Doce Corazones

Capítulo III

Sentimientos Encontrados

Por Anako Hiten

Disclaimer:

Ninguno de éstos personajes me pertenece, fueron creados por la mente maestra del gran Masami Kurumada. Ésta es simplemente una historia alterna a la serie Saint Seiya.

— Maldición¿por qué siento remordimiento? — se preguntaba Máscara Mortal, sentado en su templo, y a la vez recapitulando todas las cosas que le dijo a Afrodita— ¿Por qué me arrepiento cada vez que le digo sus verdades¡No¡no me disculparé¡Ése marica no me interesa!

— Deberías pedirle una disculpa, Máscara— escuchó una voz familiar— Es completamente estúpido tu comportamiento con él.

— Permíteme explicarte algo, brazo de hojalata— masculló Máscara sin mirarlo— ¡No me disculparé con el pargo amanerado¡le dije lo que se merecía y punto!

— No logro entender por qué te encanta ser tan desagradable con los demás— dijo Shura irritado— ¿Te excita ofender a tus amigos, o algo parecido?

— ¿Y si es así qué? Te agradezco que no te metas en mi vida ni en mis decisiones, flamenco¡que yo no me meto en la tuya!

— Sólo lo hago por Afrodita,— replicó el español— ¡sabes que él ha sido muy bondadoso contigo, y lo único que haces es insultarlo y hacerlo sentir mal!

— ¡Será mejor que te largues! —exclamó Máscara perdiendo la paciencia— ¡Todos ustedes son una bola de idiotas buenos para nada!

— ¡Y TÚ ERES EL MÁS MISERABLE DE LOS CABALLEROS DE ATHENA! —gritó Shura muy molesto y se fue.


Ni siquiera el baño caliente lo hizo sentirse mejor, se miraba en el espejo, su rostro se veía tan diferente, ya que acababa de bañarse y no lucía brillante como siempre; sin embargo, aún así se veía hermoso. Estaba tan deprimido que no tenía ganas de volver a arreglarse¿de qué le servía, si la razón de su constante vanidad lo humillaba y lo ofendía, sin razón alguna…. Trataba de recordar algún día en el que Máscara Mortal le hablara sin un insulto, pero no, no recordaba nada.
¿Por qué no entrenamos juntos hoy, Máscara? Nunca lo hemos hecho.

¡Nunca hemos entrenado juntos porque es seguro que te daré la paliza de tu vida, amanerado!

¡No lo creo¡Inténtalo!

¿Qué no me oyes¡Sería una gran pérdida de tiempo! Además, a las mujeres no se les toca ni con el pétalo de una rosa¿verdad¡JAJAJAJAJA!


Lo amaba, no entendía cómo pudo haberse enamorado de un ser tan desalmado, tan detestable, pero su esperanza de conquistarlo algún día era lo que lo animaba a seguir tratándolo. Sin embargo, en respuesta recibía desprecio y humillación. Sin poder contener el llanto, se abrazó a sí mismo y se desahogó en solitario, como siempre lo hacía. El único que sabía de su amor por Máscara Mortal era Camus, que en varias ocasiones lo consolaba, porque algo que el Caballero de Acuario detestaba, era verlo llorando. Afrodita sabía que contaba con él, pero no quería molestar. Todos sus amigos lo defendían cuando Máscara se metía con él, lo querían mucho, mas el joven sueco solamente quería la atención de Máscara Mortal, y era la que menos tenía. Más lágrimas cubrían su bello rostro, pensando en resignarse y olvidar un amor tan imposible y tan tormentoso. Se acostó en su enorme cama, deseando quedarse dormido rápido y no volver despertar, no sufrir más…


El resto de la tarde y hasta el inicio de la noche se pasó entre alborotos, más apuestas, mucho licor y reclamos hacia Aioria. Dohko estaba, a parte de borracho hasta las metras, histérico por perder en su propia casa. Shura y Camus, que se habían integrado rato después, se felicitaban ser tan inteligentes como para no arriesgar sus pocos centavos, como los demás lo hacían. Finalmente, los Caballeros Dorados estaban comenzando a cansarse, y el primero en ceder fue Camus.

— ¡No, no y no¡No me han dejado ganar ni una sola vez!

— ¡Mira, rey de Mónaco NO-SA-BES-JU-GAR! —dijo Aioria divertido, y también ebrio— ¿Me sigues?

— Bueno, como sea… Me está dando sueño, y además… — Camus abrió los ojos con sorpresa— ¡No he visto a Milo en todo el día¡lo había olvidado!

Así como Camus abrió sus ojos, Dohko, Aldebarán, Kanon, Shura, Aioria y Mu lo hicieron:

— ¿QUEEEE?

— ¿Qué, por qué me ven así?

— ¿No has entrenado tus "embestidas" en todo el día? —le preguntó Aldebarán incrédulo— ¡No te lo creo!

