Sumary: Siempre pensé en las cosas equivocadas, mi vida llena de luz y velocidad fue truncada por la suma oscuridad… y me lo merecía. La arrogancia me llevó al límite y al fin todo se apagó. ¿Habrá alguna mágica luz que vuelva a alumbrar mi camino? ¿Una estrella que me devuelva la dignidad?


Adicción

Sentí de lejos la alarma de mi celular, persistente y aguda como si estuviera sonando justo en mi oído, estaba retozando cómodamente entre mis cobijas y gemí al darme cuenta que ya era hora de levantarme. Abrí los ojos entre gemidos y fruncí el entrecejo al ver que mi habitación aún estaba oscura. Aún no había amanecido siquiera… ¿por qué la alarma se había adelantado?.

¿Qué diablos? ¿Esa era la alarma de mi celular?

Levanté de cabeza de mi almohada y miré sobre mi mesita de luz, mi celular sonaba y titilaba pero no era la alarma, alguien estaba llamando!

_Mierda_ gemí sacando las cobijas de mi cuerpo y tomando torpemente la maldita cosa que me había despertado, miré la pantalla alarmada pensando que podía ser una llamada de casa de los Cullen, pero un frio glaciar me recorrió la espalda cuando vi que se trataba de Emmett… ¿había sucedido algo?

Apreté con dedos temblorosos el botón verde y me lo llevé al oído,

_Emmett…_ dije con mi corazón tronando en mi pecho, llevé mi mano allí para evitar que saliera disparado.

_Hey peque… al fin abres la pestaña! ¿no me piensas abrir?_

_¿Qué?_ gemí mirando la hora en mi mesa de noche, las cuatro de la mañana. Perfecto!... ¿Emmett estaba borracho? ¿a estas horas se ponía a hacer bromas? _Emmett, mira… ve a acostarte y mañana hablamos ¿si? No bromees… por cierto, ¿Por qué no estuviste hoy en Skype? Te estuve esperando por una hora!_

_Bueno… pues porque a esa hora estaba montado arriba de un avión para venir a ver a mi hermana que resulta que ahora no me quiere abrir la puerta_

Entonces reaccioné…

Primero pestañeé aturdida por varias veces, algo que hacía cuando estaba confundida o nerviosa. Y luego miré la puerta de mi habitación como si por allí pudiera ver a Emmett en el pasillo de mi departamento,

_Mira Emmett… si acaso es una broma_ dije entre dientes calzándome mis pantuflas enormes y caminando hasta el corredor fuera de mi habitación _te juro que no me conecto en una semana y llamaras pidiendo por favor que lo haga_ fui encendiendo las luces del corredor hasta llegar a la puerta, miré por la mirilla y no vi a nadie, el pasillo estaba oscuro.

_Vamos nena que tengo frio, hambre, sueño… ganas de ir al baño_

_Emmett…_ suspiré algo frustrada. _Ok abro… pero más vale que estés allí._

Solo sentí la ligera risa de mi hermano y abrí, al hacerlo solo vi su rostro muy cerca de la puerta y sus ojos enormes _Bbuu!_

_Ahh!_ luego de saltar asustada me abalancé sobre él y me colgué en su cuello pegándole puñetazos en el hombro, que serían como caricias para él _me asustaste! Oh Emmett!_ lo abracé fuerte, tenía mi hermano conmigo… la alegría que eso me producía era increíblemente insoportable.

_Casi que me dejas durmiendo en el pasillo_ dijo con reproche burlón.

Le pegué en el brazo separándome de él _no es cierto, tengo el sueño pesado y lo sabes…_ me hice a un lado y lo dejé entrar, el dejó su maleta en el suelo y se estiró con sus puños en alto casi tocando el techo. _¿por qué no me avisaste que vendrías? Podría haber ido al aeropuerto a buscarte…_

_¿A esta hora?_ preguntó caminando hasta mi cocina y encendiendo las luces _naa, seguro que yo iba a avisarte para que te vayas a buscarme en medio de la noche?_

_Al menos para esperarte despierta_

Emmett bufó sacando de la heladera un trozo de piza que había sobrado de mi cena precaria de la noche anterior, fui hasta mi sofá y me senté acurrucándome en él y tapándome con la manta que mi abuela me había hecho con cuadros de diferentes colores de lana.

