Sumary: Siempre pensé en las cosas equivocadas, mi vida llena de luz y velocidad fue truncada por la suma oscuridad… y me lo merecía. La arrogancia me llevó al límite y al fin todo se apagó. ¿Habrá alguna mágica luz que vuelva a alumbrar mi camino? ¿Una estrella que me devuelva la dignidad?
Derribando paredes
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Esme se había ido siguiendo a mi padre, no pudieron esperar hasta luego de Acción de Gracias, porque a mi padre lo necesitaban en Londres para hacer una serie de conferencias. Él era un buen médico… excelente y frustrado médico, mi caso lo había tenido ocupado desde que conoció mi diagnóstico, pero no había podido dar con un tratamiento adecuado. Ahora viajaba por el mundo solicitando cooperación con los más renombrados académicos en cirugía ocular y regeneración de tejidos nerviosos.
Él seguía teniendo esperanza, algo que yo había perdido por completo.
Me moví inquieto en mi habitación, contando cinco pasos entre mi cama y la ventana que daba al jardín. Iba y venía… probándome a mí mismo, peleando con mis pasos, tratando de no ir al balcón, porque si iba la escucharía. Y ya la había escuchado y no quería hacerlo de nuevo, eso me frustraba intensamente. Era como una constante lucha interna y alguna de las dos fuerzas terminaba ganando o volviéndome loco.
La escuchaba cada tarde, mi mente le ganaba a mi cuerpo y la escuchaba, leyéndole un cuento o el hermoso pasaje de un relato a Noah, ambos sentados en el jardín, a veces riendo… a veces hablando con cadente voz, otras cantando… es decir, cantando!... y lo hacía jodidamente bien, canciones infantiles, canciones románticas o simplemente tarareando, solo me bastaba abrir la puerta francesa de mi cuarto para escucharla, porque al parecer el jardín era su lugar favorito de la casa. En otros momentos solo escuchaba a mi hijo mientras ella oía.
Sinceramente no podía dejar de reconocer que la voz de esa mujer era… hermosa, apacible y como una brisa refrescante.
Habían pasado varios días desde que ella y yo habíamos hecho una especie de tregua, literalmente yo no me metería con ella y ella no se metería conmigo. Y estaba bien… hasta que ella comenzó a aparecerse en todos los lugares, nunca físicamente… pero sí, siempre estaba.
Mi madre la amaba, hablaba de ella como nunca había hablado de Tanya y eso me ponía frenético, era amable y bondadosa con una total extraña que lo único que hacía era su trabajo. Cada mañana que venía a mi cuarto, mi madre no hacía más que hablar de ella y sus progresos con Noah, cuan atenta era con mi hijo, cuan obstinada al no dejarse vencer con los temores de Noah, cuan perseverante con su educación, cuan bien lo atendía… bla bla bla
Y para mi buena suerte o no, mi madre se había ido a Europa con mi padre, dejándome a solas con Ángela, Noah y Bella. Descansaba ahora de las alabanzas de mi madre para la tutora de mi hija, pero no descansaba con las ahora alabanzas de Ángela y mi mismo hijo. Nunca lo había oído hablar de alguien con tanto fervor, mucho menos de su niñera… o tutora si se lo quiere llamar. Hasta Sue, estaba animada por la presencia de Bella en casa, mi cocinera estaba de su parte.
Menos mal que estábamos en tregua, si no perdería en mi propia casa.
Sentí los pasos por el corredor, Ángela, caminaba rápido y con tacones bajos. Golpeó a la puerta y entró cuando yo no respondí, ella me conocía bien.
_Buenos días Edward…_ saludó alegremente, los días estivales le venían bien tanto a ella como al resto de los mortales, a mi me daba igual _¿Tomaras el desayuno en la terraza o quieres ir al jardín?_ sentí que dejó su abrigo y bolso sobre una silla en la esquina,
_Noah está en el jardín ¿no?_ pregunté pasando mi mano por el cabello.
