Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no Masami Kurumada ,esto es sin ningún fin de lucro.

Capitulo 7: Fideos blancos por Shaka.

El silencio reinaba aquella mañana en la sexta casa dorada. Con un aire de misterio que dejaba al descubierto cualquier intruso, un hombre moreno entró discreto al sexto Templo. Al fondo de él ,tras las sombras, una figura le esperaba.

-¿Trajiste lo que te pedí?-pregunto el rubio de la sexta casa con un aire de misterio mientras reposaba en uno de sus sillones con una copa de agua entre sus dedos y el otro hombre misterioso entraba con varias hojas en sus manos.

-Claro, yo jamás te he fallado, puedes revisar si lo prefieres-contesto el japonés con cierta malicia acercándose hacia el otro.

-Sabia que accederías ,además es una oferta que no podías rechazar-dijo el rubio malicioso con cierto tono hasta de mafioso.

-¿No te descubrió nadie?-pregunto Shaka tras las sombras. El otro asintió.

- Ikki ,nadie debe saber de nuestro secreto.

El moreno le dio los papeles al rubio mientras les revisaba con sumo cuidado y el de bronce tomaba asiento a su lado.

-Entonces habla y dime lo que investigaste-dijo con un toque de misterio el rubio de la casa de Virgo.

-Le debo decir que fue difícil obtener esa información sin levantar sospechas, pero me valí de amenazar a Seiya con mi puño si abría la boca-el fénix hizo una pausa intrigosa y sonrió-es cierto Shaka ,cualquier pasta se coce en diez minutos y queda "al dente".

El rubio abrió sus ojos con sorpresa, dejando salir la informalidad que solo con ese caballero se daba el lujo de dar-¡Vaya entonces estaba en lo cierto!. Ikki nadie debe saber que no se cocinar esa pasta ,eso compromete mi prestigio.

-No saldrá de aquí se lo aseguro ,además también busque varias recetas vegetarianas en internet, sobretodo de una chef nueva llamada Altariel y todo lo referente a los fideos y pastas blancas que usted me dijo.

Levantándose de las sombras de su sillón,,Shaka dejo ver su delantal de borreguito que le regalo Mu y le indico a Ikki que le siguiera a la cocina.

-Lo que no entiendo es él porque me dijo que investigara respecto a los fideos blancos de arroz en ensaladas vegetarianas.

El rubio se remonto años atrás, suspirando:

- Hace años le di fideos blancos al Patriarca y se cuanto le gustaran en un platillo.

-¿De qué hablas Shaka?

-Así es-murmuro el hindú- cuando yo era un pequeño y los eventos sosiegos transcurrían en el Santuario, a Shion le ofrecí de una manera peculiar fideos blancos en ensalada.

Shaka se adentro a sus recuerdos mientras Ikki le escuchaba.

De pronto una grisácea imagen de unos pequeños Mu, Aldebarán y Shaka se trastornaba en la memoria del rubio tal clara como el agua. Recordaba cómo tras escuchar las historias de tierras lejanas sobre los duendes y la magia que surgía al poseer uno de ellos; según palabras del santo de Sagitario que disfrutaba de contar historias fantásticas a sus compañeros ,a aquellos pequeños santitos se les ocurrió que para ayudar al Patriarca con su desmejorado estado de salud, debían hacer un duendecillo como aquellos de los que contaba Aioros.

Sentados bajo la sombra de un bello árbol de hojas anaranjadas y rosadas que caían con el suspiro del viento sobre los pequeñitos ,permanecían estáticos en sus pensamientos mas al caer una de ellas sobre la cabeza de Shaka, le surgió una brillante idea. Shaka salto lleno de emoción mientras Mu acostado sobre el pasto imaginaba borreguitos en las nubes y Aldebarán luchaba contra su boca sacando una astilla entre sus dientes.

-¡Mu ya se!-hablo el hindú- ya que el Patriarca está muy enfermo, ¿por qué no le hacemos un duendecillo de la salud y quizá así se cure?

-¡Genial!-grito el lemuriano alzando sus manitas al viento intentando levantarse ,mientras apoyaba sus manitas en el santito del toro que esta distraído sacándose una astilla de la boca-¡Aldebarán vamos a hacer lo que dice Shaka para curar al Patriarca! El es como nuestro padre y debemos hacerlo todo para no perderlo.

