Doce Corazones

Capítulo II

Indecisión

Por Anako Hiten

Tan maleducada yo…

Disclaimer:

Ninguno de éstos personajes me pertenece, fueron creados por la mente maestra del gran Masami Kurumada. Ésta es simplemente una historia alterna a la serie Saint Seiya.

Entretanto, en las áreas verdes del Santuario, Afrodita se encontraba oliendo las flores muy a gusto, y Máscara Mortal se ejercitaba, dando patadas al aire y matando plantas con sus energías malignas; junto a ellos, Camus y Shura jugaban tenis, al estilo playero, sin muchas reglas. Camus llevaba una bandana que sostenía su flequillo y Shura una camiseta blanca sin mangas… hacía mucho calor en ésos días. El español lanzaba cada vez más rápido, y Camus, al querer devolverle un pelotazo, se le fue la mano y golpeó a Máscara en la cara.

— ¡OYE TÚ EN QUÉ ESTÁS PENSANDO, PROSTITUTA PARISIENA! —se volvió Máscara Mortal enfurecido por el golpe.

— ¡Lo siento¡Sólo fue un golpe, boca sucia! —se disculpó Camus— No seas tan energúmeno¡cara de pizza!

— ¿El te dice prostituta y tú le dices cara de pizza? — pensaba el Caballero de la cabra, mientras se rascaba la sien— ¿Eso es todo lo que tienes, Camus?

—Eres un pobre amargado— dijo Camus regresando con Shura— ¡debe ser porque no tienes quien te controle ése humor tan endemoniado que tienes!

— ¡NO NECESITO A NADIE PARA NADA¡NO SOY COMO TÚ!

— ¿A qué te refieres? —preguntó Camus mirándolo de reojo.

— ¡A QUE TE ENCANTA REVOLCARTE DE LO LINDO CON MILO LAS VEINTICUATRO HORAS DEL DÍA!

— ¡PUES DIME SI TIENES ALGÚN PROBLEMA CON ESO! —dijo Camus levantando la voz y perdiendo la calma— ¡Me fascina el sexo y lo disfruto porque es maravilloso¡Al menos aprecio algo en mi vida!

— ¡YO TAMBIÉN APRECIO COSAS EN MI VIDA! —dijo Máscara sin pensarlo, pero se quedó callado.

— ¿Qué cosa¿Humillar a tus compañeros cada vez que se te dé la gana? —intervino Shura.

— ¡TÚ NO TE METAS, CABRÓN¡NADIE TE HABLABA A TI!

— ¿A QUIÉN LE DICES CABRÓN, MALDITO VULGAR! —le gritó Shura levantando su raqueta amenazadoramente.

— ¡A TI, RETARDADO¿POR QUÉ NO VAS A ACARICIARTE CON LA PERRA ESA? —gruñó Máscara señalando a Camus.

— ¿PERRA¡PERRA ES LA--!

—Ya dejen de discutir— escucharon una suave voz tras ellos. Era Afrodita que ya no aguantaba el escándalo— Hoy es un día para relajarnos, no para pelear.

— ¿Y TÚ POR QUE NO VAS A RETOCARTE EL MAQUILLAJE, AFEMINADO? —le escupió el italiano.

—Simplemente quiero que detengan ésta tonta pelea— dijo el pisciano calmadamente— ¿Te cuesta mucho comportarte, al menos por un día? Deberías hacerlo.

Máscara Mortal desvió su atención de Camus y Shura para clavar sus ojos llenos de veneno en Afrodita. No podía creer lo que acababa de oír.

— ¿QUEEE¡TÚ NO ERES NADIE, ÓYEME BIEN, NADIE PARA DECIRME LO QUE DEBO HACER O NO¡MALDITO TRANSEXUAL!

—No te estoy diciendo qué hacer, y no tienes por qué responder así— dijo el muchacho de cabellos turquesas, aún tranquilo— No tienes remedio, mejor me voy a otra parte.

—¡SÍ, ANDA, VE A MASTURBARTE CON TUS MUGROSAS ROSAS!

Afrodita caminaba de espaldas a ellos, pero ésas palabras lo hicieron parar en seco y volteó su rostro, mientras que Camus y Shura miraban atónitos a Máscara: una cosa era insultarlos a ellos, eran parte de la discusión, pero decirle eso a Afrodita, que trataba de ayudar, y que jamás insultaba a nadie…

— ¡ERES UN VULGAR DESCARADO! —exclamó Shura, muy molesto.

— ¿Qué maneras son ésas para referirte a un amigo? —le gritó Camus, sabiendo el daño que le hacían esas ofensas al Caballero de Piscis.

