Doce Corazones

Capítulo XIV

El Amargo Sabor de la Alevosía

(Géminis)

Por Anako Hiten


ADVERTENCIA:CONTENIDO YAOI – LEEMON


Continuó su descenso a lo largo de las casas restantes, hasta llegar al comedor, donde se encontraban Dohko, Shura y Kanon, cenando.

— ...y me la llevé... está algo triste por no poder ir... —le comentaba Dohko a los otros dos, mientras les enseñaba un papel.

— ¿Pero que vas a hacer con eso? —preguntó Shura viendo algo que le mostraba el antiguo maestro— ¡Joder, es muy hermosa!

— Pues se acerca la navidad, y quería que entre todos le compráramos el boleto...

— Sería una buena idea— dijo Kanon leyendo el papel— ¡Ya sé! Creo que Camus tiene un conocido que trabaja en una agencia de viajes de la cuidad.

— ¿Conocido¡JAJAJAJA! —rió el español— ¿Eso te ha dicho?

— ¿Se puede saber de qué te ríes, pirineo?

— Venga, pues de que todos los conocidos de Camus son de bares, discotecas, moteles y rincones oscuros¡JAJAJAJA!

— El punto es que podría hacerle una oferta por ser él... —continuó el menor de los gemelos, ignorando olímpicamente al español.

— Sí¡seguro que se la deja gratis a cambio de un viaje al clímax!

— ¿Podrías callarlo antes de que lo mate? —Kanon miró a Dohko, con una enorme vena en su frente.

— Shura, necesito hablar contigo.

Los tres hombres se quedaron en silencio al ver a quien acababa de llegar.

— Uy¿y esa cara¡Podría freír un huevo sobre tu cabeza! —bromeó Kanon al ver a su hermano echando humo.

— ¡SHURA!

— Vale, vale¡ya voy!

Shura se levantó y se fue con Saga, a alguna parte alejada. Se recostó en un árbol y cerró los ojos; era una noche fresca, a diferencia de las anteriores... Su compañero de armas no decía nada, trataba de calmarse antes de hablar.

— Y bien¿qué es lo que te sucede? —preguntó el español— ¡Estás radiante de ira!

— Me debes un favor.

— ¿Un favor? —trató de recordar, pero ni idea— ¿Cuál favor?

— Es curioso que lo preguntes— dijo Saga odiosamente— Hace dos semanas... querías darle celos a Aioria...


Dos semanas atrás……………

...quiero saber si le gusto en serio— decía el caballero de Capricornio— Pero no se me ocurre nada para averiguarlo...

Yo creo que sólo se comporta así cuando está borracho— le dijo Saga haciendo su milésima lagartija en el suelo— ¿Te ha insinuado algo estando sobrio?

No... pero creo que usa la bebida como excusa... Me mira diferente a como lo hacía antes.

Pues ahí viene, así que pregúntaselo.

¿Viene para acá! —exclamó el capricorniano agitándose— ¿qué hago, qué hago, qué hago? ...

Saga se levantó, empapado en sudor, y el pantalón de entrenamiento parecía quedarle grande.

¡Mil setecientas¡Y en veinte minutos! —decía orgulloso, mientras Shura lo veía con cara siniestra.

¡Bésame!

¿Que qué?

¡Por favor! Si luego de verme besándote cambia su actitud... ¡sabré que sí le gusto!

¡Ni siquiera lo pienses! —Saga estaba en total desacuerdo con la idea; quería ayudar a su amigo, pero no así.

¡Vamos, Saga¡Es sólo un estúpido beso! —rogaba el castaño viendo como se acercaba Aioria— Además¡Milo no se pondrá celoso!

Es cierto, si se entera no va a importarle! —pensaba el geminiano— ¡Y yo preocupándome por que no quiero hacer nada a sus espaldas!

¡Genial! Ya nos va a ver y nunca sabré si--

No sabía lo que estaba pasando hasta que sintió las frías manos de Saga en su cara mientras lo besaba. Aioria de seguro los había visto, así que disfrutó el momento plenamente.

Y es que el Caballero de Capricornio tenía razón: Aioria llegó, encontrándose con la escena, por lo que se devolvió por el mismo camino, y un demonio se apoderó de su mirada, mientras murmuraba para sí mismo...

Shura me pertenece... ya verás cuando le diga a Milo que estaban devorándose... hasta hijos les voy a inventar... ¡Estúpido Saga!


— ¡Ah! Ya lo recuerdo— dijo Shura riéndose— Fue el día que estábamos en el baño y casi te mata con los ojos.

— ¡Muy lindo de tu parte, imbécil!

