Siempre pensé en las cosas equivocadas, mi vida llena de luz y velocidad fue truncada por la suma oscuridad… y me lo merecía. La arrogancia me llevó al límite y al fin todo se apagó. ¿Habrá alguna mágica luz que vuelva a alumbrar mi camino?
Dragón
Caminé por el jardín de la casa sonriendo para mis adentros por lo que acababa de pasar, el contacto de Edward aún estaba fresco en mi piel y no podía dejar de acariciar el lugar donde me había tocado… era como si me hubiese dado con una extraña electricidad. Un estremecimiento me había recorrido los bellos del brazo haciendo mi piel chinita. ¿Qué era esa reacción?...
Edward era un caso especial, luego de eso no volvió a bajar hacia la sala y a pesar de que había dicho que almorzaría con nosotros no había vuelto a aparecer. Era obvio que le molestaba la presencia de mi hermano y agradecía su esfuerzo por recibirlo en casa y dejar que se quedara, pero no iba a tolerar que sacara a relucir su ánimo y temperamento de caballero del infierno en su presencia y mucho menos en presencia de Noah que nada tenía que ver. Si quería actuar como tal iba a tener que esperar que Emmett se fuera a casa y que Noah se durmiera y descargar su frustración conmigo.
Miré hacia los arboles cercanos hasta que encontré el gran roble viejo en el cual se había construido la casa de árbol de la cual Noah disfrutaba. Podía sentir los murmullos allí así que no dejé de acercarme, el almuerzo ya estaba servido en las mesas del solárium y solo faltaba reunir a los comensales.
_¿En serio?... Noah, por el amor de todo lo sagrado… ¿en serio no conoces lo que es un X-box?_ sonreí al escuchar la voz de mi hermano proveniente desde la casa del árbol,
_Huhum… mi papi dice que los niños inteligentes no deben jugar a esas cosas porque pueden distraerse y dejar de ser inteligentes_ recitó Noah con vehemencia.
_¿Qué?... ¿en serio dice eso tu papá?..._ mi hermano parecía aterrorizado _mierda… voy a tener que enseñarte a jugar Halo_ sonreí negando con la cabeza, como siempre Emmett tan cuidadoso con los niños.
Decidí subir por la escalera precaria hecha con trozos de madera clavadas en el tronco del árbol, lo hice silenciosamente y tratando de no ponerme en evidencia, ellos continuaban hablando. Era tan reconfortante escuchar a Noah hablar con tanta desenvoltura con alguien y podía saber que Emmett era el más indicado para él, mi hermano tenía alma de niño y Noah sin duda se sentía a gusto en su presencia, aunque al principio se había visto un poco intimidado por la enorme contextura física de Em.
_¿Tu papá te permite jugar esas cosas?_ Noah sonaba tan inocente, Emmett resopló largando una carcajada.
_¿Charlie?..._ rió _de hecho la X-box fue mi niñera cuando él salía a buscar pececitos con su amigo Billy_ rió de nuevo _Dios salve a mi x-box_ dijo con voz melodramática.
Asomé mi cabeza por el hueco de la entrada a la casa del árbol y sonreí, ambos estaban en el suelo enfrentados y sentados al estilo indio con un tablero de ajedrez entre ellos, Emmett mirando detenidamente las piezas con el ceño fruncido y Noah sonriendo con aire triunfador.
Mi lindo niño iba a ganar…
_¿Ya están listos para almorzar?_ pregunté llamando la atención de Noah que volteó para sonreírme,
_Momento_ Emmett levantó la palma de una mano sin dejar de mirar las piezas con concentración y se mordió el pulgar de la mano libre _bah… gracias hermana por distraerme con la comida_ dijo moviendo el alfil en el tablero.
Noah aplaudió y sin perder tiempo movió la torre negra hacia el rey blanco, _Jaque!_ gritó aplaudiendo y rebotando sobre el suelo.
_Hey!_ dijo Emmett mirando con detenimiento la jugada de Noah _eso no se vale!... no estaba mirando, Bella me distrajo, no se vale_ su dedo índice me señalaba inquisidoramente.
_Si se vale _ murmuré entre risas. Noah parecía tan feliz.
_Mierda_ susurró mi hermano.
_La boca…_ advertí con Noah tapándose los oídos con ambas manos, algo que iba a tener que hacer mucho en presencia de Emmett.