_Si_ noté un dejo de diversión _ con Bella… ¿quieres ir? Están haciendo su clase diaria y desayunaron en el jardín, el día está hermoso_
_Hum… no quiero ir en pijama_ murmuré caminando tentativamente hasta mi placard. Abrí las puertas y tanteé mis prendas distinguiendo entre el lino y el jean, tomé un pantalón de jean y busqué una camiseta. _hum… ¿qué color es esto Ángela?_
Ella se acercó poniendo su mano sobre mi hombro, _la camiseta que elegiste el azul con rayas horizontales blancas, es bonita… y el jean es negro. ¿Es lo que quieres?_
_Me da igual_ dije alzando levemente los hombros.
_Aja…_ masculló ella dándome caminando hasta la puerta para dejarme solo y poder vestirme, _llámame cuando estés listo, estaré afuera y te llevaré al jardín. Asentí…
Me puse la ropa rápidamente según mis limitaciones, fui hasta el baño contando mis pasos desde la cama y me lavé la cara, los dientes y traté de peinar mi lio en la cabeza con las manos, me resigné cuando de todas maneras no podía ver cómo estaba quedando.
Me coloqué mis zapatillas y una vez que estuve listo fui hasta la puerta de mi habitación, sabiendo que Ángela estaba afuera esperándome, no había escuchado sus pasos alejándose.
_Sue ya llevó tu desayuno a la mesa de jardín… ¿quieres que te acompañe?_
_No gracias Án_
Tomé su brazo y ella me guió por el corredor y las escaleras, cuando llegué al último escalón parecía que me metía en un mundo distinto, al menos uno que nunca había existido en mi casa desde que… todo sucedió. Sentí risas… risas pequeñas, de niño, provenientes de afuera y que se filtraban por las ventanas francesas, sentí suave música de alguna película de Disney. Ángela rió a mi lado.
_Noah parece de buen humor hoy_ murmuró ella. Entonces sentí el aire fresco en mi rostro y respiré profundo, pude captar notas de cítricos y fresa, tal vez la fruta que habían desayunado, olí café y las flores del jardín que mi madre se encargaba de cuidar.
_Bien! Noah… si piensas en la película ¿qué otros animales de la sabana me puedes nombrar a parte del león y el elefante?_ preguntó Bella con esa cadente voz que me tuvo casi al borde de la exasperación por días.
_Mmmm_ me senté en mi asiento cuando las partes traseras de mis rodillas tocaron el borde y escuché atento. Me había dado cuenta que cuando yo aparecía, Noah se comportaba distante y con cautela, en cambio cuando los escuchaba desde mi balcón, él era muy sociable y hablaba mucho con Bella. _la hiena?... la cebra, que el caballo con rayas_ rió _mmm… el cocodrilo?... oh no, ese es de los pantanos… ¿no?_
_Si y en la sabana hay pantanos… ¿recuerdas a las hienas cuando tomaban agua? ¿ o dónde Pumba iba a refrescarse con Timón?... a veces, en la sabana hay periodos de tiempo en los que no llueve y la tierra se seca, las únicas fuentes de agua que hay al alcance de los animales en los fuertes días de sol son los pantanos, allí van a saciar la sed, desde las jirafas hasta las cebras… y también es donde viven los cocodrilos_
_Oh… pero los pantanos son muy sucios y los elefantes se embarran mucho… y también los cocodrilos_ dijo atento a lo que ella le decía.
_Si… pero es lo único que tienen hasta que vuelva a llover_
_Pero seguro que se enferman… mi mami dice que si tomas agua sucia te enfermas y los bebes elefantes y las bebes jirafas… pobrecitas Bella!_
Sentí esa punzada en el medio de mi pecho, no porque mi niño tenía pena por los animales que si pierden a un ser querido lo olvidan a los días y logran sobrevivir, sino por el hecho de haber nombrado a su madre y peor aún, que la haya nombrado en tiempo presente.
