"Son nuestras decisiones las que muestran lo que podemos llegar a ser. Mucho más que nuestras propias habilidades."


CAPITULO 44

Habían pasado dos meses desde la ida al teatro y tanto Francis como Arthur se extrañaban por el comportamiento de sus respectivos padres. Era como ver a un par de jovencitos enamorados que se comunicaban a través de palabras melosas, acariciándose a toda hora, enviándose flores y saliendo a cenar. Ver actuar a sus madres como jovencitas coquetas era abrumador pero no demasiado en comparación con la galantería excesiva que mostraban sus padres. Y aquello no solo se quedaba ahí, por las noches incluso podían jurar que una familia de gorilas vivían en la habitación de sus padres puesto que los gritos, las exclamaciones y demás, se podían escuchar con suma claridad.

Los primeros días fueron fáciles de soportar, claro, quitando el sentimiento de incomodidad que existía por las mañanas pero a la semana, ya deseaban que sus padres acabasen con eso; era como una tortura de la cual no se sentían merecedores. Ian fue el primero en abandonar la casa con el pretexto de un viaje de negocios y tras un breve insulto y una que otra mirada de odio, abandonó a Arthur a su suerte.

-¿Qué podemos hacer?- cuestionó el Francés quien estaba pasando por lo mismo.

El oji verde se encogió de hombros, no tenia ni la menor idea de cómo apaciguar la calentura de sus padres –supongo que dejarlos que sigan su curso- comentó, conteniendo los suspiros que deseaban salir por sus labios.

Francis se mordió la lengua y prefirió usar sus dedos como peine para acomodarse uno que otro cabello rebelde –mejor platícame que hiciste en la semana mon amour- propuso, prefería escuchar de trabajo que retomar el tema de sus padres.

Arthur movió sus pupilas del centro hacia la izquierda y de la izquierda hacia arriba, en un intento de acomodar en pocas palabras todo lo que realizó –lo de siempre, encargarme de los asuntos legales de la familia aunque …- dudó en decirlo, seria como retomar el tema del que ambos deseaban escapar –debido a las nuevas ocupaciones de mi padre y el repentino viaje de negocios de Ian, he tenido que hacerme cargo de los negocios de la familia-

-interesante- se limitó a decir el otro, no hallando palabras para continuar la conversación.

De la nada, un silencio profundo e incomodo los acompañó. Kirkland miro a su pareja y al ver su poca intención de continuar la conversación, suspiró -¿acaso no quieres decirme que hiciste en la semana?- le cuestionó.

El oji azul negó con la cabeza –simplemente no tengo nada que compartir- admitió –al contrario de ti, lo único que tengo que hacer es mantener las relaciones publicas de la familia, lo demás lo ven los empleados de mon père-

Kirkland no entendió porque su padre no le encomendaba el manejo de los negocios familiares aunque sospecóo que tenia que ver porque su novio no había estudiado algo en relación a ellos –Francis- pronunció, dudando en continuar.

-¿que?- preguntó el otro, dirigiendo su mirada hacia el oji verde.

-eres…un mantenido- dijo en tono de duda y timidez, temiendo que el otro lo tomara a mal y terminaran en una pelea.

-por supuesto- recalcó Francis con gran orgullo, no teniendo ni una pizca de vergüenza en ello –no hay razones para las que tenga que trabajar, disfruto siendo un playboy de tiempo completo- aseveró con una sonrisa santurrona.

Los ojos esmeraldas de Kirkland se tiñeron de rojo al escuchar eso ultimo -¿a qué te refieres con playboy de tiempo completo Darling?- le interrogó, no escondiendo los celos tras sus palabras.

La sonrisa socarrona de Francis se desvaneció por completo cuando vio en que lio se había metido –era un decir mon chèri, no hagas caso a mis desvaríos- intentó convencer al otro –sabes que eres el único para mi- añadió con nerviosismo.