_¿Cómo está papá?_ pregunté tapándome la boca para no dejar salir un bostezo.

_Biem…_ masculló mi hermano masticando y cerrando la heladera luego de beber jugo de la botella _te envía saludos… le hubiese gustado venir a verte… pero, bueno tengo que confesarte algo._

Él se sentó en el sillón junto a mí y me abrazo por los hombros jalándome hacia su pecho, me acurruqué junto a él y lo miré hacia arriba. Él parecía pensativo y se quedó silencioso por unos segundos, luego sonrió y negó con la cabeza acabando por mirarme,

_Creo que papá tiene novia_ dijo al fin.

¿Novia?... ¿papá con novia?... ¿desde cuándo?...

Me quedé pérdida mirando un hilo perdido en la camiseta de mi hermano, pensando en qué tan mala hija había sido que no había tomado últimamente el teléfono para hablar con mi padre. ¿Cuántas cosas más me había perdido?. Había estado en cambio, tan inmersa en el mundo de Noah, el niño que me derretía y su… padre. Que había olvidado al mío.

Pero mi papá tenía novia, tenía alguien en su vida después de años por llorar por mamá. Mi padre había permitido que alguien más entrara a su vida y no solo a ella, sino también a su corazón.

Porque sabía que papá era un hombre que amaba, no que estaba con alguien solo por comodidad o simple costumbre, no… mi papá amaba. Y eso era lo más importante para él. No había vuelta atrás cuando entregaba su corazón, sucedió con mi madre, a la que seguramente tiene en lo profundo de su corazón… sucederá con su novia, a la que seguramente amará.

Sentí una suave sonrisa desplazarse por mi rostro, mi papá tenía novia.

_Hey…_ Emmett tronó sus dedos delante de mi nariz y salí de mi transe autoimpuesto _di algo pequeña saltamontes_

Suspiré… porque nada me hacía más feliz que mi padre abriendo las puertas de su corazón para ser nuevamente feliz.

_¿Cómo se llama?_ pregunté suavemente. Emmett me miró frunciendo el ceño y con sus comisuras curvadas sutilmente en una sonrisa,

_Maggie, es la maestra nueva del Instituto de Forks…_ dijo con cautela.

_Dime que no tiene mi edad_ dije abriendo bien los ojos. Emmett rió sujetándose el estómago y casi atorándose con lo que quedaba de pizza en su boca,

_No… no te ilusiones a tener una hermanita_ dijo tratando de sosegar su risa _ Maggie no tiene hijos y tiene casi la misma edad que papá, es divorciada… hace como cinco años ya y es una buena mujer_

_¿Qué tan buena?_ pregunté frunciendo el ceño.

¿Era normal que sintiera una leve y pequeña picazón de celos?

_Tan buena como para llevarle el almuerzo todos los días a la comisaria, como para acompañarlo en sus viajes de pesca, como para cocinar increíblemente bien… debo decir que con eso ya me tenía comiendo de su mano y tan buena como para querer conocerte_

Me quedé aturdida mirando a mi hermano, que me miraba nuevamente con cautela. ¿Quería conocerla yo? ¿a la mujer que se ganó el corazón de papa? ¿el corazón que alguna vez perteneció a mi madre?

_¿Conocerme?_ susurré jugando con el hilo perdido en la camiseta de mi hermano.

_Si, papá le habló mucho de ti…_

Alcé una ceja mirándolo _¿Y tu no?_ sonreí.

