Solo algunas notas, Fay será Yue como en el manga y se intercalra el verdadero nombre de Kurogane.
3. Escudo
Ese sábado, la boda se llevo a cabo. Los invitados fueron Tomoyo Hime, quien estaba emocionada, por el heredero de su amigo y súbdito. Yuuko y Watanuki, estuvieron presentes gracias a Mokona quien charlaba con su hermana la manjuu negra .A Kurogane se le veía sonriente… pero él que estaba emocionado y lo demostraba en todo momento era el ex mago, que andaba de aquí para allá conversando con los invitados, y no paso desapercibido para la Bruja de las Dimensiones, quien llamo a su ayudante blanca
-Mokona, esto es bueno ¿no te parece?
-Si; ahora Fay tiene más motivos para quedarse aquí y no seguir con sus ideas.
-Ya lo creo.
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La noche de bodas, contrario a lo que pensaba Kurogane, fue bastante movida, pues el libido de su esposo, estaba mas alto que nunca -ventajas del embarazo-, en ese momento su rubio pedía mas velocidad.
-¡Más, más rápido Kuropapi!
-¿No lastimare al bebe Fay?-el moreno no estaba muy convencido lo que menos quería era hacerles daño a sus tesoros.
-No esta feliz de que sus papis estén juntos- se giro quedando encima del moreno, quien le ayudaba con las penetraciones. Llegaron juntos al clímax. Cayendo el rubio sobre su esposo… en un abrazo que demostraba cuanto se amaban. Kurogane no dejo dormir al mago antes le pidió que se alimentara, y sin moverse de posición Fay mordió la parte de su esposo que tenia a su alcance… su pecho , mientras Kurogane le acariciaba el trasero, al sentir que el movimiento cesaba , el moreno acostó a su amor, y lo arropo.
El embarazo de Fay progresaba y su pancita se redondeaba cada vez mas, lo que encantaba al ninja que en sus ratos libre la acariciaba y besaba. Nadie creía que ese fuera el ninja más eficaz del reino; pues cuando estaba con su esposo y su hijo se comportaba muy tierno. Mokona por su parte estaba feliz de que sus amigos se amaran tanto.
Fay se aprovechaba de su condición para pedirle a su ninja desde mimos o antojos extraños, hasta hacer el amor a toda hora… en lugares diferentes, con posiciones variadas; aunque su preferida era en cuatro por que así no le molestaba su pancita, claro que no solo pensaba en sexo; cuando su moreno no estaba en casa, seguía con sus investigaciones. Estaba muy cerca de encontrar… como traer de vuelta a su hermano; la manjuu le ayudaba en lo que podía… a pesar de no estar de acuerdo con esas ideas.
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Los meses pasaron y el gran día llego. Mokona y Kurogane corrían como locos trayendo lo que la Señora Hina les pedía -ya que ella seria la partera de Fay-, los gritos de este no ayudaban a los mencionados a concentrarse.
-¡Kurogane ven aquí!
-Ya… voy… amor-decía el moreno muy nervioso.
-¡Duele, duele mucho! ¡Es tu culpa, para la otra tú serás el que se embarace!
-Desearía complacerte, hermoso pero yo no soy mago y no puedo embarazarme.
-¡Idiota!
-Vamos Fay san puje, puje - decía la Señora Hina
-Vamos Fay san puja; que ya quiero ver a mis sobrinos -ayudaba Mokona muy emocionada.
-No… es tan… fácil… Mokona.
El llanto de un bebe se dejo escuchar y el ninja; tembló del susto.
-Es un varoncito… pero… -mencionaba la partera.
-¡¿Algo le pasa a mi bebé? -intentaba decir el mago, pero un dolor lo distrajo…, en ese momento otra cabecita apareció.
-¡Otro! ¡Es otro bebé! -decía la Señora Hina- es una niña.
Los padres no daban crédito, a lo que oían ¡tenían dos bebés! Fay lloraba de alegría y Kurogane lo besaba agradecido. Sus niños eran hermosos… ambos de pelo negro y ojos azules -como su papi antes-. Mokona salió con la Señora Hina, para preparar los biberones de los mellizos, pues estos lloraban por hambre. Fay por su condición de vampiro no podía alimentarlos.
-Cariño ¿estas bien?
-Si, es que yo quería amamantarlos pero, pero…-susurraba el rubio.
-… No es tu culpa… en todo caso… es mía.
-No digas eso Kuropapi, si no fuera por ti, yo no estaría aquí… ni nuestros hijos.
En eso la pequeña manjuu entraba.
-Mira ya llego la bola de arroz, te ayudo con la niña; yo la alimento.
-Si Kuro wan wan.
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Sakura y Syaoran -así nombraron a los niños, en honor a sus amigos-, crecían a pasos agigantados, sus padres y su tía estaban muy orgullosos de ellos. Cumplirían un año en unos días.
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Fay no salía de su estudio, tratando de dar con la respuesta. Su infructuosa búsqueda de respuestas para ayudar a su hermano; lo absorbía cada vez mas.
Dos días después del cumpleaños de los mellizos, lo que tanto temía Mokona… sucedió.