Cerré los ojos a pesar de no notar cambios y bajé mi frente sobre mi mano, mi codo colocado sobre la mesa con mi desayuno esperando frente a mí.
Bella suspiró y sentí un movimientos de pies y luego el roce de prendas de vestir contra otras,
_Cariño_ susurró suavemente, allí estaba… esa voz que casi podía arrullarme _¿sabes una cosa? Las mamis suelen sacrificarse por los hijos, la mamá elefante y la mama jirafa beben de esta agua para poder tener alguna clase de nutrientes en su cuerpo, porque a pesar de estar sucia, muchos nutrientes viven allí, entonces los bebes elefantes y jirafas pueden ir y tomar leche de su mamá y así no enfermarse. ¿Comprendes?..._
El aire quedó quieto y silencioso y casi podía oír el tronar de mi corazón a la espera de la respuesta de mi hijo.
_Entonces… ¿los bebes no se enferman y no mueren gracias a las mamás?_
_Exacto_ susurró ella con suavidad. Pero en las palabras de Noah podía notar aún la curiosidad.
_¿Y si una mamá se muere?... el bebé queda solito y sin protección…_ tragué en seco al notar la tristeza en su voz.
Sentí el sonido de un beso y un carraspeo, _ La mamá ama tanto, tanto, tanto… que el bebé queda protegido por ese amor y su pequeño corazón se llena de esa fuerza que la mamá le dejó, entonces el bebé nunca estará solo… porque tiene a la mamá aquí_ sentí unos golpecitos pequeños _en su corazón_
_¿Siempre?_ preguntó mi hijo con un ligero entusiasmo.
_Siempre…_
Los sentimientos que se agolparon en mi pecho fueron escalofriantes, por una parte deseaba pararme de esa silla y abrazar a esa mujer, había sabido responder las preguntas de mi hijo como nunca hubiese podido hacer yo, había manejado la situación sin flaqueza en su voz y lo más importante… Noah parecía satisfecho con ella y sus respuestas. Y por otra parte, la que trataba de reprimir, tenía ganas y mucha necesidad de salir de allí y volver a mi dormitorio a lamentar mi perdida… pero no, Noah me hizo ver que la perdida había sido de ambos.
Yo no podía ser tan cobarde…
Me quedé allí, respiré profundo y busqué mi tenedor a un lado de mi plato, tratando de comer mis frutas con tranquilidad. Bella y Noah hablaron más sobre una película, El Rey león. Hablaron de los animales que aparecían en ella y Bella hizo algunos comentarios sobre África y la sabana.
Debía admitir que ella era una buena maestra, ella llamaba la atención de mi hijo de seis años con cosas que a los niños de esa edad les gustaba, lo llevaba a la enseñanza y sin querer… o mejor dicho, queriendo, lo educaba. Sonreí al recordar el día en que mi hijo aprendió a sumar "ayudando" a Bella a ordenar los libros de la biblioteca.
_¿Puedo ir a jugar con Yoda y Obi Wan?_ preguntó entonces Noah. Yo había acabado de tomar mi café y él al parecer había terminado su clase de la mañana.
_Claro!... yo ordenaré los libros ¿si? ¿Quieres traer también los cubos de madera?_
_Si!... esta vez Obi y Yoda invadirán la torre de los sits!_
Ambos rieron mientras escuchaba a mi hijo alejarse de nosotros, los pequeños pasitos resonaban en la piedra de las escaleras y luego se perdieron dentro de la casa. Volví a lo que quedaba de mi café y lo sorbí aunque estaba ya frío. Escuché cómo Bella cerrabas libros y movía hojas, ella tarareaba una canción casi inaudiblemente, si no hubiese estado ciego seguramente la hubiera pasado por alto.
Si no hubiese estado ciego… tal vez estaría mirándola… ¿Cómo sería ella?. ¿Cuál era su aspecto?. ¿Tendría cabello largo o corto? ¿de que color?
