Capítulo 3: Nuevos sentimientos encontrados. Un vistazo al pasado.

Ya había amanecido. Rin tenía guardada la carta de aquel ser extraño como si fuese de oro. Esa mañana se levantó y releyó la carta unas… ¿20? ¿30 veces acaso? Apropósito, en una de esas releídas, había descubierto que la letra de aquel vampiro se le hacía familiar. Su madre, que la había llamado a desayunar, la saco de sus pensamientos.

-Oye Rin… ¿Recuerdas el trato que tenemos desde que tu padre… falleció?-
-Claro mama, el trato consistía en que yo podía estar en la oficina, puesto que siempre he ayudado a papa en las investigaciones… Pero, debía estudiar en casa. Ah, rindo las materias libremente?-
-Rin, recuerda que solo vas al colegio para rendir las evaluaciones.-
-Cierto, cierto. ¿Pero a que va el tema?-
-Que te sacaste en 10 en geografía.-
-Ah, si…-

Rin termino de desayunar y se fue hacia su habitación. Se vistió, se peinó y se acostó a mirar tele en su cama. Pero ella en realidad miraba hacia la nada. Las cosas que su madre le había dicho ese día rondaban en su cabeza. La muerte de su padre, y su responsabilidad como su suplente, por ejemplo.
Recordó el momento en que su padre la abandono para siempre…

-Papa! Anda, vamos, abre los ojos, no puedes dejarme!-
-Rin, huye. No te quedes aquí, es peligroso hija.-

-Pero… Necesitas ayuda!-

-Rin! Vete, lejos. Sálvate. No quiero que mueras.

-P-Pero…

-Lo lamento hija… Sé que debí decírtelo antes, pero…

-Pero? PERO? PAPA! RESPONDEME! –

-…- No hubo respuesta. Rin rompió a llorar, pero obedeció a su padre. Salió volando de allí. No quería estar más tiempo en aquella mansión, ya no.

Las lágrimas caían libremente por el rostro de Rin. El amargo recuerdo de la muerte de su padre volvía a su mente. Ahora que lo recordaba, nunca le había dicho ''te amo'' o ''te quiero papa''.
Es más, los únicos momentos que estaba con su padre era cuando hacia investigaciones con él. Como esa, por ejemplo… En la cual el hombre perdió la vida.
Trato de alejar ese recuerdo de su mente, mientras llamaba a su amigo para pasar un rato con él.
El tono sonó 3 veces, antes de que la dulce voz de Len se escuchara al otro lado de la línea.

-¿Diga?-
-Len! Soy yo. ¿Puedo…? Eh… ¿Ir un rato a tu casa?- Pregunto, con algo de timidez la rubia. Un momento… ¿Desde cuándo la ponía nerviosa hablar con Len? ¡CON LEN! ¡POR DIOS! Ese vampiro estaba afectándole las neuronas…
''Y las hormonas…'' Dijo una voz en su mente.
-Claro Rin… ¿A qué hora?-
-Emm, ya puede ser?
-No hay problema.-
-Bueno, nos vemos. A por cierto… Sé que no te lo digo muy a menudo pero… Te quiero Len…-

-¿Len?-
-Espera que me recupere del shock emocional que me causaron esas palabras y te respondo…-
-Len…- Y la joven soltó una risita... ¿Nerviosa? Wow, cada vez se le complicaba más hablar con su mejor amigo. Colgó el teléfono y salió rumbo a la casa de su amigo.

''Te quiero Len…''
''Te quiero Len…''

''Te quiero Len…''

Esas tres palabras no dejaban de repetirse en la mente del joven. Ella, le quería. Pues claro, era su mejor amigo. ''MEJOR AMIGO''. Esa palabra era como un puñal en el corazón para el rubio vampiro.
Un chillido desde la puerta de su casa le hizo reaccionar. O Rin era muy rápida, o el había estado perdido en sus pensamientos por más de 10 minutos. Salió de su habitación y abrió la puerta despreocupadamente.

