, ya te lo dije y sabes que un Yagami…
"Jamás falta a una promesa"
Dijeron al unísono y se echaron a reír, ella lo abrazó allí mismo en el piso, luego se levantó por pedido de su padre y…
― Tu puedes hija, ― aupó él. ― solo relájate y confía en ti. ¡Respira hija!
Ella cerró los ojos, tomó aire, lo contuvo, se relajó…
¡Vamos Aimi…! ¡Respira!
Se decía así misma
El salto salió con fluidez y como si nunca le hubiese causado problemas, se sorprendió.
― ¡LO LOGRASTE Aimi! ― gritaba Tai mientras su hija corría hasta sus brazos para abrazarlo.
― lo ves ¡hacemos un gran equipo! ― dijo ella.
No lo lograría, sin su padre allí no podría, la había decepcionado, cuando tuvo su primer recital a los tres años comprendió el motivo de que su padre faltara, pero ahora si no tenía excusa, había faltado a su promesa y gracias a ello no podría lograr el movimiento, él sabía muy bien que sin su apoyo moral ella no podría…
Las puertas del teatro se abrieron dejando mostrar con claridad a un moreno sudado, con uniforme azul grana y un bolso acuestas, estaba agitado, bajaba las escaleras y se disponía a sentarse al lado de su mujer.
― llegas tarde ― susurró Sora.
― lo siento es una historia larga de contar, sucedieron tantas cosas.
― Aimi ha estado buscándote con la mirada papá. ― dijo Tiago.
El momento final se acercaba era turno de hacer el salto que a pesar de ser uno de los que sus amigos dominaban con facilidad a ella le daba migrañas y pesadillas, miró por inercia el puesto vacío de su padre, que para su sorpresa estaba él emitiendo una sonrisa enorme, ella sonrió con la mirada sin salir del personaje, e hizo el movimiento un: GRAND JETÉ EN TOURNANT doble, el público aplaudió, le había salido perfecto. El final no había llegado, aún quedaba un poco del ballet, que sin más se desenvolvió de forma espectacular dejando ver a una gran bailarina.
Los productores de Brockway hablaron con la pequeña Aimi y le ofrecieron que en cuanto terminara su último año de estudios fuera a estados unidos que tenía las puertas abiertas y un contrato esperando por ella.
Hana, Tiago, Sora y un Tai -con cara de niño en problemas con su madre- se acercaron hasta la morena quien casi sin pensarlo se abalanzó contra su padre y lo abrazó con efusión.
― pensé que estabas molesta conmigo.
― Papá, sé que hoy era la final de la liga y que coincidía con la hora de mi recital, aun no sé cómo lo hiciste, pero gracias por estar aquí. Y ¡¿adivinen quién tiene un contrato esperando por ella en Brockway?!
Tai pestañaba de manera sorpresiva, ocultaba una sonrisa que se asomaba y lo delataba, estaba orgulloso de su pequeña, él más que nadie sabía que su hija había luchado mucho por conseguir lo que hoy había obtenido, ambos, padre e hija se miraron y sonreían recordando los viajes en carretera para llevarla hasta sus clases de ballet, los días en los que Tai se vestía de cisne solo para ayudarla a practicar y recrear una obra, las veces que la vio afligida y llorando porque nada sucedía como ella lo esperaba, las primeras zapatillas, el primer ramo de rosas, la primera vez que le aplaudió de pies, horas de desvelo que él sin saber un diantre de bailes y pasos se quedaba ayudándola a sacar el movimiento todo valía la pena, el sudor, las lágrimas, las risas y dinero gastado, los viajes las visitas a la peluquería y sastrería, todo había dado frutos… pudo llorar y eso querían, una lagrima rodó por la mejilla de la joven, su padre la abrazó y le dijo:
― Lo lograste mi amor.
― No papi, lo logramos. Gracias.