_Tonta_ empujó suavemente mi frente _por eso te vine a buscar, dijiste que ibas a ir a pasar El día de Acción de Gracias a Forks, pues te llevaré aunque te niegues_

Reí negando con la cabeza. Entonces recordé a Noah... recordé todo de él de aquél día que casi imploró que lo llevara conmigo. Sus lágrimas corriendo por sus pálidas mejillas, su par de ojitos verdes mirándome con anhelo y miedo a que yo me vaya sin él, sus manitos aferrándose a mi camiseta… dando saltitos pequeños para que su papá lo dejara ir.

Y él… el hombre furioso y admirablemente calmado, oyendo a su hijo llorar sin poder hacer ni decir nada a cambio, solo quedarse allí, estupefacto. Es decir… su niño que sufría de fobia social y a lugares abiertos le estaba suplicando casi, salir de casa para viajar a Forks a conocer a Marley y él se quedaba estupefacto.

Ese hombre me exasperaba, tenía boca para insultar, regañar y maldecir por todo y por todos, insinuar cosas y asumir… pero no tenía boca para decirle una palabra a su hijo, una palabra calmante.

No importó, lo hice yo. Para eso estaba yo allí, para cubrir las faltas de su padre. Así que cuando Edward, sin decir palabra se levantó de su reposera esa tarde luego de oír suplicar a su hijo y se marchó hacia la casa dejándonos a los dos solos lidiar con eso, tomé a Noah en mis brazos y lo acuné en mi pecho, diciéndole que hablaríamos como nana Esme y que ella hablara con papá.

Era lo único que podía hacer, porque no podía prometerle cosas al niño que deseaba tan fervientemente algo, si no se iba a poder cumplir.

_¿En qué piensas?_ Emmett acarició mi cuero cabelludo y dejé caer mi cabeza en su hombro.

_En Noah… el niño del que te hablé la otra vez, ¿lo recuerdas?_ pregunté cerrando los ojos.

El pecho de Emmett tembló con su risa silenciosa, _El niño que le envió saludos a Marley… si, lo recuerdo, tu estudiante_

_El mismo._ sonreí.

_¿Qué sucede con él?_ dijo preocupado.

_Mmm… hace una semana sucedió algo. Le conté a su padre mientras el pequeño estaba dormido en mi regazo, o eso creía yo, que iba a irme por unos días para pasar Acción de Gracias en Forks_ miré a Emmett levantando mi cabeza _Noah tiene algo con Marley, lo vio en una foto que le mostré y le conté algunas cosas… él quiere conocerlo y cuando escuchó que me iría a Forks, él entró en pánico y comenzó a pedir irse conmigo_

Emmett me miró alzando las cejas por un segundo. Se quedó en silencio… y pude verlo en sus ojos, la realización de que yo me estaba encariñando con el pequeño y él conmigo. Algo que no podía suceder… pero sin embargo había sucedido.

_Bella_ dijo con condescendencia acariciando mi cabello _ sabía que de ninguna manera ibas a dejar de ser tú, por más distancia que tuvieras que poner con alguien. Eres Bella… en cualquier momento, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia_

Me recosté en su hombro una vez más, _Soy muy débil…_ replique bajito _no lo pude evitar Emmett, el niño es… un sol, es tan especial. Ve las cosas de tan diferente manera que a veces me asusta y me pongo a pensar quién de los dos es el adulto_

Emmett rió _Eso te sucede conmigo también_ reí junto con él, mi hermano era el único que podía sacarme una sonrisa en esa situación. Besó el tope de mi cabeza y apretó mi brazo _¿y cuál es el problema nena?_

_El problema es que su padre no da indicios de decirle nada al niño, si le hubiese dicho no, yo podría haber lidiado con eso. Pero él simplemente se hizo el desentendido y me dejó el trabajo a mi… supongo que siempre se manejó de la misma manera con su esposa, dejándole todas las responsabilidades solo a ella_

_O supongo que le cuesta decir que si por que tal vez, y solo tal vez quiere venir… y no se atreve, porque piensa que tú no quieres. Y tal vez… solo tal vez no quiere decir no, porque piensa que tú quieres que diga que sí… ¿Capiche?_

_Emmett!_ le pegué nuevamente en el brazo, bueno… tal vez mi hermano me complicaba las cosas… o simplemente veía las cosas desde otra perspectiva.