No dios… ¿qué estaba pensando?. Esa mujer era insoportable, pero de alguna manera ella estaba logrando parecer eficaz y eficiente, algo que yo quería para la persona que estuviera casi las veinticuatro horas con mi hijo.
Carraspeé suavemente preparando mi voz para lo que iba a hacer, ella detuvo su tarareo seguramente percibiendo un cambio en mí, aún así sus manos continuaron haciendo lo que estaba haciendo.
_Gracias_ murmuré casi a regañadientes. El aire se espesó y ella detuvo sus movimientos, casi podía sentirla respirar _por darle la respuesta que le diste…_
_De nada_ su voz era suave, agradecida y algo tímida… no era la voz con la que me había hablado días atrás y donde había dejado en claro sus puntos, fuerte y decidida. _Siento que deba pasar por todo esto, justamente él que es un niño tan… increíble. Solo hago lo mejor que puedo hacer_
_Y lo aprecio… ya sabes, tú y yo comenzamos con el pie izquierdo, pero debo bajar la cabeza y reconocer que Noah ha hecho un cambio grande en estos días._
Ella caminó unos pasos, la oí venir hacia mí y detenerse a mi lado, su aroma a fresas mezclado con lilas flotaba en el aire alrededor de mí y no pude evitar respirar profundo para atraparlo, me aturdí por un momento… esa mujer me envolvía en su aroma, en su voz…
_¿Me puedo sentar?_ preguntó ella a mi lado.
_Claro_ dije suponiendo que a mi lado había una reposera o alguna silla de jardín. Sentí el movimiento ligero hasta que el silencio volvió de nuevo, moví la cabeza hacia donde ella estaba… solo veía oscuridad, pero tal vez ella podía ver que tenía toda mi atención.
_Noah es un niño muy inteligente. Sé que ya sabe eso… solo, es que me impresiona a un punto que me pregunto si él es capaz de leer o ver donde yo no puedo… es como que ve cosas que los adultos no hacemos, como lo de recién_
Sonreí pensando en él… _Creo que por eso son tan especiales los niños ¿no?_
_Si, supongo…_ dijo ella pensativamente _disculpa mi intromisión… pero ya que no está Esme aquí para preguntar… ¿puedo hacer-
_Hazla, adelante…_ moví mi mano para enfatizar el punto de que estaba oyéndola.
Ella suspiró profundo y me preparé para alguna serie de inultos, regaños o recriminaciones. La verdad es que tal vez me los merecía… pero ella debía saber su lugar, yo pagaba su sueldo y no iba a permitir que cruzara esa línea de irrespetuosidad conmigo.
_¿Tiene algún problema para permitir salidas de Noah conmigo?_ … bueno, esto no me lo esperaba _es decir, hoy hablamos de los animales y sus hábitats, él me dijo que nunca había ido a un zoológico, quiero llevarlo a uno y que vea con sus propios ojos de lo que estamos hablando _
Suspiré y cerré los ojos, escuché pasitos de vuelta, Noah venía corriendo hacia el patio nuevamente. Cerca de donde estábamos nosotros dejó caer unas cosas al suelo y supe que estaba jugando con sus juguetes de Stars Wars cuando lo oí hacer ruidos de un avión volando.
¿Salir con Bella?... no creía que fuera tan buena idea, ni siquiera había pasado un par de semanas desde que ellos se conocían y ahora Bella quería sacar a mi hijo a dar un paseo al zoológico. Decir que tenía miedo era decir poco, Noah había sufrido ataques de pánico cuando habían querido llevarlo en auto ha la psicóloga o al hospital, él no quería saber nada de andar en auto y ni siquiera de ver gente extraña a él.
¿Cómo creía esta mujer que reaccionaría en un zoológico?... ¿acaso no había leído su historial médico?