El resto de la familia acompañó el abrazo, Sora miraba a Tai, no se equivocó al elegir el mejor de los hombres, el mejor esposo y el mejor padre-
*.*.*.*.*.*.
Lo miraba desde mi asiento mientras él daba pasos de un lugar a otro, sudaba, temblaba, titubeaba y ni la corbata podía anudar… si reconocería ese nerviosismo pre-boda a donde fuera. Tiago no era tan siquiera la sombra de antes, ¿quién lo diría? El chico popular que no paraba de cambiar de una chica a otra cada mes, el chico fiestero y que se regodeaba que su único amor era un balón de fútbol, aquel muchacho distraído y que no pensaba en sentar cabeza ¡ni mucho menos en madurar! Ahora era el novio que daba pasos de aquí a allá.
― Tranquilo hijo, deja el vaivén o abrirás un hoyo en el piso. ― dije bromeando intentando tranquilizarlo un poco.
― papá, creo que me he equivocado. No debí de hacerle la propuesta.
― ¿De qué hablas? Emi es una gran chica.
― ¡papá es Emi! Ella es de la que un día quiere algo y al otro otra cosa, papá ¿si me dice que no? ¿Si llega y me deja plantado en el altar? Y si yo…
Lo tomé por los hombros y le di una pequeña sacudida, luego sonreí y le dije:
― Emi es una gran mujer, Te ama, tu eres un gran chico fuiste criado por una reina por lo tanto ella no te dejará, créeme, los Yagami's jamás somos rechazados.
― Pero recuerdo que tu dijiste que…
― ¡jamás somos rechazados! y punto.
Soltamos un bufido risueño.
― tengo miedo de que todo cambie.
Dijo él volviéndose serio.
― todo cambiara Tiago, pero para mejor, estarán más unidos y créeme será un cambio para bien.
― papá, quiero que mi relación sea perfecta como la tuya y la de mi mamá, quiero que seamos felices y poder crecer como parejas, pero temo que eso no suceda y meter la pata.
― Entonces aquí estaré yo para ayudarte a sacarla hijo, te ayudaré, tal vez no sea el hombre más sabios de todos, pero intentaré ayudarte siempre, además Sora y yo no somos para nada perfectos, si supieras cuantas veces he echado las cosas a perder, nada es fácil. Lo bueno del asunto es que sé meter la pata, pero años de experiencia me ayudaran a darte consejos de cómo sacarla del charco.
― Gracias.
― ¿por qué?
― por haberme ayudado con Emi, por ayudarme a ver que ella era a quien esperaba.
¿En qué momento cambió todo? en un momento estábamos cenando con las gemelos de tres años y Sora embarazada, al segundo estábamos celebrando el primer gol de Tiago, el primer diente caído de Aimi, la primera navidad de Hana y al otro estaba consolando el primer desamor de Aimi, emocionado por la primera vez de Tiago, enojado por el primer amor de Hana… pasando los momentos difíciles de la adolescencias, la alegría de verlos graduados… y hoy se me va el primer hijo, hoy Tiago se convierte en esposo, luego en padre, nacerá el primer nieto, se casara Aimi, se graduara Hana de profesional y partirá a Reino Unido, como lo ha dicho desde niña y quedará una casa vacía, llena de recuerdos y de risas momentáneas de los nietos, envejeceré al lado de mi mujer y me convertiré en el viejo canoso más genial de la historia pues le enseñaré a mis nietos a jugar futbol…
Ayer le cambiaba los pañales a mi muchacho y hoy es un hombre a punto de contraer nupcias.
Ya la boda había llegado a su fin, Emi lucia hermosa y mi hijo, pues es Tiago Yagami, por supuesto que lucía genial, Veíamos el auto marcharse, Aimi y Hana se despedían de nosotros, irían a pasar las vacaciones en Italia, que rápido pasaba el tiempo y yo me sentía solo. ¿Cómo luego de 27 años rodeados de niños podría acostumbrarme ahora a la idea de estar solo?