Fay la llamo al estudio y le pidió que lo comunicara con Yuuko.
-¿Para que quieres hablar con ella? tu no necesitas nada, tienes a Kuro wan, Sakura y a Syaoran ¿que te puede faltar?-intentaba la pequeña convencer a su amigo, quien hacia caso omiso a las suplicas.
-Por favor Mokona, comunícame con Yuuko… ya he tomado mi decisión.
-No quiero –se negaba la Manjuu girándose y dando la espalda.
-Pensé que éramos amigos ¿por que no me haces ese favor?
-Por que… también soy amiga de Kurogane.
-Hazlo por favor-insistía el rubio.
-Esta bien, como dice Yuuko… todo en esta vida es inevitable -la manjuu llamo a la Bruja Dimensional.
-Hola Mokona ¿como estas? hace mucho que no llamabas.
-Es por mí; que Moko-chan te ha llamado-le contesto el rubio, a la bruja.
-Hola mago ¿que puedo hacer por ti?
-Quiero pedirte un deseo.
-Pídelo… pero sabes que tendrá un precio.
-Lo se, mi deseo es ir a la tierra donde están los cuerpos de mi hermano y de Ashura, a donde los escondió Fei Reed.*
-… esto te costara mucho ¡¿con que me pagaras?
-Con… mi longevidad.
-Envejecerás como cualquier mortal, ¿estas dispuesto a hacerlo? -al ver la actitud decidida de Fay, la bruja no dudo- ¿cuando quieres partir?
-Mañana mismo.
-Tu esposo y tus hijos ¿los dejaras?- preguntaba intrigada Yuuko.
-Ellos no me necesitan.
-¿Tanto amas a esas dos personas a las que vas a ver? –era una pregunta cruel, por decirlo de alguna manera pues la bruja estaba consiente de la otra presencia en la habitación.
-Si -afirmo decidido el ex mago.
-Es tu decisión mago… -concluyo Yuuko- Mokona te transportara a Dagonest **-la bruja desapareció y Mokona se giro para mirar a Fay.
-Mañana, te llevare… Yue.
-Hace mucho… que no me llamaban así.
-Ese es tu verdadero nombre… no.
-Si - dijo el rubio cabizbajo- ¿iras conmigo?
-No. Solo te llevare y regresare aquí… no pienso abandonar a Kurogane… ni a los niños.
-Se que estas molesta… pero prometo regresar y ¡estaremos juntos de nuevo! mi hermano estará con nosotros y conocerá a mi familia -Yue trataba de convencer a su amiga.
-Y ¿piensas traer a Ashura también?-dijo el ninja desde la puerta; nadie se había percatado de su presencia… a excepción de Yuuko.
-Kurogane, no sabia que estabas aquí, ¿que escuchaste? –pregunto asombrado Yue.
-Supongo que todo… nos piensas dejar para perseguir… una quimera.
-Esto es real lo se, se como regresar a mi hermano y pensé que tu estaría feliz por mi… ahora me doy cuenta que eres un egoísta- el ninja perdió la paciencia.
-¡¿Yo soy el egoísta? ¡Cuando eres tu el que nos deja!, dime que lo haces solo por tu hermano dímelo y lo entenderé -el moreno tenia una leve esperanza.
-… No puedo mentirte, Ashura me ayudo mucho y le debo tanto; me saco del infierno y me dio una vida…
-Y te quiso matar -completo Kurogane.
-¡Tú no entiendes!
-Yue yo intuía que Ashura fue el primer hombre en tu vida… pero eso no me importo pues te amo y pensé… que tu me amabas a mi, por eso te pregunto… ¿aun lo amas?
-…
-Esa es tu respuesta… entonces yo ya no tengo nada que decir, tus mentiras terminan con tu partida… suerte Yue, y por la sangre no te preocupes… te daré provisiones.
-Espera Kuro…
-Mokona, saldré esta misma noche, solo me despediré de mis bebés, el rubio se fue hacia el cuarto de sus hijo que estaban dormidos los beso en la frente a cada uno.
-Adiós mis Ángeles, cuiden mucho a Kuropapi, sean buenos y obedientes, prometo regresar pronto… los amo tanto…
Salió del cuarto; intentando no llorar. Llego con Mokona quien lo absorbió de inmediato, Mientras, Kurogane los veía partir desde su habitación… Era un ninja, uno de los mejores… y ese rubio había jugado con él, como si fuese un niño. Su orgullo amor propio estaba heridos y su corazón… roto. Era la primera vez desde que murieron sus padres, que… lloro. Una noche y era el luto que se merecía Fay, no lo culpaba después de todo lo conoció… mintiendo…
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Mientras nuestros viajeros llegaban a Dagonest, un lugar desierto con unos pocos árboles secos. En la lejanía se podía ver una montaña, en donde se distinguía un castillo casi en ruinas. La manjuu se giro a ver a Yue.
-En ese castillo están las personas que buscas; quedan unos cuantos guardias, los vencerás rápido ahora que su señor esta muerto. Tú hermano… y Ashura están en unos contenedores como en el que tenían a Syaoran Kun.
