Tiempo muerto.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece, porque de otra forma habría zombies, franceses siendo… franceses, ukes con metralleta y látigo, alemanes sin ropa y hard yaoi, mucho yaoi, en todo caso los acontecimientos de este fumado fic ya habrían aparecido en el animé… pero le pertenece a Hidekaz Himaruya, cúlpenlo a el por qué no pasa nada de eso (?)

Advertencia del capitulo: Datos de armas, lenguaje fuerte.


Escapando.


Abrió sus claros ojos verdes y al instante los volvió a cerrar al advertir que los calidos rayos de sol le daban de lleno en su cara, al igual que ese fresco aroma a hierba y polen. No le molestaba en absoluto pues parecía ser un día de esos en los que la humedad, la temperatura y demás cosas hacían que el sol no quemara la piel. Estaba en su amado polder*

Escuchaba el ruido del agua siendo transportada por el mecanismo del molino, más adelante todo estaba cubierto por tulipanes de vivos rojos, naranjas, amarillos y miles de colores más hasta donde la vista alcanza. Una escena típicamente holandesa. Le robó una sonrisa y se estiró cuan largo era su cuerpo sobre el pasto, le importaba poco si su ropa se llegaba a ensuciar con la tierra o la hierba, tampoco le interesaba cuando tiempo llevaba ahí tendido. Por un momento dejó de importarle el mundo y Holanda, solo quería ser él: Solo Govert.

Encendió la pequeña radio que estaba al lado suyo, el destino jugaba a su favor; música clásica… Perfecto con todas las letras.

Interrumpimos la transmisión para ofrecerles un informe especial.

Buenas tardes, Soy David Vermeer. Les pedimos disculpas por el reportaje de los disturbios raciales de Ámsterdam. Los informes indican que la violencia no se debe ni a motivos raciales o ideológicos* ni tampoco se limitan a la zona de la capital, sino que también en La Haya y Rótterdam. Lo que es cierto es que esta inexplicable histeria colectiva continúa extendiéndose causando miles de heridos. Nos comunicamos en directo con Katherine Güillot en el hospital central de Ámsterdam.

El personal del hospital nunca había visto un número tan grande de heridos. Es una avalancha de cientos de personas heridas y muy asustadas. La mayoría de las lesiones son mordiscos, no heridas de bala o cuchillo como nos dieron a entender antes. Hace unos minutos hablamos con uno de los médicos que lleva guardia desde esta mañana.

Hemos visto casos de extracción completa de dedos, desgarro profundo de garganta, incluso zonas del cuerpo desp…

—Quiero silencio… — Dicho esto, Govert apagó la radio de un manotazo sin haberle puesto atención al reporte.

A lo lejos divisó la figura de sus hermanos corriendo por el prado entre risas mientras su inquieto conejo los perseguía a grandes saltos.

Emma se recostó a su lado jadeante de su carrera a recuperar el aliento, Luxemburgo estrechó su brazo izquierdo tomándolo como almohada improvisada. Bélgica y él compartieron la sonrisa, todo era calmado, perfecto que daban ganas de quedarse inmóvil ahí por la eternidad de ser necesario, pero al mismo tiempo era surrealista, era algo medio sacado de un poema o canción incluso como de un cuadro del mismo Van Gogh…

Y ahí lo vio con claridad…

Las plantas se agitaron movidas por una fuerte ventisca, la respiró con una mueca de desagrado reprimiendo las arcadas. Era un olor nauseabundo pero dulzón, ácido, denso, sofocante ¿Y porque no? vomitivo; Carne putrefacta.

Venían uno tras otro, tambaleándose, arrastrándose y gimiendo a coro como una sinfonía del averno. Quizá eran cientos o miles, no lo supo con exactitud e intentó sin mucho éxito articular una palabra cuando vio a todos esos seres, quizá gritar pero el ruido se murió en su garganta. La belga estaba pálida, Holanda vio con horror cómo en el bello rostro de su hermana se dibujaba con un delicado tatuaje, el magnífico mapa de venas y arterias explotando aquí y allá. Exactamente como en los libros de anatomía.

Sus ojos esmeralda desaparecieron en la cavidad ocular, solo había dos orificios sin vida. La piel no era blanca, se había vuelto gris con ese toque de azul cianótico que tienen los cadáveres viejos.

