Antes del capi, quisiera que alguien me ayudara con informarme algo muy importante: he tratado de buscar mi fic desde el directorio de fics de Saint Seiya, pero no lo he visto, sólo lo veo cuando lo busco por mi nick. Es algo que me preocupa porque no sé si lo bajaron del directorio o qué, y a parte no he recibido reviews… eso me tiene muy deprimida porque siento que no está gustando mi fic, a pesar de que les he reiterado que estoy AMPLIA Y PLENAMENTE ABIERTA a cualquier opinión en contra o crítica, porque eso es lo que nos hace mejores escritores… si es que realmente soy una. Publico para que sea leído, y al parecer no lo están haciendo… En fin, si alguien tiene algo que decir sobre cómo escribo, ya sea bueno, normal o malo les pido que por favor lo hagan, y con respecto a lo del directorio alguien avíseme qué significa eso¿Sí? Gracias y disculpen las molestias. Ahora sí, el capítulo IX.

Doce Corazones

Capítulo IX

El Regreso

Por Anako Hiten

Un mes aproximadamente fue lo que transcurrió desde esa noche, que hizo a los Caballeros del Santuario enseriarse con respecto a lo que hacían. Camus y Milo apartaron MOMENTÁNEAMENTE su intemperancia con sus respectivas parejas; Afrodita y Máscara seguían distanciados, a pesar de los intentos del italiano para recuperar la confianza del pisciano, que aún no lograba perdonarlo, aunque se moría de ganas por correr a sus brazos. Aldebarán pospuso su viaje a Brasil; y Dohko y Shaka sentían cómo el cosmos maligno incrementaba su poder. Sin embargo, ninguno de ellos había recibido un ataque o algo similar, y tampoco había manifestaciones de la presencia enemiga, por lo que aseguraban que aún se encontraba lejos.

Mas estaban equivocados.

Ninguno de ellos tenía conocimiento de que las pesadillas de Kanon habían sido sustituidas por alucinaciones cada vez más frecuentes y vívidas. El gemelo menor luchaba arduamente por ocultárselo a Saga, pero con el pasar del tiempo le era más difícil, estaba perdiendo el control de su mente poco a poco, y aquella silueta de maldad que vivía en su interior cobraba fuerzas con una velocidad increíble. Kanon tenía miedo, miedo de no poder dominar sus actos y llegar a lastimar a su hermano, y eso jamás se lo perdonaría. Preso de la desesperación, pensó un par de veces en quitarse la vida, pero al momento de hacerlo, Saga aparecía en el lugar, como por clarividencia. Aunque Saga no sabía que Kanon estaba volviéndose loco y que su propio reflejo lo atormentaba, se encontraba preocupado, pues el muchacho rara vez comía, y se encontraba pálido y nervioso todo el tiempo. Al principio estaba contento por la desaparición de las pesadillas del menor, pero ahora tenía que averiguar la razón de la constante soledad en la que se sumía Kanon.

Otra largo día de entrenamiento tenía lugar, y los muchachos esta vez se dividieron en dos grupos de seis, cada grupo en un lugar distinto, y éstos, a su vez se separaron en subgrupos de tres contra tres: Shaka, Dohko y Kanon contra Máscara Mortal, Aldebarán, y Afrodita; por el otro lado estaban Milo, Mu y Aioria combatiendo contra Shura, Camus y Saga. (NdA: muy al estilo de la Saga de Hades).

El equipo de Aldebarán quedó completamente deshecho, había pétalos negros por todas partes, y en el suelo retazos de ropa, sangre y Máscara Mortal, que recibió un potente ataque de Dohko. Afrodita acudió en su ayuda, a pesar de no poder hablar, ya que Shaka le había quitado uno de sus sentidos. Sin embargo, Shaka resultó bastante lastimado por las Rosas Piraña del pisciano. Aldebarán se encontraba restregándose los ojos, también había recibido el ataque del Caballero de Virgo, perdiendo la vista durante largo rato, y eso lo tenía histérico. Dohko fue quien menos salió perjudicado, sólo recibió unos cuantos golpes de Máscara Mortal, quien, a su vez, había logrado enviar a Kanon a Yomotsu durante media hora.