— ¡JA! Amigo… — replicó Máscara— ¡Ése batracio no es mi amigo!

— ¡Si supieras lo agradecido que estoy de que mi templo quede muy lejos del tuyo! —exclamó Afrodita, con las últimas palabras pronunciadas por Máscara haciendo eco en su mente de manera muy dolorosa.

— ¡PUES YO TAMBIÉN ESTOY MUY FELIZ DE NO VIVIR CERCA DE UN NARCISO COMO TÚ!

Afrodita sólo se volvió para marcharse, con una mirada muy triste en sus ojos azules. Le había dolido de nuevo, cada vez los insultos hacia él eran más hirientes. Siguió su camino, dejando a los otros tres en su escandalosa riña. Camus miraba furioso a Máscara Mortal, ésta vez se había pasado.

— ¡Idiota¿Cómo se te ocurre decirle cosas tan desagradables?

— ¿Y por qué lo defiendes¿Acaso también te tiras con él? —dijo Máscara cínicamente— ¡Seguro se fue corriendo para irse a llorar como niña!

—Vámonos a otro lugar, Camus— dijo Shura recogiendo su raqueta del piso y dándole la espalda a Máscara— No pienso perder más mi tiempo en esto.

—Tienes razón, es nuestro día libre y no podemos arruinarlo con algo así— lo apoyó Camus— Recapacita, Máscara, que no todos somos como Afrodita, no todos tenemos tanta paciencia.

— ¡Bah¡Tonterías! —gruñó el Caballero de Cáncer— ¡No necesito nada de ustedes!

Pero se dio cuenta de que hablaba solo. Maldiciendo y echando pestes, Máscara Mortal retomó sus ejercicios sin compañía, como le gustaba estar… O al menos eso pensaba…


— ¡SÍ¡YO GANO!

—De nuevo… —suspiró Aldebarán derrotado, viendo cómo Aioria se llevaba su dinero, junto con el de los demás— Shaka¿estás seguro de que el tonto éste no hizo trampas?

—Seguro, no percibí ni observé nada extraño en Aioria— respondió Shaka con sus ojos abiertos, supervisando las jugadas del León. Estaba muy entretenido viendo como los otros apostaban su dinero como locos, y cómo el guardián de la quinta casa se lo llevaba.

— ¡Yo me rindo! —exclamó Mu lanzando sus cartas a la mesa— ¡No me voy a pasar el día perdiendo ante ti, León!

—Vamos, muchachos,— les decía Aioria pícaramente— ¡sólo soy más rápido que ustedes!

— ¡DEJA YA DE REPETIRLO! —le gritaron Saga, Milo, Aldebarán, Kanon y Mu al mismo tiempo.

— Ya, ya, bueno… ¿y entonces qué haremos? —preguntó Aioria.

— Este……— Milo se puso a pensar, a ver qué otra cosa entretenida podrían hacer— ¿Y si vamos al templo de Shura¡Él siempre tiene vino y queso!

— ¡SIIII! —celebraron los demás, excepto Shaka, por obvias razones. Salieron de la casa de Tauro rumbo a la de Capricornio, donde pensaban emborracharse como locos. Cuando la mayoría se hubo adelantado considerablemente, cerca de la casa de Cáncer, Milo se detuvo y sujetó a Saga firmemente, haciéndolo volverse.

— ¿Ocurre algo, Milo?

—Es lo mismo que yo te pregunto— dijo Milo mirándolo a los ojos— ¿Te pasa algo conmigo?

— ¿Por qué lo dices? —dijo Saga, que sentía un sudor frío recorriéndole la nuca.

—No me hablas como sueles hacerlo… siento que, por alguna razón me estás evitando.

—Son ideas tuyas— respondió el geminiano— No te estoy evitando.

—No me mientas, me preocupa mucho tu indiferencia— dijo el Escorpión, observando anhelante a su compañero de armas— ¿Acaso hice algo malo?

—Estás alucinando cosas, Milo— dijo Saga desviando su mirada— No me pasa nada contigo.

Milo tomó a Saga por el mentón, obligándolo a mirarlo, cosa que puso al muchacho de ojos esmeralda mucho más nervioso.

—Te conozco demasiado bien, no puedes engañarme.

—Mi-Milo… basta…

— ¿Qué?

—Suéltame, por favor— dijo Saga con sus mejillas ligeramente rojas.

— ¿Por qué¿Qué te pasa? —Milo vio que el gemelo estaba ruborizado, y se sorprendió por eso— ¿Te puse nervioso¿Te asusta la cercanía de nuestros rostros?

—N-no… pero suél… suéltame…— dijo Saga en voz baja, mientras que el Escorpión se acercaba más.

