"La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar."


CAPITULO 42

Viernes en la noche, y nuestra dulce pareja retozaba en la cama del apartamento de Bonnefoy como lo venían haciendo las ultimas tres semanas. Habían tenido una semana muy agitada, entre obras de beneficencias de los que los Bonnefoy eran participes hasta juicios legales sobre marcas y derechos de autor que los Kirkland peleaban sobre artículos casi de antaño. Ninguno de los dos había tenido la oportunidad de dedicarse al menos un mensaje de texto y luego de tanto tiempo y finalizando la semana, al verse, una brisa fresca pegó sobre sus rostros y una gran paz interior les inundó. Se dieron un beso lleno de dulzura, se tomaron de las manos y se preguntaron que cómo estaban.

Un "bien" y "podría estar mejor" se contestaron y sabiendo que tenían todo el fin de semana para ellos, decidieron irse a lo que catalogaban dulcemente como su "cueva de la soledad", su "nido de amor", su "rincón de la paz" entre otras denominaciones. Sólo pasaron a sus respectivas casas a buscar ropa necesaria para el fin de semana y anunciaron que se tomarían un tiempo de calidad en pareja. De camino al apartamento pasaron a un supermercado local y como recién casados, disfrutaron de las compras. Francis cargaba la canasta con su mano derecha y con la izquierda sostenía la de Arthur.

Al llegar al apartamento, guardaron las cosas en la alacena y se dirigieron a la habitación del oji azul. Arthur se quito su saco color crema y Francis se deshizo de la corbata rayada que traía. Se miraron a los ojos, se les notaba cansados pero llenos de felicidad de estar juntos. El oji verde tomo el brazo de su amado entre los suyos y juntos caminaron al baño, se merecían una buena ducha luego de un arduo día de trabajo.

Y eso nos trae a la escena donde comenzamos. Ambos adoraban esos momentos en compañía del otro aunque esta fuese limitada, después de todo, nadie dijo que ser hijos de personas importantes fuese fácil. A pesar del cansancio acumulado, las ganas de estar juntos eran mayores. Sus respectivos ojos se peleaban por cerrarse o quedarse abiertos, sus manos de momentos se apretaban mas fuerte y en otras era tan débil y casi imperceptible. Francis recargó su cabeza sobre la de Arthur y este exhaló pausadamente, intentando no molestar al otro. Así eran sus fines de semana juntos, no siempre había sexo pero si tranquilidad y la compañía de la persona que mas les importaba. Momentos así eran los que mas atesoraban, en ese apartamento sólo eran los dos y podían decir, hacer, deshacer y reírse de cualquier cosa.

Llegado el sábado, ninguno deseaba abandonar la cama y se mantenían abrazados hasta casi medio día, momento en el que les ganaba el hambre. Compartían el baño –no porque quisieran ahorrar agua- donde aprovechaban a darse caricias traviesas y saliendo de este, entre juegos y juegos, se ayudaban a vestirse mutuamente. La hora de la comida era igual de excitante, Francis cocinaba, Arthur le pasaba los ingredientes y lo veía cocinar. Comían y platicaban sobr cosa, se reían de chistes malos y hasta léperos, comentaban sus problemas y compartían sus alegrías, podían pasar toda la tarde comiendo y platicando y sentir que no habían pasado mas de cinco minutos.

Al atardecer y con los rayos del sol más tenues de lo normal, decidieron ir a dar una caminata por los alrededores. Se tomaron de las manos, entrelazando sus dedos, antes de cerrar la puerta se besaron fugazmente y al cerrarla, empezaron a bajar las escaleras. En la calle, veían pasar a las demás parejas y una que otra familia que regresaba del parque. Francis suspiraba, le gustaría formar una familia también y Arthur cerraba sus ojos al sentirse impotente, sabían a lo que se atenían, ninguno de los dos podían concebir pero aun así eso no les impedía amarse y desear lo imposible.

Una vez el sol se terminó de ocultar, desviaron su rumbo y se dirigieron al bar donde se conocieron por primera vez. El barman al verlos, los saludo y les preguntó que cómo les iba. Los dos se miraron y sonrieron, posteriormente alzaron sus manos que aun permanecían entrelazadas y sonrieron, mostrando sus dientes aperlados. El señor enseguida capto el mensaje y sonrió satisfecho, ambos correspondieron la sonrisa y se sentaron, pidiendo lo de siempre.

Los tres hombres platicaron hasta entrada la noche. El barman no se cansaba de interrogarlos, le gustaba escuchar las peripecias de ambos, los obstáculos que pasaron para darse cuenta de sus sentimientos y la formalización. Por momentos no llegó a creer lo que escuchaba y en otras sólo asentía seriamente. Al dar las tres de la mañana y habiendo terminado la historia, ambos compartieron el pago de la cuenta que consistía en una botella de vino tinto y cinco vasos de ron y se marcharon del lugar.

A pesar de ser verano, la temperatura había disminuido considerablemente. Ambos acortaron mas la distancia, intentando compartir el calor corporal. El brazo derecho del oji azul se poso en la cintura del oji verde y viceversa. En esa posición continuaron caminando, ignorando lo demás a su alrededor y platicando sobre lo hermosa que lucia la noche estrellada y de lo que harían a la mañana siguiente. Una vez llegaron a casa, se dirigieron a la habitación y se acostaron, se sentían demasiado agotados a pesar de lo poco que hicieron en ese día.

Con los primeros rayos del sol del domingo que lograron infiltrarse a través de las cortinas blancas, los dos abrieron sus ojos de manera perezosa, aun era temprano y un sabor amargo se hacia presente en sus bocas, sabían a la perfección que en pocas horas su fin de semana de amor terminaría y no volverían a verse sino hasta el siguiente. Sin moverse de la cama, se miraron gentil y dulcemente y se dijeron un "buenos días" acompañado de un "¿dormiste bien?" para posteriormente platicar de los planes que ya tenían apuntados en la agenda.