Sonreí, sentía su mano entrelazarse a la mía, y luego todo su cuerpo se recargo junto a mí.
― ¿en qué piensas?
― En que estaremos solos viejita.
― ¿viejita?
― acostúmbrate a la idea, pronto serás abuela.
Dije soltando mi risa de Galanazo.
Sora me miró de reojo, luego se puso en puntas y me besó la mejilla.
― "viejito" nunca estaremos solos, ellos vendrán, ya sea en busca de concejos o simplemente porque te extrañaran mucho. Además Hana aún está en la universidad.
― Sólo por un año más.
― Viejo, nunca estaremos solos, siempre estaremos juntos.
Le sonreí, tenía razón debía de dejarlos ir.
*.*.*.*.*.*
― Sonríele a la abuela Kiara.
Decía Aimi.
― es igual al viejo regañón de nuestro padre.
― Pero que feo Tiago, ¿Cómo le dices viejo a tu padre? Si yo estoy es bien mangazo.
― Tú papá podrá tener cien años y dirá que no pasa de 30. ― agregó Sora, la cual cargaba entre sus brazos a la hija de Aimi.
― sí, mamá tiene razón, ¿hasta cuándo tendrás treinta? Papá.- esa fue Hana.
― Mi cuerpo tiene cincuenta y un años, pero mi alma es de un veinteañero.
― Ay mi viejito, estas chocho. ― rió Aimi quien me abrazaba desde atrás de mi asiento.
―ok, hoy todos contra Tai. Soy el cumpleañero, Kiara preciosa y yo somos los invitados de lujos a esta fiesta, ya que somos los cumpleañeros, no deberían de atacarnos.
― Papá, por favor déjate de bromas, ¡partamos el pastel! ― una excelente idea, propuesta por Tiago.
― Esperen antes la foto. ―
Dijo Sora que salía a buscar la cámara y allí, en aquel living sentados frente a un pastel, Tiago, Hana, Aimi, la pequeña Kiara y Sora nos tomamos una de las mejores fotos familiares de la historia de la familia Yagami. Yo con mis 54 años la miraba en mi cama, Sora a mi lado me abrazaba y reía. Le di un beso de buenas noches susurré…
― te amo.
― te amo más viejo.
Si contara mi historia muchos dirían que la he inventado, ¿Cómo alguien que estuvo al borde de la muerte pudo sobrevivir y quedar sin rastro de la enfermedad que casi lo mata? ¿Cómo alguien puede ser tan feliz? La vida se ha encargado de hacerme ver que no todo es color de rosas, pero apreciar cada momento te hace crecer y aferrarte a los sueños y a no dejarlos escapar. Hoy por hoy no me arrepiento de nada y confieso que viví la vida al límite, amé y odié, adoré a mis hijos y por momento quise matarlos pero luego mi dulce esposa me recordaba que eran niños buenos y que yo los amaba, crecí como persona, como padre y esposo. Amé con cada centímetro de mi piel a mi mujer y nunca le fui infiel. Mi familia sigue creciendo y yo sigo envejeciendo junto a Sora.
― aun estas despierto, ¿Qué piensas?
― En que te amo y en que siempre seremos Tú y yo Sora.
Fin.
y aquí esta ¿les gustó? espero que si, si no lo entendieron este capitulo transcurre en varios tiempos en la vida de Tai, esta enfocado en el amor de Sora y los demás elegidos, en la vida de Tai como padre y en un final en donde se da cuenta que a pesar de todo "siempre serán sora y Tai" "siempre tú y yo" :D
Gracias por los RR's debo confesar que me sentí un poco desilusionada en cuanto a ellos en el capi pasado, no por lo que los hicieron sino por aquellos que no. pero bue... gracias a los demás y a Takari05 que le pareció buena la historia. ahora terminada esta pequeña me animaré a actualizar "nuestro juego de amor"