_Tú quieres decir… que si dice no piensa que me herirá porque yo puedo llegar a querer que vaya y si dice si, piensa que puede llegar a molestarme porque yo no quiero que vaya… ¿es así?_ levanté mi cabeza para mirarlo.

_Exacto… Bella… ¿Qué padre que sabe que su hijo sufre serios ataques de pánico si sale de su casa, le dice que no cuando al niño finalmente se le da por salir?_

_Ojalá que ninguno…_

_¿Qué harías si fuera tu hijo el que sufre ese trastorno? ¿lo dejarías encerrado a cuatro llaves en la casa cuando te pide tan desesperadamente que quiere ir a algún lugar?_

_No, por supuesto que no_ dije con firmeza.

_Entonces peque… es cuestión de preguntar_ dijo con indiferencia. _Ahora… tengo mucho sueño y mañana no pienso levantarme hasta altas horas de la tarde_

Nos levantamos del sofá y él partió con su maleta directamente al cuarto extra,

_Bells!..._ lo miré con la pregunta en mis ojos _¿Has dicho que ese niño… Noah, me quiere conocer?_ sonreí asintiendo.

_A ti y a Marley, no te creas tan importante_ le saqué la lengua y él me devolvió el gesto entrando a su dormitorio,

_Veremos qué hacemos con eso… por cierto! Tu y yo almorzaremos juntos mañana!_ gritó cerrando la puerta.

_Veré si puedo salir cuando Noah duerma la siesta_ dije devuelta, caminé hasta la cocina y apagué las luces, cerré bien la puerta con llave, pasé un momento al baño y me acosté y me fijé que la configuración del reloj estuviera bien y me dormí apenas cerré los ojos.

¿Sería capaz de preguntar?

Edward POV

Sentía las gotas de sudor corriendo por mi rostro, bajando por mi mentón hasta la base de mi cuello, jadeé haciendo el aire entrar y salir de mis pulmones con brusquedad, el aire caliente quemando mi garganta.

_Ahh_ gemí cerrando los ojos_ Mierda…Leah… eres una…_ gemí haciendo mi último esfuerzo.

_Dilo… ¿qué soy?_ murmuró ella sobre mí _¿qué soy Edward? Saca tu frustración… vamos, dilo!_

_Una perra maldita!_ gemí sintiendo mis músculos quejándose por el esfuerzo.

_Eso es… así me gusta_ dijo la maldita… Sentí una punzada en mi costado, señal de que debía parar o me expondría a un maldito calambre. Las heridas que había sufrido en el accidente estaban a penas curadas, no podía arriesgarme a un desgarro.

_Leah… paremos un minuto…_ gemí haciendo un nuevo esfuerzo. Ella se acercó a mí, lo supe por la proximidad de su aroma amaderado. Sostuvo la pesa de 95 kilos y me ayudó a colocarlas en su lugar.

_Estas frio Edward… ¿hace cuánto que no entrenas?_ murmuró cuando me levanté del sillón en el banco en el que estaba recostado y tomó mis manos para sacudir mis brazos,

_No lo sé…¿tres semanas? _ resoplé extasiado. Había quemado mis músculos por todo el ejercicio que no había hecho en tres semanas.

_¿Cómo está tu pierna?_ dijo mientras seguía sacudiendo mis brazos. _Ángela me dijo que curó muy bien, ¿te duele?_

_Cuando exijo mis piernas siento unas punzadas, pero… nada más grave_

_Bien, vas a estar unos veinte minutos en la caminadora, comienza con paso lento, solo caminata… iremos aumentando mientras tengas más resistencia_

Ella jaló mis manos y me puse de pie con todos los músculos de mi cuerpo renegando de los movimientos. Caminé tomando a Leah del hombro y guiándome hasta que llegamos a la caminadora. El gimnasio de mi casa no era muy grande, originalmente solo tenía lo básico, pero con el accidente tuve que armarlo de manera tal que Leah, mi terapeuta y entrenadora, pudiera trabajar conmigo para la rehabilitación.