— Vale, vale... no te molestes... además, me ayudaste a comprobar que sí siente algo por mí...— muy alegremente puso un brazo sobre el hombro del geminiano— Entonces¿en qué podría yo ayudarte?

— En mi venganza...

— ¿Venganza?

— Quiero ver la cara de Milo... cuando me vea... —Saga apretaba sus puños nuevamente, poniéndose rojo de rabia al recordar su peor momento de humillación— haciéndote mío...

Simplemente no creyó haber escuchado bien, y su mandíbula casi choca contra el piso por lo dicho por Saga.

— ¿QUEEEEEEEEÉ?

— Así que vas a ingeniártelas para ver que le dices a Aioria después de que Milo le vaya con el chisme...

— Pero...

— Esta noche en mi habitación... a veinte minutos antes de medianoche— le ordenó el mellizo— Y no te atrevas a faltar... te recuerdo que me dijiste que te podía cobrar el favor cuando quisiera.

— ¿Pero no crees que exageras un poquito¿qué te hizo él?

— ¡NO EXAGERO¡SI ÉL SE REVUELCA CON CAMUS Y PIENSA QUE SE VA A QUEDAR ASÍ ESTÁ MUY EQUIVOCADO!

— Pero... ¿por qué yo...?

— No lo olvides... veinte minutos antes de medianoche...

Se fue, y Shura quedó con muchas quejas frustradas. Suspiró y se encaminó a su casa, pensando en cómo desaparecer para evitar a Saga.

— ¡Escorpión estúpido¡Ahora yo tengo que pagar las consecuencias de sus mañas! —mascullaba el español para sus adentros— Nota mental: no pedirle favores a semejante neurótico ni en esta ni en ninguna otra vida...


Acababa de sonar el reloj: ya era medianoche, y en lugar de estar bajando a Géminis, estaba comiéndose unos pepinillos que tenía en el refrigerador. A esa hora debería estar en la habitación de su Saga, besándolo, acariciándolo... A pesar de que Camus era mejor amante, su corazón le pertenecía a Saga, pero no entendía por qué éste no era cariñoso con él, si decía quererlo...

— Te extraño Saga... no han pasado ni seis horas, pero necesito escucharte decir "te amo", mientras te hago mío— suspiraba el muchacho— ¿Cómo pude ser tan estúpido?

— ¡Bicho venenoso¡Dile a Camus que lo busco!

No había sentido a Kanon entrar en su templo, cuando se levantó y se encontró con su cuñadito, mirándolo con recelo. No se esperaba verlo allí a tan altas horas de la noche.

— Camus no está aquí¿por qué lo buscas en mi casa?

— No creerás que voy a responderte, así que no me fastidies— le escupió el mellizo duramente— Más le vale que esté en Acuario, tiene muchas cosas que explicarme...

Milo se sintió como una lacra cuando escuchó a Kanon: de seguro Saga le había contado lo que pasó e iba a montarle un escándalo a Camus. No podía permitirlo, toda la culpa recaía sobre sus hombros, por ser tan cabeza hueca.

— ¡NO! ...—gritó Milo para que no se fuera— ...No te enfades con él... yo... le puse algo a su bebida para que...

— ¿Le pusiste algo a su bebida? —preguntó Kanon— ¡LO SABÍA! Sabía que Camus no me haría algo así por cuenta propia!

— Yo...

— Tú... ¡Eres un completo imbécil¡No sé cómo alguien puede llegar tan lejos sólo para revivir momentos del pasado!

— ¡No entiendes, no fue por eso que lo hice!

— Vete con tus ridículas excusas a otra parte¡NO ME INTERESA!

— ¿Cómo se encuentra Saga?

— ¿Pues cómo crees que está, insecto asqueroso? Pero no deberías preocuparte por él, mi hermano es muy fuerte y se le pasará¡no eres indispensable y tampoco mereces que piense en ti!

— Pero... ¿está en Géminis ahora?

— ¡Ya cayó, qué bien! —pensó triunfante el geminiano menor— Claro, debe estar durmiendo, así que ni se te ocurra despertarlo... no creo que quiera hablar contigo...

— Al menos voy a intentarlo, no quiero perderlo— dijo Milo cabizbajo.

— Ya quiero ver eso¡tendrás que llorar lágrimas de sangre para que te perdone¡Suerte, IDIOTA!

Kanon se fue velozmente, y al estar lo suficientemente alejado, en Sagitario, encendió su cosmoenergía, y la elevó poco a poco, tratando de transmitirla...


— Dio resultado— sonrió Saga, luego de sentir el cosmos de su hermano— Bueno, ahora es tu turno, querido amigo...