Abrió la boca y saco una bolsa de cuero con algo dentro- esto lo manda Kurogane, será mejor que los congeles…. para que te sirva por mucho tiempo. Ahora me despido regreso con mi familia que seas feliz Yue.
-¡Espera Mokona!... no quiero que nos despidamos enojados, prométeme que cuidaras a mis hijos y a Kurogane por favor… hasta que yo regrese-imploraba el rubio que ya botaba lágrimas y la respuesta que le dio Mokona no mejoro la situación.
-No estoy enojada solo… triste… ¿Estas muy seguro de regresar? -decía enigmática la pequeña, quien sin esperar respuesta del vampiro… desapareció en una bola de luz.
-Claro que regresare –dijo al viento- solo tengo una tarea que cumplir antes de hacerlo.
Tomo el camino que iba hacia el castillo, como dijo la manjuu venció rápido a los guardias que al no tener amo -Fei reed- se quedaron a servirle a él, le ayudaron con los contenedores de sus hermano y el rey.
El método que descubrió para despertarlos, consistía en un ritual de runas antiquísimas, tanto como el mismo tiempo. El primero en despertar fue Ashura y con su ayuda; despertaron a su hermano.
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La sangre que le dio Kurogane se acabo y Yue estaba desesperado. Afortunadamente Ashura, lo regreso a su forma original…, su magia no regreso del todo, pues aunque tenia su único ojo nuevamente azul le faltaba el otro, lo bueno de la nueva situación es que ya no necesitaba la sangre del ninja.
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El pequeño Fay con su curiosidad de niño, preguntaba todo y se admiraba de que su hermano Yue supiera muchas cosas. Cuando Yue no sabía la respuesta… Ashura contestaba por él. Eran felices a su manera; Ashura le insistía al rubio mayor, para que tuvieran una relación… mas intima; pero el mencionado; le daba largas hasta que se desespero y le contó acerca de su vida en el Japón antiguo… A donde pensaba regresar.
-Pero dime ¿como vas a regresar? mi magia no es tan fuerte para hacerlo y tu amiga se fue -le aclaraba el rey, a lo que el rubio no reacciono muy bien.
-¡¿Me estas diciendo, que no puedes regresarme?
-Si eso mismo.
-¡No! ¡No puedes ser! -cayo de rodillas cubriéndose la cara con las manos - yo contaba con tu poder… para regresar a mi hogar.
-¿No te quedarías conmigo? ¿Acaso ya no me amas? -preguntaba desilusionado el pelinegro.
-En este momento… eso no importa, ya no podré volver.
-En ese caso será mejor que te acostumbres a vivir aquí, si te parece nos casaremos y criaremos a Fay como nuestro hijo.
Ashura hacia planes para ellos mientras el rubio dejaba caer silenciosas lagrimas, en realidad; no pensó en la consecuencias de sus actos y ahora lo veía todo claro, no podría regresar con su… familia.
-Déjame solo… necesito pensar-en eso entraba el pequeño Fay.
-Yue ¡¿que tienes hermanito? ¿Te duele algo? ya estoy aquí ya no llores- el niño intentaba calmarlo, abrazándolo.
-Gracias Fay –trato de sonreír el rubio mayor- ya me siento mejor
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Para Yue, los días duraban una eternidad, el anhelo de ver a su familia, ahora entendía lo que Mokona le pregunto … ¿estas seguro de regresar?... Si se hubiera detenido a pensar un poco, no estaría en esta situación. Amaba a su hermano pero el vació que dejaban sus hijos y su… You-Ou no lo llenaba nadie, se pasaba todo el tiempo llorando y añorando las caricias, los besos y el cuerpo de su moreno sobre él; lo había perdido por que en el remoto caso de que pudiera regresar… tendría que ganarse de nuevo el amor y la confianza del ninja. Por otra parte, Ashura intentaba suplir esa ausencia… sin conseguirlo.
El tiempo pasaba y el se preguntaba como se encontrarían sus pequeños y su esposo el dolor lo hacia perder el sentido del tiempo, se daba cuenta por que su hermano crecía, llegando a ser un hermoso joven de 14 años tan parecido a el.
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Una tarde Fay charlaba con los guardias y sus familias, le agradecían el haberlos salvado de un derrumbe; escuchando la conversación Yue se acerco y le pregunto al menor; si lo había hecho con magia y la respuesta fue afirmativa. En ese momento una luz de esperanza brillo en el corazón de Yue… Tal vez con su magia combinada; podrían llamar a la Bruja dimensional, sin detenerse a pensar mucho lo llevaron a cabo… y lo lograron ya que… apareció la Mokona negra.
-¿Ustedes son los que llamaron a la Bruja Dimensional, para pedir ayuda?
-Soy Yue, Moko chan ¿no te acuerda de mí?
-Ah si, ya te recuerdo y este es tu hermano ¿verdad? ¿Pedirás un deseo?
-Si queremos ir al Japón antiguo, con You-Ou-afirmaba Yue muy entusiasmado de volver a ver a su familia.
-Eso es difícil lo consultare con mi… amo -la manjuu negra llamo a Watanuki y este pareció con una sonrisa serena- Wata, estos hombres quieren viajar a otro mundo.