_Voy a conseguir unas botellas de agua a la cocina_ murmuró ella mientras me acomodaba en la caminadora, oí los sonidos de la programación digital que ella estaba haciendo y sentí que comenzaba a moverse suavemente, di unos pasos y ella aumento solo un poco la velocidad y lo dejó en caminata rápida _vengo en seguida_

Asentí y me sostuve de los pasamanos de los laterales mientras mis piernas se movían, oí a Leah abrir la puerta y salir sin cerrarla. Respiré profundo varias veces tratando de conseguir que mis pulmones volvieran a la normalidad, Leah era en serio una perra. Mi padre la había puesto a mis servicios poco después del accidente, cuando aún estaba saliendo de mis contusiones y heridas, tuve algunas bastante severas, como una pierna con quebradura expuesta y un golpe muy fuerte en el costado y Leah, había sabido tratar mis heridas de la mejor manera posible… aunque debía admitir que habían veces, como hoy, que solo deseaba echarla de mi casa.

Pero no podía hacer eso, con nadie… seguir ese impulso de desear estar solo y que nadie me mirase con desprecio o lastima, no quería, pero llegar al extremo de echarlos… como había querido hacer con Bella la primera vez que cometió un error, simplemente no podía.

Bella…

Me la había encontrado lo menos posible en toda la semana. Me había tomado nuevamente en serio la tregua que habíamos tenido en un principio, ella no se cruzaba por mi camino y yo no me cruzaba en el suyo. Pero eso había tomado todas las fuerzas de mi autocontrol. Su voz había sido como un fantasma persiguiéndome, no estaba por ninguna parte cerca de mí, pero parecía que la podía oír… gracias a mi mente retorcida. Ella estaba allí para enseñar a mi hijo y nada más, no para meterse adentro de mi cabeza… y eso me sacaba fuera de control.

Por supuesto, luego del incidente de la semana pasada con Noah y su desubicado pedido para acompañar a Bella, trataba de evitarla encontrármela de frente, la escuchaba sí… durante sus horas matutinas en el patio leyendo con mi hijo, me sentaba a desayunar para oír sus voces, pero nunca me acerqué a ella de nuevo.

Y eso me hacía sentir como si me hiciera falta algo.

Esa tarde había sido tan rica junto a ella y mi hijo, se sentía correcto, ideal… pero entonces alguien, según ella su hermano, la llamó, y simplemente me sentí un completo idiota. Primero por hacer conjeturas erróneas y luego por abofeteárselas en la cara.

Y entonces Noah habló pidiendo un Dia de Acción de Gracias en Forks y no tuve más remedio que salir de allí. Quedando como un maldito cobarde. Pero incapaz de darle una respuesta a mi hijo… Era ilógico hacerlo, ¿cuánto tiempo había estado Bella en casa? ¿Un mes o un poco más? Y Noah ya se había encariñado con ella.

Y eso era totalmente innecesario e irracional.

Se suponía que yo debía extrañar a Tanya, mi esposa durante ocho años… pero simplemente el dolor en el pecho se hacía cada vez más ligero… y eso me frustraba. Y se suponía que Noah debía estar llorando por su mamá, pero simplemente parecía ser un niño despreocupado y sin ningún tipo de trastorno psicologico, al menos durante las horas en que Bella estaba en casa.

Bufé exasperado… ¿qué mierda nos estaba pasando con ella?. Me sequé la frente con una toalla que había en el pasamanos de mi caminadora y respiré profundo tratando de aclarar mi cabeza.

Entonces oí las voces. Por supuesto que las pude oír, aun estando en el segundo piso… mi casa era muy silenciosa y mi sentido del oído había crecido en forma exponencial.

Primero fueron las risas, risas de mi niño… otra vez, como cada día mientras estaba ella. Él reía más mientras ella estaba, cuando se iba, bueno… parecía volver a ser el Noah de antes de su llegada. Entonces, mientras caminaba a ritmo rápido en esa corredora, oí más risas, eran las de ella… suaves y tintineantes como campanillas, como brisa fresca.