Como te ves, alguna vez me ví; Como me ves tú, también te verás…

El holandés se despertó de un golpe, incorporó su cuerpo mientras gritaba. Se volvió a dejar caer en donde estaba cuando unas manos lo tomaron por los hombros. Fue una pesadilla… simple alucinación, eso más que nada era un recordatorio de que debía dejar de fumarse esas cosas.

—Cálmate, no es real ¡No es real!— Le dijo Bélgica tomándolo de los brazos, intentando regresarlo a la realidad. ¿Por qué le dolía tanto la cabeza? ¿Se desmayó? ¿Cómo coños se había desmayado?

Claro, ahora lo recordaba. Alguien allá afuera gritó "¡NAPALM!" y fue cuando todos echaron a correr como viles cucarachas huyendo del insecticida. ¡Oh si!: Ellos los bichos y las bombas el veneno. A propósito, bonita comparación.

Al principio intentó enfocar bien los ojos. Vio que todos sus compañeros estaban ahí, unos más nerviosos o graves que los demás. Y de la que se salvaron, ahora estaban metidos como sardinas en un bunker dentro de la edificación.

Reconoció a España al lado suyo, quien estaba sosteniendo en la mano derecha su jodida hacha, frunciendo el ceño como nunca lo había visto en su vida, el par de científicos permanecían inmutables y varios militares de los que hacían fuego allá afuera y lograron colarse estaban también ahí. Otros más estaban tendidos e inconcientes como él en el otro extremo del cuarto: Corea, Islandia, Bielorrusia, Estonia, Chile, Costa rica, Tailandia e Inglaterra. Los demás simplemente estaban o muy metidos en sus pensamientos o al borde de un colapso.

—Tenemos que movilizarnos de aquí ¡Hay que buscar un refugio seguro o terminaremos muertos antes de que cante un gallo! —La voz ronca de Alemania mató el silencio.

—Ósea tipo, estamos ab-so-lu-ta-men-te seguros aquí. ¡Hello! ¿Te has dado cuenta que permanecemos en alguna especie de bunker anti-nuclear? —Respondió Polonia como si no fuese una obviedad.

—Claro ¿Y con que piensas tú que vamos a comer para sobrevivir? ¿A base de polvo y aire?

Feliks se calló, los demás también se lo pensaron.

—Podemos llegar a mi casa y refugiarnos ahí, la frontera no está muy lejos e incluso podemos conseguir reservas en el camino. ¿Qué dicen? — Inquirió Francia.

—¡Cierra el pico, rana pervertida! ¡¿Con apenas poner el pié afuera ya hay total seguridad de que nos maten y tú piensas que vamos a llegar en una pieza a tu jodida casa? —Respondió Romano minutos después de haber recuperado la conciencia.

—¡Ve~ es una buena idea hermanito Francia!

—Estoy de acuerdo con Francia-san. —Agregó Japón sin que esta vez Suiza lo interrumpiera.

Los Americanos intercambiaron miradas de consternación al igual que los oceánicos, asiáticos y africanos, sabiendo que no importara que cosas hicieran, estaban atrapados en Europa y sin ningún medio de transporte que los regresara a sus respectivos continentes.

—Yo también apoyo al güero — Dijo México con una sonrisa amarga.

—Che, pues si ya no hay más remedio… —Se encogió de brazos Argentina rodeando a al chileno y a la islita que los acompañaba.

—¡No, no, no y más no! Yo de aquí me voy cagando hostias para Madrid y os aconsejo hagáis lo mismo, tíos.

—¡Idiota, Madrid queda más lejos que la maldita frontera con Francia! —Renegó Holanda. — Además por lo que me puedo estar imaginando ahora, esos podridos ya deben estar pululando por todos los rincones de tu capital.

—Lo mismo digo para ti, gilipollas. Lo más seguro es que Ámsterdam esté lleno de yonkis y postitutas zombies de los cojones caminando de arriba abajo ¡Campeón!

—De ser posible eso, los países con mas concentración de habitantes deberían estar ahora mismo en un nivel crítico de infectados dentro de sus hospitales… — Murmuró casi para si misma la Doctora Esther.

—¡No mamen, mi pobrecito D.F debe estar hecho un desmadre!... ¡El pinche estadio azteca! ¡Mis resorteras nucleares patentadas por la UNAM!~ * — Chilló México en una esquina.

¡Shut up! Deja de quejarte por insignificancias... ¿¡Qué voy a hacer YO sin McDolands! —Esta vez protestó Estados unidos.