_Ok… aquí voy_ mi hermano tomó la ultima torre que le quedaba y avanzó por el tablero hasta ubicarse a dos casillas del rey negro. _Jaque!_ gritó aplaudiendo ahora él las manos.
_Jaque mate!_ gritó de vuelta Noah derribando al rey blanco con su propia torre _Gané!_ saltó poniéndose de pie y corriendo hacia mí, me sostuve rápidamente con una madera sobresaliente de las paredes de la casa para atraparlo cuando me fue a abrazar.
_Le ganaste cariño!_ dije mirándolo asombrada, este niño era un prodigio. _Yo nunca le pude ganar a Emmett…_
_Pues yo si pude!._ dijo alzando sus pequeños puños hacia el cielo en señal de triunfo.
_Claro que si_ afirmé echando una mirada a mi hermano que aún seguía con el ceño fruncido mirando el tablero. Como siempre buscándole el pelo al huevo.
_A comer!_ dije sosteniendo a Noah con un brazo mientras bajaba los disque escalones aferrándome a lo que podía en mi camino para no caer. _Emmett! Ya deja eso y a comer_
En el último peldaño di un saltito y llegamos al suelo, entonces puse a Noah en mi cadera para llevarlo al solárium, él continuaba rebotando de arriba abajo con la felicidad reluciendo en sus hermosos y pequeños dientes.
_Me ganó un niño de seis años!_ exclamó Emmett detrás de mí. Su ego masculino y adulto había sido totalmente destruido y no podía gustarme más.
_Siempre hay una primera vez_ canturreé antes de entrar al solárium.
Ángela y Sue ya estaban sirviendo la comida en los platos, ellas habían aceptado nuestra invitación para almorzar con nosotros y habían sucumbido ante los encantos de mi hermano.
_¿Edward nos acompañará?_ le pregunté a Ángela inclinándome ligeramente hacia ella mientras se encargaba de servir los vasos con jugo de naranja. Ella me miró haciendo una mueca negativa y asentí… _¿te parece apropiado si voy a tratar de persuadirlo?_
Ella rió ligeramente _Cuando yo subí a decirle que el almuerzo estaba casi listo casi me echó de la habitación, pero si logras convencerlo los invito a todos el sábado a ir por unos tragos y yo pago_ murmuró poniendo una mano en el pecho solemnemente y alzando la otra en señal de juramento.
_ Hecho!_Emmett rió asintiendo con la cabeza y alzando su mano para que Ángela chocara la suya con la de él, cosa que ella hizo con torpeza. Rodé los ojos y me puse de cuclillas frente a Noah que pinchaba con su tenedor un tomate bebé en su plato.
_Ya vuelvo cariño, veré si tu papi quiere acompañarnos…_ él asintió mirándome brevemente y me levanté dejando una beso en su frente y revolviendo su cabello.
Caminé hacia la salida del solárium y me interné en la casa, que estaba estremecedoramente silenciosa, comencé a subir las escaleras una a una y respiré profundo varias veces armándome de valor. Estaba inclinada a sospechar que si Ángela había hecho esa apuesta arriesgada, el hombre si que estaría molesto.
Decidí no dejarme intimidar, algo me decía que ante Edward la clave era no dejarse intimidar y parecer una sumisa obediente ante todos sus arranques. Solo era un hombre frustrado y privado de varias cosas importantes en su vida, como su vista, su esposa y luego su hijo…
Aunque este último lo alejara él mismo.
Llegué al último escalón y me desvié hacia la habitación de Edward, nunca había estado por ese lugar, simplemente porque no era bienvenida en esa parte de la casa, solo se me permitía ir a la habitación de Noah, que quedaba en el sentido contrario del corredor. Caminé adivinando que la habitación de él sería la que quedaba al final del corredor y me detuve frente a ella dando unos golpecitos, cruzando los dedos para que el ogro este tranquilo.
No hubo respuesta.
Por lo que volví a golpear un poco más fuerte, vamos… el hombre estaba ciego no sordo, ¿a caso aún continuaba en mode ogro?