— ¡No lo creo! —sonrió Milo coquetamente, hablando sobre los labios de Saga— Lo que te pasa… es que yo… yo te gusto…

Milo terminó sus palabras con un beso en los labios del gemelo, que no podía creer lo que estaba pasando, pero profundizó más el beso, llevaba tanto tiempo deseándolo, y no iba a detenerse. Milo estaba degustando los labios del muchacho, y perdiendo sus manos en su cabello; sentía algo especial por el geminiano mayor, no sabía qué era, pero le encantaba que se preocupara por él, que fuese tan atento con él. De hecho, era más atento que Camus, bueno, el pobre era tan despistado… momento…

— ¿Por qué estoy pensando en Camus? —se reprendió mentalmente Milo— ¿Estoy con Saga ahora, no?... No…

Ahí fue cuando lo entendió, y se separó rápidamente de Saga.

— ¿Por qué te detienes?

—Lo siento, Saga… por un momento olvidé que… tú sabes que Camus y yo…

— ¿Me estás diciendo que olvidaste que Camus y tú andan juntos? —preguntó Saga irritado— ¿Entonces por qué me besaste?

—No… quise hacerte esto, es sólo que me dejé llevar por las circunstancias…

— ¡Pero si tu comenzaste todo! —Saga estaba ya muy incómodo, así que prefirió no hablar más— Creo que debo irme.

—Espero que esto no te distancie más, Saga, sabes que tu amistad significa mucho para mí— dijo Milo tomando a Saga por un brazo— No quise lastimarte, y además… fue sólo un beso¿no?

—Sí, solo un beso— dijo Saga volviéndose para bajar su templo.

Ya fuera de la vista del Escorpión, se sentó en un escalón, con su corazón hecho trizas por lo que dijo Milo.

—Sólo un beso… no significó nada para él… ¡y yo tan estúpido que me comporté, poniéndome rojo cuando se acercó a mí!

Se levantó y continuó bajando al la casa de Géminis, ya no tenía ganas de tomar, ni de jugar, sólo deseaba que su hermano estuviese cerca, necesitaba desahogarse.


Mu, Aioria, Kanon y Aldebarán seguían su camino, locos por saquear la cocina de Shura, que siempre que iba a su tierra, regresaba con cajas de vino. Shaka, que estaba con ellos, los miraba con desaprobación.

— ¡Ojalá tuviésemos más días libres como éste! —dijo Kanon alegremente.

— ¡Sí, estaríamos borrachos a toda hora! —dijo Aldebarán.

— Yo me quedo aquí, chicos— dijo Shaka deteniéndose a la entrada de la casa de Virgo, cerrando sus ojos— ¡Ni piensen que voy a realizar más actos ilícitos con ustedes!

— ¡No tendremos una orgía, Buda! — le dijo Aioria— Sólo tomaremos vino¡y lo que tenga Shura en su cocina!

— Shaka, no seas aburrido— le dijo Mu con muchas ganas de que los acompañara— Algo debe haber para que tú también tomes.

— Eso no es bueno, y no los acompañaré en esto. Deberían meditar para limpiar su mente y su alma, reflexionar y… ? —Shaka no sentía las energías de sus amigos: se habían ido y lo dejaron hablando solo. Se encogió de hombros y se metió en su templo, sentándose en su altar para iniciar su meditación.

Dohko escuchó un alboroto en las afueras de su templo, y al asomar la cabeza:

— ¡Dohko¡Qué bueno que estás aquí!

— ¡Ah¡Son ustedes, malos amigos! —exclamó enfadado el joven Caballero de Libra— ¡No me dijeron que se reunirían en casa de Aldebarán!

— ¿Y tú por qué no bajaste? —preguntó el carioca.

— ¡Porque pensé que me buscarían! —se quejó Dohko, pero luego les sonrió— Bueno, para que vean que no soy como ustedes, les invito a jugar aquí, y para acompañar el juego tengo varias botellas de champaña que me trajo Camus.

— ¿EN SERIO? —todos celebraban alegremente, mientras que se acomodaban en la casa de Libra.

— ¿Pero no íbamos a Capricornio? — dijo Milo distraídamente.

— ¡Qué Capricornio ni qué cabras locas! —dijo Kanon sacando las copas de la alacena de Dohko— ¿No ves que tu noviecito le dio "champagne" al viejo?

Milo se sentó junto a Mu, que estaba viendo las etiquetas de las champañas. "Noviecito"… Milo pensaba en Saga, sabía con certeza que lo había lastimado. Pero por otro lado estaba Camus, su actual pareja. Trataba de pensar si terminar con Camus y quedarse con Saga, pero… Sería mejor hablar con quien mejor lo conocía, a parte de Camus.

