Elizabeth Pov.

5 años... Cinco largos años habían trascurrido desde que mi hermano gemelo y yo nos habíamos trasformado en vampiros o en 'Monstruos sin alma' como él suele denominarnos con frecuencia, cosa que generalmente ignoraba, hoy era uno de esos tantos días que me iría de casería con Esme y Jasper, mi querido hermano se dedicaría como siempre a leer y a refugiarse en ese pozo oscuro de auto-compasión en que estaba sumido desde que se entero que era un vampiro y que nuestro padre murió ¿Que podría hacer yo para hacerle entender que nada podía él hacer? La respuesta era muy clara: Nada; él jamás se dejaría ayudar por ninguno de nosotros por que en el fondo siempre fue un egoísta y egocéntrico, nada había cambiado desde que era humano, tenia la esperanza que la inmortalidad le diera algunas cualidades como: Dejar de auto-compadecerse, dejar de ser un tonto o cosas similares pero claramente los milagros no existían, al menos no para él. Solté una risita tonta mientras continuaba corriendo con gran agilidad y elegancia entre los árboles del frondoso bosque junto a nuestra casa en Alaska, provocando que los demás negasen con la cabeza, esos pensamientos no eran un secreto para mi familia ya que en reiteradas ocasiones se lo había gritado a la cara a mi hermano pero sin ningún resultado aparente por parte de él, en cambio mi nueva familia se partía de la risa, de todas formas no podía culparles por ello, era gracioso de todas maneras.

Mantuve la sonrisa torcida tan parecida a la de mi hermano mientras disminuía gradualmente la velocidad para acompañar a mi madre en el camino, Jasper como siempre se había mantenido en silencio mientras nosotras admirábamos el paisaje. Súbitamente Esme nos informo que cazaría hacia el norte y que nosotros nos fuésemos hacia el sur para evitar encontrarnos con Tanya, y le di mentalmente las gracias ya que no soportaba a esa vampiresa, el solo verla encendía en mi unas ganas asesinas de arrancarle la cabeza y que dejase en paz a mi hermano más conocido por ella como 'Eddie'.— Es bueno que hoy no veamos a Tanya, me cuesta muchísimo controlar tus instintos asesinos cuando estás con ella — Murmuro mi hermano sacándome del espiral de pensamientos que tenia desde que nuestra madre se había ido sola.— Algún día acabare con...Ella — Susurré evitando deliberadamente el comentario vulgar que quemaba por escapar de mis finos labios para ella, además papá no estaría orgulloso de que su perfecta hija pronunciara tan vulgares palabras...Mi padre como le extrañaba. Solté un suspiro intentado alejar esos melancólicos pensamientos para que mi humor no cambiase dramáticamente, pero fue imposible ocultarlo de Jasper quién esbozo una sonrisa triste y comprensiva.— Cuéntame de tú vida humana Lizzie — Agrego con un tono de voz bajo y dulce, trasmitiendome confianza y tranquilidad. Baje la velocidad hasta sentarme en una de las ramas del árbol mientras él se acomodaba junto a mi, por un momento me sumergí en mis pensamientos mientras el bosque desaparecía dando paso a mis memorias, pronto se comenzó a vislumbrar el lago de Chicago y en el aparecía la imagen de Bella y Edward debajo de un almendro totalmente florecido, él riendo de manera tan cálida y dulce que me provocaron ganas de llorar, extrañaba tanto a mi hermano, él que era feliz, un chico seductor y algo atrevido, consciente de sus atributos con las damas y plenamente confiado en que podría ser el dueño del mundo, el espiral de recuerdos me llevo hasta la enorme casa en la que vivíamos junto a nuestros padres, a ese salón donde él y yo compartíamos momentos muy cálidos y fraternales, podía oír claramente su voz diciéndome que se había enamorado de Isabella Swan mi mejor amiga, podía recordar como si fuese ayer las bromas que le gaste sobre ello y la felicidad de aquellos tiempos, podía también oír el crepitar del fuego que nos acompañaba; súbitamente salí de mi estado de ensoñación para fijar mi vista en mi acompañante que tenia una sonrisa temblorosa, casi podía sentir que estaba llorando por mis emociones, y cuando fijo su mirada en mi pude ver en esas hermosas orbes doradas tan iguales a las mías la tristeza que sentía por mi y mis sentimientos, a penas sin darme cuenta fui relatandole los hechos de las memorias que había tenido momentos antes.— Ya veo como te sientes ¿Por que ocultas esa tristeza Lizzie? — Me pregunto de manera directa mientras el nudo en mi garganta se agudizaba, ¿Que podría responderle a eso? Era para que nadie sintiese esa tristeza, para que Edward no viese lo triste que me sentía por que estaba sumido en su propio dolor, ese dolor de perder a Bella,a nuestro padre y nuestra madre. Y no lo culpaba, nosotros nos estancaríamos para siempre en la eternidad y para ella el reloj de arena seguía corriendo, los años seguían pasando y después de un tiempo mi hermano y yo nos convertiríamos en recuerdos y solo viviríamos en su memoria, esas que le contaría a sus hijos y nietos, aún que Alice afirmaba todo lo contrario, quería creer en las palabras de mi hermana pero me era difícil, ya había pasado demasiado tiempo y ella se encontraba casada con Emmett.