-Si Mu solo deja me saco esta stobosasua de la boca-decía el pequeñito torito haciendo muecas de dolor por la astilla ,hasta que al hundir casi su mano en su boca, por fin la saco:-¡Ya!

Así que sin pensarlo mucho y con sus diminutas energías corriendo vigorosas por todo el cuerpo ante la idea, cada uno de los santitos concluyo buscar entre sus cosas algo que pudiera servir para crear tal duendecillo.

Aldebarán consiguió algunas ramitas para su cuerpecito, Mu por su parte agrego un par de telitas viejas para crear una capa similar al imponente manto que portaba el mayor de su raza, mientras que Shaka solo encontró algunos frutos y un coco para la cabeza.

Poco a poco los tres santitos ocultos bajo el mismo árbol donde surgió la idea, comenzaron a diseñar al muñeco del Patriarca.

Aldebarán con destreza y algunas hiedras perfecciono el cuerpo, mientras Mu diseñaba con sus manitas una capita y Shaka intentaba clavar los frutos que fungían de ojitos para el muñeco.

Sin embargo, al verlo ya casi terminado ,Shaka frunció el ceño y no pareció muy convencido.

-A este muñeco le falta que tenga los mismos cabellos que los del Patriarca.

Los santitos se miraron entre sí dudosos-¿Dónde podremos conseguir largos cabellos blancos como los del Patriarca?

-Pues…-comento Aldebarán rascándose la cabeza-la última vez que fui a la cocina principal, yo vi que estaban haciendo cabellos blancos en una ensalada que le servirían al Patriarca.

A lo que Shaka objetó.-¿El Patriarca se come sus cabellos?, no lo creo.

-¿Cabellos blancos?-pregunto Mu intrigado mientras cruzaba sus manitas.-¿Estás seguro, Alde?

-¡Si yo los vi en una gran olla hervidos sobre una ensalada.-el pequeño torito afirmo muy seguro.

-¿Y que hacías en la cocina Alde?-preguntó curioso Shaka.

-Es que el Saga me ha dicho que no es bueno saltarme las comidas porque "el monstruo de las tripas" que está en mi pancita gruñe y si no como, él se come a mis tripitas y pues como mi pancita hacia ruidos extraños, cada que los hace, yo voy a comer.

-¡Ay Alde!-dijo Mu golpeando su frente con su manita mientras Shaka sonreía.

-Bueno vamos amigos, tenemos que completar esta misión-aseguro el pequeñito rubio.

Los tres pequeños santitos corrieron como sus piecitos les dieron posibilidad hasta la cocina donde Aldebarán había visto la olla la última vez. Entraron ocultándose de las miradas de las cocineras y buscaron aquellos cabellos mientras las doncellas se distraían.

Indagaron entre varios ingredientes pero no encontraron el cabello para su muñeco de cabeza de coco y cuerpo de ramitas, sin embargo ,cuando la cocinera mayor entro, los tres santitos se escondieron, observando como ella dejaba en un colador fideos blancos que parecían cabellos.

L a sonrisa de Shaka se ensancho y sin pensarlo dos veces , se escurrió sigilosamente para que la cocinera no lo observara y con su manita, tomo un puño de esos fideos y se los llevo corriendo hacia afuera de la cocina mientras Mu y Aldebarán le seguían.

Con los fideos en las manos, Shaka le puso los fideos a la cabeza de coco del muñeco que seria para el Patriarca y como si hubieran logrado la mayor de sus proezas, los tres niños iluminaron sus ojitos.

Sin embargo, para Shaka que era gusto de la perfección como buen Virgo, no paso por alto un detalle:

-La envoltura.

-¿Qué?-pronunciaron a la par Mu y Aldebarán.

-Falta la envoltura para el muñeco.-se refirió al albino- Si Mu, ¿cómo sabrá el Patriarca que el muñeco es un duende si no vive en un jardín como dijo Aioros en los cuentos?

El rubio frunció la boca-Le falta un jardín, así que regresemos a la cocina y traigamos lechuga para hacerle un jardín.

Ni tardo ni perezoso, el torito corrió de vuelta a la cocina y trajo unas cuantas hojas de la verdura.

Posteriormente, metieron al muñeco dentro de una caja con algunas hojas de lechuga y los tres santitos dejaron la cajita bajo la puerta del recinto donde dormía el enfermo Patriarca. Tocaron unos segundos la puerta y se escondieron tras una de las columnas del lugar .