Canadá rodó los ojos fastidiado. Si Alfred ahora no terminaba muerto por dejar de comer hamburguesas entonces sería fácil que terminara de carnada para los No-Muertos y otra cosa le decía que tantas películas de zombies no habían ayudado a prepararlo al pobre gringo, quien ahora no salía de una posición fetal en la misma esquina que el mexicano.

—Si estamos hablando de seguridad, considero que deberíamos ir a mi casa. El general invierno ya se encargará de congelarlos ¿Da? — Dijo Iván con una pequeña sonrisita.

—¡Me niego! ¡No quiero que my beautiful ass se congele en Siberia con el commie! —Respondió Alfred desde su esquina.

—Precisamente ahí hago aparición mon ami, para darte algo de calor con todo mi amour

Seguro refugiarse en casa de Iván podría haberse considerado una buena idea, pero el problema era la distancia a recorrer para llegar ahí, probablemente trazando una ruta en un mapa, teniendo equipo correcto y con mas calma se ahorrarían el problema de lidiar por un buen rato con los No-Muertos, pero viéndolo bien cabía una posibilidad de que los caminantes llegaran desde China y cruzaran la frontera rusa; todos sabían que los chinos no eran pocos… Además, nadie quería tener a Francia dando calor a todo el mundo.

El otro problema era que o no todos soportarían el frío o que aparte de la segura hipotermia tendrían que vérselas con una escasez de alimentos. No era como si Siberia fuera el lugar con el suelo más fértil de la tierra.

—Si hablamos de frío también podemos irnos todos a la casa de este cara de palo, — Dinamarca señaló a Suecia quien ni siquiera se dignó a prestarle atención. — ¿Tú que dices Norge? —Inquirió el escandinavo.

—Por mí, yo me meteré en un fiordo con Isu, tomamos mis armas vikingas y no me sacan ni muerto. De ahí no entra ni sale dios. Ustedes encárguense de todo este follón.

—¿Y a mí no me llevas, Noru? ¿Quién va a salvar al rey? ¡Dime! —Gritó Dinamarca desesperado aferrándose a la pierna de Noruega.

—Todavía tienes tu hacha, ya sobreviviste a los francos*, a la peste negra, dos guerras mundiales, al A-H1N1, así que no veo las razones de tu miedo, anko. Además, tu ventaja sobre nosotros es que no tienes cerebro que te puedan comer… —Respondió el noruego con desdén. Sin embargo solo lo decía de dientes para fuera porque se moriría sin la compañía de Dinamarca, por eso no lo podía dejar botado por ahí con todos esos come-carne ni mucho menos podía dejar a Suecia y Finlandia. Hasta ya parecía buena idea lo del fiordo… Quizá meterse todos en un barco…

—Fiordo… ¿Qué era un fiordo? — Preguntó Sudáfrica en el otro extremo de la sala.

—Básicamente son acantilados que hacen brazos de mar tierra adentro, a veces hay pequeñas islas en el medio de estas heladas aguas medio profundas. —Dijo Noruega— No se si sea posible que esas bestias naden pero yo creo que se van a congelar antes de alcanzarme.

—Bueno, en ese caso… podríamos ir todos a mi casa… Grecia es principalmente islas grandes y pequeñas…

—¡Pero que buena idea se te ha ocurrido, sarnoso! Y si se nos acaba la comida nos podemos desayunar a uno de tus gatos~ — Respondió burlón Turquía.

—¡A callar! ¡El grandioso yo sabe que podremos sobrevivir dentro de un centro comercial, como en las películas Yankees! ¡Kesesese!~

—Importa un rábano que locuras se maquinen en sus mentecitas, el punto es que no vamos a llegar a ningún lado si no nos ponemos a trabajar. Soñar no nos va a sacar de esta ratonera. — Exclamó impacientado el virólogo Larry.

Alemania asintió. Si no se movían terminarían ahí muertos por inanición en lugar de comidos vivos y la verdad es que ninguna de las cosas se sabía qué era peor. Muchos haciéndose a la idea comenzaron a optar por ir a territorio germánico… sabiendo que el borde con Francia quedaba mas cerca.

—O podemos refugiarnos en mi casa, es relativamente más grande y en un lugar apartado. — Ofreció Austria.