— ¿Tanto escándalo por eso? —dijo Camus como si nada.

— ¿Acaso no lo ven? —dijo Shura, quien sostenía, muy sensualmente, una copa de jerez, y lanzándole una seductora mirada a Aioria— ¿Por qué creen que se va tan rápido?

— ¡No digas tonterías! Sólo le daré su beso de buenas noches.

— ¡Sí, claro! —dijo Aioria mientras que, por debajo de la mesa, rozaba con su pie uno de los muslos del español— ¡Un beso de buenas noches!

— ¿Esos besos que incluyen gritos en la madrugada? —exclamó Dohko riéndose.

— ¡AH, AH! MILO… ¡QUÉ RICO MILO! —chillaba Shura, haciendo como si gimiera— ¡SIGUE MILO, ASÍ, ASÍ, SIIIII¡JAJAJAJAJAJA!

—¿Soy tan escandaloso? —preguntó el acuariano, extrañado por la perfecta imitación suya que había hecho Shura— ¿Tanto como para que se escuche en tu templo?

— ¿Entonces es cierto? —preguntó Kanon— ¡Y yo pensando que era broma!

— Tal vez debería morder una almohada— se dijo Camus en voz baja, pero audible— No sabía que gritaba tan alto.

— ¡Tal vez deberías calmar tu testosterona un rato! —increpó Mu— ¿Es tan necesario para ti el sexo¿No puedes dejarte de eso sólo por un día?

— ¿Estás bien de la cabecita, Mu? —dijo Aldebarán— ¿Te imaginas a Milo y a Camus en período de abstinencia?

— ¡Se suicidarían! —rió Aioria, disimulando muy bien su manoseo con Shura.

— ¡Es como si le dijéramos a Máscara Mortal que se disculpe con Afrodita!

— ¡O como si le dijéramos a Aldebarán que coma sólo tres veces al día! — ¡O como si le dijéramos a Shaka que fumara!

Se hizo un silencio sepulcral, todos se miraban extrañamente, hasta que estalló una sonora carcajada colectiva.

— ¡JAJAJAJAJAJAJAJA¡ES CIERTO!

— JA… JA… JA— bufó Camus fastidiado— ¿ahora me van a decir que les molesta que sea así? Porque sé que a más de uno de ustedes le encantaría tener sexo conmigo.

— ¡Si Camus, estás divino! —dijo Kanon levantándose y dirigiéndose al muchacho— ¡Estoy loquito por que me hagas tuyo!

— Ni trates de disimularlo así— dijo Camus tomándolo por el rostro— Y sí, sé que estoy divino, y muy bien dotado, para tu información.

— Eso necesito comprobarlo— dijo Kanon moviendo su mano hacia la entrepierna del joven francés— mmm¡sí que estás bien dotado!

Camus, sin poder creerlo, soltó a Kanon, que se dirigía a la salida de la casa de Libra. Todos los demás nuevamente estaban como Camus, y agradecían que Saga no estuviese, porque de seguro le hubiera arrancado la mano a su gemelo, por andar tocando "cosas" ajenas, algo que el menor de los gemelos no solía hacer. Se despidió, y después de que salió, Camus también lo hizo, encontrándose a mitad de las escaleras con él.

— Ten cuidado con lo que tocas, gemelito— advirtió Camus— O no respondo de mí. Mira que tengo todo un día aguantando.

— ¿Y qué?— dijo Kanon subiendo las escaleras— ¿Vas a follarme frente la casa de tu novio?

— No, lo dejaría para más tarde— susurró Camus acercando su rostro a la del gemelo— ¿Te gustaría?

— ¿Engañarías a tu novio? —dijo Kanon mirando lascivamente al acuariano.

— ¡Por favor, todos saben que lo nuestro no es serio— dijo Camus acercándose más— Además, él hace lo mismo con tu hermano, así que me parece justo.

— ¿Hace lo mismo?

— Y si no lo hace, se muere por hacerlo… así como yo me muero por… mmm— Camus mordió suavemente el labio inferior de Kanon, cerrando los ojos para degustarlo con más detenimiento, pero al aproximar sus caderas a las del geminiano, algo lo hizo detenerse.

— Eres un imbécil— le dijo Kanon sacándose la camiseta del pantalón para taparse.

— ¡Mira qué contento te puse! —dijo Camus sonriendo maliciosamente— ¡Pero ahora por tu culpa tengo de despertar a Milo para terminar lo que TÚ empezaste!

— Ni siquiera sé por qué salí por aquí, si voy de bajada…— dijo Kanon molesto.

— Oye, espera… ¿dónde esta noche?

— ¡En tus sueños¡Mejor anda a cogerte a Milo y me lo cuentas!

— ¿Estás celoso? —dijo Camus acercándose de nuevo.