Minutos después de culminar sus entrenamientos, Shaka notó a Kanon muy alterado, y su intuición le indicaba que no era precisamente a causa de las Ondas Infernales de Máscara de la Muerte. Se acercó al muchacho, que tenía su camiseta en las manos, y la miraba fijamente.

— ¿Te pasa algo, Kanon? —inquirió el rubio hablando con suavidad— ¿Estás mal herido?

— N-no Shaka… aléjate… —respondió Kanon como si estuviera forzándose a sí mismo para decirlo— Ve c-con los… demás…

— Te ves mal, amigo¿quieres que te lleve con Saga?

— ¡NO¡CON SAGA NO¡Déjame y ve con los demás!

— Pero Kanon…

— ¡AY MADRE¡QUÉ BUEN RATO PASAMOS!

— ¡Shura¿Y por qué vienen tan sonrientes ustedes tres? —preguntó Dohko, viendo a los tres ex espectros sonriendo con ínfulas de grandeza.

— Es que somos un extraordinario equipo— contestó Camus— ¿No es así, Aioria?

— Pues no veo a Aioria por ningún lado— dijo Shaka, que se alejó de Kanon luego de sentirlo un poco mejor.

— Vienen arrastrándose por allá— explicaba Saga— ¡Los hicimos picadillo!

— Y por lo visto ustedes también quedaron hechos polvo— comentó Shura observando a Aldebarán, que a parte de estar ciego, tenía la ropa rasgada y una herida en su pierna izquierda.

— ¡QUIERO VOLVER A VER, SHAKA! — exclamó el carioca pataleando— ¡ESTO ES INSOPORTABLE!

— Cálmate, en un rato se te pasará el efecto— dijo Shaka mientras Afrodita gemía inconforme— ¡Y a ti te tardará más, tus rosas fueron muy agresivas conmigo!

Saga desvió su mirada hacia su gemelo, que permanecía inmóvil en su lugar. Algo preocupado, fue hasta donde se encontraba, pero éste, al darse cuenta de ello, salió corriendo bastante lejos, temeroso de atacar a su hermano. Saga lo siguió, nervioso, algo le decía que Kanon estaba mal. Shaka presintió que una cosa terrible sucedería si no iba tras ellos, y los siguió sin que se dieran cuenta.

— ¡KANON¡KANON ESPERA, POR FAVOR! —gritó Saga, luego de correr unos diez minutos, a lo que su hermano se detuvo, sin voltear a verlo. El mayor de los gemelos se acercó y se colocó frente a su hermano— Te veo algo raro, Kanon¿estás bien?

— ¡SÍ IDIOTA¿ME PUEDES DEJAR EN PAZ? —fue la dura respuesta del menor.

— ¡ÓYEME, NO ME HABLES ASÍ, IMBÉCIL! —vociferó Saga desde su lugar, enfadado por la grosería de su hermano— ¡YA ME ESTOY HARTANDO DE TUS ALTANERÍAS!

— ¡Y YO YA ME HARTÉ DE QUE SEAS TAN ESTÚPIDO! —gritó Kanon tratando de alejarlo— ¿POR QUÉ NO TE VAS A COGER A MILO Y ME DEJAS TRANQUILO?

— ¿AH, SÍ¿ENTONCES POR QUÉ TÚ NO VAS A DECIRLE A CAMUS QUE TE COJA? —exclamó Saga— ¡No sé por qué me preocupo tanto por ti si eres un malagradecido!

— ¡PUES NO NECESITO QUE TE PREOCUPES POR MI¡ADEMÁS, ERES TÚ EL QUE SIEMPRE ANDA LLORÁNDOME Y PREGUNTÁNDOME QUÉ HACER! —bramó Kanon, temblando, cosa que notó su mellizo— ¡VAMOS, HERMANITO, NIÉGAME QUE ERES UN MIEDOSO¡NIÉGAME EN MI CARA QUE VIVES PREGUNTÁNDOME CÓMO RESOLVER TUS ASUNTOS CON EL ESTÚPIDO DE MILO!

— ¡CÁLLATE! —Saga golpeó duramente la mejilla de Kanon— ¿Qué diablos te pasa¿Tienes un ataque de ridiculez o qué?

— ¿Quieres saber qué me pasa¡Me pasa que detesto tener un hermano tan débil como tú¡ME PASA QUE NO SOPORTO TENER LA MISMA SANGRE QUE LA TUYA¡ME DAS VERGÜENZA!