Tentativamente tomé el pomo con mi mano y entré, la habitación estaba en silencio, pensé que iba a poder encontrarlo en el balcón, que es lugar donde siempre está según Ángela, pero no estaba allí luego de comprobar desde la puerta. Di unos pasos adentro y cuando estuve a punto de llamarlo por su nombre, oí la lluvia de la ducha… estaba dándose una ducha. Me acerqué tentativamente a la puerta del baño y me petrifiqué cuando sentí gemidos provenientes de allí. Mis pies se quedaron anclados al suelo y de repente no podía salir de allí... solo me quedé escuchando
_Oh... si, si… ahh mierda..._
¿Qué – en- el- nombre- de- Dios- estaba- haciendo?
Abrí mi boca sorprendida, me sentía como una niña mala al haber descubierto a mi maestra de la escuela liándose con el maestro de matemática en el clóset del conserje.
Di un paso hacia atrás preparada para salir de allí corriendo y fue cuando lo oí,
_Ahhg Bella... mierda, si… Bellaaa_ me tapé la boca con ambas manos tratando de no gritar.
¿Se estaba masturbando? ¿Diciendo mi nombre?...
OH - MIERDA
Luego de eso oí un gruñido profundo y una nueva maldición casi incoherente, luego unos gemidos de alivio… y luego solo el rocío de la ducha cayendo.
Tenía que salir de allí.
Caminé hasta la puerta de la habitación aún tapándome la boca, un grito pugnaba por salir de mi garganta… salí hacia el corredor y caminé rápidamente hasta las escaleras, bajé corriendo con cuidado de no caerme hasta que llegué a la sala, cuando comencé a caminar hacia el solárium rápidamente entré sin mirar y choqué contra el pecho de alguien… entonces dejé salir mi grito.
_Hey! Soy yo peque!_ Emmett me sostenía de los codos mirándome aturdido y divertido _ yo tenía mi boca abierta mirándolo y por alguna extraña razón, me sonrojé _¿qué sucede?_ su tono cambió a preocupación.
Negué frenéticamente con la cabeza, _Nada… nada, es solo que… pensé que había escuchado gritar a Noah_ dije haciendo una mueca por la mentira, me iba a morir antes de decirle a mi hermano lo que acabada de escuchar. No había manera en el mundo que le dijera a alguien, mi mortificación llegaba a límites que jamás creí alcanzar.
_Noah está almorzando junto a Ángela, yo iba en busca de un baño para lavarme las manos…_
_Por ahí_ señalé el corredor detrás de mí, es… la tercera puerta luego de esta_ dije sonriéndole, haciéndole saber que todo estaba bien.
_Okk…¿segura que está todo bien?_ me miró con duda frunciendo el ceño.
_Por supuesto, solo me asusté, creí que lo había escuchado… ve_ le di un ligero empujón en el brazo y él rió antes de caminar hasta el baño.
Respiré varias veces antes de entrar al solárium. Mi sonrojo se había calmado levemente, pero aún podía escuchar sus gemidos en mis oídos. ¿Qué había hecho para provocar eso en
él? ¿Por qué… yo?
Noah estaba aún pinchando sus tomates bebes y Ángela y Sue ya estaban sentadas charlando amablemente, me senté a un lado de Noah y revolví su cabello para hacerle notar mi presencia.
_¿Vendrá Edward?_ alcé la mirada para fijarme en Ángela y traté de relajarme para que no vea mi nerviosismo ni mi inminente sonrojo.
Negué con la cabeza, _No lo sé, no me atreví a entrar a su cuarto porque golpeé y nadie contestó, pensé que estaría durmiendo una siesta o algo_
_Que raro… me dijo que bajaría a almorzar_ dijo para sus adentros antes de dejar sus cubiertos en la mesa y levantarse _iré a buscarlo_
_No lo presiones Ángela_ susurró Sue solo para que ellas escucharan. Ángela negó con la cabeza y con una suave sonrisa salió del solárium. Solo esperaba que Edward hubiera terminado de ducharse y no se le hubiera ocurrido masturbarse de nuevo mientras Ángela entrara a la habitación.
Minutos después Emmett vino y se sentó frente a mí en la mesa, dejando la cabecera para Edward. Entonces luego de medio minuto llegó él, con su mano en el hombro de Ángela, que lo guiaba.
Emmett se levantó de su asiento con una pizca de curiosidad y nerviosismo en sus facciones, Edward se ubicó en su lugar con la mirada baja e inclinó su cabeza hacia Emmett… ¿podía olerlo?