-Vaya, vaya, pero si es mi mago favorito y su hermanito, ¿como están? Decía alegre Kimihiro…, una car mas seria se apareció y miro a los rubios; mientras un bebé de ojos ámbar saltaba de los brazos de su padre; hacia su papi para que lo cargara (1).
-¡Basta! Con ustedes no se puede trabajar -estallo Kimihiro, perdiendo toda elegancia- ¡Doumeki lleva a Haruka al parque!
-…
-¡Ya!
Los magos veían la escena tratando de no reírse; ya que no sabían como tomaría el mago dimensional… que se rieran de él y… su familia.
-Bien… Watanuki san, ¿me concederás mi deseo?
-Esto te costara mucho ¿que ofreces?
-Yo pagare, te daré la mitad de mi magia -decía el menor de los rubios.
-¡Fay, eso es muy peligroso no lo permitiré!
-Ahora es mi turno de pagarte todo lo que has hecho por mi; hermanito-se giro hacia el mago- ¿aceptas el pago Watanuki san?
-Ese es el precio correcto… ¿cuando desean partir?
-De inmediato; solo nos despediremos… de algunas personas.
-Como quieran, suerte en tu regreso Mago… nos veremos pronto, Mokona los esperara –el mago se despidió.
Los dos rubios, se fueron a despedir de los guardias y de Ashura. Yue le pidió que lo perdonara y que buscara a alguien con quien compartir su vida… ahora sin la maldición; le seria más fácil, la manjuu negra los vio llegar con sendas sonrisas a ambos. Los absorbió y en un santiamén ya estaban en el Japón antiguo.
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Dos años habían pasado en el Japón antiguo; en un principio, el ninja se había deprimido por la partida de Yue; aun así no lo culpaba pues él había sido, quien confundió gratitud con amor. Pero You-Ou, no se dejo vencer por el dolor, pues sus hijos y Mokona los necesitaban… Quien iba a decir que la manjuu seria su sostén y amiga. Con su ayuda criaron a los niños, pero a pesar de todo a los mellizo les hacia falta la figura materna.
You Ou estaba orgulloso de sus hijos… hermosos, fuertes y bastante inteligentes. Sakura heredo la magia de su madre y Syaoran el carácter. En ese tiempo de gran ayuda era su amiga Souma, y los niños se encariñaron con la kunoichi. A sus siete años; los infantes eran tranquilos y amorosos. You les hablaba de Fay, cuando preguntaban pero con el correr del tiempo… los pequeños… olvidaron. El ninja no pudo hacer nada para que ese lazo afectivo entre Yue y sus hijos… se perdiera.
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Esa era el panorama que Yue recordaba. Apenas sintió el piso se levanto, vio que su hermano estaba bien y corrió hacia la casa de su esposo; su hermano iba corriendo tras él, al llegar empujaron la puerta. Dos niños salieron corriendo. Yue los vio y reconoció a sus retoños…, eran hermosos y perfectos; Mokona venia tras ellos.
-¡Esperen!
-Corre Mokona, ya llego papá -se detuvieron de golpe-no es papa… son dos extranjeros.
-¿Que dicen niños? -la manjuu se detuvo y se quedo mirando a las dos personas que estaban paradas en la puerta.
-¡Moko chan estoy aquí! ¡He regresado! como lo prometí -gritaba el mayor de los rubios, con una gran sonrisa en su cara.
-¿Los conoces tía? ¿Quienes son?- preguntaba Syaoran, su hermana miraba sin hablar, el niño al ver que sus preguntas no eran respondidas, perdió el interés- no es interesante. Sakura vámonos.
Cuando estaban por irse Yue los detuvo, tomando el brazo de Syoaran.
-Espera… -sus ojos brillaban al ver la figuras amadas de los niños- están tan grandes y son... tan hermosos.
-¡Yo no soy hermoso!- decía el pequeño Syaoran con un pucherito- déjame, quiero seguir jugando –aseguraba, intentando soltarse del agarre del rubio, quien lo detenía sin lastimarlo.
-Antes de irte... ¿puedo darte un beso?... También a ti Sakura- el niño alzo los hombros, pero antes de que Yue se acercara para abrazarlo; su hermana lo halo.
-No debes hablar con extraños –dijo seria- papá siempre lo dice – continuaba la niña, poniendo a su hermano detrás de ella… protegiéndolo. Ese gesto le provoco sentimientos encontrados a Yue le dolió el rechazo…pero lo hiso sentir orgulloso la valentía de la niña al proteger a su hermano.
-…Yo no soy un extraño soy….-la manjuu lo detuvo antes de que siguiera hablando.
-Yue… ahora no… -y luego se dirigió a los pequeños- niños entren a la casa; yo atenderé a las visitas- los niños entraron, obedeciendo a la que llamaban tía y se fueron de nuevo al patio trasero a jugar en el estanque.
-¿Por que no me dejaste decirles quien soy? –preguntaba Yue.
-Espera a que llegue Kurogane, no tardara solo acompaño a Souma al castillo… Entren lo esperaremos.
