Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada.

Capitulo 3:Confesion entre azúcar y tocino.

Tras sentir los primero rayos de Sol golpear su rostro, aquel hombre de gran musculatura abrió los ojos percibiendo el delicioso aroma a pan y canela que ya se esparcía por todo su Templo. Tomó una camisa para cubrir su desnudez y se levanto hacia la cocina.

Y la vio. Tan frágil como siempre tras el umbral de la puerta. Su silueta a espaldas erizaba al caballero que en un intento de reprimir su corazón convulsivo, bajo su mirada.

Europa, aquella doncella que ese temerario caballero de Tauro no podía sacar de su cabeza y que desde que revivió, la había buscado para pasar el mayor tiempo a su lado al igual que ella, quien se ofreció a cuidar del Templo de Tauro como otra de las doncellas al servicio de Athena.

L a dulce pelirroja estaba demasiado entretenida con su tarea de cortar un pedazo de pan y soñando despierta al ver el lindo arreglo de violetas que el taurino le había regalado una noche antes, que ni si quera se dio cuenta de la presencia del mismo a su espalda; hasta que un largo suspiro por parte del brasileño le hizo saberse acompañada.

—Buen día dormilón—alegremente hablo ella.

—Buen día Europa—dijo el santo, girando su vista hacia la infinidad de platillos que ya había preparado la dama—Debiste despertarme para que te ayudara, sabes que no me gusta que te encargues de todo sin que yo haga nada.

—Y tú sabes que hacer el desayuno para ti es un placer—contesto la chica sirviendo un poco de tocino en dos platos y colocándolos en el desayunador del privado.

El santo amable se acerco hacia la dama y en su intento por ayudarle, busco más platos en la alacena. Paso a lado de ella y al estar distraído con su presencia, dejó caer dos de ellos, asustando a la chica.

—Perdona, soy un torpe—comento el de Tauro mientras se agachaba a recoger los pedazos a la par de la chica.

—No te preocupes, yo lo recogeré Aldebarán.

Santo y doncella estaban de rodillas, frente a frente mientras sus manos nerviosas recogían los pedazos rotos. La distancia era corta y entonces sus miradas se cruzaron en medio de un silencio tortuoso. Aldebarán se puso colorado y ahogando el fuego que nacía en su pecho, se dio tiempo para mirarla. Era tan linda, tal parecía que una aura especial le rodeaba y se preguntaba: ¿Por qué era tan difícil tenerla tan cerca y sentir que no la podía amar? que no era para él, que ella merecía algo mejor ...

Y era absurdo, pues para ella no había hombre mejor que ese sensible caballero que pasaba horas vagando en Rodorio, siempre en busca de alguien quien pudiera necesitarle, contando historias fantásticas a los niños y siendo en toda la expresión un verdadero santo de Athena.

Ella al sentirse presa de la mirada profunda del taurino, inesperadamente acaricio su rostro, sorprendiendo al caballero. El momento era perfecto, solo faltaba un poco de voluntad de vencer aquel espacio entre ambos, no había mas.

Y sin esperarlo, una vocecita rompió el encanto:

— ¡Señor Aldebarán!—grito Kiki con singular alegría, portando una taza en sus manos.

El santo y la dama se levantaron ambos nerviosos mientras intentaban a toda costa calmar su ansiedad.

—Kiki—respondió nervioso el brasileño— ¿Qué deseas pequeño?

—Buen día señor. Mi maestro me mando a pedirle un favor—replico el pelirrojo con inocencia—Ya que estamos preparando la receta que nos encomendó Athena y ya la hemos repetido dos veces, se nos acabo el azúcar ¿podría regalarnos un poco?

—Si claro. Toma la que necesites.

El hombre de Tauro atendió al pequeño pelirrojo que veía con felicidad el sin fin de platillos en el desayunador.

— ¿Así que usted ya ha empezado también?—pregunto el pequeño pillando de sorpresa al mayor.