Y entonces lo oí… risa de hombre. Gruesas guturales y resonantes… ¿Qué mierda…?

Anclé mis pies en la pequeña franja lateral de la corredora donde no se movía y tanteando teclas presioné y probé hasta que la maldita cosa se apagó.

Bajé de la caminadora y fui con cuidado pero sin perder mis pasos hasta la entrada del gimnasio, salí de allí y caminé por el corredor tocando la pared, el camino estaba descubierto, Esme había sacado todo mueble que entorpeciera mi camino y lo había dejado libre para mí. Fui caminando hasta que tanteé el filo de la pared donde comenzaba la escalera.

Continuaba escuchando las risas, pero parecían que estaban más lejos, tal vez en el patio. Bajé las escaleras sosteniéndome de la baranda y fruncí el ceño cuando oí la voz gruesa de ese hombre,

_... Entonces ya sé por qué este niño te tiene atrapada en su dedo meñique… porque es fanático de Stars Wars!..._ el tipo rió. Y mi hijo lo acompañó…

Noah rió… se estaba riendo con un completo extraño! ¿Qué diablos tenía Isabella en la cabeza para traer un extraño aquí? Y yo le había dejado bien en claro que su vida privada tenía que quedar fuera de esta casa y su trabajo.

Llegué al último escalón y entonces la sentí cerca de mí, su olor, sus pasos cerca, su respiración casi tocando mi rostro... y lo sentí, su mano en la mía, aferrándome fuerte. Me petrifiqué por un segundo, sentí una densa y extraña electricidad subir por mi piel hacia el resto de mi cuerpo. Bella me estaba tocando, sostenía mi mano...

_Por favor no te enojes, siento no haberte avisado... no te encontré y luego él ya estaba aquí_

_¿Quién es él Bella?_ pregunté cortando su explicación. Aún no salía de mi aturdimiento, mis dedos aún la sostenían, ella quiso sacar la mano pero no la dejé... Era la primera vez que la tocaba y mi piel parecía no querer dejar de hacerlo. Y eres tremendamente abrumador, simplemente la sostuve y fui subiendo por su muñeca, acariciando cada centímetro de su piel caliente y suave. _¿Y qué hace aquí?_

Ella no me respondió en un principio, solo se quedó allí y pude sentir todo lo que ella estaba sintiendo, ella estaba tan abrumada como yo. El aleteo rápido de su corazón que se notaba bajo mis dedos a la altura de su pulso, el calor de su piel… los dedos de mi otra mano se crisparon porque a juzgar por la temperatura que tenía en su brazo, me jugaba todo a que sus mejillas estaban profundamente sonrojadas, su respiración… que marcaba casi el ritmo que llevaba su corazón, rápido y casi jadeante, podía oler su aliento con gusto a frutas en mis labios, ella estaba tan cerca.

_Es… es mi hermano, es… Emmett_ dijo con un susurro tembloroso. Incliné ligeramente mi cabeza, de donde su voz había provenido, a juzgar por eso, su cabeza alcanzaba la parte superior de mi pecho. Ella era pequeña y delgada, por la contextura de su brazo.

No dije nada…

Me quedé perplejo escuchando las señales de su cuerpo tan próximo al mío. Todo en ella me llamaba… su voz… su piel, hasta su olor. ¡Cómo si lo necesitara!

Y me castigué mentalmente por eso. Había perdido a Tanya hacía menos de un año y mi cuerpo parecía no tener memoria… ni mi mente. Estaba total y perdidamente encandilado por bella, a pesar de no poderla ver.

_Él… me vino a buscar… para salir a-a almorzar_ susurró. Dios… podía sentir su nerviosismo. Aun así, ella no luchaba por sacar su mano de la mía.