— ¿Crees que soy Saga? —replicó Kanon— Simplemente estoy molesto porque alguien como TÚ me haya dejado así— el mellizo apuntó a su bragadura.

— Nadie te dijo que tocaras propiedad privada. Será mejor que bajes, no quiero que también te burles de mí por mis gemidos.

— Nos vemos luego, Camus…

— Lo menos que haré luego será verte… —Camus sonrió de nuevo y se metió en la casa de Escorpio. Kanon, por su lado, iba bajando, pensando en lo que había confesado Camus.

— ¿Con que no es nada serio, verdad? —pensó sonriendo— ¡A ver qué cara pone Saga cuando se lo cuente!


Y regresando a la casa de Cáncer…

Máscara de la Muerte estaba registrando su refrigerador como loco, buscando algún pedazo de jamón, lo que más le gustaba comer, pero no encontró ni jamón ni nada parecido a comida, sólo un envase de sesos para quién sabe qué. El muy perezoso no mandaba a comprar su comida, sólo comía las tres veces en el comedor del Santuario y lo que se robaba cuando no lo veían. Ahora podía bajar a buscar pero… eran demasiadas escaleras para él… y el hambre y la flojera eran demasiado. Las únicas veces que su nevera tenía comida, y en buen estado, era cuando alguien le llevaba…


¡Rayos, no quiero bajar a comer!... pero tengo demasiada hambre…

Cuando se disponía a bajar a buscar algo para llenar su ulcerado estómago, se consiguió con unos brillantes ojos azules.

¡Hola!

¿Qué rayos haces aquí?

Vengo de la cocina principal, y te traje unas cosillas— dijo Afrodita muy emocionado, y dándole un enorme plato hondo lleno de pastelillos, galletas saladas y emparedados, además de una gran variedad de embutidos italianos, por supuesto.

¡PASTRAMI! —Máscara sonrió con gula y empezó a comer como loco, sin siquiera agradecer a quien le había calmado el hambre.

Sé que odias bajar tantas escaleras, y como vengo de allá…

Pero no tenías que hacerlo— dijo Máscara haciendo una pausa para hablar, y luego continuó engullendo su comida.

¿Y dejar que murieras de inanición por tu flojera? —rió dulcemente el pisciano— ¡No es nada robar un plato de cosas ricas! Bueno, disfruta de tu segunda cena, Máscara. ¡Nos vemos mañana!


Se moría de ganas por comerse uno de esos platos de puro Pastrami y Proscuitto que le llevaba Afrodita cuando pasaba por allí. No entendía por qué ése "afeminado" tenía tantas atenciones con él, siempre tratándolo hasta mejor que a los demás, a pesar de sus groserías.

— No sé que se traiga entre manos, y espero que no sea lo que estoy pensando…— dijo Máscara para sí— Mejor me voy a dormir, así amanecerá pronto y podré comer.

Se levantó y se echó en su cama, como si fuera un trapo, quedándose dormido de inmediato.


— ¡HERMANO¿DÓNDE TE METISTE? —gritaba Kanon entrando al templo que compartía con su gemelo— ¡SAGAAAA!

Buscó en la cocina, en los baños, pero como todo estaba a oscuras, supuso que ya se había ido a dormir. Entró a la habitación de Saga, para ver si estaba bien arropado o algo por el estilo, pero sintió una presión en el pecho, como si estuviera una gran tristeza. Encendió la luz y vio a su hermano, sentado en el piso y abrazado a sí mismo.

— Llegaste, Kanon— dijo Saga en un susurro— ¿Qué tanto hacías?

— ¿Por qué tienes ésa cara, hermano? —inquirió Kanon sentándose a su lado.

— Me siento el hombre más estúpido e idiota del mundo— respondió el mayor mirando al interesante techo— y tan humillado como jamás me había sentido.

— ¿De qué hablas?

— Se aprovechó de que estaba vulnerable, de que me puse nervioso…— continuó Saga— todo eso para luego decirme que se le olvidó que él y Camus estaban juntos y que sólo había sido un beso…

— ¿Me estás diciendo que Milo te besó? —preguntó Kanon, sabiendo por dónde iba la cosa— Cuéntame, Saga, siento tu tristeza¿sabes? Y sé que estás sufriendo mucho.

Saga comenzó a contarle a su hermano menor(1) todo lo sucedido ésa tarde, desde que Milo lo alejó del grupo, hasta la cara de idiotas que tenían los dos cuando se separaron sus labios. Kanon lo abrazaba para consolarlo, él mismo tenía en conocimiento cuán grande era el amor que sentía su hermano hacia el Escorpión, y le dolía verlo sufriendo por un inconstante como Milo, además de que Saga siempre era el más enérgico, y el que no se rendía tan fácilmente, pero cuando se trataba de Milo, se derrumbaba como un castillo de naipes. De pronto Kanon recordó que algo animaría a su hermano.

