"Nunca dejes pasar una oportunidad que te haga feliz a tí, aunque a los demás no les guste."
CAPITULO 47
Había pasado una semana desde que ambos celebraron su primer aniversario (un día que jamás olvidaran) y ahora se encontraban con la ardua misión de encontrar un apartamento. La razón de ello se vio al día siguiente de su celebración, ya que al verse sin lugar donde ir a continuar la fiesta, no tuvieron de otra que regresar a sus respectivas casas donde sus familiares les veían con ojos llenos de sospecha y sonrisas picaronas. Fue inevitable no sonrojarse y sentirse perseguidos el resto de ese día y en el transcurso de la semana.
Francis dedicaba las mañanas a buscar un apartamento agradable, lindo, espacioso y que estuviera cerca de los trabajos de ambos. Arthur por su parte, pasaba sus tardes revisando páginas de internet, inmobiliarias y anuncios de periódicos, buscando el sitio perfecto para vivir.
Como si fuese un pacto, no pronunciaban palabra alguna sobre la búsqueda frente a sus padres, no querían que se entrometieran en algo tan personal para ambos. Se cuidaban el uno al otro de decir siquiera una pista o indirecta y procuraban hacer la investigación pertinente fuera de sus hogares y trabajos.
Llegado el momento y con varias opciones en mano, los dos arreglaron citas con las agencias inmobiliarias e hicieron un apartado en sus apretadas agendas para poder ir juntos a ver su futuro apartamento.
El primer apartamento que visitaron se encontraba cerca de la zona comercial, era pequeño y cálido, se encontraba en un quinto piso y tenia un amplio balcón que daba de frente a la calle. A Francis le pareció chic, muy al contrario de Arthur que pronto empezó a enumerar las incomodidades y desventajas que logró percibir. El vendedor, un señor ya entrados a sus cuarentas les ofreció unos minutos de privacidad para que pudieran ver por ellos mismos el resto del lugar.
Sin dudarlo, el francés fue directo hacia la cocina y de inmediato se mostro decepcionado, era integral pero con artefactos viejos además de pequeña. El inglés corrió hacia las habitaciones y contempló las dimensiones y la posición de las ventanas; de inmediato se sintió decepcionado, ninguna de las dos habitaciones tenía ventanas. Decepcionados, se dirigieron al baño, un lugar que era importante para ambos ya que parte de su intimidad se desarrollaba ahí y de inmediato se toparon que era minúsculo, no entraban los dos ni haciéndose anoréxicos.
-descartado- sentenció Arthur y su pareja asintió. Cuando regresó el vendedor, los dos agradecieron el tiempo que les dedicó y se marcharon, era hora de ver la segunda opción del día.
El segundo apartamento se encontraba muy cerca de la zona residencial, un lugar cálido y no muy ruidoso, a ambos pareció convencerles aquello y miraron la fachada. Lucia moderno, con grandes ventanales, de aspecto minimalista y con seguridad privada. Dentro del apartamento un nuevo vendedor les atendió, este era un poco más viejo que el anterior pero menos amable. No les dejo solos ni un segundo y les decía casi mecánicamente las ventajas y desventajas del lugar.
A los dos les agradó el lugar, era amplio, seguro, bien ubicado, la cocina se veía bien equipada y los cuartos llenos de iluminación; estaban a punto de preguntar por el precio cuando escucharon una serie de balazos y gritos.
-¿eso es normal?- preguntó Francis con un tono lleno de pavor y el vendedor asintió, explicando que el edificio de departamentos pertenecía a una familia de mafiosos. Espantados al imaginarse sus días en dicho lugar, decidieron declinar las ofertas que les hicieron y abandonaron a prisa el lugar, temiendo ser las próximas victimas.