Continué subiendo por su muñeca, suave y sutilmente temiendo espantarla. Ella era tan suave y cálida que me estremecía a cada paso que daba… ¿Alguna vez había sido tocada por alguien, así como lo estaba haciendo yo?. Mi mano llegó hasta el pliegue de su codo y presioné mi pulgar, fruncí el ceño maravillado por las reacciones de su cuerpo, ella era… tan sensitiva. Podía sentir bajo mis dedos los bellos de sus brazos erizados.

_Tu corazón… late tan… rápido_ susurré. Entonces sentí un movimiento de su cuerpo, su mano libre alcanzó la mía y la cerró en mi muñeca apartándola de su brazo. Pero tampoco me soltó, sino que envolvió mi mano entre las suyas y la puso cerca de su corazón. Aún sin tocarla, solo sus manos, pude sentir en el aire el latido frenético.

_Solo usted sabe ese truco… el que mi corazón lata con tanta intensidad._

Y me quedé con la boca abierta y el ceño fruncido luego de oir esas palabras. Pero antes de que pudiera preguntar ella habló de nuevo.

_Porque no sé qué esperar de usted cada vez que está cerca, enojo, rabia… o esto… su curiosidad y su delicadeza_

Solo me quedé escuchando a esa mujer que me decía literalmente que yo era un volcán a punto de erupción, impredecible y peligroso. ¿Ella temía de mis reacciones? ¿Ella me temía?...

_Bella yo…_ alcancé a susurrar.

_¿Me permite salir a almorzar con mi hermano Señor Cullen? Haré que Noah tome su siesta primero y vendré antes de que se despierte_ noté la firmeza en su voz, aunque también noté el ligero temblor.

_Quédate Bella…_ dije antes de que mi cerebro procesara las palabras _no he almorzado y me gustaría conocer a tu hermano… dile a Sue que prepare la mesa del solárium_

Sentí su respiración engancharse en su garganta y sus manos apretar ligeramente la mía. Traté de sonreír suavemente… sabía que espantaba a esa mujer y no quería hacerlo. Dios… nunca pensé que existirían los cuentos de hadas, pero me sentía como el maldito monstruo intimidante de la Bella y la bestia.

_Lo siento… si tenías planes, puedes irte. No tienes prohibida la salida de esta casa cuando lo necesites_

_Me quedo… nos quedamos_ se apresuró a decir, podía jurar que había una sonrisa en su voz _le diré a Emmett e iré a avisarle a Sue, le ayudaré a preparar la mesa del solárium. Emmett está con Noah en el jardín, pensé que se iba a asustar cuando lo conociera… mi hermano es muy grande, pero él mismo se encargó de ponerse a su altura_ rió ella suavemente.

No pude evitar sonreír. Parecía que toda la tensión anterior se había esfumado de su cuerpo. Asentí y a regañadientes saqué mi mano de entre las suyas.

_Iré a avisarle a Leah que se termina el entrenamiento por hoy y me daré una ducha_ volteé para comenzar a tantear alrededor mío para ubicarme en mi espacio, pero Bella deslizó su mano en la mía y me guió hasta la baranda poniendo mi mano allí.

_Le diré a Ángela que suba… está jugando con Noah en el jardín también_

Asentí suavemente y comencé a subir. No la oí irse… no, hasta que llegué hasta el último escalón y doblé el recodo de la escalera. Entonces exhalé todo el aire que estaba conteniendo en mis pulmones…

_Dios…_ susurré recostándome en la pared, pasé una mano a través de mi cabello y cerré fuertemente los ojos.

Tenía que recuperar el control… tenía que hacerlo. Todo eso se había tornado demasiado… y para colmo de males, aún podía sentir el fantasma de su piel sobre la mía. Tenía que detenerlo o no iba a encontrar el camino de vuelta y no podía permitir eso.

Tenía que controlar esa adicción infame que comenzaba a formarse por ella.


Aahhh! que me dicen de este Edward? A mi me encanta, se siente tan frustrado que no tiene otra que descargarse con los demás. Bella! a ver si logras ablandar a este hombre. gracias a todas por la espera y muchas gracias por sus futuros reviews! lo sé! se que dejarán... :P