— ¡Amigos cuando te place¡No me parece justo! —se quejaba el castaño.

— Eso no fue lo que dijiste cuando me pediste que te besara aquel día— dijo Saga acercándose al capricorniano— No niegues que te gustó ese beso...

— ¡Me gustó por el simple hecho de que Aioria nos estaba observando! —se quejó cerrando sus ojos con inconformidad.

Ambos se encontraban el la casa de Géminis, Saga estaba de pie, recostado en la puerta de su cuarto, y sentado en el suelo se encontraba Shura, renuente a los planes de su compañero. Sin embargo, el muchacho de cabellos azules se sentó frente él y lo miraba de una manera diferente a la acostumbrada.

— Sé que te estoy pidiendo un favor mucho más grande que el que te hice, pero prometo hacer que lo disfrutes tanto como yo lo haré...

— ¿Vas a disfrutarlo¿Te refieres a cuando venga Milo y nos vea?

— Ese será mi momento de satisfacción... si me ayudas...

— No te creo... ¡Eres un frígido, por eso Milo se buscó de nuevo a Camus! —Shura se alejaba de Saga, quien se le acercaba lentamente. Pero al escuchar eso se detuvo y se quitó.

— ¡GRACIAS POR RECORDARME QUE SOY PÉSIMO EN LA CAMA Y QUE NADIE VA A QUERER ACOSTARSE CONMIGO! —gritó Saga y se encerró en el baño. No pudo evitarlo, el fuerte comentario de Shura le dio un espinazo. Pero no había vuelta atrás, ya el plan estaba en marcha, así que tenía que ingeniárselas para convencer a Shura.

— Saga... amigo... no quise decir eso...— escuchó la voz del español desde afuera del baño.

— ¡Ya abriste la boca, no es necesario que te retractes!

— Mira, lo que pasa es que estás muy molesto, y siento que vas a desgarrarme cuando lo hagamos...

Shura abrió la puerta y vio al mellizo llenando la bañera con agua tibia.

— ¿Vas a bañarte ahora?

— Si no vas a ayudarme, entonces al menos intenta fingir. Cuando Milo llegue podré sentir su cosmoenergía y harás lo que te diga¿entendido?

— Saga... —dijo el castaño entrecerrando la puerta tras él.

— ¿qué quieres?

— ¿Recuerdas... que hace muchos años... nos besamos y estuvimos a punto de hacerlo?

— ¿Qué?... ah… eso…— Saga sonrió al acordarse, había tenido una aventura con el español y no lo recordaba— ¡Éramos demasiado jóvenes en aquella época! Sobre todo tú... y no estuvimos a punto... lo hicimos...

— Así que lo recuerdas... yo me iba a entrenar a los montes Pirineos, y quisiste despedirte de mí...

— ¿Y por qué recuerdas eso en estos momentos?

— Tus ojos... estás dolido y molesto conmigo... justo como ese día...

— Sabía que te convertirías en otra persona cuando regresaras, y lo hiciste— dijo Saga mientras echaba jabón para burbujas en la tina— Eras tan amable y bromista, y cuando regresaste...

— ¡CUANDO REGRESÉ QUERÍAS DESTRUIR EL SANTUARIO!— le reprochó al gemelo—... Además, siempre habías sido reservado y silencioso, no hablabas con nadie. Pero ese día, el día que me marchaba fuiste diferente...

— Me gustabas mucho en ése entonces, pero me di cuenta de ello cuando me dijiste que te irías, así que decidí despedirte muy a mi manera— sonrió el geminiano.

— ¿Te gustaría revivir el momento...? —propuso Shura sonriendo también, y tomando a Saga por la cara.

— Si tú quieres hacerlo...

Shura arrinconó al geminiano tras la puerta y comenzó a besarlo con suavidad. Además, a su mente se le ocurrió la idea de ayudar a su amigo a vengarse de Milo...

Se dio cuenta de que la manera de besar de Saga era diferente, apasionada y excitante, muy excitante... Se detuvo un momento y lo miró juguetonamente.

— Besas muy bien¿lo sabías?

— ¡Cállate y sigue!

Shura sonrió nuevamente y apretó su cuerpo contra el del gemelo, sintiendo hasta el último de sus huesos mientras besaba sus orejas. Saga apretaba el trasero de Shura, y con un movimiento rápido le sacó la camiseta y le desabrochó el pantalón; luego lo estimuló con la mano, mientas sentía la lengua ajena hacer estragos en su pecho. Decididamente lo empujó, pero el castaño le devolvió el empujón y lo desvistió por completo, haciendo alarde de Excalibur, para luego continuar provocándolo con sus labios a lo largo de su estómago y más abajo.