— Aioria¿podría hablar contigo?

El león apartó su copa de vino espumante de su nariz y le sonrió a su mejor amigo.

— ¡Claro! Veo que estás inquieto.

Mu escuchó la breve conversación, y se levantó del sillón, para dejar a los muchachos solos. Milo agradeció infinitamente la acción del carnero, y Aioria se sentó donde antes estaba Mu. Lo observó durante un par de minutos, pero el Escorpión no decía nada, así que decidió comenzar.

— ¿Tienes problemas con Camus?

— Tengo problemas conmigo,— murmuró Milo— creo que siento algo por otra persona…

— Y supongo que, siendo como eres, te involucraste con esa persona— dijo Aioria sabiamente.

— Creo que siente lo mismo por mí, o quizás algo más fuerte… se sonrojó cuando me le acerqué, y lo besé… y él me besó con tanto… no sé explicarlo, nunca había sentido algo así.

— ¿Y entonces cuál es el problema? Se nota que es algo mucho más que atracción.

— Mi libido— dijo Milo recostando su rostro sobre su mano— Camus es tan… ardiente… tan buen amante…

— ¿Acaso lo único que te importa es que tu pareja sea buena en la cama? —le preguntó el León con tono desaprobatorio— Recuerda que el amor es algo muy hermoso, y no puedes enamorarte de alguien solamente porque te haga gemir por más de catorce horas.

— Trece— le corrigió Milo.

— Como sea, voy a ayudarte a decidir, pero tienes que pensar en otras cosas que te puedan hacer feliz, y que no sea sexo.

—Pero…

— ¡Nada de sexo!

— Bueno, bueno… comencemos por… Saga— dijo Milo pensando en el geminiano— Adoro que sea tan atento conmigo, siempre se preocupa por mí, y lo más importante: me quiere, lo sé.

— ¿Cómo lo sabes¿te lo ha dicho? —inquirió Aioria.

— No, pero me lo demuestra con sus actos, y Camus no es así conmigo— dijo Milo tomando un trago que le había dado Aioria— No es que Camus sea desatento, pero…

— La mayoría de nosotros sabe por qué Camus y tú son pareja, Milo, pero no puedes seguir con eso. Deberías hacerle caso a tu corazón y no a tu libido.

— Me costaría mucho dejarlo— dijo Milo en un susurro— No creo que Saga llegue a superarlo.

— ¿Aunque ames a Saga, serías capaz de dejarlo ir porque prefieres hacerlo con Camus todos los días?

— … No lo sé…

— ¡Estás enfermo!

— ¡NO! Bueno… lo admito… soy un depravado que lo único que hace es pensar en sexo, pero cada quien tiene sus defectos¿no? —protestó Milo.

— Sólo te digo que, por una sola vez en tu vida, tomes una decisión lógica, y sólo pensando en tus sentimientos— le dijo Aioria sonriendo— ¿Lo harás?

— Me pondré a prueba. Quiero hacer las cosas bien esta vez.

— ¡Excelente! Ahora, si me permites, voy a jugar una partidita con Dohko y los otros¡quiero quitarle esas preciosas monedas al viejo!

Aioria saltó del sillón y se fue para la mesa de juegos de Dohko, quien lo esperaba con Kanon, Aldebarán y Mu, listos para jugar. Milo se puso de pie y salió hacia su templo. Quería despejar su mente un rato; le daría de comer a sus escorpiones(1), él mismo comería algo y se recostaría. Esperaba poder tomar una decisión.

— Tal vez debería hacerle caso a Aioria…


¡GRACIAS POR LEER ESTE DESASTRE!

Bueno, no puedo responder reviews, como ustedes saben, por la ley "mordaza" (así se llama en mi país la ley contra la libertad de expresión), bueno, como no recibí NINGUNO, no hay problema. Parece que no leyeron el capi I completo.

He estado esperando ansiosamente los reviews o e-mails en los que me digan qué les gustaría ver, pero me he quedado esperando como tonta. ¡Me encanta cómo me dan recomendaciones en un fic que ya está terminado, y cuando las pido sólo una persona se reporta¡BUAAAA!

Bueno, es comprensible porque es época de vaca—ciones.

Aquí una pequeña aclaratoria:

(1) La mayoría de los fics que he leído ponen a Milo con una enorme vitrina de escorpiones, es algo así como que Máscara Mortal siempre es agresivo, y que Camus es una "fábrica" de hielo y que Afrodita está siempre pendiente de su imagen, por ejemplo. Los pongo así en su mayoría porque sentimos que en verdad conocemos a estos personajes y esos detalles que se aprecian en su personalidad, es lo que se da a entender en la serie.