_No lo sé_ exhalé en un suspiro_ no es fácil para Noah salir de casa, él sufre ansiedad…_
_Lo sé, estoy muy informada de su condición, Esme me lo explicó todo y también la psicóloga que lo visitó la semana pasada. A demás leí su historial médico_ murmuró como si supiera lo que yo había pensado _mire Señor Cullen, yo sé que es muy difícil esta situación, pero si no hacemos el intento, él nunca se recuperará… solo, déjeme intentarlo, si todo va bien mucho mejor para Noah y si no, prometo ser paciente y esperar su buena recuperación._
Me senté en el respaldo de mi silla reposera y levanté los ojos como si pudiera ver el cielo… oscuridad. Ella era obstinada, mi madre tenía razón… obstinada y muy insistente.
Y entendí que ella realmente quería lo mejor para mi hijo… ¿por qué me seguía molestando el hecho de que ella parecía tan perfecta para él?
POV Bella
Me quedé mirando a Noah, mientras su papá estaba recostado en la silla pensando en una respuesta para mi pedido. Realmente, en serio quería sacar a Noah fuera de esa casa, sabía que aún estaba en tratamiento con los psiquiatras para luchar contra sus miedos, pero yo quería ayudar tan mal… solo quería que él fuera como un niño normal. Quería que disfrutara de una tarde de algodón de azúcar, una tarde de sacarle fotografías a los osos polares, alimentar a los peces, andar de mi mano a través de las aceras del zoológico… quería que él comenzara a creer que había mucho más que cosas malas en este mundo, que había muchas cosas buenas y que podía disfrutarlas.
Quería que su papá también pudiera tener algo de luz en su vida.
_¿Qué hace?_ preguntó él con voz triste y ansiosa a la vez. Sonreí y aparté la mirada de su hijo, para detenerla en él. De repente quería correr mis dedos en su cabello, que estaba ya seco y revuelto, pero me limité a responder _Hace edificios con los cubos de madera, los apila hasta llegar arriba, creo que está tratando de encontrar la manera de hacerles una base más firme... para que no se derrumben_ él sonrió con orgullo y vi una chispa de luz en sus ojos
_Tal vez sea un arquitecto cuando crezca_ murmuró alzando ligeramente los hombros. Sonreí ligeramente…
Edward Cullen era un hombre que aún no había derribado sus muros, dudaba si alguna vez, en un futuro próximo lograra hacerlo, pero por su hijo… valía la pena el intento. Al menos después de un par de semanas en su casa trabajando al fin lo vi interesado en Noah y en su aprendizaje.
Él lo escuchaba todos los días en algún momento del día, siempre cuando leíamos o cuando mirábamos una película en el solárium. Sue misma me había dicho que Edward había comenzado a estar más presente en el piso de abajo, en la sala y el solárium y por supuesto mi lugar favorito, el jardín. Era una presencia silenciosa, pero él estaba llí y apreciaba eso.
Salté sobre mi silla cuando mi celular comenzó a sonar, lo busqué detrás de mi pantalón y lo silencié en seguida mirando a Edward, él tenía el entrecejo fruncido y me estremecí esperando un regaño o alguna queja.
_Hola_ susurré despacio viendo en la pantalla que se trataba de Emmett. _Emmett, estoy en el trabajo..._
_Oh lo siento Bella, es que papá pidió que te llamara, será rápido._
_¿Pasa algo con él?_ pregunté con cierta preocupación. Edward continuaba con su cabeza inclinada hacia mí y el ceño fruncido, sentí unas pequeñas manitos en mi pierna y me di cuenta que Noah estaba mirándome con curiosidad, había dejado sus cubos de madera a un lado.
_No, simplemente quería que te preguntara si vendrás para el día de Gracias, así él pide los días libres que le deben en el trabajo y yo me quedo unos días en casa… ¿crees que puedes?_
_Emmett… pediré permiso, no sé si pueda, pero haré lo posible…_ dejé de hablar cuando Noah abrió bien grandes sus ojos y su boca, una sonrisa se dibujó en los labios.
_¿Emmett?_ susurró con entusiasmo, asentí con una mueca, Edward estaba escuchando atentamente.