—Señorito, si incluso el awesome yo se cuela a tu casa y no te das cuenta… ¿Que pasará cuando un montón de podridos entren y nos coman mientras dormimos?

—¿Quien te dice que vamos a dejar la casa como está? Vamos defenderla brüder, no a pasar vacaciones.

—¿¡West, se te botaron los tornillos! ¡No podemos defender una casa día y noche! ¡Se comerán mi awesomeidad! — Vociferó el pobre albino saltando encima del alemán. No se podía creer la clase de suicidio masivo (A su parecer) que intentaba cometer su hermano menor.

—Quizá tú no, pero este chupa sangre puede estar despierto la noche entera— Señaló Hungría a Rumania quien en lugar de preocuparse como todos los demás tenia una sonrisa de enero a enero.

—¿¡De que te estás riendo, bastardo vampírico! ¡Unos cadáveres van a comernos vivos y tú te estás muy feliz! —Ladró Romano.

—¿Es que ustedes no se han dado cuenta que esto no se trata de un virus?

Todos se quedaron en silencio, nadie captó el mensaje del rumano. Al parecer sabía algo que los demás no.

—¿Que está insinuando, señor Rumania? — Indagó Esther bastante sacada de lugar acomodándose los anteojos.

—Sencillo, esto es obra del Necromicón. Si no se ha podido tratar por medios científicos créanme que la única manera de terminarlo sería comenzar por el libro que controla a los muertos.

—¿Pero que clase de ridiculeces dices? ¡La magia ni la religión no van a hacer nada por nosotros! — Criticó Larry ante la revelación del rubio. — Puedes esperar los siglos que se te antojen rezando y hablando con fantasmas imaginarios pero nunca harán que esas abominaciones que están afuera se desaparezcan así como así.

—¿Estás muy seguro?

—Como que la tierra es redonda.

—¡UN MOMENTO, ESE LIBRO LO TIENE IGGY! —El americano corrió hasta el medio de los dos hombres, zarandeando al rumano por los hombros.— ¡LO HE VISTO EN SU BIBLIOTECA! ¡ESTAMOS SALVADOS!

—Inglaterra queda bastante retirado de aquí, gringo idiota. No estamos salvados. — Respondieron casi todos al unísono.

—Además de que está inconciente— Murmuró Ladonia, señalando al mencionado de forma desganada.

—¡Cierren todos la boca y miren-aru!— China asomó la cabeza desde el pequeño corredor, todos los curiosos se acercaron a la sala contigua en el bunker, donde milagrosamente un televisor se mantenía encendido con un informativo.

Se están reportando suicidios en masa por todo Medio oriente, también nos informaron que en Estambul y Nueva Delhi están surgiendo brotes de violencia, similares a los acontecidos en las zonas de Minsk, Kiev, Tallinn, Moscú, Helsinki, Estocolmo, Riga, Vilnius y Varsovia. Por lo que respecta desde hace varias horas, el gobierno de Australia ha declarado cuarentena.

Esta situación ya no se limita… —El conductor del noticiero achina los ojos para leer mejor el telepronter, se lleva los dedos apretando el apuntador en su oído para escuchar con más claridad. — Esperen… recibimos unas imágenes de nuestro corresponsal de la BBC. Adelante, Trevor Hanna desde Londres ¿Trevor?

La tensión en la sala se incrementa cuando de momento el televisor parece fallar, mas un certero golpe que alguien le ha asestado en un costado parece dejarlo bien, conforme va avanzando el reportaje se dan cuenta que no es culpa del aparato, sino de la transmisión del satélite. Mientras tanto, el mismo Australia está furioso insultando por lo bajo la idiotez de sus propios mandatarios y por haberlo abandonado a él y a su superior a su suerte.

Otros más comienzan a bromear sutilmente con el asunto de El escudo impenetrable de neutralidad suiza, sabiendo que no le causa ni la mínima gracia al helvético, quien está completamente indeciso si volarse los sesos a los chistosos o a los muertos.

La transmisión pasa del canal a la grabación que toma lugar en una calle completamente desolada, con miles de periódicos volando de aquí para allá a plena luz del día, pero lo que lo hace más aterrador y perturbarte son las severas manchas de sangre reseca que se logran ver en el suelo.