— ¿Una receta?—interrumpió Europa—No me habías dicho nada Aldebarán.

— ¿Eh? .Si es cierto, perdona Europa—cayó en cuenta el moreno—Lo que pasa es que Athena nos ha pedido hacer una receta para estas fechas que signifique algún recuerdo lindo para nosotros.

— ¿Y ya tienes planeado algo?—pregunto la dama con curiosidad.

— ¿Eh? ,no me acordaba de ello ni tampoco he pensado algo en particular.

Kiki y Europa miraban con curiosidad la cara del brasileño.

— ¿Porqué no haces la receta que hiciste aquella navidad, cuando nos reencontramos la primera vez?

—Si, seguro será la mejor de todas.

Y entonces el santo recordó la primera navidad después de resurgir tras la guerra santa.

Solo habían pasado unos días después de volver de la muerte y aun las relaciones amistosas no se componían del todo; y para no sentirse solo decidió convivir aquella noche especial con Mu y Kiki,ambos a quien consideraba mas que su familia.

Así que para no llegar con las manos vacías, concluyó preparar un guisado propio de su país: Feijoada... un guiso de frijoles negros, arroz, carnes ahumadas y frescas que se concentraban todos al calor de un gran sartén.

No tardo mucho en hacerlo, pues aquel sin duda le recordaba en cada aroma su infancia, aquella que añoraba tanto y que le había hecho ser el hombre que era. Sin embargo, al abrir su refrigerador y pretender añadir las salchichas que le hacían falta, noto como algunas de ellas se tornaban apestosas, por lo que bufo molesto.

Ahora tendría que ir a comprar nuevas. Guardo su guisado en un contenedor para terminar de cocinarlo en el Templo de Aries y salió con sus regalos y alimentos hacia Rodorio en busca de esas salchichas. La noche comenzaba a avecinarse y tras comprar lo que necesitaba en una tienda de carnes, el de Tauro comenzó su regreso a Aries.

Tras retornar entre el frio y la noche de Rodorio, algo le llamó la atención. Comenzó a mirar como la gente dentro de sus casas compartía su comida sentados en una mesa; amigos y familias se abrazaban y todo se volvía mágico a través de los miles de colores que iluminaban las calles empedradas de Grecia. Y entonces meditó.

Aun no sabia exactamente que era lo que quería decir Athena cuando los revivió y les dijo:"Caballeros, ahora comienza su verdadera batalla, la batalla de sus vidas", pero comenzaba a entenderlo.

Se sentía vacio, algo faltaba. Tenía a sus amigos, a Kiki y a Mu, pero para el torito aún faltaba alguien en su vida para sentirse completo.

Con nostalgia comenzó su ascenso hacia el primer Templo, ahora sabia cuanto le hacia falta esa chica que se habia cruzado en su vida, que la había hecho tan estupenda y que había intentado buscar sin tener noticia alguna de ella.

Entonces llego ante la alegría de un bien cubierto Kiki de guantes y bufanda, que se lanzó los brazos al verlo y a pesar que el torito traía su guisado y regalos, le sostuvo oportunamente.

— ¡Señor Aldebarán, le tenemos una sorpresa!—gritó Kiki ante la cara de sorpresa del brasileño que compartió una sonrisa serena con el ariano.

—Ya te habías tardado amigo, pensé que te habías arrepentido de estar con nosotros.

—NI que lo digas Mu, es que tuve que pasar a Rodorio por unas cosas antes de venir aquí.

El ariano mayor respondió con un tono malicioso.

—Aldebarán, dale tus cosas a Kiki para que saludes a "otra persona" que también ha decidido pasar la navidad con nosotros.

El torito pensó que quizá algún caballero había decidido acudir también a la casa de Aries, solo esperaba que no fuera Mascara de Muerte con sus bromas pesadas o algún otro que pudiera hacerle sentir peor esa noche nostálgica. Nunca espero que al pasar a la sala del Templo, frente a la chimenea, una delicada silueta a espaldas le esperaba.