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Yue le contó, todo lo que había hecho en esos años en Dagonest. Mokona a su vez le contó lo que paso con su familia en ese tiempo, pero una duda que carcomía a la pequeña se dejo escuchar.
-Dime Yue ¿cuando vendrá Ashura?
-Nunca -la respuesta fue terminante, por parte del rubio- ¿por que vendría?-el rubio contesto a la defensiva y mokona respondió de la misma manera.
-¿Como dices que vivías con él?
-Mi hermano y yo-hizo énfasis el rubio- vivíamos con él; en el castillo… pero eso no quiere decir que yo tenia algo con Ashura.
-Pues como le insinuaste a Kurogane… por eso la duda, ¡¿no pretendes regresar y aparentar que te fuiste a la vuelta y que te reciban con los brazos abiertos? Los niños no te conocen… ya no eres parte de su vida -decía la bolita blanca enojada, en ese momento no le interesaba herir los sentimiento de Yue; aun no perdonaba, que el rubio lastimara a Kurogane. Esa actitud hizo intervenir al joven Fay.
-Mokona san, mi hermano Yurui, me hablo de su usted… ¡mas nunca me dijo que era tan grosera! y le agradecería que no le hable…-el mayor lo detuvo.
-Esta bien Fay, ella tiene razón, no es posible que la situación no haya cambiado desde que me fui, y veo que lo hizo… para mejorar. Se que tendré que luchar para recuperar mi lugar en esta familia, y lo hare con todas mis fuerzas… a ti; Moko chan… te estaré eternamente agradecido por estar con ellos, todas esas veces en que pensaba en mis seres queridos el único consuelo que tenia era…, que tu estabas aquí. Por eso, te te daré una explicación de mi comportamiento - decía ya más calmado Yue.
-No creo que me debas dar una explicación Yue, si he estado con ellos todo este tiempo es por mi amistad con Kuropon y el amor que les tengo a esos diablillos, no lo hice para que me lo agradecieras.
-Lo se Mokona, aun así te confesare que esa noche que me fui… ,a sido la mas triste de mi vida y que si lo hice fue por traer a mi hermano de vuelta… y si también por Ashura, pero no por las razones que le hice creer a Kurogane, a ese Rey solo me unía la gratitud y nada mas…, pero si le decía a mi moreno… se que hubiera insistido en acompañarme llevando a los niños y lo que menos quería era arriesgar a mis amores. Ese lugar era un desierto nada agradable para vivir y menos paro dos bebés, y por si fuera poco no sabia que encontraría a llegar allá -el rubio suspiro- por esa razón les hice creer que amaba a Ashura. No te niego el rey intento algo conmigo… pero eso era imposible por que… ame, amo y amare a mi ninja por siempre.
La bolita blanca, se quedo asombrada por las palabras de Yue, ¡¿de verdad hizo todo eso para proteger a los pelinegros? Y ella juzgándolo tan severamente, se sintió culpable pero la verdad es que su intención solo había sido el poner al tanto a Yue de los cambios; que ellos habían sufrido… sobre todo el ninja.
-Lo siento Yue, me porte mal contigo… no era mi intención juzgarte, y Fay también lo siento; espero que me conozcas mejor para que mejores tu imagen sobre mi.
-No tiene que disculparse Moko-chan.
-Mokona y… ¿Kuropon? -preguntaba Yue con ilusión en los ojos- ¿Dónde esta?
-En una misión con Souma, ya debería de haber regresado, los niños ya los extrañan - el rubio se quedo pensando un rato y poco tiempo después pregunto con algo de timidez.
-Mokona esa mujer, ¿esta…. muy unida a Kurogane? -con un dejo de celos en su voz.
-Si ha sido muy cercana y a los pequeños desde que te fuiste -la manjuu, al ver el rostro acongojado de su amigo, continuo-ella a sido su mejor amiga, y a veces le ayuda con Sakura y Syaoran, cuando los niños preguntan algo que no sabe contestar, sabes que el gran Kuro no es muy bueno en eso de explicar los sentimientos-decía alegre Mokona.
-Y el ¿no me a olvidado? ¿Aun me guarda rencor? ¿Sale con alguien?
-Calma hermanito, no dejas que conteste Moko-chan –decía Fay sonriendo.
-Lo siento… son los nervios, tengo tanto miedo de la reacción de You Ou.
-Calma Yue, Kuropon, no es tan malo, además numero uno: como podría olvidarte si sus hijos se lo recuerdan con esos ojitos azules y su rostro; numero dos: el no te guarda rencor, dice que …como hacerlo si tu le diste el mejor obsequio de su vida, ser padre…, numero tres: no sale con nadie… al menos que yo sepa ¡arriba ese animo Yue!
-Gracias Mokona me has devuelto el alma al cuerpo.