La tercera opción se encontraba cerca de la segunda, solo tenían que caminar unas seis cuadras. Durante el camino empezaron a lamentarse por su incapacidad de encontrar apartamentos decentes y sin querer echarse la culpa el uno al otro, decidieron tonarse de las manos y desear que el próximo sitio fuese mejor que los anteriores. Para su mala suerte, el tercero fue el peor de todos. Era un apartamento elegante pero demasiado caro para el lugar en el que se encontraba situado además de que al francés le provocaba escalofríos la atmosfera.
Resignados a que no encontrarían apartamento, abandonaron la búsqueda y se sumieron en un mar de auto comparecencia. Se sentían decaídos de solo pensar que llevaban un año de relación y aun no empezaban a vivir juntos. No concebían la idea de alquilar una habitación de hotel solo para tener intimidad. Les torturaba imaginarse decirse "adiós" y volver a casa de sus padres luego de haber pasado un día juntos.
Se dirigieron la mirada, chocando sus ojos, permitiendo expresar a través de ellos lo que pasaba por sus cabezas. Los dos suspiraron y un semblante derrotista apareció en sus rostros, al parecer se estaban dando por vencidos en la búsqueda del apartamento ideal.
-creo que tendremos que ir ahorrando para pagar la habitación del hotel- dijo el inglés mientras enumeraba con sus manos los posibles lugares a donde podían ir a pasar la noche.
Francis asintió –y no olvides que siempre tendremos que cargar con una maleta de viaje- agregó –no podemos llegar con la misma ropa del día anterior luego de haber pasado la noche juntos-.
Los dos iban tan sumergidos en sus planes para turnarse los pagos de los hoteles y las excusas que darían en sus casas que no se dieron cuenta que habían llegado al centro de la zona residencial, un lugar lleno de edificios departamentales habitados en su mayoría por familias y parejas de recién casados.
Cuando vinieron a darse cuenta, se hallaban de pie frente a uno de los tantos edificios departamentales de la zona. La fachada de este se veía clásica, decorado con cantera en colores blancos y grises, las ventanas ovaladas y con balcones semi circulares de piedra. Al admirarlo, cayeron perdidamente enamorados del sitio, algo así era lo que ambos estaban buscando pero no sabían si habían apartamentos en renta.
Temerosos a ser echados por la fuerza, se dirigieron a la portería que se encontraba un poco más al fondo del primer piso y tocaron la puerta del vigilante. De ella salió un hombre de sesenta años, ya canoso y algo cojo -¿Qué desean jovencitos?- preguntó curioso ya que nunca los había visto en dicho lugar.
-a-ap-apartamentos- tartamudeó el francés.
-¿hay alguno en renta?- añadió el inglés.
El vigilante cerro tras de si la puerta de la caseta y saco un manojo de llaves que tintineaban frente al temblor de las manos de este –síganme- les ordenó y empezó a cojear hacia el elevador, el único toque moderno hasta ahora.
Llegaron al ultimo piso, en este solo habían dos apartamentos, al parecer los mas grandes del lugar. El sexagenario los guio al segundo cuya puerta marcaba el número treinta y ocho y con las llaves, abrió la puerta. Una suave y dulce brisa les pego de frente mientras la luz tan intensa les cegaba.
Se adentraron al apartamento y lo primero que vieron fue el recibidor, algo amplio y bien iluminado; a un lado podían apreciar el balcón que si bien se veían algo pequeño y clásico por fuera, por dentro era todo lo contrario y al otro lado del recibidor, una pequeña chimenea hecha de piedras.
Una pequeña pared dividía el recibidor de la cocina. A Francis le brillaron los ojos, era un sueño verla, completamente equipada. Y que decir cuando fueron a ver las habitaciones, todas perfectamente iluminadas y espaciosas. El cuarto principal era el doble de las anteriores, tan grande que podía entrar una cama King size sin problema alguno y quedaba espacio de sobra, los closets grandes y llenos de divisiones, incluso había un baño privado con una espaciosa bañera donde fácilmente cabían hasta tres personas, incluso podían jurar que eso no era una bañera sino un jacuzzi.