Nos encontramos en Notting Hill, un área de Londres. Quien sabe si este reportaje llegue a transmitirse, la comunicación es bastante precaria. La ciudad parece estar plagada de criaturas que devoran carne humana y…

¡Aquí vienen! — Grita desde atrás del reportero, una mujer con un niño en brazos huyendo de…

¡Corre, carajo! ¡Corre! — La cara del corresponsal se ve desfigurada en una mueca de terror puro frente a la cámara mientras hiperventila le hace señas apresuradas al camarógrafo.

¡La puta que parió al demonio, son demasiados! — Grita el camarógrafo. La transmisión termina abruptamente mientras con una agilidad propia de quien debe cargar la cámara todo el día, la voltea dejando apreciar cientos de figuras tambaleantes con las ropas hechas jirones, con sangre acartonada por todos lados y gimiendo de forma espeluznante.

Finalmente el televisor se va al traste, ¡Chao transmisión! Las naciones se quedan medio embobadas con la vista fija en el aparato que de por sí no va a volver a encenderse, la luz está fallando en las instalaciones de la ONU y con lo que respecta al generador de emergencia, parece que no va a aguantar mucho tiempo.

—Che, no es por nada boludos pero… ¡¿QUÉ COÑOS ES ESO?— Señala Argentina a uno de los soldados que supuestamente yacía recostado con los demás inconcientes y que ahora se agitaba entre espasmódicas y violentas sacudidas en medio del piso sin que nadie pudiera hacer nada.

—Muy fácil. —Camerún se levanta de donde estaba, caminando en dirección al moribundo le quita el arma que lleva a un costado, encajándole un tiro en medio de los ojos. Habla de forma seca.— Ya nos dijeron, esta es la cura para los infectados.

—¿¡Pero a vos que te pasá pelotudo!… ¡Ni siquiera sabés si realmente estaba infectado!

—Míralo por ti mismo: convulsiones, sudor frío, venas resaltadas por todo el cuerpo… ¡Una mordida tamaño elefante en el brazo! ¿A que no era obvio?

—¡Hay que salir de aquí ahora, no quiero que muerdan a mi re grossa persona!

—Primero hay que asegurarnos de que la puerta está despejada, España y Dinamarca qué son los únicos con hachas, pónganse en el frente. Si algo o alguien está en el pasillo córtenle la cabeza y pregunten después ¡Muévanse! Los demás busquen dentro de las instalaciones lo que puedan conseguir de comida, armas y medicamentos ¡Los quiero ver en media hora en la sala principal! —Vociferó Alemania dando las primeras órdenes de retirada.

A pesar del repentino plan de escape, había ya solo pocos inconcientes como Belarús y Estonia a quienes Rusia llevaba sobre el hombro como viles trapos, también Costa Rica e Inglaterra, los cuales eran transportados por México y Estados Unidos respectivamente.

Y como habiéndose adelantado a los hechos, aparecieron cojeando y gruñendo un par de No-muertos trajeados con el uniforme negro en el pasillo, en el cual adornaban centenares de cristales rotos a causa de la explosión del Napalm. Ambos hombres con un certero golpe hicieron rodar la cabeza de aquellos seres mientras las naciones corrían en distintas direcciones.


La cocina de la cafetería estaba cerrada a cal y canto. Para cualquier persona normal eso hubiera supuesto el buscar otra opción y en su defecto otra entrada pero no para los escurridizos latinos.

—Pásenme la navaja…

—Aquí tienes, weon. — Respondió Chile entregando el objeto

—Broche de cabello…

—Aquí está— Se lo entregó la boliviana al mexicano.

—Una piedra o cualquier otra cosa dura, por favor.

—¡Acá estoy! — Respondió entre risas el argentino.

—¡No te hagai el gracioso, fleto culiao! Además, hay niños presentes y mejor te comportas. —Le recriminó el Chileno.

—Ay, era solo un chiste… ¿Qué ya no tenés sentido del humor, Manu?~

—¡Éxito! — Exclamó victorioso dejando caer el candado de la puerta.— Ahora en chinga por la comida… ¡Pero corriendo!

Las naciones latinas se precipitaron adentro de la cocina, intentando buscar los comestibles mas no contaban con la decepción de que… no había nada. En efecto, los estantes de la cafetería estaban llenos de telarañas y solo contenían tres cajas de té con mala pinta. En la nevera tan solo había la modesta cantidad de un par de paquetes de carne picada, unas cuantas patatas, zanahorias y guisantes medio pasados y finalmente los típicos productos de limpieza que a menos que de verdad tuvieran un apuro se los podían comer. El apuro por supuesto seria auto-envenenamiento.