— ¡No lo hagas! —amenazó el peliazul mientras se alejaba, pero tropezó con la bañera y cayó al agua. Por suerte era muy grande y no se golpeó contra el borde.

— ¡Ah, Saga, creo que este plan va a salir mejor de lo que pensábamos!


Corriendo a toda prisa, queriendo hablar con Saga, deseando ser perdonado… lo amaba demasiado como para perderlo, y era urgente enmendar el error tan estúpido y garrafal cometido por su intemperancia; no se creía capaz de llegar tan lejos sólo por capricho.

Ya estaba en la entrada de la casa de Géminis… la inseguridad lo invadió, y vaciló unos instantes… quizá debería esperar un poco más… no… ya estaba allí y lo que le quedaba por hacer era enfrentar su realidad. Entró con sigilo, para no hacer ruido, y llegó sin problema al cuarto de Saga. Echó un vistazo, y no vio a nadie; sin embargo, cuando escuchó el sonido de agua cayendo, al fondo de la habitación, supo que Saga estaba allí.

— Está tomando un baño… pero… ¿a medianoche? —Milo se sentó en un lado de la cama, esperando a que salga saliera— Será mejor que espere aquí…

— ¡AAAHH! —un sonoro gemido provenía del baño. Milo, sobresaltado, corrió al sitio, temiendo que Saga se hubiese resbalado y lastimado, o algo parecido… pero lo que encontraría tras la puerta era todo menos un resbalón…

— ¡No… te… detengas… Saga!

— ¡…eres… un dios… Shura…! —los ojos verdeazulados captaron el momento en el que Milo se asomó silenciosamente a la puerta del baño, mientras que los ojos aguamarina no podían creer lo que veían... ¿Saga haciéndole el amor a Shura?

— Y a mí... nunca... ¿por qué, Saga...? —la impresión de ver aquella cosa no lo dejaba moverse, estaba hecho pedazos, ya que eso corroboraba que a Saga no le importaba lo que sentía por él. Sin embargo sólo se quedó allí, viendo cómo SU Saga demostraba una emoción que nunca había visto en él; estaba enteramente decepcionado, tanto de Saga como de sí mismo.

Lo que Milo desconocía era que la cara de extrema satisfacción del geminiano no era por gozarse a Shura, sino por saber que el Escorpión los veía en primera fila, de saber que su estupendo plan se llevó a cabo con sumo éxito.

— Ahhh, Shura! Maldito insecto, esto es para que conozcas lo que se siente ser traicionado en tu propia cara!

— Ya veo que no te hice falta esta noche...— El Escorpión, lo suficientemente destrozado por los celos, entró finalmente al baño, haciendo que Shura comenzara su parte de la actuación, al hundirse en la tina para esconderse— ¿Te olvidaste de mí tan rápido?

— ¿Qué haces aquí¿No ves que estoy ocupado? —bufó un jadeante Saga, y mirando con gran desprecio a quien antes fuera su amante y pareja, y haciéndolo sentir perforado por su propia Aguja Escarlata— ¡No tienes por qué esconderte, Shura¡Sal!

Shura salió de la tina, pero no miró a Milo. Éste no soportó más humillación, y tiró la puerta tras de sí, para salir corriendo de aquel infierno pasional, y continuar corriendo sin rumbo alrededor del Santuario. Corría y corría, no quería detenerse, no quería llorar...

— ¡Maldito seas, Saga¡Nunca me amaste!... ¿Cómo me reemplazaste tan pronto?


Konnichiwa minna-san!

Aquí nuevamente reportándome, y disculpándome por mi gran demora, pero es que Ed y Al tienen acaparada mi vida... si alguien es fan de FMA, pues tengo noticias¡pronto estrenaré fic de esta hermosa serie! Cualquier opinión es bien recibida, como siempre. Ahora bien, debo dar gracias a aquellas personas que han esperado tan pacientemente este capi, y prometo fervientemente que subiré el próximo tan pronto pueda. Debo decir que el próximo capítulo tendrá algo de Songfic, será mi primer intento... Ahora sí, me voy, sin arriesgarme a responder reviews, porque la plaga de reportaFics anda suelta y bien fastidiosa. Así que gracias a:

Shadir

RoMiSh

The Shade Ghost

La Dama Arual

Anna Li

Sus valiosos reviews recientes me animaron a publicarlo más rápido de lo que pensaba, así que el próximos se los dedicaré a ustedes.

Un beso y cuídense mucho!

Matta ne!