Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.
Capitulo 4: "Choco-vainilla"
—Chocolate.
—Vainilla, estoy seguro.
—Chocolate Kanon, despues de tantos años aun puedo recordarlo.
—Saga, yo también hice ese pastel así que no me tomes el pelo, era vainilla—sugirió el menor con énfasis.
Y así llevaban toda la mañana aquellos dos hermanos discutiendo sobre una mesa metálica, cada uno con sus gorritos de chef y con un tazón de harina preparada de diferente color, pues mientras el de Kanon era amarillento, el de Saga era oscuro.
Ambos hermanos solo tenían un molde para pastel y como deseaban ganar a toda costa en el concurso de la receta nostálgica, ambos se esmeraron en amasar un pastel como acordaron después de varios días de discutir sus habilidades culinarias y sobretodo por quien poseía la mejor receta y recuerdo.
Lo cierto es que Shion había intervenido en aquellas discusiones objetando que si ambos hermanos no se ponían de acuerdo en la receta, ninguno podría participar y además restringiría su participación en un solo platillo para los dos géminis.
Saga entonces, hábilmente distrajo a su hermano— ¿Escuchaste Kanon, acaso Aldebarán acaba de gritar que amaba a su doncella?
El otro geminiano giró su vista hacia las afueras de su Templo mientras el otro de cabellos azulados tomaba el molde y vertía su masa sobre el molde.
— ¡Saga!
El ex marino se abalanzó sobre su compañero y comenzó arrebatar su molde, hasta que sin querer, vertió su mezcla de vainilla en la del chocolate de Saga.
—¡Estúpido Kanon, mira lo que has hecho!
De pronto la tensión creció en Géminis y las miradas inquisidoras de cada uno de los santos no se hicieron esperar. Sin imaginarlo, una voz cansada llegó hasta ese Templo a calmar a los dos santos.
—Patriarca...—susurro Kanon al darse cuenta de que el lemuriano veía desde minutos atrás su discusión.
— ¿De nuevo discutiendo, ó como las llamas tú Saga, "diferencias amables"?—pregunto sarcástico el de cabellos grisáceos.
—En lo absoluto Shion, lo que sucede es que no recordamos como es el pastel aquel que el dimos hace unos años, cuando éramos unos niños en uno de los primeros cumpleaños que celebramos a su lado.
—Perdone Patriarca, aunque quizá Saga tenga razón—comento arrepentido el marino—el pastel era de chocolate, aunque ya lo he echado a perder.
—No digas eso Kanon—clamó culpable Saga, dejando el molde sobre la mesa—lo podemos volver a hacer.
Sin prestar atención a los movimientos del Patriarca, el de Jamir observó el pastel y les sonrió.
—Es así, tal cual como hace 20 años atrás.
— ¿De qué habla Patriarca?—preguntaron ambos santos mientras Shion se acomodaba en una de las sillas de la amplia cocina de Géminis.
—Parece que no lo recuerdan, aunque me alegra que ambos escogieran este recuerdo para Athena. El pastel que me hicieron en su infancia era de "Choco-vainilla"
Saga y Kanon intrigados, se apoyaron en la mesa a escuchar la memoria del lemuriano.
Y así comenzó todo, años atrás en el antiguo Santuario. Aun eran unos pequeños inquietos los gemelos con la única atención del Patriarca en absoluto para ellos dos. Aun no había nada descrito sobre los demás santos que llegarían hasta ese lugar y lo único que existía para aquellos pequeños de Géminis, eran las alegrías y caprichos.
Estaban aburridos colgándose sobre las bardas de la escalera del recinto del Patriarca, un pequeño Saga y un imaginativo Kanon, mas aquel día era especial.
De pronto, doncellas comenzaron a dejar grandes regalos sobre su puerta y parecía haber gran alboroto en todo el Santuario.
— ¿Qué sucederá? , hay mucho ruido en todo el Santuario—pregunto Saga levantándose de las escaleras hacia su hermano que miraba al cielo con sus brazos cruzados tras la nuca, imaginado figuras en ellas.
—No tengo idea, quizá hay una especie de fiesta u homenaje a alguien, no tiene importancia.
— ¿Homenaje?...! Kanon!—se detuvo en seco el pequeño de cabellos azulados— ¡Lo olvidamos, hoy es cumpleaños de Shion!
Kanon se levanto pensativo mientras intentaba taparse los radiantes destellos del Sol sobre su cara.
— ¡Demonios!—maldijo el menor, observando la desaprobación de su hermano por su vocabulario. —¡¿Qué?
—Nada, vamos muévete Kanon, debemos darle algo a Shion por un año mas.
—Mejor olvídalo Saga, ya le darán varios regalos hoy, además piénsalo—comento el menor avanzo a su doble— ¿qué podríamos darle de valor a Shion que no tenga ya?, ni siquiera tenemos dinero y yo no pienso darle nada estúpido.
—Kanon, recuerda que Shion nos ha dicho que no importan los regalos ni el valor de ellos, si no el corazón con que los demos.
El menor de ellos río como si escuchara una broma.
— ¡Ya se, tengo una idea!—grito animado el mayor de los gemelos mientras tomaba de la mano a su hermano.
—Dime sombrita...
— ¡Kanon, no me digas así!—musito el otro, molesto—además tu serias la sombrita, yo naci antes que tú.