—Yo creo que alguien se nos adelantó… —Dijo Brasil abriendo y cerrando cajones al azar.

—¡No me digas, che! ¿Lo supiste por que no hay nada o por que sos tan boludo que hasta ahora has fijado que ya revisamos media cocina sin encontrar ni una cosa?

—Lo digo porque se me hace demasiado extraño que precisamente la cafetería, siendo que está en el edificio de la ONU, haya desaparecido así de misteriosamente. — El brasileño se enfundó en el pantalón un par de cuchillos de cocina que envolvió en papel periódico como funda provisional. Al tiempo Tierra del Fuego revisaba unos estantes más altos con la ayuda del chileno.

—A ver wey… ¿Ósea, quieres decir que a la comida le salieron patitas o alas y se esfumó?

—¡No chico, lo que está diciendo es que alguien con más cerebro que patitas se la llevó y la subió a una guagua! — Contradijo el cubano. Y sí, a lo mejor ya estaba en lo correcto.

—Adivino… —Colombia se agachó y recogió un carnet de identidad tirado en el piso. Le dio la vuelta y les mostró a los demás latinos a quien pertenecía. A Sebastian Piñera — ¡Ay ya se! Los cabrones presidentes…

—Y lo mas gracioso del caso es, que mientras nosotros buscábamos por este lado de la puerta, los muy condenados encontraron otra entrada desde el otro lado — Perú señaló una salida de emergencia que no se encontraba cerrada en su totalidad.


—¿Están seguros que vamos a encontrar armas por aquí?... Estamos en medio de Europa, no en Texas como para poder sacar armas de cualquier lado…

—Pregúntale a él, Österreich. Alemania señaló desde lejos al suizo—Además, no es como si no fuera posible encontrar municiones o armas abandonadas con el semejante desastre. Digo, y ademas estamos en Suiza. —Dijo pensativo mientras recorría con la mirada los diferentes salones de las instalaciones como presintiendo que pasaría mucho, mucho tiempo para que algún otro ser viviente volviera a poner los pies en el recinto.

—Ve~ Doitsu… ¿Qué haremos si se nos aparece un muerto de esos en el sótano? No me gustan a mí los muertos ni esas cosas… — Italia temblaba como hoja mientras se aferraba de la mano del rubio.

—Solo síganme, yo conozco este lugar como la palma de mi mano. — Respondió con una extraña sonrisa de felicidad Suiza, mientras bajaban con cautela hasta lo que parecía ser una especie de sótano en el recinto de la ONU.

—West… a mi me da mala espina la cara del enano con escopeta…

—¿¡A QUIEN LE HAS DICHO ENANO, CONDENADO CARA DE RATÓN?

—A n-na-nadie… esta-ta-taba bromeando. —A Prusia se le va el color de la cara cuando el otro rubio le deja en claro quien manda al apoyar el cañón de su arma con dirección a sus regiones vitales.— Si, si, bromeando kesesese~

—¡Si nos pudiéramos dar prisa se los agradeceríamos con todo gusto, gracias!— Musita entre nerviosa y furiosa Hungría, a quienes está casi pegada como lapa con Bélgica y Liechtenstein.

—Ya hemos llegado. — Teclea rápidamente en un teclado numérico una combinación. Una vocecita electrónica le da la bienvenida y la puerta de una bodega del sótano se abre lentamente, sigilosamente se pega a la pared y busca tentando de forma casi sensual en el muro, el interruptor de la luz.

Para la sorpresa de todos, aquel almacén guarda una cantidad nada humilde pero tampoco ostentosa de cartuchos y armas de fuego. Los del grupo están sin creérselo, al grito de "¡Esto es la hostia!" España y Prusia intentan no abalanzarse a por una metralleta, Austria se siente como pez fuera del agua intentando dar una explicación lógica para un almacén de armas bajo el edificio, la pequeña Lily ante la incredulidad de ellos, toma lo que a las demás chicas les parece una simple metralleta… por como ellas lo ven.

—¡Miren tíos, con esto los acabamos de un solo disparo!…—Antonio carga un lanzallamas mientras se prueba los tanques en la espalda— Estoy que ardo ¿A que sí?

—¡Creí que ya no existan de estos y mucho menos en Europa! — Romano da un par de vueltas alrededor de España como para dar crédito a lo que ven sus ojos.