No había dado medio día cuando el teléfono de Arthur empezó a sonar. Una mueca de disgusto se reflejó en su rostro y abandonando la calidez de la cama, salió a contestarlo, habló entre dientes, una que otra vez maldijo y rápidamente se disculpó, suspiró y colgó. Francis lo miro fijamente, esperando saber quién había sido la persona que había llamado y el otro solo le esquivó la mirada y dijo -me necesitan en casa, la familia tiene una comida con unos clientes y quieren que este ahí-

Al parecer el mágico fin de semana había terminado. Los dos tomaron turno para bañarse y arreglarse. Francis preparó unas tostadas con mermelada y dos tazas de te Earl Grey, cada una acompañada con leche, sirope y vainilla(1) y desayunaron en silencio, estaban demasiado decepcionados de que su fin de semana se acabara tan pronto. En cuanto terminaron el desayuno, los dos abandonaron el apartamento y Francis acompaño a Arthur hasta su casa.

Cuando llegaron, la señora Kirkland los recibió con suma alegría y se disculpó por haberlos interrumpido pero a cambio les prometió darles boletos para el teatro. Al poco rato bajo Ian quien apenas se estaba arreglando y al verlos no fue capaz de disimular una pequeña risilla. La rubia al ver como su hijo mayor luchaba para acomodarse el moño, corrió a ayudarlo mientras le llamaba la atención. Ahora los que no disimularon la risa fueron Francis y Arthur pero rápidamente se callaron al ver los ojos llenos de ira del pelirrojo.

El señor Kirkland salió del despacho que se encontraba al fondo de sala y corrió a saludar a su yerno. Ambos hombres se dieron un apretón de manos y tomaron asiento. Los ojos del Lord se centraron en ambos, taladrándolos con la mirada -¿Qué tal su fin de semana?- preguntó, intentando romper el hielo -¿se divirtieron?-

Los dos asintieron y las facciones del mayor se suavizaron. El chofer irrumpió la escena, avisando que el auto estaba listo. Los señores Kirkland le ofrecieron a Bonnefoy llevarlo a casa y este aceptó gustoso, al menos estaría un rato más con su amado oji esmeralda. Antes de abandonar la casa, los dos aprovecharon el pequeño instante de soledad que les quedaba y como un par de tortolitos se tomaron de las manos por última vez, el oji azul beso la frente del menor y este le regresó el gesto afectuoso besándolo en mejilla.

-¡uno no los puede dejar solos que ya empiezan de empalagosos!- cortó la escena Ian quien había regresado para decirles que se apuraran.

Los dos se sonrojaron porque sabían que era verdad, a veces rallaban en lo dulce. Arthur le pidió a Ian que los dejara solos al menos un minuto mas y este le respondió utilizando la "V" de victoria pero con la palma hacia dentro(2) acompañado de una tremenda carcajada y un irónico –pero a estas alturas es obvio que si-

Arthur se sonrojó hasta las orejas y de inmediato se separó de Francis, corriendo a arremeterse contra su hermano y este al ver la reacción del menor, empezó a reír aun mas –y creo, le di al clavo- mencionó, antes de cerrarle la puerta en la cara.

Francis no pareció entender la situación, no obstante, tomo a su amado inglés por los hombros y le dijo que ya era hora de partir. Los dos abandonaron la mansión y se subieron al auto donde la familia les esperaba. Los señores Kirkland demandaron saber la razón de su retraso y ambos encogieron los hombros. Ian llamó la atención de sus padres alzando las cejas y señalando a los dos que yacían a su lado al tiempo que sonreía pícaramente. De inmediato el señor y la señora Kirkland entendieron y guardaron silencio. Los dos amantes en ese instante llegaron a sentirse incomodos, el pelirrojo los acababa de delatar.

La limosina continúo avanzando hasta llegar a casa de Bonnefoy donde los padres de este lo esperaban, al parecer tenían una cena de beneficencia al otro lado del país y tenían que partir en un par de horas más. Sin más que decir, se dijeron un adiós mudo y desearon que la semana pasara pronto para volverse a ver.

(1) London Fog: es una combinación de Earl Grey, leche evaporada y jarabe de vainilla aunque tambien puede ser un cocktel que lleva gin y es tipo frappé.

(2) bontips. blogspot 2009/ 04/ cuidado-con-los-gestos. html (solo quitense los espacios) y sabran porque el sonroojo de Arthur y la risa de Ian.


Otra quincena y otro capitulo. Como ven, estos capitulos estan enfocados en el lado meloso de ambos, claro, como ya no hay enredos ni peleas ni dramas, solo amor y mas amor. Si se dieron cuenta, puse dos anotaciones para situar mejor el contexto de la historia, no siempre lo hago pero senti que era necesario, en especial con la "V" de Ian (siendo sincera, me encanto esa ultima escena). Como siempre, hago el apartado para agradecer a todos y todas su atencion prestada y sobre todo, por los comentarios que me dedican y que me hacen muy pero muy feliz y bueno, como siempre, no se olviden de comentar. Aqui les dejo la respuesta a unos comentarios de la vez pasada:

Erelbrile: ¿comentario fail? no creo y si, realmente esos dos se vuelven inexpertos cuando estan juntos, todo es gracias al poderl del amor.

Lino-Chan: me alegra saber que mi capitulo especial de Ian te haya hecho entenderle un poco mejor, realmente no es un personaje malvado, solo un alma atormentada.

Proxima actualizacion: 31 de Agosto.