— ¡QUE TE CALLES! —inmensamente furioso por las palabras de Kanon, Saga le dio otro golpe, más fuerte que al anterior y dejándolo en el suelo.

— ¡Basta, muchachos! —Shaka apareció en escena, preocupado por presenciar una discusión tan fuerte entre los gemelos, tenían años sin pelear tan agresivamente— ¡Por favor deténganse!

— Con que soy débil¿eh? —dijo Saga ignorando al indio, y posicionándose al tiempo que su hermano se levantaba— ¡Voy a demostrarte cuán débil soy!

— ¡JA¡NO TE TENGO MIEDO¡TRIÁNGULO DORADO!

— ¡EXPLOSIÓN DE GALAXIAS! —exclamó Saga, sin ganas de pelear, solamente quería dejar a su hermano fuera de combate para tranquilizarlo. Logró derribarlo boca abajo, mas al ver que no se movía, se hincó para ver si estaba bien— Kanon… ¿no vas a levantarte?

— … maldito… maldito seas… —la voz de Kanon se escuchaba totalmente diferente, mucho más grave y ronca de lo usual.

En ése instante, Shaka abrió los ojos horrorizado: el cosmos maligno que había sentido estaba cerca… peligrosamente cerca. Iba a avisarle a Saga, pero al ver que el cabello de Kanon perdía su color lentamente, no pudo moverse.

— ¿Hermano?... ¿PERO QUÉ?...! —Kanon había levantado su rostro, y dirigido una mirada cargada de odio hacia Saga, haciendo que a éste se le erizara la piel del terror— ¿P-por qué tus ojos han cambiado, hermano!

— ¡Qué pregunta más estúpida, Saga! —gritó Kanon levantándose, con su cabello gris y sus ojos completamente rojos— ¿Acaso no recuerdas que pasaste por esto hace mucho tiempo¡Y fuiste tan cobarde que permitiste que Athena te quitara la vida!

— No… no… puede ser posible… Kanon…

— ¿Eres… tú? —Shaka miraba exánime a Kanon, y luego a Saga— ¿Tú eres el dueño de esa terrible energía maligna?

— ¡SI¡Siento cómo el poder fluye por todo mi cuerpo! —celebró el mellizo sonriendo triunfalmente— ¡Y tú serás quien pruebe mi gran fuerza, Saga!

— No lo hagas Kanon— dijo Shaka intervino, aunque asustado por la intensa maldad que había en los ojos del ex general marino— cálmate antes de hacer algo de lo que te puedas arrepentir.

— ¡JA! Era un debilucho, y no sabía lo que quería, pero ahora lo sé¡La armadura de Géminis! —vociferó Kanon acercándose lentamente a su gemelo, que no podía moverse— ¡No me arrepentiré de eliminar el único obstáculo que me impide lograr lo que quiero!

— Kanon, por favor detente— dijo Shaka sin saber qué hacer.

— ¡No te metas, Shaka! —advirtió Kanon acariciando los labios de su hermano— ¡Esto es entre mi… hermanito y yo!

— Hazle caso, Shaka— dijo Saga aún paralizado— No quiero… que salgas lastimado.

— Menos mal que lo sabes, sólo quiero… torturarte… lentamente… —susurró el menor besando el cuello de su gemelo— luego… arrancarte el corazón con mis manos… y cuando acabe contigo me iré a dormir…

Shaka miraba la escena con algo de aversión, aunque de sobra sabía que Kanon hacía bromas retorcidas a su hermano cada vez que éste le sacaba de quicio… y también sabía que Saga odiaba eso desde el fondo de su alma… por eso Kanon lo utilizaría para torturarlo… iba a intermediar de nuevo, pero un rayo atravesó su frente y cayó inconsciente al suelo. Kanon no se había dado cuenta de que su mayor había atacado a Shaka para que no se metiera en la discusión.

— ¿Por qué no te mueves, hermanito¿Acaso me tienes miedo? —sonrió el menor odiosamente— ¿O es que estás excitado por mis caricias?