-¡Len!- Y sin más, la rubia se le tiro encima, abrazándolo.
''Contrólate, Contrólate, Respira hondo, Respira… NO! NO RESPIRES! SERA PEOR!'' El joven se gritaba a sí mismo en su mente.
-¿Rin? ¿Por qué de repente tanto cariño?- ''Como si te molestara'' Dijo una voz en su mente.
-Pues… Necesitaba un abrazo.-
-Ah, conque a eso venia el tema. Oye, pasa, hace frio afuera, y esta… ¿Lloviendo?- ¿Cuándo se había largado a llover tan torrencialmente? Vaya, debía prestar más atención de ahora en más…
Ambos jóvenes se dirigieron a la habitación del rubio.
-Hay Len… Tu y tus películas, animes y videojuegos de vampiros…-
-¿Tienes algún problema con mis parientes?- … ¿¡PARIENTES! ¡NO! ¡HABIA METIDO EL DEDO EN LA LLAGA!
-Que gracioso. El caso del vampiro loquito te ha emocionado de más, no crees?- ''Si supieras que soy yo… Apropósito… ¿Habrá leído la carta?''
-Oye Rin… ¿Has vuelto a soñar con ese ''vampiro'' que según tu se parece a mi? –
-P-Pues… Se puede decir que si… Y ha sido muy realista esta vez…- El joven se sonreía por dentro, mientras veía como un adorable sonrojo cubría las mejillas de la chica. ''Se ve tan dulce… ''
-Ah…- Len se sentó en la cama, mientras Rin se sentaba a su lado.

Silencio incomodo por 5 minutos.

-Rin… Cierra los ojos.-
-¿Para qué?.- Rin desconfiaba de su amigo, ya que siempre que el le decía algo como ''cierra los ojos'' o ''no te preocupes, no te hare nada'' le hacía alguna de sus bromas.
Por ejemplo, cuando ambos tenían 10 años, Len le había arrojado encima la tarántula que tenía su primo. Ese hecho traumo tanto a Rin, que aún le tiene miedo a las arañas. Desde la más pequeña a la más grande.
-Solo, cierra los ojos. Confía en mi ~ - Canturreo el ''confía en mi'' en el oído de la joven, cosa que hizo que se estremeciera.
-Está bien… Lo hare. Pero si es una de tus bromas, juro que tus películas, videojuegos y animes de vampiros van a ir a parar a la basura- Dijo esto mientras inflaba las mejillas.
-Jaja, está bien, prometo que no hare nada malo… Es más, te gustara…-
-Está bien…- Y cerro los ojos. Sintió la respiración de Len cerca de su rostro. ¿Qué tramaba ahora?
Los ojos de Rin se abrieron de golpe al sentir los labios de su amigo presionar levemente los suyos.
''¿¡WTF!''

Len se separó de ella un poco, y la miro. La cara de Rin era ''El Grito''* en persona. Bueno, no literalmente, pero era algo parecido.
-Rin… Yo… Lo siento, me deje llevar, prometo que…- Algo corto su ''discurso''. Los labios de su damisela sobre los de el. Era el paraíso. Le correspondió el beso, mientras la abrazaba por la cintura. En un determinado momento, que no se puede decir cual, termino arriba de ella, besándole el cuello.
''Oh oh… Creo que… Estoy en… Problemas… GRAVES''
Se separó lentamente de la joven. La miro entre enamorado, confundido y ¿Hambriento? Puede ser, la sangre de Rin era DEMASIADO tentadora para Len. El… No quería hacerle daño.
-No quiero hacerte daño…- Fue un susurro, pero ella le escucho.
-¿Eh?-
-No, nada, solo… pensé en voz alta. Creo que… deberías irte a casa, ya es tarde…- Y se levantó de la cama, Rin le imito. Caminaron en silencio hasta la casa de Rin, puesto que Len la acompaño. Ya en la puerta, Rin se despidió de Len. Pero antes de que pudiera dar un solo paso, el rubio la tomo del brazo, haciendo que girase en dirección a el, y que sus labios se junten.

-Hasta mañana… Mi damisela…-
''¿Mi damisela?''
Pero antes de que Rin pudiera hacer o decir algo, Len ya había desaparecido. Se quedó todo el rato hasta que se fue a dormir pensando en todo lo que había pasado aquel dia.
-Wow, hoy no he investigado NADA del caso. Pero… Con todo lo que ha pasado… -
''¿Qué es lo que siento por Len?''
Era obvio que ya no lo veía como un ''amigo''. No, alli, en su corazón, había algo más…
Siguio pensado en eso hasta que se durmió.

05:00 am.

Unas manos tibias recorren la fina cintura de Rin. Ella abre los ojos, solo para encontrarse con esos ojos azul zafiro que la volvían loca.
-¿Len?- Fue lo único que salió de sus labios, antes de caer inconsciente.

Al otro lado de la ventana, sentado en aquella rama, como todas las noches, Len se maldecía internamente. Solo había entrado a la habitación de Rin para dejarle una carta, pero todo se salió de contexto cuando ''accidentalmente'' levanto las sabanas que cubrían el cuerpo de Rin.
Le había descubierto, de eso no quedaban dudas. ''Len''. Ella lo había dicho. La respuesta había salido de sus labios…

En fin, pronto tendría que contarle toda la verdad.

Aunque le doliera en el alma.