"La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés."


CAPITULO 38

Era una fría mañana la escogida para el juicio de Kirkland, se podía sentir la primavera a la vuelta de la esquina. Desde la patrulla donde el culpable era transportado, se podían apreciar como las gotas de lluvia caían delicadamente, empapando a los desprevenidos que olvidaron su paraguas. Una pequeña sonrisa intentó asomarse por sus labios, sabía que ese seria el último juicio y todo eso pasaría a ser solo un mal sabor de boca.

Una vez llegó al tribunal, se preparó mentalmente para lo que seria una guerra. Bajó sin prisa ni apuro del auto y dejó que la prensa le tomara una que otra foto mientras que con una sonrisa y un "ya lo veremos" respondía a los curiosos. Al ingresar a la sala del juicio, varios oficiales lo esperaban así como los miembros del jurado mismo y la familia de la afectada. Se acercó a saludar a su padre, abrazar a su padre, recibir una reprimenda irónica de su hermano mayor y un "buena suerte" de su amado posteriormente, sintiéndose como el mayor triunfador del planeta, tomó asiento alado de su abogado al tiempo que le daba los buenos días y le dedicaba unas sencillas palabras de cortesía.

La misma jueza del juicio anterior ingresó a la habitación, los guardias y demás personas realizaron el protocolo de siempre y con ello, el juicio daba inicio. El abogado del estado se levantó de su lugar, él iniciaría con su ofensiva y a juzgar por su mirada tan afilada se podía entender que venia con todo. De manera osada declaró, citó y arrinconó al rubio y a su abogado, no les estaba dando la oportunidad de defenderse y la familia de Fulvia lo alababan con creces.

El abogado de los Kirkland se acomodó la corbata y aspiró fuertemente, era su turno y debía ser mil veces mas convincente que su detractor –para iniciar mi defensa, permítame mostrarles un video- anunció. Los guardias asintieron y atenuaron las luces mientras otros guardias preparaban el proyector y la pantalla. En cuanto estuvo preparado, el abogado reprodujo el video mostrándose la figura del oji esmeralda dentro de una joyería y como este conversaba con la chica del aparador; todos prestaron atención a lo que veían y como el tiempo de dicho video se prolongaba por casi veinte minutos, claro esta, no vieron los veinte minutos porque al minuto decidieron aumentarle la velocidad de reproducción.

Una vez terminó la cinta, el representante legal se aclaró la garganta –señoría, me gustaría llamar al estrado a la señorita lola- mencionó. La dama asintió y de una puerta contigua apareció una joven castaña quien lucia algo nerviosa. Nuevamente el defensor se acomodó la corbata –señorita lola, ¿es usted la persona que aparece en ese video?- preguntó, señalando hacia la pantalla.

La chica entrelazó instintivamente sus dedos y asintió –si, soy yo-

-y me puede decir quién es a la persona que atendió-

-el- respondió, señalando a Arthur –lo recuerdo, es cliente frecuente de la joyería-

El abogado quedó complacido por la respuesta de la joven –quiere decir entonces que usted lo conoce lo suficiente- aseveró casi de manera subjetiva.

-lo suficiente para asegurar que no es una mala persona-

Satisfecho por la respuesta, decidió dar por terminado aquel interrogatorio y regresó a su asiento. Arthur miró por última vez a la joven mientras esta abandonaba la sala.

Ahora era el turno del abogado del estado –buen contra ataque- les felicitó de una manera casi sarcástica –ahora si me lo permiten, creo es mi turno- continuó sin borrar esa sonrisa engreída de su boca –su señoría, si bien la testigo declaró, las preguntas realizadas pueden ser tomadas como subjetivas o fáticas-

-tiene razón y por lo mismo anulare lo que aconteció- anunció la jueza, cediendo ante el simple comentario del otro al tiempo que golpeaba la mesa con su mazo.

Si bien no les agrado a ninguno de los miembros de la familia Kirkland, tenían que aceptarlo y así, el ofensor continuó con la tortura y contradicción total de las defensas que habían preparado para el juicio del mismo.

Finalmente, luego de una hora de ofensas y defensas y un breve receso, siguió el turno del abogado defensor que no desaprovecho la oportunidad y decidió mostrar el ultimo as bajo su manga –me gustaría llamar al estrado a Robert, el jefe de guardias- pidió e inmediatamente las puertas fueron abiertas de par en par, mostrándose la silueta de aquel sujeto vestido de civil.

Robert tomó asiento en el banquillo, lucia serio y calmado, como si aquello fuera rutinario. Con el rabillo de su ojo divisó a Bonnefoy y posteriormente dirigió su mirada hacia Kirkland y enseguida, cerró sus ojos y aspiró pesadamente –comiencen- ordenó, prefería termina eso rápido y olvidarse de aquella derrota lo mas pronto posible.