Carraspeé, _Señor Cullen déjeme presentarle a mi hermano Emmett_ dije mecánicamente, Emmett alzó su mano y Edward también, literalmente mi hermano empujó su mano en la suya
agitándola firmemente,
_Es un gusto conocerlo Señor Cullen_ dijo Emmett con su voz profesional, algún día sería todo un hombre de carrera, si es que algún día se decidiera por finalizar su carrera de Veterinaria.
_Déjeme agradecerle su amabilidad para poder almorzar hoy aquí con mi hermana, se queestá en horas de trabajo por lo que me disculpo haber irrumpido_
Edward alzó una ceja y luego negó con una sonrisa bailando en una de sus comisuras,
_Por favor siéntate_ indicó hacia abajo tentativamente hacia la silla, él también se sentó _Isabella no es una prisionera aquí, ella puede tomarse los almuerzos libres cuando ella lo desea, el contrato lo dice. Solo me temo que mi hijo se ha encariñado con ella lo suficiente como para impedirle la salida_ sonrió hacia donde estaba yo… _pero no te preocupes Emmett, eres bienvenido en mi casa_
Exhalé el aire que retenía en mis pulmones inconscientemente.
_Y por favor… solo Edward_ dijo hacia Emmett y luego volteando hacia mí, en una sutil invitación a llamarlo también por su nombre.
Miré a Emmett y le sonreí ligeramente.
Todo estaba bien.
La conversación fluyó entre Emmett y Ángela, a veces participaba Sue, que aún seguía inhibida con la presencia de su jefe en la mesa y otras veces yo, que estaba atenta a Noah. Edward participó con sonrisas, asentimientos y breves opiniones, el resto del tiempo tenía su cabeza inclinada hacia mí y su mirada silenciosa e inútil en mi lugar. Presté tención inconscientemente en su actitud corporal, él no parecía darse cuenta de lo que hacía, sus ojos clavados en el mantel bordado frente a mí y su oído atento a lo que yo hablaba con Noah o con los demás. Casi todo el tiempo mantenía el ceño fruncido, como si estuviera haciendo un gran esfuerzo por saber… y su mano izquierda que estaba a un lado de la mía, acariciaba inconscientemente el lugar en su dedo anular donde había residido un anillo de matrimonio, pero que ahora estaba ausente.
Me hubiese podido ser lectora de mentes precisamente en ese instante.
Un tema surgió y me tensé, _¿Entonces… ¿cuándo te vas Bella? Dentro de unos días comienza la semana del día de Acción de Gracias… yo por mi parte ya tengo mi pavo descansando en el refrigerador, Ben me mataría si en el día de Acción de Gracias no hubiese pavo_ rió Ángela.
Tragué saliva y sentí una pequeña manito a mi derecha, apretando fuertemente mi muñeca. Allí dirigí mi mirada y me encontré con los ojitos verdes más ansiosos que hubiera visto.
_Bella…_ gimió Noah negando con la cabeza _diles… que te quedarás con nosotros o dile a mi papá que me deje irme contigo… por favor…_
Dios… este niño me partía el alma.
Con Edward no habíamos vuelto a hablar del tema, él lo obviaba por supuesto. Y con justa razón, era su hijo y tenía derecho a decidir lo mejor para él, pero yo había dejado en claro con la psicóloga de Noah, que esa salida a Forks podría ser un remedio eficaz, tanto como padre como para hijo… eso era lo que yo veía, pero lo que mi corazón me decía era que tenía que llevarlo, Noah merecía salir de ese encierro y su padre no movía un dedo por hacerlo, al menos quería hacerlo yo.
_Noha…_ dijo Edward con voz gruesa, llena de una sutil advertencia. La mesa había quedado en silencio cuando Noah mostró sus miedos y Ángela ahora me miraba con una sonrisa de disculpa y arrepentimiento.
_Bella_ susurró Noah ahora aferrando ambas manitos a mi brazo, su cabecita estaba escondida detrás de mi cuerpo, como buscando protección de su padre y sentí un sollozo suave salir de sus labios.
_Noah, cariño…_ dije sentándome de lado y tomando su pequeño rostro entre mis manos, cepillé las lagrimas que caían sobre su mejilla y se me apretó el corazón. Él lloraba silenciosamente, tal vez sabiendo que a su padre no le gustaba los ruidos molestos. _shh… no llores amor, no lo hagas. Si pudiera te llevaría conmigo, pero eres muy pequeño y debes quedarte con papá, él te necesita bebé_
Noah negó _entonces quédate conmigo_ dijo quedito. Miré a Emmett y su propia tristeza se vio reflejada en sus ojos, pero me dio una sonrisa comprensiva.