Arthur suspiró, ya lo había hecho sufrir lo suficiente –te creo- dijo, meneando su mano derecha –pero regresando al punto ¿no has deseado por una vez en la vida tener méritos propios?- le cuestionó y Francis solo cerró sus ojos y se encogió de hombros.

-cocinar es algo que se me da con naturalidad, por lo mismo decidí ser chef- se explicó –no he tenido ambición alguna en toda mi vida mas que el estar alado de la persona que amo-

Fue inevitable para Kirkland no sentir decepción y su rostro no se negó en mostrarlo, su novio era un haragán hecho y derecho y por más que intentara convencerse de lo contrario, no podía. Suspiró sobre actuadamente, cerrando sus ojos por inercia y se repitió un mantra que consistía en "no seas controlador, déjalo ser", no obstante, sus labios se abrieron y pronunciaron lo que intentaba no pronunciar –deberías pensar mas en el futuro, deberías buscarte un trabajo, deberías pensar con la cabeza, deberías…-

-¡Basta!- cortó el francés, alzando la voz de sobre manera, irrumpiendo de tajo los "deberías" de su pareja –sé que debería de hacer muchas cosas pero esta en mi hacerlas o no, no tienes derecho ni poder en mi para darme sermones- contra atacó.

Viendo el rumbo de la conversación, el oji jade asintió –tienes razón, no soy nadie para decirte que hacer- contestó, encarándolo de frente antes de marcharse -ahora si me disculpas, tengo trabajo que hacer-

Luego de aquella breve discusión, ninguno de los dos se dirigió la palabra nuevamente y dejaron que las cosas continuaran su rumbo durante los días siguientes. De inmediato los padres de ambos sospecharon que algo andaba mal, intuyendo que habían tenido una pelea –¡la primera pelea de pareja!- y a pesar que intentaron actuar disimuladamente, se acercaron con gran velocidad a sus hijos, interrogándolos de manera poco sutil sobre lo que había ocurrido.

Los primeros en actuar fueron los Bonnefoy, apresando a su hijo en el despacho de la familia -¿tú y Arthur están peleados?- preguntó su madre, no pudiendo disimular una risita traviesa de solo imaginarse la razón tras ello.

-Non- respondió sinceramente el francés –él tiene mucho trabajo últimamente y no deseo molestarlo-

-pero ¿están enojados el uno con el otro?- insistió su padre.

Francis se masajeó la sien –lo estábamos, mas yo…- admitió, sintiendo de inmediato como los labios de sus padres se curvaban de sobre manera –el empezó a decirme lo que debería de hacer y a mi no me gusta que me controlen- se defendió.

-hijo, Arthur no es tan controlador como piensas que es, así es su naturaleza, así es su familia- se explico su padre mientras posaba una de sus manos sobre su hombro –lo que habrá dicho seguramente es porque desea tu bien, le preocupa la clase de vida que llevas, desea que te superes, sabe que tu puedes hacer algo mejor que esto-

Las palabras de su padre y el recuerdo de la conversación con Kirkland dio vueltas por su mente, tal ves ambos tenían razón y ya era hora de que intentara valerse por si solo. Se mordió el labio inferior, lastimándoselo en el proceso –père… mère… yo...- guardó silencio, ¿Qué podría decirles en este momento? -…tengo que pensarlo- atinó a decir, huyendo del despacho.


Ese Francis, ¡huyendo asi como asi!. ¿Que hara de su vida? solo el lo sabe; esperemos sea algo bueno, ustedes ¿que opinan?. Por cierto, me dio gracia lo que dijo el papa de Francis sobre Arthur "no es tan controlador como piensas que es" jajajaja, practicamente el señor admite que lo es pero no tanto... En fin, gracias por sus comentarios y por leerme, tambien por la paciencia de mis actualizaciones tan fuera de tiempo y bueno, he pensado en ello porque los viernes regresaron a ser el dia mas ajetreado de mi semana asi que al parecer cambiare las actualizaciones a sabado asi que...

la proxima actualizacion sera: Sabado 13 de Octubre.

Hasta entonces y no olviden comentar.