El abogado de los Kirkland tomó una carpeta entre sus manos y empezó a cuestionarlo, entre las preguntas una resalto y era la que posiblemente mas valor tenia: ¿Qué fue lo que confesó su prisionero luego de ser interrogado? . El jefe de guardas se inclinó ligeramente y colocó sus manos sobre la pequeña barrera de madera, citando textualmente lo mismo que le había dicho al oji esmeralda.

Los familiares de Fulvia, en especial la madre de esta empezaron a llorar amargamente, así era como habían hallado a su hija, la descripción del tipo era la misma que la difunta había proporcionado la ultima vez que hablo con ellos. Los Kirkland se sorprendieron por la calidad de información que estaban escuchando mientras que el jurado aun permanecía algo escéptico ante las declaraciones del sujeto confesor.

Al finalizar de escuchar lo que Robert tenia que decir, el defensor de los Kirkland no encontró mas razones por las cuales seguirle preguntando. El abogado del estado se puso de pie y se dirigió hacia el jefe de guardias -¿Cómo podemos confiar que todo lo que nos relato es cierto y no es una invención? ¿Qué nos desmiente que usted haya sido comprado por los Kirkland?- demandó saber buscando así inculpar aun mas al culpable.

Robert se sintió ofendido por la sola pregunta mal infundada, él podría ser cualquier cosa menos un vendido –la misma pregunta le hago señor abogado ¿Qué nos demuestra que usted esta en lo correcto en sus acusaciones? ¿Qué nos prueba que usted esta aquí por una causa justa y no por mandar a la cárcel a un riquillo hijo de papi? No puede decir que es culpable cuando yo mismo, trabajador de la justicia he venido a declarar a su favor- argumentó de manera fiera, desafiando al otro cuyos ojos platinados reflejaban odio –y si desconfía de mi confesión vaya y verifique las cintas de seguridad de ese interrogatorio- propuso en tono soberbio.

-¡ya basta!- interrumpió la jueza al notar como aquellos dos se la habían tomado personal a pesar de ser solo un juicio lleno de protocolos –considero que ya tenemos información suficiente ahora por favor miembros del jurado, vayan y tomen una decisión-

Uno a uno los miembros del jurado se marcharon, quedándose solo la jueza, los oficiales, testigos y público presente. Los Kirkland se acercaron a su hijo –todo saldrá bien- advirtió la madre de Arthur. Su padre, colocando su mano sobre el hombro de este le transmitió confianza mientras que Ian rodaba los ojos, se le hacia demasiado melosa esa escena.

El jefe de guardias abandonó su lugar y se mezcló entre la noble familia –Kirkland- le llamó – cualquiera que sea el veredicto mantén tu cabeza en alto tal cual como la mostrabas frente a mi- mencionó sin sentimiento alguno mas que el de respeto, no quería admitirlo pero ese chico le llegó a agradar y sin mas que decir, retomó su rumbo y salió de la sala, ya no tenia mas que hacer en dicho lugar.

Algunas horas mas tarde los miembros del jurado regresaron, ya tenían una resolución y necesitaban darla para acabar con el sufrimiento de ambas familias. El abogado ofensor se relamió los labios, sabia que había llegado hasta las ultimas consecuencias, saboreaba la victoria, ¡la podía incluso oler! Y por su parte, Arthur y su abogado también se sentían confiados, sabían que la declaración de Robert había infundido mucho en los últimos minutos.

La representante del jurado se puso de pie, se aclaró la garganta, pidió un poco de silencio y sintiéndose nerviosa de decir lo que acontecería cerró sus ojos –Hallamos a Arthur Kirland….-

Todos los que apoyaban al oji esmeralda en ese momento aguantaron la respiración y ni siquiera el ruido que uno hace al respirar se podía escuchar en la sala del juicio.

... (suspenso)...

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-…¡inocente de todo cargo!- terminó de decir la representante.


¡Pot fin! ¡Kirkland es inocente! El capitulo siguiente es el ultimo de la temporada, luego sigue uno sorpresa que da paso a la ultima temporada. Y bueno, espero leer sus comentarios, me gustaria saber que les parecio el capitulo :) y agradezco los de la vez pasada.

Lino-Chan: a veces es convenite tener status jeje, menos mal que Arthur fue salvado a tiempo.

Tari Deex Faelivein: son padres, a veces y sin querer, llegan a actuar de esa forma interesada aunque realmente son buenos asi que hay que perdonarles su interes. Respecto al comportamiento putesco de Arthur, me base de mis compañeras de secundaria y prepa, generalmente se ponian asi frente a los profes :S.

Bueno, la proxima actualizacion sera el 6 de Julio. Hasta entonces.