_Noah, vete a tu habitación, vamos a hablar_ dijo Edward entonces con voz gruesa, la autoridad fluía por sus poros y mantenía la mandibula apretada.
_Edward… creo que Bella puede manejar esto_ dijo Ángela en mi defensa. Miré hacia ella y le agradecí internamente.
_Isabella es solo la tutora, yo soy el padre, yo debo arreglar esto_ dijo tomando un respiro _Noah_ llamó de nuevo y esta vez señaló con un dedo la salida del solárium. El niño se estremeció detrás de mí y pude jurar que oí mi nombre en sus labios de nuevo.
_Señor Cullen Noah no irá con usted hasta que se calme, en su lugar… me gustaría tener unas palabras a solas con usted_ dije juntando toda mi valentía. Ángela se levantó de su silla y tomó a noah entre sus brazos, él no quería soltarme.
_Ven cariño, vamos a juntar tus juguetes de Stars Wars adentro ¿si? Parece que va a llover, no queremos que se mojen ¿o si?_
Noah miró asustado la puerta del solárium que iba hacia el patio y negó con la cabeza y me soltó la manga de mi camiseta para que Ángela lo llevara, cuando estaba fuera del alcance del oído caminé hasta Edward y tomé su mano.
_Usted y yo vamos a tener una conversación a solas_ dije entre dientes caminando fuera del solárium, él no se resistió cuando pensé que lo iba a hacer. Tampoco habló, solo me siguió aferrado de mi mano. Pensé rápidamente el lugar para despotricar sin ser escuchados y lo llevé directamente a la sala blanca donde estaba el piano, era acústica y estaría bien. Cerré la puerta detrás de mí y lo solté para alejarme de él unos tres o cuatro metros cruzándome de brazos.
Pasaron unos segundos que parecieron minutos, el silencio era roto solo por nuestras respiraciones agitadas… entonces él apretó la mandíbula y también se cruzó de brazos.
_No sé que se creyó que era, pero usted se está tomando demasiadas atribuciones con mi hijo. No es su madre, no tiene nada que ver con él por lo que lo único que puedo advertirle es que deje de tomar el lugar que no le pertenece._ dijo entre dientes, conteniendo alzar su voz, su ceño fruncido y su mirada como si en verdad estuviera viéndome.
_Soy su tutora y en mi contrato especifica claramente que debo hacer o tratar de hacer lo mejor para el niño. Y lo mejor para el niño es vencer sus miedos y sus fantasmas y salir de esta casa, él lo desea… yo no le he dicho nada de ir a Forks conmigo, pero solo déjeme decirle… Señor Cullen, que si él lo desea, tendríamos que intentarlo_ dije con fuerza. No estaba dispuesta a pelear ni dar argumentos sin sustento, pero necesitaba convencerlo.
_¿Y tú crees que es muy fácil hacerlo?_ dijo incrédulo luego de sopesar mis palabras unos momentos.
Jah! Ahora me tuteaba…
_No veo por qué no… si lo desea hablaremos con la psicóloga y nos atendremos a lo que ella nos recomiende_ murmuré feliz de haber hablado con la psicóloga ya, ella no podía estar más de acuerdo. Aunque me había recomendado que fuéramos de a poco, sacándolo de la casa antes del viaje, solo lugares agradables y donde él se sintiera a gusto. Pensaba llevarlo a mi casa a pasar una tarde y al parque frente a esta, que tenía mucha seguridad y juegos infantiles. Lo único que pedía internamente era que Edward no se opusiera.
_¿Y qué sucede conmigo? Soy un maldito ciego!_ gritó ahora exasperado _¿piensas cargar conmigo y con mi hijo para satisfacer tu maldita necesidad de hacer el bien? ¿Eso esperas de nosotros? ¿Calmar tu alma siendo compasiva con nosotros?_ gritó desaforado. ¿Quién mierda se creía?
Me recuperé de mi sorpresa y negué con la cabeza riendo sin gracia, caminé hasta llegar frente a él y me paré de puntillas para hablarle directamente a la cara.