— No lo sé, no quiero demostrarle a mi hermano cuanto sufro por los dos... Por los tres, por que se que Bella aún no nos ha olvidado a pesar de estos cinco años...— Susurré suavemente llevando mis rodillas hasta mi pecho en un acto desesperado por protegerme del dolor que sentí recorrer mi cuerpo por completo.— Dime Jasper ¿Podrías tú olvidar a Alice si ella siguiera siendo una mortal y tuvieses que dejarla libre por ser tú un vampiro? — Susurré suavemente aquella pregunta haciendo que un denso silencio nos embargase, el rostro de mi hermano se contrajo en un profundo dolor, dándome la silenciosa respuesta que segundos después escapo de sus labios.— No, es por eso que la trasforme, además ella lo vio antes de que sucediera — Sentenció con una sonrisa nostálgica, supuse que recordando aquellos momentos antes de que la trasformase.— Te entiendo Lizzie, hiciste lo mismo por tú hermano, no podrías vivir sin él por que comparten un lazo mas allá del humano y del inmortal, es casi tan extraño e incomprensible como lo es tú don — Sonrío de manera cálida y suave acercándose a mi para envolverme segundos después en un abrazo cálido y fraternal permitiéndome posar mi cabeza en su pecho, dándome la oportunidad de dejar que todo el dolor que guarde en mi pecho durante casi seis años desde la muerte de mi padre saliese y un sonoro sollozo sin lagrimas rompiese el acogedor silencio que nos envolvía.— Gracias Jasper — Le agradecí con un sollozo ahogado, sabía que estas muestras de cariño no eran muy comunes en él pero estaba agradecida que los demostrara conmigo. Solloce nuevamente dejando que me acunase entre sus brazos y que los pequeños copos de nieve volviesen ese momento mágico.— Sé que soy la rara de esta familia — Bromeé con voz rota a causa de mis emociones, su musical risa hizo eco en el bosque mientras nos perdíamos por unos minutos contemplando la tenue nevada que caía en esos momentos.

Aún no sabía si habían pasado minutos u horas en los brazos de mi hermano pero de pronto mi cuerpo se tenso tanto que me causo dolor físico, algo que jamás pensé en sentir y ese dolor me hizo reaccionar al instante al comprender que este dolor también lo sentía mi hermano gemelo, era una de las cosas que compartíamos, la intensidad de nuestros sentimientos, y la certeza de saber que algo le estaba causando este nivel de dolor me alerto de una manera única.— ¿Qué sucede Lizzie? — Pregunto poniéndose totalmente alerta al sentir mi cuerpo rígido.— Edward, él me necesita debemos volver — Agregue en un chillido desesperado mientras nos levantamos en un ágil movimiento haciendo honor a nuestras habilidades vampiricas.— Vayámonos ahora — Murmuré sin darme cuenta que ya íbamos corriendo a toda velocidad por el bosque, todo pasaba en un borrón delante de nuestros ojos, los matices verdes del bosque se confundían con algunos blancos por la nieve, unos minutos más tarde logre vislumbrar la casa donde vivíamos con el resto de nuestra familia, Alice se encontraba en la entrada con su rostro desencajado por el dolor y la preocupación mientras se movía nerviosamente por el porche, en cuanto sintió nuestra presencia salio disparada hacia nosotros gritando que Bella estaba muriendo y Edward se encontraba con ella, mi cuerpo reacciono antes de que mi cerebro procesara aquellas palabras y comencé a correr más rápido si es que eso era posible y apreté los dientes con fuerza y pensando en las miles de locuras que ella podría haber echo, sabia que el dolor de nuestra partida la había destrozado pero jamás pensé que tan grave era... Intenté concentrarme en los pensamientos de Alice, pero su mente era un borrón sobre lo que había sucedido, solo lograba ver fragmentos de una enorme casa que logre reconocer como la casa de los Swan, veía el rostro preocupado de Carlisle y después de eso todo se volvía borroso, al menos compartir los poderes de mi hermano me favorecía. Aún que mi don fuese extremadamente raro entre los demás...Si una 'copiadora' entre los Cullen, era una verdadera rareza entre los raros, alguien que podía copiar los dones de su familia era algo totalmente impresionante aún que a mi no me gustase para nada.