Así entre charlas y anécdotas de los pequeños -que la manjuu le contaba a Yue-, quien quería saber todo de sus bebés -como les seguía llamando-; pasaron un rato. Cuando escucharon que la puerta se abría, al girar vieron de pie -tan imponente como siempre- a Kurogane quien al llegar -si se sorprendió de las visitas- no lo demostró. Yue sentía que se le salía el corazón del pecho; por todas las emociones que estaba experimentando, en ese momento… alegría, incertidumbre, miedo, vergüenza y otras mas que tenían al rubio mayor al borde del colapso. Su hermano se dio cuenta de la situación y tomo su mano apretándola un poco -en señal de apoyo- era lo único que podía hacer por Yue en ese momento. El moreno los vio; saludo con una reverencia, ignorándolos después.
-Bola de arroz y mis hijos ¿Dónde están?
Los niños al escuchar a su padre entraron corriendo para lanzarse a sus brazos. Kurogane los recibió gustoso; dando vueltas con ellos, se fue a sentar a donde estaban los mayores con sus hijos en las piernas -los que no se le querían despegar-, por que lo habían extrañado en su ausencia. Tratando de contarle todas las cosas que habían aprendido en ese tiempo, mas como hablaban al mismo tiempo -por la emoción- no se les entendía gran cosa. El ninja le pidió que esperaran un poco ya que tenían visitas, los niños obedecieron de inmediato; el gran amor que le tenían a su padre… solo era igualado por el respeto que le profesaban. Yue desde su sitio miraba esta escena que se le antojaba hermosa, deprimiéndose al darse cuenta que esa familia… había sobrevivido sin él. Con el firme propósito de no separarse de ellos, nunca hasta que la muerte lo encontrara; se armo de valor para dirigirse al moreno.
-A pasado tiempo You, y he regresado… se que no tengo derecho a pedirlo… pero quisiera que me permitieras estar con los niños… bueno con ustedes.
El moreno lo miro; había extrañado a ese mago loco… tal vez ya no sintiera el mismo amor que antes, lo que era seguro es que el agradecimiento por sus hijos no había cambiado.
Fay al ver que no reaccionaba su cuñado y temiendo una negativa intervino, se postro en posición de respeto y comenzó a hablar.
-Lo siento You Ou sama, es mi culpa que Yue se fuera, se que no puedo devolverle esos años que perdieron uno… lejos del otro, ni borrar su dolor… pero si usted considera algo útil mi vida… tómela; pero permita que mi hermanito se quedo con ustedes, no quiero ver de nuevo esa mirada sin vida; la que tenia sin estar con ustedes. Por favor You Ou Sama-imploraba el joven rubio. Kurogane lo veía preguntándose, que debía hacer, la verdad es que Yue era la madre de los mellizos y tenia derecho de estar con ellos. Esos dos pequeños estaban conscientes de la existencia de Yue, aun así no parecían muy interesados en el asunto… lo sentía por el rubio… le costaría trabajo acercarse a ellos, en fin a ver que pasaba, se dijo You… se dirigió a los niños y les dijo.
-Sakura, Syaoran, ¿saben quien es él?-señalo al rubio mayor, los niño giraron con dirección a los extranjeros -como ellos los veían- y asintieron.
- Si oto-san sabemos que el es oto-chan- Yue al oír como lo llamaban los pequeños pelinegros… casi se le salen las lágrimas, el moreno noto esto.
-Eso eres ¿no?- el rubio asintió con una leve sonrisa- puedes quedarte; hay un cuarto al fondo -lo mande a construir para las visitas-, supongo que servirá para los dos, Fay eres bienvenido a mi casa, eres valiente chico pero no me interesa quitarte la vida, no podría matar al único tío de mis hijos- termino el moreno, lo que hizo sumamente feliz al rubio mas joven-en cuanto a ti Yue, eres y seguirás siendo parte de la vida de estos pequeños ninjas- los niños sonrieron orgullosos de que su papa dijera eso-lo que te aclaro es que… solo serás padre ya no esposo. Lo entiendes ¿verdad?- a Yue se le rompió el corazón en ese momento, era posible lo que escuchaba, su moreno ya no sentía nada por el… ¡no! Se dijo; no se dejaría vencer añoraba a su ninja y lo tendría a como diera lugar, soportaría todo con tal de estar de nuevo con su amor.
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Los rubios se instalaron en el cuarto que les indico Kurogane , ambos estaban felices uno por recuperar a su familia y otro por entrar en ella, los niños se acostumbraron rápido a su presencia y les agradaba su tío Fay, quien les enseñaba como usar la magia y jugaba con ellos. Su papa los cuidaba mucho… haciendo, sus comida preferidas y los postres que le encantaban a Syaoran, a pesar de eso; la que no era muy efusiva y se mantenía alejada era Sakura, muchas veces Yue sentía que trataba con una versión miniatura de Kurogane, esto lo llevaba a intentar por todo los medios; que la pequeña lo dejara acercarse. Aprovechando que su moreno estaba en el palacio -por que cuando el estaba, la niña no se le despegaba-; tanto era su anhelo que forzó las cosas.
Sakura llevaba el cabello un poco mas largo que su hermano, y solo lo alisaba como el niño, Yue quiso ayudar intentando peinar a su nena; con uno lasitos que consiguió en el pueblo, seguía a la niña por todas partes intentando que se dejara peinar; cuando Sakura estallo.
-¡Déjame! ¡No me toques! esperare a Souma para que me arregle –eso fue un golpe bajo al rubio y molesto dijo.