_Créame Señor Cullen, no lo hago por usted… si usted quiere quédese, pero no lo creo tan injusto con su hijo como para pasar el día de Acción de Gracias lejos de él. Yo seré su tutora, pero usted es su padre y está actuando con él como un extraño. Y sí, es ciego… en más de un sentido… pero eso no lo hace una persona no apta para viajar o hacer lo mejor para su hijo_
_¿Quién te crees que eres para hablarme así?... no eres nadie!_ cerré los ojos cuando su aliento caliente pegó contra mí.
_Isabella Swan señor, solo una simple maestra, si es que usted quiere rebajarme a tal nivel, pero soy la maestra que pasa día a día junto a su hijo, sabe de sus miedos y sus deseos más de lo que usted, que es su padre, puede llegar a saber. No soy más que eso._
Él no dijo nada, exhaló y respiró por la nariz como si fuera un dragón enojado, desde mi lugar podía ver una vena palpitante en su sien derecha y por un momento, solo por un momento temí por él. Luego de un momento llevó sus dedos medio e índice a presionar el inicio de su nariz cerrando los ojos fuertemente.
_¿Lo considerará?_ pregunté aún sin alejarme. Él dejó caer su cabeza respirando agitadamente y luchó contra algo en su interior, apretó los dientes y asintió. Levanté mi mano tentativamente, no sabía porque iba a hacer eso, pero no podía detenerme.
Toqué su mejilla.
Fue un toque suave y sin segundas intenciones, pero debía admitir que desde que lo había oído en el baño haciendo lo que hizo en la ducha, me sentía con cierto poder sobre él.
Él no se alejó… simplemente se quedó allí calmándose, apaciguando su respiración con los ojos cerrados, recostando un poco su mejilla en mi mano. Una vez Emmett me había contado que en la escuela de veterinaria habían recibido un perro rotwailler herido, había participado de una pelea de perros y había salido con una herida abierta en la pierna. Él no se dejaba curar, era desconfiado y quería morder a quien lo quisiera tocar, Emmett trató de calmarlo sacando a todos de la habitación y quedando solo con el perro, fue hablándole suavemente mientras se iba aproximando de a poco, el perro le gruñó pero no lo atacó. Él simplemente se quedó mirando a mi hermano alerta y un gruñido escapando entre sus feroces dientes, Emmett le tocó suavemente el lomo, con el tremendo riesgo de que el perro lo mordiera… pero no lo hizo. Solo se dejó acariciar… su cuerpo estaba tenso y cansado, pero se dejó acariciar, una vez que pudo calmarlo le pudo inyectar la anestesia para curar su herida.
Edward no era un rotwailler, pero era un hombre enojado. No precisamente conmigo, sino con la vida… con lo que le había sucedido y con él mismo. No podía ni imaginarme la cantidad de culpa que residía en su interior.
Tomé una respiración profunda y me dejé inundar por el calor de su rostro…
_Por favor_ dije suavemente moviendo mi pulgar en su pómulo _no regañe a Noah, no lo haga… no lo asuste así, no sabe lo que me rompe el corazón cuando veo el miedo en sus ojos…_ mi voz se quebró en la última palabra. Traté de contener mis lágrimas en mis ojos, no debía mostrar debilidad ante este hombre, no podía saber que mi debilidad era su propio hijo.
Pero él no demostró tomar ventaja de mi debilidad, solo alzó la mano y la puso en mi mejilla, acariciando con su pulgar mi pómulo, como yo lo estaba haciendo con él, cerré los ojos y recosté mi cabeza en su palma.
Él podía ser un buen hombre cuando no estaba decidido a ser un dragón enojado.
No dijimos nada por unos minutos, solo nos calmamos uno a otro de la mejor manera que podíamos hacer, sin cruzar las fronteras. Entonces él exhaló cerrando los ojos y sacó su mano de mi mejilla, tomó la mía que estaba en la suya y antes de apartarla la acercó a su boca para dejar un beso en mi palma.
Yo… no lo podía creer.
_Solo quiero que mi hijo sea feliz. Vamos a Forks, vamos a la Antártida o donde mierda quieras, solo quiero sentirlo reír._ dijo alejándose hacia la puerta _haz lo que tengas que hacer Bella, iremos contigo_ dijo antes de tomar el pomo de la puerta.
Largué un suspiro de alivio y murmuré un "Gracias" cuando desapareció por la puerta.
Perdón por la espera! Espero les haya gustado, ¿se lo imaginaron a Edward en el baño? wauu... rico. jaja... nos vemos pronto!