Aparte de aquel baño, se encontraba otro para las visitas pero igualmente equipado. En pocas palabras, la casa era perfecta, con un exterior clásico y un interior que hacia gala perfecta de la combinación entre clásico y moderno. Tanto Francis como Arthur sintieron la necesidad de demandar el precio aunque a juzgar por el lugar, parecía ser algo caro, casi tan caro como la ultima que fueron a ver.
-¿c-cuál es el precio?- preguntó el ingles, preparándose para experimentar la decepción que sentiría al saber el precio de tan maravilloso lugar.
-mil cien euros mensuales mas pago de servicios mancomunados- respondió.
No tardaron en sospechar que algo extraño ocurría ahí ya que un apartamento de esa índole costaba al menos dos mil euros al mes. Mil cosas pasaron por sus cabezas, desde que el lugar estaba encantado hasta que en el edificio habitaba una red de narcotraficantes.
-sé que es sospechoso pero les aseguro que no hay nada de malo, aunque no me crean, lo clásico ya no es tan espectacular frente a los edificios tan modernos que hay alrededor de la zona y los propietarios prefieren darlos baratos y tener ganancias a permitir que el edificio se derrumbe pieza por pieza- explicó mientras cerraba la puerta.
No del todo convencidos, los dos miraron una última vez la puerta con el número treinta y ocho, amaban el lugar, les había robado el corazón y en el rato que estuvieron ahí, no encontraron nada de malo con el lugar. No sabiendo si se iban a arrepentir de la decisión que iban a tomar, abrieron la boca y dijeron "lo rentamos". El vigilante se mostró feliz y les pidió que les acompañara a la caseta para llamar a los dueños y preparar el contrato.
De regreso a casa, los dos iban felices al saber que en unas semanas abandonarían el nido familiar para empezar a vivir como pareja. Entrelazaron sus dedos y empezaron a compartir ideas de cómo decorar el que seria su futuro cálido y dulce hogar. Claro, también empezaron a pensar cómo darían la noticia a sus familias.
Hasta que por fin ese par se decide a conseguirse un apartamento ¡ya lo necesitaban!. Espero no les haya parecido aburrido el capitulo pero siento que necesitamos leerlo porque es parte de la interaccion de ambos, son los pasos que se atreven a dar para ser una pareja independiente y es curioso porque si nos regresamos al inicio, nos damos cuenta lo diferentes que eran en comparacion con ahora. El amor cambia y para muestra un boton. Cambiando de tema, solo faltan 3 capitulos :S. Y bueno, gracias por sus comentarios, por ellos es que me doy cuenta que este fanfic no esta muerto y que aun hay personas interesadas en el, eso me motiva para llegar al final y enserio, les estoy agradecida. Espero no dejen de comentar :).
Erelbrile: no le pegues a Don Frank, el solo cumplia ordenes T_T. Increible que haya pasado un año ya y Arthur siga de tsundere.
naho-chan-23: no siempre recibo comentarios tan largos y el tuyo me alaga muchisimo. A pesar de tus lecturas inconstantes, lograste alcanzar a leer hasta el capitulo actual y eso es un gran logro :). Sinceramente, al igual que tu, solia ser una super usuk y, al igual que tu, decidi darle una oportunidad al FRUK y estoy agradecida con "cronicas de un amor desafortunado (no recuerdo bien si ese era el titulo)" porque me mostro lo dramatico, romantico y hermoso de este par y por muchos factores externos, decidi por escribir un FRUK, mi primero de hecho y es este que estas leyendo. Sobre lo de historias sin lemon, soy partidiaria a que una relacion no se basa 100% en el sexo y quise con esto mostrar que con el romance y las escenas calidas, cualquier historia puede llegar a ser de calidad. Esperemos que asi como tu, hayan mas chicas que le den la oportunidad a esta pareja :). Estoy muy agradecida.
Lino-Chan: a mi tambien me da gusto por esos dos :). Ojala y sigan madurando.
Proxima actualizacion: 23 de Noviembre