El mayor volvió a sus pensamientos y jalando a su hermano, sugirió—Se me ocurre ir a la cocina donde preparan los alimentos para Shion y ahí le regalaremos, ¡algo que jamás haya probado!
Saga entonces corrió ante un atónito Kanon, quien sin más que hacer, le siguió.
No tardaron mucho en llegar entre las magnificas ruinas del lugar, a un pequeño cuarto donde una doncella acomodaba frutos en un canasto.
Las dos inquietas presencias se colocaron a su espalda y con una singular sonrisa, le preguntaron.
—Doncella, ¿podrías ayudarnos?
— ¿Qué desean pequeñitos?—pregunto la modesta dama.
— ¡Queremos hacerle una sorpresa al Patriarca por su cumpleaños!—anuncio animado Saga mientras Kanon le prosiguió—y una que se pueda comer. Ella tímida sonrió ante las bellas miradas de los santos y sin más, accedió.
—Bien pequeños, el Patriarca adora los pasteles, todos son sus favoritos—comento la dama mientras les mostraba a los niños un pequeño libro sobre la mesa, con algunos rastros de harina.
— ¡Bien, pastel!
—Para empezar verterán harina, huevos, azúcar y leche hasta hacer una masa con sus manitas como dice el libro. Vamos.
Los niños se colocaron sobre una mesita muy pequeñita y con sus ojitos emocionados, tomaron el libro entre sus dedos mientras la dama pasaba a los niños cada uno de los ingredientes.
Poco a poco, los hermanos vaciaban en conjunto los ingredientes en un mismo trasto como sincronizados, sorprendiendo a la dama ante tal habilidad, eso si, manchando sus ropas con harina en el esfuerzo.
Hasta que por fin, una masita con sus deditos, ambos santos lograron formar.
El pequeño Kanon se hizo una nariz de masa y se la coloco sobre la suya, haciendo caras chistosas para su hermano.
—¡Te ves chistoso, pareces ciclope!
Con la masa ya hecha, la doncella intervino.
—Bien pequeños, díganme,¿ cuál es su sabor favorito de Shion?
—Él adora el chocolate como yo—replico Saga emocionado mientras Kanon fruncía su cara y cruzaba sus brazos.
— ¡Eso no es cierto, sombrita!—grito Kanon molesto—Shion adora la vainilla, yo lo he visto comer sus tartas de vainilla con fresas y le encantan.
Los niños se envolvieron en una discusión sin fondo, mientras la doncella sin querer objetar por ninguno, tomó ambas mezclas y las vertió en un molde sin que los niños se dieran cuenta.
Cuando menos se dieron cuenta, el pastel ya estaba en el horno con el misterio de que masa había ganado.
Al salir del horno, nadie dio crédito lo que sucedió. Un pastel de dos sabores.
Por un lado una hermosa saeta en forma de constelación de chocolate era cubierta por una de vainilla.
Ambos pequeños se ilusionaron con la bella forma del pastel y sin esperar mas, se sacudieron la harina y esperaron ansiosos a que la doncella sirviera en una charola fina con algunas fresas alrededor, aquel bello presente. Con desesperación, el trío de cocineros, llego en medio de festejos hacia el cuarto privado de Shion.
—Pequeños, no los he visto en todo el día, ¿qué acaso no querían felicitar a su viejo por su día?—bromeo amable el lemuriano mientras los dos gemelitos se colgaban de su túnica, abrazándolo con animo.
—No es eso Shion , es que...¡ le tenemos una sorpresa!—exclamó el pequeño Saga aferrándose mas al mayor.
La doncella tras los niños enseño una charola de plata al anciano y este le sonrió empático. Al descubrir la charola, un pastel de chocolate y vainilla con fresas alrededor sorprendió al mayor.
—Es para usted de Saga y yo—habló orgullosos el futuro marino.
— ¿Qué extraño pastel?, parece una constelación ,¿de que sabor es?
—Es de" choco-vainilla", Shion—atino a decir Kanon con una gran sonrisa cómplice con la de su hermano.
—Se ve delicioso, vamos, cortemos unas rebanadas y por favor doncella...—se dirigió el lemuriano a la dama, dándole unas copas y un pocillo vacio de leche—traiga una dosis de "vía láctea" para saborearlo.
El cuarteto río, hasta que la sonrisa del Patriarca se comenzó a relajar.
—Gracias niños, este ha sido el mejor regalo de todos, ¿y saben porqué?—pregunto el mayor con ternura hacia los dos niños de ojos abiertos expectantes—porque ha sido hecho con sus corazón, gracias.
Aquel día se lleno de luz para el anciano, a pesar del dolor que se avecinaba en unos años mas, nada, nada mas opacaba su felicidad.
Shion volvió de sus recuerdos ante un suspirante Saga y Kanon que se miraban uno al otro, recordando aquella bella etapa de felicidad y familia.
—De "choco-vainilla" entonces Kanon—dijo uno.
—De "choco-vainilla" Saga, hagamos el pastel. —sonrió el mayor, quedando en silencio ante el otro.
Continuara...
Mis lindos lectores, quiero decirles que estuve piense y piense en este fic, por lo que decidí traerles mas recetas felices y tiernas aunque nos acercamos a Máscara de muerte, tengo miedo!
Les agradezco sus palabras y tiempo y los espero en otra ocasión,(gracias minako)!
Un abrazo y saludos de Saint Lu.
