¡Hola! ^^
Vuelvo de nuevo con el tercer capítulo y de nuevo quiero agradecer los reviews, los favoritos y las alertas, ¡son la motivación para que mi cerebro cree y mis manitas escriban! ^^
Espero que guste también éste, que va a ser algo diferente, ya que está narrado desde el punto de vista de Peeta al principio, para luego cederle el turno a Katniss.
Ha quedado un poco más largo, que los anteriores fueron muy cortitos, aunque de todas formas no me convence mucho cómo quedó... Supongo que el segundo tuvo tanta acción que ahora, en comparación, éste se me hace flojo...
Espero poder saber opiniones, así que, si gustáis, las esperaré impaciente. ^^
Muchas gracias como siempre por leer, y saludos a todos. n.n
~ Peeta POV
No me podía creer lo que acababa de suceder... En serio, no podía; Katniss tan atrevida... y ése beso... ¡wow...! Jamás pensé que llegaría a tener la más mínima oportunidad de experimentar algo tan intenso con la chica a la que amo desde los cinco años...
Mi cuerpo ha reaccionado ante la situación, y por suerte, Katniss sin quererlo me ha hecho daño en la pierna y con mi quejido se ha parado todo... Menos mal... Hubiese pasado una vergüenza increíble y es muy posible que ella se hubiese molestado conmigo y no quisiese dirigirme la palabra en lo que nos queda de vida, o de Juegos...
Ésa idea acaba de producirme un pinchazo en el corazón... Tenemos que salir con vida de aquí como sea... O por lo menos, debo asegurarme de que ella sale con vida...
Me cura la pierna, nerviosa y completamente sonrojada... Es preciosa...
Sin percatarme de ello, una amplia y radiante sonrisa adorna ahora mi rostro, y noto que al mirarme, el rostro de Katniss adquiere un color aún más rojo, y no puedo evitar una ligera carcajada, a la que ella responde dándome un pequeño manotazo en mi pierna sana.
- ¿Qué? - le pregunto, conteniendo la risa.
- Tenemos que centrarnos en que te cures, sino, no habrá más besos... - me responde, sin atreverse a mirarme a los ojos. - Voy a salir a cazar algo para cenar, no tardaré.
Se levanta y se dispone a coger el carcaj para colocárselo en la espalda, cuando cojo su mano.
- No quiero que te vayas... - le digo, haciendo un infantil puchero.
- Peeta, por favor, apenas nos queda comida, y tú necesitas también reponerte. Además... - dice partiendo en dos la rebanada de pan y tendiéndome un pedazo - ... sé que era la última, así que come. - Se gira, comiéndose su trozo, mientras yo comienzo con el mío.
Se ajusta el carcaj y coge su arco, dispuesta a salir de la cueva, cuando súbitamente, se gira, y con una tímida sonrisa, me susurra un "Gracias" que me llega directo al corazón...
La veo entonces salir de nuestra cueva y me siento inútil por no poder acompañarla y protegerla y preocupado por lo que hay fuera...
~ Katniss POV
No dejo de pensar en el beso de la cueva, y noto cómo mis mejillas vuelven a arder.
Aunque tuviésemos comida para un mes, hubiese querido salir con el pretexto de encontrar algo que comer, porque la verdad es que un minuto más en la cueva y hubiese implosionado de vergüenza...
Pienso en la vez que besé a Gale y en todo su atractivo físico, que no es poco... He oído a muchas chicas del Distrito 12 decir que seguro que un beso de Gale podría derretir a cualquiera, pero la verdad es que yo no sentí que me derretía, y con Peeta, la expresión "derretirse" se queda bastante corta...
¿Eso quiere decir que realmente mi afecto por el chico del pan es algo más?
En ocasiones así, pienso que debería haber prestado algo más de atención a las tontas conversaciones de las chicas del colegio sobre chicos y quizás ahora sabría exactamente por qué ni yo entiendo lo que está pasando... En fin.
Diviso un conejo bastante gordito entre unos matorrales, así que, para mis adentros, doy la bienvenida a la cena y pienso que el necesitar airearme va a resultar productivo.
De vuelta a la cueva, veo que Peeta está haciendo una especie de papilla con menta y bayas que irá muy bien para acompañar al conejo.
No puedo evitar pensar en las veces que vi a mis padres cocinar juntos, y eso me provoca una sensación agridulce...
Peeta parece notarlo y acaricia mi mejilla con el dorso de su mano, sin interrumpir su labor culinaria.
Cuando el conejo ya está en las brasas me acerco un poquito para recibir algo del calor que producen y, automáticamente, siento los fuertes brazos que tantos sacos de harina han cargado rodeándome y estrechándome contra el calor del pecho de cierto rubio...
Es una sensación muy agradable y cierro los ojos mientras mis manos van calentándose y luego les proporciono un sitio apoyándolas en los brazos que ahora mismo me están protegiendo.
Escucho un suave ronroneo al sentir el tacto de mis ahora cálidas manos, y cómo Peeta apoya con mimo su barbilla en mi cabeza, haciendo que yo me apoye en su hombro.
- ¿Mañana temprano crees que estarás bien para abandonar la cueva y que avancemos un poco...? - pregunto, mirándole de reojo.
- Ahora mismo sería capaz de subirme sobre la Cornucopia de lo bien que estoy - me responde, soltando un suspiro de alivio.
- Hablo en serio, Peeta, no querrás estar aquí hasta que nos encuentre algún tributo o hasta que nos maten los Vigilantes por aburridos... - le contesto en tono serio.
Gira mi rostro suavemente, tomándome de la barbilla y me besa con dulzura.
- Sinceramente, no creo que seamos tan aburridos... - comenta tras separarse de mis labios para dirigir éstos a mi oído y susurrar, de forma que sólo yo lo escuche - ... pero si opinas eso, quizá deberíamos darles motivos para que quieran dejarnos en la cueva sin molestarnos por lo que queda de Juegos... - me propone con todo el descaro.
Mi reacción automática es mirarle con los ojos como platos y la piel, asumo que bastante más colorada.
Me mira, alzando las cejas para luego reírse.
- Deberías ser más serio cuando tu vida está en juego...
- Lo único que me interesa es que aquello que realmente es mi vida salga de ésta arena infernal... El resto es para mí la oportunidad que siempre he deseado para poder pasar tiempo contigo... Hace que el haber sido escogido en la Cosecha como tributo incluso valga la pena... - me dice, mientras me estrecha de nuevo en sus brazos.
Ante eso sólo puedo asegurar que me va a suponer menos dificultad salir con vida que entender por qué me acaba de dar un vuelco el corazón.
