¡Hola! Siento muchísimo el retraso, pero han sido unos días algo ajetreados y sinceramente, la inspiración no es que hubiese hecho mucho acto de presencia... u.u

Éste capítulo me parece algo falto de sustancia, pero era la parte de la historia que iba a plasmar y el puente para enlazarlo con la parte que voy a escribir entre LJdH y En Llamas. ^^

Espero no decepcionaros mucho, y no tardaré demasiado en subir el nuevo capítulo, ya que me pondré a escribirlo ahora. ^^

Como siempre, muchísimas gracias por los reviews, favoritos y alertas y de nuevo, disculpas por la tardanza... ú.u

Muchas gracas por leer y un saludo. ^^


Han ocurrido tantas cosas...

Sólo quedamos nosotros dos y Cato, y no por mucho tiempo, ya que se encuentra en el interior de la Cornucopia, retorciéndose de dolor mientras los mutos se encargan de él, sin siquiera dejarme un buen ángulo para que una de mis flechas evite que por lo menos siga sufriendo...

Estoy junto a Peeta, que está cansado y dolorido del forcejeo con Cato, además de herido, como yo, pero permanecemos juntos esperando el final de los Juegos para poder marcharnos de una vez al Distrito 12... A casa...

Me zafo durante un momento del agradable calor del abrazo de Peeta para volver a comprobar el estado de Cato y veo que los mutos han desaparecido, así que ahora ya no tiene por qué seguir sufriendo...

Vuelvo con Peeta, que me acoge de nuevo en sus brazos mientras estamos a la espera de escuchar el fin de los Juegos tras el cañonazo que anuncia la muerte del tributo del 2 al que acabo de clavar una flecha.

Bajamos de la Cornucopia y al poco tiempo de que nuestros pies pisen de nuevo tierra, la voz de Claudius Templesmith nos anunció que la nueva norma sobre que podían ganar dos tributos de un mismo distrito había sido revocada...

Peeta POV

Estoy seguro de que debí palidecer al escuchar la noticia de la cancelación de la norma, aunque no fue por el hecho de saber que sólo volvería uno al Distrito 12, ya que era algo que yo tenía asumido, que si uno de los dos volvía, sería Katniss y que yo haría todo lo posible porque así fuese, sino porque la idea de volver a casa con ella, estando... así... Era como un sueño hecho realidad para mí, el sueño que tenía desde los cinco años...
Ya no quedaba salida; volvía al plan A, sólo que no estaba muy seguro de que Katniss estuviese de acuerdo y muy seguramente, tendría que recurrir al suicidio si ella se negaba a terminar con su vida...

- Si te paras a pensarlo, no es tan sorprendente - es todo cuanto consigo decir para tratar de que la tensión que acaba de crearse disminuya.

Me levanto del suelo sacando mi cuchillo, prefiero tirarlo al lago, pensándolo mejor, no voy a dar más espectáculo sangriento al Capitolio, cuando veo a Katniss con una flecha tensada en su arco y lista para dispararme, en un acto puramente reflejo al verme sacar el arma.

Ella se da cuenta de lo que acaba de hacer y baja el arma con el rostro enrojecido. La insto a que me dispare, acercándome más y levantando de nuevo su arco en dirección a mí.

- No puedo. No lo voy a hacer - me dice, decidida.

Le digo que no quiero que vuelvan los mutos o cualquier otra bestia que envíe el Capitolio, que no quiero terminar como Cato...

Ella me pone en su misma situación, diciéndome que sea yo quien le dispare a ella y vuelva a casa...

Definitivamente no sabe que lo que me está pidiendo es algo imposible y mucho peor que ser asesinado por ella.

Para terminar el ésto, decido seguir con la idea de terminar yo mismo conmigo, quitándome la venda de la pierna, provocando una fuerte hemorragia que de no ser tratada provocará mi muerte en apenas unas pocas horas.

Katniss intenta colocarme de nuevo la venda, pero no la dejo, y no dejo de decirle que es lo que deseo, y que quiero que ella vuelva a casa porque la quiero y sin ella mi vida no tendría ningún tipo de sentido o propósito...

La veo como ida durante un momento, y es cuando observo cómo coge el saquito que está en su cinturón...

No... Eso no...

- No, no te dejaré.

- Confía en mí - me susurra. La miro a los ojos durante lo que parece una eternidad, intentando descifrar algo en su decisión.

Deja caer unas cuantas bayas Jaula de noche en mi mano, y después otro puñadito en la suya.

- ¿A la de tres? - me dice.

- A la de tres - respondo. Me inclino sobre ella para besarla una última vez; si tengo que morir, que sea con el sabor de sus labios en los míos...

Quedamos espalda contra espalda, y, siendo consciente de dónde estamos y lo que vamos a hacer, le digo que enseñe las bayas para que todos las vean.

Me apretuja la mano como señal y como gesto de despedida y empieza la cuenta atrás.

Cuando nuestras bocas ya contienen las bayas, escuchamos al presentador de los Juegos, pidiéndonos que paremos y declarándonos vencedores de los Septuagésimo Cuartos Juegos del Hambre...

Tras escupir las bayas al tiempo que me aseguro que Katniss ha hecho lo propio, tiro de Katniss hacia el lago, para que podamos enjuagarnos todo pequeño resto de las bayas y terminamos abrazándonos, celebrando nuestra particular victoria.

Al poco tiempo, un aerodeslizador aparece sobre nosotros, dejando caer dos escaleras. Katniss parece no querer soltarme, y me ayuda a subir con las pocas fuerzas que le quedan.

Miro hacia abajo, preocupado ahora por mi pierna.

No recuerdo nada más del viaje, excepto el calor de Katniss y sus brazos alrededor de mi cuerpo, protegiéndome.

Katniss POV

Me parece increíble que todo haya terminado...

El plan ha salido bien... Sólo queda que atiendan lo antes posible a Peeta... Acaba de desmayarse y su pierna no deja de sangrar... Espero que lleguemos a tiempo, pues sólo en el Capitolio podrán hacer algo por él y evidentemente, es allí donde nos dirigimos. Supongo que es la primera y única vez que voy a alegrarme de que nuestro camino nos lleve hacia allí.

Acaricio los labios de Peeta, maldiciéndome por haber hecho que las Jaulas de noche entrasen en su boca, a pesar de que es lo que nos ha salvado finalmente a ambos...

Lo único en lo que puedo pensar ahora es que por fin está sano y salvo... Lo he conseguido...