—El esta aquí—habló Mu a la presencia frente a chimenea, quien al girar, se abalanzo con frenesí a los brazos del Taurino.

—Europa...—murmuro con ojos acuosos el santo sin poder reaccionar más que recibir el abrazo.

—Le extrañe tanto caballero, no tiene idea cuanto...

Mu y Kiki se miraron entre si, como si aquel plan hubiera salido a la perfección mientras que Europa se aferraba como osito de peluche a aquel hombre. Aquel momento se hizo perfecto con el delicado piano que sonaba al fondo.

—Maestro, tengo mucha hambre, ¿podemos pasar a la mesa ya?—cuestiono Kiki tras escuchar el sonido chistoso de su estomago.

Europa calmó su ansiedad y alejándose del caballero, quién esbozaba una cálida sonrisa, comentó:

—Es la quinta vez que lo pregunta, así que vamos—replico la pelirroja bromista.

El cuarteto caminó hacia la mesa donde algunos platillos ya estaban servidos, sin embargo, el santo moreno antes de sentarse ,decidió sacar aquel platillo que había llevado.

— ¿Qué es Aldebarán?—pregunto Mu extrañado.

—Es un guiso que prepare para ustedes, solo le faltan las salchichas pero en un minuto yo...

—Déjalo así—interrumpió ella con delicadeza sentado de nuevo al caballero—Igual debe estar delicioso.

Kiki, al ver tal belleza culinaria y la mezcla de sabores no hizo otra cosa que servirse doble ración de aquello que había preparado Aldebarán. Fue su mejor navidad, ahí estaba su verdadera familia y a quien amaba, sintiendo como una especie de ternura que no había sentido varios años atrás.

Entonces Aldebarán volvió de sus recuerdos, sonriendo ante la cara extrañada de Kiki y Europa.

—Sin duda esa vez a Kiki le encanto mi platillo.

—Si señor Aldebarán—contesto el mencionado—aun recuerdo que mi pancita casi explotaba, pues ya no podía comer mas.

—Yo te ayudare Aldebaran, hagamos Feijoada para Athena—sonrió la dama.

— ¡Oh no!, debo irme o mi maestro me matara por tardarme, nos vemos—termino el pequeño pelirrojo saliendo sin decir mas ante el callado caballero y la reflexiva chica.

El santo se puso de pie y camino hacia la bella pelirroja—Europa yo...hay algo, que deseo decirte desde aquella navidad.

Podía sentir como su corazón latía como si fuera a explotar y un escalofrió recorriera su cuerpo. Ya no podía callar más...

—No hace falta que lo diga caballero, mi corazón late al mismo ritmo que al suyo.

Aquellas palabras dejaron helado al caballero, ¿acaso era eso posible?.

— Pero es inútil pensar que una doncella como yo podría estar con alguien como usted—contesto ella bajando su mirada en decepción.

— ¡Europa, no vuelvas a decir eso jamás! —el santo grito al borde del ataque— Europa yo, yo...¡yo estoy enamorado de ti!

El silencio fue lo ultimo que se escucho en aquella segunda casa y lo demás, lo demás solo lo sabe Kiki, quien regreso por la taza de azúcar segundos después.

Continuara...

Ah! ese torito le quiero mucho, así que espero les haya gustado este capi! se que luego me paso de romántica pero pues que se le va a hacer!

Por cierto Europa,pa quien no se acuerde, es la chica pelirroja que le entrega una flor violeta al torito en Hades, nombrada así por el fandom.

Mis lindos lectores, agradezco sus palabras y atenciones para esta loca autora(benditas palabras de Tatis gr,luxie chanAngasoo y MInako), no me resta mas que decirles que nos vemos la siguiente ocasión que seguro será muy pronto!¿quien pidió un platillo gemelo?