Nota: Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a mi si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro.

Capitulo 9: "Milo especial" por Milo.

Se había comprado el mejor kit de cocina que encontró en la tienda ,la mejor filipina que combinara con su cabello y había tardado cientos de horas buscando los mas perfectos ingredientes en la tienda que, de no ser porque el tendero ya lo estaba echando ,el nunca se hubiera ido.

Y ahí estaba, frente a un montón de bellos y dulces ingredientes, con un pulcro gorro de chef en su cabello y música de jazz romántico en el fondo. Inspirado, sacó de una pequeña alacena una gastada y antigua hoja con algunas anotaciones hechas por el mismo santo y algunas manitas pequeñas de chocolate embarrado y comenzó con toda la seriedad del mundo a leer.

Estaba demasiado concentrado en su lectura y absorto ante su aventura culinaria, hasta que la voz estruendosa y apurada de un santo atracando su puerta le acechó.

— ¡Milo, Milo!—gritaba Aioria con impaciencia.

El de Escorpio alzó sus ojos hacia la presencia con cierta incomodidad y espero a que esta, se acomodara alrededor de su cocina.

— ¡¿Qué demonios quieres ahora, gato?—rezongo Milo, extrañamente de los afables recibimientos del santo. Aioria, quien ya le había sorprendido del los hombros, se alejo de inmediato al ver al malhumorado santo.

— ¿Estas de mal humor?—pregunto con recelo Aioria alzando sus manos en señal de paz.

Escorpio suspiro. —No, no es eso, solo no tengo mucho tiempo para empezar mi receta y no pienso gastarlo contigo, gato del mal. —el santo de Escorpio volvió sus ojos hacia la hojaAsí que ve a entretenerte con cierta aguilita y luego regresas cuando halla terminado o si no pensare que ella no esta haciendo bien su tarea de jugar con el gato y su bola de estambre.

Aioria dejo escapar una alegre carcajada mientras que se aproximo al hombro de Escorpio, analizando la lectura — ¿Así que Milo especial, eh?

Milo alzo su mirada y orgulloso, respondió—Si, es el mejor platillo de todo el cosmos.

—Si y el que mas hace daño si no mal recuerdo—reclamo Leo con toda la intención de fastidiar al bicho.

— ¡¿Cómo te atreves a decir eso?—gritó exasperado Milo mientras el castaño se alejaba ante la alterada reacción de su amigo, quien de manera espontanea serenaba su rostro— Lo que pasa es que eres un envidioso y sabes que ganare.

— ¿Qué recuerdo escogiste para la receta?—escuetó el santo de la quinta casa con toda la intención de evitar una pelea con su amigo.

—Aun no lo se, pero tengo muchos—contesto animado el alacrán— como la primera vez que lo prepare para todos, cuando la lleve a la fiesta de fin de año , cuando lo prepare en la fiesta de Kiki o cuando lo prepare contigo la primera vez.

—Si sobretodo esa ultima—objeto con cierta travesura Aioria intercambiando miradas con Milo, quien esbozo una ligera sonrisa mientras se adentraba a sus recuerdos.

De pronto veía a un pequeño Milo y Aioria de escasos años, esos donde la inocencia e imaginación son más que un instante. De repente, Milo se recordaba corriendo hacia los privados de Sagitario en busca de un pequeño y travieso cachorro de león. Y cuando entró a ese privado, rememoraba a su amigo Aioria jalando con desgano un par de cobijas de la cama y bufando molesto.

—Hola Aioria—entro animado un pequeño Milo hacia esa recamara mientras Aioria le esbozaba una ligera sonrisa con aburrimiento.—¿Ya estas listo para nuestra gran aventura en la cueva de la Hidra?. Milo manoteaba a divertido refiriéndose a Arles como la Hidra.

Aioria respondió triste—Aioros no me deja salir hasta que ordene mis libros y haga la cama, pero yo... ¡odio hacer la cama!—el castaño se dejo caer en forma de estrella sobre ella —me encanta dormir en ella, pero no me gusta tenderla, además creo que es muy tonto hacerla cama para volver a deshacerla cuando duermas.

El bicho le examino extrañado al leoncito y propuso—Si quieres yo te ayudo, a mi me encanta hacer la cama. De inmediato. Aioria se levanto, frunciendo su ceño, intrigado.

—Creí que no te gustaba hacer nada de quehaceres.

—Mira Aioria—alzo su ceja el alacrán y jaló a su amigo de la cama— hacer la cama es como hacer un pastel gigante.

— ¿A que te refieres, Milo?

—Si mira, imagina que el colchón es el gran pan de vainilla—al instante que hablaba, Milo comenzaba a remover las cobijas— luego las sábanas que le ponemos al colchón es una embarrada de mantequilla y miel, después esa cobija roja es la deliciosa capa de mermelada de fresa y esa cobija amarilla es de piña.

Aioria no dejaba de ver con asombro a su amigo de cabello azul y sobretodo de imaginar a su cama como un pastel gigante.

—Y ya casi por terminar, esa gran colchoneta azul es la cubierta de merengue. Ya por ultimo las almohadas son los bombones que lo decoran y tu león de peluche la velita del pastel.