El lemuriano no tardo mucho en abrir y cuando vio la caja al borde de su puerta, el santo mayor la tomo del suelo intrigado. Curioso abrió la cajita.

Sus ojos fantásticos se iluminaron al ver una especie de muñeco con una túnica muy parecida a la suya hecha de telitas y trapitos viejitos, cabeza de coco con ojos de frutos clavados pero lo que más le llamo la atención fueron esos bellos cabellos blancos de fideos iguales a los suyos sobre una capa de hierbitas secas.

-Parece que le gusto amigos-aseguro desde lejos el pequeño rubio.

-¿Y qué haremos con los fideos que sobraron?–comento Aldebarán con consternación.

Shaka le miro sonriente y los tomo poniéndolos sobre su cabeza-¡Los usare para cuando sea viejito y no tenga pelo!-dijo provocando la risa del dúo que le acompañaba.

Por su parte ,Shion cerró su puerta y acaricio al muñeco con cuidado, sonriendo conmovido mientras sentía el cosmos de tres chiquitines intrigados tras la puerta esperaban con sus oídos puestos sobre ella cualquier reacción del mayor. Con cierta malicia, el lemuriano lentamente se acerco a la puerta y la abrió estrepitosamente haciendo que Mu y Shaka cayeran al suelo y segundos después, Aldebarán les rematara haciendo sonreír a un cansado pero afable Shion en esos días que habrían de ser uno de los últimos para el santo de Aries.

-¿Así que ustedes me han preparado esta ensalada?-pregunto Shion reprimiendo su risa ante los avergonzados santitos.

-No-contesto Shaka con un hilo de voz-No es una ensalada ,es un duendecillo de la salud.

-Oh,ya veo, con razón esta forma a muñeco de coco. Y¿puedo saber a qué debo tan lindo presente?-pregunto el mayor avanzando hacia una silla para descansar.

-Es que lo hemos visto muy enfermo Patriarca, y no queremos que le pase nada y nos deje solitos, así que como dijo Aioros que algunos duendecitos son buenos con su magia, pensamos que tal vez si le hacíamos uno, le ayudaría a sanar.

El lemuriano se conmovió ante las palabras de Shaka, quien no dejaba de mirar con ese brillo de preocupación los cansados ojos rosados del mayor. Con un ademan les invito a los tres santitos a sentarse bajo el calor de su imponente capa.

-No hay magia más grande mis pequeños que tenerlos a mi lado, así que jamás crean que los dejare solos y si llego a faltar, siempre mírense unos a los otros y ahí yo estaré presente, siempre, para cuidarlos.

Los pequeñitos se agazaparon a sus ropas magistrales al escucharlo con tal tristeza quedándose envueltos en un silencio de consternación y recuerdo.

-Ikki-dijo el rubio llamando al moreno quien no dejaba de esbozar una sonrisa tierna ante el relato.

-Shaka ya no quiero que me pagues este favor enseñándome ninguna técnica, lo que me has contado lo ha saldado todo.-el santo de bronce sonrió empático- Y aunque sé que soy un asco en la cocina te ayudare en tu labor.

- ¡A cocinar!

Shaka sonrió y comenzó a cortar aquellas hojas de lechuga como años atrás mientras Ikki comenzaba a hervir los cabellos blancos para intentar formar otro duendecillo de la salud.

Continuara…

China, sigue China! Y estoy nerviosa porque después siguen mi querido Escorpio y arquerito!

Lindas lectorcitas una vez más, aunque no estoy muy convencida por el resultado debido a que Shaka y Mu se me hacen muy serios y para nada traviesos ,ustedes son mis mejores jueces y no saben lo que me ha costado este capi en particular!(los goldies les mandan saludos a sus fans, sobretodo gatito que se puso re feliz por sus comentarios chicas)

Lo cierto es que estos fideos son de arroz, son típicos en la comida china en sopa y ensalada, aunque el coco ya es una invención mía. Y ustedes coman bien, o si no las atacara el monstruo de las tripas que dice Saga.

Les agradezco infinitamente siempre su apoyo y espero haberles hecho pasar un buen rato hasta que la uni me vuelva a dar oportunidad! Abrazos a mis cómplices de fic!