-Ella no es tu madre, yo lo soy-en ese momento su mayor duda salió a flote-¿la quieres mas que a mi? -Syaoran, Mokona y Fay veían la escena sin intervenir, el rubio ya lloraba y la niña igual a su padre, ni se inmutaba y orgullosa contesto.
-Si, la quiero mucho; como ella a nosotros.
El rubio lloro mas fuerte, Mokona y Fay se acercaron a consolarlo, mientras Syaoran se acercaba a su hermanita.
-Oto-san nos dijo que nos portáramos bien, no le va a gustar esto.
-¿Me acusaras? -dijo la niña muy seria- no lo hagas, tu también piensas igual, el no nos quiere- señalaba a Yue que los miraba con lagrimas en los ojos- si nos quisiera no nos hubiera dejado tanto tiempo -El niño ya no le dijo nada, Yue al escuchar a su niña diciendo eso, corrió a abrazarla junto con su hermanito.
-¡Mi niños, mis ángeles yo los amo con toda mi alma! por ustedes daría mi vida, nunca por muy lejos que haya estado, los deje de amar. Perdónenme, nunca mas me
Alejare de ustedes -las palabras salían del fondo de su corazón, nunca como en ese momento, le peso tanto su decisión de alejarse de su familia. Aunque lo hubiera hecho con una buena intención. Sin embargo; todo quedo recompensado cuando sintió que su abrazo era correspondido por los dos niños.
Desde ese día, las cosa en esa casa mejoraron, Sakura dejaba que su papi la vistiera y peinara, lo que era genial para el rubio mayor y Syaoran aprendía a cocinar con él. El pelinegro mayor, veía con buenos ojos la relación de su familia. La verdad es que el aprovechaba que Yue cuidaba a los niños por las noches, para ir al pueblo a distraerse un poco, esto no pasaba desapercibido para Yue, quien esperaba al ninja después de sus escapadas, con el baño listo.
Cuando esperaba al ninja. Yue no podía evitar pensar en lo mucho que le molestaba que su moreno, estuviera compartiendo la cama con alguien mas ¿por que hacerlo? ¿Para que buscar otro cuerpo que lo satisficiera? si podía tomar el suyo… que estaba dispuesto a tomar el lugar de amante… sin pedir nada a cambio, por lo que tomo una determinación… de esa noche no pasaba, se arriesgaría con el ninja. En eso estaba cuando vio que llegaba Kurogane, el rubio se acerco.
-Ya esta listo el baño -el moreno asintió en silencio y se metió a bañar; en lo que Yue, arreglaba la cama.
Al salir Kurogane se topo con una sorpresa, en su cama estaba Yue desnudo esperándolo, llamándolo sugerentemente.
-Ven-el rubio se tendió cuan largo era separando las piernas –te necesito You… - el ninja estaba indeciso, el mago siguió con su plan- se que es atrevido de mi parte… el ofrecerme así, pero quiero que me tomes, extraño tu cuerpo sobre el mío, tu olor, el tenerte dentro de mi, por favor Kurorin, que buscas fuera que no tengas en casa.
-Alguien que se abra de piernas para mi-contesto sarcástico el ninja, el rubio no se ofendió... o fingió muy bien.
-Yo puedo hacer eso.
-Tú buscas lo que ya no puedo darte, mi amor ya no es tuyo y lo que menos quiero es crearte falsas ilusiones.
-No lo harás, seré tu amante seré lo que quieras… no te pedirá nada a cambio.
-¿Estas seguro de conformarte con solo sexo? sin sentimientos de mi parte-el rubio asintió, y el moreno al ver esto se molesto, así estaban las cosas, bien pues que mas daba, se abalanzo sobre el frágil cuerpo que se le ofrecía, para marcarlo poco a poco con besos y mordidas que no tenían nada que ver con las que recordaba Yue, aun así… las disfrutaba por que eran de su Kurorin, el pelinegro gozaba probando la piel pálida y dejando su marca en ella… como el paso de un huracán. Detuvo en su avance para apreciar su obra, las marcas en el grácil cuello, uno de los pezones sangrando, la huella de sus dedos como tatuajes a lo largo de las piernas, los brazos y el pecho del rubio que respiraba entrecortadamente por la pasión, con ojos llorosos… pero sin emitir sonido alguno de queja, esto encendió mas a Kurogane -si eso era posible-, y sin preámbulo ni preparación se hundió en ese cuerpo que lo llamaba a la locura. El rubio, esta vez si lanzo un grito que enseguida trato de acallar, para no despertar a nadie, sentía mucho dolor… mas el ninja no se detuvo y empezó a embestirlo con rapidez.
-Yue eres delicioso -gemía el pelinegro- vamos, vamos, muévete putita-la ultima frase destrozo a Yue, pues el esperaba que con esa entrega… su moreno le daría una oportunidad, y la realidad le cayo encima. You Ou lo veía como un cualquiera, el dolor físico que sentía en ese momento no se comparaba con el emocional y comenzó a llorar, el ninja terminaba en ese momento masturbando al rubio para que llegara también; lo que… no logro; molesto se salió de Yue sin miramientos y le reclamo.