—Vaya , ¡nunca creí que hacer la cama seria tan divertido!—objeto Aioria al ver su cama ya terminada y en poco tiempo gracias ala imaginación de su amigo.

—Claro amigo, además yo cuando sea grande y tenga bigotes como dice Kanon, seré un gran pastelero además de santo dorado y así hare miles de pasteles y me los comeré todos para mi solo.

— ¿Para ti solo?—reflexiono el santito de Leo— eso te va hacer daño, terminaras como esos gatos barrigones que dibujo Camus la ultima vez.

—No lo creo—objeto Milo llevando su pulgar a su mentón— además esos gatos estaban panzones porque se emborracharon con malteadas y yo solo voy a comer pasteles, no tiene nada que ver, deberías saberlo Aioria—pronuncio con un aire de soberbia el pequeño alacrán.

—Oye, ya acabe de ordenar mis cosas, ¿jugamos a que tu eras pastelero y yo tu ayudante?—propuso animado Aioria y de inmediato vio encender los ojos de su amigo Escorpio, que en dos segundos le hizo abandonar la recámara de Sagitario e ir de inmediato a la cocina.

Sin pensarlo, los dos niños se montaron en la cocina de Sagitario y comenzaron a vaciar el refrigerador y alacena de Aioros.

—Pues bien, primero tomaremos este pan para hacer nuestro pastel.

—Y ahora hay que ponerle una embarrada de mantequilla y miel, así que tu Aioria—ordeno el moreno— encárgate de eso mientras yo le pongo mermelada de fresa, piña y la favorita de Aioros ,zarzamora al nuestro pastel y también la crema del refrigerador.

Y asi, los dos santitos coordinados comenzaron a poner sobre esa hogaza de pan, mantequilla, miel y mermeladas, mas algo aun no quedaba de todo bien para el gran pastelero.

—Pero este pastel quedo aburrido y se supone que es "mi pastel "así que vamos a ponerle galletas de chocolate y helado—sugirió animado Escorpio mientras Aioria le brindaba los ingredientes que necesitaba a su amigo en complicidad.

Al ver por fin su creación lograda, ambos santitos sonrieron. Aquel era como un pastel de diez pisos de helado, mermelada, galletas, miel y crema unidos en una sola pieza de pan.

—Ahora si esta listo el "Milo especial".

— ¿Milo especial?—pregunto curioso Aioria.

—Si Aioria, así se dice cuando un cocinero o pastelero le da su propio toque a los platillos—el de cabellos azulados se acerco y tal como decía el Patriarca al promulgar a los nuevos santos el niño dijo— Y asi, yo te bautizo pastel como "Milo especial".

Tan pronto el santito le dio nombre a su platillo, Aioria y Milo sacaron dos cucharas de una repisa y se zamparon un gran bocado de tal pastelillo. Y asi, bocado a bocado desaparecía el delicioso "Milo especial".

Las horas siguieron su curso y ambos santitos se dejaron caer en una esquina de la cocina tras lograr su travesura:

—Vaya Milo, ahora si somos dos gatos panzones—objetaba Aioria sentado en el suelo con Milo, cansados ambos de tanto comer el tan esperado "Milo especial". Satisfecho Milo y sobándose su pancita, contestaba—Querrás decir tu eres el gato barrigon, yo soy escorpioncito barrigón.

De pronto, ambos santitos escucharon un par de pasos aproximándose y aunque intentaron levantarse, ninguno pudo. El pánico y los nervios los invadió a ambos.

Al instante, un suspiro de Aioria regreso al escorpión de sus recuerdos.

— ¿Recuerdas la regañiza que nos puso Aioros al ver su cocina? , aunque estaba mas asustado por el dolor de estómago que nos habíamos provocado—dijo Aioria con singular inocencia y al ver a su amigo absorto de nostalgia, tomó un pollo de juguete que estaba decorando la cocina y lo puso a bailar sensualmente como un títere. De inmediato Milo soltó una sonrisa triste.

— ¿Oye te has dado cuenta de la hora que es?

Milo volvió de sus recuerdos y fijo sus profundos ojos azules en el reloj que colgaba de su pared. De inmediato estos se llenaron de pánico y comenzó a jalarse los cabellos con desesperación.

— ¡Por Athena!, es tardísimo, a estas alturas jamás acabare de cocinar mi ¡Milo especial!

—Tranquilo amigo, ya llego tu gato barrigón y seguro terminaremos a tiempo—sugirió Aioria sonriente, apoyando una mano sobre el hombro de su colega y tras sonreír en complicidad, ambos comenzaron a cocinar como años atrás.

Continuara...

Una disculpa mis lindos lectores, se cuanto deseaban que continuara con esta historia pero debido a la estresante vida de afuera e ideas inconclusas para seguir, me había sido imposible actualizar, incluso pensé en cerrar mi cuenta en ya que tanto me he fallado a mi como autora y a ustedes, pero después de tanto pensarlo,resolvi que eso no seria justo para ustedes, las pequeñas personas que se ilusionan y siguen en las historias a pesar del tiempo. Se que he perdido a lectores, sin embargo estoy tratando de organizar de nuevo mi vida para seguir en este camino a su lado, espero deseen acompañarme! Un saludo y les aseguro que los veré pronto!