Algunas horas más tarde llegue junto a Jasper y Alice a la antigua casa de Bella, al entrar me encontré con Carlisle allí sentado junto al fuego, su expresión era realmente sombría mientras que los sollozos de mi hermano me rompian el corazón. — ¿Qué ha pasado Carlisle? ¿Cual es la situación? — Murmuré suavemente sin perder la calma aún que me costase todo mi auto-control mantenerla.— Sé ha clavado una daga en el corazón y ha perdido muchísima sangre, su corazón no bombea lo suficientemente rápido el veneno, si sigue así no completara la trasformación — Aseguro con la voz cargada de angustia, aquellas palabras de mi padre me hicieron recordar que en algún momento de mi vida humana le hable a Bella sobre el libro que leía constantemente 'Romeo y Julieta' ella opinaba que morir de amor era un acto valiente, mientras que yo pensaba que era lo más cobarde, definitivamente iba a charlar con ella seriamente cuando saliéramos de este problema. Fije mi vista en las orbes doradas de Carlisle, sus ojos reflejaban tal angustia que tuve que apartar la vista de él, sabía perfectamente que si ella dejaba este mundo Edward buscaría la forma de morir y yo le seguiría como le seguí a este mundo hace varios años atrás.— Haré lo que pueda, la salvaré lo prometo — Sentencié rápidamente mientras subía las escaleras hacia los aposentos de mi amiga, allí la desoladora escena me hizo quedarme paralizada, su vestido estaba totalmente carmesí a causa de la sangre; en el piso de madera había un pequeño charco de sangre rodeando a mi hermano y a ella, inspiré profundamente fijando mi vista en el tono azulado que su piel estaba tomando, no procure preocuparme por mi hermano por que su mirada parecía perdida muy lejos de aquí y sus sollozos solo me desconcentraban, tenia que sacarlo de allí.— ¡Carlisle, Alice vengan aquí! — Murmuré en voz alta, segundos después ya los tenia junto a mi esperando mis ordenes.— Saquen a Edward de aquí ahora mantengalo en la primera planta — Murmuré con voz dura mientras ellos obedecían mis ordenes, él como era lógico se resistió pero lograron sacarlo de aquella estancia mientras yo me acercaba al cuerpo de mi amiga para tomar su pulso, estaba muy débil y su piel se estaba enfriando el veneno corría por todo su ser pero no lo suficientemente rápido... Un suspiro abandono mis labios mientras cerraba mis manos en puño dejando dos dedos al descubierto, debía parar la hemorragia rápidamente y seria muy doloroso.— Lo siento Bella, dolerá pero te sentirás mucho mejor — Agregué antes de que mis dedos traspasasen la piel de su abdomen, allí se concentraba un punto vital que detendría la hemorragia en unos cuantos minutos; unos segundos más tarde contemple la convulsión de su cuerpo, unas cuantas palabras ilegibles salieron de sus labios antes de que sus lagrimas cayesen por sus pálidas mejillas, fue imposible no esbozar una pequeña sonrisa triste, sabía que le dolía pero eso era un buen signo, completaría la trasformación. Rápidamente tome su mano derecha dejando al descubierto su muñeca donde podía ver claramente correr la sangre más deprisa por el dolor que debía estar experimentando, llevé su muñeca hasta mis labios donde mordí rápidamente inyectándole todo el veneno que fuese posible para acelerar el proceso de cambio.

Sonreí mientras tomaba su cuerpo entre mis manos para dejarlo sobre su cama, debía decirle a Alice que debía cambiarla antes de marcharnos, ella no podría despertar en Chicago, seria un peligro incluso para nosotros; di unos pasos rápidos hacia la puerta cerrandola cuidadosamente mientras salía de la habitación, segundos más tarde me encontraba entrando al gran salón donde se encontraba Carlisle, Alice, Edward y Jasper esperando por mi, me fue realmente imposible no esbozar una sonrisa arrogante y dispararle a mi hermano una mirada cargada de intención antes de asentir en su dirección.— Bella estará bien, nos iremos antes del amanecer...— Admití satisfecha por mi logro mientras mientras contemplaba las sonrisas en la familia, muy pronto tendríamos una nueva integrante entre nosotros, y por fin podríamos mi hermano gemelo y yo dar inicio a nuestra verdadera eternidad.