_Oh!... ¿ese es Noah? ¿le has hablado de mí peque?... ¿es que tanto me extrañas que no puedes dejar de hablar de mí?_ rió mi hermano. Rodé los ojos.
_Si, le hablé de ti y de Marley…_
_Marley!_ gritó Noah al instante, dio un par de saltitos y nada le quitó esa sonrisa hermosa de su rostro. Dile a Emmett que abrace a Marley, Bella… díselo por favor_ suplicó mi niño tirando de la manga de mi camiseta. Asentí rápidamente.
_Lo haré…_ susurré escuchando la risa de Emmett en mi celular.
_Dile al peque que ya escuché, lo abrazaré hasta que me llene de pulgas_
_Tonto!... dije juguetonamente, Marley no tiene pulgas. Y dile a Charlie que le contestaré lo más pronto posible_
_Bien, mándale saludos a ese enano y espero que este todo bien_ sabía a lo que se refería. Miré a Edward y lo vi masajeándose las sienes con los ojos cerrados, no sabía qué esperar.
_Está todo bien, nos vemos Emm… te amo_
_Yo también peque, cuídate_
Corté con un suspiro y metí el celular en el bolsillo de mi pantalón. Me mordí el labio y sonreí tensamente a Noah,
_Quiero conocer a Marley_ dijo él tratando de subirse en mi regazo, su carita triste me daba tanta pena.
_Algún día, si Emmett me visita le diré que traiga a Marley_ susurré con cariño. Noah recostó su pequeña cabecita en mi pecho y cerró sus ojos, sabía que era hora de su siesta.
Unos minutos pasaron, en los que tarareé una canción de cuna para Noah mientras le acariciaba el cabello. Él se quedó dormido en mis brazos y me recosté en la reposera para acomodarlo más en mi cuerpo,
_Solo quiero decirte algo Isabella_ murmuró entonces Edward, tenía su ceño fruncido y la mandíbula apretada _abstente a relacionar de cualquier manera a mi hijo con tus amantes o novios, quiero pensar que eres lo suficientemente profesional como para no hacerlo. Recuerda que tu vida privada debes dejarla afuera las horas que estas aquí dentro con mi hijo… ¿recordaras eso? ¿lo harás?_
Decir que me había dejado aturdida era poco, el hombre me había dejado perpleja. Definitivamente era un idiota con I mayúscula y no estaba dispuesta a soportar sus insultos.
_Le diré algo Señor Cullen_ escupí con rabia _Emmett, quien me llamó, es mi hermano… no mi amante, ni mi novio, no necesito eso porque para eso lo tengo a usted, mejor malo conocido que bueno por conocer. Y no se preocupe, no ventilo mi vida privada delante de Noah… soy lo suficientemente inteligente como para no hacerlo. Ahora… ya que estamos hablando de mi vida privada, le solicito permiso para tomarme unos día para pasar el Día de Gracias en Forks, donde mi padre y hermano me esperan, ¿sería tan amable de concederme el permiso Señor?_ dije con un dejo de sarcasmo.
Casi quise reír por el rostro de Edward… casi, pero me mordí el labio y disfruté de su cara de aturdimiento.
_Ah.. yo.. pensé_ vaciló
_¿Te irás?_ susurró una vocecita en mi regazo, Noah se había despertado con mi diatriba y me di una patada mental. _no te vayas Bella…_ me abrazó por la cintura.
_Cariño… yo_
_Llévame contigo_ dijo a punto de llorar. _quiero ir contigo, quiero conocer a Marley… papá! Vamos con Bella!
Oh cielos…
Miré a Edward que parecía tan desconcertado como yo, apenado y… resignado.
Chan! ¿que creen que hará Edward? Y bella? Es muy dificil resistirse a un niño como el pequeño Noah ¿no? Esperemos al próximo capitulo, Edward está sediendo un poco pero siempre puede volver a la batalla ese dragón enojado.. Un besote a todas!