— No todo es lo que parece, Saga— le dijo Kanon— ¡TE BESÓ! Y si te besó fue porque siente algo… además… Camus me dijo algo que me dejó muy pensativo…

— ¿Qué¿te dijo que jamás volvería a tener sexo con alguien? —dijo Saga sarcástico.

— No, Camus me dijo que Milo y tú hacían lo mismo que…— Kanon se sonrojó y se quedó callado.

— ¿Lo mismo que qué? —preguntó Saga interesado.

— Bueno… que Camus dijo que tú y Milo hacen lo que él y yo… pretendíamos hacer…

— ¿Y qué pretendían hacer ustedes dos? —dijo Saga, queriendo saber más de lo que hacía su hermano con el acuariano, que lo de Milo— Ay, hermano…

— Es que Camus se puso a presumir cuando estábamos en casa de Dohko, y traté de bromear con él diciéndole lo bien que estaba… y… y lo agarré… y le dije que estaba muy bien dotado…

— ¿QUE HICISTE QUÉ¿LE METISTE MANO A CAMUS? —gritó Saga a punto de tener un infarto— ¿Y DESDE CUÁNDO HACES ESAS COSAS?

— No lo sé… lo hice porque se me antojó— respondió el menor, sonrojado— Además, nos conseguimos en el camino y… me insinuó que me deseaba, y cuando le pregunté si sería capaz de engañar a su novio, me dijo que su relación no era seria¡y que Milo hacía lo mismo contigo!

— ¿QUÉEEEEEE? —Saga sintió cómo su corazón se detenía al escuchar eso— ¿QUE MILO HACE QUÉ CON QUIÉN?

— Ajá, y que si no lo hace, se muere por hacerlo— dijo Kanon sonriente— ¡Él cree que ustedes tienen algo y no le importa!

— Entonces…

— ¡Entonces tú conquistas al Escorpión y yo secuestro al francés superdotado!

— ¿Serías capaz de hacerlo con el Rey de Mónaco, hermanito¿Te gusta ése degenerado?

— ¡A ti te gusta el otro degenerado, así que no molestes!

— Bueno, en ése caso… pero no estoy seguro, hermano— dijo Saga poniéndose de pie— Sabes cómo es Milo, lo más probable es que sólo quiera saber cómo soy en la cama.

— No te deprimas, hermano, yo te ayudaré, y así aprovecho para quedarme con el francesito— dijo Kanon pícaramente— Será mejor que me vaya a dormir, ya nuestro día libre terminó.

— No se qué haría sin ti, Kanon—dijo Saga esbozando una cariñosa sonrisa para su hermano— Por eso… ¿podrías dormir aquí esta noche?

— ¿COMO HERMANITOS CHIQUITITOS? —chilló Kanon tratando de sonar infantil— ¿JUNTITOS EN LA CAMA?

— No seas tan…

— ¡SIIIII!

Kanon le saltó encima a Saga, y se pusieron darse almohadazos como niños, jugándose el resto de la noche. Ése par era realmente extraño…


¡AQUÍ YO REPORTÁNDOME!

Odio que los signos de interrogación y exclamación múltiples que aparecen DESAPAREZCAN cuando lo subo, no puedo corregirlo porque siempre que voy al cyber tengo que publicar en otros foros, así que disculpen eso.

Ahora, quería responder los reviews, pero prefiero dejar que se acumulen, y así doy chance de que quiten la estúpida ley mordaza en ven, estoy haciendo lo posible y lo imposible para subir capis de DC más largos que los de SR, me di cuenta de que eran muy cortos, así que hago un 2x1.

También espero con ENORMES ansias sus consejos, cualquier depravación o romanticismo, veré como lo incluyo.

Y por último, hay algo que quiero decir:

Veo que un fantasmita por ahí me prometió ponerme en contacto con una dibujante… ¿será que el fantasma resucitará y me dirá si sí o no?

Después de annalizar sobre Saga y Milo, y por esa idea de hacer sufrir al escorpión con su propio veneno, cambié muchas cosas en la historia. Gracias a mi capacidad de annalisis por ayudarme tanto.

(1) Había olvidado poner la aclaratoria en los otros dos capítulos:

Hasta donde tengo entendido, y según el capítulo 4 de la Saga de Hades "El Perdón de Milo", Saga es el mayor, ya que al salir de la casa de Géminis, le dice a Camus y a Shura, que la persona que protegía aquella casa era su hermano menor, (ano ototo-ga), así fue que me di cuenta.

Ahora sí dejo la habladora de paja, y me voy a SR para escribir, muuuuuuy lentamente, el capi XXV (siguiendo la historia).

¡Gracias a la 1000 por leer mis locuras, no tienen idea de lo feliz que me siento cuando veo un review nuevo!

MATTA NE!