— Apártate, Kanon— exhortó Saga recobrando la movilidad— Mátame si quieres, pero no me hagas esto…

— Es por eso que lo hago… tu cuerpo es demasiado sensible ante cualquier estímulo… ¡aunque sea de tu propio hermano no puedes evitar que te encante! —dijo Kanon, ahora acariciando el pecho de Saga— ¡No creas que lo hago por que me gusta¡Lo hago porque sé que te sentirás mal por sentir el placer que causo!

— Por favor, Kanon… no quiero lastimarte…

— No podrás hacerme daño… me quieres demasiado… soy tu lindo hermanito menor…

— No me provoques Kanon…

— ¡Pero si es justamente lo que estoy haciendo! —el mellizo menor introdujo su mano en el pantalón de su hermano, haciéndolo reprimir un gemido— ¿Ves que te excito¡Vamos, puedes gritar si quieres!

— ¡Maldición! — Saga, como pudo, sacó la mano ajena de su pantalón y se alejó de su mellizo.

— ¡Si huyes la tortura será peor para ti, hermanito! Bueno, como soy compasivo, voy a dejarte elegir¿sexo o sangre?

Saga prefirió ser muerto a manos de Kanon que cualquier otra cosa, si Kanon se había propuesto torturarlo, no se detendría, además de que ya había logrado su cometido: hacerlo un mal nacido por sentir placer ante sus acciones.

— Bueno… el tiempo pasa, y supongo que prefieres la sangre… ¡No sabes en la que te metes! —Kanon se colocó en posición— ¡Explosión de Galaxias!

— ¡OTRA DIMENSIÓN!

— ¡Ni lo sueñes¡AARGHH! —el menor recibió un puntapié en el estómago por parte de su hermano. El engaño lo hizo enfurecer más y se levantó, concentrando su poder al máximo entre sus manos— Esto está llevándome demasiado tiempo… ¡así que terminaré contigo de una vez!

— Saga… déjame intervenir— pidió Shaka incorporándose— ¡No quiero que ninguno de ustedes dos muera!

— Yo tampoco, Shaka, pero no puedo permitir que mi hermano continúe sufriendo— Saga ya no podía contener sus lágrimas— Si acaba conmigo terminará esa pesadilla para él.

— ¡APÁRTATE, SHAKA! —gritó Kanon con una enorme concentración de poder entre sus manos— ¡O SALDRÁS PERJUDICADO!

— ¡SERÁ MEJOR QUE LO DETENGAS, KANON! —dijo Shaka retándolo.

— ¡APÁRTATE! —le ordenó Saga— ¡YA TE DIJIMOS QUE ESTO NO ES ASUNTO TUYO!

— ¡NO LO HARÉ¡NO PUEDES MATAR A TU HERMANO¡NO ERES TÚ KANON!

— ¡MUÉVETE, IDIOTA¡QUÍTATE DEL CAMINO! —gritó Kanon sin poder retener por mucho tiempo la creciente bola de energía entre sus manos.

— Lamento decepcionarte, pero no lo haré… —Shaka no quería moverse, tratando de hacer reaccionar al gemelo menor, pero sin éxito— Tú amas a tu hermano, y no podrás vivir tranquilo sabiendo que tus manos estarán manchadas con su sangre…

— ¡QUE TE QUITES SI QUIERES CONTINUAR VIVIENDO!

— Por favor, Shaka… esto no te incumbe… —dijo el mayor empujándolo lejos, mientras se enfrentaba a su gemelo— Gracias, amigo… te encomiendo a mi hermano… adiós…

— ¡NO SAGA¡NO PUEDES HACERLO!

Las fuerzas de Kanon quedaron cortas ante la inmensa cantidad de energía que estaba reuniendo, y salió de sus manos a toda velocidad, directo a Saga. Shaka logró arrastrarse hasta el centro de la pelea, al tiempo que Saga pasaba velozmente a su lado para atacar a Kanon, a pesar de saber que recibiría una muerte segura. Sin embargo, algo brillante lo detuvo.

— Mi campo de protección será suficiente para absorber el poder de Kanon —pensó Shaka elevando su cosmos al infinito.

— ¡IMBÉCIL, VAS A MORIR! —gritó Kanon histérico— ¡QUÍTATE DE AHÍ!

Shaka, envuelto en un gran campo de energía, recibió el ataque del mellizo, pero fue tan potente que arrasó con el campo y el cuerpo entero del Caballero de Virgo, sorprendiéndolo.

— ¡SHAKAAAAAAAA!