—Pues ya ves que no Lovi, a sí que si me permites, yo ya me llevo mi arma~

—Espera ahí Antonio. — Holanda detiene al español por la manga indicándole con un gesto que se quite el lanzallamas de encima.— Nos metes en riesgo si te llevas esa cosa, nos lo acaban de decir. No quiero no-muertos en llamas corriendo tras de mí.

—¿Pero porque? ¡Es el arma perfecta!

—La sacaron del ejército por el simple hecho de que es pesada y te necesitamos corriendo, no con treinta y algo de peso, tambaleándote como tortuga para que un podrido te pesque del cuello ¿Para que desperdiciar espacio y agilidad cuando puedes usar una HK? — Responde Alemania.

—Puñetera razón… — El español simplemente no podía ignorar el modo de lógica del alemán, por lo que refunfuñando, dejó el Lanzallamas en su lugar. Pero vamos, no por nada todo el mundo decía que Ludwig era un buen militar.

Por otro lado, Liechtenstein desmontaba y montaba afanosamente el arma que anteriormente le pareció a las chicas una metralleta (N/A:¿En serio cuantas mujeres aquí conocen de armas?)

—Es un rifle de asalto MI6, será perfecto. Con esto le podemos partir el espinazo a un hombre. — Dice la rubia muy calmada como si acaso estuviera hablando sobre el clima.

—¡Pero si este chisme es más pesado que yo! — Bélgica se siente horrorizada al cargar el arma y verla también siendo portada por la menor.

—Bueno, bueno, ya busco otra cosa…

Al cabo de unos minutos tras revisar el almacén regresa con un par de rifles de otra clase, con un gesto les indica a las mujeres que los tomen.

—Estos son rifles semiautomáticos, Ruger-mini 14 y este otro es un tipo 56 chino.

—¡Es la misma cosa! —Gritan a coro la belga y la húngara.

—¿Pero de donde? — Responde indignada la menor— Fíjense bien en que son mas ligeros, tienen una culata bastante mas resistente en caso de combate cuerpo a cuerpo, los detalles son mas acentuados y toscos, la mira. Además esto no se trata de glamour, chicas… ya deberían saber que estos chismes a comparación de las armas actuales, fueron hechos con el propósito de sobrevivir y han funcionado bien durante dos guerras mundiales.

Las dos mujeres se han quedado con la boca abierta después de haberla escuchado, los demás no daban crédito a lo que escuchaban de la menor, excepto por Suiza quien con brillitos en los ojos se enjuagaba una lagrima de alegría murmurando por lo bajo un: "¡Esa es mi hermana!"

—¿Saben una cosa? Ya me duele el cerebro con tanta información… —Comentó Seborga con un mal disimulado tic en el ojo derecho.

—¡Nos vamos a morir!~ ¡Nos vamos a morir!~ — Canturreaba de cuando en cuando Rumania.

—¿Alguien ha encontrado los antibióticos y las sustancias activas?— Preguntó el Dr. Larry desde el recuadro de la puerta al tiempo que sostenía un revolver, mientras, su consanguínea seguía rebuscando en varios cajones en lo que al parecer se veía como una especie de bodega en miniatura.

—¡Ya lo tengo! Faltan el diclofenaco, conazol, paracetamol y vitaminas si es que alguien encuentra algo… —Estonia anotaba en una lista mientras que también seguía ocupado en buscar medicamentos a la par que Ucrania, Letonia, Polonia, Islandia, Finlandia, Ladonia y Noruega.

Los demás, como Suecia, Rusia y Lituania se mantenían ocupados en vigilar la puerta y buscar algunas cosas de utilidad… Como supuestamente debía haber estado cierto danés distraído que cambió puesto con Lituania.

—¿Para qué demonios es la Bu…tilios…so...ceci...na…? ¡Ay mira, dice cecina! HAHAHAHA~— Dinamarca reía a carcajada limpia hasta que un certero golpe con una cantimplora se estampó de lleno en su cara para callarlo.

—Se dice Butilhioscina. Es para el dolor abdominal, burro. —Respondió a su lado Islandia.

—¿Y la Ebastina y Ketorolaco, para que sirven?

—La primera es para alergias y la segunda fundamentalmente para que el siguiente golpe que te meta en la cara con el primer cachivache que me encuentre no te duela; Pero olvidé que tienes la cara de acero. Ahora ponte a trabajar buscando las cosas y deja de reírte que no tiene nada de divertido. — Respondió fastidiado Noruega.