-¡¿Que diablos te pasa? ¡Vienes a ofrecerte y luego terminas llorando! ¡Quien te entiende!
El rubio lo miro con tristeza.
-Es que he comprobado… que de verdad ya no me quieres.
-…Te lo dije, ya no eres mi esposo, para mi en este momento solo eres un cuerpo mas -el moreno se levanto de la cama para limpiarse-Ahora vete, quiero dormir- Yue se levanto con dificultad, tomando su ropa… pero se tapo solo con una bata y cojeando salió del cuarto de You, iba por el pasillo hacia la habitación que compartía con Fay, pero no aguanto mas y cayo de rodillas llorando desconsoladamente, tapándose la boca para que nadie oyera.
En la habitación, Kurogane, se acomodaba para dormir pero al retirar las mantas noto una mancha de sangre, el ninja se asusto y se preguntaba ¿tanto había lastimado a Yue, y este por que no dijo nada?, se sintió el ser mas despreciable de la tierra, salió corriendo para disculparse con el rubio a quien encontró en el pasillo en lamentable estado, lo abrazo y lo levanto en brazos para regresar a la habitación. Ahí quería dejar recostado a Yue, mas este no se despegaba de el, lo abrazaba y lloraba, el ninja se acomodo con su preciada carga en la cama y lo acaricio hasta que ya solo oía hipidos; alzo a Yue de la barbilla y beso sus labios con delicadeza.
-Perdóname mi ángel, quería desquitarme por todo el dolor que pase y no medí las consecuencias.
-¿Ya no me amas?
-Por eso… por que aun te amo, quería mentirme a mi mismo, lastimándote así me demostraba que ya no me importabas, pero no pude… si tu sufres yo lo hago contigo y aun así no puedo evitar que la furia se apoderara de mi, al pensar que otro ha disfrutado tu cuerpo, que a mi solo te atan nuestros hijos, que no me amas, que cuando estas conmigo piensas en… en Ashura.
-Shh -Yue puso un dedo en los labios del ninja evitando que siguiera hablando-esto es mi culpa por no aclararte antes… no hay nadie mas solo tu… soy y he sido tuyo… Ashura jamás me ha tocado, tú fuiste y serás siempre mi dueño… el único.
-¡¿Solo yo? Pero pensé que el primer hombre en tu vida había sido él.
-No Kuropapi, si no te lo dije antes… fue por que me dio pena que supieras que a mi edad… seguía virgen- el rubio se sonrojo-nunca antes que contigo; sentí el deseo de entregarme… no a un hombre.
El ninja no salía de su sorpresa y apretó mas a Yue contra su pecho, entre mimos y caricias se quedaron dormidos.
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Con la reconciliación de los padres, todo fue de bien a mejor. Kurogane, cuando no estaba en casa extrañaba a su familia, pero sabia que ellos lo esperaban con alegría, con su rubio las cosas iban muy bien, regresaron a ser un matrimonio en toda regla con sus consabidas noches de amor, sus retoños adoraban a su padre y a su tío. Mokona seguía igual de hiperactiva -lo que ambos padres agradecían- por que era la única que les aguantaba el paso a los mellizos, y ahora mas… ya que seria otra personita que llegaría a su familia, necesitarían toda la ayuda posible. Así es, el mago esperaba a su tercer vástago y desde que le había dado la noticia a su moreno, no lo dejaba hacer gran cosa , muchas veces Yue se sintió tentado a mandar muy lejos a You, estaba esperando un bebe no estaba enfermo, claro que sus quejas nunca eran escuchadas por que, todos se habían puesto de acuerdo para que no hiciera esfuerzo alguno, Fay y Syaoran le ayudaban a cocinar -ellos hacían casi todo-, Sakura lo seguía a todas partes para ver que no se fatigara , la verdad es que este gesto de su inexpresiva hija… lo adoraba, su ninja -cuando estaba en casa- no lo dejaba pararse de la cama y no por las razones que Yue desearía ¡no! Kuro-wan wan, solo quería que descansara, y esto es lo que despertaba el mal genio del rubio mayor, que se calmaba hasta que se desquitaba con su moreno; por supuesto el ninja no se defendía… por no molestar al mago hormonal.
Pero esas cosas que parecería pequeñas para otras personas, para Yue eran su mayor alegría, el tener a todas las personas que amaba junto a él y felices, era su mayor logro, ya no tenia miedo del pasado, ni de esconder su verdadera forma de ser, las mentiras acabaron hace tiempo… cuando conoció a un ninja muy serio, pero tan honorable y valiente que era capaz de ser escudo y protección de su familia… quienes eran los afortunados; de conocer el corazón cálido del Gran Kuro.
…Si para Yue, Kurogane era principio y fin…
Fin
Del universo de Prioridad.
Agradeciendo a: Vegen Isennawa –mas botana para ti jejeje-,Natheril, MikoChanXxX, y a todos los lectores anónimos.
Me voy por un par de semanas y no quiero dejar inconcluso nada; así que nuevamente mil gracias por leer mis locuras… amenazo con regresar.