—¡Noru, eres medico y nunca me lo dijiste!—Dijo casi ilusionado haciendo que los demás se palmearan la frente de un golpe. ¿Pero desde cuando aquel par conocía de medicinas?

—Yo acabo de encontrar algunas vendas y lo que aquí dice que son calmantes como… ¿Morfina? ¿Es esto droga? —Preguntó confuso Letonia.

—Sí y a la vez no. Es un calmante con el ligero efecto colateral que entre más se consuma, más adicto te vuelves a él. —Responde la Dr. Esther mientras toma la caja y la introduce en una alforja. — Creo que nos serán más útiles de lo que creo.


—Se supone que tenemos que dirigirnos al noroeste… porque nosotros estamos en Ginebra y —Alemania hizo una pausa y señaló otro punto en el mapa — Según uno de los informes, la plaga viene de acá — Otra pausa remarcando una zona en el este — Tenemos que cruzar la frontera francesa.

—Sí, sí y más sí, ya sabemos que tenemos que largarnos y escondernos hasta donde dios perdió el gorro pero… ¿En que carambas nos vamos a movilizar? ¿En bicicleta o tu que te crees? —Refunfuñó Inglaterra.

—Ahí recae el problema-aru, es que no hay ni un vehículo que nos lleve a todos o que por lo menos esté intacto-aru — Respondió China — A menos que a alguien se le ocurra salir al parqueadero, coger uno de los tanques que seguramente hay por ahí o esperar aquí pacientemente a morirnos-aru…

—¿Y que shit esperan? ¡Busquen una alternativa o algo… lo que sea! ¡Y no salgan con irnos a pie, eso es suicido colectivo!

—¿Te digo algo inglesito? Nuestros valientes mandatarios ya se pelaron con todas las provisiones y yo supongo que con los transportes oficiales en los que llegamos todos… —México le lanzó las risibles provisiones de un brusco movimiento a las manos de alemán— Estas chingaderas son lo único que sacamos y lo demás se lo ratearon.

Las naciones gritaron al unísono un fuerte "¿¡QUÉ!" acompañado de insultos y gritos. Eso hasta que un aullido de alegría, algo más alejado les hizo voltear a todos la cabeza. Australia asomó la cabeza por la puerta de la sala principal con una sonrisa enorme agitando un par de llaves.

—El que quiera la furgoneta salida de fabrica será mejor que corra por que me lo quedó yo y los podridos nos van a comenzar a pisar los talones~

Ni tardos ni perezosos todos se abalanzaron a por las llaves, apachurrando en el proceso al pobre castaño contra la pared. En fin, ya tenían las armas y medicamentos, pero faltaba la comida que era exageradamente poca en proporción a todos. Y ese tendría que ser el problema más pronto a resolver.

Pero en otro tema, algunas naciones africanas venían montados en un conjunto variopinto de vehículos materializados desde quien sabe donde, aparcando rápidamente en la calle aun cubierta de manchas negras de material incinerado y barricadas destruidas. Los demás países se hicieron espacio para abordarlos. Ya habría más tiempo para discutir cómo y de donde los sacaron.

¿Y ahora a donde van a ir? ¿Cuánto tiempo pasará antes de que tengan que utilizar un arma en defensa? ¿Dónde puede haber más provisiones? Y lo más importante: ¿Quién será el siguiente en caer?


*Polder: Una parte de las tierras del oeste y el norte de Holanda se encuentran por debajo del nivel del mar. Consiste esta tecnica en aislar por medio de diques un espacio cubierto por el mar, permanentemente o durante la marea alta para despues usarlo como tierra de cultivo.


Ya, siento mucho en haber tardado. La escuela me tiene secuestrada por que soy demasiado awesome. ¿Y que creen? Desde ahora voy a responder sus reviews aquí mismo. ¡AWYEAH!

Agradecimientos especiales a rocha chan, AyanamiInori, Sakura Edelstein, YuriyKuznetsov, VonKellcsiisTRADUCTOR y assassdevivo21 por sus reviews.

Y si, les pregunto ahora por que de esto va a depender la historia. Hay tres opciones para un refugio: Complejo de Edificios, Centro comercial saqueado o Fabrica.

Asì que, nos vemos en el siguiente capitulo, ¡Bye bye!